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Vanessa Rubio
Vanessa Rubio
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16 Julio 2020 04:09:00
Resultados e implicaciones de la visita a EE.UU.
El diálogo permanente entre las naciones es esencial para establecer acuerdos, promover la cooperación, avanzar los intereses del país, incidir en las prioridades de la agenda y desde luego, solventar desacuerdos.

Siempre se puede hablar de todos los temas, cómodos e incómodos, con estrategia, inteligencia y delicadeza -que no falta de firmeza-. El no hablar de los temas no hace que desaparezcan y dista mucho de poderse considerar un triunfo. “Logramos que no se hablara del muro” no es un éxito, porque sigue siendo una tensión relevante en la agenda bilateral, como quedó claro ante la señal enviada el día anterior con las fotos desde el muro en la frontera de Arizona. Se debió de haber hablado del muro y fijado nuestra posición con claridad. Se puede disentir y ser firme sin estridencias. Nadie dice que sea fácil. No menosprecio lo que hasta ahora parece una buena reunión, sin grandes sobresaltos, salvo claro, la incidencia que pudo haber tenido en el proceso electoral de nuestro país vecino y el resentimiento por parte de los demócratas. No confundamos el evento con una reunión bilateral de fondo donde se tratan todos los puntos de interés para ambos países, donde se negocia, donde se sudan calenturas y donde se llega a acuerdos. El TMEC es sin duda una buena noticia para el anclaje de las expectativas respecto de México. Es importante generar certidumbre a través de la vigencia de un instrumento internacional que da cauce a nuestra relación económica más importante y de la cual dependen millones de empleos en México. Pero el TMEC no nos va a salvar de la tendencia que traemos de confrontación con la inversión privada y de tener el primer año un crecimiento de -0.3% y el segundo de entre -8% y -10%.

México tiene que hacer su trabajo interno para retornar a la ruta del crecimiento y la certidumbre económica que son prerequisito del combate a la pobreza y la generación de bienestar. En algún momento vamos a tener que dirimir a fondo la agenda bilateral con nuestro vecino del norte, a quien nos ata la historia, una frontera de 3,117.9 kms, más de un millón de dólares de comercio cada minuto, 38 millones de mexicanos que viven en EE.UU. y 1.5 millones de estadounidenses que viven en México, más de 500,000 dreamers mexicanos que de niños se fueron a vivir al país vecino y han realizado estudios, carrera y trabajo allá por años, 114.9 mil millones de dólares de inversiones acumuladas de estadounidenses que han generado más de 1.1 millones de empleos en México, 37.2 mil millones de dólares de inversiones acumuladas de mexicanos que han generado más de 123,000 empleos en Estados Unidos, 10.5 millones de turistas estadounidenses que visitaron nuestro país el año pasado y 2.8 millones de mexicanos que lo hicieron a EE.UU.

Publicado en El Heraldo de México
15 Julio 2020 04:09:00
La corrupción y la impunidad son de los mayores problemas no resueltos en nuestro país
Realmente la pregunta sobre la corrupción en el sector judicial, en particular de jueces, es un asunto mayúsculo que tiene que ver con dos temas que no han sido plenamente atendidos en México y que urge resolverlos si es que queremos vivir en paz, si es que queremos vivir libres de violencia, si es que queremos vivir con justicia y si es que queremos vivir en un estado verdadero de derecho.

Por un lado, la corrupción es un mal que tiene que acabarse en nuestro país, que está íntimamente ligado con la impunidad. De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2019 del INEGI, la presencia de corrupción a nivel nacional por pago, trámite, solicitud de servicios públicos y otros contactos con autoridades aumentó de 14,635 víctimas en 2017 a 15,732, al igual que la tasa de incidencia (por hechos recurrentes), la cual pasó de 25,541 actos de corrupción en 2017 a 30,456 en 2019 (ambos datos por cada 100 mil habitantes). Asimismo, el costo promedio por persona, a consecuencia de los eventos descritos, pasó de $2,450 a $3,822 en el mismo periodo. Lo anterior demuestra que la corrupción es un tema que todavía está presente, que no acaba por terminarse y para que la impunidad no exista, la justicia tiene que ser pareja y verdadera.

Por el otro lado, quedó a la mitad una modificación estructural del sistema judicial del país, ya que hasta ahora sólo se ha reformado el artículo 19 de nuestra Constitución Política, para pasar de 9 a 19 delitos en los cuales un juez puede ordenar prisión preventiva oficiosa, incluyendo los de corrupción y electorales, para lo cual tiene que haber una gran capacitación y altura de miras a fin de no politizar la justicia sobre todo en casos como estos dos últimos. Es un tema delicado, por lo que estamos ante un reto muy importante de cómo poder resolver de manera satisfactoria, pero sobre todo de manera legal y con verdadera impartición de justicia, el abatimiento de la corrupción en todos los sentidos y en todos los niveles, no nada más en el Poder Judicial. Pero claro, se tiene que empezar por quienes imparten justicia.

Publicado en Publimetro
09 Julio 2020 04:09:00
¿Podemos confiar en las galletas?
Una de las grandes transformaciones del siglo XX que ha modificado estructuralmente el mundo de hoy es la digitalización. Para millones de mexicanos esta realidad aplica: dependientes ya, para el trabajo e interacciones sociales de la tecnología, el encierro lo ha exacerbado. El teléfono celular, la computadora, suscripciones a sitios noticiosos o de distintas formas de pertenencia, expresión o relaciones humanas. Hemos pasado de un mundo sustancialmente virtual, a uno plenamente virtual. Reuniones de trabajo, con familiares, con amigos, o foros de manera remota. Zoom, Webex, BlueJeans, Teams ingresaron a nuestro vocabulario cotidiano y desde luego continúan Google, YouTube, Twitter, Facebook, Instagram, Snapchat y más. Las noticias, la información y la interacción, a partir de distintos sitios en las redes sociales. En todas ellas, cuando entramos a un nuevo programa, plataforma o página, suelen aparecer anuncios que, para permitirte ingresar te preguntan “algo” a lo que si respondes “ok”, puedes seguir viendo o leyendo. Ese “disclaimer” o descarga de responsabilidad, dice palabras más o menos, que “su sitio usa “cookies” o galletas para hacer su experiencia mejor. Si utiliza o continúa navegando este sitio significa que acepta esto. Si quiere información detallada sobre el uso de galletas en este sitio puede hacer click aquí”. El concepto de “galletas” fue acuñado por el programador Lou Montully y son pedazos de nuestra información que se comparten a través de esa “autorización” que damos para que sean almacenadas en otro servidor con el fin -en principio- de mejorar nuestra experiencia. Es una autorización para que accedan a información de nuestra computadora o teléfono y puedan saber más de nosotros. ¿Qué nos gusta? ¿Qué buscamos de manera frecuente en las redes? ¿Cuántas veces hemos ingresado a un sitio determinado? ¿Qué idioma o qué navegador utilizamos? Con ellas se hacen perfiles para ofrecernos bienes y servicios para una “experiencia personalizada”. Esa es la parte que se antoja invasiva pero no dañina, salvo cuando las plataformas han tenido fugas, ventas o robo de información. Y no solo están las galletas del sitio al que estamos ingresando, si no aquellas que aparecen con anuncios, pero que son ajenas a él y que representan un riesgo mayor. Antes, las galletas existían sin límites ni regulación, y no fue hasta mayo de 2011 que una Directiva de la Unión Europea exigió que apareciera un recuadro en donde se solicitara autorización expresa del usuario para la visualización y captura de su información vía estos archivos diminutos, lo que se ha convertido en estándar internacional. ¿Mejor que nos pregunten y demos o no nuestra autorización? Sí. Pero hace falta regular lo que se puede y no se puede hacer con dicha información y la manera de garantizar candados de seguridad.

Publicado en El Heraldo de México
08 Julio 2020 07:57:00
Ninguna reunión es imprescindible
No hay que hacerse muchas bolas: Estados Unidos es nuestro principal socio comercial y nosotros también somos su primer socio de comercio mundial (cierre 2019); compartimos una de las fronteras más extensas y más dinámicas del planeta; cada minuto comerciamos un millón de dólares; más de 38 millones de mexicanos residen allá y 1.5 millones de estadounidenses viven en nuestro país. Ambos nos necesitamos.

Cualquier encuentro entre los Presidentes de las dos naciones debe planearse con una visión estratégica y porque así convenga a nuestros intereses. Bajo ninguna circunstancia puede ser una aventura poco pensada porque los resultados pueden distar mucho de lo que se espera. Ojalá que en esta ocasión, esas consideraciones se hayan hecho con el sensible cálculo que la ocasión amerita. La relación bilateral no ha dejado de experimentar tensiones históricas recurrentes y los últimos cuatro años no han sido la excepción con la narrativa anti-inmigrante, las amenazas de cancelación del entonces Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), o el pago del muro por los propios mexicanos, entre muchos otros. El 24 de abril de 2019 se afirmó que se enviarían soldados armados a la frontera con México para evitar la migración; el 31 de mayo de 2019 se dijo que se establecería un arancel especial a todas las importaciones mexicanas, hasta que el país combatiera los flujos migratorios irregulares; y el 8 de julio de 2019 impusieron cuotas compensatorias (impuestos) a las importaciones de acero mexicano.

Si bien esos “incidentes” han podido “arreglarse” (habría que analizarse en beneficio de quién en cada caso) a través del diálogo, el acuerdo, la negociación y la diplomacia, todos ellos forman parte del contexto de la visita programada para hoy, que se vuelve aún más riesgosa, porque Estados Unidos se encuentra en plena efervescencia electoral con miras a su elección presidencial el próximo 3 de noviembre. Es por tanto lógico esperar que todo lo que se diga o se deje de decir, se haga o se deje de hacer en la visita en Washington, tendrá implicaciones electorales domésticas en Estados Unidos y también para la relación bilateral presente y futura. El diálogo y el contacto permanente son fundamentales en las relaciones internacionales y no se diga en nuestra relación especial con Estados Unidos, pero la duda sobre los resultados que habrán de tenerse es más que válida, sobre todo cuando el ejecutivo en México ha desdeñado la interacción y la representación internacional que le corresponde del Estado mexicano. Resultados de pronóstico reservado.

Publicado en El Publimetro
02 Julio 2020 04:09:00
Es más fácil decir las cosas, que hacerlas
La actual administración recibió un país con finanzas públicas sanas y fundamentos macroeconómicos sólidos. Las cifras ahí están y son innegables: se crecía a un promedio de 2.6% anual, se cerró el 2018 con 36 trimestres consecutivos de crecimiento económico, un balance primario positivo (por segunda vez en 10 años) de +0.6% y un Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (deuda como proporción del PIB en el sentido más amplio) de 44.8%.

Una de las promesas que se hizo fue que no se endeudaría al país. A poco más de año y medio, de acuerdo con el primer informe trimestral de 2020 de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la deuda pública se incrementó de 46% del PIB en 2018 a 52.5% según cálculos a marzo de 2020. El FMI calcula que el porcentaje de deuda pública cierre este año con la dimensión más grande de los últimos 30 años: 65.9% de nuestro PIB. Cada punto porcentual adicional de deuda, equivale a 243 mil millones de pesos. Esto significa que esta administración se habrá endeudado al final del segundo año de gobierno, de acuerdo a las expectativas del FMI, en 4.9 billones más. Sí con “b”. Ello significa 4 veces el monto total de lo que se destina anualmente del Presupuesto de Egresos de la Federación al gasto público no comprometido (1.2 billones de pesos); lo que significa exceptuar los pagos de la deuda, las pensiones y las participaciones a entidades federativas y municipios, entre otros.

Para poner los números claros: en 2018 la deuda pública de México cerró el año en 12,125.4 miles de millones de pesos. El FMI espera, que al cierre de este año, el monto total de la deuda pública de nuestro país ascienda a 16,035.7 miles millones de pesos.

Esto concluye que por más buenas y legítimas intenciones que se puedan tener, el trabajo de gobierno conlleva una serie de complejidades, premisas imprevistas, y un contexto nacional e internacional que complican siempre el delicado y muy técnico trabajo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Hacienda ha hecho su parte en la medida en la que ha podido, pero el resto del gobierno no ha ayudado a tener una estrategia integral y coherente para crecer. Por el contrario, las acciones y visiones desarticuladas nos llevaron a un crecimiento económico de -0.1% en 2019 y a rondar 2020 en -10%. La reactivación económica se vislumbra lenta, dolorosa y con mayores niveles de endeudamiento, pero desafortunadamente siempre se puede estar peor. Por ello, también siempre existen los incentivos para cambiar la estrategia. Seguimos esperando mientras el futuro nos alcanza.


Publicado en El Heraldo de México
01 Julio 2020 04:09:00
Necesario plantear estrategia integral de seguridad que dé resultados
Si bien las investigaciones siguen su curso y debemos esperar a que se aclare el muy desafortunado y condenable atentado que sufrió el Secretario de Seguridad Pública Ciudadana de la Ciudad de México el pasado 26 de junio, es evidente que vivimos una situación muy complicada en materia de inseguridad en esta ciudad que va escalando a diario y ello aplica para todo el país. El incremento en la violencia que nos azota, contabiliza ya en los primeros 5 meses de este 2020, un total de 12,184 homicidios dolosos, lo que representa 648 asesinatos más que en el mismo periodo durante 2018. Las mujeres han sido las más afectadas, con 5,717 delitos más en su contra que hace dos años. Todo ello, de acuerdo a datos del propio Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

No perdamos de vista que la principal misión del Estado, desde su creación, es proteger la vida de los ciudadanos y brindarles seguridad. En México se prometió un cambio. Se comprometieron a pacificar al país, a crear más y mejores empleos, a acabar con la pobreza y a propiciar más democracia; sin embargo, podemos dar datos en cualquiera de estos 4 rubros en donde no estamos mejor. Todo cambio que se hace para mejorar es bienvenido, pero lo que ha ocurrido, particularmente en materia de seguridad, es que los ciudadanos nos sentimos y estamos más inseguros que antes.

Cada vez con más frecuencia suceden eventos dramáticos como el que sufrió la familia LeBarón a finales del año pasado y, ahora, este atentado tan terrible en contra del responsable de la seguridad de quienes habitamos la capital del país. Son muchos los factores que en estos tiempos nos generan incertidumbre, pero lo más elemental ahora y siempre es que contemos con seguridad. Se debe plantear ya, una nueva y verdadera estrategia efectiva contra la delincuencia y la violencia que nos permita recuperar la paz, la libertad y la tranquilidad de vivir sin amenazas diarias a nuestra integridad y a nuestra vida, así como la de nuestras familias.

Publicado en Publimetro
25 Junio 2020 07:19:00
¡Cuidado! Denuncias laborales TMEC 01-07
Gran parte de la competitividad de México está anclada en su integración al mundo. Somos de los países más abiertos que existen: 13 tratados de libre comercio que nos dan acceso a 50 países. Desde 1994, las manufacturas mexicanas se convirtieron en la principal fuente de ingresos externos, y hoy generan 18% del PIB y 17% del empleo en nuestro país.

Si bien se ha logrado algo de diversificación (88% del total de nuestras exportaciones iban a EEUU en el 2000 y hoy es el 75%), la realidad es que seguimos concentrados en nuestro vecino del norte. Cada minuto comerciamos un millón de dólares, y en tiempos “normales” hay 1 millón de personas y más de 370 mil camiones que cruzan la frontera diariamente. México es el primer socio comercial de Estados Unidos y el socio comercial más importante de 7 estados (Arizona, Arkansas, California, Kansas, Luisiana, Nuevo México y Texas).

A fin de dar certidumbre a nuestro comercio y a nuestra economía, se tornaba indispensable seguir contando con un instrumento comercial bilateral. La sola amenaza durante 2017 de la posibilidad dar por terminado el TLC de manera unilateral, nos costó altos niveles de volatilidad e incertidumbre hasta la firma del TMEC en noviembre de 2018. Después de esa primera firma, hubo un complejo período de renegociación de modificaciones a lo ya pactado, donde el actual gobierno hizo concesiones adicionales en materia laboral, de paneles de solución de controversias y ambiental, entre otros. El TMEC, con su protocolo Modificatorio; un Acuerdo de Cooperación Ambiental y verificación Aduanera; y un Acuerdo Ambiental, se firmó en diciembre de 2019 y entrará en vigor el 1 de julio próximo.

Preocupa sobremanera que, a partir del próximo 1 de julio este Tratado en vez de ser una buena noticia para la reactivación de México a la mitad de la peor crisis económica de su historia, vaya a causar daños severos de corto plazo a nuestra economía. ¿Por qué? Porque es absolutamente previsible una cascada de denuncias inmediatas y bien planteadas por parte de Estados Unidos por incumplimiento de México de las nuevas reglas laborales y de origen, con las que ya estaremos obligados. Cuidado con esas denuncias. Si México no tiene preparada una estrategia robusta y eficaz de defensa, habrán costos que aún no hemos dimensionado para la industria mexicana, su competitividad y el empleo en el país.

Publicado en El Heraldo de México
24 Junio 2020 04:08:00
Necesitamos acabar con la discriminación en México, no olvidarnos de ella
El CONAPRED es el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación que existe desde 2003 en nuestro país con el objetivo de eliminar la discriminación. ¿Y qué tanta discriminación hay en México? Mucha. Justamente una de las actividades de este Consejo ha sido medir, a través de encuestas, el nivel de discriminación en percepciones, lenguaje, actitudes, anuncios, negación de derechos, acceso a oportunidades y en general, en todos los aspectos de nuestra cultura. Para poder tomar acciones para combatir algo, primero hay que dimensionarlo y medirlo, y por ello, las encuestas nacionales sobre discriminación que ha hecho CONAPRED han sido indispensables para conocer las distintas expresiones y arraigo de estas lamentables prácticas. Además, CONAPRED diseña políticas públicas en contra de la discriminación y recibe y resuelve quejas por actos discriminatorios. ¿Qué debemos hacer entonces con instituciones como ésta? Fortalecerlas y mejorarlas, no descalificarlas si no las conocemos, y menos, destruirlas.

Hay un terrible fenómeno que ha sido visibilizado, miles de vidas que han sido cambiadas para bien, y miles de actos de justicia que se han realizado a favor de personas en nuestro país por la existencia de CONAPRED. Cualquier institución es susceptible de ser mejorada y pocos son los resultados que a veces los organismos semiautónomos y técnicos como éste pueden dar sin el debido respaldo institucional y sobre todo, sin recursos suficientes para ejercer su labor. Todos nos hemos sentido discriminados alguna vez por nuestra piel, nuestro sexo, nuestra orientación sexual, nuestro aspecto, o la percepción que otros tienen de nuestras capacidades. Si queremos un México donde todos ejerzamos nuestro derecho a ser libres, a vivir en democracia, a tener aspiraciones por avanzar y crecer como personas, a desempeñar un trabajo legítimo y mucho más, tenemos que defender la existencia de instituciones que trabajan todos los días porque así sea nuestra vida y así pueda ser la de nuestros niños. A los gobiernos que les estorban las instituciones autónomas, semiautónomas y técnicas, es porque no quieren escuchar verdades y pretenden gobernar sin información, sin rendición de cuentas, sin transparencia y sin técnicos especializados.
¿Es lo que queremos para nuestro país?

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18 Junio 2020 04:09:00
El sistema de ahorro para el retiro es propiedad privada de cada uno de los trabajadores de México
Todos quisiéramos que “alguien” nos pagara una pensión “justa” cuando lleguemos a la edad de retiro y dejemos de trabajar. El problema con esteacto de justicia es que se requieren de enormes cantidades de recursos para poder pagar una pensión a los 9.3 millones de adultos mayores de 65 años que existen en México según el INEGI. ¿Quién debe pagar esos miles de millones de pesos a los pensionados? La respuesta hasta antes de 1997 era: el gobierno. Se dice fácil, pero es imposible que el gobierno absorba este enorme costo porque tendría entonces que dejar de proveer otros servicios básicos como educación, salud, seguridad, infraestructura, trámites, regulación de la actividad económica, entre muchos otros. El pago de pensiones por parte del gobierno lleva a la quiebra del gobierno. Ya sucedió en países como Grecia. Esto fue posible hace muchas décadas cuando se “pateaba” la responsabilidad al futuro y se endeudaba a las generaciones venideras, la gente vivía menos años por lo que había que mantenerlos con pensión durante menor tiempo, y habían, por ejemplo en 1970, 26 trabajadores en activo por cada pensionado, cuando hoy somos 5 trabajadores por cada retirado. El cambio en el sistema de pensiones en el mundo se hizo necesario para darle viabilidad financiera. Es decir, que las finanzas públicas del país no quebraran y nos llevaran a una crisis generalizada. Fue así que en 1997 México modificó su sistema de pensiones para hacerlo sustentable. Fue un cambio positivo en la dirección correcta. Pero ya pasó mucho tiempo y ahora se requiere hacer una segunda gran modificación para hacerlo suficiente. De lo contrario, las pensiones que se obtendrán a través del Sistema de Ahorro para el Retiro que creó a las AFOREs, serán muy pequeñas e insuficientes. No hay que confundirse. Las AFOREs no vinieron a sustituir al gobierno dando pensiones completas e insostenibles. Lo que hacen las AFOREs es recibir el ahorro de los trabajadores, patrón y gobierno que ascienden en conjunto al 6.5% del Salario Base de Cotización, y lo administran para lograr los mayores rendimientos (lo que conocemos como intereses en una cuenta de ahorro) y nuestro dinero crezca en el tiempo. ¿Lo han hecho bien a la fecha las AFOREs? Sí. Y esta es la prueba: de todos los recursos que hay en el sistema de ahorro para el retiro hoy, la mitad son los depósitos de los trabajadores, y la otra mitad son puros intereses que les han dado a ganar las Administradoras. ¿Se les puede exigir más a las AFOREs para que cobren menos y administren mejor los recursos? También. Pero ese no es el problema principal del sistema, si no transitar de la sustentabilidad a la suficiencia. Con 6.5% de ahorro no podemos esperar retirarnos con una pensión del 100%, sobre todo cuando este ahorro en la mayoría de los casos de los mexicanos no es constante, es decir, sus contribuciones (como su empleo formal) es intermitente y no se cotiza todo el tiempo durante toda la vida activa. ¿Urge el cambio? Sí. Lo que no se vale es aprovecharse de esta necesidad de cambio para apropiarse 66.7 millones de cuentas que son propiedad privada de los trabajadores de México, su principal patrimonio y el producto de su esfuerzo de años.


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17 Junio 2020 04:09:00
Cuenta en Afores: Alto. Propiedad privada
¿De dónde deben salir los recursos para pagar las pensiones? La respuesta suele ser “del gobierno” y esto es imposible, salvo que queramos quebrar las finanzas públicas del país y causar otra crisis igual o peor que la que estamos viviendo este 2020. Hasta 1997 existía en México el sistema de pensiones de beneficio definido, donde los trabajadores activos realizan una aportación obligatoria a un fondo que alcanzaba a financiar solamente una pequeñísima parte de las pensiones y el gran resto era puesto por el gobierno con recursos públicos. Esto era menos inviable en los 1970 cuando 26 trabajadores en activo financiaban a un pensionado, pero hoy esa proporción es 5 a 1. También entonces, la esperanza de vida era de 20 años menos y se pagaban las pensiones por un menor tiempo. Para enfrentar este riesgo mayúsculo para la solvencia de las finanzas públicas (ahí tenemos el ejemplo de quiebra de Grecia por este motivo en 2015), se introdujo en 1997 la reforma para un sistema de contribución definida para los afiliados al IMSS y en 2007 para los del ISSSTE, con el cual se establece una cuenta individual, propiedad privada de cada uno de los trabajadores (hoy hay 66.7 millones de cuentas), donde tanto el patrón como el empleado y el gobierno, realizan aportaciones que servirán para financiar la pensión al final de la vida laboral. La aportación para los cotizantes al IMSS es del 6.5% del salario base de cotización y para los del ISSTE del 11.3%. Este modelo le dio viabilidad financiera al sistema de pensiones, lo cual era indispensable, pero no logra dar suficiencia a la pensión. Con 6.5% de ahorro, que la mayor de las veces es intermitente (trabajo informal y/o personas que entran y salen de la cotización formal), no hay manera que se llegue al 100% de pensión o tasa de reemplazo. Y hoy tenemos el reto adicional de que las personas viven por más tiempo, por lo que los recursos deben pagar una pensión durante más años. Pero esto no es culpa de las AFOREs, es el problema del diseño del sistema que urge corregir para que haya mayor ahorro, se relajen los criterios de 1250 semanas de cotización, y se refuerce el pilar de una pensión básica universal, entre otros. Las AFOREs no vinieron a sustituir al gobierno para dar pensiones insostenibles, están para administrar de manera eficiente, rentable y transparente los recursos de los trabajadores y eso hay que exigirles. El cambio de fondo debe ser de carácter legal y tendrá que derivarse de un nuevo pacto solidario tripartita. Lo que no se vale es querer hacer apropiaciones de la propiedad privada de los trabajadores como sucedió desafortunadamente en Argentina en 2008 y ha sido una de las causas del deterioro financiero que sigue pagando ese país al día de hoy. Hay demasiadas tentaciones que debemos evitar, cuando se trata de 16% del PIB del país. No se nos olvide que es dinero privado producto del esfuerzo de las y los trabajadores de México.

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11 Junio 2020 04:09:00
Prejuicios en México
El inaceptable y lamentable asesinato de George Floyd a manos de un policía en el vecindario de Powderhorn en Mineápolis ha levantado olas de indignación y protestas en el mundo en contra del abuso de la autoridad y la discriminación. Desafortunadamente, ambos fenómenos son mucho más comunes de lo que conocemos o aceptamos, pero deberíamos aprovechar que se ha prendido una nueva llama de esperanza para generar conciencia global de la necesidad de evidenciar de manera sistemática; reprobar socialmente; y castigar conforme a derecho la lamentable discriminación enraizada en la educación y la cultura. Recordé una conversación con un grupo de amigos estadounidenses mientras estudiábamos la Maestría en Londres en los ‘90. Una noche estábamos trabajando en conjunto y una de ellas me dijo de manera muy natural y abrupta: “Vanessa tu no te ves muy mexicana”. Y le contesté también de manera natural: “¿No? ¿Y por qué crees eso? ¿Cómo se ve un mexicano? Y me contestó: “La piel más obscura y los rasgos mas....¿cómo te diré......?” A penas en ese momento noté que pasaba de ser casual a tratar de cuidar sus palabras para ser políticamente correcta. Y la interrumpí y le dije “¿con rasgos más indígenas quieres decir?” Y me contestó “si, exacto”. Le dije, “así como Estados Unidos, y supongo casi todos los países del mundo a estas alturas, México es un “melting pot” o crisol de culturas y estamos conformados racialmente por una mezcla de indígenas, europeos (principal pero no exclusivamente españoles), asiáticos, negros....”. Y ahí me interrumpió “¿Negros en México?” “Si claro, afromexicanos principalmente en Veracruz, Guerrero, Oaxaca que llegaron de África subsahariana traídos por los españoles como esclavos y en el estado de Coahuila en el norte del país donde hubo otra ola de inmigrantes de Estados Unidos que huían de la esclavitud a mediados del siglo XIX. Somos un país diverso, pero si me preguntas, la mayoría tenemos ascendencia indígena, unos más que otros, según se fueron dando las combinaciones raciales por fenómenos como la conquista, el imperio y guerras en otros países donde México acogió a extranjeros.” Es momento de que en nuestro país, lejos de divisionismos absurdos y peligrosos, reflexionemos sobre los estereotipos raciales con los que crecemos, y que se van convirtiendo en elementos de discriminación social, laboral, educativa y limitante para el pleno ejercicio de derechos como la alimentación, la salud, la educación, el empleo, la vivienda y servicios financieros, todos los cuales se convierten en determinantes del desarrollo individual y colectivo. El año pasado dimos un paso importante en el Senado al aprobar una reforma constitucional, a la cual me adherí, para reconocer a los pueblos y comunidades afromexicanas como parte del estado pluricultural mexicano. Abracemos nuestra riqueza y diversidad, y olvidémonos de maniqueísmos y reduccionismos que cada vez nos alejan más de la igualdad y la paz a la que todos aspiramos.

Publicado en El Heraldo de México
10 Junio 2020 04:09:00
Las crisis dejan lecciones y si no las reconocemos, el dolor habrá sido en vano.
La pandemia del coronavirus y la consecuente crisis económica nos han enseñado que hay muchos temas sobre los cuales urge legislar para estar mejor equipados ante situaciones extraordinarias como las que estamos viviendo.

Necesitamos actualizar leyes para que sea obligatorio que la autoridad cuente con datos confiables y verídicos, que sean difundidos de manera oportuna y transparente sobre riesgos, contagios, fallecimientos, infraestructura y medicamentos disponibles para enfrentar una emergencia sanitaria.

Y a fin de que las mayorías en el congreso no signifiquen opacidad ni falta de rendición de cuentas, en una emergencia sanitaria deberían los servidores públicos de alto nivel involucrados en el tema, estar dispuestos para acudir a las Cámaras de Diputados y Senadores una vez al mes a comparecer, o antes, si 15 Senadores o 30 Diputados lo solicitan de manera formal y fundamentada. En circunstancias de crisis, muy probablemente se va a requerir de la reasignación de recursos para atender la coyuntura y aminorar sus efectos en el tiempo, de ahí que en vez de trastocar el equilibrio de poderes pasándole atribuciones del legislativo al ejecutivo con el pretexto de un estado de emergencia, lo que se debe hacer es someter a la consideración de la Cámara de Diputados, modificaciones urgentes a ciertas partidas de gasto para ajustarlas a las necesidades que impone la realidad. Y en condiciones como la actual, se haría apenas sensato el postergar proyectos no prioritarios y destinar esos recursos (54 mil 128 millones de pesos este año) a atender la crisis de salud y la económica. Como lo dijo claramente el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas: “La prioridad en este momento es, sin duda, frenar o superar la crisis sanitaria y para esto habría que buscar todos los recursos que sean posibles, incluso (…) diferir los megaproyectos y tomar esos recursos mientras tenemos una mejor oportunidad”. Y en esta reasignación no debemos olvidar apoyar a la población más vulnerable y a la que está dando la batalla por todos nosotros: médicas, enfermeros, camilleras y empleados de servicios hospitalarios.

Publicado en Publimetro
04 Junio 2020 04:09:00
Es imposible saber algo cierto entre tanta incertidumbre
Resulta muy interesante, pero sobre todo revelador, leer entre líneas el primer Informe Trimestral de Banco de México de este año publicado la semana pasada. En vez de centrarme en las cifras (hasta -8.8% de caída de la economía este 2020, o peor si las cosas se deterioran, y hasta 1.4 millones de empleos perdidos, o más si las cosas se descomponen mayormente), haré tres valoraciones que considero centrales. Primera, “solo sabemos que es imposible saber algo cierto entre tanta incertidumbre”. Este podría ser el título del informe trimestral de BANXICO. Resulta tanto inédito como preocupante que el Banco Central de nuestro país, por primera vez en su historia y habiendo ocurrido múltiples episodios previos de crisis y de altísima volatilidad, no pueda visualizar el futuro de manera clara, no porque no sean capaces -que lo son y de sobra- si no dada la altísima incertidumbre tanto nacional como internacional. Segunda, BANXICO dimensiona plenamente la crisis económica por el choque a la salud y el consecuente paro de actividades, pero también destaca puntualmente los factores de incertidumbre interna que dejan claro que la economía mexicana iba mal desde antes del Covid-19. Aunque en un lenguaje equilibrado y políticamente correcto, entre los riesgos para el crecimiento subraya con todas sus letras: 1) que las medidas a nivel nacional no sean efectivas o de suficiente alcance; 2) que se observen deterioros adicionales en las calificaciones soberana y de Pemex; y 3) textual: “que persista la debilidad de los componentes de la demanda agregada que venían presentando incluso antes del episodio de pandemia. En particular, que persista el ambiente de incertidumbre interna que ha afectado a la inversión y que ello ocasione que se difieran aún más planes de inversión o que los consumidores reduzcan su gasto de manera precautoria”. ¿Así o más claro? Y tercera valoración, el reporte acaba concluyendo que todo puede mejorar, o bien, que las cosas se se pueden poner peor. A la letra dice: "Es necesario enfatizar que prevalece el riesgo de que la actividad económica se ubique entre los escenarios descritos o bien presente trayectorias inferiores o superiores. Al alza, existe la posibilidad de que se observe no solo una normalización de la actividad económica, sino que también se recupere parte del consumo pospuesto durante la etapa de distanciamiento social, de modo que la actividad muestre un crecimiento más vigoroso. Por el contrario, la intensidad y, particularmente, la duración de las afectaciones podrían ser mayores a lo supuesto en los escenarios profundos, lo que podría llevar a que la actividad económica se vea aún más afectada”. Es decir, la altísima incertidumbre depende de variables externas que no controlamos, como que se descubra la vacuna contra el COVID-19 o existan tratamientos que aminoren sus efectos; pero también la volatilidad deriva de factores domésticos que sí podríamos acotar: una política energética financiera y ambientalmente viable, una política fiscal que apoye de manera efectiva y diferenciada a la población vulnerable, al empleo, a la planta productiva y a las empresas de todos tamaños en el país, y un plan económico integral responsable para retornar a la senda del crecimiento económico.

Publicado en El Heraldo de México
03 Junio 2020 04:09:00
Con información imprecisa no se pueden tomar decisiones
Los ciudadanos comunes no estamos capacitados, ni tenemos la información para saber si es oportuno o no para que el Presidente retome sus giras de trabajo; para decir si es buen momento o no para que se reactiven otras actividades industriales, ni para determinar si es el tiempo adecuado para reanudar o no las clases presenciales en las escuelas. Quien tiene la responsabilidad de tomar estas decisiones es el gobierno federal en función de datos, que deben ser fidedignos, verdaderos y sistematizados, basados, como lo recomiendan organismos internacionales, en la realización de pruebas y no con estimaciones de las estimaciones.

El problema es que ha quedado evidenciado que en México simplemente no sabemos bien cuántas personas contagiadas hay, ni tampoco cuántas personas han fallecido a causa del COVID-19. Entonces, si no tenemos información confiable a partir de la cual se puedan tomar decisiones objetivas, prudentes y responsables, tampoco tenemos forma de contestar la pregunta de si el Presidente debería o no retomar sus giras de trabajo.

Ahora, de acuerdo con la información solamente de extrapolaciones que ha dado el gobierno federal diariamente, el martes 26 de mayo se presentó el mayor número de defunciones con 501 personas fallecidas y las muertes diarias han disminuido poco desde el pico máximo la semana pasada: con 463 el miércoles, 447 el jueves, 371 el viernes, 364 el sábado, 151 el domingo y 237 el lunes. Dicho lo anterior, se antoja delicado que el jefe del Poder Ejecutivo realice giras, ya que puede poner en peligro su salud e integridad, pero también la de su equipo de trabajo y la de las y los ciudadanos que estarán presentes en sus eventos públicos.

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28 Mayo 2020 04:05:00
¿Y a volar para cuándo?
La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA, por sus siglas en inglés), calcula las pérdidas para la industria aérea mexicana este 2020 en 5,300 millones de dólares (130 mil millones de pesos). Será uno de los sectores más afectados por la pandemia. El 80% de los vuelos a nivel internacional han sido cancelados, y los aviones estacionados cuestan mucho por la necesidad de resguardo y mantenimiento. Parte de la flota aérea mundial ha servido para la repatriación de personas a sus lugares de origen, el envío de insumos médicos para la atención urgente de la salud de las personas, y continúan siendo un elemento central del comercio internacional que llega por mensajería en las épocas del confinamiento. Se torna imprescindible encontrar una salida óptima que le de viabilidad a esta industria de importancia esencial para los distintos aspectos de la actividad humana. Algunas aerolíneas ya venían con problemas de balance antes de la crisis y ésta los exacerbará, pero otras tenían manejos financieros adecuados hasta que el Covid-19 cambió su situación poniendo en riesgo su viabilidad futura. Esto hay que calibrarlo para generar apoyos adecuados, pero se puede hacer con apoyos diferenciados y con los incentivos correctos. La aviación es un importante creador de empleos directos e indirectos, y generador de una relevante derrama económica por los efectos que el viajar tiene sobre la industria turística, el comercio y la inversión. ¿Cómo regresar a la nueva normalidad en este sector de características tan únicas y de relevancia tan particular? Mediante un plan específico, integral, sostenible y eficaz de “ganar-ganar”. Elementos a considerar: 1) La disponibilidad de financiamiento competitivo que le permita a la industria tener liquidez para enfrentar el choque de la demanda y suavizarlo en el tiempo, donde participen la banca de desarrollo nacional, organismos financieros internacionales, y sector privado nacional e internacional, sin descartar a la industria Fintech que puede proveer apoyos novedosos nunca antes disponibles, 2) Nuevos protocolos de monitoreo de la salud de pasajeros y tripulación (ya se habla de un “pasaporte de la salud”), higiene, distanciamiento social y sanitización de ambientes, e 3). Iniciar actividades aéreas lo antes posible entre “rutas seguras” (control del virus en ciudades y países en específico), con el objetivo de ir aumentando progresivamente las frecuencias. Urge dar alternativas a una industria vital para el desarrollo de nuestras sociedades y la competitividad de nuestro país.

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27 Mayo 2020 04:09:00
La realidad de los datos duros deshace las expectativas
La semana pasada el INEGI dio a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental 2019 y reveló un dato sorprendente: la corrupción a nivel nacional creció de 2017 a 2019. Es decir, pese a los discursos y las expectativas, hoy hay más corrupción en México. Se pasó de 14,635 víctimas por cada 100 mil habitantes a 15,732 por cada 100 mil. Se concluye la máxima de que aunque se tengan genuinos deseos (que los tiene el Presidente), es más fácil prometer que dar resultados. Esto mismo aplica para el crecimiento económico y el combate a la pobreza: al inicio se ofreció un crecimiento de nuestra economía de 6% y el año pasado el crecimiento fue de -0.1% y este 2020 rondará el -7%. Y en cuanto al abatimiento de la desigualdad, CONEVAL y BBVA estiman aumentos dramáticos este año en la pobreza por ingresos en México de hasta 9.8 millones y 16.4 millones de personas, respectivamente. La violencia es otro ejemplo de esperanzas no cumplidas. La semana pasada surgieron los datos de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI en donde se concluye que 73.4% de los mexicanos se siente inseguro, siendo ésta la cifra histórica más alta. Y de acuerdo a la propia información del Sistema Nacional de Seguridad Pública, los cuatro primeros meses de este 2020 han resultado ser los más violentos de la historia con 11,600 muertes; e irónicamente, aún en la época de encierro por el COVID-19, marzo y abril rompieron récords con casi 6 mil homicidios. Los deseos no se convierten en realidad por arte de magia, si no a través de buenas políticas bien diseñadas, coherentes, integrales y eficaces. Nunca es tarde para re dirigir y encauzar las políticas, porque desafortunadamente siempre se puede estar peor. Como dijo la semana pasada una experta politóloga mexicana: “la 4T es un gobierno que crea esperanza, pero no logra dar resultados”. Repensemos y trabajemos juntos por el bien de México. Las divisiones a nadie ayudan y el trabajo conjunto bienintencionado es lo único que nos puede sacar adelante.

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21 Mayo 2020 04:08:00
Medio millón de empleos perdidos este 2020
Para que los buenos y genuinos deseos de prosperidad se conviertan en realidad, se requiere de políticas correctas, congruentes, integrales y responsables. Con justa razón, se criticaba el crecimiento promedio de la economía mexicana de 2.6%. Este se encontraba lejos de nuestro verdadero potencial. Pero desafortunadamente, los cambios propuestos y ejecutados a la fecha, nos han llevado el primer año a decrecer -0.1% y el segundo rondará el -7%. Dos años consecutivos de cero crecimiento, dos años consecutivos de un promedio negativo de al menos -3%, de acuerdo con la mayoría de los analistas. Y ojalá fueran solo los números fríos del crecimiento económico, pero éstos se convierten pérdidas de empleo y en sufrimiento de las familias.

De acuerdo a las cifras oficiales del IMSS, el año pasado se crearon solo 342,077 mil empleos, es decir 50% menos que lo creado anualmente en promedio en los últimos 7 años. Y el propio Instituto acaba de anunciar que este año, tan solo en el mes de abril, se perdieron 555,247 empleos, la mayor pérdida en un solo mes desde que hay registro. Con esta cifra, en lo que va de todo el 2020 (enero a abril), se han perdido un total de 493,746 empleos netos. Es decir, la realidad nos ha alcanzado una vez más, y para poder llegar a la promesa de la creación de 2 millones de nuevos empleos este año, tenemos 8 meses (mayo a diciembre), para crear 2 millones 493,746 nuevos empleos. Se antoja imposible dada la baja de crecimiento que traíamos desde 2019 y no se diga como resultado de la crisis de este 2020. Las personas y las empresas requieren de apoyos públicos y privados que les permitan sortear la tempestad sin tener que cerrar para siempre. Es cierto que las finanzas públicas mexicanas no pueden destinar una cantidad de recursos para la recuperación como sus pares de la OCDE: Alemania 32% de su PIB, Reino Unido 18.8% o Estados Unidos 14.8%, pero tampoco comparamos bien con nuestros pares de América Latina: Perú 12%, Colombia 7.9%, Brasil 7.1%. Chile 5.5% y México 0.4%. Adicional a la pérdida de empleos, preocupan las alarmantes expectativas de aumentos en la pobreza en el país por parte de CONEVAL, quien ha señalado que la crisis pone en riesgo los avances en desarrollo social y calcula un incremento de 7.2% a 7.9% en la pobreza extrema por ingresos en nuestro país, lo que implicaría que entre 6.1 y 10.7 millones de mexicanos caerán en esta inaceptable condición tan solo este año. Nada bueno ocurre en un país sin crecimiento económico.

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20 Mayo 2020 04:09:00
Necesario acostumbrarnos a un nuevo mundo con COVID-19
Lo más importante que debemos de entender es que no regresaremos a la normalidad que teníamos antes de la aparición del coronavirus y estamos obligados comenzar a imaginarnos un mundo en donde se toman medidas permanentes de distanciamiento social, de higiene y de buenas prácticas para evitar el contagio y la constante propagación de esta enfermedad, COVID-19, hasta en tanto no se encuentren medicinas y vacunas para su control y cura, lo cual se calcula puede ser dentro de 12 o 18 meses.

En ese sentido, es relevante que la apertura paulatina de actividades se dé con mucho cuidado para evitar una nueva curva de elevamiento de contagios que vuelva a obligar a un encierro en el futuro. Para que ello no suceda tenemos que ser muy disciplinados respecto de qué actividades comienzan a darse y con qué protocolos de seguridad, así como de cuáles deben ser las mediciones que deben aplicarse para observar cómo va desarrollándose esta enfermedad y su propagación. Además, se deben acotar las distintas tareas y trabajos de acuerdo a su prioridad en la economía y en lo que a creación de fuentes de empleos se refiere, pero sobretodo y más importante, teniendo como objetivo la preservación de la salud hacia adelante.

Es relevante reiterar que lo dicho respecto del aplanamiento de la curva de contagios, no quiere decir que se vaya a eliminar el virus o desaparecer la enfermedad, ya que seguirán entre nosotros, simplemente de lo que se trata es de que no enfermen tantas personas al mismo tiempo y con ello no se rebase la capacidad del sistema de salud para atenderlos. Hay que acostumbrarnos a un mundo con COVID-19 que nunca va a volver a ser como el que teníamos antes, y en el cual más que nunca, es indispensable la veracidad y la transparencia en la información por parte del gobierno, así como la claridad y la unificación de mensajes respecto de las acciones y responsabilidades tanto de las autoridades, como de los ciudadanos.

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14 Mayo 2020 04:09:00
Pérdidas covidianas
Perdimos nuestra normalidad, el sentido de seguridad, libertades, la relativa tranquilidad, a un ser querido, el trabajo, nuestra empresa, la confianza. Ganamos ansiedad, miedo, frustración, decepción e incertidumbre. Nos sentimos desorientados. Ansiamos protección y certidumbre. Se exacerban las divisiones, los egoísmos, las mentiras, las fobias, las exageraciones, los reduccionismos, las falsedades, la politiquería barata, los populismos, los nacionalismos, las irresponsabilidades.

Este es el nuevo cotidiano en nuestro mundo covidiano. Renacen y se fortalecen las teorías del caos que aseguran destinos de trayectorias irregulares, inestables, complejas, volátiles e inciertas. Queremos respuestas pero éstas aún no existen. Seguimos en la prueba y el error a nivel internacional, ensayando vacunas, experimentando con medicamentos que puedan ser efectivos y ensayando maneras de retornar a una nueva normalidad aún desdibujada. Se habla de una crisis económica mundial en forma de “L” de “V” o de “W” que representan un largo estancamiento, o una pronunciada recuperación, o una serie de sobresaltos de recuperación y crisis en el futuro. Lo más cierto es la incertidumbre. Y ésta será parte del famoso “nuevo normal” que nos espera. Sabemos que nada regresará a ser como lo era antes. Que tendremos que construir nuevos espacios de interacción entre las personas, nuevas dinámicas laborales que prioricen el trabajo a distancia, la higiene, el distanciamiento social en el centro de trabajo, los horarios escalonados y flexibles. Seremos más responsables respecto de nuestra finitud, de nuestras vulnerabilidades, y ojalá surja un nuevo sentido de humanidad más solidario, un nuevo sentido de pertenencia a un algo colectivo superior, que es de todos y que debemos cuidar y preservar con genuino esfuerzo y dedicación. Habremos de trabajar por un verdadero desarrollo sostenible, más igualador, menos rapaz y más incluyente. Si de esto no resulta una mayor consciencia colectiva superior, habrá sido una gran crisis sin un necesarísimo alto, y un posterior renacimiento de una humanidad más compasiva.

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13 Mayo 2020 04:09:00
Que este nuevo reconocimiento a los trabajadores del sector salud mejore sus condiciones
Entre las lecciones que nos comienza a dejar la pandemia del coronavirus se encuentra la de reconocer que existen tres principales derechos habilitadores, sin los cuales ningún otro derecho es posible: una adecuada alimentación, salud integral y educación de calidad. Si como sociedad no enfocamos esfuerzos, recursos y prioridades para que todas las y los mexicanos tengan acceso pleno a estos tres derechos sociales esenciales, difícilmente alcanzaremos el desarrollo sostenible y la igualdad que todos aspiramos.

Hoy más que nunca, debemos voltear a ver a todas y todos los trabajadores del sector salud que muchas veces, sin las condiciones ni apoyos necesarios para el desempeño de su función, hacen hasta lo imposible por cuidarnos y salvarnos en momentos en donde nuestra salud entra en riesgo. Este renovado reconocimiento que ha despertado en nosotros el trabajo del sector salud en el contexto de la pandemia por Covid-19, debe materializarse en una solidaridad explícita para enfermeras, enfermeros, doctoras, doctores, camilleras y camilleros, personal de limpieza y todos los que hacen posible la atención en una clínica, hospital o centro de salud. Exijamos que se preserven sus derechos a un empleo digno con equipamiento, instrumentos y uniformes adecuados a su actividad y riesgos en los que incurren; y que su esfuerzo sea debidamente reconocido a través de salarios que reflejen la importancia social que tienen todas estas actividades del sector salud. Que no sea un aplauso de un día si no la materialización de ese agradecimiento de la sociedad para con ellas y ellos. De acuerdo con la Secretaría de Salud, el personal registrado de enfermería en el sector público a junio de 2018 ascendía a 305,204 elementos, de los cuales el 85.65% eran mujeres. Y fuera de esta actividad en sus niveles técnico y profesional, también están todas aquellas cuidadoras (90% mujeres) que procuran la salud y el bienestar de adultos mayores, personas enfermas, personas con discapacidad y menores en el hogar. Esta es sin duda otra actividad que sin ser enfermería en estricto sentido, se asemeja mucho a la misma como una actividad informal, la mayoría de las veces no remunerada y desafortunadamente muy poco reconocida.

Que de esta pandemia resulte una gran lección de poner en su justa dimensión a quienes se la rifan todos los días por cuidar, atender y curar a nuestros enfermos y personas vulnerables tanto en instituciones como en el hogar. Nuestro profundo agradecimiento a todas y todos ellos.

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07 Mayo 2020 04:09:00
Alimento para la mente: evento del CCE
Tuve la oportunidad de ser invitada a participar en tres mesas de la “Conferencia Nacional para la Recuperación Económica” convocada por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE): “Atención Inmediata a la Crisis: Sistema Financiero “, “Protección del Empleo y el Ingreso de las Familias, Incluyendo a Quienes Viven de la Economía Informal” y “Recuperación en el Mediano y Largo Plazo”.

Resulta por demás difícil hacer una síntesis, aún apretada, del crisol tan amplio y valioso de ideas aportadas en este foro. En este sentido, y tratando de traducir el anglicismo “food for thought”, me decidí por compartirles algunas frases que por sí mismas constituyen alimento para nuestras mentes, en la espera que las mismas puedan convertirse en una guía para el Acuerdo Nacional que todos deseamos, anhelamos y necesitamos:

• Antes se discriminaba a la base de la pirámide social y hoy se discrimina de la mitad para arriba, y ambas perspectivas están mal. Tenemos que terminar con la superioridad moral y la polarización en nuestro país.
• En México urge pasar del revanchismo a la reconciliación nacional.
• Tenemos que hacer todo lo posible para dar oportunidad de un rebote económico, porque después de la caída no debe venir el estancamiento y hoy se visualiza que esto puede ocurrir.
• Hay que defender el Estado de Derecho, la división de poderes y los contrapesos para evitar la usurpación de facultades y las discrecionalidades.
• Estamos viviendo una metástasis sanitaria y vendrá una metástasis económica.
• La violencia florece en un sistema de impunidad.
• Hay que fortalecer las relaciones con el sector empresarial, con los poderes legislativo y judicial y también con los gobiernos estatales y municipales. Hacer más vínculos con lo local.
• En el mundo se dará una nueva gran batalla del conocimiento. Se revalorizará el papel de los expertos en el gobierno y se dará un aprendizaje menos vertical y jerárquico.
• Uno podría decir que con las reformas se nos extravió el desarrollo; pero ahora sin reformas, también puede uno decir que se nos extravió el crecimiento.
• Requerimos una reconstrucción institucional que nos ayude a redistribuir más equitativamente la riqueza.
• México y Estados Unidos necesitan tener cadenas de suministro competitivas, resistentes y seguras, lo mismo en tiempos normales como en tiempos de crisis.
• Vivimos en México bajo una visión demasiado estatista, siempre estamos esperando que todo nos los resuelva el gobierno.
• No se puede tenerlo todo a costo cero. No podemos caer económicamente y esperar prosperidad. No podemos invertir en proyectos inviables y esperar que la deuda disminuya. No podemos cambiar las reglas del juego y esperar que los inversionistas se queden y se mantengan las fuentes de empleo. No podemos solamente inyectar recursos fiscales a Pemex y esperar que se mantengan estables las calificaciones crediticias tanto de Pemex como del Soberano.
• Proponemos un Acuerdo Nacional para un crecimiento económico para el desarrollo sostenible.

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06 Mayo 2020 04:10:00
Ninguna emergencia puede justificar el autoritarismo
El 23 de abril pasado el Presidente de la República envió a la Cámara de Diputados una iniciativa para reformar la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, en la que propone que en caso de que durante el año se presenten emergencias económicas en el país, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público podrá reorientar recursos asignados en el Presupuesto de Egresos para destinarlos a otros proyectos y acciones prioritarias del gobierno, así como fomentar la actividad económica, atender emergencias de salud y los programas en beneficio de la sociedad.

En mi opinión no debemos aprobar estás modificaciones, ya que de hacerlo le daríamos más atribuciones al poder Ejecutivo, eliminando la facultad exclusiva del Legislativo en materia presupuestaria, que es autorizar en qué se gastará el dinero de las y los mexicanos. Es aceptar una conducción unilateral del presupuesto. Es debilitar el contrapeso que significa la división de poderes establecido en la Constitución, todo con el pretexto de una “emergencia económica” que aunque pueda definirse, podrá ser utilizado el presupuesto con absoluta discrecionalidad y ahí está el riesgo. Ninguna emergencia puede ser justificación, ni disfraz, ni pretexto (inclusive económico) para el autoritarismo.

Seguro que hay cuestiones en el transcurso del año que requieren de un ajuste, reacomodo o reasignación. Es permisible, lo apoyo y actualmente se puede mientras sea un determinado porcentaje y con la debida justificación. Por ello, el Congreso de la Unión no puede renunciar a su función más importante que es determinar y ser vigilante de la recaudación, gasto e incluso modificación presupuestal.

En conclusión, la mecánica es simple: Ejecutivo propone el presupuesto, Diputados revisan, observan que responda a las necesidades del país y autorizan, por lo que cualquier modificación de presupuesto debe tener el mismo procedimiento como elemento esencial para mantener el equilibrio de poderes.

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30 Abril 2020 04:09:00
Mucho cuidado con las ‘soluciones’ antidemocráticas
Pocas propuestas de “solución” ante las crisis preocupa como ésta: el jueves pasado el Ejecutivo propuso adiciones a la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, que básicamente buscan pasar facultades presupuestales del Legislativo al Ejecutivo bajo dos premisas: 1) que se presenten “emergencias económicas” y 2) “mantener la ejecución de los proyectos y acciones prioritarios del Poder Ejecutivo Federal”.

Adicionalmente, se propone que el Ejecutivo pueda “reorientar” los recursos del Fondo Metropolitano que contiene este año 3,300 millones de pesos. Desmenucemos la propuesta:

1) ¿Quitarle facultades al Poder Legislativo para pasárselas al Poder Ejecutivo? Esto minaría sensiblemente nuestros equilibrios democráticos y los pesos y contrapesos que por algo fueron creados

2) ¿Se imaginan lo discrecional de los dos conceptos? ¿Quién va a determinar que hay una “emergencia económica”? Y ¿cuáles serán denominados “proyectos prioritarios” del Poder Ejecutivo Federal?

Con este planteamiento, después de que el Legislativo apruebe el presupuesto cada año, el Ejecutivo tendría la facultad de adaptarlo a su gusto y necesidad. Así, sin más. ¿Entonces para qué la facultad del Legislativo sobre el Presupuesto si el Ejecutivo podrá enmendar lo que apruebe este poder a conveniencia? Esto no es permisible en una democracia.

Debemos tener mucho cuidado para que en esta coyuntura tan delicada se tomen decisiones adecuadas para que los mexicanos tengan apoyo en salud y se prevenga la mayor pérdida de empleos de nuestra historia, pero no a costa de generar una concentración absoluta de poder.

Hay muchas formas de enfrentar estos retos con recursos: ahí está la postergación de las tres obras antes mencionadas y la utilización de los más de 830 mil millones de pesos que suman para salud y empleo; el Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios, la Línea de Crédito Contingente con el FMI; y la creación de esquemas innovadores de financiamiento potenciado y garantías al crédito. Opciones hay. Están las democráticas y las antidemocráticas. ¡Mucho cuidado!

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29 Abril 2020 04:09:00
Nada es más importante hoy que la salud y la economía de los mexicanos
Las y los Senadores fuimos convocados el 20 de abril, en plena emergencia sanitaria, para discutir la Ley de Amnistía cuyo objetivo es disminuir la población en las cárceles, proponiendo dejar en libertad a quienes hayan cometido delitos como el aborto, portación de narcóticos y precursores y robo simple, siempre que no sean reincidentes.

Decidí no asistir a la sesión porque considero que el Senado debe ser ejemplo del cumplimiento de la ley y por ende de las medidas sanitarias actuales. Están prohibidas las reuniones de 50 o más personas y ¿nosotros flagrantemente violamos la ley y nos reunimos 100 personas más asistentes técnicos y de limpieza que hacen posible el evento, junto con representantes de los medios de comunicación y asesores? ¿Y con ello pusimos en riesgo a muchas otras personas y sus familias, y a nosotros mismos y a nuestras familias? Me parece inaceptable. Inclusive, 12 horas después del término de la sesión (las casualidades en política no existen), se declaró la fase 3 de la pandemia en México, que quiere decir que estaremos viendo lo peor: contagios exponenciados, muerte y saturación de hospitales.

No se necesitaba esta ley. Ahí se tiene la Constitución que permite el indulto (artículos 97 y 97 Bis del Código Penal Federal) y el artículo 146 de la Ley Nacional de Ejecución Penal donde se establece que la Autoridad Penitenciaria podrá solicitar la liberación anticipada de personas sentenciadas, lo que pudo haber permitido una amnistía acotada por motivo de la pandemia para evitar contagios innecesarios en las cárceles. Y además, el alcance de la Ley de Amnistía es muy limitado, pues sólo es para delitos federales, que representan menos del 20% de las personas encarceladas. Pocas personas podrán acceder al beneficio, y muchos de ellos lo harán ya pasada la pandemia, ya que para su operación se requiere de la instalación de una Comisión que tiene 4 meses para resolver si procede la liberación.

Simplemente no me pareció adecuado ni democrático, que el grupo mayoritario en el Senado y tres de sus aliados, hayan impedido la posibilidad de que esa convocatoria que se realizó para sesionar el pasado 20 de abril, de entrada no se hubiera hecho de manera remota aprovechando las nuevas tecnologías y no establecer el nefasto antecedente de los Senadores violando la ley y arriesgando la salud y la vida de decenas de personas; e igual de mal me pareció que de manera autoritaria hayan impuesto solamente un punto para la discusión en la agenda (Ley de Amnistía) y nos hayan prohibido hablar de cómo enfrentar la abrumadora crisis de salud para lograr menores casos de enfermos y muertes en el país; y también de la peor crisis económica que haya enfrentado nuestro país en su historia, lo que traerá despidos, desempleo, pobreza, cierre de empresas y mucho sufrimiento.

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23 Abril 2020 04:52:00
¿En qué nos afecta a todos que las calificadoras nos bajen la calificación?
El viernes pasado publiqué dos tuits que hablaban de la mala noticia de bajas de calificación crediticia que acababan de otorgar a nuestro país y a Pemex. Primero Fitch se la bajó a Pemex y luego Moody’s se la baja al soberano (a México) y a Pemex.

Recibí varios comentarios preguntándome lo que esto significa. Todos los países del mundo compiten por atraer capitales y recursos para financiarse. Los recursos privados son los que generan empleo y son los que pagan impuestos (personas y empresas) para que el gobierno tenga recursos para hacer todo lo que hace. Sin iniciativa privada, no habría inversión productiva que genera empleos, ni financiamiento, ni el gobierno podría cobrar impuestos para tener financiamiento público. Sin la iniciativa privada, no existiría un presupuesto público que permita atender la mayor parte de las necesidades de un país.

En esta competencia mundial por atraer recursos entre países, hay dos elementos que los dueños de los capitales consideran para destinar su dinero a cualquier parte del mundo: la relación entre ganancias y riesgos. Toda inversión conlleva riesgos, pero las ganancias deben superar la exposición al riesgo para que el negocio de invertir recursos sea rentable.

Las agencias calificadoras lo que establecen son “calificaciones” para cada uno de los países y empresas públicas o estatales (como Pemex y CFE), en relación con el riesgo que tienen de no pago. Por ejemplo, un gobierno emite deuda y entrega a cambio bonos a quienes compran esa deuda. La posibilidad de que ese gobierno o empresa pública no cumpla con el pago a sus acreedores, es medida por las calificadoras. Y a mayor riesgo de incumplimiento, más se les tiene que pagar a los acreedores para que se animen a invertir en tu país.

Es así que cuando una agencia calificadora realiza una acción de “baja de calificación”, es una mala noticia para el país, porque quiere decir que ahora se tendrá que pagar más dinero público, dinero de todos, por la deuda y que menos querrán invertir en nuestro país porque nos consideran más riesgosos.

La calificación crediticia es un “sello de calidad” (o de no calidad) que tiene un país (o deja de tener) para atraer recursos privados nacionales y extranjeros. El que México vaya a enfrentar la mayor crisis económica de nuestra historia este 2020, debería estar llevándonos a tomar las mejores decisiones de política. Y contrario a esta racionalidad, los mercados, en este caso las calificadoras, acaban de dar un voto de desconfianza a la posición financiera de nuestro país. Eso nos va a costar dinero valioso de los mexicanos, que debería ser usado para la emergencia sanitaria y la crisis económica.

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22 Abril 2020 04:09:00
Tomemos decisiones basadas en datos certeros y verdaderos
Lidiar efectivamente con el COVID-19 es uno de los retos más grandes que ha enfrentado la humanidad y el éxito depende de la calidad y veracidad de las cifras que nos dan las autoridades, de la capacidad de nuestro sector salud y de las buenas y malas decisiones que se han tomado para prepararnos, atendernos y salir adelante.

Un requisito indispensable para poder tomar buenas decisiones, es contar con información certera, verificable, transparente y adecuadamente comunicada a la población.

Durante la epidemia, los mexicanos hemos recibido información incompleta y a cuenta gotas. Se tardaron 34 días para decirnos que la cifra reportada de “personas estudiadas” correspondía a pruebas practicadas; hasta el 8 de abril se nos dijo que los casos confirmados debían ser multiplicados por un factor de 8.2 para tener un estimado más aproximado de casos y que ese factor se va modificando, por lo que al 16 de abril teníamos 55,951 casos. Lo mismo ocurre con el número de fallecidos, cuya cifra no conocemos con precisión y existen dudas fundadas de que se reportan menos muertes de las que hay, y que las relacionadas a la “neumonía atípica” pueden ser más bien casos de COVID-19, a los que no se les realizaron pruebas.

La decisión de regresar a todas las actividades sociales deberá ser dada a conocer en función de registros respaldados en evidencias científicas y no en suposiciones o cálculos de otra naturaleza. Todas las epidemias conocen una tercera fase en la que aún no sabemos cómo se presentará en nuestro país y cómo se responderá ante ella. Lo que estamos diciendo es que el riesgo sigue presente y lo que está en juego es la vida y salud de los mexicanos. Sin cifras certeras y verídicas en las que todos confiemos, es aventurado dar una fecha para levantar restricciones.

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16 Abril 2020 04:09:00
La nueva normalidad
Nada volverá a ser igual después de haber pasado por esta mezcla de pandemia por el COVID-19 y una de las peores crisis económicas que haya vivido la humanidad.

Seremos más conscientes de la importancia de la vida, de la salud, de las personas que queremos y que necesitamos cerca, de la nobleza y entrega de quienes dieron o expusieron su vida por cuidar de todos, de quienes no tuvieron el gran privilegio de quedarse en casa y se vieron obligados por las circunstancias a trabajar continuamente, del valor de la libertad, del simple hecho de poder salir de nuestras casas a la hora que queramos, de caminar por las calles, de pasear por un parque, de adquirir algo físicamente en una tienda sin tener que hacerlo de manera remota.

Habremos de acostumbrarnos a que la pandemia no se va a esfumar de un día para otro y su huella será permanente.

Aun saliendo del encierro, seguiremos siendo vulnerables, seguirán habiendo contagios, seguirán ocurriendo desafortunados decesos.

Ello implicará que las medidas de trabajo a distancia, la reducción de reuniones presenciales y el acotar eventos masivos llegaron para quedarse.

Ahí está el ejemplo de China, que tras abrir los cines, unas semanas después volvieron a cerrarlos.

Nadie estaba preparado para una crisis así, y los países y liderazgos están actuando “de oído”, basados en la información de organismos internacionales, los datos domésticos, las buenas y malas experiencias de otros, su mejor entender y, desde luego, sus cálculos políticos.

Habrá empresas de todos tamaños, micro, pequeñas, medianas y grandes que hayan cerrado para siempre, habrá quienes perdieron su empleo; y surgirán nuevos negocios relacionados con nuevos medicamentos preventivos y curativos, la telemedicina, las ventas en línea, la robótica, las plataformas de videollamadas, y en general, los bienes y servicios llevados al hogar.

El estornudo de alguien causará alarma como nunca antes, y nos repensaremos los pactos sociales, las leyes, al Estado y al mercado.

Ya están las voces en México de los gobernadores que cuestionan el pacto fiscal, los empresarios que desafían el pago de impuestos, los cárteles que regalan despensas ganándose el aprecio de la población y las sociedades que perciben que los gobernantes les mintieron o les quedaron a deber.

Emergerán nuevos y distintos liderazgos, las prioridades de los ciudadanos cambiarán sensiblemente y necesitaremos nuevas respuestas a nuestras nuevas necesidades.

Ya no seremos la generación que vio a figuras como Donald Trump y Andrés Manuel López Obrador llegar a las presidencias, ni seremos la generación del Brexit, ni la de las energías limpias, ni la de la realidad aumentada, ni la de los drones, seremos la generación del COVID-19, todos los demás hechos y procesos serán sutilezas ante esta gran disrupción a la que seguirá una brutal transformación de todo lo que conocemos.

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09 Abril 2020 04:10:00
El gobierno más endeudado en años
Habiendo leído los Precriterios Generales de Política Económica que presentó la SHCP al Congreso el pasado 1 de abril, quisiera destacar tres elementos de ese documento: un reconocimiento del fracaso de la estrategia de crecimiento económico por segundo año consecutivo; un grito de ayuda hacendaria; y el que debió de haber sido el más doloroso dato de teclear en ese documento.

Primer elemento: Este gobierno prometió en el discurso un crecimiento del 6%. ¿El resultado? Primer año -0.1% y segundo año, hasta -4% según la SHCP y hasta -8% según analistas privados. Aunque se quiera disfrazar, distraer o minimizar este dato, lo cierto es que al finalizar 2020, la economía de México habrá tenido crecimiento negativo por dos años consecutivos, un tercio de la administración, después de que veníamos de 37 trimestres consecutivos de crecimiento económico.

Segundo: En la página 55 del documento de Precriterios, hay una anotación curiosa que en lenguaje hacendario es un grito extremo de ayuda: señalan que “entre los eventos que pueden generar un entorno más favorable” (o menos desfavorable diría yo), está “una mayor predictibilidad de las políticas públicas y un clima más favorable a los negocios que fomente la inversión y la actividad productiva”. Hacienda pone el dedo en la llaga: no hemos crecido, no por fallas en la SHCP quien ha tratado de mantener dentro de lo posible la estabilidad de las finanzas públicas. No hemos crecido porque en esta administración ha habido incertidumbre en las políticas públicas (cancelación del aeropuerto, tensiones con proyectos de gas, no inversión privada en el sector energético, Constellation Brands-gate, pleitos con la energía eólica, paquete emergente para enfrentar las crisis que se quedó muy corto) y ha habido un clima desfavorable a la inversión, ahuyentando a los generadores de empleo tanto a los nacionales como extranjeros. Es un grito de ayuda de Hacienda y al mismo tiempo poner los puntos sobre las íes: que el país no crezca por segundo año consecutivo no es culpa de Hacienda si no de otras áreas del gobierno.

Y tercero, el dato más doloroso de todo el documento: éste pasa a ser oficialmente, dicho por Hacienda, el gobierno más endeudado de las últimas décadas. La deuda más amplia se mide con un indicador llamado Saldo Histórico del los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSPs) y en este año, han pasado de 45.6% del PIB a 52.1% del PIB. Este diferencial representa al rededor de 1.2 billones de pesos, equivalente al presupuesto de todo el gasto del gobierno federal en un año. Esa cifra total que se pasan un mes en la Cámara de Diputados asignando a todas las Secretarías y a todos los proyectos.

La economía va muy mal. Estamos por enfrentar una de las peores crisis económicas porque veníamos mal del 2019 y porque nos impactará el coronavirus. Esto es una realidad basada en los datos de Hacienda, Banco de México, el INEGI y los analistas; no es una apreciación.


Publicado en El Heraldo de México
08 Abril 2020 04:09:00
Al rescate de la salud y de la economía de los mexicanos
El legislativo mexicano, como colectivo, ha actuado poco y desordenado ante las crisis que tenemos encima: una crisis de salud y una crisis económica. La última sesión de la Cámara de Senadores, en vez de citarnos a debatir estos grandes problemas nacionales y encontrar respuestas legislativas, nos citaron en la Comisión de Trabajo para revisar una propuesta sobre el outsourcing o terciarización; en la Comisión de Hacienda para aprobar una iniciativa sobre telecomunicaciones; y en el Pleno para subir a rango constitucional los programas sociales de este gobierno, cuando lo que deben estar consagrados en la Constitución son los derechos y no los programas gubernamentales.

Nada de debate y acuerdos para explorar juntos soluciones ante la emergencia de salud por Coronavirus, para apoyar a los trabajadores más vulnerables ante la crisis económica, para abrigarlos ante el riesgo de perder sus empleos y no tener con qué llevar a la casa lo mínimo para subsistir, o para ayudar a las empresas micro, pequeñas, medianas y grandes altamente generadoras de empleo a que no quiebren. Los últimos días, han sido los grupos parlamentarios de Diputados y Senadores los que han publicado propuestas concretas en medios y redes sociales. El grupo parlamentario del PRI en el Senado propuso que en primer lugar, se asegure protección a quienes enfrentarán esta pandemia cuidando de todos nosotros: doctores, enfermeras y todas las personas del sector salud público y privado. Que tengan los insumos para protegerse como máscaras y guantes, quien cuide de sus hijos mientras ellos cuidan de nosotros y un bono de desempeño por su heroico trabajo. También propusimos cuidar a todos aquellos que ganan 6 mil pesos o menos (dos salarios mínimos), a quienes creemos, el Gobierno Federal les debe pagar agua, luz y gas en esta coyuntura, así como su contribución salarial al IMSS para el caso de los que cotizan. También creemos que la banca de desarrollo debe otorgar créditos, financiamiento potenciado, garantías, seguros y otros esquemas de apoyo financiero para micro, pequeñas, medianas y grandes de empresas, porque no se nos olvide que el gobierno no es el generador de empleos si no el sector privado, la iniciativa de millones de mujeres y hombres que ponen un negocio para ganarse la vida. De igual forma, deben hacerse acuerdos público-privados para la reestructuración de rentas, créditos e hipotecas. Y no creemos en las excenciones fiscales, pero sí en diferimientos sensibles que ayuden a las personas y empresas a salir de esta coyuntura preservando la planta productiva y el empleo en el país. Ojalá exista altura de miras para tomar decisiones de apoyo a la población en una de las mayores crisis que haya enfrentado nuestro país, sobre todo porque a nivel económico, el coronavirus no le pegará igual a todos los países y a México lo toma con las defensas bajas, viniendo de un 2019 de cero crecimiento, recursos públicos a proyectos inviables que bien se podrían utilizar para la salud en esta coyuntura, y pérdidas de empleo que venimos arrastrando.

Publicado en Publimetro

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