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Carlos Loret de Mola
Carlos Loret de Mola
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Carlos Loret de Mola estudio en el ITAM, la carrera de Economía. Estuvo en Acir, en Imer con Rocha, luego en Radio 13, después en W Radio y ahora también en Televisa. Nació en Mérida, Yucatán, México. Es licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México(ITAM). Es conductor del informativo matutino Primero Noticias (1:N) en el canal 2 de Televisa, y del noticiero vespertino “ Hoy por Hoy” en W Radio. Ha sido corresponsal de guerra en Afganistán y Haití. En Indonesia cubrió los desastres que ocasionó el Tsunami. Es autor del libro “ El Negocio . La economía de México atrapada por el narcotráfico” y coautor de “ Bitácora de Guerra”. Carlos Loret de Mola trabajaba con Ricardo Rocha como reportero y un día lo llamó Luis Vázquez, quien es el Productor General de Noticieros de Televisa, y le dijo que si quería hacer un casting porque estaban por iniciar un nuevo proyecto de noticieros para Canal 4 y buscaban un conductor. Hizo el casting y antes de que llegara a su casa ya le habían hablado para decirle que lo habían seleccionado. Cuando lo contrataron, Leopoldo Gómez, Vicepresidente de Noticieros, le dijo que tenía total libertad para elegir los contenidos del noticiero. 2004 Carlos Loret de Mola es desde el 11 de octubre el titular del noticiero matutino del Canal de las Estrellas, Primero Noticias. Su trayectoria profesional ha sido reconocida con el Premio Nacional de Periodismo 2005 y con una Mención Especial en el Premio Nacional de Periodismo 2001; el Premio del Certamen Nacional de Periodismo durante 2002, 2003 y 2004; el Premio de la Asociación Nacional de Locutores en 2002 y 2003, el Primer Premio Parlamentario de Periodismo en 1998, entre varios otros. 2007 Carlos Loret de Mola viaja a Tabasco para dar cobertura personalmente a la tragedia de las inundaciones en esa región de México. Una semana después de haber terminado su programa en W Radio (del grupo Radiópolis), el periodista Carlos Loret de Mola debutó con una nueva emisión en Radio Fórmula, con el programa Contraportada.

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30 Julio 2020 04:01:00
El truco de Bartlett para esconder nuevos contratos
El presidente López Obrador ha dicho que no quiere fideicomisos en su Gobierno. Que son un nido de corrupción. Mandó cancelar todos para ahorrarse dinero.

Sin embargo, la semana pasada, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) anunció la creación… ¡de un fideicomiso! Le llamó Fideicomiso Maestro de Inversión.

Más allá de que conocemos los privilegios de Manuel Bartlett, director general de la CFE, el asunto esconde un motivo muy preocupante: este fideicomiso va a depender de CFEnergía, que es una empresa filial de Comisión Federal de Electricidad. Esto quiere decir que tiene muchos mayores márgenes de maniobra para evadir las obligaciones de transparencia que cualquier dependencia del Gobierno federal, facilitando, por ejemplo, que no se realicen licitaciones. Por esa vía se pueden “colar” muchos actos de corrupción… y estando Manuel Bartlett al frente, pues ni qué decir.

Quizá sea pertinente recordar que justo para evadir la transparencia plena, en tiempos de la presidencia de Felipe Calderón Hinojosa, la construcción de la polémica Estela de Luz se pagó por medio de una empresa filial de Pemex. Se llamaba III Servicios (triple i, se pronuncia).

A esa empresa este Gobierno solo le cambió el nombre. Le puso PTI Infraestructura. Es la encargada, ni más ni menos, que de repartir los contratos de la refinería de Dos Bocas.

Hasta hace unos días, el director de PTI Infraestructura era Jorge Arganis Díaz Leal. Hoy es el flamante secretario de Comunicaciones y Transportes que entró en relevo de Javier Jiménez Espriú.

Recuerdo que por aquel asunto de la Estela de Luz, el presidente López Obrador hizo un muy justificado escándalo público. Hoy sería un gran opositor a sí mismo, que usa idénticos métodos para evadir la transparencia.

Baste citar que en este Gobierno, que promete ser el gran parteaguas del fin de la corrupción en México, 9 de cada 10 contratos se otorgan por adjudicación directa, lo que abre la puerta, justamente, a actos de corrupción.

La otra gran paraestatal, Pemex, presentó antier resultados. Pero hay un elefante en la sala del que nadie quiere hablar: las deudas con proveedores. Estas deudas no recibidas o que no les permiten a los proveedores facturar a Petróleos Mexicanos son de entre 80 y 100 mil millones de pesos, según me reconocen fuentes con conocimiento del estado de la petrolera mexicana.

¿Qué quiere decir esto? Que si reconocieran tal deuda, el estado de resultados presentado antier en vez de llevar una pérdida de 10 mil millones de dólares, tendría una deuda de hasta 15 mil millones de dólares. De ese tamaño la manipulación de las cifras.

A esto se suma el escándalo de la “depreciación positiva”, una jugada contable tan, pero tan irregular que dejó atónitos a propios y extraños. Es como decir que una computadora, conforme pasa el tiempo, vale más y más dinero. ¡Es justo al revés! Por eso se le llama depreciación.

Bueno, pues Petróleos Mexicanos habla como si fuera una bodega de vinos: lo que se hace viejo, ¡vale más! Luego se quejan de que los trae en la mira el organismo regulador de Estados Unidos, la US Securities and Exchange Commission (SEC). Pues cómo no iba a ser, con tanto cochinero.
29 Julio 2020 04:08:00
Ese país bananero
El Departamento de Estado de Estados Unidos, la CIA y el Pentágono, tendrían que estar horrorizados planteándose una intervención para salvar del colapso a un país del continente que empieza a tener visos de “estado fallido”.

La Casa Blanca y en general el Gobierno de Estados Unidos siempre se han tomado muy a pecho eso de andar rescatando democracias, tumbando tiranos e interviniendo en países, incluso militarmente, para salvar del colapso a millones de ciudadanos y velar por la estabilidad geopolítica. Se me ocurren 15 ejemplos de botepronto.

Solo que esta vez tienen un pequeño problema. El país que está dando tumbos, cuya democracia se ve amenazada, y que tiene a su ciudadanía al borde del colapso con el consabido riesgo a la estabilidad geopolítica… es el propio Estados Unidos.

Nuestro vecino del norte ha dado en últimas fechas reiteradas muestras de estar caminando hacia el estatus de “estado fallido”, de país bananero, como se les conoce con desprecio:

1.- Esta semana, el presidente Donald Trump, que busca su reelección, puso otra vez en duda la aceptación de los resultados de los comicios, en caso de que no le sean favorables. Previamente, su rival opositor, Joe Biden, se mostró seguro de que en caso de que Trump no acepte una eventual derrota electoral, el Ejército iría por él y lo sacaría por la fuerza de la Oficina Oval de la Casa Blanca.

2.- Por todo el país se han detonado protestas contra el racismo, con episodios de violencia de los manifestantes y de los policías, en buena medida debido a que el presidente Trump ha echado más gasolina al fuego: fustiga a los manifestantes como enemigos de la patria, justifica las actitudes discriminatorias y represoras de los cuerpos policiacos, y ha reforzado el despliegue militar para enfrentar a los contingentes de quienes ejercen su derecho a la protesta.

Como en las más destacadas dictaduras tercermundistas, agentes vestidos de civil detienen manifestantes y los suben a camionetas oscuras sin identificación ni placas. Analistas advierten que el Presidente está empujando al país hacia una guerra civil.

3.- Como si se tratara de una nación sin recursos abandonada a su suerte, Estados Unidos es el peor país del mundo en el manejo de la pandemia. No había terminado la primera ola de contagios cuando está desatada la segunda.

Hospitales saturados donde hubiera sido impensable, de nuevo cifras de mil personas muertas al día por la pandemia, y una vuelta al encierro donde empezaba a reabrir la economía.

4.- La compleja situación sa-nitaria ha puesto en entredicho la posibilidad de realizar las elecciones y contar con resultados certeros la noche de la jornada electoral. Existe una disputa sobre las maneras de votar. Biden y los suyos empujan que, para evitar aglomeraciones en las casillas, se promueva el voto adelantado por correo.

Trump y simpatizantes dicen que esto abre la puerta al fraude electoral, animando aún más la expectativa de desconocimiento de los resultados.

5.- Ambos contendientes coinciden en algo: existe interferencia extranjera en las elecciones.

Con estos cinco factores a cuestas, si fuera cualquier otro país, Estados Unidos estaría evaluando una intervención política, amagando con que “todas las opciones están sobre la mesa”, para coquetear con una presencia militar. El pro-blema es que ese país bananero es Estados Unidos.

28 Julio 2020 04:08:00
Viene nuevo golpe en el caso Cruz Azul
El Gobierno federal prepara un nuevo golpe en torno al escándalo del Cruz Azul. Fuentes de primer nivel me confirman que desde hace varios meses, la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda ha estado dibujando una matriz de empresas, algunas reales y otras fantasma, a las que habría llegado dinero de la cooperativa cementera de manera irregular.

Son muchas transferencias y muchas personas físicas, según la información a la que tuve acceso, y los investigadores están terminando de cuadrar todos los movimientos financieros. Los delitos que podrían fincarse incluyen evasión fiscal y operaciones con recursos de procedencia ilícita, es decir, lavado de dinero.

Hasta este momento, me dan a conocer, no han “amarrado” que en este entramado de empresas y dinero estén directamente involucrados Guillermo “Billy” Álvarez, su hermano Alfredo y su cuñado Víctor Garcés, los tres directivos cruzazulinos que formaron parte de la primera denuncia.

Este sería un segundo piso de esa primera denuncia, esa primera investigación que le revelé en diciembre del año pasado en estas Historias de Reportero y que se oficializó hace un par de meses. En diciembre de 2019, cuando di a conocer en esta columna lo que vendría, la respuesta virulenta de Guillermo Álvarez incluyó dos ataques: en varias entrevistas dijo que no era cierto lo que aquí yo había publicado y además presentó una denuncia en mi contra.

En esas andábamos cuando vino la pandemia, y en medio de esta, la realidad lo alcanzó: a finales de mayo, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) congeló las cuentas de “Billy” Álvarez. Luego vino un descongelamiento con el objetivo de que la cooperativa pudiera seguir operando y los sueldos de los empleados no quedaran atrapados como víctimas de la disputa legal entre el Gobierno y el directivo.

Las mismas fuentes me dicen que aún no hay fecha para la presentación del segundo expediente -el que tiene que ver con la red de empresas vinculadas al dinero de la cooperativa- pero que están en la recta final de la indagatoria.

El manejo de este caso ha sido también motivo de una disputa en el interior del Gobierno de la apodada 4T, entre el fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, y el titular de la UIF, Santiago Nieto.


Saciamorbos

“Veneno embotellado”, le dicen ahora. Pero en 2019, el presidente López Obrador festejó y presumió como una muestra de confianza en su Gobierno, sendas inversiones de Coca-Cola y Pepsi.

En 2003, como jefe de Gobierno del entonces Distrito Federal, expropió terrenos para dárselos a la cooperativa de otro refresco: Boing. El asunto de la expropiación llegó hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que revirtió la decisión de López Obrador. La votación quedó 10-1 en contra de AMLO. ¿Sabe de quién fue el único voto a favor que cosechó? De la entonces ministra Olga Sánchez Cordero.
23 Julio 2020 04:05:00
¿Quién manda aquí? Ya sabemos…
Cuando dio el golpe de la cancelación del aeropuerto de Texcoco, el entonces presidente electo López Obrador mandó un mensaje en un video que subió a sus redes sociales que se volvió un símbolo de su llegada al poder. Declaraba la separación del poder económico y el poder político con la portada de un libro: “¿Quién manda aquí?”.

López Obrador manda. Basta un vistazo a la mañanera de ayer:

Escena 1. Se dio a conocer lo que se presentó como una muy buena noticia para los trabajadores. En conjunto con la Iniciativa Privada, Hacienda y el Poder Legislativo buscan que las pensiones se incrementen sin que esto signifique un costo para los empleados.

En el sentido más neoliberal, es algo más que deseable. Salvo un par de “pequeños” problemas: el acuerdo deja fuera a los 24 millones de trabajadores informales, presiona a la población de 40-50 años que está trabajando y apuesta a que habrá una rápida recuperación económica de esta crisis al cargarle todo el costo a las empresas. Ojalá no resulte contraproducente y termine todo fomentando más la informalidad, el desempleo y el subempleo.

Escena 2. Sesión de preguntas y respuestas. Ante un provocador cuestionamiento sobre el uso del cubrebocas, el Presidente no dudó un momento en volver a ridiculizar en público a su secretario de Hacienda. Tercera desmentida en público: las tenencias, la refinería y ahora con el uso de cubrebocas como condición para la reapertura y recuperación económica. Un día antes ante empresarios, el secretario Arturo Herrera recomendó el uso de tapabocas. El Presidente le dijo en su cara que estaba exagerando. Un golpe más a la autoridad de su secretario de Hacienda.

Escena 3. Le tocó al legislativo. Reclamó al líder de Morena en la Cámara, Mario Delgado, por no haberle dado su lugar en el periodo extraordinario de sesiones a la iniciativa para cancelar los Fideicomisos Públicos. Se entiende. Él manda y necesita dinero. Hay que pagar programas sociales y la economía no va a dar ingresos ni por petróleo ni por impuestos y, pues es necesario hacerse de esos guardaditos. Ya vienen las elecciones.

¿Quién manda aquí? Está claro. Pero una cosa es mandar y otra es gobernar. Y gobernar no se mide en sometimiento, sino en muertes por la pandemia, muertes por inseguridad, desempleados por la crisis económica…



SACIAMORBOS

El Presidente zarandeó ayer a sus legisladores porque no han aprobado su iniciativa para cancelar los Fideicomisos. Justo un día antes, la Comisión Federal de Electricidad aprobó la creación del Fideicomiso Maestro de Inversión. Lo que hace es mantener las ganancias de CFE fuera del alcance del Presidente y de Hacienda para dedicarlas a la construcción y compra de centrales eléctricas. Parece adecuado para la consecución del objetivo de una mayor generación de energía. Pero el Presidente no quiere fideicomisos. Entonces, ¿quién manda aquí? Bueno, Manuel Bartlett. Ya se sabe que él juega con sus propias reglas.
22 Julio 2020 04:05:00
Cómo cazar a Peña Nieto
Enrique Peña Nieto solía hacer los amarres en su propia oficina. Con gobernadores o con legisladores de mayor perfil. Votos a cambio de recursos presupuestales con margen de discrecionalidad para que a la hora de ser asignados, generaran una “comisión”.

Concluida la negociación, levantaba el teléfono rojo de la oficina presidencial en Los Pinos y muchas veces incluso giraba la instrucción directamente a Fernando Galindo, su subsecretario de Egresos de Hacienda: dale tantos millones a tal o cual. Y punto.

Lo que seguía era una minuciosa operación para darle forma “legal” al asunto. El papeleo, pues, para guardar las apariencias. Esa minuciosa operación era llevada al cabo por un hombre que fue asesinado hace dos meses en Morelos. La Fiscalía local apuntó que fue un crimen pasional.

Nadie como Isaac Gamboa Lozano, quien el sexenio pasado se desempeñó como titular de la Unidad de Política y Control Presupuestal de Hacienda, para hacer una radiografía de cómo funcionaba la corrupción al más alto nivel: a cambio de los votos en el Congreso, legisladores y gobernadores recibían manga ancha para “etiquetar” recursos del Presupuesto Federal hacia alguna obra pública que quisieran, y de esa obra, ellos se quedaban con una tajada.

Isaac Gamboa era el hombre que aterrizaba el papeleo. Las citas solían realizarse en las oficinas de la Secretaría de Hacienda en la avenida Constituyentes de la Ciudad de México. Era el último eslabón de los “moches” que habían pactado en las negociaciones políticas los altos mandos del Gobierno. Gamboa Lozano se llevó muchos nombres y muchos números a la tumba.

Pero no era el único que sabía. Otro personaje clave en la trama de los moches es el hoy diputado federal del PRI: el ex subsecretario Galindo, que trabajaba en Hacienda bajo el mando de Luis Videgaray y con acceso directo al entonces Presidente.

Y también sabe buena parte de esta truculenta historia el también legislador priista, Luis Miranda, amigo entrañable de Peña Nieto, una especie de “rey del cash”, que manejaba enormes cantidades de dinero en efectivo para la “operación política”, primero como subsecretario de Gobernación y luego como secretario de



Desarrollo Social

Todo esto me lo cuentan distintas fuentes a las que he acudido para tratar de encontrar nuevas aristas en la historia de la corrupción detrás del Pacto por México, que ha denunciado el presidente López Obrador, y que tiene como primera temporada de espectáculo político la participación del exdirector general de Pemex, Emilio Lozoya, en su calidad de testigo protegido.

En la operación de compra de votos que acompañó al Pacto por México el desfile de nombres que sueltan las fuentes es interminable. Vamos a ver cuáles salen a la luz pública, cuáles se reservan por estrategia, y contra cuántos realmente existe un proceso judicial que termine en una sentencia. Solo con una investigación exhaustiva, que no seleccione interesadamente acusados y que derive en una condena, se podrá hablar de combate a la corrupción y fin de la impunidad. Todo lo demás es campaña política.



Fe de Erratas

Ayer en esta columna escribí Carlos Autrey cuando debí haber escrito Arturo Henríquez Autrey, operador de Lozoya. Ofrezco una disculpa por el error.
21 Julio 2020 04:05:00
Las cajas fuertes de Lozoya
Lo importante de esos departamentos eran sus cajas fuertes. Medían como un metro y medio de altura. Les cabía más cash de lo que uno pudiera imaginar. Las cajas fuertes estaban en departamentos de la zona de Polanco en la Ciudad de México, y solo se abrían bajo las órdenes de Froylán Gracia García, brazo derecho del entonces director general de Pemex, Emilio Lozoya. ¿Para qué servía ese cash? Para sobornar políticos en el marco de la aprobación de la reforma energética en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Así me lo revelan fuentes a quienes consulté buscando detalles sobre el modus operandi de Emilio Lozoya para lograr la aprobación de la reforma energética, y que ahora le da acceso al privilegio de ser testigo protegido del Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Los fajos de billetes solían entregarse en bolsas de Louis Vuitton y otras boutiques carísimas, que iban engrapadas en la parte superior para evitar que se viera el contenido. A veces se entregaban en los departamentos, a veces en la torre de Pemex, pero cuando se perdió el pudor, se veía a legisladores al terminar sus jornadas de trabajo, desfilando en los pasillos de las cámaras de Diputados y Senadores con sus bolsas de marca rumbo al estacionamiento para guardarlas en las cajuelas de sus coches.

Los nombres de quienes recibieron dinero los saben muy pocos, pero entre ellos sin duda están Emilio Lozoya y sus operadores Froylán Gracia y Carlos Autrey.

En las negociaciones de la reforma energética, los funcionarios solían decir que gastarse millones en sobornar legisladores era un costo mínimo frente al dinero que iba a entrar con los contratos de la reforma energética, según testigos de los encuentros. Por eso, no faltó el vivo que en vez de pedir sus bolsita de cash, mejor pedía llevar mano en contratos petroleros que pudieran inclinar a favor de empresas de amigos y socios, que les redituarían jugosamente el favor.

Está claro que en la mira están mucho más el PAN y sus integrantes, que políticos de otros partidos. Eso, por la razón político-electoral que también mueve al presidente López Obrador. Es natural.



Saciamorbos

Ya veremos si Emilio Lozoya, en su calidad de testigo protegido, cuenta de sus negociaciones con Manuel Bartlett, Zoé Robledo y Miguel Barbosa. Ellos eran entonces senadores, y presumían una gran interlocución con el director general de Pemex. El primero, a través del padre de Lozoya, que fue su compañero de Gabinete en el sexenio de Salinas de Gortari. Los otros dos, como operadores de la bancada perredista en el Senado.

15 Julio 2020 04:08:00
El show del pasado
Como ya se acabaron las series de Netflix en la larga cuarentena, el Gobierno del presidente López Obrador pone a disposición del público una triple cartelera para el entretenimiento ciudadano: Lozoya, Duarte y Zerón.

Que nadie malinterprete: ojalá se haga justicia y se borre todo asomo de impunidad en los delitos que se imputan a los tres personajes. Pero como el mismo presidente AMLO sostuvo en su larga trayectoria como opositor, “en política no hay casualidades”.

En un momento en que López Obrador prefiere que el pueblo no vea lo que está sucediendo en el presente, se alinean tres espectáculos políticos para recordar el ominoso pasado y resucitar el discurso que lo llevó a arrasar en las elecciones de 2018. Como no tiene ningún resultado que presumir en el presente, lo que le queda es apostar por recordar el pasado: corrupción, corrupción, corrupción.

Odebrecht, Fertinal, Agronitrogenados de Lozoya. Los ranchos, el banco, el dinero a las campañas priistas de Duarte. Ayotzinapa, los interrogatorios, la verdad histórica de Zerón. Cada serie tiene varios capítulos y varias temporadas.

La detención, el encarcelamiento, la extradición, el traslado, los videos, las declaraciones incriminatorias de Emilio Lozoya.

La huida a Nuevo México y Florida, la aprehensión en el lote de autos, la cirugía plástica, la vida americana de César Duarte. Los nuevos hallazgos, la tortura, el escondite, la búsqueda y llamado a cuentas de Tomás Zerón.

Hay show para rato. Así la gente se distrae un poco. Se olvida de que el Gobierno dijo que serían máximo 6 mil muertos por la pandemia y ya vamos en 36 mil, seis veces más. Se olvida que el Gobierno prometió crecimiento económico y antes del coronavirus, ya nos tenía al borde de la recesión.

Se olvida que el Gobierno se quedó cruzado de brazos y a diferencia de casi todos los países del mundo, no lanzó un programa de rescate económico para la gente por el Covid-19; esa inacción ya quitó ingresos a 20 millones de mexicanos. Se olvida de las cifras récord de inseguridad mientras se consiente a criminales. Se olvida de que Trump se lleva elogios, pero las feministas y los papás de niños con cáncer se llevan insultos.

La narrativa ya puede ser otra. La de un Presidente que cumple con su principal promesa de campaña: combatir la corrupción.

Y así nos acordamos del pasado al que no queremos volver. Y así las encuestas empiezan a reflejar buenos vientos para la popularidad presidencial.

Solo que hay que recordar lo que dicen los encuestadores: este tipo de golpes de efecto no sirven de mucho si el Gobierno no da resultados. Ahí está el principal reto del Presidente.

Por mucho que estire la trama de estos tres thrillers políticos, si no logra que mejoren las condiciones de la economía y la inseguridad, no le alcanzará.

Por ahora, a disfrutar del espectáculo.
14 Julio 2020 04:08:00
Un éxito, la visita
Tras ser derrotado ampliamente en la elección presidencial, Andrés Manuel López Obrador ha renovado bríos como el contrapeso más importante al presidente José Antonio Meade, y convocó a una asamblea informativa urgente en el Hemiciclo a Juárez de la Ciudad de México para contestar políticamente a la visita que el Mandatario priista realizó a Donald Trump en Washington.

La indignación explotó en México y entre los mexicanos que viven en Estados Unidos cuando, en el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, el presidente Meade dijo a Trump: “quise estar aquí para agradecerle a usted y su Gobierno por ser cada vez más respetuosos con nuestros paisanos mexicanos”. Le dijo que desde que llegó al poder, él y México han recibido de Trump “comprensión y respeto”.

A la mañana siguiente, mientras AMLO convocaba con urgencia a la manifestación en el Hemiciclo (que se encuentra coincidentemente frente a la Secretaría de Relaciones Exteriores), legisladores de Morena tomaron la tribuna del Congreso con una caricatura gigante de uno de sus moneros militantes en la que aparecía Trump como el amo y Meade como su mascota. Los morenistas y aliados llegaron todos con cubrebocas con la leyenda: “soberanía”.

En la tarde, ya en el mitin, subieron al templete frente a López Obrador varios dirigentes de organizaciones migrantes, que en una sucesión de discursos, retrataron las constantes vejaciones de Trump hacia la comunidad mexicana en Estados Unidos.

AMLO prometió que si gana en la próxima elección presidencial, “vamos a cambiar la política bilateral con Estados Unidos; no va a ser, para empezar, de subordinación”. Los miles de simpatizantes estallaron en aplausos y vítores: “¡Fuera Trump! ¡No al muro!”. Atrás, las juventudes de izquierda saltaban al grito de “¡el que no brinque es yanqui!”.

Mientras estaban en pleno mitin, a través de Twitter les llegó la noticia de que Trump había vuelto a llamar criminales a los migrantes indocumentados y había anunciado 750 kilómetros de nuevo muro en la frontera. Cuando uno de los oradores lo mencionó a micrófono abierto, la rechifla inicial se volvió pronto un “¡se dobló, se dobló, el priista se dobló!”.

“Cada vez que haga lo que hizo Trump, va a tener respuesta, directa, no le voy a mandar a decir con el canciller, va a tener que aprender a respetarnos”, sentenció López Obrador, quien recordó que desde hace años ha sido crítico del generoso trato que ha recibido Trump de los dos presidentes priistas: Enrique Peña Nieto y José Antonio Meade. “Eso va a cambiar muy pronto”, lanzó lacónico.

El presidente Meade no habló frente a Trump ni del muro ni de la migración ni del tráfico de armas. “Si no fue a defender los intereses de México, ¿a qué fue?”, se preguntó López Obrador.

Al regresar de Washington, el presidente Meade fue brevemente entrevistado por los reporteros que siguen sus actividades: “la gira fue un éxito”, resumió, “representamos a México con dignidad y defendimos la soberanía nacional”.


Saciamorbos

Este artículo es fruto de la insana imaginación del autor (parte 17).
13 Julio 2020 04:08:00
Ganar tiempo, el objetivo de AMLO en la visita a Trump
Hay varios parámetros para medir el éxito o fracaso de la visita del presidente López Obrador a su homólogo Donald Trump. Sin duda una de las que más importa es el objetivo que buscaron el propio Presidente y su equipo.

¿A qué fue AMLO a Washington? A ganar tiempo. Así me lo sintetizan varias fuentes diplomáticas del Gobierno federal mexicano. Ganar tiempo de julio a enero. ¿A qué se refieren? A que durante este periodo –que es el mínimo que permanecerá Donald Trump en la Casa Blanca– el Presidente americano no se lance contra México, no desestabilice la de por sí maltrecha economía mexicana con amenazas comerciales, facilite el uso del T-MEC para enganchar a México a la recuperación post-pandemia el poderoso vecino y que no agarre a México de piñata en la campaña política que encabeza en pos de su reelección.

El presidente López Obrador no podía decir que no a la invitación de Trump, comentan en su círculo cercano, después de que Trump había metido el hombro por México al enviar cientos de ventiladores para enfrentar la pandemia y al ofrecer cubrir la cuota de recorte a la producción petrolera mexicana en la OPEP (así lo interpretan en el Gobierno, aunque los expertos dicen que más que barriles de petróleo fueron de saliva).

López Obrador, me explican, aceptó la visita con el único objetivo de ganar tiempo frente a un impredecible Donald Trump. Entonces esa es para el Gobierno la medida del éxito o fracaso: que Trump no se meta con México en medio año.

Arriesgada apuesta que no pueden dar por ganada, salvo que en los próximos seis meses no se den amenazas comerciales que disparen el tipo de cambio, si no presiona a México con temas migratorios o de drogas (como expusimos el viernes pasado en estas Historias de Reportero, ambos asuntos se dejaron fuera de la agenda deliberadamente para que no se pelearan los dos mandatarios), si no inventa un nuevo tópico para agredir al vecino del sur.

Agregaría con mención especial el tema de los migrantes: si en ese lapso Trump los sigue persiguiendo e insultando, para el presidente López Obrador aumentará el costo político de haberle dicho a su nuevo mejor amigo que es cada vez más respetuoso y comprensivo con los paisanos.

Claramente y como era previsible, Trump ha aprovechado electoralmente la visita de un Presidente mexicano popular entre los migrantes. Los desmedidos elogios del Presidente AMLO son ya capitalizados por Trump para acercarse votos latinos.

Si Trump gana las elecciones de noviembre –hoy eso se ve complicado, pero falta suficiente tiempo– el cálculo del Gobierno mexicano es que empezará el segundo cuatrienio trumpista como miel sobre hojuelas. Claro, López Obrador habría votado por el ganador.

Pero si Trump las pierde, la optimista expectativa del Gobierno mexicano es que la relación con México será tan importante para Estados Unidos, que un hombre con la experiencia y el conocimiento de México como Joe Biden será lo suficientemente inteligente quizá para no acercarse mucho en lo personal a AMLO –y cobrarle así su apoyo a Trump–, pero mantener la relación fluyendo binacionalmente por la importancia estratégica y complejidad que representa para ambas naciones.

Ganar tiempo. Veremos si lo ganó. Empieza la cuenta regresiva.


Saciamorbos

En la misma semana, los dos nuevos mejores amigos se pusieron al fin cubrebocas en público. Tan diferentes el uno del otro.


10 Julio 2020 04:05:00
Lo que negociaron para que AMLO y Trump no pelearan
Washington, D.C.- El objetivo desde el primer momento fue evitar que López Obrador y Trump tuvieran algún roce. Con eso en mente negociaron los equipos de ambos la agenda, los temas, los tonos y las reuniones. Para lograrlo, acordaron dejar fuera dos de los puntos centrales de la relación México-Estados Unidos: seguridad y migración. Fuentes de la Casa Blanca que participaron en los preparativos del primer encuentro entre los presidentes de México y Estados Unidos me confirmaron que la idea siempre fue evitar cualquier cosa que pudiera disparar la personalidad explosiva que comparten ambos mandatarios.

Por eso planearon cuidadosamente que en ningún momento de la conversación privada que sostendrían AMLO y Trump pudieran surgir temas como los migrantes, los “dreamers”, el tráfico de drogas, el de armas, o cualquier otro que significara alguna incomodidad. Los negociadores de la Casa Blanca, el Departamento de Estado, la Cancillería mexicana y las embajadas de ambos países llegaron a la conclusión de que lo mejor era de plano evitar la conferencia de prensa e incluso no realizar ni siquiera la tradicional entrada de un pull de prensa un par de minutos a la Oficina Oval para tomar las fotos de los mandatarios antes de su plática privada.

No querían que por ahí alguien soltara un “¿quién va a pagar por el muro?” y todo se descompusiera. Así que solo habría discursos controlados. Y solo hablarían del nuevo tratado comercial, T-MEC, y de la pandemia. Cuando estuvieron frente a frente dentro de la Casa Blanca, sin reporteros ni fotógrafos que pudieran romper la armonía planeada, comenzaron a conversar como “dos amigous”, según la descripción de las fuentes consultadas.

Trump le contó a AMLO la estrategia que ha usado para enfrentar la pandemia y luego AMLO habló de la suya. No hubo nadie que les recordara que sus gestiones califican entre las peores del mundo en enfrentar al coronavirus, así que siguieron platicando a gusto. Hablaron entonces de la relación comercial, el T-MEC y las oportunidades que abre para la región. Todo terso, como lo querían. Para sellar la plática privada, se dio el intercambio de bates de beisbol. Luego entraron las comitivas.

Tomaron la palabra Trump y enseguida AMLO. Luego el vicepresidente Mike Pence y el canciller Marcelo Ebrard. Como Pence es el jefe del equipo designado por el Gobierno de Estados Unidos para enfrentar la pandemia, ofreció ayudar a México si necesitaba algo. Ebrard le aceptó la oferta y le pidió su colaboración para conseguir más pruebas diagnósticas y para asegurar que cuando exista una vacuna o un tratamiento, nuestro país tenga acceso rápido a ellos.

Hablaron brevemente por el lado estadunidense el secretario de Comercio Wilbur Ross, el representante comercial Robert Lighthizer y el super asesor y yerno de Trump, Jared Kushner. Por México, el jefe de la Oficina de Presidencia, Alfonso Romo; la secretaria de Economía, Graciela Márquez, y la embajadora Martha Bárcena. Hubo una ausencia importante en esa sesión. No fue casualidad. Desde las primeras conversaciones México vetó al poderoso asesor Steve Miller, el halcón antiinmigrante y antimexicano que le habla al oído a Trump en los temas que, precisamente, se dejaron fuera de esta reunión. A la cena con los empresarios sí asistió, pero estuvo aislado casi en un rincón.

SACIAMORBOS

El intercambio de regalos estuvo cerca de descarrilarse. López Obrador escogió traerle a Trump una pelota y un bat de beisbol decorados con arte huichol.

Pero al aterrizar en Washington se dieron cuenta que se dañó durante el vuelo. Fue reparado gracias a los buenos oficios de un trabajador de la embajada mexicana en Washington que, conocedor del oficio artesano, restauró las chaquiras desprendidas.
09 Julio 2020 04:05:00
El tapabocas de López Obrador
Washington DC.- Al presidente López Obrador le gustan los símbolos. La cancelación del aeropuerto de Texcoco fue eso. El paso de Los Pinos a Palacio Nacional, la venta del avión presidencial, los vuelos comerciales, el Tsuru y luego el Jetta, todo es simbólico y lo maneja con habilidad.

Pero en su primer viaje al extranjero como Presidente de México perdió el control: el símbolo de su gira de agradecimiento a Donald Trump terminó siendo uno que no le gusta: el tapabocas.

No solo porque después de que se negó durante cuatro meses a usarlo en México aunque anduviera de gira por los estados se lo tuvo que poner desde que abordó el avión para dirigirse a la capital estadunidense y no pudo evitar que le tomaran fotos, que circularon de inmediato por las redes sociales y los medios.

Sobre todo porque durante toda la visita de día y medio anduvo con un tapabocas figurado que no le permitió decirle todas las verdades que prometió decirle a Trump cuando era candidato presidencial.

No le dijo que ha insultado, estigmatizado, discriminado y maltratado a los mexicanos. No le dijo que ha atropellado los derechos humanos de los migrantes que cruzan la frontera en busca de una vida mejor. No le dijo que sus descripciones de los mexicanos como narcotraficantes, polleros, violadores y asesinos no se nos olvidan.

No le reclamó por su crueldad de separar a las familias migrantes. No le echó en cara la insensible y artera agresión a los derechos de los “dreamers” que llegaron de niños a Estados Unidos y han hecho su vida en la tierra del “sueño americano”.

No se quitó el tapabocas para decirle que México no va a pagar por su “bello y grande” muro fronterizo, no lo encaró para aclarar la falsedad que tantas veces repitió de que los mexicanos abusamos durante dos décadas de los pobres estadunidenses y lucramos con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

No le recordó lo que en campaña le escribió en su libro Oye, Trump: que es un racista, un xenófobo y un autoritario.

No le reprochó a Trump la canallada de llamar “animales” a los migrantes mexicanos.

No le refrescó la memoria de sus amenazas de imponer aranceles que subirían gradualmente hasta asfixiar a la economía mexicana si no hacía algo para detener el flujo migratorio hacia el norte.

Por supuesto, no recordó la forma en que le torció el brazo a su gobierno para dar un giro nunca visto en la postura mexicana frente a la migración y realizar un imponente despliegue militar de miles y miles de elementos para detener y deportar migrantes indocumentados.

No le mencionó lo que todos los mexicanos saben: que Donald Trump ha sido el Presidente de Estados Unidos que más ha insultado y humillado a México y los mexicanos y que ha estado muy, pero muy lejos de comportarse como nuestro “amigou”.

El presidente de México solo se quitó el tapabocas para agradecerle al personaje arriba descrito porque, según el discurso lopezobradorista, nos ha tratado “con respeto y comprensión”, “nunca ha intentado imponernos algo que viole nuestra soberanía” y porque “nos respeta cada vez más”.

Mejor se hubiera dejado puesto el tapabocas.

08 Julio 2020 04:05:00
Trump es el salvavidas de AMLO, no al revés
Para un hombre que en política es tan sagaz como el presidente López Obrador, y que privilegia la agenda nacional por encima de cualquier tema global, parecería una peligrosa ociosidad su visita al presidente Donald Trump en Washington.

No hay ningún tema urgente entre ambos países, no se sabe de ninguna amenaza inminente, y la excusa formal de la gira, la conmemoración de la entrada en vigor del tratado comercial T-MEC, es un mero trámite para el que ya hubo tres ceremonias protocolarias entre las tres naciones firmantes.

¿Por qué entonces el presidente López Obrador visita la Casa Blanca, en un costosísimo lance de política exterior que ha sido duramente criticado por el público tanto de México como de Estados Unidos?

Porque de Trump depende la cuarta transformación. Me explico:

El Presidente mexicano ya se dio cuenta de que la pandemia ha puesto en jaque el futuro de su Gobierno. El manejo sanitario ha sido un desastre: se calculaban menos de 6 mil personas muertas y ya se superan las 30 mil.

El manejo económico pinta aún peor: los especialistas calculan que México será de los que tengan una más grave crisis económica a consecuencia del coronavirus. Esto, sumado a las dificultades que ya venía acarreando la implementación de lo que el presidente López Obrador se complace en llamar “la cuarta transformación de la vida pública del país”, auguran un Gobierno fracasado.

López Obrador no es de los que va a dejar que el sexenio se le escape de las manos. Su salvavidas, a esa conclusión parece haber llegado, y es Donald Trump:

Trump rescató a López Obrador con equipo médico para la pandemia cuando quedó exhibido que el Gobierno mexicano había desaprovechado los meses que tardó en llegar el coronavirus y no encontraba ventiladores en el mercado internacional.

Trump rescató a López Obrador ante la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) cuando quedó claro que Pemex no alcanzaría sus metas de producción petrolera y por tanto no era capaz de poner sobre la mesa un recorte a la altura de lo que le exigían los miembros de este grupo. (En primera plana, El Universal publica ayer que incluso la lopezobradorista Comisión Nacional de Hidrocarburos ya acepta que Pemex no llegará a las metas de producción petrolera prometidas por el Presidente y su director general, Octavio Romero Oropeza).

La esperanza de AMLO es que Trump lo rescate otra vez. La única lógica detrás de que México no tenga un ambicioso plan fiscal de rescate económico por la pandemia es que López Obrador está calculando que Estados Unidos –que sí tiene un programa fiscal, y muy ambicioso– va a terminar acarreándonos, entre otras cosas, gracias a las ventajas que arroja el T-MEC.

Frente a la crisis que viene, AMLO ve en Trump a su salvavidas. Y si para asirse a él y no ahogarse en medio de las salvajes olas de la pandemia hay que pagar el costo de ser visto como parte del tinglado electoral de Trump, pues se paga. El Presidente de México evalúa que lo otro es peor para él.

07 Julio 2020 04:05:00
Aeronarco, la opción para pilotos en crisis
A los pilotos les encanta subir a redes sociales sus fotos al mando de los aviones. Revisar la cuenta de Instagram de un piloto promedio es encontrárselo uniformado en cabina o posando sonriente a un lado de la nave. Esas fotos son símbolo de estatus, de éxito laboral, de los sueños cumplidos.

Pero también esas fotos dan pistas a los reclutadores del crimen organizado para ofrecer trabajo muy bien remunerado a pilotos que en plena pandemia atraviesan en la aviación comercial y privada un momento de crisis. Para que nos demos una idea: un piloto joven de Aeroméxico gana 18 mil pesos al mes, pero el narco ofrece casi 4 millones de pesos por un solo vuelo que cubra la ruta Venezuela-México.

Los reclutadores de “Aeronarco”, por llamar así a las redes aéreas al servicio del narcotráfico, se anuncian en redes sociales en general, pero también usan los hashtags de modelos de aviones en particular (#LearJet, #Hawker, #Cessna) para detectar a través de Instagram y Facebook a pilotos que sepan volar justo las aeronaves propiedad del cártel, y contactarlos para ofrecerles trabajo:

“Empresario solicita: 4 pilotos y copilotos. Al piloto se le paga 180 mil dólares por vuelo. Al copiloto 120 mil dólares por vuelo. Contratación inmediata. Son viajes a Venezuela y/o Panamá, están allá nada más una hora, el mismo día van y regresan. Solamente llevan dos o tres personas familiares de quien contrata. Regresan con carga. Salen de Monterrey, Celaya, Tabasco, Toluca. Se les paga el vuelo de donde estén, a Monterrey”.

Así reza uno de los anuncios que circula en redes sociales y que es de los muchos que llegan hasta por mensajes de WhatsApp a grupos de pilotos y expilotos, de acuerdo con varios con quienes tuve contacto y me pidieron mantener su anonimato por seguridad personal. Relatan que han recibido ofertas de hasta 400 mil dólares (casi 10 millones de pesos) por un solo vuelo de Venezuela a la frontera norte de México.

Incluso el emisario del cártel les ofrece 10 mil dólares de comisión por conseguir a una pareja piloto-copiloto que sí quiera hacer el trabajo. Según datos extraoficiales, un avión suele transportar en la carga de un solo vuelo hasta 100 millones de dólares en cocaína.

“Muchas veces te ponen aviones viejos, casi inservibles, que en el mercado casi se venden por tonelada, y te piden que los aterrices en carreteras, en caminos rurales, en milpas aplanadas… así que si no te mata el Gobierno o te matan los narcos porque no quieren testigos, te matas en el avión”, me dice uno de los pilotos que fue contactado y rechazó la oferta por esta sucesión de temores.

Un expiloto de la extinta Mexicana de Aviación falleció en un accidente hace poco aparentemente en un trabajo de esta naturaleza, y este fin de semana un avión aterrizó y quedó en llamas en una carretera de Quintana Roo, según se dio a conocer. El avión presuntamente traía cocaína. En redes sociales y medios de comunicación tradicionales es fácil encontrar reportes de varios casos similares: “tienen el mismo modus operandi: aterrizan en carreteras y queman los aviones”, expresa uno de los pilotos que pidió anonimato.

02 Julio 2020 04:08:00
AMLO trata de prometer un futuro… recordando al pasado
Más vale no ver el presente. La pandemia rompe récords y su Gobierno se contradice sobre su impacto y duración. La economía inicia su desplome y su Administración no quiere comprar los paracaídas. La inseguridad sigue subiendo y no cambian estrategia ni discurso. La corrupción salpica a sus más cercanos y él prefiere hacer como que no ve.

Andrés Manuel López Obrador no quiere conjugar ningún verbo en presente. No tiene cómo. Está inmerso en una realidad que muestra crisis para donde voltee. Por eso, para trazar un futuro, para convencer a los mexicanos de que no hay que perder la esperanza en su Gobierno, no le queda más que mirar al pasado.

Ahogado por la coyuntura, el Presidente recibe oxígeno político de los escándalos del sexenio anterior: el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, promete cooperar con la Fiscalía General de la República y contar todo lo que sabe; mientras el investigador en jefe del caso Ayotzinapa, Tomás Zerón, está prófugo y con orden de captura internacional.

Por eso, el pasado ocupa un lugar preponderante en el discurso de ayer para conmemorar los dos años de su victoria electoral: a falta de resultados que presumir, volver a lo que conquistó el voto: miren qué mal lo hacían con la inseguridad, miren qué mal lo hacían con la corrupción.

López Obrador empezó a hablar del pasado en el primer minuto de su discurso. Es literal. En el minuto uno empezaron a desfilar conceptos como otros gobiernos, neoliberalismo, y el recuerdo doloroso de Ayotzinapa.

Por sexta vez en el sexenio, un informe acartonado, al viejo estilo, sin autocrítica, que podría ser de Salinas, Zedillo, Calderón, Peña Nieto, Echeverría… aunque se agradece que este haya sido mucho más breve, aunque no nos salvamos de escuchar otra vez que si ya no hay Estado Mayor ni Cisen, que si es austero y no usa avión presidencial, que si Santa Lucía es más barato que Texcoco, que Dos Bocas va muy bien, que si canceló las pensiones de los exmandatarios, que si los impuestos en la frontera, que si bajó 95% el huachicol, que si los árboles frutales y maderables, que si Los Pinos ya es centro cultural; la novedad es que agregó el asunto de los factureros.

En un desapego asombroso a la realidad soltó frases como que en la pandemia se ha informado con precisión, que ya no hay corrupción ni impunidad, que ya se vive un estado de derecho, y que como abren más Oxxos, la economía está creciendo.

Si no lo vio, no se preocupe. El 1 de septiembre hay otro igual.


Saciamorbos

“Nunca se había insultado tanto a un Presidente. La respuesta ha sido la tolerancia y no la censura”. Ja.


01 Julio 2020 04:08:00
Los nada sutiles mensajes entre Harfuch y el Cártel Jalisco
Los dos grupos se han mandado el mismo mensaje: esto no ha terminado. Lo que sigue está pintado de sangre para la Ciudad de México.

Desde su cama del hospital en la que se recupera del atentado del que fue víctima el viernes, el secretario de Seguridad Ciudadana de la capital del país, Omar García Harfuch, ha publicado dos fotografías. Una con su jefa, la gobernante de la ciudad Claudia Sheinbaum. Y otra con Santiago Nieto, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera y, según ha publicado El Universal, parte de la lista de “objetivos” del Cártel Jalisco Nueva Generación. En ambas imágenes, García Harfuch posa sonriente, con el gesto tranquilo y luce sano. En la segunda, como no queriendo, aparece en un rincón, atrás de ambos funcionarios, el equipo de guerra.

No pueden considerarse casualidades. El jefe policiaco de la capital del país está mandando un mensaje a los criminales que buscaron asesinarlo: no me duró el ataque, y estoy alistándome para ir por ustedes.

Del otro lado, fuentes del Gobierno federal me confirman que los cuerpos de inteligencia han recibido mensajes del Cártel Jalisco Nueva Generación: no lo vamos a perdonar.

En resumen, de los dos lados hay apetito de guerra y sed de venganza. Lo previsible para los analistas del Gobierno federal es que en la Ciudad de México se registren episodios de mucha violencia, sobre todo tan pronto se reincorpore de lleno a sus tareas el secretario García Harfuch: es esperable que, de nuevo al mando y en operatividad plena, él busque dar golpes contundentes contra quienes le quisieron cobrar la vida, y el Cártel Jalisco Nueva Generación, el más poderoso de los últimos años, ha exhibido que tiene la penetración, los recursos y la determinación de dar la pelea. En estos mensajes, el CJNG ha exhibido que se siente agraviado y objeto de un trato desigual: mientras a sus rivales de Sinaloa les liberan al hijo, saludan a la mamá y mandan los mejores deseos desde la mañanera al capo preso en Estados Unidos, a ellos les recetan plomo y la extradición del hijo.

Vendrán tiempos aún más violentos.

Del lado de la política, el atentado también ha movido fichas. Omar García Harfuch, con tantos elogios y solidaridad recogidos, con el público apoyo del presidente López Obrador y de la doctora Sheinbaum, queda claramente posicionado para ser considerado por el Primer Mandatario como uno de los relevos del secretario federal de Seguridad, Alfonso Durazo, en caso de que este renuncie en unos meses para irse de candidato de Morena al Gobierno de Sonora. La red de soporte que tiene García Harfuch, y que lo ha acompañado e impulsado en sus relevantes cargos durante gobiernos de varios partidos, ya trabaja en tejer esos hilos.
30 Junio 2020 04:08:00
¿Cómo piensa Trump revivir, ganar su elección y usar a AMLO?
Donald Trump ha tenido un par de semanas en las que se le han acumulado las malas noticias. Quizá la peor de todas: si hoy fuera su reelección, la perdería. La buena para él, sin embargo, es que esa elección no es hoy. Faltan cuatro meses.

El diagnóstico es catastrófico para la campaña del Presidente norteamericano. Uno de los periódicos más críticos de su Administración, The New York Times, publicó datos de una amplísima encuesta que pone a su rival, el demócrata Joe Biden, adelante en los estados clave para ganar la elección presidencial. Lo que es aún peor para Trump es que la encuesta del medio de comunicación más afín, Fox News, apunta en la misma dirección. ¿Quién hubiera pensado hace unos meses que Texas, Arizona, Florida, estarían marcados con ventaja para los demócratas?

Lo obvio es citar la sucesión de tropiezos. De entrada, sin duda, el reprobable manejo de la pandemia. Ningún político rival le hizo a Trump lo que el coronavirus: lo exhibió a un alto costo de muertes que se tradujo en un alto costo político. El abuso policiaco, el racismo del que es uno de los más encumbrados promotores, los excesos en el ejercicio del poder, los fracasos en la Suprema Corte contra los “dreamers” y la comunidad LGBTII, las revelaciones-confesiones de sus más cercanos. Todo le ha salido mal. En su manejo de la pandemia, en el desprecio a los migrantes que llegaron de niños a Estados Unidos y en el agitar un discurso racista, Trump ha apostado por mantener encendida a su base, pero ha perdido el toque: las encuestas muestran que el público en general, cada vez está más en contra de la opinión de Trump sobre estos temas. Su base ya no es tan robusta. Se ve lastimado ese instinto, ese olfato tan particular que le permitió leer la realidad y diseñar un discurso rupturista para conquistar la Casa Blanca en 2016. El de hoy es un Trump que parece haber perdido el toque con el que sorprendió a la élite política hace cuatro años.

Sin embargo, mal harían sus rivales en darlo por muerto. Desde la Casa Blanca empieza a diseñarse una estrategia para sacar a Trump del tema coronavirus, en el que resulta perdedor. Para él ya terminó la pandemia, Estados Unidos ya está en la ruta de reapertura (aunque Texas, Florida y otros estados den pasos hacia atrás y un tercio de las entidades muestren rebrotes) y es momento de hablar del tema que le permitió obtener sus mejores puntajes de popularidad en el pasado: “yo soy el Presidente capaz de crear empleos, de mejorar la economía, ya lo he hecho y lo volveré a hacer. Por lo demás, China tiene la culpa de la pandemia y México tiene la culpa de la criminalidad”.

En este contexto se dará la polémica visita del presidente López Obrador a su homólogo estadunidense. Trump necesita un cambio de narrativa. Apostará quizá a que su reunión con López Obrador se la dé. Veremos.
27 Junio 2020 04:05:00
El cártel planta cara al Gobierno
“Fue como estar en Irak cinco minutos”, así me describe la escena una mujer que vive a una cuadra del lugar donde intentaron matar al secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, Omar García Harfuch.

Poco después de las 6:30 de la mañana de hoy, una de las zonas más exclusivas de la capital del país tuvo como despertador un combate con armas de alto poder entre la delincuencia organizada y la escolta del secretario.

Se cuentan con los dedos de una mano los funcionarios de alto nivel que trabajaron en el Gobierno de Enrique Peña Nieto y que siguieron en el servicio público al entrar el presidente Andrés Manuel López Obrador. Omar García Harfuch es uno de ellos, y goza de buena aceptación en ambos lados de la galería.

El atentado en su contra es una muestra diáfana de que el crimen organizado se siente empoderado y se atreve a ir lejos para mandar un mensaje de poder: Al cártel no le da miedo atentar contra un funcionario de alto perfil a quien cuidan elementos bien entrenados, bien equipados, bien armados, muchos de los cuales lo han acompañado por años en sus distintas tareas federales y locales relacionadas con el combate el crimen. Fuentes de la Cancillería me dicen que ya están trabajando con la Embajada de Estados Unidos para rastrear el origen del armamento pesado a través de lo que llaman “huella balística”.

Al cártel no le da miedo atacar en una zona de alta visibilidad, alto impacto mediático y frente a las cámaras de vigilancia: pleno Paseo de la Reforma en Las Lomas.

Al cártel no le da miedo asesinar en un sitio en el que está la sede del Ejército, de la Marina, de la Guardia Nacional, y que cuenta con la policía local más grande del país. La ONU recomienda 2.5 policías por cada 100 mil habitantes; la capital mexicana tiene 10 por cada 100 mil habitantes. Sumando todas las corporaciones, en ningún lugar de México hay más elementos.

Al cártel no le da miedo. Y ese es el mensaje: un alarde de poder, un desafío al Gobierno federal.

Por las armas empleadas, por el tipo de planeación que revela el posicionamiento y cobertura de los atacantes, la evidencia de que estudiaron sus movimientos y protección, esta operación no parece ser la de una advertencia sino la de una clara intención de asesinar.

Un atentado de esta magnitud muestra que la amenaza a la seguridad es estructurada, poderosa y con recursos abundantes. Que el crimen organizado se siente con margen suficiente para hacer algo así. Y que no se le puede combatir con vaguedades, eslogans, frases hechas, abrazos y mensajes cordiales desde Palacio Nacional.

Mientras el crimen se empodera, mientras la pandemia crece, mientras la economía se desploma, el Presidente sigue extraviado en su verborrea politiquera.



Saciamorbos

Una mujer murió en el atentado. Pasaba por ahí. Viajaba de Toluca a la Ciudad de México para trabajar. La Comisión de Atención a Víctimas fue creada para atender a personas y familiares que son afectadas como ella.



25 Junio 2020 04:05:00
Un gesto de humildad en la 4T
No es un secreto que la gran esperanza del presidente López Obrador es que México vuelva a gozar de una enorme riqueza petrolera.

El primer Mandatario siempre recuerda que luego de alcanzar una producción petrolera de más de 3 millones de barriles diarios en 2003, en tiempos de Vicente Fox, la tendencia ha sido dramáticamente a la baja. El mínimo del que se tiene registro fue en enero de 2019, al arranque de la Administración obradorista.

Los especialistas energéticos coinciden en concluir que en tiempos de Fox se sobreexplotaron los yacimientos. Nunca en México hemos tenido tanto petróleo crudo para el financiamiento del gasto público y para el desarrollo económico.

La idea del presidente AMLO es extraer más petróleo. Como se puede apreciar en un popular video de campaña de 2006, él considera que eso es una tarea poco científica, es como meter un popote a la tierra y ya, sale el petróleo.

Por lo mismo quizás, ya en el poder, encargó al director general de Pemex la nada fácil tarea de incrementar la plataforma petrolera. Y como a este Presidente no se le dice que no, Octavio Romero Oropeza aceptó el reto: presentó planes de aumentar la producción de crudo hasta niveles de 2.7 millones de barriles diarios. Planes, no más.

Como le comenté en estas Historias de Reportero el 20 de marzo del 2019, el diagnóstico tenía todo el sentido: si se quería recuperar la producción, era necesario incrementar la inversión.

A esta promesa, el director general de Pemex sumó otra: el 9 de diciembre de 2019, dijo que ya estaba produciendo mil 719 millones de barriles diarios, que terminaría el año en mil 778 y alcanzaría mil 818 para enero de 2020. Para este salto tan complicado como poco creíble, era clave la entrada en operación de 20 campos adicionales de producción.

Pues, ¿qué creen? Solo cuatro de los 20 campos considerados prioritarios entregaron producción, según admitió Romero Oropeza en la más reciente sesión del Consejo de Administración de Pemex celebrada hace unos días. Y tampoco lograron llegar a la meta de producción: la cifra real de producción en diciembre de 2019 fue de mil 687 millones de barriles y la cifra al cierre de abril de 2020 de un millón 700 mil barriles de crudo al día. Más de 100 mil barriles diarios por debajo de lo prometido.

Ante ello, según trascendió, Pemex habría empezado a trabajar con una modificación a su meta: en vez de apostarle a llegar a aquellos 2.7 millones de barriles diarios (que ya se vio imposible), el nuevo gran objetivo es aumentar las reservas petroleras, que actualmente alcanzan para solo unos 8 años.

Se agradece la honestidad y humildad para cambiar el objetivo. En un Gobierno marcado por la arrogancia (basta ver el manejo de la pandemia), gestos así son casi inéditos y deben aquilatarse.

Así pues, como lo dijimos en su momento, el logro presumido la mañana del 8 de enero por el presidente López Obrador está lejos de ser cierto: no hay forma de afirmar con pruebas fehacientes que “ya se recuperó la producción” y menos ufanarse de que “ya salvamos a Pemex”.

24 Junio 2020 04:05:00
¿Dónde estabas cuando Peña Nieto…? Siendo espiado por su Gobierno
Un mes y medio después de que tomó posesión Enrique Peña Nieto, cuando presumía que había logrado abatir los niveles de violencia en el país, transmití las tres horas del noticiario matutino de televisión desde Torreón, Coahuila, epicentro de la violencia. Después de presentar reportajes y enlaces a los 10 sitios más violentos de México, de salida me tocó escuchar una balacera en La Laguna. La emisión desmentía el triunfalismo oficial, y por eso irritó al poder y lo hicieron saber.

Durante el sexenio de Peña Nieto, en esta columna revelé la ejecución extrajudicial en Tanhuato, Michoacán, que se volvió uno de los tres expedientes de violación a los derechos humanos que persiguieron a ese régimen en instancias internacionales (junto con Ayotzinapa y Tlatlaya).

Después de esta denuncia, empezaron a llegarme al celular una serie de singulares mensajes hechos a la medida para que yo diera clic: era el famoso Pegasus con el que el Gobierno buscaba espiar periodistas, activistas, defensores de derechos humanos. En la lista de #GobiernoEspía, publicada en la primera plana del New York Times por su corresponsal Azam Ahmed, estuvimos Carmen Aristegui, Juan Pardinas, Mario Patrón, un servidor, entre otros.

Cuando se fugó “El Chapo” Guzmán de Almoloya, en el noticiario matutino a mi cargo, dimos a conocer en exclusiva los videos internos de la cárcel exhibiendo qué hacían los custodios mientras huía el líder del cártel de Sinaloa, cómo jugaban “solitario” en la computadora, cómo nunca accionaron las alarmas, una sucesión de irregularidades videograbadas que pusieron en entredicho el discurso oficial de que el capo se había fugado como por arte de una sofisticada magia.

En televisión revelamos que el poderoso Gobierno de Javier Duarte, en Veracruz, descontaba del salario a los trabajadores del Estado y se quedaba con el dinero; revelamos que Roberto Borge, en Quintana Roo, tenía una aerolínea para su uso personal con cargo al erario y revelamos que César Duarte, de Chihuahua, había acumulado hectáreas y hectáreas para un rancho personal de dimensiones inimaginables, y desviaba fondos federales para la campaña del PRI estatal. Todo esto, mientras los tres gobernadores priistas estaban en plenitud del ejercicio del poder y Peña Nieto mandaba en Los Pinos.

En radio, en plena campaña presidencial del 2018, publicamos Ganancia de Pescadores, un reportaje que exhibía cómo en la Sagarpa se había hecho también una “estafa maestra”. También en radio, cómo privilegiaba el Gobierno de Peña a los empresarios atuneros amigos del Presidente y hasta financiadores de su campaña. Y en la tele, recuerdo igualmente el reportaje de los terrenos frente al mar que la Sedatu, de Rosario Robles, había casi regalado a un grupo que tenía vínculos con el PRI.

Apenas unos años después, cuando publico un reportaje adverso al Gobierno del presidente López Obrador, o lanzo alguna crítica, surgen voces que cuestionan: ¿dónde estabas cuando Peña Nieto bla, bla, bla? Bueno, pues esta columna les puede dar una ayudadita a responder su repetida pregunta.

23 Junio 2020 04:05:00
Las pruebas irrefutables de que el país va ‘requetebién’
Desde el viernes en la tarde, en Caborca, Sonora, una batalla campal dejó 12 ejecutados. El sábado fue la imagen de Guanajuato en llamas con narcobloqueos y balaceras, tras la captura de la mamá del “Marro”, considerado el principal huachicolero del país, al grado que Estados Unidos recomendó a sus ciudadanos no moverse por ahí.

El domingo, emboscaron y ejecutaron a seis policías en Guerrero, y encontraron 75 bolsas con restos humanos en Jalisco. El lunes, 13 hombres y dos mujeres fueron torturadas y quemadas vivas, a las afueras de Salina Cruz, Oaxaca. El viernes en la mañana el Presidente había aceptado que él ordenó liberar al hijo del “Chapo” Guzmán, con lo que cambió la versión oficial (una mentira que mantuvo ocho meses).

El jueves en la noche publicamos el reportaje #RegalazoParaIrmaEréndira en el que se cuestionan el origen y valor de las propiedades de la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, y su esposo; el asunto se volvió un escándalo que mereció una embestida gubernamental.

El viernes tres mujeres renunciaron al Gobierno: Conapred, Comisión de Atención a Víctimas y subsecretaria de Salud. El domingo se supo que los ingresos del secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, se triplicaron en un año, al pasar de 2 a 7 millones de pesos, y también crecieron los de la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, todo con base en sus declaraciones patrimoniales.

El lunes, la popularidad del Presidente alcanzó el mínimo histórico en el seguimiento diario que hace Consulta Mitofsky: 46.1% de los entrevistados lo aprueba, 53.5% lo reprueba. En abril del año pasado ese número era de 68 por ciento.

El jueves se registró el mayor número de contagios por Covid en un solo día: 5 mil 662 casos confirmados. El viernes la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, revirtió la decisión de abrir la capital del país y la pospuso, al menos, una semana.

El sábado se rebasó la cifra de 20 mil personas muertas por coronavirus (al inicio de la pandemia, el subsecretario Hugo López-Gatell pronosticó que serían un total de 5 mil 300). El domingo México fue el país del mundo que más muertes sumó a su registro de coronavirus ese día: mil 44. El lunes, el presidente López Obrador solo dedicó unos segunditos de su larga conferencia matutina al tema de la pandemia, apenas para decir que ya vamos saliendo.

El sábado, el Presidente visitó un hospital del ISSSTE en Morelos; tras verse descubierto, el Gobierno aceptó en un comunicado que disfrazó a empleados de enfermeros y pacientes con coronavirus para la foto oficial; fue un simulacro, se justificó la institución. Ese día López Obrador había declarado que en la 4T “ya no hay cabida para simuladores”.



Saciamorbos

En caso de que no lo haya notado, esta columna de opinión no contiene ninguna opinión.




18 Junio 2020 04:08:00
Esta columna trae truco
El Presidente una vez más está ignorando los datos. Su fracaso para combatir el coronavirus con la misma energía que usa para trolear a sus adversarios nos ha costado vidas. Sus declaraciones no solo son absurdas. Son trágicas.

La gente ha sacrificado mucho para combatir este virus. Hemos perdido vidas, hemos perdido empresas, hemos perdido salarios y ahora, gracias al dañino manejo del Presidente, estamos por perder algún avance que hemos logrado.

La mala gestión de la crisis, encima de una mala planeación, encima de la negligencia, es totalmente inaceptable para un gran país como el nuestro. El Presidente ni siquiera usa cubrebocas.

La respuesta de salud pública de su Administración sigue siendo lamentable. El número promedio de casos sigue subiendo en 21 estados y seguimos sin tener lo que se necesita en pruebas rápidas, capacidad de rastreo de contactos, en número de médicos, en equipo para protegerlos y una guía clara para todo el país. A estas alturas, ni siquiera tenemos un sistema que permita recolectar la información de casos de Covid-19, y esto es lo más básico.

Su deseo de declarar la victoria contra la pandemia y dar por terminado el problema solo impide cualquier avance. Nuestra economía sigue tropezándose, con millones de desempleados y ninguna ruta clara del Gobierno federal sobre qué empresas necesitan reabrir de manera segura y efectiva para alcanzar una recuperación económica sólida.

Lo que sí hay del Gobierno es mucha autofelicitación. El Presidente no acepta ninguna responsabilidad, no ejerce ningún liderazgo. Y ahora, sencillamente se está rindiendo, en vez de liderar el ataque para derrotar al virus. Básicamente sacó la bandera blanca y emprendió la retirada, con tal de regresar a sus mítines de campaña, aunque ponga a la gente en peligro.

Así como no pudo deshacerse del virus en marzo como dijo, así como no pudo deshacerse del virus en abril como dijo, tampoco lo puede ignorar en pleno junio. Piensa que si esconde la cabeza en la tierra, el pueblo hará lo mismo.

Señor Presidente, no abandone a la gente para que enfrente por sí sola esta amenaza, sin ninguna guía, recursos o liderazgo del Gobierno federal. No deje expuestos a los que están en la primera línea de fuego sin los recursos que necesitan. Las empresas necesitan el apoyo del Gobierno federal para enfrentar la reapertura, los trabajadores necesitan saber que es seguro regresar a sus centros de trabajo.

Necesitamos un Presidente que ponga primero a los ciudadanos, no a su propio ego. Ya despierte y póngase a trabajar.

(Nota del columnista: todos los párrafos anteriores son citas textuales del discurso pronunciado ayer en los suburbios de Filadelfia por el aspirante presidencial demócrata Joe Biden, en contra del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El discurso fue transmitido de manera íntegra por las principales cadenas noticiosas, incluso por Fox News, principal respaldo mediático del actual Mandatario americano quien busca su reelección el primer martes de noviembre de este año. Cualquier conjetura, similitud, comparación, efecto espejo o metáfora, no es responsabilidad del autor de estas Historias de Reportero).
17 Junio 2020 04:08:00
Los populistas y sus ejércitos
Una de las noticias que más impactó a nivel mundial la semana pasada fue la forma en que el Ejército de Estados Unidos le puso el alto al presidente Donald Trump. Otros dos mandatarios populistas del continente, el brasileño Jair Bolsonaro y el mexicano Andrés Manuel López Obrador, han sido más sagaces cooptando al Ejército: Bolsonaro tiene medio Gabinete ocupado por militares y AMLO ha llenado de dinero al Ejército.

En México, la compañía constructora más grande del país es la Secretaría de la Defensa Nacional. Las constructoras de los hombres más ricos del país no se comparan en el tamaño de su cartera de obras con lo que el Ejército está haciendo este sexenio, por instrucción directa del presidente López Obrador: el aeropuerto de Santa Lucía, dos tramos del Tren Maya, casi 3 mil sucursales del Banco del Bienestar, hospitales, fraccionamientos, etcétera.

Las tareas de las Fuerzas Armadas en esta Administración se han multiplicado hasta lo inimaginable: van desde reducir los índices de criminalidad a través de la Guardia Nacional hasta limpiar el sargazo del mar en Cancún.

Mientras la industria de la construcción ha reportado los números rojos más graves de su historia y mientras la economía está paralizada por la falta de inversión pública, incluso desde antes de la pandemia, el Ejército vive una época de oro en su nueva faceta de empresa dedicada a la infraestructura. Este éxito no llega ausente de polémica: ya han surgido denuncias de que en varias de sus obras recurren al cobro ilegal de porcentajes para permitir que empresas privadas participen.

López Obrador tiene al Ejército en el bolsillo. Nunca mejor dicho.

En Brasil, otro Mandatario populista (el término no es peyorativo), Jair Bolsonaro está pasando momentos muy difíciles: su manejo de la pandemia es catastrófico, ha maquillado las cifras, negado la peligrosidad del virus, las muertes y contagios se han disparado y su nación ya es segundo lugar mundial en gravedad de la pandemia.

Encima, una investigación por corrupción toca a su familia y se acerca a su círculo más íntimo. Ante ello, por su alianza con los militares que ocupan varios ministerios de su Gobierno, el bolsonarismo ha coqueteado con la idea de un “autogolpe” de Estado en el que, impulsado por el propio Bolsonaro, el Ejército ocupe más posiciones, de la mano del Presidente que acusa ataques en su contra. La prensa internacional estuvo la semana pasada reportando esta posibilidad, a partir de declaraciones del hijo del Mandatario brasileño.

La misma semana pasada, en cambio, atestiguamos la clara fractura entre el poderoso Ejército de Estados Unidos y el presidente Donald Trump. Frente a los disturbios en las manifestaciones para protestar contra el racismo a partir de la muerte de George Floyd, el Mandatario planteó sacar al Ejército a la calle a reprimir.

Aunque en un primer reflejo las Fuerzas Armadas parecían acompañarlo, muy pronto figuras de la mayor prominencia en su propio Gabinete militar pusieron el alto a Trump, quien terminó por recular.

En los países alineados con la idea de ser democracias modernas, hacer política con el Ejército, por la vía del poder o por la vía del dinero, siempre despierta sospechas.
16 Junio 2020 04:09:00
AMLO verbócrata
Parece que el presidente López Obrador entiende el ejercicio del poder como un incesante suministro de palabras. Estamos frente a un Presidente que ha optado por sustituir la acción por la palabra, remplazar los hechos con frases, apostar a que se olvide la realidad al tratar de sustituirla con pura percepción alimentada desde una colección de frases cortas que se vuelven comunes a fuerza de repetirlas.

Es un Gobierno de pura lengua.

El presidente Andrés Manuel López Obrador habla despacio, pero no para de hablar: de dos a tres horas en las conferencias mañaneras de lunes a viernes, luego algún discurso, más que se le ocurre lanzar algún video, súmele en fin de semana los mítines y de nuevo los videos de redes sociales.

Tenemos un Presidente adicto a hablar pero no a escuchar, enamorado de su filosofía pero incapaz de cautivarse por ideas ajenas, que se considera tan importante que cualquier cosa que le pase por la cabeza debe quedar en el registro histórico. Así, endiosado, le sobran “evangelistas” para ir relatando paso a paso sus disparates y elevarlos a la categoría de palabra sagrada.

En este imperio de la saliva, desfilan cursilerías como los Municipios de la Esperanza, el Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado, los Decálogos, las 100 acciones, los cuatro informes anuales, el apellido Bienestar para un puñado de instituciones, Sembrando Vida, Jóvenes Construyendo el Futuro y, claro, la cuarta transformación. Para opositores y críticos se han contado 88 variedades de floridos insultos.

El Presidente prometió tres cosas muy sencillas para conquistar a los electores: acabar con la corrupción, acabar con la inseguridad y mejorar la economía. Un año y medio más tarde, no está ni cerca de cumplir con ninguno de estos compromisos, pero no importa, porque el Presidente dice que ya lo logró.

Entonces, en la unilateral sustitución de la realidad por el dicho presidencial, “ya se acabó la corrupción”. No importa que el Inegi registre más actos de corrupción en su primer año de Gobierno que en el último del impresentable Peña Nieto. No importan Bartlett, Zoé Robledo, “Napito”, Segalmex…

También dice que ya va bajando la inseguridad. Los datos oficiales, emanados de su propio Gobierno, revelan que durante el corto tramo que lleva en Palacio se han roto los récords de asesinatos. Y de Ovidio, ni hablar.

En economía, su fracaso ha sido tal que ha mejor planteado dejar de prestar atención a la medición del crecimiento del Producto Interno Bruto y empezar a medir la felicidad, el bienestar, el desarrollo.

Y así, con la misma soltura de quien miente con aplomo, afirma que ya domó la pandemia.

Quizá el clímax del “AMLO verbocrático” sucedió este fin de semana cuando, en medio de la histórica pandemia que arrasará en lo humanitario y en lo económico, el Presidente lanzó su “decálogo” para salir del problema: ni una medida extraordinaria de apoyo económico para la población más golpeada, ni una medida en salud para realmente aplanar la curva de contagios, ni una política pública para salir del hoyo. En cambio, ofreció una verborrea que no sé si ubicar como la de un motivador novato, un predicador de madrugada televisiva o un desganado merolico de remedios caseros.


11 Junio 2020 04:05:00
¿Crisis hipotecaria o reclasificación contable?  El preocupante caso del Infonavit
El pasado jueves en estas Historias de Reportero, publiqué que en unos meses del actual Gobierno prácticamente se había duplicado el índice de cartera vencida del Infonavit. La crisis oculta, le llamé, porque a la luz de las sanas prácticas bancarias podría categorizarse como un escenario de riesgo y podría tener implicaciones tan indeseables como un rescate con dinero del presupuesto.

El mismo día de la publicación a través de Twitter, el director general del Infonavit, Carlos Martínez Velázquez, reaccionó respetuosamente a lo publicado. No desmintió ninguno de los datos expuestos por un servidor, sino que dio su explicación de por qué se había duplicado el número:

Argumentó que los gobiernos pasados manipularon las cifras y clasificaron como cartera vigente algo que en realidad era cartera vencida, y entonces hubo que transparentar y reclasificar más de 100 mil créditos en diciembre de 2019. De hecho, en los datos oficiales hay una diferencia de 109 mil créditos adicionales en cartera vencida de noviembre a diciembre de ese mismo año.

En ánimo de abonar a este intercambio de opiniones, señalo que lo que no se menciona es que mientras en 2018 el promedio de créditos en cartera vencida era de poco más de 290 mil, al cierre de noviembre de 2019 ya eran 350 mil créditos en ese estatus. Es decir, ya se habían deteriorado cerca de 60 mil créditos antes del ajuste por la reclasificación (los 109 mil más). Tampoco se menciona que luego de hacer el ajuste, es decir, entre diciembre de 2019 y marzo de 2020 se deterioraron adicionalmente más de 80 mil créditos. Es decir, la reclasificación podría explicar 109 mil créditos, pero en la evolución de la cartera hay otros 140 mil créditos que se deterioraron sin que caigan en ese apartado de reclasificaciones.

En otro argumento, el director Martínez Velázquez menciona que Standard & Poor’s otorgó la mayor calificación posible al Infonavit. Primero, celebro que un funcionario tan destacado no descalifique a las calificadoras, como el presidente López Obrador, sino que incluso las busque presumir.

Sin embargo, hago notar que al consultar directamente al comunicado de prensa de S&P y no solo la interpretación del Infonavit en su propio boletín, se encuentra uno con este título: “S&P Global Ratings confirma calificaciones en escala global y nacional del Infonavit; la perspectiva se mantiene negativa”. El primer párrafo del documento lo refuerza: “Nuestras calificaciones del Infonavit siguen reflejando nuestra opinión de la probabilidad extremadamente elevada de que reciba apoyo extraordinario del Gobierno”. Algo está viendo la calificadora que pone perspectiva negativa y advierte del riesgo de que el Infonavit necesite un rescate con dinero público.

Finalmente, hago notar que existen hoy 650 mil casas abandonadas para las que quizá sería mucho mejor práctica tener una estrategia de recuperación judicial (como en toda cartera deteriorada) que solamente confiar en la cobranza de escritorio, tradicionalmente efectiva para los créditos que tienen retrasos de 3 a 6 meses.
Con estos antecedentes, reitero mi respetuosa preocupación de que la cartera vencida del Infonavit siga creciendo y las reservas del Instituto queden en riesgo debido al impago, sobre todo ahora que viene una crisis económica capaz de agudizar esta situación.
10 Junio 2020 04:04:00
El que se tiene que definir es él
¿Con qué derecho el Presidente nos exige a los mexicanos definirnos a partir de él? Sabemos que Andrés Manuel López Obrador tiende a pensar que el país y el mundo giran alrededor de él y ahora nos advierte que solo tenemos dos opciones: estar con su transformación o estar en contra, estar con él o estar contra él.

Estar con él, en la línea de pensamiento que ha mostrado con nitidez desde que llegó al poder, significa apoyar incondicionalmente sus propósitos e iniciativas más nobles, sus dudosos métodos para alcanzarlas, pero en el paquete se incluye la justificación y respaldo de sus caprichos, sus ocurrencias y una lista cada vez más abultada de francos delirios.

Estar en contra, en la visión del Presidente, es aceptar gustoso inscribirse en el club de los que él considera corruptos, tramposos, mentirosos, conspiradores y
traidores.

Infantil, pero no por ello menos preocupante. Es la confesión más abierta de que lo suyo es el autoritarismo, el culto a la personalidad –la suya, claro– y la aceptación de la infalibilidad de su palabra. Es también el manifiesto más sincero contra la pluralidad, la diversidad, el debate, la libertad de expresión y la vida democrática. Con el líder o en contra suya. Sumisión o sedición.

Frente al reduccionismo presidencial, la realidad es implacable:

¿Cómo le hago si quiero levantar como él la bandera anticorrupción, pero no estoy dispuesto a solapar a los corruptos de su entorno cercano, su Gabinete y sus acompañantes de viaje electoral?

¿Cómo le hago si quiero una economía más justa y bien distribuida, como promete el Presidente, pero no estoy dispuesto a avalar que no exista un programa para aliviar el golpe económico de la pandemia en 12 millones de mexicanos que han perdido su ingreso?

¿Cómo le hago si quiero defender la soberanía, como López Obrador se cansa de decir en el discurso, pero lo que veo es al Presidente de México a los pies de Donald Trump?

¿Cómo le hago si quiero paz, como él delineó en campaña, pero lo veo empatizando con los narcos y despreciando a la víctimas de la violencia?

¿Cómo le hago si me gusta un Presidente humanista, pero veo a uno que insulta y calumnia a padres de niños con cáncer, maestras de estancias infantiles, policías, médicos, migrantes, mujeres, periodistas y un largo etcétera de quienes se ganan el desprecio presidencial por el simple arrojo de defender sus derechos democráticos?

¿Cómo apoyo un Gobierno democrático si encuentro a cada paso rumbos autoritarios y delirios de conspiraciones?

No tenemos qué definirnos quienes creemos en la democracia, la pluralidad, el debate, la libertad de expresión, el combate a la desigualdad, el uso de fuerzas civiles para la seguridad, el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, la diversidad sexual, la no discriminación, el derecho a la libre empresa, los derechos sociales, la libertad de culto, el derecho de asociación y tantos otros, porque creemos en todo ello sin importar quién ocupe Palacio Nacional.

No somos nosotros los que debemos definirnos. Estamos definidos y no a partir de lo que piense, crea o imagine un Presidente.

Los que se tienen que definir son otros. Los que se dicen de izquierda y actúan como derecha, se dicen progresistas y se comportan como reaccionarios, se dicen liberales y se muestran profundamente conservadores.

El que necesita definirse es el Presidente, y conciliar lo que dice con lo que hace.
09 Junio 2020 04:04:00
El enojo de los doctores mexicanos por los médicos cubanos
En el Hospital General Tláhuac y el de Especialidades Belisario Domínguez en Iztapalapa, el personal médico está enojado por la presencia de los doctores cubanos que recibió el Gobierno del presidente López Obrador. Se quejan de que les pagan más que a los mexicanos, trabajan poco, no tienen la capacitación adecuada y gozan de privilegios de alimentación muy superiores a los de los locales.

Estas son algunas de las denuncias que me hicieron llegar doctoras, doctores, enfermeras y enfermeros, así como personal administrativo, quienes por temor a represalias de sus jefes me pidieron guardar su anonimato:

Primero. Llegan los médicos cubanos sin la preparación adecuada para ayudar en esta emergencia sanitaria, desconocen procedimientos básicos de enfermería, e incluso se niegan a cooperar en la realización de notas para los expedientes médico-legales.

Segundo. Se les compensa con un salario mayor al que los trabajadores locales tienen, además de que se les brinda vivienda.

Tercero. Se les ofrecen comidas extras que nadie más recibe y además tienen libre acceso a colaciones, dejando en muchas ocasiones al personal mexicano sin comida para la noche, cuando ellos cenan hasta dos veces por persona.

Cuarto. Oficialmente deben cumplir un horario de 24 horas de trabajo por 48 de descanso, pero en realidad no están activos las 24 horas de su función, no cumplen con el horario mínimo en áreas de cuidado y desperdician el equipo de protección, que de por sí está limitado para la atención a pacientes con coronavirus, pues se salen a las dos horas de trabajar, en vez de quedarse entre seis y ocho horas como todos los demás.

La presencia de los médicos cubanos ha sido altamente polémica en México. Según se ha difundido, aproximadamente mil doctores llegaron desde hace un par de meses. Desde que se anunció este programa de cooperación, el Gobierno fue criticado por sectores que consideran que esto evidencia indeseables vasos comunicantes entre México y regímenes autoritarios.

La molestia se profundiza ahora por las quejas del personal médico mexicano, que está enfrentando al virus en las condiciones más adversas posibles. Este fin de semana, El Universal publicó en su primera plana que en los hospitales Balbuena y Xoco existen denuncias similares ante la presencia de los médicos de Cuba. En esta columna se suman los casos de Tláhuac y Belisario Domínguez.

Saciamorbos

Veremos si cuenta con el apoyo de Estados Unidos la postulación del viajero subsecretario para América del Norte, Jesús Seade para encabezar la Organización Mundial del Comercio. Nos dirá mucho.

Desde hace meses, el funcionario había abandonado de facto sus funciones en la Cancillería de nuestro país para casi pasar más tiempo en Hong Kong (donde se siente como en casa) que en la Ciudad de México. La sede de la OMC está en Ginebra, Suiza.
04 Junio 2020 04:08:00
La crisis oculta del infonavit
Un índice nada halagador se ha disparado a últimas fechas. Es una crisis en ciernes que puede impactar a millones de trabajadores y de la que poco se habla, en medio de la pandemia, la debacle económica y la inseguridad: la cartera vencida del Infonavit está casi al doble.

La explicación es sencilla. La administración de las instituciones financieras tiene que considerar al menos cuatro factores: primero, el costo de oportunidad del dinero en el tiempo, desde inflación hasta tasa de interés en documentos sin riesgo como los valores gubernamentales; segundo, el costo de operación de las instituciones financieras, como nóminas, sucursales, seguridad; tercero, ofrecer una ganancia real a los inversionistas, un rendimiento; y cuarto, reconocer que cuando se presta dinero, por mejores prácticas que se tengan, siempre va a haber alguien que no pague y que el dinero que se pague primero se convertirá en cartera vencida y eventualmente en una pérdida, lo que los banqueros conocen como “pérdida esperada”. Si se quiere tener una operación sostenible de un banco público o privado es necesario que sus ingresos (tasa de interés y comisiones) cubran estos costos.

Pensemos en un banco de desarrollo imaginario en México. La inflación esperada es 3 por ciento. El costo de operación promedio es de 4% de los ingresos. La ganancia de los inversionistas es 0% ya que se trata del Gobierno y no busca hacer negocio. Y por último, una cartera vencida de 5 por ciento. Así, para que la operación de este banco de desarrollo imaginario fuera sostenible, sería necesario que la tasa de interés que cobrara por sus préstamos fuera de al menos 12 por ciento.

De lo anterior, se desprende que, obviamente, si la cartera vencida se incrementa, manteniendo todo lo demás sin cambio, sería necesario aumentar también la tasa de interés que cobra el banco, para no dilapidar el capital.

Así que cuando la cartera vencida se dispara, ya sea por una mala situación económica, una gestión deficiente de la cartera o por una muy ineficiente estrategia de recuperación de cartera o activos, hay graves problemas. Desafortunadamente, eso ha pasado con la cartera del Infonavit en fechas recientes:

De acuerdo con la información disponible, el índice de cartera vencida del Infonavit pasó de 6.9% en promedio entre los años 2012-2018 a 11.7% en 2019 y ya va en 13.8% en 2020. Es decir, en el primer año y medio de Gobierno del presidente López Obrador, casi se duplicó el índice de cartera vencida en el Infonavit. Esto quiere decir que el dinero aportado por los trabajadores, los patrones y el Gobierno, en lugar de generarle valor a sus dueños, les está causando minusvalías.

¿Qué están haciendo mal?, deberían preguntarse. ¿Inexperiencia administrativa, malas decisiones presupuestales que afectan programas de recuperación de cartera?

Ojalá en el Infonavit naveguen pronto por las mejores prácticas bancarias posibles. La crisis que vivimos y tenemos enfrente no permite yerros. De no hacerlo, el ahorro de muchas personas está en riesgo y requerirá de un rescate con recursos públicos, de un impuesto indirecto a los ahorradores vía pérdida o incluso del indeseable incremento en las tasas de interés a quienes reciben los préstamos. Ojalá no lleguemos a eso.


Saciamorbos

Una muy famosa actriz y cantante apareció en las cuentas congeladas por la UIF al cártel Jalisco Nueva Generación. Están revisando.
03 Junio 2020 04:08:00
El directivo de Cruz Azul firmó 98 cheques para sí mismo
La clave fue la diferencia entre lo que transfirieron al extranjero y lo que reportaron en México a Hacienda.

En la carpeta de investigación FED/SEIDF/UEIDFF-CDMX/0000452/2019, de la que tengo copia, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) de la Secretaría de Hacienda explica que esos movimientos financieros dispararon la alerta porque no venían respaldados por pedimentos de importación ni se especificó el motivo de las operaciones.

Así, pues, entre los años 2013 y el 2020, Guillermo “Billy” Álvarez, directivo del equipo de futbol Cruz Azul, movió más de mil 200 millones de pesos a España y Estados Unidos. Esto con sus declaraciones fiscales: entre 2013 y 2019, declaró ingresos por aproximadamente 56 millones de pesos. Veinte veces menos.

La denuncia del Gobierno federal mexicano agrega que de 2015 a 2020, “Billy” Álvarez movió casi 19 millones de pesos por medio de 275 cheques interbancarios. De ellos, 98 fueron firmados a su propio nombre por una cantidad superior a los 6 millones 200 mil pesos.

Otros 17 se emitieron a nombre de su hija Rosalyn Álvarez por casi 9 millones de pesos. También hay registro de 40 cheques emitidos a la tienda departamental El Palacio de Hierro. “Existe una alta probabilidad de que las propiedades se hayan adquirido con recursos que pudieron originarse de los aparentes desvíos de dinero de la Cooperativa La Cruz Azul”, determina la UIF.

Otra de las operaciones sospechosas es la adquisición de propiedades en Estados Unidos por parte del presidente del Cruz Azul, su hermano José Alfredo y su cuñado Víctor Manuel Garcés. Ya en estas Historias de Reportero habíamos adelantado algo de eso en diciembre pasado, lo que motivó una demanda de “Billy” Álvarez en mi contra diciendo que todo era falso.

El asunto cayó por su propio peso: ya con la indagatoria oficial de la UIF, se denuncia que entre 1998 y 2018 Guillermo Álvarez compró 11 propiedades: seis en Florida, dos en Nevada, dos en Oklahoma y una en Colorado. Equivalen a 75 millones de pesos. La UIF alerta que “las compras de propiedades no resultan acordes a su perfil económico pues no se aprecia ningún ingreso adicional a sus sueldos y salarios”.

Cosa similar sucede con el hermano, José Alfredo Álvarez. En 2013 adquirió un inmueble en Nueva York por 6 millones de pesos, pero ese mismo año declaró en México ingresos totales por un millón y medio de pesos.

También Víctor Manuel Garcés, quien a decir de la investigación gubernamental, también en 2013 compró dos inmuebles por casi 21 millones de pesos, pero declaró ingresos por menos de 4 millones. La UIF detectó que en noviembre de 2014 Garcés abrió un fondo de inversión familiar (puso como cotitular a su esposa y como beneficiarias a sus hijas) por 138 millones de pesos, muy por encima de los 16 millones que declaró a Hacienda.

Según se explica en el expediente, a Garcés también le detectaron que gastaba todo lo que le depositaban en sus cuentas, lo que la UIF denomina como “falta de permanencia”, dice: “característica de las personas dedicadas al lavado de dinero”.
02 Junio 2020 04:08:00
Estalla Sheinbaum contra López-Gatell
¡¿Cuándo le vas a dejar de mentir al Presidente?!, estalló con voz firme la Jefa de Gobierno, la morenista Claudia Sheinbaum contra el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, en una reunión privada hace cosa de un mes, según me confiaron dos personas que estaban presentes y me corroboró una tercera fuente con acceso al contenido del encuentro.

La presión había subido demasiado entre ambos porque la información en poder de la doctora Sheinbaum mostraba que la situación del coronavirus en la zona metropolitana de la capital del país es muchísimo más grave de lo que informaba noche a noche el doctor López-Gatell.

A partir de este desencuentro que atestiguaron varios de sus colaboradores, se concretó la idea de que un comité científico –y no la palabra del subsecretario– determine el número de muertes en la capital del país.

Es muy probable que, por ser de gobiernos del mismo partido, tanto Sheinbaum como López-Gatell nieguen el encontronazo. Eso hacen siempre los políticos del mismo bando cuando se pelean, y ha sucedido en todos los sexenios: en el de Calderón, Medina Mora y García Luna decían que no estaban confrontados; en el de Peña Nieto, Videgaray y Osorio Chong aparecían ante la prensa a desmentir sus enfrentamientos. En el Gobierno del presidente López Obrador hay también confrontaciones, y la que relato se ha dado por el manejo del coronavirus.

De hecho, cada vez más personas de los equipos del subsecretario de Salud y de la Jefa de Gobierno relatan las diferencias entre ambos. En la Ciudad de México siguen surgiendo los testimonios de renombrados doctores que hablan de una situación de guerra en los hospitales, intensivistas que declaran que se les está muriendo demasiada gente; hospitales que reportan que ya no tienen ventiladores, imágenes de cadáveres apilados y embolsados; letreros de pase por el cuerpo de su familiar antes de las 18:00 horas o no respondemos, fotografías de pacientes con coronavirus que esperan en una silla que se desocupe una cama; el dato oficial de que las funerarias están trabajando a tope de su capacidad y hay que esperar hasta 36 horas para cremar un cuerpo, gestores de actas de defunción que dicen que están teniendo el triple de casos de lo normal… y mientras, López-Gatell y López Obrador hablan de una curva aplanándose, domándose, bajo control, listos para la reapertura.

Estas enormes diferencias entre las cifras de muertos real y oficial, se han ido documentando contundentemente por la prensa nacional e internacional. Las cifras del subsecretario López-Gatell son cada vez más cuestionadas dentro y fuera del Gobierno. Ya está claro que en la vida real hay muchas más muertes de las que reporta en su conferencia de prensa diaria en Palacio Nacional. Cada vez son más especialistas –desde médicos hasta matemáticos– que, usando los datos del propio subsecretario, exhiben que lo que dicen López-Gatell y López Obrador sencillamente no es verdad, y que el número de muertos es el triple y el número de contagiados es 25 veces mayor.


Saciamorbos

Varios ministros de la Suprema Corte aprovecharon que los estaba escuchando Andrés para decirle a Jaime: no a la reelección, no a la extensión de mandato, nada de que el pueblo lo pide y mi Congreso lo aprueba.
30 Mayo 2020 04:05:00
Los 195 millones en la conexión Cruz Azul-Peña Nieto
La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) divulgó anoche que congeló las cuentas del dueño del Cruz Azul, Guillermo “Billy” Álvarez, su hermano y su socio, por sospechas de lavado de dinero. El asunto no queda en el equipo de futbol.

Fuentes de primer nivel en el Gobierno federal actual me confirman que la UIF sigue la pista de 195 millones de pesos que durante el sexenio pasado, a través de un despacho de abogados, habrían sido transferidos desde el Cruz Azul hasta quien se desempeñaba como Consejero Jurídico del presidente Enrique Peña Nieto, Humberto Castillejos.

La historia tiene mucha tela: El 13 de diciembre del año pasado, publiqué en esta columna: “una investigación en poder de las autoridades mexicanas, que se ha realizado también en colaboración con Estados Unidos, ha detectado una asombrosa fortuna en manos del presidente del equipo Cruz Azul, Guillermo “Billy” Álvarez, 5 mil 600 millones de pesos entre los años 2011 y 2018. Documentos estadunidenses exhibirían que es propietario de más de 10 residencias de lujo y numerosos desarrollos inmobiliarios en Florida, Nevada, Colorado y Oklahoma”.

La reacción de “Billy” Álvarez fue furibunda. En entrevistas de prensa dijo que la información era falsa, anunció que me demandaría y lo hizo. En esas andábamos cuando la pandemia vino a congelar el desarrollo del caso.

Medio año después, se confirma oficialmente lo que yo había publicado desde diciembre y que el dueño del equipo Cruz Azul negó: hay una investigación oficial en su contra, que ya derivó en que le congelara las cuentas la UIF, que comanda Santiago Nieto. A “Billy” Álvarez, a su hermano José Alfredo y a su socio Víctor Manuel Garcés Rojo, por el presunto delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita, según se dio a conocer en varios medios de comunicación.

Esta acción de la UIF tiene dos aristas interesantísimas que impactan a dos administraciones federales: la de Peña Nieto y la de López Obrador.

La de Peña Nieto porque las acusaciones del Gobierno actual siguen avanzando en torno a algunos de los personajes más polémicos de su sexenio. El caso Cruz Azul, según fuentes oficiales, toca a Humberto Castillejos, uno de los hombres más cercanos al considerado Presidente más corrupto de la historia.

Aparentemente Castillejos y uno de sus cercanos, Diego Ruiz, están involucrados en la defensa de la directiva del Cruz Azul, pero también estarían en la mira de la UIF por 195 millones de pesos que, cuando Castillejos era funcionario público, habrían llegado a él a través de un despacho jurídico.

La arista que impacta al Gobierno de López Obrador tiene que ver con que este caso puso en distintos lados de la mesa a dos muy poderosos subsecretarios de Gobernación. Según me confirman distintas fuentes muy bien informadas y así lo revelé desde diciembre, el subsecretario Ricardo Peralta cabildeó a favor de los dueños del Cruz Azul, mientras que el subsecretario Alejandro Encinas defendió a los cooperativistas que desde hace años han denunciado a “Billy” Álvarez y los suyos.

La balanza está por ahora inclinada a favor de Encinas.
29 Mayo 2020 10:48:00
195 millones en la conexión Cruz Azul-Peña Nieto
La Unidad de Inteligencia Financiera divulgó anoche que congeló las cuentas del dueño del Cruz Azul, Guillermo “Billy” Álvarez, su hermano y su socio, por sospechas de lavado de dinero. El asunto no queda en el equipo de futbol. Fuentes de primer nivel en el gobierno federal actual me confirman que la UIF sigue la pista de 195 millones de pesos que durante el sexenio pasado, a través de un despacho de abogados, habrían sido transferidos desde el Cruz Azul hasta quien se desempeñaba como Consejero Jurídico del presidente Enrique Peña Nieto, Humberto Castillejos.

La historia tiene mucha tela:

El 13 de diciembre del año pasado, publiqué en esta columna: “una investigación en poder de las autoridades mexicanas, que se ha realizado también en colaboración con Estados Unidos, ha detectado una asombrosa fortuna en manos del presidente del equipo Cruz Azul, Guillermo “Billy” Álvarez, 5 mil 600 millones de pesos entre los años 2011 y 2018. Documentos estadounidenses exhibirían que es propietario de más de diez residencias de lujo y numerosos desarrollos inmobiliarios en Florida, Nevada, Colorado y Oklahoma”.

La reacción de “Billy” Álvarez fue furibunda. En entrevistas de prensa dijo que la información era falsa, anunció que me demandaría y lo hizo. En esas andábamos cuando la pandemia vino a congelar el desarrollo del caso. Medio año después, se confirma oficialmente lo que yo había publicado desde diciembre y que el dueño del equipo Cruz Azul negó: hay una investigación oficial en su contra, que ya derivó en que le congelara las cuentas la UIF, que comanda Santiago Nieto. A “Billy” Álvarez, a su hermano José Alfredo y a su socio Víctor Manuel Garcés Rojo, por el presunto delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita, según se dio a conocer en varios medios de comunicación.

Esta acción de la UIF tiene dos aristas interesantísimas que impactan a dos administraciones federales: la de Peña Nieto y la de López Obrador.

La de Peña Nieto porque las acusaciones del gobierno actual siguen avanzando en torno a algunos de los personajes más polémicos de su sexenio. El caso Cruz Azul, según fuentes oficiales, toca a Humberto Castillejos, uno de los hombres más cercanos al considerado presidente más corrupto de la historia. Aparentemente Castillejos y uno de sus cercanos, Diego Ruiz, están involucrados en la defensa de la directiva del Cruz Azul, pero también estarían en la mira de la UIF por 195 millones de pesos que, cuando Castillejos era funcionario público, habrían llegado a él a través de un despacho jurídico.

La arista que impacta al gobierno de López Obrador tiene que ver con que este caso puso en distintos lados de la mesa a dos muy poderosos subsecretarios de Gobernación. Según me confirman distintas fuentes muy bien informadas y así lo revelé desde diciembre, el subsecretario Ricardo Peralta cabildeó a favor de los dueños del Cruz Azul, mientras que el subsecretario Alejandro Encinas defendió a los cooperativistas que desde hace años han denunciado a “Billy” Álvarez y los suyos. La balanza está por ahora inclinada a favor de Encinas.

28 Mayo 2020 04:05:00
Vamos a acabar con la corrupción…  ayudados por Bartlett
El Presidente acusó corrupción del pasado para justificar la decisión del director Manuel Bartlett y la secretaria Rocío Nahle, de recuperar la discrecionalidad para consentir a la contaminante (y cara) generación de energía de la Comisión Federal de Electricidad contra las energías renovables. Escuchamos una argumentación que suena conocida: que si son empresarios abusivos, que si son contratos leoninos, que si es para poner orden porque hubo corrupción, corrupción, corrupción...

Un breve comparativo.

Opción A: La corrupción que acusa López Obrador. No hay duda que venimos de un régimen priista brutalmente corrupto, que rompió todos los récords y límites. Sin embargo, en particular para la asignación de estos contratos de energías limpias se realizaron tres subastas con reglas públicas y criterios de adjudicación que no fueron objetados, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el Manual de Subastas de Largo Plazo, las subastas fueron abiertas, los participantes pudieron revisar el algoritmo que seleccionó las ofertas ganadoras y se dieron en eventos públicos que contaron con la participación de decenas de empresas nacionales e internacionales.

Entre las tres subastas hubo casi mil ofertas y solo 90 fueron adjudicadas. Quizá lo más sintomático de todo: no hubo ni una sola queja de corrupción por parte de las empresas perdedoras. De hecho, los resultados fueron avalados por el Instituto Politécnico Nacional y por Transparencia Mexicana. A esto se atribuye que se obtuvieron precios entre los más baratos del mundo (menos de 20 dólares/MWh en la última subasta) que se traducen en recibos de luz más baratos para los mexicanos. Lo anterior, sin considerar que antes de la reforma energética hubo contratos legados, autoconsumos y productores independientes de energía.

Opción B: La no corrupción de López Obrador. El “golpe eléctrico” del famoso acuerdo para remonopolizar la generación de energía eléctrica se dio en lo oscurito, por sorpresa, en viernes en la noche, sin participación de nadie, apostando por la generación con carbón porque así lo cabildea un poderoso senador de Morena y deja todo… ¡en manos de Bartlett!

¿Dónde habrá más corrupción? ¿A o B?

Lo que hemos visto con el famoso acuerdo –el “golpe eléctrico”– es que se toma como pretexto la autoridad moral contra la corrupción y como cortina de humo la pandemia para pasar por encima de la ley y seguir avanzando el plan de renacionalización del sector eléctrico, que sistemáticamente ha ido dando pasos de manera muy planeada desde el inicio del Gobierno federal actual.

La numeralia es abundante: el sector eléctrico requiere inversiones por 5 mil millones de dólares, y CFE solo puede proveer mil 500. ¿De dónde saldrá la diferencia en un momento de crisis en las finanzas públicas?

Si el Gobierno quería reforzar a CFE –una gran idea, a la que tenía todo el derecho– sin agraviar a la inversión privada, pudo haber buscado mejorar en aquellas actividades en las que mantiene el monopolio: la transmisión, distribución y suministro de energía eléctrica.

Y vaya que hay de dónde cortar: se sigue desperdiciando mucha energía en el camino, por no hablar de los recibos de luz inexplicables, un problema que se ha vuelto más notorio en la pandemia, con recibos de luz carísimos que llegan a negocios… cerrados.

Pero no, optaron por el golpe, por generar desconfianza y lo están logrando: en la última colocación de bonos que hizo el Gobierno federal nos dieron tasas de interés de países sin grado de inversión, cuando oficialmente aún lo tenemos.

El problema no estallará de inmediato. Las plantas generadoras tardan tres, cuatro años en operar. Hoy hay luz por las inversiones que se hicieron en el sexenio pasado, pero desde que asumió el poder el presidente López Obrador, no ha habido una planta nueva grande. Esto pone en grave riesgo de escasez de energía eléctrica en la recta final del sexenio actual y el inicio del próximo.
27 Mayo 2020 04:05:00
La buena idea de medir la felicidad y el bienesta
Medir la felicidad, el bienestar, el desarrollo, poner énfasis en el combate a la desigualdad, no es una ocurrencia obradorista. Desde hace muchos años en todo el mundo, intelectuales de primera fila, laureados economistas y respetados académicos, han planteado la necesidad de ensanchar la manera de medir el éxito de las políticas económicas de un país para tratar de retratar mejor el estado de una nación.

Esta idea cobró especial fuerza tras la crisis económica de 2008, símbolo del fracaso del modelo económico neoliberal, cuya implementación no ha tenido los resultados esperados y ha profundizado las desigualdades sociales en muchos países.

¿Por qué entonces nos sentimos timados por el presidente López Obrador cuando habla de esto? Quizá porque, en realidad, nos está timando.

Su búsqueda de nuevas mediciones económicas no parece responder a una inquietud intelectual, sino a la necesidad de esconder sus malos resultados en las métricas que hoy son referencia. Y al atacar incesantemente al neoliberalismo parece buscar empuje para imponer un modelo todavía más viejo y fracasado, en vez de liderar en alguna ruta con sabor a futuro por la vía de la libertad económica y la responsabilidad social, como la que han puesto en marcha algunos países de envidiable estatus.

Cuando era opositor, López Obrador criticaba a los presidentes en función de las métricas de siempre. Sobran tuits y declaraciones para probarlo. Incluso antes de la pandemia, apostó públicamente al crecimiento económico. Cuando inversionistas, analistas y agencias calificadoras le advertían que sus políticas estancarían la economía, y empezaban a bajar sus pronósticos, el Presidente apostó que crecería 2%. Resultó ser 0%, besando la recesión.

Íbamos tan mal… y llegó el coronavirus. Ante ello, el Presidente de México decidió actuar a contracorriente: como se señaló en la prensa extranjera hace unos días, el de México es el único Gobierno del Hemisferio Occidental que no tiene un programa de subsidios a su población para paliar la crisis económica que trajo la pandemia. Los pronósticos para México son desastrosos: la economía estará cayendo más de 7% este año y la recuperación será lentísima. Ya se nota y ya se siente.

Así, en las métricas económicas tradicionales que se usan para comparar entre países, México será de los peores evaluados en el mundo. Por eso el Presidente quiere ver si con otras medidas sale mejor.

Felicidad, desarrollo, bienestar, son métricas que se hacen ya en muchas partes del mundo de manera profesional y especializada. Incluso el Inegi ha avanzado en este tenor por varios años.

No tiene nada de malo tomarle la palabra al Presidente y que se ensanchen las métricas del país para tener una visión más completa de la realidad. Solo que, dadas las motivaciones presidenciales, habrá que cuidar dos condiciones: primera, que los nuevos índices no sean un traje a la medida del Presidente, sino que la metodología esté en sintonía con lo que se hace en el mundo y esté avalada por especialistas apartidistas; y segunda, AMLO prometió ciertos niveles de crecimiento del PIB, creación de empleos e inversión, y en función de esas promesas será evaluado.

Y claro, no hay que olvidar que en todo el mundo las decisiones de inversión se siguen tomando con las métricas tradicionales, y sin inversión privada sencillamente México va al colapso, y eso hasta el Presidente lo ha aceptado públicamente.

Saciamorbos

En el futbol, no está mal determinar cuál es la afición mejor portada, el uniforme más bonito, el equipo que cometió menos faltas, pero gana el que metió más goles y punto.
26 Mayo 2020 04:07:00
El linchamiento de ‘Los Arrepentidos’
Uno de los deportes favoritos en las redes sociales es burlarse de quienes votaron por Andrés Manuel López Obrador y ahora critican su desempeño.

El más reciente episodio sucedió la semana pasada, cuando el Gobierno federal y Morena en el Congreso buscaron desaparecer, de un machetazo, los fideicomisos, afectando por ejemplo a personalidades del mundo del cine, muchos de los cuales apoyaron la candidatura presidencial de AMLO y ahora se quejaban enérgicamente de la medida anunciada.

Ha pasado también con voces feministas cuando el Presidente se lanzó oponiéndose a las marchas contra la violencia hacia las mujeres, así como con liderazgos pro-derechos humanos que se vieron sorprendidos por el talante militarista de la Administración federal, y muchos otros sectores de la sociedad.

Así pues, cuando alguien que votó por López Obrador lo critica por acciones de su Gobierno, le llueven sarcásticos “no podía saberse” y otras burlas. Me parece una mala práctica en el debate público por varias razones:

1.- El falso pecado de haber creído en AMLO. Frente a las lamentables gestiones del PRI y el PAN, era perfectamente entendible buscar sacudirse la corrupción y la violencia buscando una tercera ruta. En campaña, AMLO fue lo suficientemente vago en sus definiciones políticas para no perder a los duros y ganar a un buen tramo de los
moderados.

2.- El falso pecado de seguir creyendo en él. López Obrador recibió un país al borde del colapso: la economía estable pero con crecimientos mediocres, la inseguridad de-
satada y la corrupción en niveles récord. Nadie en su sano juicio pensaría que algo así puede resolverse en un año de gestión (aun cuando el candidato lo haya prometido). En lo personal, pienso que López Obrador tiene al país peor de como lo recibió, y va en mala ruta. Pero más del 50% de la población, según las encuestas, cree en él y tiene esperanza de que sus medidas resuelvan los problemas. No es gente que está cegada: las mismas encuestas señalan que la mayoría reprueba los resultados económicos y de seguridad. Es solo que permanece la esperanza.

3.- Votar no es extender un cheque en blanco. Prefiero un país que no piense que la democracia es un ejercicio de 10 minutos cada tres años. Prefiero una ciudadanía que participe en los temas, que se entere, que debata. El carácter polarizador del Presidente anima esa discusión. Haber votado por alguien no te quita el derecho de reprocharle, exigirle, criticarle; de hecho, a mi manera de ver, le da un peso específico distinto.

4.- De la crítica al arrepentimiento hay mucha distancia. Una crítica, un reclamo o un deslinde ante el Presidente, emanado de una voz que le ha apoyado, no necesariamente significa que se retira ese apoyo, o que ya se arrepintió de haber votado por él: hay muchos que se arrepintieron, es cierto, y no tiene nada de malo; también hay desencantados, pero no al grado de retirarle el respaldo; y hay quienes disienten con algun medida en particular, pero que siguen tremendamente esperanzados en un nuevo rumbo para el país. No merecen la descalificación ni la estigmatización.

Así planteado, sirve que existan momentos de pluralidad dentro del obradorismo que operen como contrapesos (internos) para remodelar la política pública y orillar a corregir.
21 Mayo 2020 04:09:00
Las razones escondidas del ‘golpe eléctrico’
La principal razón esgrimida por el Gobierno para dar el “golpe eléctrico” del viernes en la noche, fue la emergencia sanitaria, la necesidad de garantizar que no habrá apagones.

Parece que ese fue el puro pretexto. Porque la razón la confesó la mañana del 20 de mayo el presidente López Obrador, sin rubor alguno: desde hace tiempo quería meter orden para “quitarle la prioridad en la compra de energía renovable barata a las empresas privadas, para darle prioridad a la compra de energía de la CFE”.

El Presidente no dijo –un pequeño olvido, seguramente– que la de CFE es energía más contaminante pues proviene del carbón y el petróleo.

Tampoco dijo –otro pequeño olvido– que el costo de la energía que genera CFE es casi siete veces más cara de la que se paga a las plantas de energía renovable de la Iniciativa Privada.

Ni se refirió –esos pequeños olvidos– a que, con estos niveles de baja en la actividad económica, casi no hay riesgo de apagones porque, ante el parón de la industria, la demanda de energía baja notablemente.

Lo del coronavirus fue solo un pretexto para conseguir un viejo anhelo: regresar el monopolio de la generación de electricidad a la CFE, al costo que sea.

¿Qué hay detrás, realmente? Dos muy claras realidades de las que el Gobierno prefiere no hablar:


1.- CFE es el generador de energía eléctrica más caro e ineficiente de todos, y ante la baja demanda por el parón económico, era el proveedor que estaba resultando más afectado, pues la ley obligaba a comprarle primero a los más baratos y eficientes. Ahora el más ineficiente es el primero de la fila.
2.- Pemex se las está viendo negras para vender el combustóleo que obtiene al refinar petróleo. Resulta que el crudo pesado mexicano refinado en nuestras muy ineficientes refinerías genera un combustóleo de pésima calidad. Nadie lo quiere. Y mientras más se refina petróleo, más de este producto se obtiene. Imagino la conversación entre Energía, Pemex y CFE: ¿Qué hacemos con todo este combustóleo, ya nadie lo quiere? Pues que lo queme CFE en hacer luz. Pero contamina mucho. No importa.

En enero de 2020 entró en vigor la norma internacional IMO 2020 que prohíbe utilizar combustóleo con alto contenido de azufre en la industria marítima internacional. Eso fue un golpe duro para Pemex que ya ni siquiera puede vender su combustóleo chafa a los buques.

Encima, cada vez tiene más combustóleo, porque el plan del presidente López Obrador es refinar más y más petróleo en México para no tener que importar gasolinas. Y para eso –lo dijo en la misma mañanera– busca disminuir las exportaciones de crudo para surtir al sistema nacional de refinación.

Hoy México tiene 6 refinerías que trabajan a niveles mínimos, se está construyendo una séptima en Dos Bocas y también ya se inventaron un nuevo tren de refinación en el complejo petroquímico de Cangrejera. ¿Qué quiere decir eso? Más combustóleo del que Pemex necesita deshacerse. La fácil: usarlo para generar energía eléctrica aunque destruya el medio ambiente.


Saciamorbos

Tan mal hecho está el mentado acuerdo, que a solo cinco días de publicarse, una ola de amparos a favor de la Iniciativa Privada orilló al Gobierno a recular y por lo menos permitir hacer pruebas a las empresas que ya estaban en ese proceso (claro, lo de que a la CFE es a la primera que le compran, aunque sea sucia y cara, aún se mantiene). Era previsible la cascada de recursos jurídicos y sus lógicos fallos contra el Gobierno.

Ya preveíamos que si las empresas ganaban los recursos podrían incluso llegar sentencias resarcitorias que podrían costarle una millonada al Gobierno de la 4T. Ante estas señales jurídicas, el Gobierno puede optar por “bajarle dos rayitas” y negociar. A ver qué señal quiere mandar.
20 Mayo 2020 04:08:00
Breve compendio del AMLO inexplicable
La venta del avión que no se vendió. La rifa del avión que no incluye el avión. La baja ocupación hospitalaria con hospitales llenos. La neumonía atípica que no es coronavirus. Ya logramos rescatar a Pemex pero está en quiebra.

Hace tres meses nos preparamos para la pandemia, pero andamos en las compras de pánico a China. La reapertura de los Municipios de la Esperanza que no reabren. La curva aplanada que no es plana. La pandemia domada que desata el triple de casos. El país que va muy bien contra el virus pero tiene más muertos que China.

El Gobierno más ecologista del mundo apuesta por el petróleo y el carbón. Ya no hay corrupción, pero Bartlett. Ya no hay clientelismo político, pero Censos del Bienestar. El Gobierno más honesto del mundo que hace más asignaciones directas.

¿Qué hacemos con los ricos… como Romo, Olga, Jiménez Espriú, Torruco, Bartlett, Epigmenio, Yeidckol, Napito? Primero los pobres pero elimino el programa de atención a la pobreza. No hay pase de charola, pero 100 grandes empresarios cenan en Palacio y tienen que poner al menos 20 millones de pesos.

La Guardia Nacional, ese cuerpo civil en el que manda puro militar. No se militariza la frontera sur pero se envían 26 mil elementos militares. Defendemos la soberanía, pero Trump define la política migratoria.

El Gobierno que está en contra del control político de la educación pero se la da a la CNTE y llega al poder en alianza con Elba Esther Gordillo. El Gobierno que repudia el charrismo sindical pero encumbra a Napito. Conacyt tiene chef pero pide a sus investigadores que se aprieten el cinturón. Aquí no hay conflictos de interés, pero el hijo de Bartlett.

El corrupto es el que denuncia un acto de corrupción, no el que lo comete. Los doctores son héroes en el mundo pero avariciosos mercantilistas para el Presidente de México. Abatimos 95% el huachicol pero no aumenta la venta de combustible legal. La refinería que es un gran negocio, pero los cuatro consorcios que invitó le dijeron que no era buen negocio.

Se repudian los rescates financieros a los ricos pero se absorben las orquestas. Aquí no se consiente a los empresarios de siempre, pero los de siempre ganan los tramos del Tren Maya. Bellas Artes, para la fiesta de cumple del líder de La Luz del Mundo. El juarista que pone a iglesias evangélicas a repartir la cartilla moral.

El humanista que acusa de grillos a papás de niños con cáncer que exigen medicamento. El defensor de las víctimas que se conmueve por el encarcelamiento del victimario y acude a saludar a su mamá. El feminista que afirma que 90% de las denuncias de violencia de género son falsas. Ha aumentado el gasto en salud, pero no hay medicinas.

El político que más se ha quejado de fraude electoral organizó la “consulta” del aeropuerto. El Presidente que aniquilará al neoliberalismo no quiere gastar para mantener el déficit fiscal en cero. Acabaremos con la violencia desde el primer día, año y medio después sigue subiendo. En el aeropuerto de Texcoco hay corrupción pero los mismos reciben los contratos para construir el de Santa Lucía.

Los 2 millones de árboles que son 80 mil. El millón de créditos que son 150 mil. El crecimiento de 2% que es 0 por ciento. Se van a crear 2 millones de empleos, pero se pierde medio millón. No habrá despidos en el Gobierno, pero se van 5 mil del SAT.

El decreto para que se queden en la calle los militares que no implica militarización del país. Me quejo de los bots, pero soy el que más tiene. El Gobierno que más respeta la libertad de expresión ataca todos los días a medios y periodistas.
19 Mayo 2020 04:09:00
El ‘golpe eléctrico’, ¿será el punto de quiebre?
Hace poco más de un año, cuando súbitamente el Gobierno federal decidió cancelar los contratos de los gasoductos, los moderados más cercanos al presidente López Obrador se juntaron para advertirle con gran preocupación que una medida así podría significar el fin de su pretendida cuarta transformación, una ruptura tal con el capital privado que detonaría una crisis de confianza en el Gobierno que estaba empezando. “Es mucho peor que el aeropuerto”, le sintetizaron voces como Urzúa, Scherer, Ebrard, Romo. Estos “moderados” del obradorismo se enfrentaban así con los radicales (Nahle, Bartlett, etc.) que exploraban coquetamente la ruta de la nacionalización de la industria petrolera. El Presidente entendió y dio marcha atrás.

Con el “sabadazo” –así se llamaba en tiempos del régimen de partido único, PRI, a las sorpresas económicas que se revelaban en viernes en la noche o sábado para agarrar a la opinión pública distraída– contra las energías limpias, el Gobierno se vuelve de nuevo el gran monopolista de la energía eléctrica y patea inversiones internacionales que generan en México 75 mil empleos. La ruptura es como la de los gasoductos, si no es que peor.

En los próximos días sabremos si el Presidente rectifica. Si no lo hace, estará claro que comienza ya un punto de quiebre en su manejo económico: sin tapujos, va de lleno al nacionalismo revolucionario, al modelo de hace 60 años que ha causado estragos en buena parte de la Latinoamérica bolivariana. El Presidente de México confirmará que, fracasado el neoliberalismo (que lo está, de eso no hay duda), fue incapaz de impulsar al país hacia un futuro de libertad económica con responsabilidad social (hacia donde han avanzado los países con menor pobreza, desigualdad, corrupción e impunidad) y no se le ocurrió otra sino regresar el reloj al pasado… muy pasado.

Además, si no rectifica, este manotazo presidencial, este “golpe eléctrico”, pondrá de nuevo a prueba al Poder Judicial mexicano. Es previsible que las empresas afectadas, respaldadas por sus poderosos países (Alemania, Francia, Canadá, España, Italia, Japón, aparentemente Estados Unidos también), busquen amparos frente a este súbito cambio de reglas, como parte de una estrategia de defensa legal que podría escalar hasta instancias internacionales de protección de inversiones entre países.

Desde el “golpe eléctrico” del viernes por la noche, el Presidente ha ido endureciendo el discurso: el “ensayo” sobre su modelo económico, la propuesta del “censo antiricos” de Morena, las declaraciones de ayer en la mañanera. Veremos si forma parte de una negociación… o de un parteaguas.


Saciamorbos

El “súper secretario” Bartlett. El funcionario más cuestionado del Gobierno del presidente López Obrador es el “gran ganón” de la remonopolización. El botín que se agenció el Gobierno el viernes por la noche ha sido puesto en manos de Manuel Bartlett Díaz, director general de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Hay muchos secretarios de Estado que no tienen el poder que ha acumulado Bartlett y más aún, el que va a tener si se concreta esta medida: la gestión de la CFE implicará un enorme poder económico y un enorme poder político. Y todo quedará depositado en Bartlett, quien se ha vuelto símbolo de la corrupción del actual Gobierno: 23 casas, 13 empresas, mecenas de López Obrador en campaña, papá del contratista consentido y escándalos que sigan brotando en el camino… (el Inegi tendrá que hacer especial esfuerzo para medir la riqueza de este ciudadano)
15 Mayo 2020 04:08:00
Bartlett Jr., insaciable:  cotizó monitores Covid 1,500% más caros
Cyber Robotics, la empresa de León Manuel Bartlett Álvarez que ha estado en medio del escándalo, realizó una nueva cotización para la venta de equipo médico especializado en el tratamiento de las personas más graves por coronavirus.

El pasado 30 de abril, ante un proceso del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para conseguir monitores de signos vitales dentro del Programa Equipo Médico Covid-19, fijó el precio en 463 mil pesos, mientras que su competidor más barato los ofreció en 28 mil 600. La diferencia es de más de mil 500 por ciento.

De acuerdo con el acta de resultados de la adjudicación directa AA-050GYR017-E129-2020 de la Delegación del IMSS en Hidalgo –la misma que compró 20 ventiladores a Cyber Robotics y después del escándalo, se los devolvió–, a solicitud de la propia institución de salud pública, la empresa del hijo del director general de la Comisión Federal de Electricidad exhibió un precio 343 mil pesos por encima de la mediana del mercado (de todos los precios recogidos, la mediana es el que se sitúa a la mitad).

El precio más barato (28 mil 600 pesos) fue de la Compañía Internacional de Distribuciones, S.A. de C.V. El documento oficial puede consultarse completo en
http://www.carlosloret.com

En el acta firmada el 30 de abril por funcionarios de la delegación del IMSS Hidalgo se declaró desierta esta adjudicación porque la empresa Ayasdi S.A de C.V., la única que había atendido la convocatoria, también rebasó la mediana del precio de mercado.

Cyber Robotics no formó parte del proceso de adjudicación directa, sino que el IMSS le solicitó la cotización para saber cómo está el mercado de los monitores de signos vitales y comparar los precios entre proveedores. Este procedimiento lo realiza como parte de su rutina de determinación de precios y se ayuda de las empresas que forman parte de su catálogo para investigaciones de mercado.

Así pues, después de revisar cotizaciones de ocho empresas, el IMSS concluyó que la mediana en el precio de un monitor era de 120 mil pesos. Esta cifra arroja que Cyber Robotics ofreció su producto 285% más arriba que la mediana encontrada por el IMSS. De acuerdo con la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público un “precio no aceptable” es aquel que resulte superior en un 10% respecto del que se observa como mediana en una investigación de mercado.

La empresa Cyber Robotics se ha visto envuelta en distintos escándalos desde el año pasado, cuando en El Universal y W Radio denunciamos en sendos reportajes de Arelí Quintero que la familia Bartlett tenía 23 casas y 12 empresas de las que nada se sabía ni habían sido transparentadas en la declaración patrimonial como funcionario público de Manuel Bartlett Díaz.

Hace apenas un par de semanas, la organización Mexicanos Contra la Corrupción reveló que el IMSS había comprado 20 ventiladores a la empresa del hijo de Bartlett. El precio resultó tres veces mayor que el que pagó el Gobierno de México por ventiladores que gestionó internacionalmente el canciller Marcelo Ebrard. Después del escándalo, se devolvieron.

Paralelamente, en el periódico The Washington Post denunciamos que durante el Gobierno del presidente López Obrador, para el que trabaja su papá, el hijo de Bartlett había sido favorecido con siete contratos superiores a 160 millones de pesos del IMSS, ISSSTE, Ejército y Marina, la mayoría por adjudicación directa, sin licitación. (Con la colaboración de Mario Gutiérrez Vega)


14 Mayo 2020 04:08:00
Los gobernadores ganan terreno ante el Presidente
Después de un año para olvidar, en el que se desplomó aproximadamente 15 puntos porcentuales, la popularidad del presidente López Obrador, ha registrado en los últimos días un leve repunte. De bote pronto, podría parecer una gran noticia para Morena, de cara a las elecciones intermedias de 2021. Sin embargo, la popularidad de muchos gobernadores de oposición ha subido más que la del Presidente, sobre todo porque han actuado con mano dura frente a la pandemia y eso lo ha valorado la ciudadanía.

Tal resultado debería ser un factor de preocupación para el partido en el Gobierno. Sobre todo porque la mayoría de los mandatarios estatales son de oposición y si eso se traduce en una eficaz operación política el próximo año, al presidente López Obrador se le puede complicar mantener la mayoría en el Congreso.

Esto se desprende de un análisis que realizó Luis Osvaldo Valle, de ConEstadística, usando también encuestas de Caudae y análisis de redes sociales de Capisci:

1.- No hay ningún estado donde era más popular el Gobernador y ahorita es más popular el Presidente.
2.- En cinco estados el Gobernador era más popular que el Presidente, y con la pandemia, esa brecha se ha ensanchado aún más: Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro, Yucatán y marcadamente Baja California Sur. Curiosamente, puro estado panista.
3.- En cuatro estados el Gobernador estaba abajo y rebasó al Presidente en popularidad: claramente en Coahuila (PRI) y Jalisco (MC), pero también en alguna medida en Sinaloa (PRI) y Durango (PAN).
4.- En 10 estados el Gobernador estaba muy lejos de la popularidad del Presidente, y aunque sigue arriba López Obrador, el Gobernador se le ha acercado: Estado de México, Guerrero, Hidalgo, San Luis Potosí y Sonora, del PRI; Chihuahua, Quintana Roo y Tamaulipas del PAN, así como Michoacán del PRD y el independiente de Nuevo León.
5.- En 11 estados el Gobernador es menos popular que el Presidente, y esto no ha registrado cambios relevantes por el manejo de la pandemia: Los lopezobradoristas de Baja California, Chiapas, Morelos, Tabasco, Puebla y Veracruz, así como los priistas de Campeche, Colima, Oaxaca y Tlaxcala, y el panista de Nayarit.
6.- En dos entidades, Zacatecas (PRI) y Ciudad de México (Morena), la aprobación de los mandatarios estatales y el Presidente es similar y no ha tenido cambios.

La popularidad del presidente AMLO y de los gobernadores va a ser un factor en la elección del 2021.

Pero hay otros: el saldo humanitario de la pandemia, el manejo de la crisis económica que apenas empieza, los resultados en seguridad, la capacidad de Morena de no dividirse, la capacidad de la oposición de demostrar que sí existe, la implementación de los programas sociales, por señalar los que me parecen más importantes.
13 Mayo 2020 04:05:00
Las dudas sobre el doctorado de López-Gatell
Desde hace más de una semana, empecé a recibir varias denuncias de personas que me pedían investigar si el subsecretario estrella del Gobierno federal ante la pandemia, Hugo López-Gatell, realmente era doctor.

Usuarios de redes sociales cuestionaban el asunto, adjuntando páginas web y capturas de pantalla que aparentemente mostraban que no tenía cédula profesional en la SEP, y un listado de egresados del doctorado en la Universidad Johns Hopkins en el que no aparecía el nombre del alto funcionario mexicano.

Imagínense el escándalo que sería: “el doctor López-Gatell… no es doctor”. Pues no es cierto: el doctor López-Gatell sí es doctor.

Según su biografía oficial, la que se publica en el sitio web del Gobierno de México, el doctor López-Gatell se define como “Médico Cirujano, especialista en Medicina Interna, maestro en Ciencias Médicas y doctor en Epidemiología”.

En el apartado de “Educación” hay más detalles: Médico cirujano por la Facultad de Medicina de la UNAM, Especialista en Medicina Interna por el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, Maestro en Ciencias Médicas por la UNAM, y Doctor en Filosofía (Epidemiología) por la Escuela Bloomberg de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, EU.

El primer y principal cuestionamiento surge de una lista de egresados de Johns Hopkins que ha circulado mucho en redes sociales, en la que no aparece el nombre del epidemiólogo-político mexicano. Pero esa lista, si bien pertenece a la prestigiada, corresponde al Departamento de Bioestadística.

El doctorado (PhD) lo obtuvo en el Departamento de Epidemiología de la Escuela Bloomberg de Salud Pública de Johns Hopkins University. Hicimos la solicitud de verificación a través de un correo electrónico que respondió Leslie A. Nicotera, directora de Récords y Registros de dicha Escuela. Señaló: “Les puedo confirmar que el doctor López-Gatell obtuvo un PHD en el Departamento de Epidemiología el 25 de mayo de 2006”. Así que el doctor López Gatell sí es Doctor.

El segundo cuestionamiento surgió porque al consultar en línea el Registro Nacional de Profesionistas de la SEP no aparecía más que su cédula profesional de la Licenciatura como Médico Cirujano, pero nada de su maestría o especialidad en Medicina Interna, que expresa haber estudiado en el Instituto Nacional de Nutrición y por lo tanto, en la UNAM.

En el Directorio de Médicos Certificados del Consejo Mexicano de Medicina Interna aparece López-Gatell, pero su estatus de certificación tiene una vigencia de 1999 a 2004. Una explicación lógica de ello, me explican varios doctores, es que el subsecretario López-Gatell no haya homologado sus estudios y no haya renovado su cédula puesto que no se dedica a eso (ser internista en un hospital). Además, en la biblioteca digital de la UNAM sí figuran sus tesis de ambos grados: la maestría en Ciencas Médicas y la especialidad como internista.

“Tan tan”, diría el clásico.




12 Mayo 2020 04:04:00
#CasaBartlettDeAMLO
¿Qué le debe el presidente López Obrador a Manuel Bartlett que lo protege tanto? ¿O qué le sabe Bartlett a López Obrador que sigue pagando el costo político de mantenerlo? Desde hace meses, mucha gente –incluso dentro del Gobierno y Morena– se está haciendo esas preguntas.

El domingo por la noche, una investigación que publicamos en The Washington Post y en LatinUS, empieza a responder esa pregunta: la figura de Bartlett se dibuja como el mecenas del presidente AMLO, un hombre que lo impulsó con alianzas políticas y apoyo financiero. La llegada al poder del proyecto
lopezobradorista ocurrió de la mano –y con la ayuda material– de la maquinaria política y de negocios ligados al poder y al dinero público de uno de los personajes que mejor encarna la corrupción, el autoritarismo, la arbitrariedad y el despotismo del viejo régimen priista, Manuel Bartlett Díaz, al grado que la casa oficial del Gobierno electo de México… era una casa Bartlett.

Pero no una más, no una de las otras 23. Esta fue la sede del Gobierno de México, fue una sede de Estado, ahí recibió López Obrador a Mike Pompeo y otras figuras de gobiernos internacionales, ahí decidió acabar con el aeropuerto, ahí recibió a su Gabinete y tomó decisiones trascendentales, ahí grabó su famoso video de “¿Quién manda aquí?”.

Ya sabemos quién manda. Ya sabemos por qué no se le toca.

Según exhibimos con documentos en el reportaje, La Casa Bartlett de AMLO, la casona porfiriana de la calle Chihuahua 216 es propiedad de la empresa Top Real State, cuyo accionista mayoritario es Jesús Hernández Torres, un hombre que empezó a trabajar a la vera de Bartlett Díaz desde hace 49 años y en la última década es socio de su hijo, León Manuel Bartlett Álvarez. Desde que se publicó el reportaje, muchos que conocen la relación lo dejaron claro en redes sociales: Hernández Torres es el prestanombres de Bartlett.

Se trata del mismo modus operandi –que documentamos el año pasado en El Universal y W Radio en dos reportajes de Arelí Quintero– que usó Bartlett por medio de su pareja, sus hijos y sus asociados para amasar una fortuna de por lo menos 800 millones de pesos en casas y empresas.

Asentado en esta fortuna ha logrado comprar el perdón de López Obrador que ha hecho un esfuerzo notable por limpiar el negro historial de Bartlett (denunciado por los peores crímenes cuando fue figura central del autoritarismo priista) con intentos propagandísticos de convertirlo en héroe de la defensa de la nación.

Primero lo colocó en el Gabinete. Luego lo exoneró cuando revelamos sus 23 casas y 12 empresas. Más tarde lo defendió cuando se exhibió que su hijo especuló con los precios de los ventiladores en medio de la pandemia. Y se tapó los ojos cuando denunciamos que su hijo recibió del Gobierno actual más de 160 millones de pesos en contratos con el Ejército, Marina, IMSS e ISSSTE.

En la econmienda de limpiar a Bartlett, el Mandatario mexicano ha pagado un alto costo político, al grado que desgarró su bandera anticorrupción, y el motivo está claro: los compromisos corruptos con el viejo político alcanzan al Presidente.

Saciamorbos

Morena terminó comprando esta Casa Bartlett. Anunció que ahí quería inaugurar el Museo de la Cuarta Transformación. Todo un simbolismo.
Pero hay quien lleva el tapabocas… en los ojos.

07 Mayo 2020 04:08:00
Ante un Presidente desastroso, una oposición que no prende
Donald Trump ha hecho todo lo que ha estado a su alcance para ser brutalmente derrotado en la elección presidencial de noviembre próximo en la que busca quedarse cuatro años más en la Casa Blanca.

Hasta hoy, no existe ningún otro Mandatario en el mundo que haya gestionado de peor manera la pandemia: minimizó su impacto, no se preparó durante los dos meses que el virus tardó en extenderse de China a Estados Unidos, presumió que lograría resolverla de un plumazo, tomó medidas demasiado tarde, cuando explotó la crisis de salud dijo que nadie le había advertido de la gravedad pero se demostró que sí, sus conferencias de prensa vespertinas lo exhibieron contradiciendo a los científicos, ha recomendado supuestos remedios que terminaron generando emergencias médicas, impulsado la reapertura del país aún cuando se siguen registrando miles de muertes y casos al día, y sistemáticamente ha tratado de zafarse de la primordial responsabilidad de que la Unión Americana sea la nación en la que más ha pegado el coronavirus culpando a los chinos, a los medios, a sus opositores.

Con este potaje, era para que las encuestas reflejaran que lo que viene el martes 3 de noviembre es un mero trámite para sacar a Trump de la Casa Blanca. Pero no. Las encuestas de aprobación del Presidente marcan que no está en sus peores días. De hecho, está en una de sus mejores etapas. Y si observamos particularmente los llamados “estados visagra”, que por el complejo sistema electoral estadunidense son los que terminan definiendo quién gana la Presidencia, en algunos gana, en otros la diferencia en contra es muy corta y hay en los que está empatado en el margen de error. Trump, incluso al hablar de coronavirus ha apostado por la polarización, y eso le sigue funcionando.

En buena medida se debe a que el Partido Demócrata no ha encontrado su voz ni personalidad en la era Trump. Tiene la mesa puesta para arrebatarle la Casa Blanca y truncarle sus aspiraciones de reelección. Si no lo hace, será la exhibición de su propio fracaso, de que ha sido incapaz de salir del hundimiento en el que lo arrinconó el estilo rupturista de Trump, de que ha perdido vasos comunicantes con el votante, que ya no entiende qué lo apasiona y motiva.

El Partido Demócrata eligió sin emoción a un candidato presidencial. Joe Biden fue designado por un aburrido pragmatismo: los cálculos políticos los llevaron a deducir que era el que menos rechazado por todos los grupos que conforman el antitrumpismo y que, por lo tanto, el que tenía más posibilidades de vencer al Presidente. Pero Biden no prende. Está encerrado en su casa como todos, y con el doble de precauciones porque tiene 77 años. Desde ahí da alguna entrevista, distribuye videos, ofrece conferencias, lanza spots de campaña… y no logra meterse en la conversación. Antes otras figuras del partido, como el Gobernador neoyorquino Cuomo, se han vuelto los antagonistas reales del Presidente en funciones. Por si esta irrelevancia no bastara, le revivió una acusación de acoso sexual que tardó demasiado en abordar.

Ante un Presidente desastroso, una oposición que no prende.

Falta medio año. Pueden pasar cosas.
06 Mayo 2020 04:08:00
Calderón y la oposición desgraciada
Que Felipe Calderón sea considerado el principal opositor político de este país, radiografía el estado de desgracia en el que se encuentra la oposición.

El expresidente no aguanta la prueba de la memoria: en 2012, cuando dejó el poder, tuvo prácticamente que huir del país y medio esconderse en Estados Unidos porque no podía salir a la calle en México: su gestión dejaba un regadero de sangre y había abierto la puerta para el regreso del viejo PRI. La conversación era si terminaría juzgado por crímenes de lesa humanidad. Y encima, el arranque trepidante del sexenio de Peña Nieto con el Pacto por México, lo caricaturizaba como un Presidente incapaz de hacer política para lograr cambios estructurales.

Fue hasta año y medio después que Calderón pudo dejarse ver en público en México, cuando los escándalos de Ayotzinapa y la Casa Blanca habían noqueado al presidente Peña y se evidenciaba la inconmensurable corrupción que sería la marca del sexenio: la gente se había arrepentido de votar por los corruptos y a Calderón le valoraban no estar en esa lista.

Con tal oxígeno, impulsó la trunca aspiración presidencial de su esposa y se envalentonó para salir del PAN y tratar de fundar un partido propio. En este sexenio, el presidente López Obrador y los suyos le han hecho la máxima publicidad posible, ubicándolo como el gran antagonista de la 4T.

En síntesis, la relevante posición de Calderón en la política mexicana no se debe a ningún éxito propio, sino a los tropiezos de sus sucesores: por la corrupción de Peña Nieto logró regresar al país y porque AMLO lo ubica como su adversario favorito está por conseguir el registro de México Libre como partido político, aglutinando a un sector del cada vez más nutrido grupo de desencantados con el Gobierno actual.

Pero Calderón es para López Obrador el enemigo perfecto: mantiene viva a su tropa, pero no le representa una amenaza.

El presidente AMLO sabe que Calderón no puede disputar el 2024, sabe que es un cartucho quemado de la política nacional y sobre todo, sabe que el proceso contra Genaro García Luna, secretario de Seguridad Pública del calderonismo, es letal para el

expresidente. Políticamente, en las cortes de Nueva York no está a juicio García Luna: está a juicio Calderón.

¿Qué es entonces la oposición en México? Un puñado de brochazos. Un Gobernador que se envalentona un día, un grupo de gobernadores que plantan cara en una conferencia, alguien del empresariado que pinta pero no da color, un grupo de legisladores que frenan un día una ley, un partido que grita ¡No! pero su grito no hace voltear a nadie, otro que no termina de ser grande, uno más que era grande pero se hizo chiquito y coquetea con el Gobierno.

Hasta ahora, la oposición más sólida parece ser la que ha ido construyendo el presidente López Obrador a partir de los errores de su Gobierno. Los que no son de él, pero no son de nadie.
05 Mayo 2020 04:09:00
La cifra oficial de intubados es… 805… 893… o mil 60
¿Cuántas personas intubadas hay en los hospitales de la Ciudad de México? Para responder a esa sencilla pregunta usted puede encontrar tres respuestas que vienen de fuentes gubernamentales emanadas del mismo partido (Morena): el subsecretario de Salud federal y vocero de la pandemia, Hugo López-Gatell, tiene un dato; la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, tiene otro; y un tercero distinto lo ofrece el modelo epidemiológico recién estrenado por la Agencia Digital de Innovación Pública del Gobierno local.

Las inconsistencias no son menores: 255 personas intubadas de diferencia, 31% de los casos. Esto equivale a 10 autódromos Hermanos Rodríguez, convertido en un hospital Covid-19 permitirá albergar a 26 personas que requieran ventilador, según el IMSS.

Tomemos como referencia el 30 de abril que acaba de pasar. Ese día hubo 805 intubados según Sheinbaum, 893 según López-Gatell y 1060 según la Agencia Digital de Innovación Pública del Gobierno de la Ciudad de México.

Así estuvo la danza de cifras: El 30 de abril, Claudia Sheinbaum dijo en conferencia de prensa que había 805 pacientes intubados, que representaban 55% de la capacidad instalada de camas con ventiladores en la Ciudad de México (a partir de estos dos datos, con una sencilla “regla de tres” resulta que el número total de camas con ventiladores en la capital del país el 30 de abril era de mil 464).

El subsecretario López-Gatell da las cifras con un día de retraso: así que en su conferencia nocturna del 1 de mayo se habló de los intubados en la CDMX al 30 de abril.

No dieron números absolutos, pero informaron que 61% de las camas con ventilador estaban ocupadas (seis puntos porcentuales más que Sheinbaum, presente en esa conferencia). Tomando en cuenta la cifra oficial de camas con ventilador dada por la jefa de Gobierno, según la administración federal había en la Ciudad de México 893 personas intubadas

¡88 personas más!

¿Cuántas personas estaban intubadas el 30 de abril? 805 según Sheinbaum, 893 según López-Gatell… y hay otra cifra.

La Agencia Digital de Innovación Pública presentó su modelo epidemiológico para la Ciudad de México. Lo tuiteó la propia jefa de Gobierno. Bueno según los datos de ese modelo, el 30 de abril había ¡mil 60 intubaciones observadas!

O sea que ni dentro del mismo Gobierno de la capital hay congruencia de cifras. El 3 de mayo fue igual: Sheinbaum reportó 816 personas intubadas y su Agencia Digital mil 98. La diferencia es de ¡282 personas!

Otro ejemplo de que los números no cuadran. En la presentación de López-Gatell el 25 de abril, se dijo que en la Ciudad de México había mil 112 camas de hospitalización general (no con ventilador) ocupadas y 988 disponibles. Esto suma 2 mil 100 camas.

Al día siguiente se dijo que hay 931 camas ocupadas y mil 62 disponibles. Esto suma mil 993 camas. ¡¿Desaparecieron 107 camas en un día?! Esa fue la última ocasión en que dieron el número de camas con ventilador ocupadas y disponibles, y empezaron a dar sólo porcentajes de un total cambiante y desconocido.

Además, los especialistas en estadística y matemáticas han cuestionado que su cálculo de personas contagiadas está mal hecho: con base en sus propios datos, el número de casos confirmados hoy deberían multiplicarse por 25 y no por 8.

Ojalá este artículo sirva para que las autoridades dejen claras y consistentes sus cifras.


Saciamorbos

“Olvídense de la Vigilancia Centinela, seguirá operando ahí en el fondo, pero ya no es procedente el uso de la Vigilancia Centinela como elemento principal de información para lo que interesa monitorear en la Fase 3”. Lo dijo antier López-Gatell.

Curioso, porque entre que se decretó la Fase 3 la mañana del 21 de abril, López-Gatell citó la mentada Vigilancia Centinela en ¡trece ocasiones! en Palacio Nacional… hasta que la declaró irrelevante.
30 Abril 2020 04:08:00
Las costosas travesuras del subsecretario viajero
En medio de la pandemia, la Cancillería mexicana ha logrado repatriar a 9 mil mexicanos. Pero no ha podido repatriar a un subsecretario.

Con esa ironía, un usuario de redes sociales sintetizó mi columna de ayer, en la que le expresé el enojo entre muchos funcionarios a todos los niveles en la Secretaría de Relaciones Exteriores de México por la ausencia del subsecretario para América del Norte, Jesús Seade, quien se la vive en Hong Kong. Incluso le presenté documentos oficiales de “comisiones” de viaje en los que se acreditan traslados a esa ciudad china, en algunos de los cuales sin ni siquiera una justificación de un presunto trabajo a 13 mil kilómetros de su oficina y lejos de su área de responsabilidades (Estados Unidos y Canadá).

La ausencia física y política del subsecretario Seade ha tenido también consecuencias graves para México. Y no solamente en estos tiempos del coronavirus. Hay una historia central en el pasado reciente: Seade presume haber sido la clave para la aprobación del nuevo TMEC en el Congreso estadunidense, pero conforme los distintos sectores productivos del país han tenido acceso al texto final del tratado, han descubierto que la estrategia de negociación de Seade fue bastante sencilla: cedió en todo ante Estados Unidos y no defendió los intereses de México.

Tras la publicación de la columna sobre los inexplicables múltiples viajes de Seade a Hong Kong (y su total desatención a la pandemia), me llegó una asombrosa cantidad de información de quienes acusan que por frivolidad y desdén, el subsecretario dejó vulnerable a México en el nuevo TMEC.

Enlisto algunas que me parecieron relevantes:



1.- No negoció ni apoyó que se retrasara suficientemente la entrada en vigor de las reglas de origen para la estratégica industria automotriz, que se avecina como un golpe brutal contra esta actividad económica y la enorme cantidad de empleos que genera en México.

2.- Se dejó presionar por el negociador de Trump, Robert Lighthizer, y no hizo la revisión legal del documento (legal scrubbing, en el argot en inglés). Esto tuvo como consecuencia que México aceptó compromisos que no son recíprocos con Estados Unidos. Por ejemplo, Estados Unidos puede imponer medidas en la frontera para castigar a empresas mexicanas contra las que haya abierto un panel de controversias. ¡No hace falta que el panel haya emitido su fallo! En cambio, México no puede hacer lo mismo con una empresa americana: tiene que esperar a que exista el fallo.

3.- Estados Unidos impuso a México un reglamento de implementación que especifica que habrá inspectores americanos en suelo mexicano para garantizar el cumplimiento de los compromisos laborales de México. ¿Qué tal eso como ejemplo de defensa de la soberanía? Seade se conformó con una carta de Lighthizer en la que promete portarse bien. Pero todos sabemos: reglamento en ley mata carta de buenas intenciones.

4.- Eliminó por completo el requisito de protección de datos en medicamentos biológicos, creando un vacío legal para la inversión en la industria farmacéutica. Canadá acordó con Estados Unidos ocho años de protección. México, cero años. ¿En qué deriva esto? Un fabricante no se arriesga a desarrollar sus productos en México, lo cual ahuyenta la inversión y la creación de empleos.

Es una gran noticia para México tener un tratado comercial con Estados Unidos, más en estos tiempos. Lamento que el viajero subsecretario Seade haya mentido sobre todo lo que cedió para conseguirlo.

29 Abril 2020 04:08:00
El subsecretario de América del Norte… ¡Se la vive en Hong Kong!
En medio de la mayor tragedia sanitaria y económica, el subsecretario para América del Norte de la Cancillería mexicana, el doctor Jesús Seade Kuri, se la vive en Hong Kong.

Si la orden es “quédate en casa”, Seade la acató sin miramientos: desde hace más de una década, su casa está en Hong Kong. A 13 mil kilómetros de su oficina en la Ciudad de México. Y en lo que va de este año, ha pasado largas temporadas en esa ciudad china, según me confirman distintas fuentes oficiales en la Secretaría de Relaciones Exteriores. “Se da sus vueltas a México, como patrón de hacienda”, resume un alto funcionario indignado.

Así que mientras México negocia con Estados Unidos la reactivación coordinada de las cadenas de producción tras el cierre obligado por la pandemia, mientras México cabildea con Estados Unidos la provisión de ventiladores para quienes corren riesgo de muerte por el coronavirus, mientras Estados Unidos anuncia que el 1 de julio empieza a operar el T-MEC, el subsecretario encargado de la relación internacional más importante y estratégica del Gobierno está ausente, lejano, políticamente inexistente.

En la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) se sabe que Hong Kong es el lugar al que Seade llama “hogar”. Se estableció allá desde el año 2007 y ha tenido diversos empleos en esa moderna ciudad que pelea por su independencia del Gobierno central chino. El subsecretario Seade Kuri ha implementado el “home-office” desde antes que fuera una recomendación oficial: él trabaja desde Hong Kong. Y no es la primera vez que se descubre:

A principios de febrero, cuando empezaron las restricciones de vuelos por la pandemia, le revelé que el doctor Seade había quedado atrapado en Hong Kong. Él lo tuvo que aceptar públicamente. Funcionarios de la Cancillería mexicana trabajaron arduamente para tratar de conseguirle un vuelo que lo sacara de ahí. Surgió de inmediato el cuestionamiento: ¿qué hace el subsecretario para América del Norte en Hong Kong? Él, que no había revelado nada de su supuesto viaje de trabajo, se vio orillado a declarar que se había reunido con el “círculo financiero” local para explicarles las oportunidades de inversión que representaba México con el T-MEC.

Cuando estalló el tema del cierre de la frontera terrestre México-Estados Unidos por impulso de Trump, a mediados de marzo, ¿dónde estaba Seade? ¡En Hong Kong!

De hecho, la última aparición pública de Seade en México, según el registro oficial de la Cancillería, data del 5 de marzo (hace casi dos meses) cuando se reunió con senadores. El 17 de marzo (10 días antes de la entrada en vigor del Quédate en Casa), el canciller Ebrard tuvo una reunión vía internet con los embajadores y cónsules de Estados Unidos y Canadá, los países de América del Norte. En la fotografía que publicó en Twitter hay varios funcionarios atendiendo presencialmente el encuentro desde una sala de juntas de la SRE. Seade no está entre ellos: se conectó por teléfono.

Las notables ausencias del subsecretario Seade no son solo de este año.

Cuando reventó la crisis de la amenaza de Trump de poner aranceles, el subsecretario fue un rato a Washington… ¡y de ahí voló a Líbano! “En el Día-D no estuvo ahí”, me comenta una fuente. El viaje de Seade dejó boquiabierta a la de por sí estrecha delegación mexicana enviada a resolver el problemón. Este viaje está documentado en el portal de Transparencia de la SRE: Fue la comisión 0487 UR: 200-0065/2019 del 2 al 13 de junio del 2019, y ahí especifica que el destino inicial es Washington, que de ahí vuela a Beirut y luego regresa a la Ciudad de México. En ese momento crítico para la relación México-EU, Seade Kuri justifica en el documento oficial que fue a Líbano a participar como orador en una cena y a dar cuatro conferencias.

Del 13 al 19 de diciembre del 2018 la comisión COM 1716 UR: 200-0124/2018 señala que voló a Washington D.C. y de ahí a Hong Kong.

Del 22 al 27 de marzo de 2019, según consta en el Informe de Comisiones Oficiales 0111 UR 200-0013-2019 fue a Dallas, de ahí a Hong Kong, luego a Beijing y de regreso a México.

A los 15 días, del 13 al 24 de abril de 2019 el documento de comisión 0163 UR: 200-0035/2019 le autoriza el viaje a Washington, de ahí a Hong Kong, luego a San Francisco, California, y a la Ciudad de México.

(Todos los documentos pueden consultarse en
http://www.carlosloret.com)

A estas alturas, muchos funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores están hartos y enojados con la desaparición del subsecretario. La Subsecretaría de América del Norte solía ser la más importante de todas, una máquina bien aceitada en la que se consideraba un honor trabajar. Ha perdido prestigio.

Ojalá esta columna sirva para transparentar el número de viajes que ha hecho el subsecretario a Hong Kong, el número de días que ha pasado ahí, su justificación, el gasto que ha representado en vuelos y viáticos, así como la explicación de si así funciona el funcionario.
28 Abril 2020 04:05:00
Las odiaban por corruptas y ahora les dan contratos
Desdibujado su Gobierno, hundido en una crisis de credibilidad que consumió dos tercios del sexenio, el entonces presidente Enrique Peña Nieto encontró en el golf la recreación que lo sacara de la realidad.

Uno de sus amigos cercanos, compañeros de golf, solía ser el empresario José Miguel Bejos. Para el líder opositor Andrés Manuel López Obrador, José Miguel Bejos es el ejemplo perfecto de corrupción: un empresario que se vuelve amigo del político más encumbrado del país, que se va a jugar golf y echar unas copas con él, y termina recibiendo contratos multimillonarios. El ícono de la podredumbre del modelo neoliberal.

El jueves pasado, la empresa de José Miguel Bejos fue favorecida con la primera licitación de uno de los proyectos más emblemáticos del presidente López Obrador: el Tren Maya. Mota-Engil México, asociado con una empresa china y otras más, ganó los contratos para el primer tramo que va de Palenque a Escárcega, por casi 15 mil millones de pesos. No es su primer negocio con el Gobierno actual: en febrero anunció con Fonatur una inversión multimillonaria para hacer dos súper hoteles en el Pacífico.

El 20 de marzo de 2019, el presidente López Obrador mandó una carta a la Secretaría de Hacienda para vetar a varias compañías: no podían seguir recibiendo contratos del Gobierno federal porque eran ejemplos de la ilegalidad neoliberal. En la dura carta, las acusó de acaparadoras, monopólicas, violadoras de la Constitución e inmorales.

Entre estas empresas estaban Grupo Fármacos Especializados y Farmacéuticos Maypo. Dijo el Presidente a Hacienda que “impida la participación en licitaciones o adjudicaciones directas hasta que sepamos a ciencia cierta si hubo en estas operaciones corrupción o tráfico de influencias”. No solo eso, la Secretaría de Hacienda las incluyó en una suerte de lista negra de las empresas favoritas de Peña Nieto.

Oh, sorpresa: en 2019, el Gobierno de la autoproclamada cuarta transformación otorgó mil contratos a Grupo Fármacos Especializados y otros mil a Farmacéuticos Maypo. Dentilab también estaba en esa lista, y recibió casi mil 500 contratos.

Recorrido similar el de la Farmacéutica Pisa. Era de las grandes antagonistas de la conferencia mañanera del presidente López Obrador. No faltaban los adjetivos: corrupta, mafia del poder, etcétera. El 24 de diciembre del año pasado (en una fecha claramente diseñada para que pasara desapercibido el golpe), Pisa obtuvo una de cada cuatro partidas que se asignaron en la licitación de medicamentos.

La lista de contradicciones del Presidente se ensancha por minuto.

23 Abril 2020 04:08:00
La pandemia y el embate contra la libertad de expresión
No es novedad que al Gobierno de Andrés Manuel López Obrador le irritan la crítica y la información que exhibe la falsedad de sus recurrentes “otros datos”. Lo he dicho muchas veces: el Presidente de México es una amenaza a la libertad de expresión. Está en su ADN esperar aplausos y lisonjas de los periodistas. La emergencia sanitaria vigente ha profundizado esa tendencia y lo más grave es que la está acercando a los terrenos del totalitarismo.

El viejo argumento de los regímenes priistas de que en tiempos difíciles se impone la “unidad” es llevada al extremo por el presidente AMLO y su aparato de comunicación gubernamental. Esbozan el esquema ampliamente conocido de gobiernos dictatoriales: cualquier crítica al líder, a su Gobierno y a su actuación significa un atentado contra la nación, perseguible y punible.

López Obrador ha expresado con toda claridad, varias veces, su concepto del papel del periodismo. Ayer lo volvió a hacer: en medio de la peor crisis sanitaria y económica de la historia, dedicó más de una hora de su conferencia mañanera a una suerte de cátedra acerca de la bondad o maldad de los periodistas. Incluso dio una breve lista de columnistas buenos. ¿Su mérito? Que lo defienden a él.

La pobreza de su idea sobre el periodismo “bueno” puede resultar hasta chusca. Pero su clasificación de los periodistas “malos” es inquietante en una democracia: en Palacio Nacional, la crítica es entendida como ataque, la investigación periodística que revela lo que el Gobierno quisiera mantener oculto (quizá el papel fundamental del periodismo) es vista como conspiración golpista, la exigencia de transparencia es considerada una provocación política y la documentación pública de cualquier violación a la ley por parte de la administración pública es razón para propiciar desde el poder el linchamiento digital.

Hay quien quiere minimizar el asunto al decir que “así es el Presidente”, como si fuera un gesto travieso de su personalidad. No es para trivializarse. Es exactamente la visión que los regímenes totalitarios tienen de la prensa. Es la vieja concepción sobre la libertad de prensa que ha prevalecido desde el poder en regímenes autoritarios de izquierda y de derecha en todo el mundo.

La pandemia de coronavirus como cualquier emergencia, exige responsabilidad de todos. El Gobierno de López Obrador quiere unanimidad de la prensa en aplaudirle, halagarlo y elogiarlo (basta ver a los personajes que cada mañana animan su conferencia para entender lo que le gusta). Y cada día se dedica a descalificar, estigmatizar, señalar a quienes ejercen el derecho y la obligación a la crítica, la investigación, la publicación de datos y hechos.

El Gobierno de México con sus propagandistas oficiales y oficiosos quiere suprimir el derecho de todos a saber lo que hace la Administración, lo que decide, lo que gasta, lo que omite, lo que ignora, lo que desdeña, lo que descuida en su obligación de proteger a los mexicanos de una pandemia que azota al mundo entero y la resultante crisis económica que ya genera a su paso.

No es un crimen cuestionar las cifras ni la metodología. No es un delito señalar la negligencia del Gobierno que no actuó a tiempo para conseguir insumos suficientes para la protección elemental del personal médico y los pacientes. No es conspiración documentar que están ocurriendo brotes de coronavirus en los hospitales del IMSS. No es golpismo alertar por la insuficiencia de la respuesta oficial para enfrentar la crisis económica que ya llegó.

Al Presidente y los suyos, la crisis sanitaria y económica les ha caído como anillo al dedo… para impulsar su pretensión de ir arrinconando la libertad de expresión.
22 Abril 2020 04:08:00
AMLO Y Trump son como compadres, dicen en el propio Gobierno
El viernes hablaron por teléfono los presidentes de Estados Unidos y México. “Si hubieras escuchado el tono, juras que son compadres”, me describió una de las poquísimas personas que presenciaron la llamada.

Este integrante de alto nivel del Gobierno mexicano definió el trato como “ultra amistoso”, con un Donald Trump refiriéndose a Andrés Manuel López Obrador como “very great friend” (muy buen amigo). El telefonema fue breve, para que el Presidente mexicano agradeciera que Estados Unidos prometió enviarnos mil ventiladores de los que se emplean en los casos más graves de coronavirus y que no se restringieran las compras de México. Pero ya encarrerado y en esa atmósfera “entre compadres”, el presidente López Obrador invitó a Donald Trump a verse cara a cara, cosa que no ha sucedido en el año y medio en que han sido presidentes simultáneamente.

“Yo esperaría sentado”, me dijo la misma fuente, argumentando que el posible saludo de mano personal entre los presidentes de Estados Unidos y México ha sido una posibilidad que surgió inicialmente para sellar la firma del nuevo tratado comercial, el TMEC. Pero no sucedió. A cambio de eso, visitaron México Jared Kushner, yerno y súper asesor de Trump, y Robert Lighthizer, representante comercial estadunidense y jefe de la negociación comercial por ese país. El tiempo fue pasando, las agendas no coincidieron, ninguno de los dos países insistió mayor cosa… y llegó el coronavirus.

Según lo que difundió el Presidente mexicano en su cuenta de Twitter, la bilateral Trump-AMLO podría suceder entre junio y julio de este año, cuando ambos países esperan ya haber salido de la primera ola de la pandemia. Quizá para entonces, ya habrá entrado en vigor la orden ejecutiva anunciada antier por Trump para prohibir la migración a su país. Así de duro. Para el estadunidense que enfrenta una reelección próximamente, momento idóneo para reunirse con su gran amigo mexicano.

No es extraña la camaradería entre ambos mandatarios. Desde que López Obrador era el candidato puntero en las encuestas presidenciales mexicanas, y la renegociación del TLC se llevaba con la Administración de Peña Nieto, Donald Trump se refería a AMLO como “Juan Trump”, su manera de caricaturizar que era la versión mexicana de él mismo. En efecto, sus formas de llegar al poder y de ejercerlo tienen muchísimas similitudes. Ya como Presidente, López Obrador desmontó el tono belicoso que mantuvo por años contra Trump (escribió un libro para criticarlo, prometió contestar todos y cada uno de sus tuits contra México, le llamó autoritario, xenófobo, antiinmigrante) y mientras sus conferencias mañaneras son una inagotable producción de críticas e insultos a todo mundo, a Trump no lo toca, y sistemáticamente dice que lo respeta, que no se va a enganchar en un pleito con él.

La crisis por coronavirus también puso a López Obrador al teléfono con el Presidente de la otra gran potencia, el chino Xi Jinping, hablaron también sobre recursos para enfrentar la pandemia y al final, fue el Mandatario de China quien lo invitó a visitar su país. AMLO bromeó en la mañanera sobre lo lejos que queda y las escalas que se necesitarían para el traslado.

Como efecto de la cooperación internacional por la pandemia, y sobre todo por la influencia del canciller Marcelo Ebrard, ya veremos si de todo esto resulta un presidente López Obrador más abierto al mundo, más consciente de la importancia de México en la geopolítica y más dispuesto a jugar un rol en el tablero global. O como muchos presidentes del pasado han usado sus giras al extranjero: como una fuga temporal de una realidad nacional que no deja de vapulearlos.
21 Abril 2020 04:08:00
Me está pidiendo violar la ley, dice líder del CCE a AMLO en carta privada
“Lo que usted me está pidiendo, señor Presidente, es violar la ley, y por principios, no lo voy a hacer”.

En esa línea se puede resumir la carta privada que mandó el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Carlos Salazar Lomelín, al Primer Mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, a cuyo contenido tuve acceso y que acabo de leer íntegramente en el noticiario a mi cargo en W Radio.

Es una carta que exhibe la escalada en la confrontación entre el Presidente de México y los empresarios del país. Salazar Lomelín se había mantenido como un líder empresarial muy cercano al presidente AMLO, pero en la carta acusa las “diferencias profundas en las formas” que tiene con el Presidente al grado de “afectar la confianza que yo pensaba habíamos construido”.

Salazar Lomelín escribe a López Obrador: “Recibo con asombro una carta en donde usted me pide ayuda para cobrar supuestos adeudos de compañías al Servicio de Administración Tributaria. Eso escapa a mis atribuciones y representaría una violación de la ley que, por principio personal, no puedo hacer”.

Le señala que él no es político, que no tiene otra aspiración que ayudar a México y que ojalá pudieran conjuntamente echar a andar un plan de tres meses para reactivar la economía frente a la amenaza de la pandemia.

La historia de esta breve comunicación epistolar surgió el 9 de abril de este año, cuando en su conferencia mañanera el presidente AMLO reveló que había enviado una carta a Salazar Lomelín para señalarle cuáles eran las 15 empresas que más debían dinero de sus impuestos, y que le ayudara a cobrarles.

Esa carta fue el clímax de un creciente desencuentro entre empresarios y el Presidente de México. Desde que llegó al poder, López Obrador ha sido internacionalmente percibido como adverso a la inversión privada.

Sus declaraciones, su estilo autoritario y no pocas decisiones de política pública han generado desconfianza entre empresarios, inversionistas y analistas, y esto se ha reflejado en una baja notable en las calificaciones crediticias a México, una sistemática salida de capitales, un desplome de la inversión privada en el país y una notable incertidumbre en los mercados. Todo eso, antes del coronavirus.

Sin embargo, parecía que no todos los puentes estaban rotos. Y uno era Carlos Salazar Lomelín, líder del CCE. Ha gozado durante el sexenio de mucho acceso a Palacio Nacional y no pocas veces el Presidente lo ha elogiado públicamente.

Sin embargo, recibía crecientes críticas de su gremio por su tono suave y su actitud dócil hacia un Presidente hostil a la Iniciativa Privada. Este año, conforme México acentuaba su ruta hacia la recesión (reitero: antes del coronavirus), Salazar empezó a endurecer el tono hacia las políticas del Presidente.

Y en eso llegó la pandemia. Frente a la prácticamente nula estrategia de defensa económica del presidente AMLO (sus apoyos no suman ni 1% del PIB mexicano, cuando hasta Perú ha puesto 7% de su PIB sobre la mesa), empezó un choque entre los dos otrora aliados.

El líder empresarial exigió más medidas, tomarse en serio el tamaño del desastre económico que acarreará la pandemia. El presidente AMLO respondió mandándole una carta privada. El texto exacto no se conoce, pero López Obrador dijo que en ella le adjuntaba el listado de 15 consorcios que deben 50 mil millones de pesos de impuestos, para que le ayudara a cobrárselos, una manera de culpar al empresariado de no ser solidario y trasladarle el costo político de las dificultades económicas.

Eso fue el 9 de abril. Unos días después Carlos Salazar Lomelín reveló que había contestado también en una carta privada al Presidente, negándose respetuosamente a su decisión. Tuve acceso al texto íntegro de esa carta.

Su tono es revelador del estado de cosas entre el sector productivo mexicano y el Gobierno federal. Consulté al líder empresarial, quien declinó comentar el asunto. En una entrevista días antes de que yo tuviera el texto en mis manos, me dijo que quería mantener el carácter privado de la comunicación.


16 Abril 2020 04:08:00
Los delegados para el coronavirus, designados por tómbola
El 16 de enero de este año, cuando ya se sabía en todo el mundo la amenaza que implicaba el coronavirus, el Instituto Mexicano del Seguro Social, bajo la dirección de Zoé Robledo, decidió armar un show: contrató a los “niños gritones” de la Lotería Nacional y usó una tómbola para designar quiénes serían los delegados del IMSS en los estados del país.

No importaba tanto la experiencia en la coordinación de servicios médicos. No importaban tanto las credenciales científicas. No importaba tanto el currículum. Pero sobre todo, no importaba absolutamente nada que conocieran las particularidades de la región a la que serían asignados. Lo único que importaba era tener buena suerte: 35 funcionarios públicos del Seguro Social presentaron un examen, escribieron un ensayo, fueron entrevistados y vieron sus nombres entrar a la tómbola. ¿A dónde iban a parar? Eso lo definía la suerte, no la ciencia ni la planeación estratégica.

Las crónicas de ese singular acto reportaron los resultados. El nuevo delegado de Chihuahua viajaría desde Tabasco. Piense usted la diferencia entre las enfermedades tropicales de la población tabasqueña con lo que enfrentan los estados del norte. La delegada de Jalisco era de Chiapas. También un cambio dramático de realidad médica. Diría el presidente López Obrador: nomás patearon el avispero.

Este desbarajuste sucedía en un doble momento crítico para el Seguro Social: primero, porque en enero los propios datos oficiales del IMSS revelaban que existía en el país una aguda crisis de desabasto de medicamentos y un repunte de las quejas por falta de atención médica. Y segundo, porque el coronavirus ya era una amenaza para toda la humanidad. Y era claro: llegaría a México, donde los generales encargados de dar la batalla en cada lugar, no conocían el terreno.

Haga el cálculo: si el 16 de enero los nombraron por tómbola, ¿les gusta un mes para hacer la mudanza, encontrar casa en el nuevo estado? Ya es mediados de febrero. ¿Otro mes para conocer cómo funciona el IMSS en esa entidad, qué hospitales, qué instalaciones, quiénes son los directores, cómo opera la administración? Ya es mediados de marzo, fase 2, contagios comunitarios, no hay cubrebocas ni guantes, no hay protocolos para recibir a los pacientes con coronavirus, surgen brotes dentro de los hospitales aquí, allá y acullá. Se habían resquebrajado los circuitos de abasto, atención, información y cobro, en buena medida, por la tómbola de delegados.

Quizá a eso se debe que, como lo diagnosticó el gobernador de Baja California, que es del mismo partido que el Presidente y el director del Seguro: el IMSS es el talón de Aquiles en el combate a la pandemia. La Institución que debería ser el pilar… resulta que es el punto débil. Y lo dicen desde adentro.

Epílogo. Murió de coronavirus el delegado del IMSS-Bienestar en Coahuila. Se investiga si se contagió en un hospital de San Buenaventura, municipio pegado a Monclova, durante una visita que realizó. Descanse en paz.


Saciamorbos

Al hacer ayer en esta columna la relatoría del desastre de gestión en el IMSS en medio de la pandemia (compras en el hospital siglo 21, conteo de camas y ventiladores hasta mediados de marzo, brotes de coronavirus en Monclova, Tlalnepantla, Tijuana, Los Cabos, protestas de doctores por todos lados, medidas económicas extraordinarias que en realidad llevan años funcionando), olvidé anotar un caso con potencial de escándalo mayúsculo: la denuncia sobre la presunta compra de ventiladores a sobreprecio y sin licitación de por medio, a la empresa de un hombre que aparece como sancionado por fraude tanto en México como en Estados Unidos. El asunto lo exhibió Mexicanos contra la Corrupción.
15 Abril 2020 04:05:00
IMSS, relatoría del desastre
Los médicos residentes del Hospital 72 del IMSS en Tlalnepantla, Estado de México, ni siquiera lo llaman por su nombre. Mejor de plano se dirigen al subsecretario López Gatell, al secretario Alcocer y al presidente López Obrador. Los doctores del Hospital 7 del IMSS de Monclova, se sintieron ofendidos por su desdén. Y hasta el Gobernador de Baja California, que es de su mismo partido, vapuleó el papel que ha jugado en medio de la emergencia el Instituto que dirige.

Zoé Robledo, director general del IMSS, está en crisis. Antes de que llegara el coronavirus, ya tenía al IMSS en la cuerda floja; sus propias estadísticas revelaban que se había agudizado el desabasto de medicinas y las quejas por falta de atención en sus hospitales.

Con la pandemia, estalló la sucesión de errores en el pilar de la salud pública mexicana.

A fines de febrero, en el hospital emblema, el siglo 21 en la Ciudad de México, estaban comprando guantes de intendencia y trajes de pintor para enfrentar el coronavirus. El director del centro médico, Carlos Cuevas, servía de modelo. Los doctores me mandaron las fotos, indignados. Aquí las publicamos. Cuevas dijo que era equipo médico profesional que cumplía todas las normas, pero lo contradijo el mismo Zoé Robledo y aseguró que eran fotos de un taller sobre lo que no debe comprarse.

El 18 de marzo, cuando ya existían casi 100 casos confirmados de Covid-19 en buena parte del país, el IMSS decidió (apenas) mandar un oficio a todos sus hospitales para preguntar cuántas camas y ventiladores tenían. En esta columna presentamos el documento. Se supone que se habían preparado con tres meses de antelación. Exhibidos.

El 22 de marzo iniciaba la tragedia en el hospital del IMSS en Monclova; el primer aviso de lo que una semana después se convertiría en un dramático brote de Covid-19 dentro del hospital, afectando a decenas de médicas y médicos. La reacción inicial del IMSS fue decir que el brote no había surgido en el hospital, sino en un consultorio privado afuera. Con eso, buscaron contrarrestar las denuncias de que, avanzada la pandemia, los doctores seguían sin recibir el equipo mínimo de protección para tratar a los pacientes. Doctoras y doctores del propio Hospital de Monclova lo desmintieron, y el Gobierno quedó ridiculizado, otra vez exhibido como mentiroso; tuvo que ofrecer una disculpa pública el 31 de marzo.

El 7 de abril, médicos del hospital 72 en Tlalnepantla, dentro de la zona metropolitana de la capital del país, denunciaron que tenían un brote dentro. Una treintena de doctores, residentes y personal de salud infectados. Una revelación de la periodista Arelí Quintero en el portal LatinUS. La reacción de Zoé Robledo fue la misma: minimizar el hecho y decir que eran contagios externos. En una carta en la que ni siquiera le llaman por su nombre, los profesionales de la salud demostraron cómo tienen que comprar con su propio dinero los cubrebocas y guantes, cómo no existen protocolos para recibir a los pacientes con coronavirus, y exigieron también una disculpa pública.

Casi de inmediato, se denunciaron brotes en hospitales del IMSS en Los Cabos, Cuernavaca y Tijuana. Con el paso de los días, la situación en Tijuana se agudizó, los médicos –desprovistos de ayuda– desesperados. El famoso actor Eugenio Derbez, difundió un video para alertar sobre lo que ahí sucedía. El IMSS respondió virulentamente en un video en el que aparece su delegada en Baja California, Desirée Sagarnaga, diciendo que todo lo denunciado por Derbez era falso. Sorpresa: el propio Gobernador de Baja California

–que es también de Morena– el mismo partido que Zoé Robledo y el Gobierno federal, respaldó a Derbez y acusó al IMSS de ser el “talón de Aquiles” en la lucha contra la pandemia. Otra vez el IMSS y su director, ridiculizados.

Y si esa fue la exhibida ante el desafío en salud, en lo económico no se queda atrás. El IMSS anunció la noche del lunes el supuesto gran acuerdo de apoyo a las empresas con el pago de sus cuotas. Anunciaron varias medidas y rápido fueron ridiculizadas por especialistas y conocedores: la condonación del 90% de las multas existe desde 2003, la dispensa del otorgamiento de garantías de los créditos fiscales lleva un año en vigor y la opción de los convenios de pagos está desde hace 19 años.

En fin. Al cabo que en lo que la pandemia lo ahoga, Zoé Robledo sueña con ser gobernador de Chiapas y sueña con la Presidencia.



14 Abril 2020 04:05:00
El Gobierno más chingón del mundo
Si algo ha exhibido el Gobierno del presidente López Obrador es que tiene una enorme seguridad en sí mismo. Para ponerlo en términos muy mexicanos: se siente el Gobierno más chingón del mundo. A este Gobierno las pandemias le hacen lo que el viento a Juárez. Nadie como este Gobierno para combatirlas.

El miércoles en su habitual conferencia nocturna, el subsecretario Hugo López-Gatell explicó ampliamente su modelo Centinela de vigilancia epidemiológica y aprovechó para dar cátedra al resto del mundo, con frases como: “antes de que existieran los modelos Centinela lo que llevó es a un error de apreciación que persiste hasta el momento en la mayoría de los países”.

O atacar a los gobiernos que realizan masivamente pruebas de coronavirus (tal y como recomienda la OMS) al declarar que “en muchos países se sigue utilizando la idea de ‘voy a hacer pruebas a todos, voy a detectar todos los casos’ y lleva a un error de interpretación, que es pensar que lo que se ve es lo único que hay”. Y cerrar fustigando a las naciones que no siguen su modelo: “en cualquier otro país donde no se esté usando esta mecánica, no están reconociendo que lo que no ven también existe, pero en México sí reconocemos que lo que no se ve también existe”.

¿Que hay una crisis económica por la pandemia? Este Gobierno, a contrapelo del mundo entero, no anuncia ningún plan de apoyo financiero. ¿Que hay una escasez de equipo médico? El canciller mexicano dice que no nos preocupemos porque los gobernantes del mundo quieren quedar bien con un Mandatario tan prestigiado como López Obrador y casi casi se están peleando para ver quién nos manda cubrebocas, guantes y ventiladores.

¿Que están desplomados los precios del petróleo y hay una cumbre internacional para arreglarlo? La Secretaría de Energía del Gobierno más chingón del mundo (que no es de los 10 más importantes productores) deja a todos esperando cinco horas porque está realizando consultas y luego se levanta de la mesa, ante el asombro de los verdaderamente grandes productores de crudo.

Van en línea con su jefe. El Presidente no se ajusta a ningún modelo económico y considera que hay que cambiar la manera en que se mide el desarrollo en todos los países. El Presidente dice que va a reinventar la manera en que se combate a la delincuencia en todo el planeta, y en vez de usar la fuerza va a usar el amor.
09 Abril 2020 04:09:00
No contamos con el Presidente
Es momento de que como sociedad mexicana caigamos en cuenta de que, frente al atroz reto que implica la llegada de la pandemia a México, no contamos con el presidente Andrés Manuel López Obrador.

La posición del Gobierno federal es que cada quien se rasque con sus propias uñas. No hay dinero extra que llegue directamente a los más afectados por la crisis sanitaria y económica. Hasta los más pobres, que tanto aparecen en el discurso político del Presidente, van a seguir recibiendo lo mismo que les lleva prometiendo año y medio, y que en muchísimos casos aún no les llega por la dramática incapacidad de implementación.

El Presidente no parece mirar al mundo ni detectar lo que sucede allá afuera. No sabe que no entiende. No entiende que no sabe.

Ante ello, la sociedad no puede pasmarse en el lamento de sólo seguir contabilizándole al Presidente cada una de las torpezas, mentiras, desdenes, desatenciones, malas frases y peores ejemplos. Habrá que seguir señalándolas para el juicio de la Historia, que ya llegará.

Pero por ahora, hay una tarea urgente de atender. Si no contamos con el Presidente, hay que tocar otras puertas del Gobierno federal a ver si alguien abre, a ver si contestan los que sabemos que no comparten su actitud displicente. Agitar a gobernadores y alcaldes para que suplan el vacío presidencial. Animar a líderes sociales y empresariales, a ONGs y toda suerte de organismos de la sociedad civil y colectivos. Ya muchos han despertado y se están activando. No se trata de un llamado a la insurrección: AMLO es y será Presidente de todos los mexicanos como lo marca la Constitución, pero si él ya dejó claro que no se cuenta con él, pues habrá que hacer la tarea sin él.

Y así, atender la emergencia: proteger de inmediato a la gente que está poniendo su vida en juego. Equipar a todo el personal de salud. Dotarlos de lo que necesitan para derrotar al enemigo: pruebas de coronavirus, camas de terapia intensiva por miles, ventiladores, cubrebocas, guantes, lentes de protección. Y no sólo a ellos. Cuidar también a los que, por desempeñar una actividad esencial para el país, deben salir estos días: soldados, marinos, policías, bomberos, los que trabajan en mercados y supers, los cajeros de los bancos, operadores del transporte público y un largo etcétera.

A la voz de ya, también apoyar a los que si no salen, no tienen qué comer. Dinero directo y especial a la gente más necesitada, a quienes están perdiendo su empleo (van 350 mil en tres semanas, según cifra oficial), incentivos para los empresarios que no despidan, y más aún para los que contraten más, apoyos para micro, pequeños y medianos negocios que son los que más trabajo dan en el país y son los que pueden aguantar menos un cierre tan largo.

Es momento del manos a la obra. Y ya sabemos con qué par de manos no contamos.


Saciamorbos

A dueto, el presidente López Obrador y su director del IMSS, Zoé Robledo, se me lanzaron ayer en la mañanera. Como es habitual, mintieron.

A principios de marzo di voz en esta columna a médicos del hospital Siglo XXI. Denunciaban que les habían comprado guantes de trapear y equipo de pintor para enfrentar el coronavirus. Publiqué las fotografías en las que aparecía el director de dicho hospital, el doctor Carlos Cuevas, sirviendo de modelo para exhibir esas prendas. Ese día me habló el doctor Cuevas para aclararme que no eran cosas para cocineros ni pintores, que era equipo profesional, muestrario de un proveedor. Ayer en la mañanera, el director Zoé Robledo cambió la versión oficial: dijo que las fotografías correspondían a un taller sobre “qué cosas no debían comprar jamás” para el coronavirus. (Hasta como chiste es malo el tal taller). Si van a mentir, que se pongan de acuerdo.
08 Abril 2020 04:09:00
Funcionario de AMLO elogia al calderonismo
Lo presentaron como parte central del llamado Equipo Científico del Gabinete de Salud para enfrentar la pandemia por coronavirus en México. Esta es su segunda pandemia dentro del Gobierno, y a diferencia de lo que piensa el presidente López Obrador, este funcionario de la 4T considera que el Gobierno de Felipe Calderón actuó espectacularmente bien frente a la pandemia que le tocó enfrentar, la de influenza A-H1N1, al grado que le mereció un reconocimiento de la Organización Mundial de la Salud.

Se trata de Mauricio Hernández Ávila, director de Prestaciones Económicas y Sociales del IMSS, quien ha sido presentado en varias conferencias de prensa como uno de los científicos que asesoran al subsecretario Hugo López-Gatell, y que fue subsecretario de Salud en el sexenio de Calderón.

Antier lunes, en su cuenta de Twitter, Hernández Ávila escribió un hilo en el que presume que él coordinó y lideró la estrategia de combate a la influenza y que sus resultados merecieron el reconocimiento de la OMS. Esto contradice la versión del Gobierno para el que trabaja.

No solo el presidente AMLO ha criticado una y otra vez la gestión de Calderón frente a la influenza (muchas pruebas y cerrar de inmediato el país, que es justo lo contrario a lo planteado ahora), sino que en una entrevista con The Economist, el hoy subsecretario López-Gatell, acusó al calderonismo de haberse manejado con secrecía cuando enfrentaron la influenza. En ese entonces, Hernández era jefe de López-Gatell, los dos siempre han sido cercanos, y ahora han caído en franca contradicción:

Mauricio Hernández escribió el lunes en Twitter: “Coordiné una estrategia de respuesta y una red para llevar a cabo miles de pruebas con el apoyo del CDC y Canadá. Mismas que fueron reconocidas por la OMS por su oportunidad y transparencia. El Indre, con el cual México cuenta hoy, es producto de ese esfuerzo, un esfuerzo colectivo que me enorgullece haber liderado… cito a Margaret Chan, directora general de la OMS durante ese periodo, ‘México le dio al mundo una advertencia temprana, y también le dio al mundo un modelo de informes rápidos y transparentes, medidas de control agresivas y un intercambio generoso de datos y muestras’”.

Esto publicó en respuesta a un artículo de un servidor en The Washington Post en el que “según el recuento de cuatro exservidores públicos que estuvieron en el ‘cuarto de guerra’ para combatir la influenza hace 10 años –solo uno de ellos sigue en la política– López-Gatell y Hernández, fallaron en las dos tareas que les encomendaron, a juicio del entonces presidente Felipe Calderón y su equipo cercano” y que por eso fueron marginados y dos años después dejaron el Gobierno (
https://www.washingtonpost.com/es/post-opinion/2020/04/05/lopez-gatell-el-cuestionado-pasado-del-nuevo-superheroe-mexicano/).

Volví a checar con las cuatro fuentes, y las cuatro ratificaron lo dicho: Mauricio Hernández, entonces subsecretario, falló en hacer una base de datos confiable (duplicó muertos y confundió vivos con muertos y viceversa) y falló en crear un laboratorio que realizara miles de pruebas. Esas eran sus dos tareas: la base de datos la terminó haciendo Rafael Giménez y el laboratorio lo terminó montando Ernesto Cordero.

A partir de los tuits (virulentos) de Hernández, además de las cuatro fuentes consultadas inicialmente, tres funcionarios públicos de primer nivel en ese entonces me ratificaron que, en efecto, el presidente Calderón pidió hacer a un lado a Mauricio Hernández.

Las seis fuentes desmintieron categóricamente que Hernández haya coordinado y liderado el combate a la influenza, de lo que se ufana. Los seis piden el anonimato por el clima de persecución que impera en este Gobierno, del que ahora Hernández Ávila es encumbrado integrante.

Curioso que el exsubsecretario Mauricio Hernández presuma que gracias a él, hace una década se hicieron miles de pruebas de influenza: ¿por qué no las hace también ahorita? México es de los países con menos pruebas de coronavirus per cápita en el mundo, y eso que la OMS aconseja hacer el máximo de pruebas posible. Curioso también que niegue rotundamente que haya sido “corrido” (él lo pone entre comillas) cuando el texto jamás dice eso.


Saciamorbos

Hay denuncias de que, bajo el control de Mauricio Hernández, en el Instituto Nacional de Salud Pública, no pudieron publicarse completas las encuestas de obesidad porque les salieron inexactas, a pesar de que cada encuesta costó decenas de millones de pesos, un escándalo de dinero. ¿Se atreverán a investigar estas denuncias, o se van directito al cajón Bartlett?
07 Abril 2020 04:08:00
El rey pequeñito
Solito, desde su Palacio, con su atril grandote, su mampara grandota, en su patio grandote, habló este domingo el rey pequeñito. Repitió lo mismo que dice en cada informe, en cada mitin, en cada mañanera.

Su larga perorata de prejuicios imperturbables, de ideas fijas, de nociones históricas maniqueas, de complejos. Y al final, tres veces el grito de ¡Viva México! al que no responde nadie: esta vez, no tiene ni corte que le aplauda.

No reconozco a Andrés Manuel López Obrador: un hombre forjado en interpretar los sentimientos de la gente, se muestra absolutamente ajeno a él. Sin ninguna empatía hacia una sociedad con miedo a la pandemia, a sus devastadores efectos humanitarios y a los destrozos económicos que ya está dejando. Para él, el “pueblo” es algo abstracto, que no parece estar conformado por personas.

Si alguien buscaba a un estadista, se encontró con un burócrata haciendo numeritos. Si alguien buscaba a Roosevelt se topó con “Gutierritos”.

Los mismos programas sociales, el mismo tren, la misma refinería, el mismo aeropuerto, pero una nueva cuenta mágica: 2 millones de empleos. ¿De dónde? Quién sabe. ¿Cómo? Tampoco.

Incapaz de anunciar un plan especial de apoyo directo a la gente, que va a sufrir más por el encierro que implica la pandemia, hizo un recuento de carreteras, remozamiento de escuelas, créditos de vivienda... un informe de cualquier año de cualquier Presidente de cualquier partido.

Mientras todos los países del mundo anuncian miles de millones de dólares para que lleguen a los microempresarios, los de la tiendita, la fondita, este Presidente dice que no se vaya él a endeudar, que sería grave para las finanzas del país. Grave para las finanzas del país es que haya millones de despidos, cientos de miles de pequeños negocios cerrados.

Dice que su plan energético, de 300 mil millones. Pero eso es puro deseo. No es dinero del Gobierno, es un plan para que la Iniciativa Privada invierta eso. ¿Y qué creen? La Iniciativa Privada no le tiene confianza al manejo económico del Gobierno.

Y lo de Pemex, no aguanta ni la burla: dice que reducirá la carga fiscal en 65 mil millones para Pemex. ¿A qué equivale? Ni al 20% de las pérdidas que tuvo Pemex el año pasado. Pemex tiene un cáncer y este doctor sigue empeñado en curarlo con aspirinas.

Estados Unidos puso 11% de su PIB en apoyos a sus ciudadanos, el Reino Unido más de 30 por ciento. ¿México? 0.7 por ciento. Pero olvídense de lo económico… lo humanitario.

Los especialistas consideran que México va a requerir 40 mil camas de terapia intensiva y el Presidente presumió como gran logro que ya tiene 7 mil. Eso equivale a que 4 de cada 5 personas que se pongan graves por coronavirus no van a recibir atención médica.

No hay material médico elemental, brotan protestas de personal de Salud en todo el país porque no tienen equipo ni protocolos, pero él cree que todo está bien porque él ya visitó unos cuantos hospitales.

Al frente del barco hay un señor que no está viendo la tormenta, que no tiene el timón y que se habla a sí mismo. Sálvese quien pueda.
02 Abril 2020 04:03:00
Esos ricachones empresarios que no merecen ningún apoyo
En México hay un millón de tienditas de abarrotes, 600 mil fondas y restaurantitos para comer, 200 mil salones de belleza y 300 mil papelerías. Todos son datos oficiales, del Inegi.

Todos también conocemos a alguien: yo le compro a doña Wendy, me gusta muchísimo comer en la fonda de Mariana, me cae muy bien Tarci que trabajaba en el salón de Guadalupe y no me queda muy lejos la papelería de Elia.

En México hay 4.5 millones de empresas que no tienen más de 10 empleados. De hecho, el 95% de las empresas del país no tienen más de 10 empleados: son microempresas. Y en ellas trabajan 10 millones de mexicanos.

Luego están las pequeñas empresas que emplean a 4 millones y las medianas que dan trabajo a otros 4 millones. En total, existen en nuestro país casi 5 millones entre micro, pequeñas y medianas empresas que emplean a 18 millones de mexicanos. Y esas empresas tienen dueños.

Ninguno de esos empresarios ha sido acusado de delincuente de cuello blanco en las conferencias mañaneras del presidente López Obrador. No tienen aviones privados, a ninguno lo rescató el Fobaproa, sus movimientos de dinero no ponen en riesgo la cotización peso-dólar, no tienen información privilegiada ni se codean con los poderosos.

Ninguno forma parte del grupo de 100 empresarios a quienes invitaron a Palacio Nacional a cenar tamales para extorsionarlos con una aportación mínima de 20 millones de pesos para salvar al Presidente del lío en el que se metió con la rifa del avión.

Esos 5 millones de empresarios ya están pasando aceite y van a pasar más. Les está pegando ya el efecto económico del coronavirus, y saben que hacia adelante solo se va a poner peor. Les aseguro que ninguno de ellos quiere despedir a un solo trabajador, ni dejar de pagar a un solo proveedor: pero no les va a alcanzar el dinero para seguir gastando como si nada pasara, sin ingresar un solo peso.

Este problema mayúsculo no es exclusivo de México. Lo están enfrentando todos los gobiernos del mundo. La diferencia es que la mayoría de esos gobiernos no tienen como Presidente a un hombre que cree que todo empresario es un delincuente impune. En la emergencia, el Gobierno mexicano ha prohibido a las empresas despedir gente o rebajar sueldos, so pena de juicios. Preservar el empleo es plausible, la diferencia es que en el resto del mundo han establecido ambiciosos planes de apoyo financiero para impedir que se vayan a la quiebra estas empresas y dejen a sus millones de empleados sin nada: cheques directos a cualquiera que sea despedido, no cobrar impuestos para que las empresas puedan respirar durante la pandemia, exenciones fiscales a los que preserven o aumenten el empleo. En México, nada: la pura amenaza.

Ayer el Presidente dijo en su mañanera que los empresarios lo tenían que hacer por su propio bien, porque él publicará una lista negra de los que despidan trabajadores y “van a quedar muy mal, y después de qué les sirve una campaña de publicidad de cientos de miles de millones de pesos, si en una emergencia actuaron de manera egoísta”.

¿Una campaña publicitaria de cientos de miles de millones de pesos? ¿La tiendita de doña Wendy, la fonda de Mariana, el salón de Guadalupe, la papelería de Elia?

Las empresas de México están ahí, a la vista de todos, y no son solo los consorcios gigantescos: son las historias de esfuerzo emprendedor de millones de mexicanos que, sin recibir en ningún sexenio ningún privilegio, han salido adelante y emplean a millones de personas.



Saciamorbos

Habrá recorrido los 2 mil 500 municipios del país, pero parece que no se iba fijando.

01 Abril 2020 04:05:00
Lista incompleta de a quienes AMLO trata mucho peor que al ‘Chapo’ y familia
Mujeres de todas las edades y condiciones socioeconómicas, organizaciones feministas, papás de niños con cáncer a quienes les recortaron las quimioterapias por austeridad, pacientes con VIH a quienes les recortaron los antivirales por austeridad, directivos de hospitales que denunciaron el desabasto de medicamentos, médicos y enfermeras que se quejan de no tener tapabocas ni guantes para enfrentar el coronavirus, científicos a quienes les recortó el presupuesto.

Madres que dejaban a sus hijos en guarderías y estancias infantiles, trabajadoras de estas estancias, usuarios de comedores comunitarios que se quedaron sin alimento, comunidades indígenas que se oponen a un tren que rasurará la selva maya, familiares de víctimas del crimen organizado que le piden una cita y no se las da para no exponer su investidura (después de Badiraguato, el chiste se cuenta solo), ejidatarios que están en contra de que construya una central termoeléctrica porque temen quedarse sin agua.

Padres de familia que protestan porque no quieren que la CNTE sea la mandona en la educación en México, empresarios de todos tamaños, cualquiera que denuncie a un corrupto dentro de su Gobierno o partido, cualquiera que ironice sobre la rifa del avión que no incluye ganar el avión, organizaciones de la sociedad civil que denuncian corrupción, organizaciones de la sociedad civil que exhiben que su estrategia contra el crimen ha generado más muertos.

Organizaciones de la sociedad civil que evidencian que hoy se hacen más compras sin licitación que antes, alcaldes que le piden cita y a quienes recibe con gases lacrimógenos a las puertas de Palacio Nacional, algunos gobernadores que no quieren que los mangonee, artistas que se quejaron por el recorte al presupuesto cultural, funcionarios de organismos autónomos, funcionarios públicos que se atrevan a hacerle observaciones (ni siquiera críticas).

Deportistas a quienes recortaron las becas, ricos o cualquiera que tenga dinero, policías federales que protestaron porque no quieren volverse militares, migrantes que desean un futuro mejor en Estados Unidos, periodistas y medios de comunicación críticos tanto nacionales como internacionales, intelectuales que lo cuestionan, encuestadores cuando reflejan que su popularidad va a la baja. Ambientalistas que protestan por la construcción de una refinería, agencias calificadoras internacionales que evalúan los tropiezos de su política económica, expresidentes de México, partidos de oposición y sus integrantes, ciudadanos que marchan para protestar por el rumbo de su Gobierno, economistas que evidencian que son falsas las cuentas alegres de producción petrolera.

Trabajador de la salud que le quiere tomar la temperatura o le ofrece gel antibacterial para frotarse las manos, estudiantes que le contestan en un mitin que no han recibido sus becas, personas con discapacidad que le contestan en un mitin que no han recibido los apoyos prometidos.

Esta es una lista incompleta de quienes han sido objeto de calumnias, insultos, injurias, descalificaciones, burlas, por parte del presidente López Obrador, y que seguramente hubieran querido recibir de él un trato equiparable al que brinda a Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera (con quien ha expresado públicamente su empatía al menos en un par de ocasiones), su hijo (a quien ordenó liberar minutos después de su captura), su señora madre (a quien le gestiona con EU una visa humanitaria para que pueda ver a su hijo) y sus abogados (a quienes les consigue citas con secretarios de Estado para ver si logran su deseo de traer de regreso a una cárcel mexicana al líder del cártel de Sinaloa).



31 Marzo 2020 04:09:00
López G. vs. López O.
López Gatell tenía un semblante de alarma y preocupación. Un inusual sentido de urgencia se detectaba en su entonación.

Era sábado por la noche y desde Palacio Nacional, el Gobierno federal mexicano dio un giro a su comunicación sobre la pandemia por coronavirus. El subsecretario nombrado vocero ante la emergencia, anunció que, ahora sí, todo mexicano debe quedarse en casa como única vía para amainar el golpe que viene: la “transmisión extremadamente acelerada” con un crecimiento exponenecial de los casos.

López Obrador es tal vez el único Jefe de Estado del mundo que no ha encabezado el anuncio para decirle a su pueblo que debe permanecer en sus hogares. Incluso otros mandatarios que desdeñaron la peligrosidad del virus, lo hicieron: Trump, Boris Johnson, Bolsonaro. El Presidente de México delegó el llamado a un subsecretario.

López Gatell no escatimó en contundencia, miró fijamente a la videocámara y resumió con énfasis: “quédate en casa, quédate en casa, quédate en casa”. Así, tres veces seguidas. Cada una más marcada que la anterior.

López Obrador no canceló su gira de fin de semana. ¿Quédate en casa? Estoy en Mexicali. ¿Quédate en casa? Voy a San Luis Río Colorado. ¿Quédate en casa? Mañana me sigo a Badiraguato.

López Gatell fue brutal: si no nos quedamos en casa, van a colapsar los hospitales y van a ser muchas muertes que pudimos haber evitado. Por ello, pidió a la población solo salir si tiene actividades absolutamente imprescindibles.

López Obrador no estaba de gira abriendo hospitales contra el Covid-19, ni reuniéndose con doctores para desatorar el presupuesto para comprarles al menos guantes y tapabocas, tampoco recibiendo unidades de terapia intensiva. Sus actividades “absolutamente imprescindibles”, consistieron en: supervisar las mejoras realizadas al polideportivo de la colonia Santo Niño en Mexicali, supervisar la edificación de viviendas en San Luis Río Colorado y supervisar los avances en la construcción de un camino de Badiraguato a Guadalupe y Calvo.


López G. vs. López O.

Parecerían figuras de gobiernos distintos. Pero no. Tan no, que el subsecretario de Salud decidió cambiar las conclusiones internacionales sobre lo contagioso del virus con tal de proteger a su Jefe: dado que el Gobernador de Hidalgo dio positivo a Covid-19 y estuvo abrazando al Presidente 10 días antes, le hubiera tocado a López Obrador aislarse y, tratándose del jefe del Estado mexicano, hacerse una prueba para descartar el virus. Lo hizo el canadiense Justin Trudeau. Lo hizo el británico Boris Johnson. Pero como el mexicano no quiere ni que le echen desinfectante en las manos, López Gatell salió a decir que el Gobernador no presentaba síntomas cuando AMLO se reunió con él, y que cuando el paciente infectado no presenta síntomas, pues casi casi no contagia.

Vaya sorpresa: en el mundo lo que han dicho sistemáticamente los científicos, la OMS y hasta el mismo López Gatell es que la enorme peligrosidad del coronavirus se debe a que sin síntomas, lo puedes tener y lo puedes contagiar.

López Obrador dice que no se va a aislar porque eso es lo que quieren “los conservadores”: que deje el poder.

En medio de la crisis, quizá la petición es justo la contraria: que lo ejerza.


Saciamorbos

López Gatell insistió en lavarse las manos y mantener la sana distancia, como vía central para contener la propagación del virus. López Obrador se acercó voluntriamente a saludar de mano a la nonagenaria madre del narcotraficante más famoso de México. El episodio merece columna aparte.
26 Marzo 2020 04:08:00
El arma secreta de Trump contra México
Al Gobierno federal le urgía que se aprobara el nuevo TLC en el Congreso de Estados Unidos. Estaba urgido de una buena señal económica después de tantas malas que se habían acumulado y ya apuntaban a que no habría crecimiento sino decrecimiento del PIB. Era diciembre de 2019.

Sabedor de que tendría que ceder en terrenos que no iban a gustar, el subsecretario de América del Norte, Jesús Seade (quien en los últimos meses ha pasado más tiempo en China que en Estados Unidos, pero ese es otro tema), cortó la comunicación con los empresarios mexicanos, se desprendió del amplísimo grupo de asesores y expertos que apuntalaban la negociación, y se encerró en “lo oscurito” con los americanos para llegar a un acuerdo. Sucedió lo esperable: llegó a un acuerdo, logró que se aprobara en el Congreso el TMEC, pero cedió mucho.

(Yo soy de los que piensan que es mejor tener tratado que no tenerlo, pero también me pareció condenable que el Gobierno mintiera sobre lo que México cedió a cambio de la aprobación, pero ese es otro tema).

Obviamente, al hacer el anuncio público de que se había logrado amarrar la aprobación del nuevo tratado, el subsecretario Seade quiso esconder lo que había cedido para lograrlo.

Pero quizá lo más grave que se escondió, es que, en papel y con firma, se dejó abierta la puerta a que Estados Unidos realice una estrategia masiva de juicios laborales contra México que están estructuralmente diseñados para que las empresas americanas los usen para obtener ventajas sobre las nuestras.

Según fuentes involucradas en la negociación, antes incluso de que brotara la crisis del coronavirus, el Gobierno de Estados Unidos alistaba una ráfaga de juicios para sacar ventaja comercial sobre México. La preocupación ahora es que con la necesidad que tiene la Casa Blanca de reactivar su economía, esa estrategia se impulse aún más y ponga de rodillas a México, complicando su salida de una crisis económica cuyo prólogo es manufactura del presidente López Obrador y cuyo contenido central se llama coronavirus.

Durante los años de renegociación del TLC, trabajaron de la mano el sector privado y el Gobierno (lo mismo en tiempos de Peña Nieto que de AMLO) para enfrentar a Estados Unidos. Esa colaboración que tanto sirvió a inicios del actual sexenio, está fisurada: el aeropuerto, los gasoductos, la expulsión del empresariado de la renegociación comercial, la rifa del avión, el manejo de Pemex, los otros datos, Constellation… el tono se ha ido endureciendo.


Saciamorbos

Que el Presidente mande a casa con goce de sueldo a los mayores de 65 años es una medida en la dirección correcta para contrarrestar el virus, según coinciden todos los expertos tanto en salud como en economía. Ambos grupos de especialistas también coinciden en que no es suficiente: se necesita más aislamiento y más dinero a la gente que no tiene como hacer home office.
25 Marzo 2020 04:08:00
Once días después que la sociedad, el Gobierno actúa
Con la solemnidad que amerita el caso, ayer, 24 de marzo de 2020, por la mañana, el Gobierno federal anunció que México entró a la Fase 2 de la pandemia de coronavirus.

El general secretario del Ejército, el almirante secretario de Marina, el secretario de Hacienda, el de Salud (que sí existe), doctores, militares y servidores públicos, encabezados por el mismísimo presidente Andrés Manuel López Obrador, atestiguaron con rostros adustos el anuncio de lo que la sociedad mexicana estaba obligada a hacer por la fase 2, declarada al detectarse (un día antes por la OMS, pero el anuncio oficial se lo reservaron para la mañanera) que ya existían contagios comunitarios y no solamente importados. La voz del parte solemne fue la del subsecretario de Salud, Hugo López Gatell:

“En primer lugar, proteger y cuidar a las personas adultas mayores y otros grupos de mayor riesgo…

Lo segundo es suspender las clases en todo el Sistema Educativo Nacional... Suspender temporalmente eventos y reuniones de concentración de 100 personas o más…

“Todas las reuniones privadas, públicas, sociales o gubernamentales deben ser evitadas durante todo este mes para que se reduzca la propagación… Suspender temporalmente actividades laborales, pero ¿cuáles?, aquellas que impliquen la movilización de personas de sus domicilios al trabajo y de regreso…

“Se ha solicitado que todas las organizaciones, dependencias y entidades pongan en práctica sus planes de continuidad de operaciones…”.

Vaya, vaya. El Gobierno anuncia con bombo y platillo medidas que la sociedad mexicana empezó a adoptar 11 días antes. El Gobierno del presidente López Obrador lleva semana y media de retraso. Ha sido rebasado por la sociedad y lo de ayer fue una muestra nítida.

La sociedad se ha tomado en serio el peligro, a diferencia de su líder político que sigue jugueteando con la pandemia. Y mientras, la amenaza infecta países, colapsa los sistemas de salud pública y manda a terapia intensiva las economías.

Todas las naciones han anunciado planes de contingencia para revivir sus economías, rescatar a los trabajadores y evitar la quiebra de empresas chicas, medianas y grandes. Bueno, no todas las naciones. México no.

Primero el Presidente dijo que él confiaba en que Donald Trump resolviera el asunto, y luego declaró que tiene 400 mil millones de pesos en la caja, de lo que se ahorró por corrupción (antes eran 500, ahora 400, pero jamás ha aclarado dónde está ese dinero, y el año pasado, que se supone también estaban los 500, nunca aparecieron en la economía, y ésta quedó brutalmente estancada). Si los tiene, se está tardando en repartirlos entre la gente. Si no los tiene, que pida prestado: en Estados Unidos el crédito es a tasa cero.

Hasta ahorita en México la única medida real de apoyo económico a la gente vino –quién lo iba a pensar– de los bancos que plantearon una tregua de 4 meses en el cobro de intereses. El Gobierno podría ayudarles no obligándolos a hacer reservas. Basta con un oficio de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

El Gobierno federal podría, además de apoyar a las familias en riesgo, cancelar proyectos improductivos (refinería, tren) para dar ese dinero a la gente que lo necesita, diferir el pago de impuestos, permitir la deducibilidad del 100% de las inversiones en el primer año que se hagan, condonar impuestos a quienes no despidan trabajadores o contraten a más, y una larga lista de etcéteras que circulan en los planes de rescate de todos los países… que se están tomando en serio el impacto económico del coronavirus.
24 Marzo 2020 04:09:00
La derrota de los farsantes
Nos ha tocado vivir en un mundo en el que se ha puesto de moda cuestionar la globalización. Candidatos que apelan al nacionalismo, que apuestan a la polarización entre pensamientos distintos, que reivindican la soberanía como sinónimo de yo soy yo y depender de alguien más es un peligro.

Nos ha tocado vivir en un mundo en el que la ciencia ha perdido su lugar de honor. Porque los líderes niegan lo que los científicos han probado, sea el calentamiento global, sean las mediciones económicas, sea la contaminación. Se recortan presupuestos a la ciencia y tecnología, se minimizan sus aportaciones, se desdeñan sus resultados, se tachan de conspiración interesada sus evidencias.

Nos ha tocado vivir en un mundo en el que, dientes para afuera, todos los poderosos dicen que hay que cuidar el planeta. Y casi nadie lo hace. Sentidos discursos sobre cómo el desarrollo económico ya no puede generar devastación a la naturaleza, pero naciones de todos los tamaños siguen apostando a ello.

Nos ha tocado vivir en un mundo que ha encontrado los métodos más eficaces para alejarnos de los más cercanos. Para desfamiliarizarnos. Y para culpar de ello a la tecnología. Y entonces una familia que no convive, que reduce a monosílabos su interacción, tiene la excusa fácil de culpar al celular, a las redes sociales, a plataformas que distribuyen videos de esta permanente captura de la mente individual.

Y en eso llegó el coronavirus.

Su peligro, su amenaza, su letalidad, su impacto, han demostrado al mundo que, en contra de los políticos farsantes, la globalización es irreversible, que estamos conectados a pie, por avión y por barco. Que una mujer de Wuhan puede estar casada con un hombre de Chicago y mover un virus entre continentes, entre potencias rivales. Que dependemos todos de todos, que las fronteras no nos protegen de nada.

Que frente al surgimiento de la pandemia, científicos de todo el planeta son los que tienen la salvación, y ahora sí volteamos a verlos con esperanza, les gritamos para que nos lancen su salvavidas en medio del mar agitado. Que ahora sí, todo el dinero que necesiten, todo el apoyo, porque tienen toda la atención de quienes solían desdeñarlos. ¿Y cómo trabajan? En unidad, haciendo el equipo más grande de la historia. Que los chinos –quién lo iba a decir– ponen a disposición de todos los científicos del mundo sus datos e investigaciones sobre el coronavirus. Y así los demás. Borrando las estúpidas ideas de soberanía, de autosuficiencia. Que 2 mil cabezas en 200 países piensan más que solo un puñado en una sola nación.

Que vamos a detener el mundo por un rato, pero –lástima, Mafalda– nadie se puede bajar. Y entonces podemos vivir sin usar tanto el vehículo, sin contaminar sin control, sin desperdiciar lo más básico. Que muchos podemos trabajar desde casa y ser igualmente productivos. Pero más solidarios. Que despierta una conciencia porque este virus quizá deje más pobres que enfermos. Y que eso no puede ser.

Que ahora hay que convivir en familia. Y vernos las caras, y reconocernos, y platicar, y disfrutarlo. Que se extinguen las fugas, se cierran las salidas de emergencia. Que la tecnología es aliada. Que los aparatos pueden ser amigables, pero no son amigos ni tampoco son familia. Porque esos son de carne y hueso, y no se les acaba la batería. Que las redes pueden ser fuente de temas de conversación, y no pretexto para no conversar.

Llega, pues, el coronavirus, y todo lo que creímos que era inamovible, se mueve.
23 Marzo 2020 04:09:00
AMLO y el engaño de la gasolina
El presidente López Obrador presumió en sus redes sociales que gracias a él bajó el precio de la gasolina.

Es un engaño.

Él sabe que no es verdad pero aun así lo dijo en un video que distribuyó en sus redes sociales: “A pesar de la caída en el precio del petróleo, que desde luego nos afecta, tomamos la decisión de reducir el precio de la gasolina porque ahora nos está costando menos su importación. Esto es fortalecer la economía popular frente a la adversidad… Decidí que bajara el precio para que nos ayude a atemperar, a que no se sienta tanto la crisis económica”.

De hecho es una doble mentira.

La primera es que “tomamos la decisión de reducir el precio de la gasolina”:

El precio de la gasolina está integrado, a grandes rasgos, por tres componentes: el precio internacional del petróleo, el costo de transportar la gasolina hasta las estaciones de servicio y el impuesto (IEPS) que el Gobierno usa para recaudar.

Así pues, en realidad, la única incidencia que tiene el Gobierno sobre el precio de la gasolina es que puede subir o bajar ese IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios). Y ese no bajó, entre otras cosas, porque con la economía paralizada, uno de los pocos impuestos que le sirven al Gobierno para recaudar es este IEPS.

Lo que bajó fue el precio internacional del petróleo. Y en eso, el Gobierno de AMLO no tuvo nada que ver. El primer desplome fue a causa del desacuerdo entre Rusia y Arabia Saudita, y luego se vino más abajo frente a las tristes expectativas económicas que ha generado el coronavirus.

La segunda mentira es que bajar el precio de la gasolina fortalece la economía popular. Hay un sinfín de estudios que demuestran que subsidiar las gasolinas beneficia sobre todo a los más ricos (los que tienen coches, los usan más y llenan más veces el tanque).

El Presidente actúa como si los mexicanos fuéramos ignorantes y estuviéramos sustraídos del resto del mundo. Se comporta más como el líder de un país aislado de la globalización que como el líder de una economía integrante del G-20 con una frontera de más de 3 mil kilómetros con la nación más poderosa del mundo, con la que tiene un tratado de libre comercio.

Como si los mexicanos viviéramos en un régimen de esos en los que no hay acceso a la información del mundo libre, no supiéramos cómo funcionan las cosas, pudiéramos creernos una mentira de ese tamaño y nadie en el país fuera a darse cuenta.

Cada vez se agudiza más la tendencia del Presidente a negar la realidad, manipular los datos o francamente mentir...
20 Marzo 2020 04:05:00
Apenas antier el IMSS preguntó a sus hospitales si tenían respiradores para Covid-19
Los avisos de un nuevo virus empezaron en diciembre. Tomó desprevenido al Gobierno chino. Los de Italia, Francia y España tuvieron más tiempo para alistarse, y el continente americano tuvo aún más margen. En México, tres meses después, ya con 118 contagios y con la primera muerte por Covid-19, el IMSS ordenó apenas antier hacer un inventario en sus clínicas y hospitales para averiguar qué equipo tienen de terapia intensiva como el que requieren los casos graves de la nueva enfermedad.

El titular de la Coordinación de Conservación y Servicios Generales del Seguro Social, Carlos Enrique García Romero, giró un oficio con fecha del miércoles 18 de marzo, en el que ordena hacer un inventario del equipo propio o subrogado que se requiere para la emergencia por el coronavirus. El documento en mi poder se puede consultar en carlosloret.com.

Está dirigido a los titulares de los órganos desconcentrados de operación administrativa desconcentrada estatales y regionales, los directores de unidades médicas y de alta especialidad, y a los jefes de servicios administrativos y directores administrativos.

De manera textual, expone las razones para realizar el inventario: “Con el propósito de conocer las capacidades y equipo con el que se cuenta en hospitales para la atención oportuna de derechohabientes que pudieran presentarse con indicios de Covid-19”. El IMSS, pues, en medio de la pandemia que tiene al mundo en alerta desde diciembre, desconoce qué equipo médico tiene para enfrentarla… y se pone a averiguarlo apenas antier.

Lo que intenta saber García Romero es si hay, y en su caso cuántos y en qué estado, por ejemplo, ventiladores mecánicos, que son esenciales para mantener con vida a los pacientes graves porque el virus ataca directamente a los pulmones y disminuye rápidamente su capacidad de respirar por sí mismos.

Y pregunta por “monitores de terapia intensiva, consolas para ECMO, videobroncoscopios con procesador de imágenes y fuente de luz, máquinas de hemodiálisis, ultrasonógrafos, monitores de signos vitles de hospitalización, desfribiladores, bombas de infusión, electrocardiógrafos, esterilizadores de alta y baja temperatura”.

“Lavadoras y secadoras de inhaloterapia, autoclaves, equipo de Rayos X portátiles, camas bariátricas, unidades centrales de monitoreo en unidad de cuidados intensivos, kit de laringoscopios, videlaringoscopios, nebulizadores de malla vibrante, selladoras para empaquetamiento de material y ventiladores de traslado.”

En resumen, el equipo esencial para atender a los contagiados que presenten un cuadro grave.

El oficio concluye que, una vez realizado ese inventario en sus hospitales y clínicas por todo el país, se podrá realizar un diagnóstico “para tomar las medidas necesarias dentro de las posibilidades y disponibilidades que se puedan considerar”.

No da risa. Da terror. Es de una irresponsabilidad monumental que cuando el virus ya había contagiado a poco más de 200 mil personas en 160 países, en México apenas estén averiguando qué equipo tienen.

El presidente López Obrador, tras presumir sus amuletos anti-pandemias, declaró con mucha seguridad que existe un plan perfectmente definidio desde hace tres meses para enfrentar la llegada del coronavirus al país.

O no hay tal plan o es uno tan mal diseñado que el instituto de salud más grande del país no sabe con qué enfrentará la pandemia y apenas hace unas horas se le ocurrió determinar qué tiene y qué no.

19 Marzo 2020 04:05:00
Aquí no pasa nada
Estados Unidos anunció el martes un plan para reactivar su economía, equivalente a un billón de dólares (un trillón dicho en inglés). En México, el mismo martes el Gobierno anunció que ya tiene disponibles 150 millones de dólares para comprar tapabocas y guantes para los doctores que atienden a pacientes con coronavirus.

Los presidentes de todo el mundo están dedicados de tiempo completo a hacer informes sen cadena nacional y ruedas de prensa para dar a conocer nuevas y más drásticas medidas sanitarias y económicas contra el coronavirus. En México, ayer la conferencia mañanera empezó con una explicación de cómo va la construcción del Aeropuerto de Santa Lucía.

El director general de la Organización Mundial de la Salud ha dicho que los gobiernos deben instruir a sus ciudadanos medidas de distanciamiento social, de permanecer en casa, como única vía para retardar los contagios y no colapsar los sistemas de salud. En México, ayer el presidente AMLO organizó un acto con 450 invitados para conmemorar el 82 aniversario de la expropiación petrolera.

El propio director de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, pidió antier con un énfasis inusitado que los gobiernos del mundo hicieran todas las pruebas posibles de coronavirus a sus ciudadanos: “hagan pruebas, hagan pruebas, hagan pruebas”, dijo. En México el Gobierno dice que hacer muchas pruebas es una pérdida de tiempo.

Donald Trump ya se convenció del peligro del coronavirus. Lo estuvo desdeñando todo lo que va del año. Esta semana sus discursos han sido de franca alerta. Era el único Mandatario que faltaba en darle el golpe a la gravedad del asunto. Bueno, no: Bolsonaro en Brasil y López Obrador en México siguen pensando que el resto del mundo está exagerando.

Menos mal que Trump ya entendió la dimensión de la pandemia. Porque en México, ayer el Presidente dijo que no hacía falta ningún plan fiscal extraordinario porque “nosotros pensamos que se va a estabilizar la economía mundial porque está interviniendo el Gobierno de Estados Unidos… y van a hacer todo por estabilizar. Eso ayuda a todos los países del mundo, no le conviene a nadie que haya recesión mundial o crisis”.

Ayer en su conferencia matutina el Mandatario mexicano mostró una estampita religiosa, un amuleto protector, “detente, enemigo, el corazón de Jesús está conmigo”. Sería chistoso, hasta divertido, significaría un necesario brochazo de sentido del humor, si estuviéramos frente a un Jefe de Estado que hubiera entendido la gravedad de la pandemia, que hubiera realizado el mayor número de pruebas posibles para contar con un buen diagnóstico, que hubiera ordenado la suspensión de actividades para contener el virus y que hubiera anunciado un millonario plan de rescate a la economía. Pero no. Es López Obrador.


Saciamorbos

1.- Eso de que el Gobierno de México no haga ningún plan de rescate económico para nuestro país confiado en que Estados Unidos va a hacer todo por estabilizar porque no le conviene que haya crisis, ¿no califica como cederle la rectoría del manejo económico mexicano a Donald Trump?

2.- No me quiero creer la versión de que no quisieron ordenar las medidas restrictivas para no parecerse a lo que hizo Calderón cuando brotó en México la influenza A-H1N1… porque eso ya sería mucho complejo.


18 Marzo 2020 04:09:00
Crónica de una ciudad que se apaga por el virus
Voy caminando por las calles de Chicago y parece que estoy viendo una película de ciencia ficción: ahí está la magnífica metrópolis con su muestrario arquitectónico en rascacielos, sus calles anchas y sus puentes de piedra y acero, el lago a un lado, los semáforos siguen cambiando las luces y están encendidos los letreros de tiendas y restaurantes. Pero no hay nadie. Clásica escena después de que la vida cotidiana se extinguió por una fuerza inexplicable que abdujo, desintegró, aniquiló a los seres humanos.

Pero sí hay seres humanos. Es solo que están todos encerrados. Nadie sale a la calle y eso es muy raro. En la atmósfera hay una pesadez que combina miedo e incertidumbre. Pasan muy pocos vehículos y los camiones del transporte público circulan literalmente sin pasajeros. Las tiendas están cerradas, los cafés están cerrados, no hay turistas con bolsas del shopping ni ejecutivos atados al celular andando a toda prisa para llegar a tiempo al trabajo. Algunos restaurantes tienen abierta la puerta de atrás para que recojan los pedidos para llevar. No hay beisbol en el estadio de los Cachorros ni quién se acerque a la arena de basquet de los Toros. Me acaban de avisar del hotel que mañana me tengo que ir porque van a cerrar un mes.

Todo está parado porque así lo ordenaron las autoridades a consecuencia del coronavirus. Una ciudad así de magnífica, sin volumen, como paralizada.

Illinois no es una de las cuatro entidades en alarma porque se desató la pandemia en Estados Unidos, pero sí está justo en el peldaño anterior a la emergencia. Y está todo cerrado para evitar que se propague el Covid-19 y colapse el sistema de salud, como sucedió en Italia. Las ciudades del mundo se están apagando no para que no se contagien sus ciudadanos –porque saben que el contagio sucederá irremediablemente– sino para que no se contagien todos al mismo tiempo, porque entonces habrá más muertes porque no serán suficientes las camas de terapia intensiva ni los instrumentos de apoyo respiratorio. El “distanciamiento social” sirve para esparcir los casos en el tiempo y así minimizar las fatalidades.

Me topo con una cuadrilla de jardineros. Mexicanos los cuatro. Es hasta poético: están quitando la decoración navideña de la legendaria Michigan Avenue y aprovechan para echar tierra fresca en las banquetas “para que ya empiecen a salir las flores de primavera”, me dice el jefe de ellos. Parece que son los únicos que salieron a trabajar. Y eso lo vuelve todavía más raro: no hay nadie haciendo nada, excepto cuatro jardineros mexicanos preparándose para la primavera.

El miedo al virus se combina con el miedo al desastre económico. El miedo a la enfermedad y el medio a perder el trabajo. Se colapsan los sistemas de salud pública tanto como las bolsas. Y todo mundo sabe que es solo cuestión de tiempo para que ese colapso, que puede resultar inicialmente tan ajeno, impacte en nuestra vida más cotidiana.

Es hoy Chicago. Y así va a ser México en unos días.


17 Marzo 2020 04:08:00
El Presidente rebasado
El Presidente dijo que no era necesario cancelar eventos masivos. Y fueron los artistas quienes empezaron a anunciar que no darían sus conciertos.

El Presidente dijo que no tenían por qué parar las actividades culturales y económicas. Y a las pocas horas los anfitriones pospusieron el Festival de Cine de Guadalajara y el Tianguis Turístico en Mérida.

El Presidente dijo que no teníamos que ser tan drásticos con las medidas anticoronavirus como en otros países, pero la presión de la sociedad llevó a que finalmente se dejara de jugar la Liga de futbol mexicano.

El Presidente dijo que no había por qué aislarnos, pero empresarios y directivos empezaron a planear cómo podrían sus trabajadores seguir chambeando desde casa.

El Presidente dijo que no teníamos por qué suspender clases. Y las universidades empezaron a anunciar cursos en línea para que sus alumnos no tuvieran que acudir a las aulas, mientras las escuelas privadas evaluaban cerrar sus puertas. Aceptó el Gobierno: suspendamos clases a partir del día 20. Y le reviraron universidades, escuelas y varios gobernadores: se suspenden una semana antes.

El Presidente dijo que no hacía falta hacer tantas pruebas de coronavirus a potenciales infectados. El número uno de la Organización Mundial de la Salud dijo ayer en su conferencia: “no se puede luchar contra un incendio con los ojos cerrados. Hagan pruebas, hagan pruebas, hagan pruebas”.

El Presidente dijo que nuestra economía resistía. Ya está el dólar en 23 pesos y ayer la caída en las bolsas del mundo fue peor que cuando se inventó el término “lunes negro”.

El Presidente dijo que estábamos en manos de los científicos más serios. El subsecretario de Salud, que funge como secretario, y la ha hecho de vocero del tema del coronavirus, declaró que el Mandatario mexicano no tiene por qué evitar los actos multitudinarios porque él “es una fuerza moral, no es una fuerza de contagio”, del virus.

Muchas fábricas chinas están cerradas. En Italia, no dejan que ningún vehículo disfrute las privilegiadas autopistas. En Nueva York, cerraron los teatros de Broadway; en París, los cafés ya bajaron la cortina y en Madrid, ya no hay bares abiertos. Cerró Disney todos sus parques, no hay deportes y los restaurantes más famosos del mundo han empezado a apagar sus estufas. Europa, tan acostumbrada a moverse en tren y sin fronteras, ha pedido que nadie viaje durante un mes.

Pero el Presidente mexicano organiza mítines para besar niños y abrazar simpatizantes, e impulsa que se junten 50 mil personas en el festival de música Vive Latino.

El lunes, el Presidente entró a la conferencia mañanera en Palacio Nacional. Le ofrecieron gel antibactearial para que se limpiara las manos. No lo aceptó. Atrás de él venían miembros de su Gabinete. Ellos sí se frotaron las manos.

Por el mundo, por la sociedad mexicana y a veces por su propio Gabinete, el Presidente ha sido rebasado.


Saciamorbos

El Presidente mexicano dijo que no nos van a hacer nada las pandemias. Complete usted el párrafo.



16 Marzo 2020 04:05:00
El coronavirus exhibe que el pueblo duda del Gobierno
No hay duda de que el Gobierno del presidente López Obrador llegó al poder con una legitimidad ciudadana que batió récord. Su votación y su popularidad al arrancar el sexenio fueron reflejo de la esperanza y la confianza de la sociedad mexicana.

Sin embargo, lo que hemos visto los últimos días, a consecuencia de la crisis del coronavirus, es que una muy buena parte de esa sociedad ha decidido rebasar al Gobierno en las medidas para enfrentar la pandemia:

Desde Palacio Nacional, el Gobierno federal ha minimizado el problema, ha manipulado las cifras de pruebas aplicadas, su dato de casos confirmados es contradictorio con lo que dicen las instituciones de Salud, por no decir que desestimó la necesidad de cancelar eventos masivos, sugirió mantener el ritmo de vida solamente lavándose las manos muchas veces, y mientras los científicos del mundo plantean que a estas alturas lo único que sirve es el “distanciamiento social”, el Presidente y su subsecretario vocero del coronavirus avalan los besos y abrazos.

Por eso desde la sociedad fue otra la reacción: desde hace días universidades empezaron a anunciar el fin de sus aglomeraciones, escuelas privadas iniciaron la capacitación de sus maestros para dar clases vía internet, empresarios pospusieron convenciones y ferias, y empezaron a hacer planes para trabajar desde casa; incluso gobiernos locales frenaron convocatorias y partidos políticos anunciaron que ya no harían mítines.

¿Por qué la sociedad empezó a rebasar al Gobierno? ¿Por qué un Presidente con tanto respaldo no pudo encaminar a su pueblo a seguir su estrategia?

Quizá porque amplios sectores de la sociedad han atestiguado que este Gobierno ha dado varias muestras de incompetencia técnica, y sobre todo, de una suerte de adicción a negar la realidad.


No es que odien al Presidente o lo descalifiquen. No. Les sigue pareciendo un hombre honesto, trabajador, simpático. Pero la sociedad sabe que la economía se estancó por culpa de la Administración actual, y esta lo niega. La gente sabe que la inseguridad está peor aunque en las mañaneras se diga lo contrario. Y más recientemente, el episodio de los feminicidios que ha pintado su desapego al grado que hasta críticas de feministas de Morena se llevó el Primer Mandatario.

Pero sobre todo, y quizá esto es lo que más incide en el miedo, la ciudadanía padece o ha visto los brutales testimonios de la escasez de medicinas desde hace meses, una crisis en salud producto solamente de la mala operación del actual Gobierno, frente a la que aparece un Presidente que dice que no es para tanto y habla de rifar un avión.

En síntesis, durante más de un año de gestión, hay muchos capítulos que han hecho sentir a la población que el Gobierno niega la realidad, y esta luego se le estrella en la cara.

A eso atribuyo que frente a la crisis de coronavirus, la sociedad y los gobiernos locales hayan ido mucho más lejos de lo que el Gobierno federal recomendó en las medidas restrictivas. Y luego el Gobierno federal ha empezado a tratar de alcanzarlos.

Una de las virtudes del Gobierno actual es que ha motivado a que la gente esté metida en la política, hablando, discutiendo, debatiendo. Hay más interés que nunca por la cosa pública. Eso, que siempre han usado a su favor, se les está viniendo encima.

Y es en momentos en los que se enfrenta lo desconocido, cuando el pueblo tiene miedo, que hacen falta líderes creíbles que hablen con la verdad, que tomen decisiones difíciles, que estén a la altura del desafío. Jefes de Estado, en toda la extensión del término.
12 Marzo 2020 04:08:00
El video de ‘El Marro’ escapando en cuatrimotos
Un video en poder de la Secretaría de Marina muestra cómo se escapó el líder huachicolero del país cuando un operativo buscaba aprehenderlo en Celaya, Guanajuato.

Lo están grabando desde un dron. Cuando comienzan a cercarlo las fuerzas federales y estatales, José Antonio Yépez “El Marro” y los integrantes de su círculo de seguridad más íntimo abordan varias cuatrimotos y comienza la huida. Desde el aire, el dron graba el inicio de una persecución que dura poco, pues las cuatrimotos del cártel de Santa Rosa de Lima pueden meterse ahí donde los vehículos de la Marina y la fiscalía guanajuatense no pueden llegar.

Sucedió a inicios del sexenio, en medio de la crisis de desabasto de gasolina que el presidente López Obrador dijo que era para combatir el robo de combustible. Se supo en medios de comunicación que “El Marro” había escapado de la acción de la justicia, pero no se dieron más detalles.

Al video al que hacemos referencia, tuvieron acceso los integrantes del Gabinete de seguridad del presidente López Obrador y las autoridades de inteligencia, tanto federales como del estado de Guanajuato, según fuentes que me expresaron y describieron lo que vieron.

Más de un año después de esa escapatoria en cuatrimotos, Celaya y varios municipios vecinos fueron puestos de cabeza. Antier hubo narcobloqueos y vehículos quemados, por lo que se dijo era otro operativo para detener al considerado, por el Gobierno federal, como el líder de la principal organización criminal dedicada al huachicol, el cártel de Santa Rosa de Lima, llamado así por la comunidad donde tiene su bastión en Villagrán, Guanajuato.

Las autoridades negaron que los hechos del martes hayan tenido que ver con algún operativo contra “El Marro”. Sobre el de 2019, no pocos de los involucrados sospecharon que la información se había fugado a través de la naciente Guardia Nacional (que ya operaba de facto con militares y policías federales), y que algún elemento corrupto de esta flamante corporación había dado “el pitazo” al presunto criminal para que lograra ponerse a salvo.

Desde hace algunos años, la violencia se ha disparado dramáticamente en Guanajuato, uno de los estados más prósperos del país. Las autoridades de los tres niveles de Gobierno culpan al huachicol de esta descomposición de los índices de seguridad que ha contaminado la robusta vida económica, cultural y social de la entidad.

A mediados del año pasado, el Gobierno federal cambió la estrategia para contener la violencia en Guanajuato: retiró a la Marina y mandó al Ejército en su lugar. No funcionó y tras un intenso cabildeo del empresariado del Bajío y las autoridades estatales, regresó la Marina.

La violencia en Guanajuato, como en todo el país, sigue siendo un brutal pendiente.

11 Marzo 2020 04:08:00
México podría llenarse los bolsillos de dinero, pero…
El problema no es que la economía haya crecido 0% el año pasado. El problema no es que, incluso antes del coronavirus, se hubieran registrado unos 20 recortes a la expectativa de crecimiento económico para este año. El problema no es que la pandemia ponga a México contra las cuerdas.

El problema es que México no está aprovechando la oportunidad que le está brindando la realidad geopolítica del mundo: si tuviéramos un Gobierno proinversión privada, nuestro país se estaría llenando los bolsillos de dinero. No nos preocuparía el estancamiento del año pasado, nos valdría haberle dado besitos a la recesión, nos tendría sin cuidado financiero el coronavirus.

¿A qué me refiero? La pandemia ha puesto de nuevo a China en la mira. Para mala suerte de esta gran potencia asiática, el coronavirus surgió en su territorio. Las medidas de contención han puesto a tropezar su economía, pues han comprometido las cadenas productivas y de generación de valor. Hoy todo el mundo sabe que China no va a pasar por un buen momento económico porque va a pagar la factura de ser el origen de la pandemia.

Pero no eso solo eso: Estados Unidos sigue teniendo a China en la mira. Donald Trump sigue con la mente alineada para desmontar la preponderancia china en la economía mundial. Y no se va a tentar el corazón para meterle aranceles tan pronto parezca que supere la crisis de salud, y levante el aislamiento a las millones de personas que han sido puestas en cuarentena. Y lo va a hacer porque además le va a dar discurso de campaña para su reelección.

Con China entre la espada y la pared, la espada de la pandemia y la pared que es Trump, México tiene una posición privilegiada que, desgraciadamente, no está aprovechando.

Por ser el único país que ha logrado un tratado de libre comercio con Trump y además poder ofrecer una mano de obra bastante barata y algo calificada, México es un destino natural para todas las inversiones que busquen evitar el riesgo de estar en China.

México debería estar atrayendo capitales a raudales, promocionándose como un destino seguro para la creación de empresas y empleos, invitando a todas aquellas industrias que tienen miedo del futuro de China, por la pandemia y por la embestida arancelaria, a asentarse en un país que ya tiene amarrado su trato comercial preferencial con la Administración estadunidense.

Pero para eso, México necesitaría un Gobierno que se perciba como amistoso a la inversión privada. No lo tiene.

El presidente López Obrador, es internacionalmente identificado como un enemigo del capital privado. Él mismo acepta que 6 de cada 7 pesos que mueven a la economía mexicana, son de la iniciativa privada, y solo 1 peso es del Gobierno, pero no hace nada para conquistar la inversión que podría ser motor de su plan de transformar al país. Desgraciadamente, todas las señales que manda, todos los contratos que rompe, todas las declaraciones que hace, ahuyentan a los capitales.

Y así, México desaprovecha una oportunidad de oro.
10 Marzo 2020 04:08:00
La primavera morada
El domingo se llenaron las calles tanto como el lunes se vaciaron. México experimenta su Primavera Morada: un movimiento pacífico, multitudinario, nacional, de mujeres que protestan contra un sistema machista que alcanza todos los ámbitos de la vida, desde el más privado hasta el más público.

No tengo la menor duda de que este marzo será recordado por décadas. No es el inicio de la lucha, porque esta tiene muchos años, pero sí es una marca en el camino, el punto climático del principio del fin de ese machismo vergonzoso. Frente a la contundente penetración de las marchas del domingo y el paro del lunes, las cosas ya no serán iguales. Lo que queda por ver es a qué ritmo y con qué tracción suceden los cambios.

Frente a este momento histórico, el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ha optado por jugar un papel políticamente torpe y moralmente vergonzoso.

AMLO llegó a su conferencia mañanera de ayer como si fuera cualquier lunes. Como si el domingo no se hubiera inundado de protestas el país, como si no viera frente a sus ojos las sillas vacías de las reporteras que habían decidido sumarse al paro y no cubrir la habitual rueda de prensa.

Primero habló del quién es quién en los precios, como cualquier lunes. Luego abordó la subasta. En tercer lugar presentó un video de Dos Bocas. Después otro video de Santa Lucía. Y ya en quinto lugar, habló del movimiento de las mujeres.

Al referirse al movimiento de mujeres, se quejó de la cobertura de los medios de comunicación; de cómo él muchas veces había marchado y no tenía tanta cobertura mediática.

Me recordó al López Obrador de 2004, cuando era Jefe de Gobierno y descalificó aquella multitudinaria marcha de blanco que protestaba por el alza en los secuestros. Una torpeza política que le costó superar.

El movimiento de mujeres no era contra él. Pero él quiso comprar el pleito con las mujeres: fue tan insensible su descalificación inicial, que las mismas organizadoras evalúan que eso dio más fuerza a las marchas y al paro.

Al ponerse celoso de la cobertura mediática, el presidente insiste en ubicar al movimiento de mujeres del lado de sus enemigos, a pesar de que marcharon muchas simpatizantes suyas, a pesar de que una y otra vez las voces feministas han dicho que no es contra él.

Habla mucho de un líder el que no aprenda de sus errores y los vuelva a cometer, que no sea capaz de admitir que se equivocó y que crea que todo se trata de él.


SACIAMORBOS

El coronavirus y la caída en los precios del petróleo eran imprevisibles. Pero pegan menos si llegan a un país con un sistema de salud que no esté en crisis y con un manejo económico que no espante a nadie.
05 Marzo 2020 04:05:00
Triunfo de Biden, el peor escenario para AMLO
A unos días de haber ganado las elecciones en México, Andrés Manuel López Obrador mandó una sentida carta a Donald Trump. Le decía que eran muy parecidos, que ambos habían derrotado al sistema, al establishment, a las élites poderosas que no querían dejarlos pasar. Y le tendía la mano.

Esa carta cayó como bomba en dos sectores, uno en México y otro en Estados Unidos. En México atragantó a los simpatizantes del hoy presidente AMLO que se habían batido en argumentar que su líder y el impresentable Presidente estadunidense no tenían nada que ver. Pero en Estados Unidos fue peor: el Partido Demócrata se sintió aludido, ofendido, insultado por el Mandatario mexicano: López Obrador confirmaba todo lo que les decía y sigue diciendo Trump: que son el sistema, que son el pantano de Washington, que son el establishment, la élite.

A los pocos meses de la carta, en noviembre de 2018, ese establishment demócrata al que ofendió AMLO le arrebató a Donald Trump el control de la Cámara baja, y eso derivó, entre otras consecuencias políticas relevantes, en que el Presidente de Estados Unidos haya enfrentado el juicio político (impeachment).

Medio año más tarde, el Presidente de México dobló las manos ante Trump y convirtió la Guardia Nacional de nuestro país en el muro que tanto prometió el americano. Frenó de tajo la migración ilegal y le dio discurso de campaña a Trump, quien podía presumir una victoria contundente en uno de los ejes centrales de su plataforma política. Eso enojó de nuevo al establishment del Partido Demócrata.

El problema para López Obrador es que ese establishment del Partido Demócrata al que ofendió tanto acaba de tener antier un gran, gran día: arrasó en el “Súper Martes”.

Le dicen así porque ese día se reparten en elecciones internas un tercio de los delegados que necesita quien quiera convertirse en candidato presidencial. El candidato del establishment demócrata, Joe Biden, le puso una paliza a la opción radical del partido, Bernie Sanders. El “Súper Martes”, Biden amaneció como segundo lugar y anocheció como puntero, rebasando a Sanders.

Hoy queda claro que la elección presidencial de Estados Unidos la ganará un hombre, blanco y mayor de 70 años de edad. Trump, Biden o Sanders.

De esos tres, el peor escenario para López Obrador es Biden.

Con Trump ya sabemos cómo funciona la cosa.

Con Sanders, es esperable una luna de miel en la relación personal: son ideológicamente muy parecidos. Acaso tendría que prender la alarma el mexicano porque Sanders quiere volver a matar el TLC.

Pero Biden conoce bien a México, y por sus credenciales, no sería descartable que cobre el agravio al establishment demócrata usando el poder americano para lanzar reclamos sutiles al Mandatario mexicano sobre valores que Estados Unidos suele defender: no meterse con el INE, no controlar la Corte, no suprimir los organismos autónomos, no atacar a la prensa, no usar el aparato del Estado para perseguir adversarios, etcétera. Y eso podría ser una relación tirante, de pesadilla para el presidente López Obrador.

04 Marzo 2020 04:05:00
Indolente, y ya no tan popular
Cuando arrancó el sexenio, el gasto público tuvo una caída drástica. Algo de eso era esperable: siempre tardan en arrancar los gobiernos, los funcionarios demoran en entender el funcionamiento de las cosas y los recursos fluyen despacio.

Encima de esto, el presidente López Obrador ordenó concentrar todas las compras de Gobierno en una sola persona con la esperanza de que esto frenaría la corrupción, así que el retraso en el flujo del presupuesto fue todavía mayor.

El atorón quedó registrado en los datos oficiales de las finanzas públicas: diciembre de 2018 que tomaron posesión, enero de 2019 y meses subsecuentes la economía sufrió por la falta de gasto del Gobierno.

Ya pasó un año y la cosa no se compone. Se acaban de dar a conocer las nuevas cifras oficiales: en enero, el gasto público siguió cayendo, en comparación con enero de año 2019, es decir, aún peor que en el mes casi de arranque. Y lo que resulta más salvaje: sigue cayendo el gasto público en salud.

Es decir, la crisis por desabasto de medicinas y falta de atención médica que despertó el año pasado no les tocó el corazón, no ha incentivado al Gobierno a soltar el dinero para comprar lo que se necesita y atender el sufrimiento de niños y mujeres con cáncer, pacientes con VIH, y demás grupos que han protestado ante la indolencia oficial.

Indolencia también la que se exhibe frente a las víctimas de la delincuencia organizada. Marcadamente contra las mujeres. Las propias voces feministas reconocen que esa indolencia del presidente López Obrador generó una indignación que derivó en una movilización más potente. El clímax de su desdén fue anunciar ayer que los boletos de la rifa del avión presidencial –ese inagotable distractor– comenzarán a venderse el 9 de marzo, el mero día del paro de mujeres.

Indolencia que quizá tuvo su retrato más diáfano en Macuspana, Tabasco. Excepción que confirma la regla, López Obrador suele ser profeta en su tierra. Normalmente lo adoran. Pero el fin de semana en un mitin, vimos otra vez al Presidente enojadísimo, iracundo.

No le gustó cuando cientos de personas congregadas para verlo le respondieron que no recibían las becas para estudiantes ni tampoco para niños con discapacidad. Desde el templete, les dijo mentirosos y conservadores. Sí, a sus propios simpatizantes.

Esa negación de la realidad, esa indolencia en la gestión pública, esa incapacidad para reactivar la economía, mejorar la seguridad, combatir la corrupción o al menos ofrecer los mismos servicios malos de salud (y no peores), empieza a cobrar factura:

Abrimos la semana con varias encuestas que exhibieron que en el transcurso de un año, el Presidente ha experimentado una drástica caída en su popularidad. Son las mismas encuestas que lo tenían en 70-80%, las mismas que López Obrador presumía sonriente en las conferencias mañaneras.

Caídas de 10, 15, 20 puntos porcentuales en tan solo 12 meses. Ha caído entre las mujeres, ha caído todavía más entre personas con escolaridad. Sigue siendo un Presidente con buena popularidad, pero ya no es la de antes. Y sobre todo, asombra la velocidad de la caída.

Ojalá los gritos en Tabasco y los bajones en las encuestas le sirvan para tomarle el pulso a una realidad que no parece admitir y sean alertas para rectificar.


Saciamorbos

El coranavirus tiene un doble efecto: en salud y en economía. En México, nos agarra con la guardia baja en salud y con la guardia baja en economía. Ojalá haga calor.


03 Marzo 2020 04:05:00
Las 4 cosas que debes saber antes de despertar hoy martes
Hoy es un día para pensar en Estados Unidos. Mientras en México nos batimos con la debacle económica, la delincuencia fuera de control, el coronavirus en pleno desabasto de medicinas, la caída en la popularidad del presidente AMLO, en nuestro vecino del norte se juega algo muy importante, algo que va a afectar directa y contundentemente nuestras vidas: es un día central en la carrera presidencial estadunidense. Hoy es el llamado Súper Martes, y esto es lo relevante:


Bernie, el puntero

Del lado del Partido Republicano sabemos que Donald Trump buscará la reelección. Ahí no hay mucho qué ver. Lo que está en juego es quién será su rival, quién será el candidato presidencial del Partido Demócrata. El puntero se llama Bernie Sanders, un radical.

Autoproclamado socialista, que ha coqueteado con Cuba y Venezuela, que busca romper con las élites y empoderar al pueblo, y que apanica al empresariado. Trump tuitea diciendo que Sanders es el mejor rival que le podrían regalar: ¿un arranque de sinceridad pues considera que un radical podría ahuyentar votantes o hay algo en este rupturista que atemoriza al habitante de la Casa Blanca?


Los moderados están divididos

Bernie Sanders es puntero demócrata en buena medida porque los precandidatos moderados de su partido están divididos. Hay cuatro precandidatos que sobreviven en el Partido Demócrata: dos radicales y dos moderados. Pero entre los radicales hay uno que tiene claramente la ventaja: Sanders. La otra radical, Elizabeth Warren, está muy lejos. En cambio, hasta hace unas horas había cinco moderados, y ya solo quedan dos: Michael Bloomberg y Joe Biden, quien se encuentra mejor posicionado que Bloomberg, pues ha ganado más delegados y acaba de recibir los respaldos de exprecandidatos que se bajaron.

Así pues, este martes se puede definir quién será el moderado para disputarle a Sanders la candidatura. A ver si no es muy tarde.


Ojos en California y Texas

Entre ambos estados aportan 643 delegados, más de un tercio de los que están en juego hoy (el que sume mil 991 delegados entre febrero y julio se queda con la candidatura). Sanders llega al Súper Martes muy bien posicionado en las encuestas.

La entidad más importante del día es California, donde lleva una comodísima ventaja. La segunda más importante es Texas, donde aventaja por unos cuantos puntos a Biden. Si Sanders se lleva California y Texas, el golpe de ánimo e imagen será brutal, y se volverá muy difícil de detener.

Las siguientes en importancia son Carolina del Norte, donde aventaja Biden por poquito, y Virginia y Massachusetts, donde lidera Sanders también por poco. Ojo, porque estas encuestas no reflejan el efecto de las declinaciones de precandidatos de los últimos dos días.


El próximo Presidente será…

El próximo presidente de Estados Unidos será hombre, blanco y tendrá más de 70 años. La contienda ha perdido diversidad. Los cuatro con posibilidades reales tienen idéntico perfil racial: hombre, blanco, heterosexual, de la tercera edad.

Michael Bloomberg y Bernie Sanders tienen 78 años, Joe Biden 77 y Donald Trump 73. Trump es el chavo de la contienda. Hace meses que no hay un latino o un afroamericano en la pelea. Había un candidato abiertamente gay, pero se retiró el fin de semana. Quedaban dos mujeres, pero declinó una ayer y la otra está muy lejos de tener buenos resultados.


02 Marzo 2020 04:09:00
Compran caretas de albañil para enfrentar el coronavirus
Una protesta de batas blancas se gesta contra el Gobierno del presidente López Obrador, pues médicos y enfermeras consideran que los están poniendo en peligro de muerte ante el coronavirus.

Tuve acceso a un chat de directivos y jefes de servicio del Hospital de Especialidades del Centro Médico Nacional Siglo 21 del IMSS, considerado el más importante de México. Denuncian con fotografías cómo la Administración federal está improvisando frente a la amenaza:

Para suplir el desabasto de cubrebocas del tipo N95, que impiden el paso del 95% de las partículas, compraron caretas para albañiles, de las que suelen emplearse para cortar varilla y podar árboles, afirman los doctores.

Como no licitaron suficientes guantes quirúrgicos, adquirieron de última hora guantes de uso rudo para intendentes de limpieza.

Como necesitan trajes de aislamiento, compraron lentes tipo goggle y cubrerropa de los que usan pintores.

Y ahora quieren que eso sea lo que usen los médicos para atender a los pacientes con coronavirus.

Lo que dicen los doctores es que todo lo que compraron a prisa se parece físicamente a lo que se debe usar, pero no es el equipo especializado ni tiene la certificación para atender con él a pacientes infectados por un virus contra el que no hay medicina ni vacuna.

Además, se quejan de que la orden que están recibiendo de sus superiores es reutilizar todo ese equipo y compartirlo con sus colegas, cuando deberían ser piezas desechables y unipersonales.

No es solo eso. De acuerdo con sus testimonios, la zona designada por las autoridades para internar a los pacientes con coronavirus, es el viejo edificio de enseñanza y epidemiología que hoy se usa como bodega. Está abandonado, sucio, no tiene el aislamiento necesario ni siquiera la señalización; no cuenta con baños, tampoco con suficientes tomas de oxígeno ni con cuartos de presión negativa que limpian constantemente el aire que circula. Por si fuera poco, queda físicamente muy cerca de donde están los pacientes nefrológicos, que podrían correr riesgo de muerte en caso de ser infectados con el Covid-19.

Lo único bueno es que el sitio donde van a internar a los pacientes con coronavirus tiene un acceso directo a la calle.

La preocupación de quienes serán los primeros respondientes ante la crisis, la primera línea de fuego frente al coronavirus, es que el Covid-19 ha matado a muchos de los trabajadores de servicios de salud que lidian con los pacientes contagiados. Quizá el caso más emblemático es el del icónico doctor chino Li Wenliang, quien descubrió este coronavirus en Wuhan, fue censurado por el Gobierno de su país y murió por la infección a pesar de ser un hombre de mediana edad en excelente estado de salud.

La indignación tiene que ver también con que el coronavirus apareció hace casi dos meses, era obvio que llegaría a México, y en vez de haber tomado precauciones desde entonces, apenas ahorita están tratando de reaccionar.

México siempre ha tenido servicios de salud deficientes. Pero ante una emergencia como el coronavirus, lo menos son guantes y cubrebocas de los buenos.

La esperanza que tienen los doctores del centro médico más importante del país, es que haga más calor y el coronavirus no llegue fuerte. De otra forma, advierten, les puede costar la vida.

Ojalá esta denuncia sirva para que el presidente López Obrador rectifique esta política de tropiezos en salud y ordene, de entrada, la protección irrestricta del personal médico que está en mayor riesgo.

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