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Rodolfo Villarreal Ríos
Rodolfo Villarreal Ríos
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Doctor y Maestro en Historia por la Universidad de Montana-Missoula. Maestro en Economía por la Universidad de Colorado-Boulder. Diplomado en Economía e Inglés por “The Economics Institute,” Universidad de Colorado-Boulder. Licenciado en Economía por la Universidad Autónoma de Guadalajara. En la Universidad de Montana-Missoula ha impartido cursos sobre los tópicos de las relaciones entre México y los Estados Unidos de América, así como las desarrolladas entre el Estado Mexicano y la Iglesia Católica. Durante más de dos décadas prestó sus servicios al Estado Mexicano en el rango de auxiliar de programación a director general en funciones. Durante la segunda mitad de los 1980s, inició sus colaboraciones en el Suplemento de Política Económica de la Revista Tiempo y en los diarios El Nacional de la Ciudad de México y Zócalo de Piedras Negras, Coahuila. De noviembre de 2003 a la fecha es colaborador de Zócalo, además de Nuevo Día de Nogales, Sonora y los diarios electrónicos eldiariodetaxco.com, guerrerohabla.com, (Taxco, Guerrero); diariodeacapulco.com (Acapulco, Guerrero); todotexcoco.com (Texcoco, Estado de México) y diarionacional.mx (Ecatepec, Estado de México). En dichas publicaciones ha elaborado alrededor de 900 artículos editoriales sobre historia, economía, anécdotas vivenciales, deportes, tauromaquia, política y relaciones internacionales. Asimismo, es coautor de tres artículos publicados en las revistas de investigación científica, Lancet, Environmental Research y Journal of Alzheimer's Disease, Es autor de dos libros: “Las Conferencias de Bucareli. Un acto pragmático de la diplomacia mexicana.” (2018) y “El Senado estadunidense enjuicia a México y al presidente Carranza,” (2017), editados por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM).

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17 Octubre 2020 04:00:00
Aquel otoño de 1962
El tópico que abordaremos en esta ocasión no necesariamente es el que podrá parecerle al inicio de la narrativa. Todo sucedió en aquel otoño de 1962 cuando muchas cosas pudieron haber cambiado para la humanidad en general y para otros más en lo particular. Para recordar cómo se vivió aquello hay que cargar en las alforjas un buen numero de años. Un chamaco de entonces, con perspectiva analítica limitada, percibió lo que podía suceder, pero sin alcanzar a comprender la magnitud del evento, todo lo reducía a su entorno particular. Antes de proceder al asunto central, revisemos el entorno de aquel microcosmos.
Como cada octubre en aquel pueblo fronterizo a una gran parte de la población lo único que le importaba, para distraerse de su trajín diario, era buscar en donde ver los partidos de la serie mundial de béisbol.

Quienes tenían la fortuna de contar con un televisor en casa, y disponían de tiempo, se apoltronaban frente al mismo y disfrutaban de cada partido. Cuando se carecía de aparato receptor, no eran pocos quienes iban a pararse a las afueras de aquella tienda de artículos deportivos en donde se colocaba un monitor frente a sus ventanales para que el público no se perdiera el evento. Trascurría el décimo mes del año y, el de 1962, no era diferente a los previos, al menos en apariencia. Poca atención se ponía a lo que estaba sucediendo más allá del Yankee Stadium y el Candlestick Park en donde los Yankees de New York y los Gigantes de San Francisco, se disputaban la serie mundial. Entre el jueves 4 y el martes 16 de octubre, al menos en aquel pueblo, las voces que más se escuchaban eran las de Eloy “Buck” Canel y Rafael “Felo” Ramírez quienes, a través de la llamada Cabalgata Deportiva Gillette, narraban por la radio los partidos, mientras que en el televisor se observaban las imágenes con el volumen apagado. Entre los televidentes-radioescuchas, se encontraba un chamaco aficionado beisbolero que no se perdía partido alguno. Si bien, el día 16, le emocionó ver, como se coronó su equipo favorito, los Yankees, había algo que lo inquietaba al haberlo leído en la prensa, que diariamente revisaba.

El motivo de aquello era que las tensiones entre los Estados Unidos y Rusia crecían. El punto central del conflicto se situaba en Cuba en donde Fidel Castro Ruz había decidido que en lugar de ser colonia estadounidense habría de convertirse en una soviética. No vamos a entrar en detalles sobre los resultados de esta decisión, todos lo sabemos. El chamaco de entonces tenia una noción no del todo clara sobre quien era Castro pues en alguna ocasión escuchó alguno de sus discursos incendiarios, denostando a los estadounidenses, transmitidos por la radio través de una estación de onda corta, una banda en donde, también, era posible escuchar a la hermana del líder cubano, Juana, despotricar en contra de su consanguíneo.

El infante de entonces se quedaba corto en el análisis al carecer de parámetros. Años después amplió su perspectiva sobre el acontecimiento, pero no fue sino hasta que se puso a estudiar la historia cuando comprendió la gravedad de lo que pudo haber sucedido. Pero, salvo un recuerdo desagradable de la inquina con que una persona de su segundo círculo familiar le restregaba lo que podía suceder respecto a la crisis de los misiles, el chamaco pueblerino, al igual que la gran mayoría de los mexicanos vivía el espejismo de la admiración hacia el presidente estadounidense, John Fitzgerald Kennedy, quien acompañado por su esposa Jacqueline Lee Bouvier, visitara, entre el 29 de junio y el 1 de julio de 1962, México. Aquí, fue recibido por el PRESIDENTE DON ADOLFO LÓPEZ MATEOS (editor, por favor, mantenga las mayúsculas), Debemos de apuntar que, con el correr del tiempo, cuando el chamaco de antes ya peinaba canas, al ponerse a estudiar la elección y la presidencia de Kennedy, terminó por hacer a un lado cualquier admiración, proveniente de los años infantiles, hacia el personaje, aun cuando no por ello dejó de reconocer su actuar impecable en lo que les vamos a narrar.

En ese proceso de aprendizaje, encontró un libro escrito por uno de los actores estadounidenses quien vivió desde adentro el conflicto mencionado en el párrafo anterior. El título del volumen es “Thirteen Days: A Memoir of the Cuban Missile Crisis,” publicado en 1969, un año después de la muerte de su autor, Robert Fitzgerald Kennedy (RFK).

En este libro, RFK provee al lector con una versión de primera mano sobre lo que ocurrió durante trece días, entre el 16 y el 29 de octubre de 1962. Durante ese periodo, la humanidad estuvo a punto de retornar a la edad de piedra. El 16 de octubre, sin embargo, la mayoría de los estadounidenses, y los habitantes de aquel pueblo fronterizo, estaban enfocados en ver que sucedía durante el séptimo juego de la Serie Mundial efectuado en el Candlestick Park en donde los Yankees de Mantle, Berra, Maris, Howard, Boyer, Ford y otros, apoyados en el pitcheo de Ralph Terry, blanqueaban 1-0 a los Gigantes de Mays, McCovey, Marichal, Cepeda, los Alou y varios más. Lejos estaban los aficionados beisboleros de imaginarse las noticias que llegaban a Washington. Ese día, el presidente Kennedy se enteró de que, a pesar de lo que el primer ministro de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Nikita Sergeyevich Jruschov conocido como Nikita Khrushchev, le dijera al respecto, “Rusia estaba colocando misiles y armas atómicas en Cuba.” Era el inicio de la llamada Crisis Cubana, la cual habría de representar uno de los momentos de mayor brillantez en la diplomacia estadounidense.

Ante eso, el presidente Kennedy convocó a una reunión con los miembros de su gabinete relacionados con asuntos militares, de inteligencia y de diplomacia. Tras de una discusión larga, se concluyó que había dos alternativas. Una era optar por la vía militar e instrumentar un ataque a Cuba; la otra alternativa era implantar un bloqueo a todos los buques soviéticos que trataran de llegar a la isla caribeña. Una de esas dos opciones tendría que escoger el presidente pues al final de él era la decisión.

No obstante, lo tenso de la situación, el ejercicio de la diplomacia nunca se dejó a un lado. El 17 de octubre, el ministro soviético del exterior, Andrei Andreyevich Gromyko, viajó a los EUA para entrevistarse con el presidente Kennedy. Durante la reunión, Gromyko negó cualquier acción masiva de tipo militar en territorio cubano, mientras aseguraba que “la única ayuda que se estaba proporcionando a Cuba era en forma de apoyos para el desarrollo agrícola y de zonas aptas para tal fin, con lo cual seria factible que la población cubana pudiera cultivar algunos productos para el autoconsumo, además de proporcionarles algunas armas para uso personal.” En igual forma, Gromyko solicitó reducir las tensiones con Cuba.

Tras de escuchar aquello, el presidente Kennedy hubo de reprimirse y no mostrar el enojo por lo que consideraba era una tomada de pelo. Una vez que la ira pasó, evaluó la situación y optó por la opción segunda, el bloqueo. Para ello, se aseguró de darle todo el formato legal que la situación demandaba. En el terreno internacional, solicitó una reunión urgente de los países miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en el seno de la cual hizo el planteamiento sobre las acciones que planteaba ejecutar.

Unánimemente, las naciones votaron a favor de la propuesta. Asimismo, obtuvo el aval de los lideres de Alemania, Francia y Gran Bretaña, a la vez que se definía cual sería el papel que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) tendría durante el bloqueo. Aunado a todo esto, Kennedy hubo de cubrir lo relacionado con el terreno domestico en donde explicó su plan a los miembros de su gabinete, además de que hubo de convencer a los miembros del Congreso que la suya era la mejor opción ya que varios miembros de ese órgano legislativo eran partidarios de la acción militar inmediata. Esta no fue descartada del todo, se tuvo presente el consejo que en el pasado emitiera el presidente Theodore Roosevelt (1901-1909) quien decía que la palabra siempre debería estar acompañada por un garrote, por si lo primero no surtía efecto. En ese contexto, se pusieron en alerta máxima los sitios con los misiles; la Marina posicionó 180 embarcaciones en el área del Caribe y el Comando Estratégico Aéreo fue ubicado a lo largo de los puertos aéreos civiles en todo el país.

Una vez que todo esto estuvo listo, la noche del lunes 22 de octubre, Kennedy salió a dar la cara a la nación para informarle sobre lo que sucedía y en qué forma habría de actuarse. El chamaco de entonces no vio el mensaje, pero a la mañana siguiente, antes de irse a la escuela, revisó el encabezado del diario local con la noticia. De pasada alcanzó a ver lo que ahora les reproducimos textualmente: “Las características de estos nuevos emplazamientos de misiles indican dos tipos distintos de instalaciones. Varios de ellos incluyen misiles balísticos de alcance medio, capaces de transportar una ojiva nuclear a una distancia de más de 1.000 millas náuticas.

Cada uno de estos misiles, en definitiva, es capaz de impactar en Washington, D. C., el Canal de Panamá, Cabo Cañaveral, Ciudad de México, o cualquier otra ciudad en el sureste de los Estados Unidos, en Centroamérica o en la zona del Caribe. Los sitios adicionales que aún no se han terminado de instalar parecen estar diseñados para misiles balísticos de alcance intermedio, capaces de viajar a una distancia de más del doble, y por lo tanto son capaces de atacar a la mayoría de las ciudades más importantes del hemisferio occidental, llegando tan al norte como a la Bahía de Hudson, Canadá y tan al sur como hasta Lima, Perú. Además, los bombarderos a reacción, capaces de transportar armas nucleares, se están desempacando y montando en Cuba, mientras se preparan las bases aéreas necesarias.” En otras palabras, si no se actuaba inteligentemente acabaríamos, si bien nos iba, en la Tercera Guerra Mundial y nadie nos aseguraba que viviéramos para narrarla.

Los ánimos en ambos bandos estaban, como dijera aquel cronista boxístico del ayer, “al rojo blanco.” No obstante, la comunicación diaria entre el presidente estadounidense y el premier soviético nunca se perdió. Después de obtener la aprobación de la OEA, mencionada arriba, Kennedy envió una carta a Khrushchev solicitándole observar la cuarentena legalmente establecida y expresando su preocupación de que alguna de las partes no cumpliera con lo establecido y se cometiera un error que desataría la guerra. El 23 de octubre, RFK se entrevistó con el embajador soviético en los EUA, Anatoly Fyodorovich Dobrynin, ocupó ese cargo de 1962 a 1986, quien enfáticamente negó la existencia de misiles en Cuba. Esta era una mentira que los soviéticos venían sosteniendo desde tiempo atrás.

En las primeras cartas que intercambiaron los líderes, la animadversión era evidente. Khrushchev acusaba a Kennedy de amenazarlo con implantar un bloqueo en contra de la Unión Soviética. El presidente, por su parte, respondía que a principios de septiembre él, Khrushchev, le aseguró que no había misiles en Cuba. Durante el trascurso de la crisis, el embajador de los EUA ante la ONU, Adlai Stevenson, mostró varias veces fotos de los sitios en donde se ubicaban los misiles en Cuba. Exhibiendo en esa forma que los embajadores rusos ante ambas instancias mentían al negar la existencia de estos.

El 25 de octubre, el presidente le envió una misiva a Khrushchev instándolo a “reconocer abiertamente que fue usted, ‘Mr. Chairman,’ quien lanzó el primer reto en este caso, y que a la luz de las acciones desarrolladas por ustedes en Cuba fue requerido responder en la forma en que lo he hecho… Espero que su gobierno proceda de una manera tal que permita retornar al estado de cosas que prevalecía previamente a esta situación…” Pero dado que la palabra no debe ir sola, sino acompañada de acciones, tras de cada una de las cartas se realizaban actos que mostraban la determinación de los EUA de que, en caso de que la diplomacia fallase, el país estaba listo para tomar la vía militar, incluyendo la ocupación de Cuba.

En ese trajín de intercambio epistolar diario, el día 26 llegó un comunicado de Khrushchev mencionando que no había ninguna razón para que el bloqueo siguiera, todos los envíos de armas ya se encontraban en suelo cubano. Los soviéticos, se comprometían a no enviar mas armamento y el existente sería destruido o removido si los EUA levantaba el bloqueo y se comprometía a no invadir Cuba. Cuando parecía verse la luz al final del túnel, al día siguiente se suscitan dos eventos que casi dan al traste con todos los avances en las negociaciones. Un avión U-2 que sobrevolaba en cielo cubano fue derribado. Asimismo, ese día, arriba una carta del premier ruso quien en términos poco diplomáticos, demandaba que los EUA removiera inmediatamente los misiles que tenía colocados en Turquía. El futuro de la humanidad estaba a la orilla del precipicio, una reacción visceral y el regreso al paleolítico estaba asegurado. Afortunadamente, el raciocinio prevaleció y, tras de que Kennedy evaluó la situación, optó por dar respuesta a la misiva del día 26 e ignorar la del 27. Estuvo de acuerdo con los términos escritos en la del primer día, mientras enfatizaba el papel que la ONU jugaría para que se cumplieran. Finalmente, el día 28, la réplica de Khrushchev arribó.

Estuvo conforme con desmantelar y sacar los misiles de Cuba, enfatizando que ello habría de realizarse bajo una supervisión e inspección muy rigurosa. Los EUA aceptaron no invadir Cuba, promesa que, al parecer siguió vigente por los siglos de los siglos. Por lo que respecta a los misiles en Turquía, considerados por los estadounidenses como obsoletos, no formaron parte del acuerdo final, pero cinco meses después al fin de la crisis fueron retirados de manera silenciosa. La crisis fue resuelta y al final el gran perdedor fue el pueblo cubano el cual sigue esperando el acceso al paraíso que les prometió Fidel Castro Ruz cuando hizo la revolución.

En esta pieza de la historia es importante resaltar como Kennedy, siempre, mantuvo el control de las operaciones militares. Actuó de manera disciplinada y tomando las decisiones una a la vez en función de las circunstancias. Siempre mantuvo abierta la posibilidad de utilizar la vía militar, pero controlando las negociaciones. Mostró el poderío militar estadounidense, pero sin tratar de humillar a los soviéticos, o a Khrushchev, a pesar de que en ellos no siempre prevaleció la sinceridad. Kennedy fue capaz de convencer a Khrushchev de que para los EUA era más importante sacar los misiles de Cuba que para la URSS que esas armas estuvieran ahí. Otro elemento muy importante es el hecho de que las negociaciones pudieron mantenerse en el ámbito de lo privado. En situaciones como esta no es posible hacer público cada paso que se da en ellas; esto puede llevar a una conclusión desastrosa y en este caso de haberse suscitado tropezones o caídas, no estaríamos aquí comentando, ni leyendo al respecto. Sí, la humanidad estuvo al punto de quiebre, para el chamaco de aquel otoño de 1962 hubo un evento familiar que pudo haber determinado un rumbo totalmente distinto en su vida, pero esa es una historia de otro tenor…[email protected]

Añadido (1) Detrás de todo hay un mensaje que es una carambola de tres bandas para el pasado, el presente y el futuro.

Añadido (2) Mañana, domingo 18, los habitantes de Coahuila e Hidalgo serán sometidos a un examen neurológico. Ya veremos que nos muestran los resultados de la tomografía.

Añadido (3) El mismo día en que se despedía uno de los Yankees de prosapia, Edward Charles “Whitey” Ford, los sobre pagados de ahora daban un espectáculo lastimoso al mostrar que no son sino productos de plástico y aire.

Añadido (4) Si están tan indignados con los decires de la senadora Téllez García, nada como refutarla con datos duros y asunto concluido.

Añadido (5) Después de acabar con las demandas para que España y la iglesia católica ofrezcan disculpas, nos surgen varias preguntas: ¿Seguirá una exigencia similar con EUA, Francia, Austria e Inglaterra? ¿A quién se le va a solicitar que, en nombre de los mexicas, ofrezca perdón por el robo cultural al que sometieron a los toltecas y las atrocidades que cometían con las otras etnias de donde se abastecían para efectuar los sacrificios humanos? Asimismo, en el caso de cada uno de nosotros ¿Cómo se podrá determinar cuáles genes van a ofrecer disculpas a los otros por lo que hayan realizado sus antepasados de un lado en perjuicio de los otros?
10 Octubre 2020 04:00:00
Con el presidente enfermo, casi nos invaden
Hace una semana, mientras nos enterábamos de que el presidente de los EUA, Donald John Trump, era víctima del mal que vino de China, recordamos lo que aconteció, hace un siglo y un año exactamente, con otro mandatario de esa nación. Thomas Woodrow Wilson. Esto último es poco recordado por nuestros expertos nacionales. Mucho menos, se ocupan de revisar las consecuencias que esa situación estuvo a punto de ocasionarnos. Bueno, hay uno que, si se ha ocupado del asunto, pero como no es miembro de cofradía alguna, pues se le ignora. Para quienes no terminan de reconocer quien fue Wilson, les recordaremos que, en 1914, decidió enviarnos las tropas para que nos vinieran a salvar y al final terminó fortaleciendo a un chacal que se fue gracias a que Venustiano Carranza Garza y los revolucionarios no claudicaron, pero esa es otra historia. De lo que habremos de ocuparnos es de como el presidente Wilson cayó enfermo y lo que sucedía mientras él se encontraba postrado en cama, pero antes no está de más dar un poco de contexto a todo ello porqué, recordemos, ningún evento sucede por generación espontánea.

Como es conocido, la Primera Guerra Mundial, con sus veinte millones de muertos detrás, concluyó el 11 de noviembre de 1918. Si bien Inglaterra, Francia y los EUA emergieron como los ganadores y Alemania como la derrotada, la nación que tomó el liderazgo entre los vencedores lo fue los EUA y su presidente Wilson quien a partir de esa victoria dio rienda suelta a su visión reformista de un mundo interrelacionado. En ese contexto, se quiso que la nación perdedora, Alemania pagará muy caro el haber provocado aquella carnicería humana. En ese contexto, fueron aprobados los Tratados de Versalles bajo los cuales se imponían castigos severos a los teutones, al grado de hacer inviable la reparación y pago de los daños. Cegados por el esplendor del triunfo, no pudieron percatarse de que al hacerlo estaban fecundando el huevo de la serpiente del cual nacería, años después, la bestia austriaca. Una lección intemporal para quienes ensoberbecidos por el triunfo creen que este es eterno, sin percatarse de que en su afán de destruir al caído inoculan aquello que puede generar situaciones de consecuencias terribles. Pero, en 1919, ni David Lloyd George (Inglaterra), ni Georges Benjamin Clemenceau (Francia), ni Thomas Woodrow Wilson (EUA) estaban para consideraciones, la borrachera de la victoria les impedía ver más allá del corto plazo, el mundo les pertenecía y habrían de moldearlo según sus deseos.

Dado que Wilson era el líder indiscutible del mundo en ese momento, fue capaz de imponer entre otras cosas, sus famosos catorce puntos que en enero de 1918 había delineado ante el Congreso de los EUA. En ellos, se mostraba a favor del libre comercio, la democracia, tratados abiertos, la auto determinación y para que todo ello pudiera concretarse en el último de esos enunciados, se anotaba: “Debe formarse una asociación general de naciones en virtud de convenios específicos con el fin de brindar garantías mutuas de independencia política e integridad territorial tanto a los estados grandes como a los pequeños.” A partir de aquí nacería lo que se conoce como la Sociedad o Liga de las Naciones, misma que se incorporó a los Trados mencionados. Wilson estaba convencido de que en su país todos habrían de aplaudir su decisión y le otorgarían el apoyo que requería para se incorporaran a dicha organización. Era cierto que millones lo respaldaban, pero olvidaba que alrededor de un cuarto del electorado no simpatizaba con su idea y no iban a resignarse a rendirle pleitesía sin antes rebatir su perspectiva.

Entre los políticos estadounidenses quien encabezaría la oposición sería el senador republicano por Massachussets, Henry Cabot Lodge, Sr., quien no estaba de acuerdo con el internacionalismo de Wilson ya que estaba convencido de que, si bien los EUA deberían de tener un papel preponderante en el concierto mundial, este debería de estar sustentado en el poderío naval y militar. Asimismo, Lodge consideraba que los principios que sostenían la Liga atentaban en contra de la soberanía estadounidense. En igual forma, era de la opinión de que los asuntos de política exterior deberían de ser controlados por el Senado y no por el titular del Ejecutivo. Aunado a ello, estaba la forma de ser de Wilson quien exhibía, algo que inclusive muchas veces sus aliados le criticaban, un comportamiento caracterizado por la cerrazón, la amargura y el despotismo. Todo lo anteriormente descrito, integraba un coctel que arrojaba por resultado una gran animadversión entre Wilson y Lodge, lo cual dejaba fuera de toda duda de que pudieran pactar algún acuerdo. La controversia sobre el ingreso de los EUA a la Liga de las Naciones se centró en el contenido del Articulo X de los estatutos de dicho organismo, en el cual se leía: “Los miembros de la Liga se comprometen a respetar y preservar frente a agresiones externas la integridad territorial y la independencia política existente de todos los miembros de la Liga. En caso de tal agresión o de cualquier amenaza o peligro de tal agresión, el Consejo asesorará sobre los medios por los cuales se cumplirá esta obligación” Esto para Lodge y los Republicanos era un atentado en contra de la soberanía estadounidense y no estaban dispuestos a aceptarlo, a la vez que Wilson decidía que él personalmente habría de convencer a sus compatriotas de que su posición era la correcta. Para ello, decidió emprender el viaje hacia el medio oeste y el oeste del país.

No obstante que su médico personal, el almirante Cary Travers Grayson, conocedor de que Wilson no estaba en las mejores condiciones físicas dado su pasado con enfermedades diversas, le recomendó no realizar dicha gira. El presidente, sin embargo, animado por lo que le sugirieron los senadores demócratas de que para salvar el Tratado era necesario que viajara por el país para convencer a sus ciudadanos, consideró que realizaría la gira por las regiones señaladas. En ese contexto, indicó que estaba al final de su mandato, y dispuesto a realizar cualquier sacrificio para salvar el Tratado, el cual de no aprobarse “solamente Dios sabe que le sucederá al mundo.” Bajo esa premisa mesiánica, el 3 de septiembre de 1919, iniciaría un viaje que duró 22 días de ajetreo intenso. Fue tras el discurso que pronunció en Tacoma, Washington cuando el deterioro empezó a mostrarse con dolores de cabeza intensos y así hasta el final del recorrido En el inter, a mediados de septiembre se enteró de que William Christian. Bullit Jr., declaró durante una audiencia del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, que el secretario de estado Robert Lansing había criticado fuertemente a la Liga de las Naciones. Al enterarse de esto, y tras de leer la justificación que le envió Lansing, Wilson decidió que, al regresar a Washington, cesaría a su secretario de estado. Sin embargo, eso no podría darse inmediatamente. El 26 de septiembre, Grayson encontró que Wilson estaba en muy mal estado, su brazo y su pierna izquierda estaban paralizados y hubo de suspenderse la gira para retornar a Washington.

El 2 de octubre, Wilson sufrió un infarto cerebral que lo postró en cama. Mientras enfermeras y médicos atendían al paciente, Lansing se presentó en la Casa Blanca y solicitó una entrevista privada con quien actuaba como lo que hoy es conocido jefe de asesores del presidente, Joseph Patrick Tumulty. Una vez frente a frente Lansing le indicó a Tumulty que ante la incapacidad del presidente era necesario recurrir a lo que decía la Constitución y llamar al vicepresidente, Thomas Riley Marshall, para que tomara las riendas del país. A ello, Tumulty replicó que era necesario que alguien declarara la incapacidad del presidente para poder proceder, a ello Lansing contestó que lo podrían hace el propio Tumulty o Grayson, algo que ninguno de los dos estuvo de acuerdo en hacer. Pero eso no era todo en lo que Lansing andaba involucrado a espaldas del presidente. En el Senado se hallaba aliado con Lodge y sus muchachos, y eso pasaba por ver que se iba a hacer con el rejego gobierno mexicano encabezado por el presidente Venustiano Carranza Garza.

Dado que desde el 2 de octubre nadie sabía a ciencia cierta el estado de salud de Wilson y el gobierno estadounidense había quedado, literalmente, en las manos de la segunda esposa de Wilson, Edith Bolling Galt Wilson, su médico personal, Cary Travers Grayson, y su asesor, Joseph Patrick Tumulty, las fuerzas de Lodge se apoderaron de la agenda externa en el Senado y hacían y deshacían aprovechando cualquier coyuntura.

En el caso de México, desde el verano, el senador Republicano por New Mexico, Albert Bacon Fall había iniciado el proceso para instituir un juicio en contra de México y el presidente Carranza Garza. En septiembre instaló una comisión que se encargaría de hacer realidad su propuesta, misma que a partir de entonces se puso en marcha. En ese entorno, “coincidentemente,” el 19 de octubre de 1919, se presentó el secuestro del cónsul estadounidense en Puebla, William Oscar Jenkins. Las versiones sobre cómo se dio este evento empezaron a ser variadas. La prensa estadounidense, específicamente “The Washington Post” y The New York Times,” empezaban a dar color de lo que habrían de convertirse con el tiempo, propagaban versiones de oídas o bien convenientemente plantadas para mostrar que nuestro país era tierra sin ley, carente de gobierno y en donde se odiaba a los estadounidenses. Con esto en el ambiente, una vez más los miembros del Senado estadunidense no perdieron la oportunidad para buscar convertirse en juzgadores de México y el presidente Carranza Garza.

El 25 de octubre, en una muestra de que eso de los buenos y los malos que algunos en México adjudican a uno y otro partido es una soberana tontería, el senador Demócrata por Montana, Henry Lee Myers, presentó una iniciativa al Senado estadunidense en la cual indicaba que “el presidente de los Estados Unidos y el secretario de Guerra deberían de actuar al unísono utilizando todas las fuerzas armadas y el poder de Estados Unidos para rescatar inmediatamente a Jenkins vivo y a sus secuestradores muertos”. Sin embargo, otro senador, Charles Spalding Thomas (Demócrata-Colorado), objetó la propuesta. Ante ello, Myers respondió que esperaría a la próxima sesión y retomaría el tema. El 27 de octubre, durante la primera sesión de la semana en el Senado, Myers solicitó que no se tomara ninguna acción respecto de la propuesta que presentó dos días antes, pero cuando el senador Miles Poindexter (Republicano-Washington) le cuestionó que, si eso significaba retirar su propuesta, Myers respondió que no deseaba hacerlo por el momento. Poindexter preguntó: “¿No sería una buena idea revisar la iniciativa convirtiéndola en una propuesta conjunta del Congreso, asignando una cantidad de dinero que permitiera constituir un fondo con el cual de vez en vez pudieran pagarse los rescates de ciudadanos de los Estados Unidos por quienes se solicitara liberar al ser capturados en México?” Myers no estuvo de acuerdo y señaló que él quería que la propuesta quedara sobre la mesa, pendiente del desarrollo de los acontecimientos. Mientras surgían versiones de que a los captores de Jenkins se les pagó lo que solicitaron y lo dejaron libre, Jenkins se internó en un hospital para recuperarse de reumatismo y las autoridades mexicanas continuaban la investigación, en el Senado estadunidense no se perdía la oportunidad para emitir juicios negativos sobre México.

El 11 de noviembre, el senador Demócrata por Utah, William Henry King, presentó una iniciativa demandando al Departamento de Estado que diera a conocer toda la información concerniente al asunto de Jenkins. King acusó al gobierno mexicano de no ser capaz de proporcionar seguridad a los estadunidenses que vivían en México. Tres días después, las autoridades mexicanas detuvieron a Jenkins para interrogarlo y el 19 de noviembre lo volvieron a capturar para mandarlo a la penitenciara de Puebla. Eso resultó un regalo para los enemigos de México en los EUA. El secretario Lansing instruyó al encargado de negocios estadounidenses en México, George Summerlin, para que enviara un comunicado al gobierno mexicano y denunciara el hecho como “un acto arbitrario de la autoridad [que podría] tener efectos serios sobre las relaciones entre las dos naciones, cuya responsabilidad recaería únicamente en el gobierno mexicano.” Mientras tanto el gobernador de Puebla, Alfonso Cabrera Lobato, acusaba a Jenkins de haberse auto secuestrado. Además, sucedió que cuando le informaron a Jenkins que podía optar por su libertad previo pago de mil pesos, se rehusó a hacerlo y desde la penitenciara se dedicó a atender sus negocios sin ser molestado. Mientras tanto, en los EUA, el congresista Ewin Lamar Davis (Demócrata-Tennessee), quien conocía a Jenkins desde la infancia y fue su condiscípulo durante la vida estudiantil, enfatizaba que “Jenkins era una persona de honor, incapaz de cometer un agravio como el que le inculpaban.”

Al comunicado de Summerlin, el secretario de relaciones exteriores en funciones, Hilario Medina Gaona respondió que “ni en los Estados Unidos, ni en México, es factible que un ciudadano sujeto a proceso pueda ser liberado mediante una orden emanada del Ejecutivo, y sería extraño que en México un ciudadano estadounidense tuviera mayores derechos que los que tiene en su propio país o muchos más que aquellos de los que goza un ciudadano mexicano en México.” Por su parte el secretario de hacienda, Luis Cabrera Lobato acusó al gobierno estadounidense de amenazar a México por no dejar libre a Jenkins. Si bien el Post y el Times publicaron esas declaraciones, en una muestra mas de hacia donde iban, se abstuvieron de mencionar la otra parte de los dichos de Cabrera quien señalaba que de no darse “la liberación de Jenkins, el gobierno de Estados Unidos tendría la excusa perfecta para enviar tropas o embarcaciones a Veracruz como una muestra de poderío.”

Inmersos en todo esto, el senador Albert Fall espetó que “la actitud adoptada por Carranza con respecto al affaire Jenkins era simplemente una muestra de su política antiestadounidense, diferenciándose de atrocidades ocurridas en el pasado solamente en el hecho de que este conflicto era entre el gobierno estadounidense y el mexicano en lugar de entre dos personas” Pero ahí no paraba todo, algunos, Fall entre ellos, estaban determinados a que las tropas estadounidenses nos visitaran.

El 1o de diciembre de 1919, el secretario Lansing se entrevistó con Fall para entregarle copias de los documentos que daban cuenta del intercambio diplomático reciente con México, advirtiéndole que eso lo hacía a título personal, sin el conocimiento del presidente Wilson quien seguía resguardado por el trío que tomaba decisiones sin que él se enterara. Cuando aun no cesaba la crisis generada en trono al caso Jenkins, Lansing, el 28 de noviembre, le dijo al embajador mexicano, Ygnacio Bonillas Fraijo, que, si no ordenaban inmediatamente que Jenkins abandonara el cautiverio, una ola de indignación entre la población estadounidense podría obligar a dejar de lado cualquier discusión diplomática y forzar la ruptura de relaciones lo cual inevitablemente significaba la guerra. Ante el requerimiento de Lansing, Fall le indicó que el Comité de Relaciones Exteriores del Senado “elaboraría un reporte oficial sobre los asuntos mexicanos, el cual presentaría al pleno del Senado y que presentaría una propuesta en la que apoyaría las acciones que Lansing realizaba” Si bien en principio este último no estuvo de acuerdo en que se retirara el reconocimiento diplomático a Carranza, algo sucedió y cambio de parecer.

Cuando Fall se entrevistó con el embajador Henry Fletcher, quien había sido designado como enlace entre el Departamento de Estado y el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, se le presentaron para su análisis un par de proyectos de una propuesta conjunta, de los cuales Fletcher seleccionó uno en el cual se leía: “Las acciones realizadas por el Departamento de Estado con relación a la controversia pendiente entre este Gobierno [el de EUA] y el Gobierno de México debería de ser aprobada; y, además, por medio de la presente, se requiere al Presidente de los Estados Unidos retire el reconocimiento otorgado por los Estados Unidos a Venustiano Carranza como presidente de la República de México y suspender todas las relaciones diplomáticas existentes entre este gobierno [el de EUA] y el gobierno supuesto de Carranza.” Como ya se mencionó Lansing había estado actuando por la libre.

Por ello, se sorprendió al recibir una llamada de Tumulty indicándole que “el Comité de Relaciones Exteriores del Senado había instruido a los senadores Fall y [Gilbert Monell] Hitchcock [Demócrata-Nebraska] para que solicitaran una entrevista con el presidente [Wilson] para tratar asuntos relacionados con México” La urgencia de Fall por ver a Wilson tenía dos vertientes. Por un lado, serían los primeros, fuera del trío controlador, quienes tuvieran acceso al presidente y así podrían comprobar si estaba en condiciones mentales óptimas. Por el otro, Fall había solicitado a sus colegas en el Comité de Relaciones Exteriores que pospusieran la discusión de la iniciativa presentada por él, bajo la premisa de que se daría la reunión con el presidente y lo convencería de que era necesario invadir México, y de esa manera se anotaría un triunfo doble. Con eso en mente, se presentaron, el 5 de diciembre los senadores ante el presidente,
Apenas entraron, apareció Grayson para infórmale a Wilson que Jenkins había sido liberado. Mal empezaba el partido para los visitantes quienes ignoraban que Lansing, tratando de salvar el cuello, ya le había informado a Wilson el motivo de la visita de los legisladores. Al final de la entrevista, Fall salió convencido de que el presidente estaba mentalmente lúcido y con la encomienda de que preparara un memorándum sobre la situación en México. Tras de que Fall remitió su informe, Wilson respondió, el 8 de diciembre, diciéndole: “Estaría muy preocupado de ver que tal iniciativa [de romper relaciones con México] fuera aprobada por el Congreso.

Esto constituiría un revés para nuestra práctica constitucional, la cual podría llevar a una confusión grave respecto a quien está a cargo de los asuntos externos […] la prerrogativa para dirigir las relaciones de nuestro gobierno con gobiernos extranjeros es asignada por la Constitución al Ejecutivo y solamente al Ejecutivo” La frase final era muy clara, el presidente no iba a apoyar ninguna iniciativa o recomendación para romper relaciones o invadir a México. A la vez, esas palabras resonaron en los pasillos del departamento de estado en donde todo indicaba que los días de Lansing al frente del mismo estaban numerados y llegarían hasta el 13 de febrero cuando fue removido del cargo. Había fracasado la intentona para que se diera la invasión a México, en esa ocasión promovida por los Republicanos quienes se aprovechaban de que el presidente enfrentaba un problema de salud. Al final, eso de buenos y malos es asunto para los crédulos al sur del Bravo.

Pero, en aquella ocasión, Fall insistió en que deberíamos ser castigados y continuó con el desarrollo del juicio que ya había instrumentado. Si usted lector amable, se encuentra interesado en contar con la versión amplia de lo que aquí le hemos relatado sobre el caso Jenkins y ver en que terminaron las intenciones de Fall, le recomendamos la lectura de “El Senado estadounidense enjuicia a México y el presidente Carranza,” (INEHRM, 2017) de la autoría de un escribidor de nombre Rodolfo Villarreal Ríos, mismo que puede encontrar en la dirección electrónica:
https://www.inehrm.gob.mx/recursos/Libros/El_senado_estadounindense.pdf. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Como siempre, el ciudadano Bergoglio Sivori regala a sus seguidores una versión fresca sobre aquello de “hágase la voluntad de Dios en los bueyes de mi compadre.” Ahora, la presenta en una encíclica de nombre “Fratelli tutti.” Sin embargo, aún está a tiempo de ir más allá de la predica. En caso de que se anime, en México, hay un instituto que se encarga de manejar asuntos relacionado con eso de devolver las cosas.

Añadido (2) A pesar de sus orígenes similares pertenecen, boxísticamente hablando, a establos distintos. Hoy, están inmersos en una refriega por llevarse el desprestigiado premio “el pancho de lodo.”

Añadido (3) Difícil de entender el proceder de la líder de la Cámara Baja en los EUA, Nancy Patricia D’Alesandro Pelosi. Si como todas las encuestas publicas indican van a ganar la presidencia, ¿Por qué su afán de invocar la Enmienda Constitucional número 25 y buscar destituir al presidente Donald J. Trump ahora y no esperar 25 días a que en las urnas los declaren ganadores?? ¿Acaso hay encuestas, de esas que no son propaganda, cuyos resultados muestran una realidad distinta a la que se nos vende?

Añadido (4) La actriz estadounidense, Jane Fonda declaró que el coronavirus: “es un regalo que Dios hizo a la izquierda [estadounidense] para que Biden pueda derrotar a Trump.” Acorde con esa versión, se deduce que el Gran Arquitecto, en plan de vengador, decidió que en los EUA habrían de infectarse 7.64 millones individuos y exterminar a 213 mil personas todo para que gane el candidato demócrata quien, por cierto, es católico. O ¿Será que en las neuronas de “Hanoi Jane” ya se reflejan los excesos que cometió en los 1960s y 1970s?
03 Octubre 2020 04:00:00
Agustín declaró la Independencia solicitando al monarca español viniera a gobernarnos.
Mientras terminan con las labores de limpia y aplanado del terreno para que el año próximo Agustín Cosme Damián, el criollo quien un día se sintió noble, termine convertido en un ser impoluto gracias a que logró fuéramos independientes de España. Ya nos imaginamos las peroratas que escucharemos de los revisionistas y adherentes: “Iturbide fue el faro que nos iluminó aquel camino oscuro en el que nos metimos por culpa de ese par de revoltosos que eran Hidalgo y Morelos.” O bien podrán decir: “Gracias a él, [quien se pasó once años exterminando a quienes luchaban al lado de los dos mencionados], se alcanzó la independencia a bajo costo.” Y así hasta el infinito sumidos en la desmemoria y el manipuleo para celebrar los dos siglos de que obtuvimos “la independencia”. Ante el alud de miel iturbidista que amenaza cubrir a la nación, este escribidor, formado en las escuelas de la Revolución Mexicana, la cristiada y las del imperio, le dio por revisar documentos que todos mencionamos, pero se reproducen muy poco hasta ser simplemente enunciativos en discursos políticos, festivales escolares y demás. Ellos son la “Acta de Independencia del Imperio Mexicano” y otros dos que en ella se mencionan como soporte de tal libertad, “El Plan de Iguala “y los “Tratados de Córdoba.” Partamos a repasar estas proclamas.

Empezaremos por el final refiriéndonos al texto de la Acta mencionada arriba en la cual se lee: “La nación mexicana, que por trescientos años ni ha tenido voluntad propia, ni libre el uso de la voz, sale hoy de la opresión en que ha vivido. Los heroicos esfuerzos de sus hijos han sido coronados, y esta consumada la empresa, eternamente memorable, que un genio superior a toda admiración y elogio, amor y gloria de su patria, principió en Iguala, prosiguió y llevo al cabo arrollando obstáculos casi insuperables.” Por supuesto que ese “genio superior” es el de Agustín, pero sigamos. “Restituida, pues, esta parte del Septentrión al ejercicio de cuantos derechos le concedió el Autor de la naturaleza, y reconocen por innegables y sagrados las naciones cultas de la tierra, su libertad de constituirse del modo que más convenga a su felicidad, y con representantes que puedan manifestar su voluntad y sus designios, comienza a hacer uso de tan preciosos dones, y declara solemnemente, por medio de la Junta suprema del Imperio, que es nación soberana e independiente de la antigua España, con quien en lo sucesivo no mantendrá otra unión que la de una amistad estrecha en los términos que prescribieren los tratados; que entablara relaciones amistosas con las demás potencias, ejecutando respecto de ellas cuantos actos pueden y están en posesión de ejecutar las otras naciones soberanas; que va a constituirse con arreglo a las bases que en el Plan de Iguala y Tratado de Córdoba estableció sabiamente [nuevamente el autoelogio del criollo] el primer jefe del ejército imperial de las Tres Garantías; y, en fin, que sostendrá a todo trance y con el sacrificio de los haberes y vidas de sus individuos (si fuera necesario) esta solemne declaración, hecha en la capital del Imperio, a 28 de Septiembre del año de 1821, primero de la independencia mexicana.” El documento está firmado por Agustín de Iturbide, el obispo de Puebla, José Antonio Joaquín Pérez Martínez y Robles, Juan O-Donojú y treinta y tres personas más, ninguna de ellas de nombre de Vicente Ramón Guerrero Saldaña.

Esto último confirma que el “Abrazo de Acatempan,” el Ejército de la Trigarante y todo lo demás fueron elementos cosméticos que permitieron al oportunista proclamarse como el primer salvador de la patria, el segundo vendría después, y ¿habrá un tercero? Asimismo, por lo que concierne a que con España nada más amistad, eso era retórica ya que se apuntaba que todo sería conforme a lo establecido en el Plan de Iguala y los Tratados de Córdoba, cuyo contenido revisaremos a continuación. Antes de proceder, señalaremos que el texto que tomamos de ambos es el publicado en “La Historia de México. Tomo V., escrita, en 1852, por el ideólogo de López de Santa Anna, Lucas Alamán.

El 24 de febrero de 1821, en Iguala, De Iturbide y Arámbula reunió a sus tropas para darles a conocer lo que todos conocemos como el Plan de Iguala el cual empezaba apuntando: “¡Americanos! bajo cuyo nombre comprendo no solo a los nacidos en América, sino a los europeos, africanos y asiáticos que en ella residen: tened la bondad de oírme. Las naciones que se llaman grandes en la extensión del globo fueron dominadas por otras; y hasta que sus luces no les permitieron fijar su propia, no se emanciparon. Las europeas que llegaron a la mayor ilustración y policía, fueron esclavos de la romana, y este imperio, el mayor que reconoce la historia, asemeja al padre de familia, que en su ancianidad mira separarse de su casa a los hijos y los nietos por estar ya en edad de formar otras, y fijarse por sí, conservándole todo el respeto, veneración y amor, como a su primitivo origen.” Nótese como Agustincito evitó mencionar los indígenas englobándolos en “los nacidos en América.” Eso del padre de familia fue para edulcorar la relación entre nuestros ancestros ibéricos y aborígenes, misma que distó de ser miel sobre hojuelas. Acerca de ella, sin embargo, el nativo de Valladolid nos proveía su versión idílica.

“Trescientos años hace, la América Septentrional, que está bajo de la tutela de la nación más católica y piadosa, heroica y magnánima. La España la educada y engrandecida formando esas ciudades opulentas, esos pueblos hermosos, esas provincias y reinos dilatados que en la historia del universo van a ocupar lugar muy distinguido. Aumentadas las poblaciones y las luces, conocidos todos los ramos de la natural opulencia del suelo, su riqueza metálica, las ventajas de su situación topográfica, los daños que originan la distancia del centro de su unidad y que ya la rama es igual al tronco, la opinión publica y la general de todos los pueblos es la de la independencia absoluta de la España y de toda otra nación. Así piensa el europeo, así los americanos de todo origen”. Vaya perorata tan enternecedora, como para surtirse de una buena cantidad de pañuelos faciales porque eso era apenas el principio.

Para mostrar su imparcialidad anotó: “Esta misma voz que resonó en el pueblo de los Dolores el año de 1810 y que tantas desgracias originó al bello país de las delicias por el desorden, el abandono y otra multitud de vicios, fijó también la opinión publica de que la unión general entre europeos y americanos, indios e indígenas es la única base sólida en que pueda descansar nuestra común felicidad. ¿Quién pondrá dudar en que después de la experiencia horrorosa de tantos desastres no haya siquiera quien deje de prestarse a la unión para conseguir tanto bien?” O sea, Hidalgo y los suyos empezaron el desorden en el paraíso porque había novohispanos de primera, segunda, tercera y hasta de cuarta. Sin embargo, de acuerdo con Iturbide, aunque la revuelta fue negativa porque quienes la iniciaron, esto había permitido darse cuenta de que era necesario la unión que él se proponía lograr. Por ello, “…Españoles europeos, vuestra patria es la América, porque en ella vivís, en ella tenéis a vuestras amadas mujeres, a vuestros tiernos hijos, vuestras haciendas, comercio y bienes. ¿americanos, quien de vosotros puede decir que no desciende de español? Ved la cadena dulcísima que nos une; añadid los otros lazos de la amistad, la dependencia de intereses, Ia educación e idioma y la conformidad de sentimientos, y veréis son tan estrechos y tan poderosos, que la felicidad común del reino es necesario la hagan todos reunidos en una sola opinión y en una sola voz.

Es llegado el momento en que manifestó la uniformidad de sentimientos, y que nuestra unión sea la mano poderosa que emancipe a la América sin necesidad de auxilios extraños. AI frente de un ejército valiente y resuelto he proclamado la independencia de la América Septentrional.” En otras palabras, si ustedes, los ibéricos. me apoyan, ya verán que en nada se afectarán sus bienes y personas, ahora aquí nos arreglaremos ustedes y yo quien soy el salvador de la patria y jefe del ejército. Para que no les quedaran dudas, les decía a continuación que “es ya libre, es ya señora de sí misma, [la América] ya no reconoce ni depende de la España ni de otra nación alguna; saludadla todos como independientes, y sean vuestros corazones bizarros los que sostengan esta dulce voz, unidos con las tropas que han resuelto morir antes que separarse de tan heroica empresa. No le anima otro deseo al ejercito que el conservar pura Ia santa religión que profesamos y hacer la felicidad general. Oíd, escuchad las bases sólidas en que funda su resolución”. Ante esta perorata a quien no se le blandecía el corazón, todo cambiaría para seguir igual y si alguna duda pudiera caber, repasemos los veintitrés puntos del Plan de Iguala.

Empezaba por establecer que el catolicismo continuaría ejerciendo el monopolio. El país sería absolutamente independiente con un “gobierno monárquico templado por una Constitución análoga.” Esto nada tenia que ver con lo que buscaban Hidalgo y Morelos quienes planteaban un gobierno republicano con división de poderes. Por el contrario, Agustín trazaba que fuéramos independientes de España con un gobierno en el que “Fernando VII, y en sus casos los de su dinastía de otra reinante, serán los emperadores, para hallarnos con un monarca ya hecho y precaver los atentados funestos de la ambición.” Vaya forma de lograr la libertad, misma que deberá cumplir un proceso en donde “habrá una Junta ínterin se reúnen Cortes que hagan efectivo este plan… Esta se nombrará gubernativa, y se compondrá de los vocales ya propuestos al señor Virrey… Gobernará en virtud del juramento que tiene prestado al Rey, ínterin este se presenta en México y lo presta, y hasta entonces se suspenderán todas ulteriores órdenes.” Pero, también había que prepararse para lo peor en caso de que “…Fernando VII no se resolviera a venir a México, la Junta de la Regencia mandará a nombre de la nación, mientras se resuelve la testa que debe coronarse.” Seguramente en la mente de Agustín apareció una cabeza coronada, la suya.

Pero no había que adelantarse, todo a su tiempo, por lo pronto “…ser[í]a sostenido este Gobierno por el ejército de las Tres Garantías.” Hasta que “...las Cortes resolv[ieran] si ha de continuar esta Junta o sustituirse una Regencia mientras llega el emperador.” Mientras tanto “…trabajaran, luego que se unan, la Constitución del imperio mexicano.” El objetivo estaba trazado, solamente era cuestión de darle forma jurídica. En tanto eso llegaba, prometía que nadie quedaría fuera del alcance de los beneficios que su proyecto traería ya que “…todos los habitantes de él, sin otra distinción que su mérito y virtudes, son ciudadanos idóneos para optar cualquier empleo.” Nunca especificó quienes los escogerían y como evaluarían dichas características. Eso sí, la gente decente y la curia nada deberían de preocuparse, ya que “…sus personas y propiedades serán respetadas y protegidas.” Mientras que “el clero secular y regular, [conservaría] en todos sus fueros y propiedades”. Como muestra de que a nadie olvidaba indicaba que “…todos los ramos del Estado y empleados públicos subsistirán como en el día, y solo serán removidos los que se opongan a este plan, y sustituidos por los que más se distingan en su adhesión, virtud y mérito.” Para que vayan entendiendo porqué el criollito, antes maldito, anda ahora en los linderos de la heroicidad. Dejemos elucubraciones y retornemos a cuando eran necesarias las fuerzas armadas para consolidar el proyecto.

En ese sentido, se afirmaba que “… Se formara un ejército protector, que se denominara de las Tres Garantías, y que se sacrificara del primero al último de sus individuos, antes que sufrir la más ligera infracción de ellas… Este ejercito observante a la letra la Ordenanza; y sus jefes y oficialidad continuaran en el pie en que están, con la expectativa, no obstante, a los empleos vacantes y a los que se estimen de necesidad o conveniencia…. Las tropas de que se componga se consideraran como de línea, y lo mismo las que abracen luego este plan, las que lo difieran y los paisanos que quieran alistarse, se miraran como milicia nacional, y el arreglo y forma de todas lo dictaran las Cortes… Los empleos se darán en virtud de informe de los respectivos jefes, y a nombre de la nación provisionalmente.” Nada de desviaciones, aquello requería una lealtad a toda prueba.

Para que no hubiera duda de que ya éramos independientes, De Iturbide indicaba que “… Ínterin se reúnan las Cortes, se procederá en los delitos con total arreglo a la Constitución española.” Para quienes no terminaban de convencerse de la independencia y trataran de rebelarse en contra de su proclamador, claramente se establecía como delito “… El de conspiración contra la independencia se procederá a prisión sin pasar a otra cosa hasta que las Cortes dicten la pena correspondiente, la mayor de los delitos, después de lesa majestad divina…Se vigilará sobre los que intenten sembrar la división, y se reputaran como conspiradores contra la independencia.” Sin olvidar que todo debería realizarse conforme a derecho, a continuación, enunciaba que “…Como las Cortes que se han de formar son Constituyentes, deben ser elegidos los diputados bajo este concepto. La Junta determinara las reglas y el tiempo necesario para el efecto.”

“Americanos: he aquí el establecimiento y la creación de un nuevo imperio. He aquí lo que ha jurado el ejército de las Tres Garantías, cuya voz lleva el que tiene el honor de dirigírosla. He aquí el objeto para cuya cooperación os invita. No os pide otra cosa que lo que vos otros mismos debéis pedir y apetecer: unión, fraternidad, orden, quietud interior, vigilancia y horror a cualquier movimiento turbulento. Estos guerreros no quieren otra cosa que la felicidad común. Uníos con su valor, para llevar adelante una empresa que por todos aspectos (si no es por la pequeña parte que en ella ha tenido) debo llamar heroica. No teniendo enemigos que batir, confiemos en el Dios de los ejércitos, que lo es también de la paz, que cuantos componemos este cuerpo de fuerzas combinadas de europeos y americanos, de disidentes y realistas, seremos unos meros protectores, unos simples espectadores de la obra grande que hoy he trazado, y que retocaran y perfeccionaran los padres de la patria.” Egolatría pura disfrazada de patriotismo y amor a la libertad. En esa verborrea, de pronto la amnesia borró de la mente de Agustín las muertes innumerables que se suscitaron a lo largo de once años. Y planteó “…Asombrad a las naciones de Ia culta Europa; vean que la América Septentrional se emancipó sin derramar una sola gota de sangre”. ¿Habrá querido evitar la responsabilidad que le tocaba en esas vidas segadas? Pero eso que importaba, en el paroxismo arengaba: “En el transporte de vuestro jubilo decid: |Viva la religión santa que profesamos! ¡Viva la América Septentrional, independiente de todas las naciones del globo! ¡[Viva la unión que hizo nuestra felicidad!” El camino hacia su entronización daba inicio, solamente requería firmar un acuerdo con el gobierno español, algo que tardaría exactamente medio año.

El 24 de agosto de 1824, en Córdoba , Veracruz, se reuniría con Juan O-Donojú en su carácter y representación de capitán general y jefe superior político de este reino, nombrado por S. M, C. y el primer jefe del ejército imperial mexicano de las Tres Garantías, Agustín de Iturbide, primer jefe del ejército imperial mexicano de las Tres Garantías, quienes firmarían lo que conocemos como los Tratados de Córdoba, cuyo texto es conveniente revisar para ver sobre que bases nos convertimos en independientes, tal y como lo señala el Acta respectiva.

Para empezar, se apuntaba que éramos ya una “nación soberana independiente” a la se identificaría como “Imperio mexicano, [cuyo] gobierno… será monárquico constitucional moderado.” Y para que no existieran dudas de que cortábamos el cordón umbilical con la Península, se indicaba “…Sera llamado a reinar en el Imperio mexicano, previo el juramento que designa el art. 4.” del plan, en primer lugar el Sr. D. Fernando VII, rey católico de España, y por su renuncia de no admitir, su hermano el serenísimo señor infante D. Carlos; por su renuncia de no admisión, el serenísimo señor infante D. Francisco de Paula; por su renuncia de no admisión, el serenísimo señor D. Carlos Luis, infante de Espacia, antes heredero de Etruria, hoy de Luca, y por renuncia d no admisión” de este, el que las Cortes del Imperio designen.” Sin olvidar que “…El Emperador fijará su corte en México, que será la capital del Imperio” O sea, tanto brinco para acabar colocando en suerte el trono a disposición del libertador. Pero antes había que cumplir con los formulismos por lo cual, “…Se nombraran dos comisionados por el excelentísimo señor O-Donojú, los que pasaran a la corte de España a poner en las reales manos del Sr. D. Fernando VII copia de este tratado y exposición que le acompañara, para que sirva a S. M. de antecedente mientras las Cortes le ofrecen la corona con todas las formalidades y garantías que asuntos de tanta importancia exige, y suplican a S. M. que en el caso del art. 3.°se digne noticiarlo a lo serenísimos señores infantes llamados en el mismo artículo, por el orden que en él se nombran, interponiendo su benigno influjo para que sea una persona de las señaladas de su augusta casa la que venga a este imperio, por lo que se interesa en ello la prosperidad de ambas naciones y por la satisfacción que recibirán los mexicanos en añadir este vínculo a los demás de amistad con que podrán y quieren unirse a los españoles.” Mientras allá decidían que hacer, aquí se daban otros pasos.

Uno era nombrar “inmediatamente, conforme al espíritu del plan de Iguala, una Junta compuesta de los primeros hombres del Imperio, por sus virtudes, por sus destinos, por sus fortunas, representación y concepto, de aquellos que están designados por la opinión general, cuyo número sea bastante considerable para que la reunión de luces asegure el acierto en sus determinaciones, que serán emanaciones de la autoridad y facultades que les concedan los artículos siguientes.” Seria llamada “… Junta provisional gubernativa, “de la cual formara parte… Juan O-Donojú, en consideración a la conveniencia de que una persona de su clase tenga una parte activa e inmediata en el gobierno y de que es indispensable omitir algunas de las que estaban señaladas en el expresado plan en conformidad de su mismo espíritu.” Por lo que respecta a su composición, “…tendrá un presidente nombrado por ella misma, y cuya elección recaerá en uno de los individuos de su seno o fuera de él, que reúna la pluralidad absoluta de sufragios, lo que, si en la primera votación no se verificase, se procederá a segundo escrutinio, entrando a él los dos que hayan reunido más votos.” Tras esto, se procedía a señalar que la Junta haría “… un Manifiesto al público de su instalación y motivos que la reunieron, con las demás explicaciones que considere convenientes para ilustrar al pueblo sobre sus intereses y modo de proceder en la elección de diputados a Cortes…” Asimismo, “nombrara en seguida de la elección de su presidente una Regencia compuesta de tres personas de su seno o fuera de él, en quien reside el poder ejecutivo, y que gobierne en nombre del Monarca, hasta que este empuñe el cetro del Imperio.” Dicho eso, se indicaba que “, gobernara interinamente conforme a las leyes vigentes en todo lo que no se oponga al plan de Iguala, y mientras las Cortes formen la Constitución del Estado”. Por su parte, “la Regencia… procederá a la convocación de Cortes conforme al método que determine la Junta provisional de gobierno, Io que es conforme al espíritu del art. 24 del citado plan.” Era especificado que “…El poder ejecutivo reside en la Regencia, el legislativo en las Cortes; pero como ha de mediar algún tiempo antes que estas se reúnan, para que ambos no recaigan en una misma autoridad, ejercerá la Junta el poder legislativo: primero, para los casos que puedan ocurrir y que no den lugar a esperar la reunión de las Cortes, y entonces procederá de acuerdo con la Regencia; segundo, para servir a la Regencia de cuerpo auxiliar y consultivo en sus determinaciones.” Y tras de esto, deslindaba el trato a los leales y a los que no simpatizaban con Agustín y compañía.

“Toda persona que pertenece a una sociedad, alterado el sistema de gobierno, o pasando el país a poder de otro príncipe, queda en el estado de libertad natural para trasladarse con su fortuna adonde le convenga, sin que haya derecho para privarle de esta libertad, a menos que tenga contraída alguna deuda con la sociedad a que pertenecía, por delito, o de otro de los modos que conocen los publicistas: en este caso están los europeos avecindados en Nueva España y los americanos residentes en la Península; por consiguiente, serán árbitros a permanecer adoptando esta o aquella patria, o a pedir su pasaporte, que no podrá negárseles, para salir del Imperio en el tiempo que se prefije, llevando o trayendo sus familias y bienes, pero satisfaciendo a la salida por los últimos los derechos de exportación establecidos, d que se establecieren por quien pueda hacerlo.” Sin embargo, para los rejegos, “… No tendrá lugar la anterior alternativa respecto de los empleados públicos o militares que notoriamente son desafectos a la independencia mexicana, sino que estos, necesariamente, saldrán de este Imperio dentro del término que la Regencia prescriba, llevando sus intereses y pagando los derechos de que había el artículo anterior.” Una vez resuelto esto, quedaba definir como entraría Agustín a la capital. Esto se determinó al mencionar que “…Siendo un obstáculo a la realización de este tratado la ocupación de la capital por las tropas de la Península, se hace indispensable vencerlo; pero como el primer jefe del ejército imperial; uniendo sus sentimientos a los de la nación mexicana, desea no conseguirlo por la fuerza, para lo que le sobran recursos, sin embargo del valor y la constancia de dichas tropas peninsulares, por la falta de medios y arbitrios para sostenerse contra el sistema adoptado por la nación entera, D. Juan O-Donojú se ofrece a emplear su autoridad para que dichas tropas verifiquen su salida sin efusión de sangre y por una capitulación honrosa.” De esta forma todo estaba listo para que fuéramos independientes.

Tras este recorrido por los tres documentos, nos permitimos hacerle un par de preguntas a usted lector amable: ¿Cree usted que el año próximo debamos de tirarnos a celebrar los dos siglos de una independencia sustentada en documentos que claramente indicaban que seriamos independientes de España bajo la tutela de Fernando VII o uno de su familia? ¿Acaso se puede llamar independencia a lo que proclamaban seguiría operando bajo la forma de un imperio a imagen y semejanza del que se decía nos liberábamos? Independientemente de su opinión respetable, nuestra respuesta es no. Aun cuando los revisionistas y adherentes tengan otra perspectiva, la nuestra es que debemos de continuar celebrando el inicio del movimiento independentista. Hidalgo y Morelos proponían la creación de una nación bajo un sistema federalista que nada tenia que ver con lo que prevaleció durante trescientos años mucho menos aspiraban a terminar imitando, en una ópera bufa, con lo que decían estaban extinguiendo. Empiezan, sin embargo, a circular versiones diversas acerca de lo que hay detrás de la intentona revisionista por reivindicar a Agustín Cosme Damián, nos negamos a creerlas, pero… podríamos estar equivocados. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Noventa y siete años serían este 5 de octubre. Siempre presente, doña Estela.

Añadido (2) El amo de la machincuepa y el saltimbanquismo durante el Siglo XX y el XXI, está a punto de deleitar al respetable con lo que pareciera ser el acto último de su carrera. Hay quienes dicen que, entre tanta oscuridad, es comprensible que su figura brille a pesar de que las piernas ya no respondan como antes. Al fondo, como preámbulo al acto, se escuchan los tambores redoblar.

Añadido (3) Para quienes se preguntaban por qué no aparecía en actos oficiales el Ministro Presidente, no fueran a calificarlo de subordinado !!!

Añadido (4) Nuevamente, surge el tema del separatismo de Chiapas. ¿Tendrán ya a su Lorenzo de Zavala?
26 Septiembre 2020 04:00:00
Esto planteaba Morelos, hoy denostado por los revisionistas/ B de B
Para José Gerardo, hombre de leyes y admirador de Morelos

La semana anterior nos ocupamos de mostrar a los revisionistas que están equivocados cuando niegan valor a las acciones que desarrollara Miguel Hidalgo Costilla y Gallaga en el proceso que llevó a lograr la independencia de México. Dado que ellos, también, arremetieron en contra de José María Teclo Morelos Pérez y Pavón, como lo prometimos en la colaboración anterior, en esta habremos de dar un repaso sintético a las propuestas que el michoacano realizó encaminadas a construir la patria nueva.

No pretendemos convertir este escrito en un documento biográfico o una semblanza apologética de Morelos, ni enfrascarnos en la discusión de cual fue su actitud a la hora de su encierro y ejecución. Nos concretaremos a revisar cuatro documentos, de los cuales mantendremos su redacción y ortografía. En el contenido de ellos, se puede apreciar como este hombre tenia muy claro hacia donde debería de ir la nación una vez que se hubiera constituido como tal.

Iniciaremos por revisar la carta que, desde Tixtla en el hoy estado de Guerrero, Morelos dirigiera, el 12 de agosto de 1811, a Ignacio López Rayón. En ella, explica las razones que tuvo para realizar un acto muy importante, la acuñación de moneda de cobre que tenía un valor muy superior al del metal contenido en ella. El objetivo de tal medida era poder obtener aportaciones de quienes estuvieran a favor de la causa independentista en función de las posibilidades de cada uno. En el texto de la misiva, Morelos apunta que “ Hallándome sin socorro, y adeudada la Caja en algunos miles por causa de tanto comisionado devorante, he resuelto sellar cobre en calidad de libranza, pues de este modo nos presta el pobre y el rico, lo que hice publicar por bando en el comercio del ejército, y en la provincia de Tecpan [hoy estado de Guerrero], para que nadie la repugnase, y tenga su debido valor en el mercado, cuyo bando también remito á V.[uestra] E.[xcelencia] para que si lo tuviere á bien lo mande publicar en los lugares convenientes, pues es regular que esta moneda se extienda en el comercio de otras provincias.”

Tras de ello, procedió a explicar el origen de esa acción al mencionar que “esta providencia quise tomarla de acuerdo con el Señor Hidalgo, y sólo me responde con fecha 16 de Diciembre próximo pasado, desde Guadalaxara, que pida prestado, y libre contra la Caja Nacional, cualquiera cantidad; pero no habiendo hasta ahora encontrado personas pudientes que hagan préstamos bastantes al socorro de las tropas, he librado en cobre de medio real arriba hasta un peso, menos tostones, de moneda inútil, á favor del pobre y del rico, con lo que parece estamos ¡ bien socorridos.” Como es sabido por todos, Morelos no era economista, pero si poseía un sentido común enorme y sabia que, si no quedaba otra opción, ante las emergencias no había que tener miedo a endeudarse. Vaya lección intemporal para quienes prefieren empantanarse en la crisis y la escasez de recursos pecuniarios, antes que agenciarse recursos, vía el crédito. Morelos aun no tomaba el mando del movimiento independentista, pero ya daba muestras de liderazgo.

Dos años más tarde, Morelos habría de dar una muestra de transitar sobre la línea marcada por Hidalgo. En aquellos tiempos nada de que existieran instituciones pomposamente bautizadas como defensoras de los derechos humanos, pero el sentido humanista era divisa de quienes luchaban por construir la patria nueva. Si bien Hidalgo, desde diciembre de 1811, había decretado el fin de la esclavitud, al calor de la lucha aun quedaba por consolidar la medida. Por ello. El 5 de octubre de 1813, desde Chilpancingo, Morelos emitió una proclama en la cual indicaba “porque deve alejarse de la América la Esclavitud y todo lo que a ella huela mando que los Yntendentes de Provincia y demás magistrados velen sobre que se pongan en libertad cuantos esclavos hayan quedado, y que los Naturales que forman Pueblos y Repúblicas hagan sus Elecciones libres presididas del Párroco y Juez Territorial quienes no los coartarán a determinada persona, aunque pueda representar con prueba la ineptitud del Electo a, la Superioridad que ha de aprobar la Elección: previniendo a las Repúblicas y Juezes no exclavicen a los hijos de los Pueblos con servicios y personales que solo deben a la Nación y soberanía y no al individuo como a tal, por lo que bastara dar un Topil, o Alhuacil al subdelegado u Juez, y nada más para el año alternando este servicio los Pueblos y hombres que tengan Haciendas con 12 sirvientes sin distinción de castas que quedan abolidas. Y para que todo tenga su puntual y devido cumplimiento, mando que los intendentes circulen las copias necesarias y que éstas se franqueen en mi secretaria a cuántos las pidan para instrucción y cumplimiento.” Esto apenas era el bosquejo de lo que Morelos habría de plantear con una visión puesta en el futuro plasmada en los “Sentimientos de la Nación.”

El documento fue emitido tres semanas antes, el 14 de septiembre de 1813, del escrito previamente mencionado. En él, Morelos muestra la grandeza de su pensamiento y la visión que tenia para la patria. Empezaba por indicar que “Que la América es libre e independiente de España y de toda otra Nación, Gobierno o Monarquía, y que así se sancione, dando al mundo las razones.” Pero seguramente esto no es del gusto de los revisionistas quienes proponen que para celebrar la independencia hay que alabar a Iturbide quien, en el Plan de Iguala, publicado el 24 de febrero de 1821, establecía “la absoluta independencia de este reino,” en el cual, habrá “un gobierno monárquico templado por una Constitución análoga al país.” Pero para que se viera que Agustín Cosme Damián amaba la independencia en forma de grillete, a continuación, indicaba que “Fernando VII, y en sus casos los de su dinastía o de otra reinante, serán los emperadores, para hallarnos con un monarca ya hecho, y precaver los atentados funestos de la ambición.”

Vaya forma de liberarnos del coloniaje, el detestado nos seguiría gobernando, pero eso si independientes. Pero en donde De Iturbide Arámbula aparece pintado de cuerpo entero es en el apartado octavo del Plan referido el cual indica: “Si Fernando VII no se resolviere venir á México, la junta o la regencia mandará á nombre de la nación mientras se resuelve la testa que debe coronarse.” Y la cabeza que estaba presta para ser adornada no era la otra que la del criollo quien un día se sintió noble. Pero dejemos al ídolo de los revisionistas y volvamos a Morelos y sus Sentimientos.

Aun cuando nuestra perspectiva difiere respecto a lo que apuntaremos, la respetamos ya que sería irracional demandar que Morelos renegara de lo que era su formación profesional. En congruencia con ello, indicaba que “Que la Religión Católica sea la única, sin tolerancia de otras.” Sin embargo, realizaba algunas acotaciones al mencionar “que todos sus ministros se sustenten de todos, y solo los diezmos y primicias, y el pueblo no tenga que pagar más obvenciones que las de su devoción y ofrenda.” Asimismo, precisaba que el dogma sea sostenido por la Jerarquía de la Iglesia, que son el Papa, los Obispos y los Curas, porque se debe arrancar toda planta que Dios no plantó: omnis plantatio quam non plantabit Pater meus celestis eradicabitur. Mat. Cap. XV.” A pesar de su apego a la religión, Morelos era un hombre quien creía en la democracia y las instituciones.

Muestra de ello lo da al afirmar “que la soberanía dimana inmediatamente del Pueblo, el que solo quiere depositarla en sus representantes dividiendo los poderes de ella en Legislativo, Ejecutivo y Judiciario, eligiendo las Provincias sus vocales, y éstos a los demás, que deben ser sujetos sabios y de probidad.” Ello, lo reafirmaba al apuntar “que la Soberanía dimana inmediatamente del Pueblo, el que solo quiere depositarla en el Supremo Congreso Nacional Americano, compuesto de representantes de las provincias en igualdad de números.” Muestra de su convicción en la validez de la separación de poderes la da al indicar “que los Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial estén divididos en los cuerpos compatibles para ejercerlos.” Para buscar una operación optima, añadía “que funcionarán cuatro años los vocales, turnándose, saliendo los más antiguos para que ocupen el lugar los nuevos electos. La dotación de los vocales será una congruente, suficiente y no superflua, y no pasará por ahora de ocho mil pesos.” Reconocía la existencia de una limitante de recursos real y los emolumentos deberían de limitarse a lo disponible.

Como aquellos eran tiempos de marcar distancias y tres siglos de coloniaje tenían a todos hasta el copete, a Morelos no le quedaba sino adoptar una actitud que hoy pudiera parecer chauvinista, pero, entonces, no había otra alternativa sino establecer “que los empleos los obtengan solo los americanos. Para quienes estaban a favor de la presencia de personas provenientes de otras latitudes, les abría una rendija pequeña al mencionar “que no se admitan extranjeros, si no son artesanos capaces de instruir, y libres de toda sospecha”. Morelos, sin embargo, estaba consciente de que mucho era lo que estaba por hacerse.

Por lo anterior, enfatizaba “que la patria no será del todo libre y nuestra, mientras no se reforme el gobierno, abatiendo el tiránico, substituyendo el liberal y echando fuera de nuestro suelo al enemigo español que tanto se ha declarado contra esta nación.” Como es factible leer, nada de andar proponiendo gobiernos monárquicos, o un remedo de eso, lo que se planteaba era una transformación real y no medidas cosméticas que terminaran en gatopardismo. Esto pasaba por emitir medidas que resultaban muy adelantas para su tiempo.

Como firme creyente en las disposiciones legales, Morelos mencionaba “que como la buena ley es superior a todo hombre, las que dicte nuestro Congreso deben ser tales que obliguen a constancia y patriotismo, moderen la opulencia y la indigencia, y de tal suerte se aumente el jornal del pobre, que mejore sus costumbres, aleje la ignorancia, la rapiña y el hurto.” Para quienes hoy, aquí y afuera, nos quieren sorprender como los adalides primigenios en la búsqueda de leyes igualitarias, establecía “que las leyes generales comprendan a todos, sin excepción de cuerpos privilegiados, y que estos sólo lo sean en cuanto el uso de su ministerio.” Sin embargo, Morelos percibía claramente que no cualquiera podría emitir leyes justas para eso se requería de personas con la preparación adecuada, por ello recomendaba “que para dictar una ley se haga junta de sabios en el número posible, para que proceda con más acierto y exonere de algunos cargos que pudieran resultarles.”

Como ya lo había externado en el documento que mencionamos renglones arriba, la libertad de los individuos era algo que consideraba fundamental para poder construir la nación nueva. Así”, reiteraba “que la esclavitud se proscriba para siempre, y lo mismo la distinción de castas, quedando todos iguales y sólo distinguirá a un americano de otro, el vicio y la virtud.”

En cuanto a las relaciones con el exterior y el resguardo de los limites territoriales, el antiguo cura de Carácuaro indicaba “que nuestros Puertos se franqueen a las naciones extranjeras amigas, pero que éstas no se internen al Reino por más amigas que sean, y solo haya Puertos señalados para el efecto, prohibiendo el desembarco en todos los demás, señalando el diez por ciento u otra gabela a sus mercancías.” Pero ahí no dejaba el tema, añadía “que las tropas extranjeras de otro Reino no pisen nuestro suelo, y si fuere en ayuda, no estarán donde la Suprema Junta.” Asimismo, era cuidadoso de no invadir la territorialidad de otras naciones y el respeto al libre albedrío de cada una por lo cual era claro en el mensaje de “que no hagan expediciones fuera de los límites del Reino, especialmente ultramarinas, porque no son de esta clase, propagar la fe a nuestros hermanos de tierra dentro.”

En asuntos domésticos, estaba muy interesado la seguridad del individuo y sus pertenencias, por ello, hacia saber cuan necesario era “que a cada uno se le guarden las propiedades y respete a su casa como en asilo sagrado señalando penas a los infractores.” A la vez como antecedente de las garantías individuales y los derechos humanos, mencionaba “que en la nueva legislación no se admitirá la tortura.” Por si los modernos creen haber descubierto el hilo negro combinado con el agua tibia.

Sabedor de que era necesario respetar el libre albedrío de una gran parte de la población sometida al bombardeo religioso, Morelos demandaba “que en la misma [la nueva legislación] se establezca por ley Constitucional la celebración del doce de diciembre en todos los pueblos, dedicado a la patrona de nuestra libertad, María Santísima de Guadalupe, encargando a todos los pueblos, la devoción mensual.” En ello, le iba seguir contando con el respaldo de los creyentes adheridos a su causa.

Y para que no quede duda de hasta donde llegaban los alcances de este visionario, nos proveía de una versión incipiente de reforma fiscal al enfatizar cuan necesario era que se quite la infinidad de tributos, pechos a imposiciones que más agobian y se señale a cada individuo un cinco por ciento en sus ganancias, u otra carga igual ligera, que no oprima tanto, como la alcabala [el impuesto que debían pagar los vendedores en un contrato de compraventa y las dos partes en un contrato de permuta], el estanco [prohibición de la venta libre de productos como tabaco, sal, aguardiente y algunos minerales por estar su explotación reservada al estado], el tributo [era lo que pagaban los habitantes de los pueblos de indios. En el siglo XVIII, significaba un peso y media fanega de maíz al año], y otros, pues con esta corta contribución, y la buena administración de los bienes confiscados al enemigo, podrá llevarse el peso de la Guerra y honorarios de empleados.”

A pesar de lo que hoy digan los revisionistas de la historia quienes primero dicen que el Grito de Dolores fue el 14 , y a la mañana siguiente escriben que se realizó el 17, Morelos, quien si vivió aquellos tiempos, sugería “que igualmente se solemnice el día 16 de septiembre todos los años, como el día aniversario en que se levantó la voz de la independencia y nuestra santa libertad comenzó, pues en ese día fue en el que se abrieron los labios de la Nación para reclamar sus derechos y empuñó la espada para ser oída, recordando siempre el mérito del grande Héroe el señor Dn. Miguel Hidalgo y su compañero Dn. Ignacio Allende.”
Todo lo anterior sirvió de base para la elaboración de la Constitución de Apatzingán promulgada por el Congreso de Anáhuac, en el cual Morelos participa como representante del Nuevo Reyno de León, el 22 de octubre de 1814, misma que es el antecedente de las Constituciones libertarias que fueron las de 1857 y 1917.

El cuarto documento que nos permite conocer los alcances del michoacana es aquella misiva que, desde el Palacio Nacional del Supremo Gobierno mexicano en Puruarán, así dice el texto original, el 14 de julio de 1815, Morelos juntamente con José María Liceaga y Remigio de Yarza, dirigió al presidente de los Estados Unidos de América del Norte, James Madison. Tras mencionar como el pueblo se había lanzado en la búsqueda para extinguir “el yugo afrentoso de la esclavitud; y confiábamos finalmente en la ayuda poderosa de los Estados Unidos quienes, así como nos habían guiado sabiamente con su ejemplo; nos franquearían con generosidad sus auxilios, previos los tratados de amistad y de alianza en que. presidiese la buena fe, y no se olvidasen los intereses recíprocos de una y otra nación”. Seguramente no faltara por ahí quien busque colocarle el sambenito de proyanqui a Morelos. Para nosotros era un visionario que preveía lo que venía, además de estar plenamente consciente de que el futuro de la patria no podía seguir dependiendo de Europa con la cual tras de trescientos años de relaciones lo único que habíamos sacado era la ignorancia, la superchería y la pobreza. O ¿Acaso los revisionistas nos dirán que todo fue jauja y la ilustración floreció?

Asimismo, en la carta mencionaba como “nuestro sistema de gobierno habiendo comenzado, como era natural, por los más informes rudimentos, se ha ido perfeccionando sucesivamente según qué lo han permitido las turbulencias de la guerra, y hoy se ve sujeto a una constitución de Apatzingán construida en máximas a todas luces liberales y acomodada en cuanto ha sido posible al genio, costumbres, y hábitos de nuestros pueblos, no menos que a las circunstancias de la revolución. Con el transcurso del tiempo recibirá modificaciones y mejoras a medida que nos ilustre la experiencia; pero nunca nos desviaremos una sola línea de los principios esenciales que. constituyen la verdadera libertad civil.” Ninguna duda de que la autocrítica estaba presente y era sabedor de que aun era largo el tramo por recorrer.

En cuanto a fomentar las relaciones con los EUA, Morelos indicaba: “nos alienta sobre manera para. insistir en esta solicitud, la íntima persuasión en que siempre hemos vivido de que, siendo Amigas, y aliadas las Américas del Norte y Mexicana, influirán recíprocamente en los asuntos de su propia felicidad, y se harán invencibles a las agresiones de la codicia, de la ambición y de la tiranía; tanto que. nos hemos adelantado a creer que. esta importante liga merecerá de contado la aprobación de los dignos Representantes de la Nación AngloAmericana y de todos sus ciudadanos tan recomendables por su ilustración y por sus virtudes sociales.”

Lo que sigue es un reconocimiento de donde estábamos, lo que éramos y hacia donde buscábamos llegar bajo un esquema de cooperación con el vecino. Reconocía “la sinceridad y el espíritu filantrópico que caracterizan a ambas naciones: la facilidad y prontitud con qué. pueden comunicarse mutuamente sus auxilios: el bello enlace que resultará de dos pueblos, el uno privilegiado por. la fertilidad y producciones tan ricas como variadas de su suelo, y el otro distinguido por. su industria, por su cultura, y por su genio, que son los manantiales más fecundos de la riqueza de los Estados, todo conspira a justificar nuestras ideas formando desde ahora la prospectiva más halagüeña, si una y otra república llegan a unirse por. medio de tratados de alianza y de comercio, que. apoyados en la razón y en la justicia, en vengan a ser los vínculos sagrados de nuestra común prosperidad.” Acto seguido, Morelos presentaba a José Manuel de Herrera como ministro plenipotenciario para negociar el reconocimiento de “la Independencia de la América Mexicana” y se procediera a “en la forma conveniente a las negociaciones y tratados que aseguren la Felicidad y la gloria de las dos Américas.” Por si alguno todavía creía que eso del tratado comercio fue una ocurrencia surgida durante los 1980s. Al final la epístola no fue respondida por Madison, y Morelos sería asesinado, esa es la palabra adecuada para el acto realizado por ordenes de Calleja, el 22 de diciembre de 1815.

Hoy, los revisionistas envueltos en su manto albiceleste quieren vendernos que debemos de celebrar lo realizado por Agustín Cosme Damián quien fue un oportunista cuya propuesta de independencia era instaurar un gobierno monárquico para que todo cambiara y siguiera igual. Tratar de demeritar lo hecho por Hidalgo y Morelos en pro de la independencia, simplemente porque fueron victimas de la formula iglesia católica-gobierno imperial, es querer negar que ellos sí tenían un proyecto para construir la nación nueva con la vista puesta en el mañana. Los revisionistas, al proponer a Iturbide como el gran independentista y ningunear a Hidalgo y Morelos, terminan por mostrarnos que, en realidad, son de los que plantean construir el futuro para instaurar el pasado. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) ¿Alguien podrá creer que el estadista Juárez García se sentiría orgulloso de que en su honor haya sido bautizado con su nombre ese sujeto execrable que fue el “Duce” italiano?

Añadido (2) En estos días hemos recordado la ocasión en que, recién desempacados de concluir nuestra segunda etapa estudiantil, fuimos a parar a un empleo que lucía interesante. Habían trascurrido veinte días cuando surgió un intercambio de opiniones con quien era nuestro superior jerárquico. De pronto, uno de nuestros puntos de vista no concordaba con el suyo y nos dijo: “tu no tienes derecho a opinar distinto, estás para obedecer…” Media hora más tarde, tenía la renuncia sobre su escritorio. Fue la única ocasión, en las más de dos décadas en que servimos al estado mexicano, en que alguien trató de impedirnos emitir nuestro punto de vista, y vaya que fueron varias las veces en que disentimos con la perspectiva de quienes eran nuestros superiores jerárquicos. Claro, aquellos eran los tiempos dinosáuricos-neoliberales.

Añadido (3) Todo mundo tiene derecho a expresar sus inconformidades, pero eso de meterle tufo cristero a nadie ayuda. Recordemos, aquella reyerta inútil costó la vida de más cien mil mexicanos y nada bueno dejó. Mora, Orozco, Ruiz, Diaz, Anacleto, Segura, los Pro, Palomar, Capistran, Ceniceros, Gorostieta, el “catorce,” Jiménez, Toral, la madre Conchita y varios más como ejemplo de fanatismo están bien, pero son impresentables para mostrarlos como pilares sobre los cuales pueda sustentarse la recomposición de una nación. Ellos fueron sembradores de odio y divisionismo. Quienes conocimos de cerca a sus herederos ideológicos podemos afirmarlo con certeza plena.
19 Septiembre 2020 04:00:00
Los revisionistas señalan que Hidalgo y Morelos nada aportaron a la Independencia
En estos días, cuando las fiestas patrias se celebran de manera atípica, vuelven a surgir las voces que, si bien permanecen adormecidas, en cuanto pueden salen a decirnos que nada tenemos que conmemorar en torno al grito de independencia. De pronto, se les cae el disfraz y enseñan que los envuelve un manto albiceleste con la cual se sienten inmaculados y poseedores de la verdad eterna. Veamos lo que dicen y repasemos la proclama de uno de los desdeñados de hoy.

Claman los revisionistas de la historia que nada deberíamos de festinar en torno a Miguel Gregorio Antonio Francisco Ignacio Hidalgo-Costilla y Gallaga Mandarte Villaseñor, ni tampoco alrededor de José María Teclo Morelos Pérez y Pavón, a quien debemos de alabar es a Agustín Cosme Damián de Iturbide y Arámburu ya que este “consumó la independencia a bajo costo.” Además, esos revisionistas claman, por la noche, con que el “no grito” fue el 14 y, a la mañana siguiente, escriben que sucedió el 17, pero eso si nada de que el 15 o 16. Encarrerados en el proceso de demeritar, se concretan a decir que Hidalgo y Morelos únicamente destruyeron la economía de la Nueva España, que, según ellos, iba viento en popa y, decimos nosotros, con la mayoría abrumadora de la población sumida en el pauperismo, la superchería y la ignorancia. Al escucharlos, creímos que ya posesionados por el espíritu de algún hacendado sinarquista , dirían que Hidalgo y Morelos solamente se dedicaron a “soliviantar a los pelados.”

Afortunadamente, los detractores de ahora pudieron vencer la posesión y evitaron llegar a ese abismo. Sin dejar de lado que el criollo, quien un día se sintió noble, fue el oportunista que capitalizó todo lo realizado a lo largo de once años, restar valor a lo llevado a cabo por los dos primeros en el proceso para alcanzar la independencia, es tener una visión de la historia muy retorcida o mostrar que el encierro ya causa efectos serios en los juicios de valor. Pero vayamos a dar un repaso breve en torno a Hidalgo y su proclama que nos lo muestra tal cual era y lo que buscaba, dejaremos para la semana próxima lo concerniente a Morelos.

Seguramente quienes demeritan que Hidalgo se haya lanzado a la lucha argüirán que lo hizo defendiendo a Fernando VII. Olvidan, sin embargo, que detrás de aquello había todo un motivo de inconformidad. Ese rey, quien terminaría siendo detestado por su pueblo, no era sino el pretexto para iniciar un proceso en el cual los criollos demandaban ser tomados en cuenta, en este que al final de cuentas era su suelo patrio, en el proceso económico-político de la Nueva España en donde los ibéricos peninsulares les habían asignado la categoría de ciudadanos de segunda sin importar condición social y nivel de preparación. Eso fue realmente el detonador que impulsó a Hidalgo y sus seguidores para hacer aquel llamado. Si este sucedió el 15 o 16 o, como dicen los revisionistas, el 14 o 17, es lo de menos, fue el inicio de un proceso que tomaría un tiempo largo hasta que se pudiera crearse la nación nueva compuesta por los indígenas, ibéricos, criollos, mestizos, negros y todas las demás derivaciones que se dieran de la mezcla., así como quienes provenientes de otras latitudes vinieran a incorporarse. De como participaron cada uno de ellos sería motivo de otro análisis que no emprenderemos en esta ocasión.

Respecto a sí Hidalgo, al hacer el llamado, tenía o no claro realizar un cambio, nos inclinamos por pensar en positivo. En el poco tiempo que duró al frente de la lucha fue capaz de plantear acciones que muestran que aquello era algo que iba más allá de una ocurrencia. Con toda certeza, se olvidan de que cuando a sangre y fuego (¿había otra manera?) tomaba la ciudad de Guanajuato, se dio a la tarea de reorganizar el Ayuntamiento. También es dejado de lado que durante el proceso creó una casa de moneda y estableció una fundición de cañones. De igual manera, omiten mencionar que, en Guadalajara, procedió a abolir la esclavitud, un hecho que varios, entre ellos los revisionistas, minimizan porque de aceptarlo en todo su valor, tendrían que admitir que, en aquella sociedad tan bien portada, se practicaba la costumbre abominable del esclavismo bajo la bendición de la Iglesia Católica Apostólica y Romana.

¿Acaso van a negar que esto es cierto? Por supuesto, los revisionistas podrían argüir que Hidalgo tenía una vida disipada, le daba por enseñar artes y oficios a indígenas y negros, leía a los clásicos y poesía, promovía el teatro, era un aficionado a la tauromaquia, montaba a caballo, jugaba cartas y a los gallos, tomaba algo más que vino de consagrar, y su pecado mayor era ser pizpireto con las damas con quienes podía pasar a la etapa siguiente. En síntesis, era un auténtico pecador o, como diríamos los mortales, un ser humano simplemente, quien de ninguna manera podría cobijarse bajo el manto albiceleste con el cual se cubren los revisionistas. Estos, también, pasan por alto que Hidalgo eliminó los estancos (el monopolio del gobierno de la producción, distribución, venta e importación) de tabaco y pólvora. Dicho acto, hoy, podríamos calificarlo como una medida desregulatoria en pro del comercio libre.

Claro que podrán discutir que Hidalgo como militar fue un fracaso pues teniendo a sus pies la ciudad de México, vaciló antes de ir sobre de ella y tomarla vía el arrasamiento. Si alguna excusa puede encontrarse a esto fue que al final de cuentas pudo más su sentido de clase y condición de sacerdote y se abstuvo de dar aquel paso que, de tomarlo, habría terminado en una carnicería. Para quienes dicen que se lanzó a pelear sin saber lo que buscaba, nos permitimos retomar, literalmente, el manifiesto que lanzara, el 15 de diciembre de 1810, desde Guadalajara. El documento lo encontramos en una publicación editada, en 1872, bajo el título de “Documentos Históricos de la Independencia.” En dicha proclama es factible apreciar quien era, como Hidalgo pensaba y hacia donde planeaba ir en aquel proceso que iniciara tres meses antes en Dolores Hidalgo, Guanajuato.

Al comienzo del escrito, Hidalgo manifiesta cuál era su postura ante quienes le cuestionaban su religiosidad. Si bien no compartimos mucho de lo que ahí menciona, siempre, hemos mantenido que la relación con el Gran Arquitecto es un asunto personal y merece respeto aun cuando no coincidamos con ella. Hidalgo daba inicio al manifiesto apuntando: “Me veo en la triste necesidad de satisfacer a, las gentes, sobre un punto en que nunca creí se me pudiese tildar, ni menos declarárseme sospechoso para mis compatriotas. Hablo de la cosa más interesante, más sagrada, i para mi más amable: de la religión santa, de la fe sobrenatural que recibí en el bautismo. — Os juro desde luego, amados conciudadanos míos, que jamás me he apartado ni en un ápice de la creencia de la Santa Iglesia Católica: jamás he dudado de ninguna de sus verdades: siempre he estado íntimamente convencido de la infalibilidad de sus dogmas i esto i pronto a derramar mi sangre en defensa de todos i cada uno de ellos. —Testigos de esta protesta son los feligreses de Dolores i de San Felipe, a quienes continuamente explicaba las terribles penas que sufren los condenados en el infierno, a, quienes procuraba inspirar horror a los vicios i amor a, la virtud, para que no quedaran envueltos en la desgraciada suerte de los que mueren en pecado: testigos las gentes todas que me han tratado, los pueblos donde he vivido, i el ejercito todo que comando. —Pero ¿para que testigos sobre un hecho e imputación que ella misma manifiesta su falsedad?”

Como ha sucedido en el ayer y hoy, en cuanto alguien decide expresar puntos de vista que no coinciden con los de quienes estiman son poseedores de la verdad eterna, le endilgan todo tipo de epítetos y acusaciones plenas. En ese contexto Hidalgo argüía que: “Se me acusa de que niego la existencia del infierno, i un poco antes se me hace cargo de haber asentado que algún pontífice de los canonizados por santo esta en este lugar: ¿Cómo, pues, concordar que un pontífice esta, en el infierno, negando la existencia de este?— Se me imputa también el haber negado la autenticidad de los Sagrados Libros, i se me acusa de seguir los perversos dogmas de Lutero: si Lutero deduce sus errores de los libros que cree inspirados por Dios, i como el que mega esta inspiración sostendrá, los suyos, deducidos de los mismos libros que tiene por fabulosos? Del mismo modo son todas las acusaciones. —¿Os persuadiríais, americanos, que un tribunal tan respetable, i cuyo instituto es el más santo, se dejase arrastrar del amor del paisanaje, hasta prostituir su honor i su reputación?”

Entonces quien discrepara de la línea gobernante era sujeto al escarnio. La opción era alinearse o mantenerse callado, una recomendación que Hidalgo no siguió y le cayeron encima todo tipo de acusaciones que lo llevaron a señalar: “Estad ciertos, amados conciudadanos míos, que, si no hubiese emprendido libertar nuestro reino de los grandes males que le oprimían, i de los mucho mayores que le amenazaban, i que por instantes iban a, caer sobre él, jamás hubiera yo sido acusado de hereje. —Todos mis delitos traen su origen del deseo de vuestra felicidad: si este no me hubiese hecho tomar las armas, yo disfrutaría una vida dulce, suave i tranquila: yo pasaría por verdadero católico, como lo soi, y me lisonjeo de serlo: jamás habría habido quien se atreviese a denigrarme con la infame nota de herejía.: —¿Pero de que medio se habían de valer los españoles europeos, en cuyas opresoras manos estaba nuestra suerte?”

En aquellos días, las opciones para manifestar la inconformidad no eran muy variadas, de ahí que ante el llamado de Hidalgo hubo muchísimos que los siguieron de la forma en que aquí lo describe. “La empresa era demasiado ardua: la nación, que tanto tiempo estuvo aletargada, despierta repentinamente de su sueño a la dulce voz de la libertad: corren apresurados los pueblos, i toman las armas para sostenerla a toda costa. —Los opresores no tienen armas ni gentes para obligarnos con la fuerza a seguir en la horrorosa esclavitud a que nos tenían condenados. ¿Pues qué recurso les quedaba?”

Durante aquellos tiempos en donde los habitantes de este país vivían bajo el yugo del maridaje gobierno-religión castrante, no les quedaba a los primeros sino utilizar a los segundos para que hicieran uso del Gran Arquitecto en calidad de verdugo y atemorizaran a los pobladores con castigos extraterrenales por andar buscando mejorar sus condiciones de vida aquí en donde, les decían, deberían de aceptar las cosas como vinieran para poder ser dignos de ganarse el paraíso inmanente. En ese contexto, Hidalgo indicaba que los gobernantes habrían de “valerse de toda especie de medios, por injustos, ilícitos i torpes que fuesen, con tal que condujeran a sostener su despotismo i la opresión de la América: Abandonan hasta la última reliquia de honradez i hombría de bien, se prostituyen las autoridades más recomendables; fulminan excomuniones, que nadie mejor que ellas saben no tienen fuerza alguna; procuran amedrentar a, los incautos i aterrorizar a los ignorantes, para que espantados con el nombre de anatema, temían donde no hay motivo de temer. —¿Quién creería, amados conciudadanos, que llegase hasta este punto el descaro i atrevimiento de los gachupines? ¿Profanar las cosas más sagradas para asegurar su intolerable dominación? ¿Valerse de la misma religión santa para abatirla i destruirla? ¿Usar de excomuniones contra toda la mente de la Iglesia, fulminarlas sin que intervenga motivo de religión?

Lo que sigue es para reflexionarlo, nuevamente, desde una perspectiva laica y enmarcarlo de manera intemporal ante quienes se venden como los elegidos que habrán de sanar todos los males de la población. Hidalgo apuntaba: “Abrid los ojos, americanos, no os dejéis seducir de nuestros enemigos: ellos no son católicos sino por política; su Dios es el dinero, y las conminaciones sólo tienen por objeto la opresión. ¿Creéis acaso que no puede ser verdadero católico el que no esté sujeto al déspota español? ¿De dónde nos ha venido este nuevo dogma, este nuevo artículo de fe? Abrid los ojos, vuelvo a, decir, meditad sobre vuestros verdaderos intereses: De este precioso momento depende la felicidad o infelicidad de vuestros hijos i de vuestra numerosa posteridad. Son ciertamente incalculables, amados conciudadanos míos, los males a que quedáis expuestos, si no aprovecháis este momento feliz que la Divina Providencia os ha puesto en las manos: No escuchéis las seductoras voces de nuestros enemigos, que bajo el velo de la religión y de la amistad, os quieren hacer víctima de su insaciable codicia”.

En el párrafo que reproduciremos a continuación, podría resumirse todo el resentimiento que existía en los albores del siglo XIX en contra de quienes venían no a integrarse a estas tierras, sino a saquearlas para después partir con el botín, una crítica que hasta nuestros días sigue vigente. “¿Os persuadís, amados conciudadanos, que los gachupines, hombres desnaturalizados, que han roto los más estrechos vínculos de la sangre, y se estremece la naturaleza que, abandonando a sus padres, a sus hermanos, a sus mujeres, y a sus propios hijos, sean capaces de tener afectos de humanidad a, otra persona? ¿Podréis tener con ellos algún enlace, superior a los que la misma naturaleza puso en las relaciones de su familia? ¿No los atropellan todos por solo el interés de hacerse ricos en la América? Pues no creías que unos hombres nutridos de estos sentimientos puedan mantener amistad sincera con nosotros: siempre que se les presente el vil interés, os sacrificaran con la misma frescura que han abandonado sus propios padres. —¿Creéis que el atravesar inmensos mares, exponerse al hambre, a la desnudez, a los peligros de la vida, inseparables de la navegación, lo han emprendido por venir a haceros felices? Os engañáis, americanos. ¿Abrazarían ellos ese cúmulo de trabajos, por hacer dichosos a unos hombres que no conocen? El móvil de todas esas fatigas no es sino su sórdida avaricia: ellos no han venido sino por despojarnos de nuestros bienes, por quitarnos nuestras tierras, por tenernos siempre avasallados bajo de sus pies.”

Si bien para algunos lo siguiente pudiera parecer chauvinista, debe de analizarse bajo la óptica de lo que sucedía entonces, aun cuando pudiera ser que no estaría mal cavilar sobre lo referente a la unión hoy tan desquebrajada por quienes deberían de fomentarla. “Rompamos, americanos, esos lazos de ignominia con que nos han tenido ligados tanto tiempo: para conseguirlo no necesitamos sino de unirnos. Si nosotros no peleamos contra nosotros mismos, la guerra está concluida y nuestros derechos a salvo. Unámonos, pues, todos los que hemos nacido en este dichoso suelo, veamos desde hoy como extranjeros y enemigos de nuestras prerrogativas a todos los que no son americanos.”

Para quienes afirman que Hidalgo no tenía sentido de lo que debería de ser la patria nueva y como deberían de organizarse sus instituciones, si hacemos de lado el aspecto religioso encontramos un federalismo incipiente, a más de señalar que el futuro no podría armarse si no éramos capaces de generar riqueza mediante la creación de la industria, revisemos esto en donde afirmaba: “Establezcamos un congreso que se componga de representantes de todas las ciudades, villas y lugares de este reino, que teniendo por objeto principal mantener nuestra santa religión, dicte leyes suaves, benéficas y acomodadas a las circunstancias de cada pueblo: Ellos entonces gobernarán con la dulzura de padres, nos tratarán como a sus hermanos, desterrarán la pobreza, moderando la devastación del reino y la extracción de su dinero, fomentarán las artes, se avivará la industria, haremos uso libre de las riquísimas producciones de nuestros feraces países. A la vuelta de pocos años, disfrutarán sus habitantes de todas las delicias que el Soberano Autor de la naturaleza ha derramado sobre este vasto continente”.

Para cerrar, Hidalgo agregó una nota en la que hace ver el trato comedido que la curia en España daba a quienes agachaban la cabeza ante la llegada de las huestes francesas. El sacerdote guanajuatense mencionaba que “entre las resmas [conjunto de veinte manos o quinientos pliegos de papel] de proclamas que nos han venido de la Península, desde la irrupción en ella de los franceses, no se leerá, una cuartilla de papel que contenga ni aun indicada, excomunión de algún prelado de aquellas partes contra los que abrazasen la causa de Pepe Botella [también conocido como José Bonaparte], sin que nadie dude que sus ejércitos y constitución venían a destruir el cristianismo en España.”

Como es factible observar, en el contenido de aquel manifiesto Hidalgo resumía su perspectiva religiosa que, como apunta, le era cuestionada; los motivos que lo llevaron a iniciar la lucha; señala, en forma sintética, como veía el futuro de la patria desde el punto de vista político, en donde bosqueja lo que podría ser un Congreso federal y a la vez da pie a el que bajo una perspectiva federalista se rija la vida nacional; y, la forma en que se habría de prosperar en base a la creación de la industria y el aprovechamiento de sus recursos naturales. El tiempo no le alcanzó para poder elaborar con mayor precisión y amplitud un programa hacia el futuro, pero ahí estaba su idea de hacia dónde quería ir y que tipo de país aspiraba construir una vez que se quitara el poder a los ibéricos. En ese contexto, desde nuestra perspectiva, los revisionistas de la historia están equivocados. Mucho es lo que hay que festejar y reconocer en Hidalgo quien, con todos los errores que se le quieran endilgar, tuvo el gran mérito de haber iniciado ese proceso hacia el cambio, que nunca se da de manera lineal, para transformar una colonia en la nación que alcanzamos a ser varios años después. Acerca de Morelos, el otro minimizado por los revisionistas, nos ocuparemos en la colaboración próxima. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) El asunto de las firmas y la venta de ‘cachitos” son las encuestas más acertadas que se ha levantado a lo largo de casi dos años. ¿Alguna duda?

Añadido (2) La campal está en pleno, los contendientes se dan con todo. En la indumentaria no se notan las consecuencias de la dureza porque se confunde con el color guinda de la vestimenta que portan.

Añadido (3) Más que medallas póstumas, en su momento debieron de haberlos provisto con el equipo y la protección necesarios para evitar sus fallecimientos. Con discursos y corcholatas nadie retorna del Mictlán.

Añadido (4) ¿Por qué los medios de comunicación en México no le dieron la importancia debida a la firma trascendental de los Acuerdos de Abraham mediante los cuales Israel establece relaciones diplomáticas con los Emiratos Árabes Unidos y Bahrein? ¿Acaso fue porque sus fuentes sobre la realidad estadounidense y mundial atendieron las ordenes de sus amos y no lo destacaron?

Añadido (5) Y de pronto, no pudimos dejar de acordamos de lo que el poeta uruguayo Mario Benedetti escribiera: “En una exacta/ foto del diario/ señor ministro/ del imposible /vi en pleno gozo/ y en plena euforia/ y en plena risa/ su rostro simple/ seré curioso/ señor ministro/ de qué se ríe/ de qué se ríe...”
12 Septiembre 2020 04:00:00
Ante el desacato, la virulencia
“Llegó por fin el caso de los rebeldes de estas provincias quitándose de una vez la mascara con que pretendían disfrazar el verdadero objeto de su conducta atroz y alucinar a los incautos, se han mostrado a la faz del mundo como unos traidores descarados, negando resueltamente la obediencia...” Pareciera que este párrafo fue escrito hoy por la mañana y la tinta aun no acaba de secar. Sin embargo, no es de factura reciente. Fue publicado hace 205 años y Félix María Calleja del Rey fue quien lo firmó, mientras reclamaba la carencia de acato “... al rey nuestro señor, declarando. la independencia de la Nueva España y atacando con escándalo las practicas y derechos de la Iglesia.” Eran los tiempos en que, a unos rebeldes, encabezados por el generalísimo José María Morelos y Pavón se les ocurrió elaborar una Constitución. Lo mencionado líneas arriba eran apenas los esbozos de la ira de Calleja contra aquellos rijosos, ante esto, permítanos revisar el contenido del documento.

Era el jueves 25 de mayo de 1815, cuando en la Gaceta del Gobierno de México, se reproducía el bando real que, un día antes, el mencionado Calleja publicara. El tal Félix estaba encabritado con aquellos insurrectos con lo que leía: “En varios papeles impresos por el llamado Congreso mexicano, y otros cabecillas en Apatzingán y Taretan...” Al respecto, mencionaba que “son estos documentos una ridícula constitución que aparece firmada por once rebeldes que se nombran diputados, en Apatzingán a 22 de octubre del año último, una proclama con la que la dieron a luz en 23 del mismo mes y año: Un decreto para la publicación y juramento de aquella en 25 ídem: dos proclamas del apóstata [José María] Coss; otra de la junta insurreccional, y un calendario para el presente año.” Antes de continuar, cabe precisar quienes fueron aquellos inconformes que suscribieron la llamada Constitución de Apatzingán. Ellos eran, José María Liceaga, (Guanajuato), quien fungió como presidente; Dr. José Sixto Verduzco Macías, (Michoacán); José María Morelos y Pavón, (Nuevo Reino de León); Lic. José Manuel de Herrera, (Técpan [hoy estado de Guerrero]); Dr. José María de Cos y Pérez, (Zacatecas); Lic. José Sotero de Castañeda (Durango); Lic. Cornelio Ortiz de Zárate Ladrón de Guevara, (Tlaxcala); Lic. Manuel de Alderete y Soria, (Querétaro); Antonio José Moctezuma (Coahuila); Lic. José María Ponce de León (Sonora); Dr. Francisco Argandar, (San Luis Potosí); Remigio de Yarza (secretario) y Pedro José Bermeo (secretario). Asimismo, cabe mencionar que, por causas distintas, los licenciados Ignacio López Rayón, Manuel Sabino Crespo, Andrés Quintana Roo, Carlos María de Bustamante y don Antonio de Sesma, no pudieron estar presentes y firmar el documento, aun cuando contribuyeron a su elaboración. Como es fácil observar, a Calleja le ocultaron información, pues los involucrados en el documento eran 18 y no 11. Pero volvamos a la proclama del realista investido de virrey.

Como si en la entonces Nueva España se viera en una versión terrenal del paraíso, Calleja alegaba que “los rebeldes destruyendo enteramente nuestro justo y racional gobierno, y estableciendo solemnemente la independencia de estos dominios y su separación de la madre patria, se han fijado una especie de sistema republicano barbaramente. confuso y despótico en substancia...”. Es fácil apreciar la urticaria que le causaba al realista la posibilidad de que se estableciera un sistema republicano en donde el centralismo acabaría por convertirse en una referencia del pasado. Asimismo, como era de esperarse, le molestaba que esos” hombres se [haya] arrogado el derecho de mandar en estos países, haciendo una ridícula algarabía y un compuesto de retazos de la constitución anglo americana y de la que formaron las llamadas cortes extraordinarias de España”. Ni quien pueda alegar que Félix María era leal al grupo que servía y cuyo poder emanaba del sojuzgamiento. Y eso de fincar el yugo era lo que, al final de cuentas, le preocupaba fuera a perderse, prueba de ello es el párrafo siguiente del bando real.

“Desconociendo la autoridad de los obispos se han abocado con escándalo el derecho de nombrar curas y jueces eclesiásticos, apropiando. esta facultad a los legos, y dando por tierra con la inmunidad de la Iglesia; han dejado sujetos al conocimiento de jueces seculares las cusas civiles y criminales. de los eclesiásticos, sin excepción de casos ni circunstancias; han borrado del calendario todos los santos cuyos días no son festivos, y aun respecto de estos no hacen distinción entre los del precepto absoluto y los de indulto para el trabajo, imitando de este modo el calendario de los luteranos, destruyendo en la mayor parte el culto de los santos y tirando a hacer olvidar la memoria y la devoción de los fieles: han destruido las jerarquías, y cerrado las puertas al mérito, estableciendo que no se tenga en consideración ningún servicio respecto de los hijos o parientes del que lo contrajo; han abierto por el artículo 17 de su fárrago constitucional la entrada a todos los extranjeros de cualquier secta o religión que sean sin otra condición que la de que respeten simplemente la religión católica, contra lo dispuesto por nuestras sabias leyes, y sin otro fin que acelerar la ruina de nuestra santa religión con el contacto y roce de sus enemigos; han señalado el día 16 de septiembre como el primero en que dieron el grito de independencia, probando de este modo que nunca hicieron la guerra sino contra el altar y el trono; y finalmente han promulgado que ella debe hacérsele a nuestro augusto y piadoso soberano con bandera negra”.

De lo anterior se deduce el pavor que sentían por enfrentar la competencia en el mercado espiritual. Si tan convencidos estaban de que la población les era fiel en materia religiosa, ¿Por qué ese temor de que tuvieran acceso a conocer otras? La respuesta es simple, la habían impuesto y hasta la saciedad lucraron con el nombre del Gran Arquitecto convirtiéndolo, a los ojos de la población, en el verdugo ejecutor de quienes no se sometieran a los dictados de la curia. Pero si de abyecciones se trataba, en el párrafo siguiente, Calleja nos demuestra que la suya rayaba a nivel del subsuelo.

Antes de abordar el escrito debemos de recordar que para 1815, en España ya había regresado al trono Fernando VII tras de que, ante las derrotas en otros frentes, Napoleón, a éste no le quedará sino firmar el Tratado de Valencay y aceptar que se fuera “Pepe Botella”, también conocido como José Bonaparte. Si al principio Fernando VII era apodado “El Deseado,” pronto sus acciones viles habrían de convertirlo en “El Felón”. Pero de eso no quería acordarse Félix María quien clamaba que “esta criminal resolución, la osadía de haber formado y publicado la constitución en tiempo en que todos los españoles han recibido con- el mayor entusiasmo los justos y sabios decretos y resoluciones del’ rey nuestro señor dirigidos a anular las innovaciones democraticas de las abolidas cortes de España...” Con esto se refería a la Constitución de Cádiz de 1812 y la legislación de esta.

En su lugar, se instauró el absolutismo y la persecución de los liberales y todos aquellos que no compartieran su perspectiva. Ante eso, como muestra de que las palabras de Calleja del Rey eran simplemente agua de borrajas, entre 1814 y 1820, los españoles se la pasaron peleando entre sí dando por resultado la devastación y el empobrecimiento del país. Para mostrar cuan sensible era Fernando VII, Calleja escribía que era “el colmo de la desvergüenza y descaro, y no podrá menos de conmover íntimamente a nuestro soberano, tanto mas, cuanto que la pretendida constitución de los rebeldes es infinitamente mas monstruosa y descabellada que aquella, y absolutamente depresiva no solo de los derechos de S. M[ajestad]. como dueño legítimo de estas posesiones, sino de todos los monarcas del mundo.” Como puede inferirse, por estos rumbos no debería de haber sino lacayos descerebrados incapaces de cuestionar a la autoridad. Por si alguna duda se tiene, repasemos el párrafo siguiente.

“Y respecto a que estos enemigos de Dios y del rey se han manifestado ya al descubierto confesando su verdadera rebeldía, y tratando solo de lisonjear las pasiones para conseguir sus depravadas miras, es llegado el caso de oponer un dique al torrente de calamidades con que amenazan envolver estos dóminos, felices en otro tiempo bajo el paternal gobierno y protección de nuestros reyes, y de que el gobierno se revista de toda la energía y severidad que corresponde, como que calcula el cúmulo de desdichas que prepara a los fieles habitantes de estos dominios el sacrílego sistema de los rebeldes.” Esto, traducido a términos llanos es parecido a aquello de “después de mí, el diluvio”. Pero ante la amenaza en ciernes era requerido tomar medidas extremas.

Así que, el general realista, investido de virrey, como buen autócrata decidió que era necesario “impedir la circulación de semejantes papeles, la propagación de ideas tan subversivas y contrarias a la común tranquilidad y los progresos infelices de tan injusta y criminal traición...” Para ello, dictó once medidas, las cuales demandaba fueran acatadas de inmediato. Procedamos a dar una versión resumida de las mismas.
La primera era que: “Que, en la mañana de hoy, después de la publicación de este bando se quemen en la plaza pública por mano de verdugo, y a voz de pregonero los papeles que van relatados por incendiarios, calumniosos, infamatorios, contrarios a la soberanía del rey nuestro señor y a sus augustos derechos, a las potestades eclesiásticas, y a las practicas de nuestra santa madre Iglesia, previendo que igual demostración se haga por los Sres. intendentes de acuerdo con los comandantes militares en las capitales de provincia, con los primeros ejemplares que lleguen a sus manos...” La censura en todo su esplendor.

Esto no era todo, dado que no era cosa de que alguna mente piadosa fuera a corromperse, como medida segunda, se establecía que “toda persona de cualquier clase, condición o estado, que tuviere alguno o algunos de semejantes papeles, los entregara en el perentorio término de tres días, después de la publicación de este bando en cada punto, verificando la entrega en esta capital a mí, o alguno de los sres.[señores] alcaldes del crimen u ordinarios, a los prelados y autoridades eclesiásticas, o jefes de cuerpos y oficinas, que me los pasaran inmediatamente: y en las provincias a los respectivos intendentes 0 comandantes militares y demás autoridades que van expresadas para esta capital, quienes lo remitirán al inmediato jefe superior para que los dirija a mis manos sin demora alguna.” Por si alguno pensaba que aquello eran simplemente palabras, en la medida tercera, Calleja exhibía por donde iba.

“Lo mismo se entenderá con cualquiera otro papel o papeles que fuera de los enunciados hayan publicado o publicaren en adelante los rebeldes; y a cualquiera persona que dentro del expresado término los retenga, los expendiere o prestare, y comunicare a otros, y que, por escrito, de palabra, o de hecho los apoyare y defendiere, se le impone la pena de la vida, y confiscación de todos sus bienes...” Antes de que tuvieran tiempo siquiera de resollar, Félix María les endilgaba la cuarta admonición indicandoles que “supuesto que los rebeldes corriendo el velo a su designio no deja ya pretexto ni excusa alguna a todos aquellos que siguen su partido, impongo la misma pena capital a los que todavía obstinados defiendan, apoyen o hablen a favor de sus máximas y principios, aunque sea bajo el respecto aislado de independencia; y la de exportación del reino confiscados sus bienes, a los que oigan y permitan tales conversaciones y no den parte inmediatamente a este superior gobierno o a cualquier juez del territorio.” O sea que había que taparse los oídos y cubrirse los ojos para evitar caer en pecado capital.

Aunado a lo anterior, había que evitar referirse por su nombre a los rebeldes y para ello, en el quinto punto, se ordenaba que, de ahí en adelante al mencionarlos, por escrito o verbalmente, en lugar de llamar al movimiento insurrección y a quienes la ejecutaban insurgentes, se utilizaran los vocablos “rebelión, traición, traidores y rebeldes.” Para marcar diferencias, en el sexto punto, se indicaba que quienes habían sido fieles al rey y hasta entonces eran llamados “patriotas,” habría que denominarlos “realistas fieles de la ciudad o villa a la que pertenezcan.” A los pobladores de las villas o ciudades, en el punto séptimo, les pedía que se reunieran al cobijo del Ayuntamiento y emitieran un comunicado mediante el cual expresaran que ahí no se había dado apoyo alguno a “los que se suponen diputados ni otros cabecillas de la rebelión.” Para reafirmar esto, añadía un punto octavo, en el cual se leía: “Por lo respectivo a las jurisdicciones foráneas cuidaran los intendentes de que se practique igual acto en todas las cabeceras de partido por los subdelegados o justicias, reuniéndose para ello el juez rea1 respectivo, el cura, los alcaldes donde los hubiese, el síndico del común y dos vecinos honrados que firmaran [el] acta, en concepto de que esta declaratoria de las cabeceras ha de ser extensiva, o correspondiente a todo el partido.”

Por si alguno dudaba de que el asunto se trataba de centralizar, leamos el contenido del punto noveno en donde se indicaba que: “Los testimonios de los ayuntamientos se me dirigirán inmediatamente a por, sus presidentes, y. los respectivos a las jurisdicciones foráneas se remitirán por los justicias a sus intendentes, quienes luego los tengan reunidos todos los de su provincia loe pasaran a mis manos sin demora, para que se publiquen íntegros o en extracto según parezca conveniente por esta superioridad, y se remitirán al rey nuestro señor para satisfacción de los pueblos y confusión de los rebeldes; a cuyo efecto encargo a los referidos señores magistrados la brevedad en el cumplimiento de esta providencia. “Para concluir, en el apartado diez indicaba que era necesario “se sepan los nombres de los infames que se llaman diputados y han firmado la monstruosa constitución.” Tras de eso, enlistaba los nombres que ya mencionamos en el párrafo segundo de esta colaboración. Y como en aquel tiempo no había otro medio de comunicación que permitiera dar a conocer inmediatamente las palabras del caudillo realista, Calleja no tenía de otra sino ordenar que el bando real fuera publicado en esta capital y demás ciudades, villas y lugares de estos dominios, remitiéndose el correspondiente número de ejemplares a todos los tribunales, corporaciones, jefes y autoridades civiles, militares y eclesiásticas para su mas puntual cumplimiento y observancia.”

Como es factible observar, Félix María no soportaba que con razonamientos le rebatieran el origen y actuación de su autoridad. Carecía de argumentos sólidos para responder a los planteamientos de los insurgentes y ante ello, recurría a la descalificación y la anatema sustentadas en apoyos inmanentes, cuyo certificado nadie el extendió. Calleja del Rey estimaba que lisonjeando a un fulano detestado por su pueblo habría de convencer a los pobladores de estas tierras de que la mejor opción era seguir de súbditos generadores de riqueza que era enviada al otro lado del Atlántico. Estimaba que, convertido en dueño absoluto de la palabra, mientras denostaba a los que tuvieran una visión distinta a la suya, sería suficiente para ocultar como su virreinato se resquebrajaba en medio de una lucha cuyo resultado final daría la razón a quienes miraban hacia adelante y no a aquellos que insistían en vivir bajo la hora que marcaba un reloj cuyo péndulo había dejado de operar desde muchos años antes. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Escogiste que fuera el 7, en realidad era el 12, hoy serían 95 y sigues presente don Rafael.

Añadido (2) Por el encono que muestran, al parecer, no hay suficiente espacio en la nación para ambos. Ante ello, nos preguntamos: ¿Acabaran resolviendo esto como vaqueros del oeste viejo o, como corresponde a caballeros de su alcurnia, a esapadazos?

Añadido (3) ¿A poco creían que la defensa de los derechos humanos puede realizarse con el estómago vacío? Nada de eso, para ello es requerido ingerir, preparados en término medio, cortes finos, pulgada de grueso. ¿Estarían acompañados con caldos espirituosos?

Añadido (4) Tiene a la zona central de la entidad sumida en la crisis y ahora castiga a todo el estado al momento de asignar los recursos federales para 2021. Si ante esto, los coahuilenses votan en octubre por los candidatos del partido que detenta el gobierno federal sería factible calificarlos de masoquistas. Aunque claro, los puristas del lenguaje podrían llamarlos de otra manera...

Añadido (5) Mientras que, en varios lugares de los EUA, afuera de los negocios se encuentran letreros en donde se lee “now hiring” (contratamos ahora), a una cuadra de distancia nos topamos con pedigüeños, en edad productiva, solicitando dinero. De esas historias que no se cuentan por ser políticamente incorrectas.

Añadido (6) Ante la soberbia que exhiben algunos, muy conveniente sería recordarles a los miembros de la 4T que, tanto en la política como en la vida, la victoria no es eterna y la derrota no es perpetua, siempre hay un mañana por enfrentar en donde todo puede suceder.
05 Septiembre 2020 04:00:00
¿Cuatro revoluciones en una?
Una controversia que se ha generado a lo largo de la historia cuando se analiza los movimientos armados que terminan enfrentando a unos contra otros en una nación, es si aquello dio inicio de arriba hacia abajo o a la inversa. Para el discurso facilón, es fácil decir que todo emanó de las entrañas del pueblo y esas narrativas que resuenan muy bien en los oídos de quienes siempre están dispuestos a escuchar alegorías enternecedoras, pero carentes de objetividad. En la realidad, las cosas no suceden de esa manera. En caso de que usted, lector amable, estime que vamos a enfrascarnos en revisar otro asunto que tiene que ver con el numero cuatro, nos permitimos aclararle que no será así, aun cuando del tema que trataremos pueden obtenerse muchas lecciones intemporales que nunca está por demás tener presente antes de comprar cualquier producto que le vendan como el elixir que habrá de resolver todos los problemas de cada uno de nosotros. Procedamos con el tópico que nos ocupara en esta ocasión.

Ahora que andamos revisando nuestras lecturas estudiantiles, de no hace mucho tiempo, nos encontramos un libro, “La llegada de la Revolución Francesa,” escrito por el historiador francés, Georges Lefebvre, considerado uno de los expertos en el tema. El volumen fue publicado originalmente en 1939 bajo el título de “Quatre-Vingt-Neuf,” (“Ochenta y nueve”, nos dice el diccionario francés-español). Como se puede advertir, ese idioma no lo dominamos por lo cual nuestro análisis de la obra se deriva de la traducción que realizó al inglés el historiador estadounidense, experto en la Francia del Siglo XVIII, Robert Roswell Palmer. La pieza no solamente era una contribución de Lefebvre al 150 aniversario de la revolución gala, sino también, una respuesta y una crítica implícita al eclipse de la Tercera República. Asimismo, era un llamado a estar alertas pues por el rumbo ya merodeaba la bestia austriaca quien no tardaría en hacerse presente por ahí y ante quien los franceses, excepto unos pocos, menos de los que se cuenta, fueron capaces de hacerle frente. Dejémonos de preámbulos y vayamos a la sustancia de la obra.
Lefebvre hace una presentación excelente de los eventos que precedieron al inicio y los hechos primeros de la Revolución Francesa. Esto, sin lugar a duda, permite al lector formarse una idea muy clara sobre la situación prevaleciente antes del estallido armado y entender porque se suscitaron los acontecimientos posteriores.

El autor no se refrena para establecer cual es su postura respecto a la rebelión y, claramente, establece que la revolución no fue un movimiento popular, sino uno burgués. Rechaza la aserción de que la sublevación se inició desde abajo tratando de derrocar a quienes se encontraban en los niveles políticos y económicos altos. Señala que “no hay duda de que al final así sucedió, pero el pueblo no fue la fuerza primaria que la generó.” Dado lo anterior, Lefebvre argumenta que la Revolución Francesa no fue un solo evento, sino la conjunción de cuatro. Al respecto, sin decir que vamos a enmendar la plana a uno de los santones sobre el tema, si podemos expresar que no compartimos tal perspectiva. A continuación, exponemos los argumentos en que sustentamos esta aseveración.
El primero de ellos inició, en 1787, cuando la aristocracia (la clase integrada por el clero, los nobles propietarios de las extensiones grandes de tierra y los llamados nobles de toga que eran empleados públicos al servicio del rey), se rebela en contra de la monarquía. A esta etapa la llama la revolución aristocrática. En ella, los rebeldes buscaban controlar las autoridades locales e incrementar su participación en los asuntos del gobierno. Tomando en cuenta su fortaleza y solidaridad en contra de Luis XVI, los miembros de esta “revolución aristocrática” hacen un llamado para crear una estructura organizativa tradicional que pronto sería ensamblada en lo que se conoce como los Estados Generales, en el cual cada Estado tendría garantizado un voto, proveyendo a los aristócratas y al clero una mayoría de dos a uno.

El análisis que Lefebvre realiza nunca muestra el momento en el cual los aristócratas exhiben su preocupación por generar un cambio real en el estatus quo. Lo que ellos buscaban era tener una mayor tajada del pastel llamado poder político. Estaban seguros de que la crisis les ofrecía una oportunidad excelente para recuperar estatus. No fue el incremento o el diseño de un esquema fiscal nuevo lo que les hizo reaccionar ante el monarca. Después de todo, “el sacrificio solicitado a las clases privilegiadas era modesto, la nobleza seguiría exenta del “taille” (el impuesto establecido sobre la extensión de tierra que poseyeran los campesinos y quienes no pertenecían a la nobleza); el clero no pagaba el impuesto que se cobraba a cada individuo sin considerar cual fuera su ingreso o la riqueza que poseyera; y, ambos no cubrían lo correspondiente al mantenimiento de los caminos. Pero, estaban ciertos de que, si aceptaban esas contribuciones nuevas sin cuestionarlas, el paso siguiente sería perder su influencia política. “La aristocracia entró en confrontación con el absolutismo invocando que lo hacía a nombre de la nación, pero en realidad su intención era gobernarla y especialmente no ser absorbida por esta.” Para el autor, esta situación en donde los nobles, al amparo del Tercer Estado General, seguían siendo los ganadores mayoritarios por mucho, hizo que los integrantes de la burguesía demandaran ser parte de ese cambio.

Es importante precisar que quienes integraban la burguesía eran los industriales, los comerciantes, los propietarios y los profesionales. Conforme fueron mejorando su estatus económico, los miembros de esta clase demandaron tener una participación mayor en el poder político. Después de todo, aquellos que detentaban el poder político y social no necesariamente estaban en una posición económica mejor que los miembros de la burguesía. Esta, que constituían el Tercer Estado, no estaba contenta con una situación en la cual “solamente un numero pequeño de burgueses podían tener la ventaja de convertirse en nobles.” Cabe resaltar que ellos, los burgueses, eran capaces no solamente de generar riqueza, sino de proporcionar mejores oportunidades educativas para sus hijos. Asimismo, en ese grupo permeaba la influencia de los pensadores del siglo XVIII, lo cual le hacia conscientes de que poseían la obligación de cumplir con su misión histórica. Bajo ese estandarte, toman la bandera de la revolución y encabezan la batalla por “la felicidad terrenal y la dignidad del hombre.” ¿Le suena esto? Aun cuando los burgueses proclaman la causa de derechos similares para todos mediante una revolución judicial pacifista.

Pronto, se percatan de que han adquirido un poder político similar al de la aristocracia y en función de ello, dentro del “Tercer Estado… demandan tener un número de diputados similar al que tenían la nobleza y el clero combinados.” En base a esto, podemos hacer una pregunta simple: ¿Cómo se puede denominar a esto una revolución? El objetivo de los burgueses no era derrocar al régimen sino ser parte de él. Esta etapa segunda, según la llama Lefebvre, habría de terminar cuando los burgueses se encuentran “a merced de las bayonetas y necesitan ser rescatados.” En ese momento, los burgueses entienden que han de dar el paso siguiente. Era el momento de iniciar los cambios. En ese momento, la revolución, con la participación de las masas y el liderazgo de los burgueses, da inicio. A partir de ahí, ya no se trata de un movimiento reformista.

No obstante, lo anterior, aquellos que pertenecían a las clases altas, el rey y la aristocracia, no se percataron de lo que venía. Ninguna medida fue implantada para resolver la situación. La confrontación callejera dio inicio y la población se rebeló. En ese punto, según Lefebvre, la revolución se convierte en burguesa porque quienes la encabezaban eran miembros de dicha clase.
Si damos por valida la afirmación anterior, encontraremos que ninguna revolución en el mundo tiene raíces populares. Históricamente, muchas rebeliones han existido, pero no todas han dado pie a transformase en revoluciones. Para entrar en la etapa siguiente, es necesario que algunos asuman el liderazgo y usualmente quienes los toman no son miembros de las clases populares. Lo que sucedió en Francia ilustra eso. Calificar a una revolución de burguesa porque sus líderes pertenecen a dicha clase es tratar de encajonarla en una percepción muy estrecha. La burguesía por si misma nunca pudiera haber emprendido un movimiento revolucionario. Sin la participación de los miembros de las clases populares en las ciudades y de los campesinos, no es factible hablar de revolución, sino de un movimiento reformista. Debemos de recordar que en lo que Lefebvre llama tercera y cuarta revolución, las masas urbanas y el proletariado rural, asumen un papel de catalizador último de la revolución al liberarse por si mismos del yugo de la opresión y el hambre mediante la violencia callejera y la destrucción de los símbolos del Régimen Viejo.

En principio podría decirse que la Revolución Francesa logró algo mas que una reforma simple; fue capaz de derrocar el estatus antiguo y empezar la creación de una sociedad nueva. En ella, las aspiraciones y metas, tanto de las clases populares como de la burguesía, pudieron fundirse en una. Tampoco vamos a negar sus logros como la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, un documento en el cual los participantes en la Revolución expresan las aspiraciones de justicia y sienta las bases para toda una serie de medidas que habrían de darse en las centurias por venir alrededor del mundo. Sin embargo, a pesar de esas propuestas de justicia bellísimamente enmarcadas en documentos, a la hora de las acciones, nadie puede olvidar el reino de terror que se terminó implantando, algo que muchos tienden a olvidar y prefieren romantizar sobre aquel movimiento que nos negamos a calificar de burgués o popular, eso seria estrechar el espectro.

En medio de todo su análisis sobre la Revolución Francesa, parecía que Lefebvre percibía en sus paisanos un sentido de olvido, o vaya usted a saber si los conocía muy bien, pues constantemente en el escrito hace llamados a renovar los sentimientos de orgullo nacional y libertad. Le preocupaba que, como la burguesía de 1789, los franceses de 1939 pronto podrían esta a “merced de las bayonetas” empuñadas por ejércitos fascistas. Le disgustaba ver la falta de vigor patriótico que prevalecía entre la sociedad francesa, fervientemente les pedía a sus conciudadanos recordaran que “la libertad, en ninguna circunstancia era una invitación a la indiferencia.” Invocando a los revolucionarios del ayer como ejemplos, Lefebvre demandaba a los jóvenes franceses que adoptaran aquella tradición tan noble y, una vez más, se liberaran ellos, y al realizarlo lo hicieran también con todos los hombres, de la tiranía. Su llamado cayó en oídos sordos y pronto las huestes de la bestia austriaca desfilarían por los Champs-Elysées y el Arco del Triunfo ante la mirada de los franceses que a partir de ahí convivirían con aquellos invitados no gratos, en espera de que alguien fuera a echarlos. Lo de la resistencia y las plaquitas en cada esquina de París, dizque recordando actos de heroísmo, es un invento para el consumo de los crédulos. Charles De Gaulle por su parte estaba bajo el cobijo inglés echando discursos, pero sin disparar un tiro y después se enojó porque los líderes mundiales no lo invitaron a la hora del triunfo. Concluido este paréntesis, retornemos a los tiempos revolucionarios.

No podemos negar el análisis excelente que Lefebvre realiza acerca de como el comportamiento de los actores diversos en la sociedad francesa influyen en el desarrollo de la Revolución. Sin embargo, no compartimos la visión de que hayan sido cuatro revoluciones diferentes. Este tipo de eventos no se dan bajo un proceso lineal, hay varios factores que influyen en el resultado final. Lo que Lefebvre muestra claramente en su análisis es como cada grupo reaccionó al encontrarse inmersos en una crisis económica. Al principio, a la aristocracia y la burguesía no les preocupaba nada, excepto ver como acrecentaban su participación en el poder político. Es importante resaltar que, indudablemente, detrás de los motivos que impulsaron el surgimiento de la Revolución existía un factor político, pero los problemas económicos no necesariamente llevan al estallamiento de revoluciones, lo que hace la diferencia es el manejo político de ellos. Sin embargo, Luis XVI y su gente, dada su incapacidad política nunca entendieron como lidiar con la crisis.

Nunca entendieron que las crisis se pueden atenuar mientras exista más pan que circo, al tiempo que se toman medidas para retornar al camino correcto. Quienes desde el poder, asuman que las crisis son culpa de otros y no tomen medidas reales para remediarlas, terminaran por ver como sus aliados, ya sean aristócratas, burgueses, clases populares y/o campesinos optan por unirse con el fin de revertir la situación y al final el cambio prometido, tras de un periodo de inestabilidad política-social-económica,, hay que volver a empezar de cero y termina por ser un acto de gatopardismo como sucedió en la Francia de aquellos años, en donde la “Liberté, Égalité, Fraternité,” (Libertad, Igualdad, Fraternidad) acabó por convertirse en un slogan simple mientras la sangre corría como agua de río por las calles parisinas hasta que se secó para ser renovada con la que aportara el mesianismo encubierto por la espada de la monarquía napoleónica. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Con toda certeza, el estadista y el general habrían de sentir cualquier cosa, menos orgullo, si observaran la actuación de quienes dicen ser los herederos del partido político que ellos formaron.

Añadido (2) Desconocemos a quien elegirán en noviembre los estadounidenses, eso es un asunto de ellos. En México hay quienes ya dan por sentado que el resultado está escrito en piedra. Sin embargo, deberían de esperar un poco antes de lanzar los cohetes. En una de esas y los ciudadanos al norte del Bravo andan chamaqueando a los encuestadores, ya ve como son de dados a ocultar sus sentimientos…

Añadido (3) Con el registro del Partido México Libre, quiérase o no, se genera un daño severo a la línea de flotación del PAN

Añadido (4) Aspiran a dirigir a Morena y ni siquiera aparecen en el padrón de dicho partido.
29 Agosto 2020 04:00:00
El régimen de antes y la revolución que llegó
Varios son los libros, más bien deberíamos de decir que son muchos, cuyo contenido siempre nos permite recibir lecciones intemporales. En este contexto, hace unos días, al divagar sobre cual seria el tema de esta colaboración, nos fuimos a revisar las lecturas pertenecientes a nuestra tercera etapa estudiantil y encontramos un volumen el cual decidimos releer. Dado el tiempo trascurrido entre aquel primer encuentro, lo aprendido y vivido desde entonces, la perspectiva no necesariamente es la misma, aun cuando se mantuvo en lo escencial. El libro en cuestión es “El régimen viejo y la Revolución Francesa,” escrito por el aristócrata, diplomático, analista político e historiador de origen francés, Alexis de Tocqueville (Alexis Charles Henri Clérel, Comte de Tocqueville). Alrededor del contenido de la pieza comentaremos en esta ocasión. Sin embargo, antes de entrar en materia les narraremos una anécdota breve sobre como accedimos inicialmente a ella.

Cuando retornamos a las aulas, nuestro conocimiento sobre la Revolución Francesa era mínimo, lo cual no era impedimento para que poseyéramos un jacobinismo que, en ocasiones varias, tocaba los linderos del extremismo. Sobre esto último, nuestra profesora, Linda S. Frey, buscaba convencernos, sin invocarlo siquiera, que era necesario atemperarlo. Con ese propósito, aparte de las lecturas propias del curso, nos recomendaba las de otras que nos encaminaran hacia una perspectiva mas amplia sobre el tema. Hemos de comentarle, lector amable y único, que mucho logró al respecto y el jacobinismo se transformó en un anticlericalismo objetivo. Bajo esa perspectiva hemos abordado, desde entonces, lo referente a las relaciones entre el estado y la iglesia. Pero dejémonos de añoranzas estudiantiles y vayamos a lo que De Tocqueville escribiera.

En el proceso de elaboración del libro, que marcó su retorno al estudio de la historia, De Tocqueville tardó cuatro años, de 1852 a 1856. Fue publicado en junio de 1856, justo dos años antes de su muerte. Uno de los grandes aciertos de la obra fue que el autor no solamente se concretó a realizar un análisis o la historia del movimiento armado en sí, sino que partió del estudio de los antecedentes y la naturaleza de la revolución en cuestión. En ese contexto, provee al lector con una visión de las circunstancias prevalecientes en todo Francia antes del estallamiento revolucionario, como se dio este y las consecuencias que se generaron como resultado de las acciones ejecutadas al final del siglo XVIII.

De acuerdo con De Tocqueville, lo sucedido durante la Revolución fue consecuencia de un proceso largo fermentado a través de los años cuya erupción se dio en 1789 como respuesta a la desigualdad prevaleciente en una sociedad en donde el despotismo dio lugar a un sentimiento creciente de individualismo “sin preocuparse por el bienestar publico... privando a los gobernados de todo sentido de solidaridad e interdependencia; dejando de lado cualquier deseo para promover el bienestar de la comunidad en general.”

Para ilustrar como las condiciones ya estaban dadas de antemano para el estallamiento de la Revolución, De Tocqueville analizó el proceso de cambios sociopolíticos que se presentaron en los pueblos franceses previamente a la Revolución. Asimismo, precisa como el clima intelectual y económico imperante en Francia durante el periodo pre revolucionario no pudo ser compaginado con los cambios sociales y políticos.

Para De Tocqueville, la Revolución puede dividirse en dos grandes fases: “Una en la cual el objetivo único de la nación francesa era borrar el pasado; y una segunda, en la que se realizaron intentos por salvar fragmentos de las ruinas del orden antiguo.” En este sentido es entendible porque los revolucionarios, quienes proclamaban igualdad entre todos los ciudadanos, estuvieran a favor de “la abolición de los privilegios de clase, casta y profesión,” y decidieran dirigir un ataque implacable en contra de una institución como lo era la iglesia católica. Los ataques a esta nada tenían que ver con asuntos de la interpretación de la fe, se le combatía porque era un ejemplo del poder derivado de la riqueza y las prerrogativas que tenía. Era necesario deshacerse de ella para abrir un espacio al orden nuevo despojando a los nobles de todos los privilegios que poseían. En ese momento, la Revolución estaría en condiciones de emprender la construcción de un escenario nuevo para transformar el orden social y político.

Haciendo a un lado esas consideraciones, en la parte segunda del libro, De Tocqueville argumenta que la Revolución no fue un rompimiento total con el pasado sino una continuación en sí misma. Algunos proclaman que, en el orden nuevo, uno de los logros fue la centralización del gobierno. Conforme a lo planteado por de Tocqueville, sin embargo, “esto fue un legado del régimen viejo...esto fue solamente una parte de la constitución política que sobrevivió a la Revolución.” Asimismo, apunta que el centralismo creciente que ejercía la autoridad gubernamental durante ese periodo previo al estallamiento fue una de las causas principales, más que una consecuencia de la Revolución Francesa. Para sustentar sus aserciones, establece que bajo la autoridad del rey todos los cargos administrativos, así como el sistema judicial, de una forma u otra dependían del poder centralizado en el monarca.

Como resultado de ese afán por incrementar el centralismo, la nobleza entró en un proceso de desgaste de su poder político y social. Se convirtió más en una casta que en una clase. Las instituciones reales, tales como el Consejo Real, el Controlador general y los Intendentes fueron utilizados para incrementar el poder del rey, disminuir el poder político de la nobleza, y permitir la movilidad de las clases medias. La administración de justicia paso de ser algo que implicaba una responsabilidad para convertirse en una fuente de ingresos para la nobleza. Al darse esto y dejar de poder percibirse claramente en donde estaban las diferencias entre la nobleza y las clases medias, todo el sistema que sustentaba el modelo, este empezó a tambalearse.

El Consejo Real, un cuerpo administrativo investido con gran autoridad, dependía de la voluntad del rey para determinar cómo era integrado y hasta donde llegaban los límites de su mando. Un ejemplo de la centralización era el poder, otorgado por el Consejo, que tenían los Intendentes para actuar como agentes provinciales adoptando el rol de amos de las solicitudes quienes determinaban el destino de las provincias. Todas las actividades en esas regiones dependían de la autorización del poder central, y cualquier obra pública no podía desarrollarse sin la aprobación del Consejo y bajo los auspicios de los Intendentes. Con esta afirmación, De Tocqueville nos da un ejemplo de como el gobierno paternalista no fue un invento de los revolucionarios y, diríamos nosotros, de manera intemporal jamás ha representado un acto revolucionario el tener sujetos a la dádiva o la buena voluntad el gobernante en turno el proveer a los ciudadanos de tal o cual obra necesaria para mejorar las condiciones de vida de la población de una nación.

De Tocqueville en “El régimen viejo y la Revolución Francesa,” tata de demostrar como esa forma centralizada de gobernar fue reduciendo los espacios para el desarrollo de los franceses en los ámbitos sociales, económicos y culturales. Los campesinos fueron cada vez mas dependientes de las decisiones gubernamentales; las provincias estaban a punto de extinguirse en lo concerniente a los asuntos culturales, todo lo relacionado con esto se determinaba en parís en donde existían las condiciones mas favorables para el desarrollo de la industria y los negocios.

En los últimos capítulos de la parte segunda del libro, De Tocqueville analiza como las acciones de la nobleza decadente, así como las clases medias emergentes, mucho tuvieron que ver con las causas que llevaron a la revolución. El asunto de la nobleza cambio a lo largo del tiempo. Remontándonos al rey Luis XI (1461-1483), la distribución de títulos nobiliarios tenía como propósito principal “disminuir el prestigio de los nobles [mientras que sus sucesores] los otorgaban para recaudar dinero.” Esta situación generó un conflicto de clases. La nobleza estaba sujeta a consideraciones especiales en lo concerniente a la paga de impuestos, mientras que quienes tenían la mayor carga fiscal eran los campesinos y la aristocracia. “La nobleza francesa, obstinadamente, se había mantenido alejada de las otras clases y había logrado ser exentada de la mayor parte de sus obligaciones hacia la comunidad.”

Los nobles obtenían mayor inmunidad, mientras que la clase media se enriquecía. Como resultado, la política implantada por algunos reyes de dividir a la población en clases para, desde su perspectiva, así poder gobernar mejor iba camino al colapso. Una vez “que cada una de las tres clases [nobles, aristocracia y campesinos] se dividían en un sinnúmero de grupos pequeños... nada quedaba que pudiera impedir la centralización del gobierno, pero, al mismo tiempo, no podía apuntalarlo. Esta fue la razón por la cual el edificio grandioso construido por nuestro rey estaba condenado a colapsarse como un castillo de naipes una vez que los disturbios surgieran en el contexto del orden social en que estaba sustentado.”

Retando las opiniones de otros, De Tocqueville argüía sobre las causas que originaron la revolución. Para él, fue la prosperidad, no la desigualdad económica la que dio origen al inicio de la revuelta armada. Si se toma en cuenta que había una clase, la nobleza, que actuaba como parásito de la aristocracia que era la generadora de riqueza, es totalmente valida dicha aserción. Esto lleva a una situación en la cual es necesario aceptar que al inicio esta no era una revolución popular. Se trató de individuos pertenecientes a la aristocracia y las clases medias quienes, agrupados, lograron más tarde el apoyo de las clases populares. Se transformaron en radicales en función de poder establecer un nuevo estado de cosas. Un elemento que muchos no toman en cuenta es la influencia de los pensadores del siglo dieciocho, los llamados economistas quienes ejercieron una influencia grande en el desarrollo intelectual de los revolucionarios, especialmente en lo concerniente a un gobierno central y promover la igualdad entre los ciudadanos. De Tocqueville consideraba otros elementos que es importante considerar.

Para él, la ideología estaba relacionada al problema fundamental de la libertad. Desde su perspectiva, la libertad es esencial para que una sociedad funcione de manera armónica. De Tocqueville criticaba a los filósofos porque en sus escritos partían de un punto de vista carente de madurez sobre la realidad política que vivían. En ese contexto, se hacia una pregunta: ¿Cuál es la mejor forma de organizar una sociedad en la que prevalezca la libertad para todos los hombres? La respuesta que daba es que en la estructura de la sociedad debe de existir la cohesión de las instituciones que trabajen juntas de manera interdependiente con el objetivo de facilitar la libertad. Por lo tanto, afirmaba, una cierta versión de aristocracia era necesario que existiera. Desde su óptica, la aristocracia se entendía como grupos particulares que mediaran o instituciones cuyas acciones permitieran mitigar el peligro de caer en el absolutismo.

Con respecto a la Iglesia Católica, ésta se convirtió en un blanco de la crítica realizada por los filósofos. Como cualquier otra institución, conforme pasó el tiempo, la Iglesia se vio involucrada en las redes creadas por un sistema feudal, y aun cuando los miembros de las parroquias ya no estaban sujetos a las ordenes de los señores feudales, cambiaron de amo y se convertían en súbditos del poder central. Sin embargo, De Tocqueville, aun cuando criticaba los privilegios de que gozaban los eclesiásticos, afirmaba que se opinión al despotismo, favorecían las libertades civiles y eran partidarios de la libertad política. Es importante precisar que para De Tocqueville la religión era un elemento fundamental en el desarrollo de cualquier sociedad y por ello no estaba de acuerdo con el radicalismo que los revolucionarios imprimieron a sus acciones para controlar a la iglesia católica. En ese sentido, mostraba su admiración por el sistema estadounidense, evocando cuan importante fue la contribución de la religión para crear “la estabilidad del estado y mantener la ley y el orden... por lo cual ninguna comunidad civilizada puede existir sin religión.” Sin entrar en un debate mayor sobre esta afirmación, estimamos que De Tocqueville al emitir este juicio dejó de lado varios elementos. No tomó en cuenta que en los Estados Unidos la iglesia católica jamás alcanzó un poder similar al que tuvo en Francia en donde se utilizó como una herramienta de las clases gobernantes para controlar las vidas de los ciudadanos.

Compartimos la conclusión a la que De Tocqueville llega cuando menciona que para entender el significado de la Revolución Francesa es necesario estudiarla como un todo y no partir en el análisis estimando que se trata de un evento aislado. En ese proceso es requerido tomar en cuenta la situación prevaleciente durante los años de la monarquía, no enfocarse únicamente en sus errores sino también en los éxitos que haya logrado. Sino se considera el conjunto de eventos, sera imposible entender las razones que subyacen tras de la Revolución y el desarrollo de la sociedad francesa durante los sesenta años siguientes.

Otro elemento clave que De Tocqueville menciona, es que en función de entenderla forma en que ese fenómeno social se desarrolló es muy importante entender la naturaleza de los franceses quienes, en las palabras De Tocqueville, “son indisciplinados por temperamento y siempre estarán más dispuesto a soportar la regla arbitraria, por dura que sea, impuesta por un autócrata que, con un libre albedrío, ordenado por el gobierno de sus conciudadanos, por dignos de respeto que estos sean.” Independientemente de que se pueda o no estar de acuerdo con esta afirmación, es importante resaltar que la revoluciones son hechas por seres humanos y si al escribir sobre ellas se deja de lado su naturaleza, el resultado es simplemente un conjunto de descripción de hechos sin alma. Este escrito muestra cuan importante es entender el pasado para poder corregir los errores del presente a la vez que se envía un mensaje a las generaciones futuras cuyos integrantes siempre creen que son ellos los primeros en implantar soluciones nuevas a los problemas antiguos.

Si alguna lección intemporal deja la lectura de “El régimen viejo y la Revolución Francesa”, es que esta sentó las bases de una situación en la que los hombres pueden buscar una sociedad más igualitaria en donde los que están en el poder entiendan que son elementos de transición cuya autoridad nunca podrá sostenerse bajo la premisa de la desigualdad y la represión. Porque, recordemos, al final los revolucionarios franceses olvidaron todo esto, convirtiendo su movimiento de cambio en una carnicería en donde terminaron por sacrificar a quien los acompañó en la lucha por el poder y lo único que heredaron fue a Napoleón, quien, con toda su grandeza militar, vino a instaurar aquello que los revolucionarios prometieron extinguir, la monarquía. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Ayer, nuestro primo, Manuel Villarreal De La Torre, emprendió el camino para acudir a su cita con el Gran Arquitecto. Para su madre, nuestra tía, Eloísa De La Torre Trueba y sus hermanos Eloísa, Rodolfo, Amalia, Fernando, Roberto y Miguel vaya un abrazo solidario en estos momentos difíciles.

Añadido (2) De no haber sido por la alharaca que han armado los jugadores de la NBA alrededor de los problemas en Wisconsin, jamás nos hubiéramos enterado de que estaban en la post temporada, y estamos seguros de que no somos los únicos.

Añadido (3) Los estetas del pancracio ya visten calzones, mallones y máscaras, aun cuando no están permitidas por la autoridad, de color guinda en tonalidades diversas. Se disponen a deleitar al respetable con lo más granado de sus llaves, piruetas y marrullerías. Si bien la fanaticada partidaria de técnicos y rudos habrá de emocionarse, al final ya sabemos que el triunfador de la contienda ha sido decidido, de antemano, por el empresario.

Añadido (4) ¿Será verdad que el descendiente del emperador y del Apolo busca renovar sus oficinas con mobiliario y accesorios dignos de alcurnia tan preclara?

Añadido (5) Hasta el momento de escribir estas líneas, pareciera que la promesa hecha a los priístas fue una chamaqueada. ¿Se confirmarán los dichos de Jorge Castaneda Gutman?
22 Agosto 2020 04:00:00
Acerca de un libro poco conocido escrito por Luis Spota
Hace varios años, mientras andábamos revisando los estantes que ocupa la sección latinoamericana en la biblioteca de una universidad pública estadounidense, encontramos un volumen pequeño, apenas 66 páginas, que nos llamó la atención precisamente por eso, por diminuto. Para nuestra sorpresa, aquel documento era de la autoría de Luis Spota Saavedra uno de los tres escritores mexicanos cuyas obras, podemos afirmarlo, las hemos leído completas, los otros dos son Juan José Arreola Zúñiga y Jorge Ibargüengoitia Antillón. El libro en cuestión fue editado en 1947 y su título es “Miguel Alemán en una semblanza.” Estamos conscientes de que para algunos el presidente Alemán Valdés no es de sus favoritos e inmediatamente invocaran cuanto asunto negativo haya ocurrido en su sexenio. Sin embargo, a este escribidor le parece interesante compartir con usted, nuestro lector amable y único, ese libro, casi desconocido, que escribiera quien convirtió el periodismo en literatura acerca de aquel que ocupara la presidencia de México entre 1946 y 1952.

La narrativa inicia evocando los días infantiles del personaje central, cuando por los rumbos de Sayula y Oluta en Veracruz, vestía de manta y “corría descalzo por los caminos polvosos con los bultos de periódicos bajo el brazo; periódicos que vendía en los cuarteles o en las casas de los que sabían leer, en un esfuerzo por conseguir unos cuantos centavos más, que aliviaran en parte las necesidades de la familia.” Para los habitantes de Sayula, “ese niño era simplemente Miguel chico, hijo de Miguel Alemán [González] grande, comerciante y esposo de Tomasa Valdés [Ledezma].”

Aquellos eran los tiempos en que se luchaba para quitarle al chacal Huerta el poder que usurpaba. Mientras Alemán González, como miembro de las fuerzas del general Álvaro Obregón Salido, “al frente de una partida de 25 hombres... se batía en la zona del petróleo contra de las tropas de [Manuel] Peláez [Gorrochotegui], la esposa y los hijos se radicaron en Orizaba.” Ahí, Alemán Valdés acudiría a la escuela hasta que el triunfo del Carrancismo lleva a su padre a mover la familia hacia la ciudad de México. Spota narra que, ahí “el hermano mayor, [Carlos], ingresó a la Preparatorita para [después] iniciar una carrera médica [odontología] que ejerce actualmente [en 1947], en San Antonio, Texas.” Cuando el futuro presidente de México “estudiaba leyes en la Universidad Nacional, ...el padre volvió a levantarse en armas.” Si bien apoyó al presidente Obregón Salido para apaciguar, en 1923-24, la revuelta delahuertista, más tarde, en 1927, se opuso a la reelección del para entonces ya expresidente y apoyó la candidatura de Arnulfo R. Gómez. Las cosas no se dieron bien y en marzo de 1929, cercado por las fuerzas obregonistas, se quitó la vida. Conforme con lo mencionado por Spota, en esos años Alemán Valdés “supo alternar el estudio con el combate, aunque en duras y difíciles circunstancias. Peleaba la mitad del año al lado del padre, con la carabina al brazo y el libro entre las piernas; estudiaba la otra mitad...Así terminó su carrera profesional y se recibió de abogado en solo tres años.”

En relación con los años estudiantiles de Alemán Valdés, Spota empieza por describir su físico, “era un muchacho extremadamente delgado y alto. Sus amigos le decían ‘El Flaco.’” En ese tiempo, no contaba con recursos y tenía que realizar un gran “esfuerzo por conseguir lo mismo un libro que una taza de café con leche, que en mas de una ocasión fue el único alimento que probara. Alemán no fue más, ni menos tampoco, que los son todos los estudiantes pobres que de la provincia vienen a formarse en la Universidad.” Durante esa época, junto con sus amigos, se dio a la tarea de elaborar una revista a la cual denominaron “Eureka.” En igual forma, dada su estrechez económica, él y sus compañeros tenían que recurrir a “argucias ...para hacer que el chino del café les diera de fiado el desayuno, la comida o la merienda.”

Una vez que concluyeron sus estudios, “Alemán Valdés y sus amigos, se dedicaron de lleno...a defender a los mineros. Durante seis años, él, Gabriel Ramos Millán y Fernando Casas Alemán, abogados de la nueva hornada, y Leopoldo Chávez, médico, fueron todos los días, sin fallar uno, a Pachuca y las zonas mineras vecinas.” Luchando al lado de los trabajadores, enfrentaron a las empresas mineras y lograron “que se reconociera la silicosis como enfermedad profesional.” El éxito que alcanzaron en ese terreno fue tal que, además de sentar jurisprudencia, “la tesis por él sustentada sobre enfermedades y riesgos profesionales aun se toma en cuenta [en 1947] como base de nuestra legislación obrera.” Al respecto, Spota cita la anécdota que le refirió Alemán “cuando cierto día llegó a Pachuca patrocinando a un trabajador cesante que demandaba a la compañía por una suma inferior a quinientos pesos. El flamante patrocinador quiso hacer efectiva la reclamación, pero lo pusieron de patitas en la calle. Rabioso, se dirigió inmediatamente a las autoridades y a la fuerza federal y volvió a las oficinas...Alemán hizo que se le sellara a la compañía una caja fuerte conteniendo más de trescientos mil pesos, para garantizar la indemnización del minero...” Con esa experiencia estimaron que podían entrarle al negocio.

“Con los ahorros de años compraron una mina.” Los resultados que obtuvieron fueron menos que mediocres y perdieron hasta el ultimo centavo. En medio de “golpes y descalabros, de perdidas y de tesón, obtuvieron experiencia, y la experiencia les permitió atinarle al de los terrenos y bienes raíces con los que se hicieron ricos.” Con eso en las alforjas entró a la vida pública en su estado natal.

Tras de ocupar el cargo de magistrado del tribunal Superior de Justicia de Veracruz, “Alemán, que era popular en su Estado, quiso ser diputado varias veces. En cada campana invertía hasta su ultimo peso. Mas las cosas no se daban de frente y perdía, y para poder saldar los compromisos económicos adquiridos, tuvo varias veces que vender hasta los muebles de su hogar.” Pero aquello no lo desanimó y continuó empeñado en sobresalir en la política. Operaba bajo la premisa de “que solo a fuerza de fibra y de voluntad puede un hombre llegar a donde quiere.”

Finalmente, en 1934, es electo senador por Veracruz y dos años más tarde cuando el gobernador electo, Manlio Fabio Altamirano Flores, fue asesinado, Alemán es nombrado sustituto. Acerca de esa época, Spota narra que “se enfrentó a una situación extraña, en la que participaban algunos legisladores locales, quienes recibían ‘igualas’ de las empresas comerciales. Alemán los metió en orden y no volvieron a salirse de ‘el.” De ahí pasaría a manejar la campaña del candidato del Partido de la Revolución Mexicana (PRM), Manuel Ávila Camacho y habría de encargarse de negociar los miembros del Grupo Monterrey, los patrocinadores reales de la Unión Nacional Sinarquista que le retiraran el apoyo y, además, que no lo otorgaran al candidato opositor, Juan Andrew Almazán. Eso le valió que, tras el triunfo de Ávila Camacho, se convirtiera en el secretario de gobernación. Desde ahí, comenzó a proyectarse como el posible candidato presidencial para el periodo 1946-1952. Sin embargo, enfrentaba un obstáculo mayor, Maximino quien, por ser el hermano mayor del presidente, consideraba que habría de imponer una presidencia monárquica que por derecho, según él, le correspondía. Sin embargo, en febrero de 1945, Maximino, después de una comida pantagruélica, sufrió un infarto al miocardio y dejó de aspirar y respirar. Una vez que esa oposición cesó, las fuerzas reales del PRM, seleccionaron a Alemán como su candidato presidencial.

El 5 de julio de 1945, los líderes de la Confederación de Trabajadores de México, Vicente Lombardo Toledano y Fidel Velázquez Sánchez, habrían de apoyarlo para que fuera candidato presidencial. Aquí, cabe mencionar algo que pocas veces se menciona. En los preámbulos de la sucesión, se perfilaba que al concretarse la candidatura de Alemán habría de resurgir la estrella política del coahuilense más ilustre del México posrevolucionario, Manuel Pérez Treviño. Para muchos es desconocido que este personaje había tenido gran amistad con el padre de Alemán, además de que apoyó a este durante sus años estudiantiles. La relación entre ambos era mucho más profunda de lo que se pensaba. Hace algunos años, María Elena Laborde Pérez Treviño, nieta del general, nos confirmó que el coahuilense iba a ser el jefe de la campaña presidencial de Alemán Valdés de no haberse interpuesto su fallecimiento el 29 de abril de 1945. Pero retornemos a la narrativa de Spota.

Durante la campaña, al anunciar que iría a visitar el estado de Guanajuato, especialmente León, algunos trataron de disuadirlo arguyendo que aun “estaba fresca la sangre del 2 de enero. Alemán contestó: Somos ajenos a los sucesos y fue. Su entrada fue espectacular: a pie recorrió largo trecho entre la multitud-en la cuna mis a del sinarquismo.” El evento resultó un éxito al grado que “su discurso magnetizó a 90,000 leoneses. Lo aplaudieron y por la tarde, los principales lideres de la Acción Cívica Leones -de filiación marcadamente sinarquista- se despedazaban por estar a su lado, por retratarse con Alemán.” Según lo escrito por Spota, se le oía decir a Alemán que “solo los preparados pueden llegar a la cima.... refiriéndose a la imperiosa necesidad de que los mexicanos se instruyan y se capaciten.” En ese contexto, para que veamos cuanta razón tenia, les citaremos algo ocurrido a Alemán Valdes en uno de los eventos realizados durante su candidatura.

Esta parte de la narrativa nada tiene que ver con la de Spota, pero si con la candidatura de Alemán y el México que tenía ante sí para cambiarlo. El texto fue escrito en 2005 por don Rafael Villarreal Martínez en “Piedras Negras, destino y origen. Una narración para mis nietos.” Empieza por mencionar que “corrían los inicios de 1946, el mundo acababa de dar por terminada la Segunda Guerra Mundial y el país vivía una época de paz y bonanza económica, el Partido de la Revolución Mexicana había lanzado como su candidato, el 5 de julio de 1945, al Lic. Miguel Alemán Valdés y el 19 de enero de 1946 cambiaba su nombre por el de Partido Revolucionario Institucional (PRI). Este cambio no solo era de nombre, representaba el inicio de una nueva etapa en el México postrevolucionario. Era el momento de pasar de los generales forjados al fragor de las batallas, lo cual no les impidió sentar las bases para iniciar el desarrollo del país y otorgar el mando a una nueva generación, los universitarios.”

“En ese entorno se daba la campaña de Alemán, cuando efectúa la consabida visita a Piedras Negras, Coahuila para solicitar el voto de los ciudadanos. Como era costumbre, la cual aún persiste, las autoridades tratan de mostrar al futuro hacedor de todas las bondades, pero también severo ajusticiador cuando las circunstancias lo requieran, el lado agradable de la ciudad. Una vez determinado el sitio donde se efectuaría el mitin, la Plaza de los Héroes, y los lugares por donde transitaría para llegar ahí, se inicia la discusión acerca de quién sería el encargado de hablar en nombre de la población y tras “sesudas” deliberaciones se acordó que esa distinción caería en la persona del Jefe de Tránsito Municipal, por cierto, tío de un destacado político en el ámbito nacional en la década de los setenta y ochenta. Por qué lo seleccionaron, aun ahora es un misterio.”

“Llegó el día esperado y arriba el candidato, acompañado de su característica sonrisa. Durante su recorrido por las vallas formadas por ciudadanos, los aplausos y las vivas fueron la constante hasta que llegó al sitio de la reunión. Subieron al templete y tras de las presentaciones acostumbradas, se mencionó que a nombre los nigropetrenses haría uso de la palabra el ciudadano ya mencionado, quien con paso cansino y paseando su robustez se dirige al micrófono e inflamando el pecho da inicio a su arenga con estas palabras: “Licenciao Miguel Alemán, candidato de nuestro glorioso partido y colegas que están aquí en el templete quiero decirles que como yo soy demasiado escaso de inorancia y ora como todas las concencias se encuentran devedidas ante sus mercedes me encuentro cohavitado. Pueblo, té estas convertiendo en un atajo de analfabetos que dejamos pa’ la juventu que apenas está comenzando a jilotearar. México tiene hombres lustrados como Vitor Hugo y el Chato Briones, ansina como el que escribeo México atravesado por los siglos. Y esto que acabo de disirles, naiden me lo escribeo salió de mi pecho cerebral. Ya dije.”

“Ya se podrán imaginar ustedes la cara del Lic. Alemán cuando el orador termina su perorata, la sonrisa era una mueca, lo que debe de haber cruzado por su mente. Al hacer uso de la palabra habló de todo lo que le interesaba al pueblo. Sin embargo, sabía que ese era el México pintoresco, pero también conocía que el reto al que se enfrentaría como presidente de la Republica era enorme y que seis años podrían ser pocos para alcanzar lo que tenía planeado.” Volvamos al texto de Spota.

Alababa lo escrupulosa que era Alemán para preparar sus cosas. “Antes de visitar cada estado o ciudad... habíase documentado con una atención increíble. Era por ello, asombroso oírlo hablar con gran seguridad y con gran conocimiento de las cosas mas queridas o que mas les interesaban a los habitantes del Estado o de la ciudad.” Asimismo, Spota señala, “tiene el presidente la convicción de que los jóvenes poseen el vigor y el entusiasmo necesarios para llevar al país al sitio donde debe de estar.”

Respecto a la relación de Spota con el presidente Alemán Valdes, cabe resaltar la anécdota que el escritor relata en otros escritos. Cuando falleció su padre, Spota pasaba por momentos de penuria económica al grado de carecer de recursos para cubrir los funerales. Esa noche, mientras velaban el cuerpo, se apareció el presidente a presentarle las condolencias. Lejos de ser un acto protocolario, se quedó a acompañar al doliente con quien, sentado en los escalones de la entrada a la vivienda, pasó la noche charlando. Un evento que reafirmó en el escritor la admiración y agradecimiento que sentía por el presidente Alemán Valdés.
Estamos ciertos que el haber traído a colación esta narrativa podrá hacer que alguno nos tache de no tener memoria sobre la leyenda negra que circula sobre el alemanismo.

No dudamos que varios hayan hecho negocios y amasado fortuna. Sin embargo, nosotros carecemos de documentos duros que nos permitan señalar que x o y persona se enriqueció de manera ilegal en esos tiempos. En ese contexto, algunos llegan a señalar que cuando tomó posesión el presidente Adolfo Ruiz Cortines, en su discurso inaugural, lanzó amenazas que significaban el rompimiento con su antecesor, lo cual es falso ya que respecto a la corrupción lo que mencionó fue: “Reitero mi exhortación a la colectividad entera para que coadyuve a la moral administrativa y pública; y que seré inflexible con los servidores públicos que se aparten de la honradez y de la decencia.” Una muestra mas de que no hubo tal condena es que en 1997, Miguel alemán Velasco escribiría “No siembro para mí: una biografía de Adolfo Ruiz Cortines,” en donde mediante un análisis objetivo presenta una imagen positiva del personaje.

Podemos afirmar con certeza es que entre 1946 y 1952, se inició la industrialización del país. Nació el sector turístico como fuente importante de captación de divisas. La imagen del país en el contexto internacional empezó a cambiar, el presidente Alemán fue el primero quien realizó una visita de estado a Washington, tras de haber recibido aquí al presidente Harry S. Truman. Cierto, se intensificó la relación con los EUA, pero recordemos que aquellos eran los tiempos del mundo bipolar. La ciudad de México inició su modernización. La educación en México avanzó hacia nuevos escenarios y, aun cuando algunos parecen olvidarlo, fue en esa época cuando se construyó ese portento arquitectónico que es la Ciudad Universitaria en la hoy CDMX. En fin, que el presidente Miguel Alemán Valdés como todos los seres humanos tuvo positivos y negativos, pero su actuación al frente de la nación permitió transitar hacia el crecimiento y el desarrollo. Por cierto, entre 1946 y 1952, la tasa promedio anual de crecimiento económico fue de 5.78 por ciento y a nivel per cápita se incrementó, durante los seis años, en 18.38 por ciento y, no olvidemos, había la firme convicción de que el futuro ofrecía cosas positivas. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Algunos, en México, cuando se trata de asuntos políticos, son defensores rabiosos de todo lo que huela a la derecha. Sin embargo, al enfocarse en lo que sucede en los EUA, nos salen con que son partidarios de la fórmula Biden-Harris. ¿Se habrán informado de lo que propone esta pareja o son de los crédulos quienes creen que el partido que cobija a este dúo son los buenos y el otro es el de los malos?

Añadido (2) Como era de esperarse, el resultado de la reunión de los gobernadores con el presidente fue palabrería hueca, nada de acuerdos reales.

Añadido (3) Sigue la escuelita Montessori haciendo historia. Ahora fue Chanito, cuya fama de gandalla se acrecienta día con día, quien salió con que en ese centro educativo a los alumnos les hace falta motivación que los lleve a ser creativos para innovar. ¿Quién será el que no los estimula para que emprendan sus acciones con ingenio?

Añadido (4): Cuando se prende el ventilador nadie sabe lo que va a jalar, pero ninguno de quienes estén cerca podrá salvarse de recibir la brisa o cualquier otra cosa que succione y esparza.

Añadido (5) Lo de la revista Nexos es para encender todas alarmas, pero muchísimos son quienes prefieren apagarlas... así las mantendrán hasta que les llegue a ellos. Entonces será demasiado tarde.
15 Agosto 2020 04:00:00
Las pócimas milagrosas que se ofertaban a finales de 1912
Actualmente, nadie lo puede negar, el tema de la salud es el que mayor espacio ocupa en todos los medios de comunicación. Por una parte, nos reportan las consecuencias funestas que día con día ocasiona el mal originado en China, lo cual sabemos es políticamente incorrecto mencionar, pero ni modo que apuntemos que se dio por generación espontánea o vino del espacio. Esto, sin embargo, no impide que, si usted se planta, ya avanzada la noche, frente al televisor encuentre como le ofrecen cualquier tipo de productos para la cura desde el dolor de articulaciones hasta el mal más complicado. Todo es untarse aquello o ingerir tal píldora o brebaje para que pueda dejar atrás lo que le aqueja y hasta recuperar la juventud perdida.

Eso sí, tras de ofertar que nada como esa pócima para aliviar los males, continúan con la retahíla de los efectos secundarios que acarrea el consumirla hasta el punto de que aquello luce como si el remedio fuera peor que la enfermedad. Ante ello, hace unos días, nos saltó la curiosidad sobre cuáles eran las circunstancias que prevalecían en México a principios del siglo XX en materia de la oferta de pócimas milagrosas. Y en esa inmersión al pasado, nos fuimos a consultar lo que en relación con remedios medicinales se publicaban en los diarios editados en la Ciudad de México. Ahí encontramos anuncios de medicamentos para todo tipo de males, cansancio, catarros, enfermedades veneras, impotencia, alteraciones nerviosas, alcoholismo y varias más. Partamos hacíamos ese recorrido entre linimentos, pócimas, píldoras y demás.

Eran los últimos meses de 1912, el presidente Díaz Mori tenía cerca de un año y medio de haberse ido, mientras que el presidente Madero González apenas alcanzaba a cumplir los doce meses en el cargo. En la sociedad seguían prevaleciendo los aromas de lo vivido durante los años del porfirismo y nadie imaginaba que, pronto, la traición sería el vehículo para dar por concluidos los tiempos del maderismo. Mientras eso llegaba, nada detenía el acontecer diario de los integrantes de la sociedad mexicana quienes estaban dispuestos, al igual que hoy, a encontrar la cura rápida para cualquier enfermedad, dolencia o indisposición que le aquejara. En ese contexto, como ha sucedido siempre, todos prometían que de ingerir o frotarse esto o aquello, adiós a los males y bienvenida la salud recuperada.

Para las afecciones respiratorias, tales como tos, resfriados, bronquitis y catarros crónicos, se anunciaba que los médicos más eminentes las curaban con Capsulas Cognet que eran un “remedio irremplazable contra todas las enfermedades del pecho.” Venían de París y estaban disponible en “todas las farmacias y droguerías.”

Pero si lo anterior acabó en algo mas serio, algo así como la tisis, la cual se apuntaba en el anuncio, “nunca ataca de repente. Avanza rastreando. Primero es un resfriado; luego un poco de tos seca; luego perdida de carnes; luego una tos más fuerte; luego la fiebre, los sudores nocturnos y hemorragias.” Para evitar llegar a eso, recomendaban “Pectoral de Cereza del Dr. Ayer,” elaborado en Lowell Massachussets por el Dr. J.C. Ayer y Cía. Se recomendaba “tomadlo al primer resfriado.” Para que el medicamento surtiera efecto sugerían asegurarse de que “tenéis el vientre en buen estado. Las evacuaciones diarias son absolutamente esenciales.” Como bono, se anotaba que “las píldoras del Dr. Ayer mantienen el hígado y los intestinos en buena condición.” Pero había otro remedio ofrecido por Lodigiani Hnos., cuyas propiedades le permitían ser utilizado en pacientes de todas las edades y para enfermedades diversas, su nombre era Creosofosfatina. Si el enfermo era un “niño de 7 a 8 años, una cucharadita cafetera cada dos horas le alivia la tosferina.” En el caso de los adultos, con tres cucharadas soperas al día se curan la infección y fermentación intestinal.” Ahora que si se trataba de resolver los problemas relacionados con “tisis, laringitis, raquitismo y debilidad” la dosis eran seis cucharadas soperas al día.” Aquel medicamento también se podía encontrar en pastillas, las cuales tomando de “5 a 20 pastillas al día curan catarros, toses, ronquera y demás enfermedades de la garganta.” De su composición química nada decían, aun cuando aseguraban “que no son irritantes, ni descomponen el estómago.” Todo eso lucía como meroliquismo puro.

Ahora que, si su estómago le daba molestias, con la indigestión, nada como tomar “el elixir estomacal Stomalix,” el cual permitirá que “el estómago se normalice con unas cuantas dosis.” En caso de que aquello llegara a otros niveles, había que acudir a la “Antigua Droguería de la Palma, ubicada en Av. San Francisco 39 y solicitar Purgen, el purgante ideal de rico gusto [¿para quién]: activo, seguro, suave, barato.” Venia en “tamaños para niños, para adultos y enfermos que guardan cama.” Ya por esos rumbos gástricos, si se buscaba “curar acedías, aguas de boca, el dolor y ardor de estómago, los vómitos, vértigo estomacal, dispepsia, neurastenia gástrica, anemia, cólicos, diarrea...” y un sinfín de males más que podían curarse si se tomaba el “Elixir Estomacal de Saiz de Carlos.” Entre tantas propiedades curativas, solamente les faltó mencionar que también era bueno para “el empacho y el mal de ojo.” Pero veamos otros casos como la cura para quienes tenían una devoción excesiva por las bebidas espirituosas.

A ellos, el doctor Clemente Swain, ubicado en Avenida San Francisco No. 15, les prometía “tanto al bebedor consuetudinario, como al que solo bebe de vez en cuando, [que podía] salvarse del feo vicio en 3 días ya sea a sabiendas o sin que él lo sepa.” Nótese que esto era exclusivamente para personas del genero masculino. Informaba que su remedio estaba garantizado. “Es suave, agradable y completamente inofensivo. No importa cuantos años haya existido el vicio, mi remedio es el verdadero medicamento casero, aprobado por eminencias médicas y apoyado por infinidad de testimonios.” En caso de que el paciente potencial no viviera en la capital, se le daba consulta por correspondencia. Eso sí, no se especificaba en qué consistía la pócima milagrosa. Si esto no le funcionaba al “enfermo,” había otras alternativas. Pero este doctor Swain no se concretaba a curar alcohólicos, también le entraba a resolver problemas relacionados con “alguna enfermedad especial, debilidad orgánica o cualquier otra enfermedad peculiar al hombre o de la sangre.” Para esta última, ofrecía como remedio “el nuevo medicamento alemán (606)” el cual con “una inyección cura radicalmente.” Esto último, también era ofertado por especialistas del Instituto Medico Alemán, ubicado en San Juan de Letrán No. 1 quienes eran más específicos y prometían que con esa misma dosis curaban” la gonorrea, impotencia y reumatismo.”

Pero retornando a las beberacuas, nada como recurrir al “contra borrachera del Dr. Graff” cuyo precio era “un peso por tubo y era completamente inofensivo aun en las más altas dosis.”
Si el problema era la falta de vigor, la solución la podía encontrar en el “Vino de San German,” cuya composición no se especificaba o bien en el “Vino de Stearns de extracto de hígado de bacalao ferruginoso.” Por esos mismos caminos, se indicaba que, si se padecía de anemia, debilidad, neurastenia, consunción (perdida de peso) nada como recurrir al ‘vino y jarabe Deschiens.” Para las damas que padecieran de anemia, estaba disponible en todas las boticas “las píldoras rosadas del Dr. Williams.” Para probar que funcionaban, colocaban un texto, supuestamente, escrito por una dama Originaria de Aguascalientes, quien decía que “con cinco frasquitos, quedé completamente curada, aumentando hasta veinte libras [desconocíamos que entonces se usara en México esa medida] de peso.” Al parecer entonces, lo que se trataba era de ganar kilos y en ese sentido apareció el llamado “Remedio Sargol,” en cuya publicidad se leía: “Permítanos que lo engordemos. Caja valorada en $0.50 (moneda americana). Gratis. Le probaremos a nuestro propio costo que no es necesario permanecer flaco, enjuto e imperfectamente desarrollado.” Según ellos con ese tratamiento [las píldoras], enriquece los glóbulos rojos de la sangre, fortalece los nervios y el aparato digestivo, haciendo que este alimente perfectamente el alimento convirtiéndolo en excelente, solida y saludable carne... es mejor que el aceite de hígado de bacalao.” Como cambian los tiempos, entonces el asunto era poner carnes en el cuerpo, hoy se busca que se reduzcan.

Para quienes pagaban las consecuencias de visitar ciertos sitios en donde la higiene no era la característica de quienes atendían a la clientela, se anunciaba que para curar “las afecciones sifilíticas y vicios de la sangre” nada como recurrir al “jarabe o grajeas de Gibert.” Por esos mismos senderos, se dirigían a quienes padecieran de otros padecimientos adquiridos en lugares similares al mencionado en la primera línea de este párrafo. “La Compañía Americana de Yerbas Medicinales ofrecía el especifico cAdYm contra gonorrea, espermatorrea, gota militar, etc.” al cual promocionaban como el “mejor remedio del mundo” Con esto, enfatizaban, se “quita el escurrimiento y también el ardor del caño, de 2 a 5 días sin inyección alguna.” Como entonces no existía, ni la internet, ni el correo electrónico, les proporcionaban un apartado postal para que fueran timados, perdón, hicieran su pedido.

Quienes tuvieran problemas de “impotencia-debilidad,” les cuestionaban: ¿Ha tomado usted infinidad de medicinas para curar, sin obtener alivio?” Al mismo tiempo, les respondían, “Han fallado porque no obran sobre los nervios interiores en donde dichas enfermedades tienen su origen. Pruebe usted las pastillas restauradoras del Dr. Hershey [¿Tendría algo que ver con los chocolates?] para los nervios y el cerebro; estas operan directamente sobre los nervios interiores y según la experiencia los curan en 95 de cada 100 casos. Precio $2.00 por caja y tres cajas (tratamiento por un mes) $5.00.” Lo mismo se podían conseguir en cualquier botica o droguería que pidiéndolas directamente a “Hershey Medical Co. Apartado Postal 112 en México.”

La publicidad anunciaba que en caso de que su “sistema nervioso este enfermo y su cerebro debilitado y falto de alimento; así para curar aquel y curar este, debe usted probar el único remedio positivo que existe que es el celebre Cordial de Cerebrina Compuesto Ulrici de New York.” Si el potencial consumidor no se convencía de las bondades del menjurje, le aderezaban otra carnada que se leía: “los doctores siempre lo prescriben y recomiendan como el reconstituyente mas poderoso...La anemia y la debilidad de la sangre, tan frecuente en la mujer, siempre es vencida...y es a la vez el tónico sexual mas admirable para curar la debilidad sexual en ambos sexos, revive las naturales pasiones de la juventud apagadas por vejez prematura, debilidad nerviosa o enfermedades crónicas.” Asimismo, para curar “la nerviosidad,” ofertaban las capsulas del “Dr. Richards Dyspepsia Tablet” con las cuales se hace que “los alimentos nutran el sistema nervioso, sin estimularlo demasiado. Son digestivas, antisépticas, tónicas; no son purgantes. Con su uso desparecen las agruras, llenuras, indigestiones, nerviosidad... pésese usted antes y después de tomarlas.” Nada especificaban el porqué de pesarse, ¿Qué contendrían?

Para quienes andaban con problemas de obesidad, [¿generada por la Coca Cola y el Osito Bimbo?], les anunciaban que “se cura sin cambio de régimen con las inofensivas pastillas alemanas ‘Salomé’ las cuales encontraban en Avenida San Francisco 39.

Desconocemos porque entonces andaban tan preocupados con eso de robustecer la sangre, pero era una constante en muchos de los anuncios. Una bebida promocionada como “gaseosa deliciosa, Ferro Quina,” se decía que era” un tónico vegetal sin alcohol que enriquece y fortifica la sangre.” Se fabricaba en Londres y era distribuida en México por L. Mundet e Hijos.

Aquellos que hubieran dado un mal paso, en el sentido literal de la acepción, se les recomendaba recurrir al “Linimento Jacobino, eficaz en torceduras y dislocaciones.” Pero algo mas debió de tener esta pócima, pues por sesenta centavos el frasco, se recomendaba usarlo para resolver “las neuralgias y jaquecas.” O sea que donde se lo untara le proporcionaba alivio. ¿Sería verdad? Por estos terrenos últimos, se anunciaba que los “Sellos Algocratine [proporcionaban] alivio inmediato a jaquecas, neuralgias, dolores nerviosos [y] reglas dolorosas.” Ahora que si se trataba de ponerse romántico cuando a la amada la atacara un dolor de cabeza o una jaqueca fuerte, nada como “un pañuelo mojado con 4711 Eau de Cologne puesto en la frente o en la nuca [de la dama] tranquiliza extraordinariamente. La jaqueca desaparece. Los nervios se fortifican nuevamente,” y lo que siguiera pues era un asunto de dos...

Para los que veían, como cada día, la testa les lucía más despoblada, Johannsen, Félix y Cia., en Av. San Francisco 39, les ofrecía el “Herpicida de Newbro,” como “el remedio original que mata el germen de la caspa y evita la caída del cabello. Úselo y tendrá la cabeza limpia y libre de caspa y [con] abundante cabello.”

Cuando se trataba de resaltar la belleza de las damas, se promocionaba el uso del “legítimo jabón de hiel de toro. Con el uso de este jabón, desparecen las pecas, paño, manchas y granitos de la cara, conservándose al mismo tiempo el cutis fresco y satinado. Como aquello no era asunto de limitarse, se apuntaba que “lavándose la cabeza con este jabón, crece el cabello con mas vigor y se evita la calvicie, pues con su uso se destruye la caspa causa principal de la caída del pelo.” Pues eso sería en aquella época porque lo que es ahora no se requiere de eso para que los cabellos se vayan de paseo y sea necesario hacer peripecia y media para cubrir las entradas y ...las salidas.

En igual forma, la firma F. Wolff & Sohn ponía a la disposición de las mujeres mexicanas el “Jabón Kaloderma, así como Crema (Jalea de glicerina y miel) y polvos de arroz. Insuperables para conservar la hermosura de la piel.”
Un anuncio que nos despierta dudas es aquel que se leía: “Anona. Antiséptico moderno. Evita y cura enfermedades de la boca, garganta, nariz y los órganos secretos [¿cuáles serían estos?]. Anona hermosea el cutis. [Encuéntrelo en] boticas y droguerías, $1.00. La Reyna de la Salud.” ¿Qué contendría ese menjurje que en donde se posaba curaba o embellecía?

Como se puede deducir de este repaso breve sobre pócimas milagrosas ofertadas, en poco se diferencia de lo que hoy encontramos en los medios de comunicación. Claro que entonces se presentaba en blanco y negro con letras impresas sobre un papel y actualmente se ofrece a colores y con personas que emplean tonos de voz diversas apoyadas con imágenes y testimonios de cuan efectivo ha sido el producto que hasta la felicidad les trajo.

Pero aparte de esa diferencia, al final la esencia es lo mismo, vender productos milagro para curar cualquier mal. Para quienes nos dicen que el coloniaje se apoderó de nosotros cuando los neoliberales abrieron la economía, cabe mencionar que la inmensa mayoría de esas pócimas, cuyos efectos “curativos” describimos line as arriba, venían de sitios ubicados al norte del Bravo y ni modo que vayan a decirnos que entonces ya éramos globalizados. Algo que también nos llamó la atención es que la abrumadora mayoría de esas píldoras, jarabes o brebajes que supuestamente curaban, no mencionaban que contenían, ni cual era su precio. En 1912, al igual que en 2020, hay que tomar con un grano de sal aquello que se anuncia como la pócima milagrosa que habrá de curar, ahorita o en unos días, tal o cual enfermedad. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Entonces, José María Morelos y Pavón fue quién consumó la independencia Ni modo, en la época de la transformación no queda sino regresar a la escuela. ¿Qué otras lecciones equivocadas habremos aprendido?

Añadido (2) Andan tan mal de recursos que no les alcanza para contratar una experta en el lenguaje de señas.

Añadido (3) Vaya semana que tuvieron los ‘panboleros’ hispanos en la Champions League. Primero, el Real y el Atlético de Madrid fueron echados, pero lo vergonzoso en grado superlativo fue la goleada que recibió el Barcelona. Aun cuando en el último caso podrían decir: “esos son catalanes...”

Añadido (4) Los estrellas de los Yankees, Stanton y Judge, parecen hechos de cristal. A las primeras de cambio y ya están en la lista de lesionados.

Añadido (5) Al coreógrafo Enrique Ponce (Rafael Cardona dixit), artista excelso de la faena a metro u medio de distancia, un toro ya le envió el primer aviso. Mas temprano que tarde, un burel le va a pasar la factura. Los reflejos se aletargan cuando hay que dar lo máximo en otras lidias que exigen mucho más de lo que la edad puede ofrecer.
08 Agosto 2020 04:00:00
Sobre una anécdota que parecía pintarnos de blanco y otros colores
Ésta fue una de esas ocasiones en que llega la hora de preparar la colaboración y la página sigue en blanco porque las neuronas andan ocupadas en otros asuntos que nada tienen que ver con sentarse frente a la computadora y empezar la armazón del escrito. Sin embargo, recordamos que, como cada semana, tenemos una cita con usted, nuestro lector único y amable, así que ni modo de faltar a ella. En ese contexto, vino a nuestra mente un anécdota que nos ocurrió en nuestra visita a la CDMX justo antes de que el mal proveniente de China hiciera su arribo pleno. Abordémosla bajo la premisa de que para quienes nos conocen el tópico les parecerá extraño.

Dado que el asunto que teníamos que ir a arreglar se hallaba fuera del área que frecuentamos normalmente, decidimos abordar un vehículo de alquiler. Por una costumbre, adquirida desde hace muchos años, nos pusimos a platicar con el conductor. En medio de la conversación donde nos comentaba que entre sus clientes se encontraba tal o cual artista plástico o bien un personaje, ya fallecido, narrador de la historia indígena, de pronto nos encontramos conversando sobre el tema de las pulquerías y el producto que ahí se expende.

En ese contexto, empezaron a aparecer los comentarios sobre sus valores nutricionales que algunos los exaltan hasta decir que “le falta un grado para ser carne,” los tlachiqueros, los tinacales, las jícaras, las catrinas, los tornillos, el departamento de mujeres, el alacrán, la rayuela, los curados de piñón, apio, avena, tuna, cacahuate y quien sabe cuántos más. Que si el hombre, en su juventud, había trabajado con alguien que acostumbraba a fermentar pulque haciendo distinciones. Para los amigos y clientes, dándole al proceso el tiempo adecuado. Para los otros, había que acelerarlo mediante el uso de “la muñeca,” la cual no es otra cosa que excremento humano envuelto en un trapo que amarrado se introduce al producto para acelerar la fermentación. Eso, decía nuestro interlocutor, es lo que acabaron haciendo quienes venden pulque y pues la clientela se fue alejando. Y por ahí se fue el intercambio de opiniones hasta que aquel ciudadano nos preguntó; ¿Y a usted cual es el curado que más le gusta? Quien nos acompañaba volteó a vernos con cara de sorpresa, mientras nosotros, evitando soltar la carcajada, le comentábamos que nuestro conocimiento respecto al tema era simplemente teórico. Lo más cercano que habíamos estado a esa bebida era cuando ingeríamos aquel sabroso pan de pulque que hacían o ¿elaboran? en Saltillo. El hombre no quería creernos hasta que le explicamos como teníamos algún conocimiento sobre el tópico.

Recordamos que cuando iniciábamos nuestra vida profesional, uno de nuestros compañeros de trabajo era un personaje muy simpático de nombre Marcos Medina, economista egresado del IPN. Esta persona era algo más que un teórico sobre la materia y tenía conocimiento empírico al respecto, mismo que gozaba de compartir lo que al respecto sabia y había vivido. Este escribidor, dispuesto siempre a escuchar historias de la vida diaria, gustaba de conversar con quien lo mismo alababa las propiedades de la bebida o en su imaginación se saboreaba un curado de piñón, que se quejaba del deterioro en los brebajes que se expendían, mientras descalificaba lo que entonces se lanzaba al mercado, pulque enlatado. Todo aquello quedó guardado en el disco duro durante años hasta que tiempo después nos encontramos un libro escrito por Manuel Payno en 1864, cuyo titulo es “Memoria sobre el maguey mexicano y sus diversos productos.”

En ese volumen, Payno relata que a ciencia cierta nadie sabe el origen del maguey por las tierras de Anáhuac. Ello no le impide contar una leyenda al respecto. Según la conseja, dice él, los primeros habitantes del altiplano mexicano, fue una raza de gigantes. Sin embargo, huracanes terribles y terremotos desgajaron cerros y destruyeron todo, incluyendo a los pobladores de esa región. Ante eso nos preguntamos: ¿A poco entonces ya estaba presente el cambio climático o el calentamiento global? Pero dejemos dubitaciones y regresemos a Payno quien mencionaba que algunos de esos sujetos descomunales, quienes andaban desnudos y con el cabello desgreñado escaparon. Para sobrevivir comían la carne cruda de los animales feroces a los cuales sacrificaban “con unas clavas o mazas formadas de los troncos gruesos de los arboles y eran altaneros, crueles y vengativos...” Cuando un grupo de habitantes civilizados llegaron a los valles de Atoyac y Matlacueye (Tlaxcala) para cultivar la tierra, por miedo decidieron llevar la fiesta en paz.

Pero a cambio los xicalancas y los toltecas debían de ocuparse no solamente de las labores agrícolas, sino también de la caza y con los productos que ambas actividades generaban debían de mantener a los seres descomunales quienes “como no tenían mujeres, se entregaban a todo tipo de abominaciones...” Cansados de esta situación, decidieron tomar medidas para deshacerse de los sujetos a quienes invitaron a un banquete en donde fueron servidos todo tipo de manjares. Para acompañarlos, se prohibió el agua y solamente fue servido “jugo del maguey.” Era la primera ocasión en que los gigantes bebían ese fermento que se engolosinaron hasta perder el sentido. En ese instante, los toltecas se levantaron, tomaron las armas e hicieron una carnicería hasta exterminar a todos los gigantes. En esa forma, el aguamiel hizo el primer servicio a la humanidad. Para que no quedara huella, procedieron “a enterrar, en partes diversas del país, los huesos colosales de esos sodomitas.” Según la narrativa de Payno, eso es auténtico ya que tenía en su poder “uno de estos huesos[que] es menos de la mitad de un fémur, y tiene cerca de un metro. Lo encontr[ó] en las orillas del Lago de Texcoco.”

Respecto a cómo se dio la extracción del aguamiel del maguey por vez primera, Payno cita a Lorenzo Boturini quien afirmaba que “el dios Ixquitecatl fue el que inventó el modo de sacar[lo] y que un monarca de los Culhuas que se embriagó en público, para disculpar tan vergonzosa falta, instituyó una fiesta que fue la cuarta movible, en honor de los dioses del vino, y en dicho día se daba licencia general a todos para embriagarse.” Sin embargo, esa leyenda no convenció a Payno quien optó por dar más credibilidad a otra narrativa.

De acuerdo con la historia de los toltecas, “por los años de 1045 a 1050, reinaba en el Imperio de Tollan, el octavo Rey Tolteca, llamado Tepancaltzin . Un día de su reinado, se presentó un noble y pariente suyo de nombre Papantzin quien le dijo: “Señor...mi hija ha descubierto que del centro de las plantas de Metl que tiene en su jardín, brota. un licor dulce y aromático...” e iba a ofrecerle la primicia. El rey ordenó que trajeran a la joven de nombre Xochitl quien contaba con 16 años y era poseedora de belleza singular. La doncella portaba el aguamiel en un tecomatl “(Vasija formada de la mitad de la corteza de una fruta indígena, de la familia de las cucurbitáceas).” Al soberano le gustó aquello tanto que a los dos días mando decir a su pariente que le enviara a la joven con otra ración de la bebida. Tanto fue el encanto con el elixir que al monarca le nació la preocupación porque aquella joven fuera a quedarse ignorante por lo cual le mandó decir al padre que se quedaría en palacio con tal fin. Así pasó más de un año y, entre sorbo y sorbo, la pasión creció hasta que dio fruto a quien le pusieron por nombre “Meconetzin (hijo del maguey).” Para entonces Papantzin ya había empezado a preocuparse y fue a buscar a la hija a quien encontró con un bebe en sus brazos. Ante ello, fue a reclamar, (al parecer el tiempo de reacción iba como las cosas en palacio, despacio) al rey la deshonra de su hija. Dado que Tepancaltzin era casado, le respondió al ofendido que repararía el honor en la primera oportunidad, que el chamaco sería nombrado heredero al trono y, por lo pronto, colmó de presentes al ofendido quien ante ello dobló la cerviz y esperó. Cuando falleció la reina, Xóchitl y su hijo fueron llevados a palacio y lo que siguió es parte de otra historia. Pero de aquella planta, los toltecas obtenían otros productos como miel, vinagre, levaduras, zapatos, cuerdas y varias cosas más.

Con el trascurso del tiempo, una de las tribus chichimecas, los mexicas, derrotaron a los toltecas y terminaron por apropiarse de toda su cultura, mientras reescribían la historia para aparecer como los héroes, algo que se tiende a olvidar. Los mexicas o aztecas instauraron una deidad asociada al maguey a la cual denominaron Mayahuel quien era la diosa de la fertilidad. En una sociedad ritualista a mas no poder, el pulque era considerada una bebida con carácter litúrgico y solamente se consumía en fechas determinadas, aun cuando a los ancianos les era permitida su ingestión dado que, se decía, la bebida contenía valores nutricionales que servían de complemento para su alimentación. Asimismo, estaba autorizado que las mujeres lo consumieran cuando estaban criando y “se designaba cierta dosis para los soldados cuando andaban en campaña.” Estaba prohibido que los jóvenes consumieran esa bebida, pero había algunos que desobedecían. Cuando eran sorprendidos las penas disciplinarias variaban. Si el transgresor era miembro de la nobleza, el castigo se realizaba en privado y de acuerdo con el rango del fulano, pero si el infractor partencia al peladaje, entonces sí, el peso de la ley le caía inmisericordemente. Así era esa sociedad que algunos pregonan como el paraíso antes de la llegada de nuestros otros ancestros, los españoles.

Cuando estos derrotaron a los mexicas, el orden se perdió y los aborígenes dejaron de lado su comedimiento para darle gusto al juego de garganta hasta el punto de beber durante dos días, caerse de borrachos lo cual consideraban motivo de honor. Pero los recién llegados no quisieron quedarse atrás y traían los fermentados de uva cuyos precios eran muy altos y, por lo tanto, prohibitivos para el consumo de los nativos. Sin embargo, los españoles veían al pulque como una competencia potencial en eso de embrutecer cerebros. Tardaron un poco en tomar medidas al respecto.

En 1693, prohibieron a los indígenas el consumo de licores fuertes, eso nada tenia que ver con preocupaciones por la salud, lo que buscaban era desparecer la costumbre de que ingirieran pulque. Al final poco éxito lograrían, el consumo de la bebida continúo siendo alto. En el siglo XIX, no faltó un par de hacendados en busca de nobleza, Pedro e Ignacio Blázquez, quienes, en 1866, escribieron un libro “Memoria del maguey mexicano (agave maximilianea).” En dicho documento, este par, salió a mostrar la pastura de que estaban hechos y apuntaban que el “maguey manso fino, Tlacametl ó Teometl de los antiguos mexicanos, ocupa el primer lugar en el género por su hermosura y por la de sus productos. Sus hojas, cuando está. bien cultivado, llegan á, tener más de tres metros de largo, tres o más decímetros de ancho, y más de dos decímetros de grueso en la jiba. Son sumamente suaves al tacto, tienen un color verde glauco muy uniforme, el cartílago que ter mina sus bordes es muy angosto, las espinas de este son muy pocas cortas, inclinadas comúnmente para abajo, la púa de la punta es derecha, y las hojas forman un ángulo muy obtuso en su inserción con el tallo del Maguey.

Esta especie produce un pulque abundante de excelente calidad.” Ante ello, decidieron darle “el nombre específico de Agave maxímilianea, porque todos los botánicos que han descrito esta planta la confunden de todo punto con otras especies.” Además, decían los sujetos, “la ciencia aconseja que nuevos nombres específicos a las plantas cuando los que tienen ocasionan confusión con otras, o están mal aplicados, y ambas cosas suceden en este caso. También pide que los nuevos nombres impuestos se tomen de algún ilustre y universalmente conocido; y en las presentes circunstancias políticas de México ¿qué nombre de personaje más ilustre y más universalmente conocido hoy, aun de la misma Europa, que el de nuestro augusto Emperador MAXIMILIANO I, por su aceptación del trono de Moctezuma? ¿Ni qué época podíamos escoger mejor que la presente para especificar nuestra planta y desvanecer las graves equivocaciones en que al describirla y clasificarla han incurrido botánicos de gran nombre y merecida fama?” Mientras que estos se tiraban al piso para limpiar con la lengua el sitio por donde pasaría el barbirrubio, cuando a este ya lo habían devuelto en estuche de pino, los dueños de las fincas pulqueras eran un poco más prácticos y andaban en la búsqueda de que les rebajaran las altas tasas impositivas que les encajaban. Entre los quejosos estaban los productores del Estado de México, en donde encontramos un par de nombres que son comunes a los habitantes de la CDMX, Patricio Sanz e Ignacio Torres Adalid.

Aun no les llegaban los tiempos de esplendor. Mientras tanto el 24 de octubre de 1873, el gobernador del Distrito Federal, Joaquín Pérez emitía un decreto que contenía el reglamento para la operación de pulquerías. Tras de señalar las zonas en que ya no se podían establecer expendios de pulque, precisaba las obligaciones de los expendedores de pulque entre las que se encontraban: “Cuidar de que el pulque sea absolutamente puro, sin mezcla de líquido o sustancia alguna que lo altere ó haga nocivo, bajo la pena de diez á cien pesos de multa por la primera y segunda infracción, clausurándose la casa en la tercera. En todo caso el pulque adulterado será derramado.” Asimismo, deberían tener en perfecto estado de aseo el local del expendio y su frente; en la inteligencia de que, si así no lo hacen, sufrirán la pena de pagar cinco pesos de multa...” Respecto al horario de operación este “no [podría] abrir el expendio antes de las seis de la mañana ni cerrarlo después de las seis de la tarde...[y] cuidar de que nadie quede dentro del local durante la noche.” En igual forma, se les ordenaba que dieran aviso á la inspección general de policía del nombre de los vendedores y jicareros, así como de las casas en que habitan... [Estas personas deberían ser] de conocida honradez y moralidad.” Para los vendedores había obligaciones tales como: “No permitir que dentro del mostrador haya más personas que las destinadas á la venta del pulque; tener enteramente abiertas las puertas de la pulquería; no permitir que en el interior del expendio haya bailes, música, comidas, juegos de ninguna clase, ni vendimia alguna en las puertas; habrían de avisar .a la autoridad ó agente de policía más próximos, de cualquier escándalo o desorden que ocurra en el expendio; no consentir acciones contra la honestidad; no permitir que los consumidores saquen los vasos, para tomar en la calle o zaguanes inmediatos al expendio, el pul que hayan comprado; no recibir prendas bajo ningún pretexto. no guardar en la pulquería ar más de ninguna clase, ni objeto alguno que no sea de los enseres del expendio.”

Mientras tanto, quienes acudieran a esos lugares no deberían “en ellos más que el tiempo estrictamente necesario para ser despachados y tomar el líquido que compren; no proferir palabras indecentes ni cometer acciones contra la honestidad; no excederse en la bebida hasta el grado de embriagarse; no reñir ni provocar escándalos; no extraer a la calle para tomar en ella ó en los zaguanes inmediatos al expendio, el pulque que hayan comprado.” Mientras la autoridad trataba de poner orden en el consumo y obtener ingresos, vía impuestos y alcabalas de los productores, estos desde sus haciendas en Hidalgo, Tlaxcala, Querétaro, y el Estado de México, esperaban los buenos tiempos cuya llegada estaba a la vuelta de la esquina. Eso ocurriría cuando José de la Cruz Porfirio Díaz Mori tomó el poder y carromatos de todo tipo arribaban a la ciudad de México trayendo el neutle. El de calidad iba a parar a las mesas de la nueva clase gobernante cuyos integrantes no estaban dispuestos a dejar atrás sus costumbres, el mezclado para los lugares como esos en los cuales se buscaba poner orden en 1873. Con el trascurrir del porfirismo, nuevas “noblezas” aparecieron y los propietarios de las haciendas pulqueras se convirtieron en gente de linaje (¡!). Hasta aquí este recorrido por tinacales y catrinas, en medio de alacranes y rayuelas, un tópico que, por andar de hablantines, nos hizo aparecer como adoradores de la diosa Mayahuel. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Sin más, el tío favorito de la 4T sacó un artículo atacando a José Ángel Gurria Treviño, un mexicano con una imagen internacional mas que positiva, quien en 2021 dejará de estar al frente de la OECD. Hasta este momento no conocemos a nadie quien haya cruzado palabra con el ciudadano Gurria, nosotros lo hicimos hace muchos ayeres, que no se exprese de manera encomiable sobre su forma de comportarse y alabe su capacidad intelectual. ¿Pues qué les inquietaría en la 4T?

Añadido (2) En la escuelita Montessori, de pronto, Chenchito empezó a berrear que Chuchita, Chentita y Chonito eran un trio de aprovechados y apoyados por Chanito, quien es un gandalla, le quitaban su itacate, no le dejaban nada y se lo repartían con este último. Sin embargo, como el profesor, don Chinto, andaba preocupado por ver como se queda en el puesto por un tiempo largo, prefería que Chanito, su consentido, se encargara de lidiar con las otras criaturas. Eso sí, don Chinto ya planea correr a Chenchito por andar balconeando los problemas con sus compañeritos quienes son un encanto de críos. Que historia tan tierna, pero eso es solamente un asunto que tiene que ver con la formación de los chamacos y el profesor.

Añadido (3) A finales de 1836, Antonio de Padua Severino López de Santa y Pérez de Lebrón, acompañado por otro de su calaña, Juan Nepomuceno Almonte, bajo custodia de dos subordinados de Sam Houston, fueron trasladados a Washington. Veamos lo que el primero escribió al respecto. “Al presidente general [Andrew] Jackson le merecí la más atenta recepción; entre tantas atenciones me dio una comida, concurrida de nobles personajes nacionales y extranjeros, y para trasportarme a Veracruz puso a mi disposición una corbeta de guerra en el puerto de Norfolk, cuyo comandante me obsequio extremadamente. El presidente Jackson manifestó vivo empeño por el termino de la guerra. Repetía: ‘México, reconociendo la independencia de Texas, será indemnizado con seis millones de pesos.’ Yo le contestaba: ‘al Congreso mexicano pertenece únicamente decidir esa cuestión.’ Antonio López de Santa Anna. “Mi historia militar y política. 1810-1874,” Las historietas fantásticas, que nunca faltan, para inflamar el orgullo patrio.

Añadido (4) Y continúan apareciendo los resultados del viaje, que resultó tan barato. Antier, recomendaron a los ciudadanos de su país que no nos visiten. ¿De que más nos enteraremos próximamente?

Añadido (5) Dado que vivimos tiempos de transformación, como que limitarnos a “Turret,” también, tenemos para promocionar a “Blacks Stones,” “Little Jump,” “Warrior,” “Beyond,” “New Little Rose,” “Frank Y. Log,” “Saint Peter” “Saint Goodluck” y varios más. Como dirían al norte del Bravo, “The sky is the limit.”
01 Agosto 2020 04:00:00
Piedras Negras, destino y origen a tres lustros de distancia
De pronto uno voltea y se percata de que el tiempo ha trascurrido con velocidad singular. Los chamacos ya no son infantes y andan por la vida afrontándola como profesionales adultos jóvenes. La gran mayoría de los adultos mayores de entonces ya no están con nosotros, mientras que los no tan jóvenes de entonces acumulamos canas, si tenemos suerte, kilos, años y, dicen algunos, experiencia. En ese contexto han trascurrido los días desde aquel 2 de agosto, pero de hace quince años cuando fue presentado el libro “Piedras Negras, Destino y Origen. 80 años, una narración para mis nietos” de la autoría de don Rafael Villarreal Martínez. Acerca de como fue gestado, su contenido y la presentación aquel día, les comentaremos en esta ocasión.

El volumen nace de la memoria y la insistencia. La primera porque el autor frecuentemente, en charlas de familia, narraba acontecimientos que había vivido o sido testigo en su entorno familiar y en el de su pueblo, Piedras Negras, Coahuila. La segunda surge de mencionarle, una y otra vez, que aquello lo dejara plasmado por escrito. Convencerlo llevó varios años, bueno quien finalmente lo logró fue nuestra madre, doña Estela. Y de ahí partió un proceso que le llevó varios años en concluir. El primer problema fue definir si la temática se concretaría estrictamente al entorno familiar o podría añadir algo más. Finalmente, don Rafael decidió que habría de partir del entorno familiar, pero tendría que ubicarlo en el contexto de la población. Y ahí, se va generando que aquello requeriría ir incorporando la vida cotidiana del pueblo y sus personajes a lo largo del tiempo.

Una vez concluido el proceso de elaboración, el siguiente paso era dar a conocer el libro. Dado que no era un asunto de andar buscando apoyos gubernamentales, se tomó la decisión familiar de auspiciarla con recursos propios y para finales del primer semestre de 2005, estaba lista una edición de 500 ejemplares con 203 páginas cada uno. Tras de ello, hubo que explorar un sitio en donde presentarla y se definió que fuera la Casa de la Cultura de Piedras Negras, Coahuila. Eso no hubiera sido factible de concretarse de no haberse contado con el apoyo generoso de quienes entonces estaban al frente de ella, Melva Nelia Martínez Salinas y Carlos Flores Revuelta. De esa manera, la tarde-noche del martes 2 de agosto de 2005 la obra fue presentada ante una audiencia que por mucho rebasaba las expectativas de asistencia esperada, el salón estaba repleto con alrededor de 100 personas. Sobre el evento, en Zócalo, Linda Milán realizó una crónica excelente. Pero hay algunas cosas que aquella tarde-noche no se mencionaron.

Cuando el autor inicia el proceso de escritura, se va percatando de que para armar la narrativa debería de buscar la forma en que amalgamaría la gran heterogeneidad de las personas y sus actividades. En ese momento, entra en un proceso de revisar un lapso que abarcaba tres cuartas partes del siglo XX y el primer lustro del XXI. Apoyado en su memoria y algunos documentos que formaban parte de sus archivos, va construyendo el escrito. Un primer problema que encontró fue lo limitado de la información de que disponía con respecto al entorno familiar. En la nuestra, como en muchas otras familias, por alguna razón que desconocemos los ancestros no eran dados a recordar a quienes les antecedieron. Cuando don Rafael nos lo comentó, solamente pudimos responderle que con lo que contara narrara los orígenes familiares. Sin embargo, en este escribidor, quien entonces andaba enfrascado en los inicios de sus estudios doctorales de la historia, fue sembrada la semilla de investigar ese pasado, pero entonces no había tiempo para ello. Atendiendo a nuestra sugerencia procedió a elaborar lo referente a la familia y los entornos. En ese apartado, el autor explica el porque del titulo de la obra al narrar como de Nuevo León, Tamaulipas, Jalisco y Zacatecas arribaron al pueblo familias diversas que con el trascurrir del tiempo habrían de fusionarse en la que él y doña Estela formaron. Pero eso no podía quedarse en una narrativa estática.

Con prosa sencilla, alejada de rebuscamientos, don Rafael nos lleva, como nuestro hermano Juan Antonio mencionara aquella tarde-noche de la presentación, “a reconocernos en el pasado como la única posibilidad de comprobar que hemos vivido. [De que] somos nuestro pasado, un pasado irremediablemente irrepetible. Sin él, no existimos, nos desmoronamos, nos volvemos polvo, [carecemos de esencia…]”

Bajo la premisa anterior, el autor nos hace recorrer en el imaginario las calles, las plazas, y todos aquellos sitios que nos parecen irreconocibles de un Piedras Negras que hoy evoca añoranza y romanticismo. Con una narrativa bien balanceada, nos recuerda momentos gratos y sinsabores, rememorando algunos pasajes de la cara sucia de la ciudad como aquel robo primero de un banco cometido por jóvenes pertenecientes a familias respetables del pueblo. Sin caer en lo prosaico, también, hace que el lector se adentre en los sitios que entonces eran conocidos como “non santos,” lugares conocidos por todos los miembros de su generación, aun cuando algunos, después, negaran elevando plegarias y agitando sahumerios. Por supuesto que a lo largo de la obra no podían quedar de lado los relatos de sucesos que lo mismo provocan la sonrisa o bien la carcajada abierta, sin que ello conlleve que el escrito pierda seriedad.

De su vida narra nos lleva a su infancia en donde su sitio de juegos era la Plaza Juárez, ahí en donde hoy se ubica la Universidad Autónoma de Piedras Negras. Por esos mismos rumbos, evoca aquel lugar en donde llegaban los carretones a herrar los caballos, en lo que nos dice, asemejaba una estampa del viejo oeste. Mientras nos describe lo que era su entorno de vivencias, lo que él llama su barrio, nos recuerda su incursión primera como líder cuando convocó a sus compañeros del sexto año, en la Escuela Modelo, para escaparse, y no acudir a clases, un viernes por la tarde e irse al río.

En lo que hoy nos parecería un acto reprobable, al regresar el lunes a la escuela, el maestro procedió a “premiarlo” con moras y membrillos guardándose de los frutos, simplemente con las ramas de ambos. Para completar el regalo, en casa le esperaba una ración de cuero. Muy gratamente recuerda a sus maestros en la Escuela Secundaria Benito Juárez y lo mucho que le dolió no poder continuar estudiando para convertir en realidad su sueño de ser médico. Ahí, la vida le da un vuelco y empieza su andar por la vida.

En esa vida hubo de todo lo que puede haber entre la sima y la cima. Sin detenerse, el autor acepta cuanto le perjudicó haber logrado el éxito a edad temprana sin estar preparado para ello. Conoció como los “amigos” abundaban y de pronto se evaporaban cuando ya nada había que ofrecerles. Esa fue una lección que tuvo a bien inculcarnos a sus hijos desde edad temprana. Por ello, cuando el éxito le llegó, durante la edad adulta, fue inmune al halago y la lambisconería. Mucho le había costado sobreponerse a los fracasos, a los cuales les dedica varias paginas en el relato. Pero en medio de todo eso, el autor nos lleva a enterarnos de eventos y personajes para muchos desconocidos u olvidados, se encarga de darles voz y hacer presente su accionar diario.

En su recorrido por aquel Piedras Negras del ayer, nos hace recordar como se involucró en la actividad periodística, convirtiéndose en el creador de la crónica deportiva en el pueblo. Nos relata sus aventuras en el medio taurino, en donde un día soñó convertirse en torero hasta que una becerra lo volvió a la realidad tras un par de actuaciones, lo cual no le quitó el gusto por la tauromaquia. Carente de facultades físicas para destacar en los deportes, lo mismo se convirtió en el impulsor de su hermano Manuel Francisco, sobrado de ellas, que se dio a la tarea de organizar el béisbol otoñal en Piedras Negras que, junto con otros, revivir el baloncesto.

También nos narra como vivió la política a nivel local y estatal, fuera y dentro de ella. Nos expresa la admiración profunda que sentía por el coahuilense más ilustre del México posrevolucionario, Manuel Pérez Treviño a quien tuvo oportunidad de conocer personalmente y de quien nunca dejó de resaltar su sencillez y capacidad intelectual. Asimismo, se expresa en términos laudatorios del gobernador Óscar Flores Tapia, el hombre que transformara Coahuila durante los años finales de los años 70 y principios de los 80. En igual forma, reconoce la gran capacidad política del gobernador José de las Fuentes Rodríguez.
Acerca de sus años como servidor público, nos comenta sobre algunas de las situaciones vividas y la forma como muchas de las obras que le cambiaron la cara al pueblo pasaron por la administración adecuada que él hizo de los recursos públicos. Eso, le permitió ver cristalizados muchos sueños que en otros tiempos no tuvieron el apoyo de las autoridades respectivas.

Uno de los grandes aciertos de “Piedras Negras, Destino y Origen” fue que nunca tuvo como objetivo ser proclamada como aquella obra que narrara la historia del pueblo, ni mucho menos la que buscara plantear grandes tesis literarias. Fue, acéptenlo o no, la primera obra acerca del pasado del pueblo en donde el autor no lo aborda desde una perspectiva de los grandes acontecimientos y las figuras históricas prominentes que por ahí pasaron. Su objetivo fue rescatar la cotidianeidad con todos aquellos personajes que con su accionar diario contribuyeron a la transformación de lo que finalmente acabó convertido en la ciudad que hoy es.

Como es natural, la obra generó comentarios, la mayoría de ellos positivos y encomiables. En ocasiones la critica se centró en apuntar que era necesario precisar tal o cual situación o bien haciéndole notar que le había faltado mencionar esta o aquella persona o circunstancia. En otras, sin embargo, no faltaron los comentarios descalificadores o bien aquellos que sentían que lo mencionado sobre tal o cual personaje local del pasado le tumbaba el oropel con que algunos lo habían revestido. Nada de lo mencionado en la obra carece de sustento, ahí se abordan situaciones sobre seres humanos con positivos y negativos, ni siquiera el autor se guarda de aceptar sus errores y fracasos, mucho menos iba a andar barnizando el accionar de otros. Dado que algunos pusieron en duda su capacidad para escribir, cinco años después de la primera, publicó el volumen “Piedras Negras, Destino y Origen. Personajes, Sitios y Recuerdos.” No seria sino hasta cuatro años después cuando las autoridades decidieron reconocer la aportación de don Rafael a la historia de la cotidianeidad nigropetrense.

A principios de enero de 2014, el hoy extinto, Fernando Purón Johnston, quien entonces se desempeñaba como presidente municipal de Piedras Negras, decidió nombrarlo miembro de Consejo de Historiadores de Piedras Negras, un gesto que don Rafael, doña Estela y el resto de su familia apreciamos mucho. Sin embargo, él siempre sostuvo que no podía investirse como historiador dado que no poseía los grados académicos que esa especialidad demanda. Él era, simplemente, un narrador de los eventos que le habían tocado presenciar a lo largo de su vida, o, apuntamos nosotros, bien podía haber citado al poeta español, León Felipe Camino cuando escribía aquello de “...yo no se muchas cosas es verdad, digo tan solo lo que he visto...”

Como aparece en la contraportada del libro, “Piedras Negras, Destino y Origen, es la narración que hace don Rafael de sus primeros 80 años vividos en su pueblo amado. Un día, se dio cuenta de que los nietos habían llegado uno a uno y quiso regalarles lo mas preciado que tenía: su memoria. Don Rafael, un hombre recio, un hombre curtido por la vida, se percató de que en sus manos tenia un corazón para mostrar, por eso se puso a escribir de ese Piedras Negras perdido en la memoria, ese Piedras Negras que desemboca en este Piedras Negras de hoy. Por eso, nos invita a caminar a su lado, recorrer las calles, las casas, los lugares amados y los prohibidos, encontrarnos con los viejos amigos. Irnos al rio, regresar a la escuela, sentarnos a la mesa y empezara a crecer, a ser los hombres y mujeres que somos hoy en día. Aquí en estos renglones, estamos todos, ustedes y nosotros, mas que una fotografía, este libro es un espejo que nos rejuvenece, es un corazón hecho de palabras, que no se cansa de andar y vive para siempre.

El contenido de este libro publicado hace quince años podría sintetizarse en lo que, en otro texto que nada tiene que ver con este, escribiera el más grande escritor latinoamericano del siglo XX, Jorge Luis Borges Acevedo: “Mi relato será fiel a la realidad o, en todo caso, a mi recuerdo personal de la realidad, lo cual es lo mismo.” Y nosotros agregaríamos, en el caso de esa realidad nigropetrense hay quienes se niegan a aceptar el valor de un escrito que con su sola presencia determinó la estatura de cada uno. Debemos enfatizar que, hasta el momento, no ha existido otro habitante de Piedras Negras, Coahuila quien viviera la historia de su pueblo como lo hizo don Rafael Villarreal Martínez, y que la haya plasmado en dos libros para compartirlos con su familia, sus amigos y conciudadanos. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Ya sabíamos que se carecían de fondos, lo afirmó el antiguo secretario de Hacienda. Sin embargo, nunca llegamos a imaginarnos que las cosas andaban tan mal como para ofertar las pantaletas... que nadie compró.

Añadido (2) ¿Quién les habrá hecho creer que, en esa poza de inmundicias, encontraran seres impolutos para vigilar la adquisición de medicamentos?

Añadido (3) ¿A cambio de esos dos votos, les prometieron presidir, a partir de septiembre, la Cámara de Diputados? En caso de que la respuesta sea sí, hay otra pregunta: ¿Les cumplirán?

Añadido (4) Para quienes, como este escribidor, dedicamos, durante muchos años, buena parte del tiempo libre en andar hurgando en busca de libros que paliaran nuestra ignorancia o bien CDs con música que acompañara a la lectura, es muy triste es enterarse de que el sitio original de la Librería Gandhi, en la CDMX, cerrara sus puertas.
25 Julio 2020 04:00:00
Juárez, Obregón y Villa en la hora final
Los aniversarios luctuosos al inicio de la segunda mitad del mes de julio, entre el 17 y el 20, registran los decesos de tres personajes que, en formas distintas, tuvieron un papel relevante en los sucesos de construcción de este país. Nos referimos a los decesos del estadista Benito Pablo Juárez García (18 de julio de 1872), el presidente Álvaro Obregón Salido (17 de julio de 1928) y el brazo armado de la Revolución Mexicana, José Doroteo Arango Arámbula o Francisco Villa (20 julio 1923). A pesar del tiempo trascurrido, referirse a cualquiera de ellos es motivo para que las pasiones se enciendan. Un ejemplo que ello prevalece es lo acontecido hace unos días cuando se conmemoró sus muertes. En el caso del primer y el tercer personaje fueron recordados en una u otra forma, mientras que el silencio prevaleció en torno al del segundo. Pero dejemos reacciones actuales y demos un repaso breve a la forma en que cada uno de ellos se fue encaminado hacia su día final.

Iniciemos con el estadista Juárez García. Acéptenlo o no sus malquerientes, fue gracias a él, como líder del los HOMBRES DE LA REFORMA, que la República se salvó y nos convertimos en una nación. De no haberse contado con su voluntad férrea, hubiéramos acabado convertidos en súbditos del principito austriaco y la parvada de vividores que lo acompañaban. Reconocer esto no implica caer en la burda posición de que todos sus actos fueron perfectos y no cometió errores. Por supuesto que en medio de todo aquello muchas cosas pueden cuestionarse o argüirse que no debió de haberlas realizado. Sin embargo, esos no eran tiempos para espíritus débiles, ni mucho menos para andar con contemplaciones que pusieran al garete el futuro de la construcción del país. Ello implicaba tomar decisiones que sin un análisis profundo pueden parecernos contrarias al interés del país. Sin embargo, al revisarlas comedidamente es factible deducir que no había otra alternativa sino jugar con las cartas de que se disponía y arriesgarse. Cuando la hora del triunfo llegó, hubo de actuar bajo otras reglas. No es factible proceder en forma similar cuando se esta camino a lograr el objetivo que cuando éste se logra y es el momento de actuar con responsabilidad en función de concretar y construir el futuro de la patria.

En 1867, una vez que el invasor fue colocado en su reposo de pino, Juárez inició la construcción de la nación. Eso pasaba, primeramente, por atemperar los ánimos de los triunfadores quienes, todos, consideraban que merecían una recompensa mayor por el esfuerzo realizado. A muchos, los envió al retiro y a otros tuvo que ponerlos en paz mediante el uso de la fuerza, especialmente a uno, José de la Cruz Porfirio Díaz Mori. Juárez conocía muy bien cómo actuaba esta persona y sobre él le decía a Sebastián Lerdo de Tejada Corral: “Es un hombre que te mata llorando”. Con varios más, decidió simplemente entrar en un periodo en donde la confrontación no prevaleciera. Sabía que, si se continuaba por la ruta del enfrentamiento, el país nunca podría dejar de ser un conglomerado de feudos para convertirse en una nación. Conocedor de que en la mayoría del pueblo mexicano continuaban muy arraigadas sus creencias religiosas, estimó que necesitaba realizar algunas concesiones. En ese sentido, optó por permitir que se continuara con la costumbre de considerar como días oficiales de celebración, la semana santa, el día de la Virgen de Guadalupe y el 25 de diciembre. Asimismo, en lo personal, ante una petición de esposa, Margarita Eustaquia Maza Parada, decidió que cada domingo la acompañaría al servicio religioso en la catedral, sin que ello implicara participar en el rito. Ésas son cosas que solamente el amor puede lograr y don Benito lo sentía en cantidades abundantes por ella. Si se quiere revisar al respecto, muy recomendable es leer el libro de la autoría de la doctora Patricia Galeana, “La correspondencia entre Benito Juárez y Margarita Maza,”, (Secretaría de Cultura del Gobierno del Distrito Federal, 2006). Esa situación, no duraría mucho. En enero de 1871, doña Margarita fue llamada a otra tareas y Juárez empezó a mostrar los efectos de eso y las consecuencias del largo trajinar en contra de la adversidad.

Así, fue como llegó el mes de julio de 1872 y el mal de la angina de pecho se fue recrudeciendo. Aun cuando ya estaba inmerso en la crisis de salud, Juárez no abandonó sus labores como presidente y el 17 de ese mes envió un par de misivas. Una, dirigida al general Ramón Corona Madrigal, aquel a quien, cuenta la leyenda, mucho le debe la casa reinante de España, en dicha misiva le comentaba su preocupación sobre los acontecimientos que ocurrían en Nuevo León. Asimismo, en la que sería su última carta, se dirigía al general Rafael Cravioto Pacheco a quien le manifestaba: “Esperamos de un momento a otro saber la ocupación de Monterrey por las fuerzas unidas de los Grales. [Sostenes] Rocha [Fernández], [José] Ceballos [Cepeda] [e Ignacio] Revueltas.” Tras de ello, casi llegaba el mediodía del 18 de julio cuando el corazón de Juárez cedía. Ante ello, su médico personal, Ignacio Alvarado intenta un remedió extremo y le vierte sobre le pecho una jarra de agua hirviendo que le permiten sobrepasar la crisis. En esas circunstancias, aun se dio tiempo para recibir al secretario de relaciones exteriores, José María Lafragua Ibarra, y posteriormente a un general.

El día trascurrió entre la incertidumbre hasta que llegada la noche las cosas empeoraron y a Alvarado, se unieron los médicos Gabino Eleuterio Juan Nepomuceno Barreda Flores y Rafael Lucio Nájera. Poco pudieron hacer, a las 23 horas con veinticinco minutos Juárez partió a su cita con el Gran Arquitecto. El acta de defunción, firmada por los tres galenos mencionados, estableció como causa de la muerte “neurosis del gran simpático,” algo que nada tiene que ver con el mal de angina de pecho. Asimismo, se inició la leyenda de que en realidad Juárez murió envenenado debido a que una fulana apodada “La Carambada,” en venganza porque no le perdonaron la vida a su amado, un militar imperialista, suministró una pócima, elaborada con la hierba denominada “veintiunilla”, en una copa de vino que Juárez se bebió durante una visita a Querétaro, justo veintiún días antes de su fallecimiento. De lo que no hay discusión es de que el estadista Juárez García es el único héroe nacional que falleció postrado en su cama.

En el caso del presidente Obregón Salido, su personalidad en el análisis histórico no es precisamente un de las más populares. Eso tal vez se deriva de sus orígenes. Antes de incorporarse al movimiento armado era un agricultor exitoso dedicado al cultivo de garbanzo. Preocupado por obtener el mayor rendimiento del producto, Obregón se dio a la tarea de desarrollar tecnología y crear una maquina recolectora del garbanzo. Esto le permitió alcanzar mayores niveles de rendimiento de la cosecha y poder exportar el producto a los Estados Unidos de América, lo cual le dio oportunidad de conocer a profundidad la forma de ser de los ciudadanos de ese país, algo que le sería muy útil posteriormente. Su incorporación a la Revolución Mexicana se da sin saber a ciencia cierta en donde terminaría aquello. Sin embargo, su sentido de liderazgo, le permite poco a poco ir escalando posiciones hasta convertirse en el general mas importante del Constitucionalismo, recordemos que fue el único invicto, encabezado por Venustiano Carranza Garza. Las victorias se fueron sumando una a una, especialmente en la región del Pacifico hasta que conjuntadas con los éxitos que, en el norte alcanzaban las fuerzas comandadas por Francisco Villa, dieron por resultado la victoria sobre Victoriano Huerta. La habilidad de Obregón le permitió ser él quien arribara al DF para, en nombre del carrancismo, recibir la ciudad de manos de Eduardo Iturbide designado para tal fin por los derrotados. Aun le quedaba un trecho largo para consolidarse como figura principal.

Debió de superar el hecho de que Villa estuvo a punto de fusilarlo, las desavenencias que se suscitaron con otros revolucionarios durante la Convención de Aguascalientes y posteriormente con los integrantes del circulo cercano a Carranza Garza. Sin embargo, su estrella ascendió fulgurante cuando, en abril de 1915, demostró que su sentido militar innato era por mucho superior al de Villa. Con menos hombres, las fuerzas del obregonismo destruyeron a las villistas y prácticamente las despareció. El costo de aquella victoria fue su brazo derecho. Aun cuando, según la narración de Aarón Sáenz Garza, tras del hecho, la primera reacción de Obregón fue tratar de suicidarse. Una vez pasado el trance amargo, empezó a planear vuelos mas altos. Sin embargo, en 1916, Carranza convenció a Obregón y Pablo González Garza, que lo apoyaran y cuatro años más tarde estarían en posibilidades de contender por la primera magistratura. Al trascurrir ese lapso, algo sucedió con Carranza quien olvidó la grandeza que le era implícita y decidió, en uno de sus arranques de testarudez, apoyar la candidatura de Ygnacio Bonillas Fraijo para que fuera su sucesor. Sintiéndose engañado, Obregón decidió buscar la presidencia fuera del circulo carrancista. Aquello llegó al rompimiento total y cuando Carranza armó una estratagema para aprender a Obregón, este huyó y en el noroeste estalló la llamada “Revolución de Agua Prieta.” Las cosas llegaron al extremo de tú o yo. Mientras Carranza para rumbo a Veracruz, Obregón salía furtivamente hasta parar en Guerrero. Fue en Taxcalantongo en donde habría de decidirse el triunfador, mientras una buena parte de los historiadores achacan a Obregón el asesinato de Carranza, lo cual el primero siempre negó que lo haya ordenado, hasta nuestros días continua sin esclarecerse plenamente que participación tuvieron en el evento algunos de los acompañantes de Carranza. Tras de ello, el camino quedó libre para la llegada de la trinca sonorense.

Adolfo de la Huerta Marcor, en seis meses, habría de pacificar el país para entregárselo a Obregón quien, debemos decirlo claramente, habría de ejercer el mando apegado al “librito” del Carrancismo, ni modo que fuera a negar sus orígenes. Aunado a ello, incorporó mucho del pragmatismo que le caracterizaba y continuó con el proceso de construcción del estado mexicano moderno. En ese contexto, hubo de lidiar con los estadounidenses y realizar, inicialmente, un trabajo excelente en las relaciones personales con políticos estatales y hombres de negocios. Posteriormente, empezó a jugar sus cartas en el terreno de la diplomacia y fue capaz de convencer al gobierno de los EUA de que lo mas conveniente era negociar el reconocimiento. En ese contexto nació la leyenda negra, que prevalece hasta nuestros días, de que para obtener el reconocimiento diplomático hubo de aceptar que se sometiera al designio de loa vecinos el desarrollo de México. Esto, tal como lo hemos demostrado, no es mas que una patraña que en base a repetirla algunos la han tomado como cierta. En caso de que usted, lector amable, desee conocer una versión objetiva, sustentada en información dura, les recomendamos la lectura de “Las Conferencias de Bucareli. Un acto pragmático de la diplomacia mexicana”, Rodolfo Villarreal Ríos (INEHRM, 2018). A la par de ese asunto, hubo de lidiar con la presencia siempre inquieta de la curia cuyos miembros deseaban volver a imponer su prevalencia en asuntos que no eran, ni lo son, de su incumbencia.

Finalmente, en 1924, Obregón entrega el poder de manera pacifica al estadista Plutarco Elías Calles Campuzano, y cual Cincinato emprende el regreso a Sonora para volver a cultivar la tierra. Sin embargo, no habían pasado tres años cuando Obregón muestra añoranza del poder y empieza a mover sus piezas para que la Constitución sea reformada, lo cual logra, y pueda volver a ocupar la presidencia de la república. En medio de esto se desarrollaba la reyerta cristera patrocinada por la jerarquía católica que llevaba el fanatismo hasta el punto de convencer a sus combatientes de colgarse un escapulario con la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y la leyenda “detente bala el Sagrado Corazón de Jesús está conmigo,” si lo ha escuchado o visto por ahí recientemente pues es pura coincidencia. Obregón acude a las elecciones y triunfa. No obstante, los diversos atentados que manos jesuitas ejecutaron tratando de exterminar a Obregón, este no deseaba llegar al cargo con ese problema. Por eso, envió a su hombre de confianza, Aaron Sáenz Garza, para que iniciara negociaciones conjuntas con el embajador Dwight Whitney Morrow y vieran como acabar con la reyerta. En ese contexto, acordaron que el 17 de julio de 1928, a las cinco de la tarde, Obregón y Morrow se reunirían para empezar definir la estrategia que permitiera solventar el conflicto. Sin embargo, antes, Obregón debería de asistir a una comida que le daban, en el restaurante La Bombilla en San Ángel, los miembros de la Confederación de Partidos Revolucionarios Socialistas de Guanajuato. Ahí, mientras la orquesta de Alfonso Esparza Oteo ejecutaba la pieza “El Limoncito,” a las 14 horas con veinte minutos, se acercó a la mesa principal un joven desgarbado de nombre José de León Toral quien le mostraba a Obregón un dibujo que le había hecho. Mientras el sonorense observaba el bosquejo, el católico fanático sacó un arma y le sorrajo seis balazos que terminaron con la vida del candidato triunfante. Alrededor, surgieron versiones de que, si habían sido mas los disparos que recibió Obregón, que si el estadista Elías Calles Campuzano ordenó la ejecución, etc. Al final, prevaleció que fueron manos impías, revestidas de santidad, las que patrocinaron aquello. Obregón dejó pendiente una cita con el embajador estadounidense, el conflicto tardo un año más en resolverse y la silla presidencial; hubo de ser ocupada por un interino.

El tercer personaje de este relato es el brazo armado de la Revolución Mexicana, José Doroteo Arango Arámbula o Francisco Villa quien es, sin duda alguna, el personaje más popular de ese movimiento. Las leyendas sobre como se incorpora a la contienda iniciada en de 1910 son de todo tipo. Para algunos es la esencia pura de la lucha del pueblo por alcanzar sus ideales. Para otros es simplemente un robavacas y asesino. Independientemente de la perspectiva que sobre él se tenga, nadie puede negar que sus acciones militares y las victorias que sus fuerzas obtuvieron en las batallas de Ciudad Juárez, Torreón y Zacatecas fueron decisivas para destrozar la columna vertebral del ejercito huertista. Sin esos éxitos, el Ejército Constitucionalista difícilmente hubiera podido alzarse con el triunfo en contra del usurpador. Sin embargo, la relación entre Carranza y Villa nunca fue cordial. El segundo veía al primero como la encarnación de lo que combatía y se negaba a acatar sus órdenes.

Aunado a lo anterior, Villa tenía un carácter totalmente disparejo. Lo mismo soltaba el llanto tendido, como lo hizo ante la tumba del presidente Francisco Ygnacio Madero González, que ordenaba fueran pasados por las armas aquellos enemigos que cayeran prisioneros. Asociado a eso, recordamos cuando en nuestra infancia el capitán Bruno Neira Flores, hijo del general Bruno Neira González gente muy cercana a don Venustiano, nos relataba que, durante su niñez, él, su madre y sus hermanos, varias veces fueron víctimas de la persecución de los villistas quienes no respetaban familias, ni a nadie que no fuera de sus correligionarios. Asimismo, no se puede negar que el corazón de Villa era un autentico condominio y no había dama en quien pusiera el ojo a la que no tratara de conquistar. Nueve fueron las mujeres que reclamaron haber estado casadas con el llamado Centauro del Norte, aunque solamente de cuatro existen evidencias de que lo estuvieron. A la par, la leyenda contabiliza que entre 23 y 75, póngale usted el numero que desee, fueron las damas que algo tuvieron que ver con él. Asimismo, en otro aspecto, prevalece la conseja oscura que acompaña al principal lugarteniente de Villa, Rodolfo Fierro, quien, por quítame estas pajas, mandaba ejecutar a los prisioneros.

Independientemente de lo anterior, debe de reconocerse que si bien Villa reconocía no tener la capacidad suficiente para convertirse en presidente de México. Ello no impide apuntar que cuando ejerció el cargo de gobernador de Chihuahua lo hizo con éxito bastante. Además, es de todos conocido que una de sus preocupaciones fundamentales era implantar un sistema educativo que permitiera sacar del atraso a la población. Esos eran sus ideas, pero nunca pudo implantarlas a escala grande y de manera sistematizada. A pesar de todos los éxitos, al final Villa no pudo alcanzar la victoria. Militarmente fue barrido, como ya lo mencionamos, por Obregón, y en lo político nunca fue capaz de sobrepasar el genio de Carranza.

En el ocaso trató de crear conflictos internacionales como lo fue su incursión en Columbus, New Mexico que provocaron la visita de las fuerzas estadounidenses, las cuales, con todo y los futuros héroes de las guerras mundiales tuvieron que retirarse sin lograr el objetivo. Ello, incremento la popularidad de Villa y dio pie a las leyendas que fueron muy bien recibidas ya que lo transformaban en el vengador de la pérdida de la mitad del territorio. Alrededor de todo eso crecieron las historias fantásticas como aquellas que nos relataba, hace muchísimos años allá en el pueblo, el tío abuelo, Gustavo Schroeder Calderón, para quien no había más héroe de la Revolución Mexicana que Francisco Villa. Sin embargo, si se desea tener una versión objetiva sobre quien era Francisco Villa, nada como recurrir a “Pancho Villa”, de Friedrich Katz, (Ediciones Era, 1998). Esta es una obra portentosa que por mucho supera a las otras que al respecto se hayan publicado. En ella, el autor no busca presentar ni a un santón, ni tampoco a un villano, simplemente a un ser humano con todos los positivos y negativos que se puedan encontrar en quien va y se involucra en la lucha por el poder.

Cuando llega la mitad de 1920, con Carranza desaparecido y la trinca sonorense en poder, Villa decidió que era el momento de pactar y en Sabinas, Coahuila acuerda con el general Eugenio Martínez, quien actuaba a nombre del presidente Adolfo de la Huerta, deponer las armas. Villa se compromete a nunca más luchar contra el gobierno constitucional de México. A cambio, el gobierno mexicano le proporcionaría una hacienda en Canutillo, Durango por la cual el gobierno mexicano pagó 700,000 pesos. Villa mantendría una guardia personal de cincuenta hombres que mantendrían su rango como miembros del ejército mexicano y no podrían ser removidos; su única misión sería salvaguardar la seguridad de Villa. Aproximadamente otros 900 miembros del ejército de Villa obtendrían tierras para dedicarlas a actividades agrícolas y recibirían por adelantado un pago del salario de un año. Como se observa nada fue de gratis. Así, trascurrió el tiempo hasta que llegó el 20 de julio de 1923, cuando Villa fue a Parral a atender un asunto. Iba en su automóvil, acompañado por cinco escoltas, cuando le salió un grupo encabezado por Melitón Lozoya Aguirre y Jesús Salas Barraza quienes terminaron con la vida del revolucionario duranguense. Si bien esos fueron los autores materiales, se propagó la conseja popular de que aquello era una obra intelectual de Obregón Salido y Elías Calles a quienes inquietó la posibilidad de que Villa volviera a tomar las armas, originado esto por las declaraciones que hizo al periodista Regino Hernández Llergo a quien le dijo: “Adolfito está que ni pintado para la presidencia”.

Este es un recuento breve de tres personajes de la historia patria que al final vinieron a converger, al momento de su muerte, en los primeros días de la segunda mitad del mes de julio. Independientemente de preferencias personales, los integrantes de esta tercia deben de ser recordados por las portaciones que hicieron a la construcción de la nación cuyos cimientos hoy crujen amenazando con echar abajo todo lo edificado a lo largo de la .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Veinticuatro palabras (“...la grave trascendencia que considero tiene esta medida para el presente y el futuro de México, tanto en lo económico como en lo político...”) sintetizan todo. ¿Tomar esa medida es resultado de ese viaje que costó tan barato?

Añadido (2) Quienes fueron arrullados con historias rosas, ¿o eran verdes?, ya veían al nieto del protagonista de una de ellas como secretario y de ahí a la candidatura presidencial. En esas estaban cuando les ordenaron que lo mantuvieran en el “bullpen” porque el relevista que entró es de los llamados intermedios y no estará por mucho tiempo, el brazo lo tiene muy gastado y no le da para más. Recordemos que apenas están en la tercera parte del juego.

Añadido (3) El ídolo de los “progress”, Anthony Fauci, mostró lo que es. Tras de lanzar la primera bola en el juego Yankees-Nationals, fue y se sentó en las tribunas en donde estuvo flanqueado, codo con codo, por dos personas, y el cubrebocas lo utilizó como gargantilla. ¿Alguna duda sobre este farsante-embaucador?

Añadido (4) ¿Cuál de estos temas prevalecerá en el discurso que, el año próximo, los candidatos del partido en el poder llevarán para convencer a los electores, será la economía, la salud, la seguridad, la certeza para los inversionistas, la generación de empleos, o el combate a la corrupción?
18 Julio 2020 04:00:00
Cuatro años y los recuerdos
Ayer, era temprano, el sol de verano entraba pleno, sin obstáculos, apoderándose de la escena. De pronto volteamos a ver tu foto, aquella que te tomó mi hermano la noche del 18 de febrero de hace cuatro años, y el reflejo solar solamente impactaba sobre ti, dándole una iluminación especial a tu cara, sonriente y radiante, enmarcada por las flores que tenías enfrente en la imagen y a un lado de la fotografía. Al verla, recordé como nadie imaginábamos que, a la mañana del día siguiente de aquella noche, para la familia, se iniciarían una serie de eventos que convertirían ese año en uno de los que a nadie se le desea.

Primero fue lo que sucedió a tu hijo político y posteriormente a tu hermana. Cinco meses después, exactamente habría de escucharse el timbre del teléfono, al percibirlo supe que nada bueno vendría. Tras de escuchar la voz del menor de mis hermanos, quien me comentaba la noticia primera, estuve cierto de lo que se trataba, simplemente no quería darme la información en una sola entrega. Consciente de ello, de pronto empezaron a llegar con velocidad inusual los recuerdos uno a uno.

Recordé que, contra lo que se acostumbraba entonces, a la mañana siguiente de tu nacimiento mi abuelo fue a registrarlo ante la autoridad civil correspondiente. Claro que de eso me enteré hace poco tiempo cuando ya no había forma de preguntarle porque había actuado así. También, siempre me quedó la duda del porque te escogieron ese nombre, de tu hermana y tus hermanos hay una explicación que se remonta a los apelativos de ancestros. Tu infancia no puede decirse que haya sido plena de bonanza, más bien diría trascurrió entre las limitaciones, las cuales no tengo duda templaron tu carácter. No obstante, las estrecheces, el carácter no se te agrió. Ahí está la foto en donde apareces con otros chamacos y en todos se percibe que disfrutaban la infancia, a varios de ellos los conocí cuando me los presentaste ya en su edad adulta y rememoraban con alegría aquellos días.

Recordé cuando nos contabas como era el entorno de tu vida familiar. Mi abuelo buscando que las cosas mejoraran, sin lograrlo, pero nunca abandonado el esfuerzo por obtener resultados positivos. En el contexto de todo ello, nos contabas, como disfrutabas las sobremesas de tu infancia escuchando las historias y leyendas que te narraba tu abuelo materno a quien siempre lo tuviste en aprecio alto. Él era, hasta entonces, el miembro de tu familia con mayor preparación, muchos años después tú te encargarías de que cinco de tus hijos lo superaran por mucho, especialmente uno. Sobre aquel hombre nos narrabas el alto sentido humanista que imprimía al ejercicio de su profesión, la medicina. Enfatizabas su conocimiento de otras lenguas y nos mencionabas que era un personaje muy respetado entre la comunidad. Recuerdo con cuanta alegría reaccionaste al enterarte que, allá en el pueblo, nombrarían a una calle, la mas extensa del rumbo donde se ubica, con el nombre de él.

Recordé lo que siempre nos mencionabas de cuanto disfrutabas acudir a la escuela. Aprender era algo que estaba en ti de manera innata. Las fotografías que he visto de tus años estudiantiles muestran un semblante pleno del orgullo de estar ahí. También, tengo presente la narración que nos hiciste, una y otra vez, del momento en que te viste forzada, por los problemas económicos familiares, a abandonar tus estudios en la escuela preparatoria en donde eras una de las miembros de la generación primera. Eso, no lo dudo, fue lo que te hizo concebir la idea firme de que todos tus hijos habrían de realizar estudios profesionales e inculcarnos el deseo por prepararnos y aprender como una constante infinita en la vida.

Recordé las ocasiones en que nos narrabas tus años en que laborabas en aquel almacén. Muchas veces, durante nuestra infancia, escuchamos los recuerdos gratos que guardabas de tu desempeño ahí, lo mismo que las frases y dichos que empleaban los ibéricos quienes ahí trabajaban, ya fuera como propietarios o bien como empleados. En ese lugar fue donde conociste a quien seria el amor, y compañero, de toda tu vida.

Recordé cuantas veces nos platicaste sobre el noviazgo largo que sostuvieron. Esto no se debió necesariamente a que quien sería mi padre esquivara concretar el compromiso. Había otro motivo y era que tu te encargabas de formar al primero de los seis profesionales que le otorgarías a la sociedad, tu hermano quien tardaría más de seis décadas antes de reconocer, delante de nosotros, tus hijos, lo que habías hecho por él.

Recordé que nos mencionabas como, en medio de todo, tu vida juvenil no fue para nada monótona. Aprovechando tu capacidad organizativa, junto con tus amigas, se dieron a la tarea de organizar un club juvenil de damas y en ese entorno divertirse sanamente. Lograron tal éxito que fueron capaces de que uno de los eventos que efectuaron fuera amenizado por la que entonces era la mejor orquesta de México.

Siempre me mostré sorprendido de como pudieron cubrir los emolumentos de aquel conjunto, en verdad que eran valientes para adquirir aquel compromiso y solventarlo sin ningún problema. Asimismo, en tus ratos libres, fuiste la tía de tus sobrinas quienes, en la edad adulta, cuando nosotros no estábamos por ahí y se presentaba alguna emergencia, siempre estuvieron para apoyarte. De esa manera trascurrió tu vida hasta que llegó el momento del matrimonio.

Recordé lo que nos referías de cuan cuesta arriba fueron los inicios de la sociedad conyugal, los recursos eran escasos y para el colmo de las cosas llegó aquel día de mitad el año en donde lo poco que poseían se convirtió en nada hasta dejarlos únicamente con lo que vestían. Mi hermano mayor venia en camino y cuando arribó no lo hizo bajo las mejores condiciones y ello repercutiría en su salud por el resto de sus días. Ante una situación como esa cualquiera otra hubiera desisto de luchar. Jamás aceptaste que te “pobretearan,” eso no estaba impreso en tu código genético.

Recordé la forma en que me reseñabas como fuimos llegando uno a uno tus hijos hasta totalizar cinco más. Del nacimiento de los últimos tres tengo plena conciencia de la alegría con que fueron recibidos. Hasta la fecha sigue sorprendiéndome como te dabas tiempo para atendernos a todos, aun cuando aquella buena mujer que ayudaba en casa siempre fue un apoyo muy importante para ti no solamente por lo que hacía, sino por el cariño que nos profesaba, especialmente a mi hermano mayor.

Recordé aquellos días de la infancia cuando te acompañaba a realizar las compras tanto al mercado como al almacén, recordemos que así se nombraba a lo que después seria un supermercado. Cada visita a esos sitios me permitía observar el comportamiento de otros compradores, así como de quienes expendían las carnes, frutas y verduras. En el otro lugar, rememoro como un dependiente colocado tras el mostrador que, para mí lucia altísimo, iba anotando en la “nota” los artículos que comprarías. Una vez concluido el pedido procedía a ir a surtirlo para después, acompañándonos, llevarlo a la casa. De aquel almacén me llamaba la atención, cuando pasaba a la parte posterior del local, la báscula de tamaño singular que ahí había y la plataforma que se hundía hasta llegar al sótano, un lugar que siempre me pareció misterioso y al cual nunca tuve acceso. Pero todo eso era durante la época de vacaciones, a lo largo del año había otras actividades que demandaban algo más que observación.

Recordé aquel día en que recibí el primer diploma al concluir la etapa inicial de convivencia escolar. Igualmente, vino a mi mente la fecha en que, de tu mano, arribé a las puertas de la escuela primaria. En ese momento daba inicio un proceso que, dividido en tres etapas, terminaría casi cinco décadas después. De aquel año, recuerdo el día en que el número cuatro y yo mantuvimos una lucha enconada y cuando llegaste a recogerme, la maestra te explicó por qué me había dejado después de que la clase terminó, tomaste asiento y, pacientemente, esperaste a que aquella contienda concluyera.

Recordé como te dabas tiempo para atendernos a todos y, además, a cada uno apoyarlo con las tareas escolares. Muchas fueron las veces en que para cumplir alguna fue necesario ir a la casa de tu tío en busca de información contenida en algún libro entre los muchos que poseía y que, años después, la mayoría terminarían víctimas de la humedad arrumbados en cajas de cartón sin que nosotros nos hubiéramos enterado antes de que eso sucediera. En ese proceso de enseñanza, nos educaste bajo la premisa de ser respetuosos de las creencias y opiniones de los demás. Asimismo, como parte de ese proceso, tuviste buen cuidado de que no cayéramos en fanatismos de ninguna especie, los asuntos de la religión se abordaban en el mismo contexto de respeto, pero bien conscientes de quienes eran aquellos que intentaban presentarse como emisarios, sin serlo, de seres inmanentes.

Recuerdo cómo te quedaba tiempo para, ya tarde en las noches, escribirle a mi padre quien, no por gusto propio, laboraba en otro sitio. Muchas fueron las ocasiones en que cuando los demás ya dormían, me quedaba a acompañarte y de pronto escuchábamos el sonido emitido por las lechuzas que se posaban sobre algún árbol y eso te llevaba a contarme las leyendas que de niña habías escuchado.
Recordé como, ni en los tiempos más difíciles te diste por vencida, sabías que la situación mejoraría. De la nada convertiste en negocio aquello que parecía destinado al fracaso. Muchas fueron las horas que dedicaste a atenderlo, mientras todos nosotros ayudábamos en una forma u otra, barrer, acomodar mercancía, atender a la clientela, elaborar los adornos navideños, etc. Aquello marchó y lo hizo bien.

Recordé como eras la fuerza que no permitía que mi padre desmayara en los tiempos en que parecía que los buenos tiempos no llegarían. Cuando finalmente arribaron, en nada cambio tu comportamiento. Siempre estuviste consciente que aquello tenia fecha de caducidad que lo mismo podía ser inmediata que durar varios años. Nunca trataste de introducirte en medios que no eran los tuyos, conocías personas de todos los niveles socioeconómicos, pero a la vez no dejabas de reconocer quienes todo el tiempo estuvieron cerca en el andar por la vida, especialmente cuando te involucrabas en las actividades de apoyo a los centros educativos a los cuales acudíamos.

Recordé con cuanto orgullo y satisfacción veías como íbamos cada uno cumpliendo las etapas de nuestra vida escolar hasta que los cinco concluimos el nivel profesional en su fase primera. Con ello, se concretaba lo que tu hubieras deseado alcanzar. Les demostrabas a quienes pensaban que tus hijos nada harían en la vida cuan equivocados estaban. A partir de ahí cada uno tomaba el camino que consideraba adecuado e iba consolidando su vida profesional bajo dos axiomas implantados en casa y que no admitían quebranto alguno, la honestidad y la lealtad.

Recordé como fue trascurriendo el tiempo y empezaron a llegar los nietos, yo te aporté cuatro, las dos primeras fueron tu orgullo inicial y con ansias esperaban los periodos vacacionales para irse a pasarlos con ustedes, los otros dos seguirán el ejemplo más tarde. Eso, se convirtió en algo que los demás imitaron y gozaron, ir con la abuela era dejar atrás las disciplinas paternas y gozar de la estadía.

Recordé que para ti llegar a la edad madura no fue iniciar un periodo de reclusión, sino por el contrario intensificar tu vida social, renovar amistades y adquirir otras nuevas. Tu carácter te permitía interactuar sin problema alguno. Así lo hiciste a lo largo de los últimos años, te congratulaba recibir a tus amigas y pasar las horas en su compañía. Esas personas fueron quienes estuvieron en el momento final, las que actuaron igual en las duras y en las maduras.

Recordé como insististe a mi padre para que se decidiera a plasmar en papel todas las vivencias y recuerdos que acumulaba. Una vez que lo puso en blanco y negro, varias fueron las veces que se lo corregiste hasta que los dos volúmenes se publicaron. Cuando en su momento fueron presentados, ahí estabas en primera fila orgullosa de algo más que se concretaba como resultado de tu esfuerzo.

Recordé que a lo largo de tu vida tuviste como característica una ortografía excelente y una habilidad innata para las matemáticas, con todo y nuestros grados académicos, nunca pudimos superarte en esos dos renglones. Asimismo, siempre tuviste un gusto especial por leer y declamar poesías. Dado que aun tenías un deseo acariciado largamente, pero incumplido, decidiste, en complicidad de mi hermano, armar un recital haciendo creer a todos que seria él quien lo ofrecería. Ya en camino a llegar a las nueve décadas de existencia, sorprendiste a todos cuando, en una noche decembrina, cumpliste tu sueño. Mientras mi hermano leía las poesías, tu no tuviste que recurrir a texto alguno, simplemente utilizaste la memoria sorprendiendo a todos.

Recordé como las ultimas veces que te visitaba nos quedábamos sentados, alrededor de la mesa de la cocina, platicando durante horas hasta que el cansancio nos indicaba que era el momento de irse a dormir.
Recordé lo mucho que querías a mi hermana y como, durante los últimos cinco meses de tu existencia, te preocupabas como habría de enfrentar el futuro. En realidad, sin embargo, sabias que sabría como sobreponerse al infortunio y así lo hizo, heredó tus genes para vencer cualquier adversidad.

Recordé la última ocasión en que estuve a visitarte, tratabas de mostrarte recia, pero el organismo empezaba a mostrar los estragos de tantos años de lucha y mostrar el carácter recio que se cobijaba tras de una imagen dulce.

Recordé aquella noche de domingo cuando la llamé por teléfono y algo raro noté en su voz, pero lo atribuí a que había tenido un día muy ajetreado al acudir a una presentación que realizó mi hermano
Mientras todo esto se agolpaba en mi mente, llamé a mi prima a quien le dije que todo había terminado, ella evitó confirmármelo, pero no era necesario. Me quedaba claro que se trataba de un hecho consumado. Minutos después, mi hermano menor me lo corroboró. Era la mañana del lunes 18 de julio de 2016 cuando en los brazos de quien fuera su cómplice en lides poéticas, mi hermano, marchaba hacia su cita con el Gran Arquitecto, doña ESTELA RÍOS SCHROEDER

Añadido (1) “Mañana es el día y no hay vuelta de hoja , mañana le toca morirse , muy de mañana para que rinda el día , en plena canícula para sudar sabroso , mañana llamará a su ángel de la guarda para despedirse y decirle gracias , mañana bajará la escalera por última vez , puntual como todos las mañanas de todos los amaneceres , mañana bajará por última vez las escaleras, cerrará la caja de la suerte y contemplará su casa que se aleja , dejará planchado su vestido rojo , sus aretes relucientes , mañana saldrá de casa por última vez , se cerciorara de que el candado quede bien puesto , de que los números en los medidores sean los correctos , mañana echara un último vistazo a su pueblo, le dirá adiós , nada me debes , nada te debo , estamos en paz , mañana es el día del gran secreto , mañana en cuanto salga el sol le toca morirse , ella lo sabe , por eso esta noche soñara tranquila y habrá en sus labios una sonrisa de labios rojos , dormirá abrazada por su casa , por su pueblo , mañana será mañana , y ya veremos.” Juan Antonio Villarreal Ríos (17-07-2020)
11 Julio 2020 04:00:00
Así seleccionaron y encaminaron a Maximiliano
Como lo prometimos al final de la colaboración anterior, en esta habremos de ocuparnos del proceso de “cultivo” que, durante varios años, los mexicanos conservadores realizaron con archiduque de origen austriaco, Ferdinand Maximilian Joseph Maria Von Habsburg-Lorena. El objetivo era convencerlo de que, al otro lado del Atlántico, había un montón de aborígenes esperándolo para que fuera a salvarlos. Revisemos ese proceso y las opiniones que sobre el barbirrubio emitían aquellos quienes sentían la orfandad de un liderazgo, aun cuando pudiera ser que, también, la experimentaran de algo más.
Acorde a los relatos de José Manuel Hidalgo y Esnaurrízar, durante el periodo invernal de 1861 y 1862, José Manuel Gutiérrez de Estrada y Juan Nepomuceno Almonte ocurrieron varias veces a Miramar para entrevistarse con Maximiliano. Aquí, cabe mencionar que a pesar de cuanto Almonte trabajó para que se concretara la venida del austriaco a México, al final fue echado del circulo cercano de los conservadores. La razón fue muy simple, nunca lo consideraron realmente uno de los suyos, recordemos que entre ellos había clases. Almonte por sus orígenes no podía ser calificado “químicamente puro.” Era hijo natural, un pecado según los conservadores, del generalísimo José María Morelos y Pavón y a este siempre lo tuvieron como enemigo de ellos. Además, la tonalidad de su tez no daba el grado exigido para pertenecer a ese conjunto de quienes buscaban remediar su orfandad. Una lección histórica intemporal para quienes buscan incorporarse a grupos a los que no pertenecen, en donde solamente son objeto de uso y una vez utilizados son desechados. Si alguna duda cabe sobre nuestro análisis, revisemos el texto de Hidalgo que a continuación reproducimos.

“Es menester no olvidar que ese partido conservador que se llama es todo de origen español, que por no renegar de él se ha visto perseguido, insultado, humillado, cuando ha triunfado el partido que hoy domina, el cual confunde siempre el grito de libertad con el de muera España. Si ese partido [conservador] no estuviera persuadido de la antigua simpatía del Archiduque por la España, no le habría dado su voto, porque ser enemigo de España es ser enemigo de su raza, y los descendientes de los españoles de México preferirían doblar la cerviz al fiero yankee antes que llamar un príncipe que fuera enemigo de su raza y de sus tradiciones.” Bajo esa premisa, los mexicanos partidarios de la monarquía que andaban por Europa fueron uno a uno cayendo por Miramar para entrevistarse con el austriaco quien los recibió con gusto y amabilidad, al tiempo que los conocía. Todos emitían opiniones favorables acerca del anfitrión y su cónyugue, Carlota Amalia, a quien admiraban por “su instrucción, sus tendencias a estudiar y discutir asuntos serios, extraños siempre a la imaginación de una joven de 23 años, la variedad de los idiomas que hablaba, su gracia en pronunciar el nuestro, la fe que tenía en la empresa y la resolución de su carácter, todo nos cautivaba y aumentaba nuestras esperanzas.” Hasta ese momento todo quedaba en muestras de admiración y la esperanza de que, cobijados por esa pareja, pudieran subsanar la orfandad que padecían. Vayamos a lo que escribía uno con esa condición.

En enero de 1862, el arzobispo de Puebla, Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, le escribía a Gutiérrez de Estrada narrándole su visita a Miramar. Mencionaba como inmediatamente tras su llegada fue “presentado al muy amable príncipe, cuya vista encanta, cuya conversación atrae e instruye, cuyas maneras dulces y graves tienen tal magia, que olvida uno la fatiga del viaje, lo inoportuno de la hora, la necesidad de alimento, y hasta consentiría gustosamente en renunciar por tal de prolongar la entrevista, al mismo descanso de la noche; porque en este semblante hay siempre el sello de una modestia sin igual y, de una abnegación que todo lo sacrifica a la dicha de un pueblo, que el príncipe no conoce todavía, y a quien ama ya sin embargo. ¿Qué falta a este príncipe? Hacíame yo esta pregunta varias veces durante las breves horas transcurridas, y mi corazón y mi cabeza han respondido: Nada, absolutamente nada.” Por otra parte, respecto a la consorte de Maximiliano, el arzobispo comentaba que “es la afabilidad personificada. Ha comenzado por hacer el elogio de la lengua española, que a causa de su acento y majestad prefiere a la italiana, sin disputar a esta última sus excelencias poéticas y su sello eminentemente musical...” A que don Pelagio tan expresivo con uno y tan recatado con la dama. ¿Qué revolotearía en las profundidades de su psique? Pero, como todos los de su calaña, buscó sustentar su proceder en fuerzas inmanentes.

Pelagio Antonio mencionaba que era requerido “dar gracias a Dios a una voz del don con que nos gratifica, y que esperamos completará; porque esta obra es suya y perfecta como todo lo que emana de su divinidad.” Tras de engullirse una bocanada de aire continuaba garrapateando: “grande es el sacrificio que van a hacer estos príncipes, pero grande será también su recompensa. ¡Vaya una pareja angelical! ¡Cuán simpáticos son entre ambos! ¡Cómo seducen cuando hablan y se sonríen. Difícil sería hallar príncipes que les igualaran. Dios se ha servido de juzgarnos dignos de poseerlos durante largos años! A veces paréceme que sueño. Bendito sea Dios por todos sus beneficios.” Si nos atenemos a esas palabras resulta que el Gran Arquitecto tenia en muy mal concepto a los mexicanos y, para que aprendiéramos, decidió enviarnos un castigo monumental. ¿O de que otra manera puede llamarse a las destrucción y miseria que nos acarreó la venida de esa parejita? Pero eso no aparecía en las proyecciones de Labastida y Dávalos cuando escribió ese mensaje, él estimaba el monto de las ganancias que le dejaría el negocio que sus socios tenían aún en fase de proyecto.

En ese contexto, en abril de 1862, Hidalgo dirigía un escrito a Francisco de Paula Arrangoiz y Berzábal en el cual le comentaba que “era preciso buscar fuera de las tres potencias marítimas [Francia, España e Inglaterra] un príncipe dotado de aquellas altas prendas de corazón y de entendimiento, de una virtud y saber probados, de una instrucción varia y ducho en la gobernación del estado, animado de principios liberales conservadores, católico profundo sin fanatismo y popular en Europa. Y ¿quién más digno de ese elogio y más justamente popular en Europa, inclusa Inglaterra, que el Archiduque Maximiliano?” Una cosa que Hidalgo no mencionó como razón para seleccionar a Maximiliano fue el hecho de que uno de sus ancestros, por la rama de los Habsburgo, fue Carlos V de Alemania, I de España, quien gobernaba este último país cuando se realizó la conquista de México en 1521. Esto, en el imaginativo de los conservadores, permitiría a Maximiliano invocar, como justificante de su incursión, raíces familiares que lo ligaban a México. En las palabras de Hidalgo, el pretenso le dijo en varias ocasiones: “Si voy a México... me separaré de Europa para siempre y sin volver jamás a ella los ojos: terrible será esto; pero no me conviene hacer las cosas a medias; mi pensamiento no tendrá ya otro interés, ni yo obraré nunca sino como si hubiese nacido mexicano. Mi compañera ha tomado la misma resolución”. Para rematar, Hidalgo buscó cobijarse bajo los designios del Gran Arquitecto y apuntó: “no me sorprenderá el universal sentimiento que ha de causar su partida. Inexplicable será nuestra demencia si no sabemos apreciar el don que nos hace el cielo cuando todo parecía perdido.” Antes de continuar revisemos algo que poco se menciona.

En octubre 1862, se dio la caída del rey Otto I de Grecia, Otto Friedrich Ludwig de Bavaria. Seguramente usted, lector amble, dirá: ¿Y eso que tiene que ver con esta narrativa? La respuesta es que, ante el suceso referido en la primera línea de este párrafo, la reina Victoria de Inglaterra y Henry John Temple, Lord Palmeston, escribieron al rey Leopoldo de Bélgica solicitándole que convenciese a Maximiliano que aceptara la corona de Grecia. Los ingleses se tomaban esa libertad ya que, junto con Francia, habían instalado, en 1832, a Otto I en el trono de un país en el que no nació. A su alrededor predominaban los ministros alemanes. Tuvo problemas con la curia local al negarse a adoptar la religión católica ortodoxa y permanecer fiel de la católica romana. Aunado a ello, fue incapaz de concebir, con su esposa Amalia de Oldemburgo, un heredero al trono. Todo eso, dio por resultado una gran impopularidad con la población griega que terminó echándolo en octubre de 1862. Ante esa situación, Maximiliano declinó la invitación, sus amigos mexicanos le habían vendido que, en nuestro país, no habría de enfrentar esas vicisitudes.

En ese contexto, Hidalgo buscaba reafirmar que la ida de Maximiliano a México era un hecho. Según su versión, “cuando el nombre de S. A.[lteza]. [Maximiliano], se pronunció en presencia del emperador, [Napoleón III], S. M[ajestad]. acababa de dignarse responder que no tenía candidato. La candidatura fue, pues, propuesta al emperador, y el emperador Napoleón, conocedor de las relevantes prendas del archiduque, ha encontrado muy de su agrado esta candidatura, y que olvidando noblemente que hace dos años estaba en guerra con el Austria, tiende una mano leal a un príncipe esclarecido y otra al país que le pide, así como a España, le dé una nueva vida. Este candidato ante cuyas prendas ha tenido que inclinarse la misma Inglaterra, ha sido pedido por el partido conservador de México: Lo desea, lo espera con ansia, cuenta los días que tarda en llegar y no es ya posible pensar en otra combinación.” José Manuel, enfebrecido, buscó superar a Pelagio Antonio en eso de delirar por el austriaco.

En agosto de 1863, Hidalgo y Esnaurrízar describía a Maximiliano como “un ser dotado de un corazón bellísimo, exquisitamente benévolo y de formas que seducen por su naturalidad, no puede tratársele dos horas sin quererle. Su afabilidad que es mucha, no debe traducirse por debilidad; y una de las cosas que más impresión me han hecho desde que estoy aquí, es ver el amor y el respeto con que le tratan todos los que le rodean, desde los más altos personajes hasta el último de los de su servidumbre. Todo lo de esta casa respira orden y armonía, y un bienestar general, que tengo para mí, han de echar de menos hasta las lágrimas los que aquí viven, cuando vean partir a su amadísimo príncipe. Profundamente católico, y querido por esto y por otras muchas causas del ilustre Pío IX, no profesa sin embargo ninguna de esas ideas retrógradas con que se designa a los que quisieran retrotraer las cosas a los tiempos del absolutismo, en que a los pueblos no se les daba injerencia alguna en la gobernación del estado.” Sin embargo, cuando opinaba sobre Carlota Amalia, el comedimiento lo dominaba cuando escribía que a sus “22 años; su talento y su saber cautivan apenas se tiene La dicha de hablar con ella. Su instrucción es muy variada y tiene una gran facilidad para las lenguas: habla francés, alemán, inglés, italiano y español, que pronuncia con mucha gracia; su trato es dulce, su conversación amena y digna en todo del príncipe que hemos elegido.” Dejemos a un lado los embelesos que, desataban alteraciones en lo más profundo de la psique de Hidalgo y vayamos a las acciones que desarrollaban el grupo de huérfanos de liderazgo y, probablemente, de algo más.

A mediados de septiembre de 1863, arribó a Europa una comisión de notables mexicanos cuya intensión primaria era presentarle al Napoleón III los resultados del acuerdo al que habían llegado. Sin embargo, el monarca galo, quien se encontraba en Biarritz, les recomendó que se trasladaran a Miramar para ofrecer el trono de México al archiduque austriaco. Así, el 5 de octubre, el conjunto integrado por José Manuel Gutiérrez Estrada, José Manuel Hidalgo y Esnaurrízar, Antonio Escandón y Garmendia, Tomás Murphy y Alegría, general Adrián Woll, Ignacio Aguilar y Marocho, Joaquín Velázquez de León, presbítero Francisco Javier Miranda y Morfi y Ángel Iglesias y Domínguez, como secretario, se apersonaron ante el barbirrubio para expresarle su pedimento, el cual decían efectuaban, decían ellos, en nombre de la mayoría abrumadora de la población, para que aceptara ir a gobernar, en calidad de monarca, a México. La respuesta del archiduque, leyendo su discurso en español, fue que esperaría el resultado de la votación que habría de realizarse México y en caso de que la mayoría de los sufragios lo favoreciera, aceptaría la proposición bajo la premisa de que “su intención era de gobernar con el régimen constitucional.” A pesar de la respuesta, el desanimo no invadió a los ofertantes de lo que no les pertenecía.

Uno de los miembros de la comisión, Ignacio Aguilar y Marocho, tras de la visita escribía su descripción de la parejita. A diferencia de Pelagio Antonio y José Manuel quienes se quedaron en los linderos del área, Aguilar describió a Maximiliano como poseedor de “todo el aire de un soberano. Su presencia no correspondió a la idea que yo tenía formada por el retrato: es más joven y más simpático. Escuchó tranquilamente la arenga de Gutiérrez Estrada, durante la cual nos estuvo examinando a todos con sus grandes ojos azules, y después la contestó con una voz reposada, fuerte y resuelta.” Sin embargo, respecto a Carlota, decía que “es una de esas personas que no pueden describirse, cuya gracia y simpatía, Es decir, cuya parte moral no es dable al pintor trasladar al lienzo ni al fotógrafo al papel. Figúrate una joven alta, esbelta, llena de salud y de vida y que respira contento y bienestar, elegantísima, pero muy sencillamente vestida; frente pura y despejada; ojos alegres, rasgados y vivos, como los de las mexicanas; boca pequeña y graciosa, labios frescos y encarnados; dentadura blanca y menuda; pecho levantado, cuerpo airoso y en que compiten la sol tura y majestad ,de los movimientos; fisonomía inteligente y espiritual, semblante apacible, bondadoso y risueño y en que sin embargo hay algo de grave, decoroso y que infunde respeto..”

A mediados de marzo de 1864, la comisión regresaría “en posesión ya de todas las actas en que constaba que la gran mayoría del país había proclamado al archiduque” para que ocupara el trono de México. Dicha votación era tan real como las consultas que, por estos tiempos, algunos acostumbran a realizar. Sin embargo, quedaba un detalle de carácter familiar que le impedía a Maximiliano expresar la aceptación para emprender la aventura mexicana. Le fue necesario reunirse con su hermano, el emperador de Austria, Francis Joseph, con quien acordó renunciar a cualquier reclamo sobre la corona de Austria, lo cual se firmó el 9 de abril de 1864. Al día siguiente, con la presencia de los mexicanos integrantes de la comisión y otros personajes europeos, se dio la ceremonia de beneplácito. Como respuesta al discurso que, en calidad de presidente de la comisión, Gutiérrez Estrada pronunció, Maximiliano dio lectura, en español, a una alocución en la cual aceptaba el ofrecimiento. Posteriormente, “el abad [mitrado] de Miramar [y Lacroma, monseñor Jorge Racic] con mitra y báculo, asistido de dos sacerdotes, [fray Tomás Gómez del orden de franciscanos] y uno mexicano [Ignacio Montes de Oca y Obregón,], se presentó en la sala de recepción a recibir el juramento que espontáneamente quiso prestar S.M. quien, puesta la mano sobre los Evangelios, dijo: Yo Maximiliano, emperador de México, juro á Dios por los Santos Evangelio, procurar por todos los medios que estén á mi alcance el bienestar y prosperidad de la nación, defender su independencia y conservar la integridad del territorio.” Aun cuando, en la arenga, el archiduque mencionaba que antes de emprender el viaje a México acudiría a Roma para recibir la bendición del papa Pío IX, es importante hacer notar que en el juramento no hizo alusión a la defensa y preservación de la religión católica en México.

Posteriormente, en nombre de Napoleón III, el consejero de estado y director de comercio en el ministerio de negocios extranjeros de Francia, Carlos Francisco Eduardo Herbet, y a nombre de Maximiliano, el ministro de estado, Joaquín Velázquez de León, firmaron los llamados Tratados de Miramar al amparo de los cuales se proponía crear una monarquía respaldada por Francia en México. Esto proporcionaría el soporte francés para detener el expansionismo territorial estadounidense. Según el acuerdo, “Maximiliano tendría apoyo militar [francés] hasta que el nuevo Imperio mexicano se estabilizara; ... asumió [debido a la aprobación del plan por parte del Papa] que restauraría a la Iglesia las propiedades tomadas bajo la Reforma mexicana.”

Todo estaba listo para emprender el viaje en la fragata austriaca Novara en la cual se embarcó el día 14. Su primera parada fue, el 18, en el puerto de Civitavecchia en donde le recibieron “el cardenal [secretario de estado Giacomo Santiago] Antonelli [Mancini] y los representantes de Austria, Francia y Bélgica, varios cardenales, jefes y oficiales de los ejércitos francés y pontificio, y muchas señoras. Los dos días posteriores tuvieron eventos con el papa Pío IX. El día 20, acorde al relato de Hidalgo, “Maximiliano y Carlota asistieron a la capilla Sixtina a la misa pontifical. Acabado el evangelio, les dirigió Pio IX una tierna alocución... hablándoles de las obligaciones especiales que pesan sobre los soberanos de la tierra; de la importancia de la aceptada por Maximiliano; y de los esfuerzos que debía hacer para corresponder a las esperanzas de sus súbditos y cumplir los designios de la Providencia.” Otra vez, utilizaban al Gran Arquitecto para justificar trapacerías.

Posteriormente, se trasladaron a Gibraltar con la idea original de visitar España, la cual no se concretó. Todo estaba listo para que el archiduque de origen austriaco, Ferdinand Maximilian Joseph Maria Von Habsburg-Lorena, acompañado por Marie Charlotte Amélie Augustine Victoire Clémentine Léopoldine Von Saxe-Coburg-Gotha, zarpara rumbo a México. El 28 de mayo de 1864 arribaron a Veracruz y el 11 de junio a la Ciudad de México. Ahí, ya lo esperaban quienes, escudándose en el Gran Arquitecto, buscaban cobrar el apoyo lo más pronto posible. Sin embargo, los mercaderes de lo inmanente pronto romperían la sociedad pues el intruso que ayudaron a traer no les cumplió lo que esperaban, cosas de trúhanes. Ese era el principio del desastre para los inmigrantes. Sin embargo, la nación habría de sufrir durante tres años antes de poder enviar de retorno a Europa a la parejita. Uno, empaquetado en un cajón. La otra con la mente extraviada y destinada a vivir, por el resto de sus días, encerrada en un castillo. Todo por dejarse “cultivar” por una partida de huérfanos de liderazgo y, probablemente, de algo más. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) La candidatura del rapero Kanye West por la presidencia de los EUA luce tan seria como las que, aquí en México, Nicolás Zúñiga y Miranda lanzaba cada cuatro años durante el profirismo.

Añadido (2) La culpa es de los neoliberales “malvados” que los introdujeron al uso de computadoras. Durante los 1990s, en las oficinas públicas, esos “endemoniados” les arrebataban a los trabajadores las máquinas de escribir y en su lugar colocaban teclados, monitores y procesadores (CPUs). Eran los enemigos de las tradiciones. Hoy, afortunadamente, los rescatistas de nuestras costumbres llegaron y han iniciado la desaparición de esos aparatos electrónicos que solamente vinieron a alterar la esencia mexicana de las oficinas públicas en las cuales laboran los empleados del gobierno federal.

Añadido (3) ¿Estarán dispuestos los ciudadanos estadounidenses a elegir, en noviembre, como presidente a quien los pondrá en suerte para que el dragón los rostice no precisamente a fuego lento?

Añadido (4) Poco se da a conocer en México acerca de que la violencia, entre los ciudadanos de raza negra, continúa en Chicago, Detroit, Baltimore, New York y otras ciudades de los EUA. Lo único que se destaca es que los vándalos andan derribando estatuas de personajes del pasado, como sin con eso fueran a resolver los problemas del presente para fincar su futuro.

Añadido (5) Para los preocupados, ya fue, regresó y el lobo no se lo engulló. Sobre lo que realmente sucedió, nos enteraremos en los días que vienen.
04 Julio 2020 04:00:00
Añoraban el pasado y se embarcaron hacia Europa para traerlo
En la contienda participaron dos grupos perfectamente definidos. Uno, aferrado a mantener un modelo desfasado. El otro, con la mirada hacia adelante, proponía un estado de cosas que revolucionara lo anquilosado y permitiera enfrentar el futuro. En enero de 1861, los primeros fueron derrotados por los segundos quienes contaban con todo el andamiaje legal para dar paso a la construcción de un país nuevo. Sin embargo, tenían ante sí un sinfín de problemas. Uno de ellos era el pago de la deuda gubernamental.

Dada esta situación, el 17 de julio de 1861, el estadista en ciernes, Benito Pablo Juárez García, promulgó un decreto mediante el cual suspendía por dos años el pago de la deuda que el gobierno de México tuviera con los acreedores nacionales y extranjeros. La medida cayó como anillo al dedo a quienes, aun relamiéndose las heridas de la derrota, soñaban que tenían otra oportunidad para revertir el fracaso. Percatarse de que los afectados principales eran Inglaterra, España y Francia, hizo que los conservadores creyeran haber encontrado la forma de tomar revancha.

Esta podía lograrla por dos vías. Una era que esas tres naciones enviaran sus ejércitos a México y echaran los Liberales. De darse eso, nacería la otra opción que era materializar el proyecto de instalar en México una monarquía con un príncipe europeo a la cabeza bajo la premisa de que, si esto no se concretaba, los Estados Unidos de América habrían de absorber a México. Pero antes de llegar a eso, le solicitamos a usted, lector amable, que nos permita dar un breve repaso a los antecedentes que soportaban esa propuesta.

Quienes creen que eso de buscar un príncipe europeo que viniera a salvarnos fue una ocurrencia de los Conservadores una vez que se vieron derrotados en la Guerra de Reforma, les tenemos noticias. El proyecto fue una constante desde que les falló el ensayo con el criollo quien se sintió noble y acabó de santo patrono de la machincuepa política, Agustín Cosme Damián. Para que no vayan a tildarnos de levantar falsos, habremos de recurrir a los documentos que José Manuel Hidalgo y Esnaurrízar incorporara, en 1868, en un texto titulado “Proyecto de Monarquía en México.” A este personaje identificado como uno de quienes fue en busca de un príncipe europeo, el conservadurismo no le había nacido de la nada. Era descendiente del coronel español, Francisco Manuel Hidalgo quien “recibió el juramento del ejército imperial, como consecuencia del plan de Iguala, el cual consistía en observar la religión católica, apostólica y romana, sostener la independencia del imperio, conservar la unión entre europeos y americanos y obedecer al rey Fernando VII.” ¿No sería que en su familia eran adictos al grillete europeo? Dejemos elucubraciones y volvamos a ese adalid del entreguismo.

Hidalgo, inicialmente, se inclinó por la carrera de las armas, inclusive participó en las batallas de Padierna y Churubusco durante la invasión estadounidense. Sin embargo, lo suyo era la diplomacia e investido en ella se fue a Europa en donde no solamente se introdujo en las cortes de ese rumbo, sino que se adentró en los alones del Vaticano en donde logró intimar muy de cerca con el retrogrado de Giovanni María Mastai Ferretti, el papa Pío IX, a quien veía como la reencarnación de la pureza. Pero dejemos los antecedentes de este ciudadano y vayamos a las historias que narró sobre como él y otros buscaban evitar que el ogro que venía del norte nos engullera, mientras que ellos, los conservadores, nos ofrecían, en plato alegórico, para ser merendados por las fauces babeantes y santificadas de los europeos.

En agosto de 1840, el diplomático y político conservador de origen campechano, José María Gutiérrez de Estrada envió una propuesta al entonces presidente Anastasio Bustamante y Oseguera. En ella, tras de criticar, por dar resultados nulos para lograr la paz en México, a las Constituciones de 1824, a la que llamaba federal, y la de 1836, a la cual calificaba de central, le proponía convocar a una asamblea nacional, a la cual acudieran “una gran mayoría de personas juiciosas, poseídas un verdadero, ilustrado y conocido patriotismo.” Para sustentar el modelo que proponía hacía hincapié en que se tomara como ejemplo lo que en Francia y España sucedió en años previos. Acorde a Gutiérrez, la monarquía era la forma de gobierno más adecuada conforme a las tradiciones, necesidades e intereses de los mexicanos. Ni duda cabe que algunos no pueden ser felices sino sienten el apretón del grillete. La propuesta no prosperó en ese momento y el acomedido tuvo que huir a Europa, pero la semilla no dejó de ser regada.

Conforme a la narrativa de Hidalgo y Esnaurrízar, a finales de 1845, el general Mariano Paredes y Arrillaga, quien mediante un golpe de estado se apoderada de la presidencia de la república, y estuviera ahí entre el 31 de diciembre de 1845 y el 28 de julio de 1846, tenía la convicción de que solamente mediante la instauración de un gobierno monárquico podría salvarse a México de la anarquía y la ambición de los Estados Unidos. Para tal efecto, convocaba a una asamblea de notables, e inmediatamente llamaba a un congreso constituyente. En ese contexto, el partido monárquico redobló actividades, en las cuales se incluía la publicación de un periódico, El Tiempo, el cual era dirigido por Lucas Alamán. El objetivo era lograr apoyo en Europa, para colocar al frente del imperio en México al Infante Enrique María Fernando Carlos Francisco Luis de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, Duque de Sevilla; hermano de Francisco de Asís María Fernando de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, Duque de Cádiz, esposo de su prima María Luisa de Borbón y Borbón, la reina Isabel II de España. Sin embargo, en medio de la invasión estadounidense, Paredes fue depuesto y con ello vio finalizados sus sueños monárquicos. Un año mas tarde, los vecinos del norte se llevarían la mitad del territorio gracias a una serie de traiciones de mexicanos mal nacidos entre los que se incluían, nunca debemos de olvidarlo, los miembros de la alta jerarquía católica quienes, por unas monedas, vendieron sus lealtades al invasor mientras promovían revueltas domesticas. Lo que nos quedó era suficiente para que los vendepatrias persistieran en la búsqueda de amo externo.

Para su fortuna, 1853, retornó a la presidencia de la República por undécima, y última, vez el sacerdote supremo del culto a la machincuepa, Antonio de Padua Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón quien, esta vez, llegaba bajo la asesoría de Lucas Ignacio Alamán y Escalada, dispuesto a ofrecer la maroma que lo hiciera aparecer como monarquista.

Acorde al texto de Hidalgo, aprovechando el poder con que fue investido, “hallándose el general [López de] Santa-Anna en la plenitud de su poder en 1854, como que acababa de ser facultado por la nación para darle la forma de gobierno que creyese más conveniente, pidió a la Europa el establecimiento de la monarquía en México con un príncipe de estirpe real. Confió tan delicada misión al señor don José María Gutiérrez Estrada.” Esta persona a la vez solicitó a López de Santa Anna que nombrara a Hidalgo como jefe de la legación en Madrid, lo cual se materializó en 1854. El objetivo era lograr que un príncipe español viniera a reinar en México. Para entonces, el gallero de Manga de Clavo ya jugaba sin asesor pues Alamán se retiró del mundo en junio de 1853. Nuevamente todo quedó truncado cuando, en 1855, la Revolución de Ayutla y los Liberales enviaron a López de Santa Anna al destierro. En 1857, vendría la Guerra de Reforma y mientras que, en México, Liberales y Conservadores se enfrentaban, en Europa los mexicanos pertenecientes al grupo segundo desarrollaban planteamientos de cómo podrían “salvar” al país.

Uno de esos salvadores era José Manuel Hidalgo y Esnaurrízar quien residía en París. Ahí, en enero de 1859, elaboró un escrito en el cual sustentaba que, si su propuesta, la de que las naciones europeas vinieran a rescatarnos de las garras estadounidenses, no era escuchada, “nuestra nacionalidad desaparece.” El argumento lo iniciaba bajo la premisa de “que los Estados Unidos intentan absorber a México.” Lo cual, según Hidalgo, era una muestra de “una sangre fría que revela sumo desdén por la Europa y gran desprecio hacia los mexicanos”. La proposición la veía como algo que no “solamente [acarrearía] nuestro propio bien, sino el de la misma Europa.” Mientras aclaraba que no abordaría “minuciosamente las ventajas inmensas que resultarán a la Europa si se decide a ejercer su legítima influencia en América, y los males que tendrá que lamentar,” procedía a puntualizar porque, en su opinión, Francia, Inglaterra y España debería de unirse para defender a México ante el peligro de la absorción estadounidense.

Hidalgo y Esnaurrízar mencionaba: “la primera nación que yo desearía ver a la cabeza de la intervención en México, es la Francia.” Tal afirmación partía de considerar su política extranjera leal y de tener una gran admiración personal por el emperador Charles-Louis Napoleón Bonaparte así se llamaba Napoleón III. Aparte de sus preferencias particulares, afirmaba que “Francia además de los grandes intereses que tiene que defender en América y de su legítima influencia allí, debe tener por la raza latina que habita en aquel continente, todas las simpatías de raza y de religión; y como hija mayor de la Iglesia católica, que es la única verdadera, puede añadir un florón más a su ya radiante corona, favoreciendo a una hija menor en edad, pero no en creencia religiosa.” No olvidemos que Francia tenia una historia larga en eso del catolicismo, recordemos que en ese territorio fue a morir María Magdalena y años después Aviñón sirvió de refugio a los papas.

En el caso de la participación de Inglaterra, aun cuando Hidalgo y Esnaurrízar hacía notar que no por ser “extraña a nuestra raza y a nuestra religión, me parece que deba abstenerse de tomar parte en la intervención; porque en su política tan sagaz y previsora no puede habérsele ocultado que en manera alguna le conviene que los Estados Unidos sigan ejerciendo en América la influencia que se han arrogado.” Indicaba que podría ver la reticencia inglesa a participar dada su dependencia del algodón producido en los Estados Unidos. Sin embargo, nada sería tan fácil a la Inglaterra como librarse de esa tutela; pues desde el momento en que México tuviese la paz que ha perdido y se cultivase el algodón en su costa, podría la Inglaterra tenerlo tan bueno o mejor y más barato que el que ahora consume. Añádanse a esto las demás ventajas comerciales que obtendría de ejercer también su influencia en América...” O sea, desde la perspectiva de Hidalgo, para los británicos esto resultaría un negocio redondo.

En lo concerniente a la intervención de España, Hidalgo pronosticaba que esta se daría sin duda alguna. Para él, “la participación del país ibérico representaba una obligación dado que se trataba de salvar pueblos que tienen su mismo origen, como que ella descubrió, conquistó, civilizó, pobló y plantó la primera cruz en aquellas magníficas regiones. ¿Cómo podría, pues, ver con indiferencia que se celebrase otro culto en los soberbios templos que ella levantó al catolicismo, que desaparecieran los nombres de las ciudades que ella fundó y la raza que las habita, en que se hallan todavía descendientes de sus gloriosos conquistadores?” Tres siglos, que únicamente trajeron ignorancia y superchería para una abrumadora mayoría de la población, no bastaban para este conservador acomedido amante de la subordinación.

Hidalgo y Esnaurrízar tendría que esperar hasta que sus colegas fueran derrotados por los Liberales para poder materializar sus sueños. En medio de la victoria, el estadista en ciernes, Benito Pablo Juárez García, encontró un país en bancarrota y hubo de decretar la moratoria del pago de la deuda gubernamental interna y externa. Ante esto, la reina Victoria de Inglaterra, la reina de España, Isabel II y el emperador de Francia, Napoleón III llegaron a un acuerdo para ver cómo nos iban a meter en cintura. Como de que un indio zapoteco iba a faltarles al respeto, pusieron manos a la obra y, el 31 de octubre de 1861, mediante sus representantes, firmaron el Convenio de Londres. Conforme a lo estipulado en ese documento, los gobernantes mencionados actuaban así “colocados por la arbitraria y vejatoria conducta de las autoridades de la República de Méjico, en la necesidad de exi[g]ir de las mismas una protección más eficaz para las personas y propiedades de sus súbditos, así como el cumplimiento de las obligaciones que con ellos ha contraído dicha República...” Asimismo, conforme a lo estipulado en el artículo segundo del mismo, “Las altas partes contratantes se obligan a no buscar para sí mismas en el empleo de las medidas coercitivas, previstas en el presente convenio, ninguna adquisición de territorio ni ninguna ventaja particular, y á no ejercer en los negocios interiores de Mé[x]ico influencia alguna capaz de menoscabar el derecho que tiene la nación mejicana para esco[g]er y constituir libremente la forma de su Gobierno.” Bajo esas premisas, las tres naciones empezaron sus preparativos para enviar tropas a México, un asunto que consideraban fácil de solventar.

Los primeros en arribar fueron los navíos españoles que aparecieron en Veracruz el 8 de diciembre de 1861; como “regalo” de reyes llegaron, el 6 de enero de 1862, los ingleses y, al día siguiente anclaban los franceses. Dado que el gobierno mexicano no tenia recursos pecuniarios, el presidente Juárez decidió enviar a su ministro de relaciones exteriores, Manuel Doblado Partida para que fuera a negociar con los arribantes. En febrero de 1862, se dieron las pláticas. A nombre de los europeos actuó el general español Juan Prim y Prats. Reunidos en el poblado de la Soledad en Veracruz, el 19 de febrero, Doblado y Prim acordaron que “el gobierno de México no tenía necesidad del auxilio que se le ofrecía, y que poseyendo los elementos de fuerza y de opinión para hacer frente a todo trastorno interior, los aliados se colocaban en el terreno de los tratados para formular sus reclamaciones”. Los acuerdos preliminares fueron aprobados por Juárez y las negociaciones continuaron. Mientras que Prim y el representante inglés, Lord John Russell se mostraban dispuestos a apegarse a lo establecido en el Convenio de Londres y en los preliminares de la Soledad, quien venia al frente de los franceses, Dubois de Saligny, mostraba una actitud inflexible.

En realidad, los galos traían su agenda y no era precisamente llegar a acuerdo alguno. Lo que buscaban era encontrar una justificación para invadir México. Como muestra de ello, a principios de marzo, Charles Ferdinand Latrille, Conde de Lorencez arriba a México al frente de otro grupo de tropas francesas. Finalmente, el 16 de abril de 1862, Prim escribiría a Ignacio Zaragoza Seguin informándole que solamente España e Inglaterra aceptarían los términos de los Tratados de la Soledad y que las tropas de ambas naciones se retiraban. Estas no fueron noticias gratas para los conservadores mexicanos. Sin embargo, durante todo ese tiempo habían estado inmersos en sus actividades en la búsqueda de quien viniera a salvarnos de que el ogro estadounidense nos engullera. En la colaboración próxima nos ocuparemos de revisar, en la versión de ellos mismos, como aquellos añorantes del grillete europeo negociaron la llegada de Maximiliano. No podían actuar de otra manera, les incomodaba no sentir el eslabón sujetándoles el tobillo, lo de ellos no era construir una nación sino actuar como sirvientes de los europeos para retornar al .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Tan bien que iba la agrupación de gobernadores. La nueva adhesión en nada les ayuda. El tipo querrá ser protagónico y, en menos tiempo del que se piensa, terminará por traicionarlos.

Añadido (2) Mal le fue al francesito Macron en las elecciones municipales del domingo anterior. Seguramente sus patrocinadores, los Rothschild, ya le chasquearon los dedos con la advertencia de que o les da resultados o buscan a otro que se los garantice.

Añadido (3) ¿A quién se le ocurriría eso de la silla vacía? Con esos escenógrafos es suficiente, enemigos favor de abstenerse.

Añadido (4) Durante el mes de junio en los EUA, se crearon 4.8 millones de empleos. En México, “cerramos junio con solo 82,000 empleos perdidos en los inscritos en el Seguro Social.”
27 Junio 2020 04:00:00
La respuesta del gobernador de Oaxaca al Presidente de la República
Hoy, algunos se rasgan las vestiduras porque varios gobernadores se unen para afrontar los problemas que padece la nación mientras actúan en función del federalismo que es la forma en que fue integrado este país desde los días posteriores a su independencia cuando los liderados por José Miguel Rafael Nepomuceno Ramos Arizpe impusieron sus criterios sobre los adalides del centralismo, encabezados por Lucas Ignacio, José Joaquín, Pedro de Alcántara, Juan Bautista, Francisco de Paula Alamán y Escalada. Desde entonces la lucha ha sido intensa y ha pasado por etapas diversas, al grado tal que en ocasiones se olvidó que nuestro país era, y es, una república en donde las entidades están unidas bajo un pacto federal. Mientras cavilábamos al respecto, nos encontramos una recopilación titulada “Miscelánea; comunicados, respuestas, iniciativas, dictámenes, informes, brindis, etc. de Benito Juárez”.

Ese trabajo fue realizado, en 1906, por un escritor y periodista, quien introdujo en México el género de la entrevista, Ángel Pola Moreno, chiapaneco de origen. Al revisarlo, hallamos la respuesta que un gobernador de Oaxaca, cuyo nombre era Benito Pablo Juárez García, dio en 1856 al presidente de la República, Ignacio Gregorio Comonfort de los Ríos, quien buscaba aprovechar el momento para convertir a los mandatarios estatales en oficiales de partes, y a las entidades federativas, en una oficina burocrática del gobierno central. Pero antes de llegar ahí, lector amable, le solicitamos nos permita establecer el marco de referencia bajo el cual aquella respuesta se generó.

Eran los tiempos en que iniciaba el proceso de gestación, de lo que finalmente serían los Estados Unidos Mexicanos. Todo comenzó el primero de marzo de 1854 cuando fue proclamado el Plan de Ayutla. Si bien el documento fue elaborado por el grupo de liberales integrado por Juan Nepomuceno Álvarez Hurtado, Ignacio Gregorio Comonfort de los Ríos, Trinidad Gómez, Diego Álvarez, Tomás Moreno, Rafael Benavides y Eligio Romero, sería el conservador Florencio Villarreal (genealógicamente comprobado que no existe ninguna relación familiar con este escribidor) quien lo proclamaría. Debemos de apuntar que las cosas estaban tan mal que ambos bandos decidieron dejar atrás diferencias y unirse para tratar de salvar lo que entonces estaba transformado en un conglomerado de feudos, pero que aspiraba a convertirse en una república.

En el Plan de Ayutla, se indicaba que “...Antonio López de Santa Anna y los demás funcionarios que como él hayan desmerecido la confianza de los pueblos” cesaban en el ejercicio del poder público. Ante ello, quienes actuaran como jefes en cada entidad habrían de nombrar un representante de por estado o territorio para que elijan un presidente interino de la república. En su artículo cuarto, estipulaba que “en los Estados en que fuere secundado este plan político, el jefe principal de las fuerzas adheridas, asociado de siete personas bien conceptuadas, que elegirá él mismo, acordará y promulgará al mes de haberlas reunido, el Estatuto provisional que debe regir en su respectivo Estado o Territorio, sirviéndole de base indispensable para cada Estatuto, que la nación es y será siempre una, sola, indivisible e independiente.” Bajo esas premisas, Álvarez Hurtado ocuparía la presidencia de la república, en donde duraría poco tiempo, siendo sustituido el 11 de diciembre de 1855 por Comonfort de los Ríos con el carácter de provisional.

Para mediados de mayo del año siguiente, con el apoyo del ministro de gobernación, José María Lafragua Ibarra, el presidente emitió el Estatuto Orgánico Provisional de la República Mexicana. Con ello, daba cumplimiento a una de las condicionantes del Plan de Ayutla, la otra era convocar a un Congreso Constituyente. Lo que se establecía en el Estatuto mencionado habría de prevalecer hasta en tanto no se tuviera una Constitución nueva. En ese contexto, el documento, compuesto por 125 artículos, que don Ignacio aprobaba, eran planteadas medidas diversas. Entre ellas, se encontraban las que tenían que ver como se darían las relaciones entre el gobierno central y las entidades federativas.

En el apartado de gobierno de los estados y territorios, de entrada, el artículo 114, establecía que “los gobernadores de los Estados y Distritos, y los jefes políticos de los Territorios, serán nombrados por el presidente de la República...” En el articulo siguiente, entre las obligaciones de los gobernadores, se apuntaban que tras elaborar sus presupuestos estos deberían de ser enviados al gobierno general para ver si los aprobaba o los cambiaba a su libre albedrío. Asimismo, se les indicaba que deberían de “publicar leyes y decretos del gobierno federal dentro del tercer día de su recibo.” Nada de que si tenían opinión a favor o en contra simplemente deberían acatar lo que desde el centro se les indicaba.

Pero para que los gobernadores no fueran a sentirse ninguneados, en el artículo 116, se indicaba que eran “el conducto único y necesario de comunicación de las autoridades locales y de los ciudadanos con el supremo gobierno...” Sin embargo, no fueran a creer que les cedían toda la cancha, había sus excepciones en eso de ser el conducto único, eso sucedía en “los casos de acusación o queja contra ellos mismos, la correspondencia oficial de los tribunales superiores con la suprema corte de justicia en materias judiciales, y la de los empleados de hacienda y de fomento con los ministerios respectivos.” En el apartado siguiente, 117, se les indicaba a los gobernadores cuales eran sus atribuciones. Como no se quería dejarles las manos sueltas, en el apartado marcado con el número 118, eran establecidas algunas acotaciones al respecto.

Ahí, específicamente, era indicado que “al ejercer los gobernadores las atribuciones

1ª [Nombrar las autoridades políticas subalternas del Estado],

3ª [Crear los empleos necesarios para la recaudación y distribución de la hacienda que corresponda al Estado, asignarles sus dotaciones, nombrar los empleados y reglamentar las obligaciones de éstos],

4ª [Arreglar la inversión y contabilidad de la hacienda del Estado],

5ª [Establecer arbitrios para completar sus gastos ordinarios o para hacer los extraordinarios que crean convenientes],

6ª [Crear fondos para establecimientos de instrucción, utilidad o beneficencia públicas],

8ª [Decretar lo conveniente y conforme a las leyes respecto de la adquisición, enajenaciones y permutas de bienes que pertenezcan al común del Estado. Sobre enajenaciones de terrenos se observarán las leyes vigentes y lo que determinen las de colonización],

10ª [Fomentar la enseñanza pública en todos sus ramos, creando y dotando establecimientos literarios, sujetándose a las bases que diere el gobierno sobre estudios preparatorios, cursos, exámenes y grados],

11ª [Crear y reglamentar establecimientos de beneficencia, corrección o seguridad],

13ª [Hacer la división política del territorio del Estado, establecer corporaciones y funcionarios municipales, y expedir sus ordenanzas respectivas],

14ª [Cuidar de la salubridad pública, y reglamentar lo conveniente para conservarla],

16ª [Aprobar los planes de arbitrios municipales y los presupuestos de los gastos de las municipalidades],

17ª [Establecer y organizar los tribunales superiores y juzgados inferiores, respetando la propiedad de los actuales magistrados y jueces; y reglamentar el ejercicio de sus funciones, sin alterar el orden de procedimientos que disponen o dispusieren las leyes],

23ª [Hacer visitar del modo que disponga la ley, a los tribunales y juzgados, siempre que tuvieren noticia de que obran con morosidad, o de que en ellos se cometen desórdenes perjudiciales a la administración de justicia: hacer que den preferencia a las causas que así lo requieran para el bien público; y pedir noticia del estado de ellas cada vez que lo crean conveniente],

27ª [Aprobar los contratos que celebren los ayuntamientos y cualquiera establecimiento público, sin cuyo requisito serán nulos y de ningún valor, y autorizar legalmente los gastos extraordinarios que aquellos acuerden, y se dirijan a objetos de utilidad común],

y 28ª [Expedir orden por escrito, cuando lo exija la tranquilidad pública, para catear determinadas casas, y para arrestar a cualquiera persona, poniendo a los arrestados, dentro de tres días a disposición del juez competente] darán cuenta al gobierno general, quien resolverá lo conveniente”.

A todo esto debería de agregarse la cláusula 18ª en la cual se indicaba que deberían “proponer al gobierno general todas las medidas que crean convenientes para el bien y prosperidad del Estado.” El federalismo se convertía en una alegoría discursiva. Si alguna duda había, es suficiente con revisar el texto del articulo 124 que enunciaba: “los gobernadores y jefes políticos son los responsables de sus actos ante el gobierno general.” Apenas el país se había logrado sacudir la presencia del centralista mas centralista de la historia, a quien le hizo falta en ese momento su mentor Lucas, y ahora otro buscaba repetir la dosis. Don Nachito ya se veía como el presidente que tenia en un puño al país convertido en una oficina burocrática de tamaño gigantesco. Confiado, envío el Estatuto a todos los gobernadores para que se lo aprobaran y, por supuesto, le aplaudieran su “novedosa” iniciativa.

No esperaba que nadie lo objetara. Sin embargo, allá por los rumbos de Oaxaca había un gobernador, Benito Pablo, quien asumía su responsabilidad y no era adicto al vasallaje. Tras de recibir el documento y revisarlo con cuidado sumo, procedió, el 1 de junio de1856, a dar una respuesta que iba más allá de los formalismos, el tono era fuerte, pero respetuoso. Recordemos que en la discrepancia no es excusa para mostrarse como troglodita y bañar al otro con improperios, eso es solamente asunto de los incultos y engreídos. A continuación, reproducimos la misiva del gobernador Juárez García al presidente provisional, Comonfort de los Ríos.

Cumpliendo con las normas de la decencia, don Benito iniciaba su texto mencionando que “he recibido el Estatuto que para la organización provisoria de la república se ha servido expedir el Exmo. Sr. presidente; y en cumplimiento de mis deberes, ya como gobernante y ya como ciudadano, he creído que no correspondería a la alta confianza que he merecido a S. E. y a los oaxaqueños, si me limitara a avisar el recibo de esa suprema disposición, sin exponerle francamente, por el respetable conducto de V.[uestra] E.[xcelencia], la opinión del Estado sobre este punto, de la más grave importancia en la actual situación política del país.” Lo que seguía era una lección de como debe de fincarse la relación entre el gobierno central y los de las entidades diversas.

Concretándose en lo que era su responsabilidad, el gobernador Juárez indicaba: “Oaxaca, que desde 1823 fue uno de los primeros que proclamó la república federativa, ha procurado siempre que ha regido esa institución, cumplir con fidelidad los deberes que las leyes han impuesto a los Estados, siendo su objeto constantemente conciliar los principios que miran a evitar la anarquía, conservando estrecho el lazo de la nacionalidad, con aquellas franquicias en su gobierno interior, que a la vez que le han permitido el pacífico desarrollo de sus elementos de progreso, en nada pudieran perjudicar la marcha regular y firme del gobierno nacional. No quiere el Estado, ni puede pretender el aislamiento, la independencia ilimitada de las localidades; porque está persuadido de que tal sistema nos conduciría a la disolución social, por la debilidad e impotencia de las partes: conoce bien que es necesario la uniformidad en ciertas bases, la centralización en algunos puntos, para conservar el orden en la administración y dar respetabilidad a México; pero desea que esos principios que han de dar vigor al centro, se combinen con los que permiten alguna libertad a los estados en su gobierno interior, para conseguir así el importante objeto de que las localidades tengan esos goces que les servirán para impulsar sus adelantos, sin que por esto se perjudique la unidad de la nación.” Como muestra de que no andaba promoviendo el divisionismo, el nativo de Guelatao reforzaba su postura mediante un recordatorio histórico.

“Y Oaxaca sobre este punto puede alzar su voz, para que llegue hasta el supremo magistrado de la república; porque habiendo, durante las épocas que han regido tales instituciones dado una sana inteligencia a esa independencia local, llenado sus compromisos, hasta el grado de que al verificarse la revolución de Jalisco [aquella de 1823 cuando una junta provincial en Guadalajara exhortaba al resto de los ayuntamientos del estado a crear una república federal], de ingrato recuerdo, tenía adelantados más de sesenta mil pesos por contingente, y sujetándose al centro en todo lo que prevenían las leyes, parece que tiene derecho a que se respeten estas franquicias, que a la vez de servirle para promover el progreso y bienestar de sus habitantes, en nada embarazan la marcha del gobierno nacional. Estos principios que aman, y han sostenido los oaxaqueños en los campos de batalla que han hecho sucumbir algunas ilustres víctimas en los cadalsos, como en 1836 en la villa de Etla, han sido sancionados y reconocidos en el tan célebre Plan de Ayutla, disponiendo que cada Estado se organizase según su estatuto particular sirviéndole de base la unidad e indivisibilidad de la República”. Si remarcaba el pasado era porque estaba interesado en su presente y miraba hacia el futuro.

“Este gobierno, al elevar esta comunicación a V. E., no es más que el eco fiel de la opinión pública del Estado, que viendo que el Estatuto orgánico provisional de la república, viene a destruir los intereses legítimos creados por la última revolución [la de Ayutla], teme por su porvenir y su progreso. Cierto es que como V. E. indica, el Estatuto sólo regirá el tiempo que tarde en sancionarse la constitución, pero siendo éste tan corto, según todas las probabilidades, por estar ya concluido el proyecto, sería más conveniente conservar la organización que hoy tienen los Estados, como emanación legítima del plan de Ayutla, única ley fundamental de México, mientras el soberano congreso no expide el código constitucional.” O, en otras palabras, ¿Cuál era la prisa? Lo que sigue es de actualidad plena.

Entonces, como hoy aun los hay, varios eran quienes querían ejercer el mando bajo la premisa de que “fuera de México todo es Cuautitlán,” y, según ellos, sin el tutelaje del centro los habitantes, y los dirigentes, de los estados no son capaces de actuar en función de sus circunstancias y necesidades inmediatas. Ante eso, quien más tarde alcanzaría la estatura de estadista indicaba: “El Estatuto orgánico contiene algunas prevenciones, por las que, centralizándose puntos de muy secundaria importancia, se impide a los Estados su libre administración, contra lo dispuesto en el Plan de Acapulco [el del 11 de marzo de 1856 modificando al de Ayutla], el cual planteó que cada Estado se rigiese por su Estatuto provisional. ¿Y cómo podría tener esto efecto, según el Estatuto general, si para disponer la apertura de un camino, para fomentar la enseñanza, para crear establecimientos de beneficencia, para reglamentar las municipalidades, cuidar de la salubridad pública, aprobar los gastos municipales y los contratos de estas corporaciones; si para todas estas cosas hay necesidad de ocurrir al centro, como previene el artículo 118, para que resuelva lo conveniente ? Y ¿cómo podría conservarse la tranquilidad pública, si cuando con ese fin es necesario expedir órdenes por escrito, se ordena por el artículo citado que se ocurra a México para que se resuelva lo conveniente?

¿Acaso las emergencias del momento permiten esas dilaciones? Y, si tal es la sujeción en materias tan secundarias, ¿qué comentarios no podrían hacerse respecto a rentas y a la fuerza pública, cuando en algunos artículos se indica ya cuál sería la situación de los Estados?” Tras de este razonamiento, remataba apuntando que “la observancia literal del Estatuto, por los inconvenientes indicados, reduciría a los gobiernos de los estados a un pupilaje más estrecho todavía del que sufrieron por las leyes que más han favorecido la centralización del poder público; y Oaxaca no puede creer que el ilustre magistrado que tantos días de gloria ha dado a la República, combatiendo por la libertad de su patria, quiera volver á la nación al estado miserable de que la sacaron sus generosos esfuerzos.” Para que no hubiera duda de que en su entidad había mando, Juárez hacía algunas observaciones.

“Por tales consideraciones, este gobierno, siguiendo el parecer unánime del Exmo. consejo del Estado, que en copia tengo la honra de acompañar á V. E., ha determinado representar manifestando las razones que le asisten para que el Excmo. señor presidente se sirva mandar que el Estado de Oaxaca se rija por su Estatuto particular; hasta que se publique la constitución, por ser aquél una emanación legítima plan de Ayutla, que garantizó su existencia y es la ley fundamental de la nación, y en virtud de la que los Estados se dieron sus respectivos estatutos, por los que se han regido hasta la fecha.” Como cierre, de manera respetuosa, Juárez reconocía lo que Comonfort había realizado, pero le conminaba a que cambiara su actitud con respecto al Estatuto.

“El Gobierno de Oaxaca, que conoce bien el patriotismo y sanas ideas del Excmo. señor presidente, no duda que S. E., procediendo de conformidad con el voto público, accederá a esta demanda, que no lleva más fin que el noble objeto de que por el bien de la paz, la cosa pública continúe como hasta aquí, mientras el soberano congreso expide el código fundamental. Esta organización provisoria, emanada del plan de Ayutla, ha demostrado la experiencia que es bastante para conservar el orden interior, puesto que sus enemigos, haciendo un poderoso empuje, han sido impotentes para derribarla”. En esa forma concluía esa epístola en donde un mandatario estatal mostraba su desacuerdo con que lo quisieran convertir en oficial de partes y a la entidad federativa que tenia bajo su responsabilidad en una oficina burocrática bajo el mando de un señor quien dictaba ordenes a cientos de kilómetros de distancia.

No eran ánimos separatistas lo que privaba, sino el sentido de que los problemas deben de atenderse en función de las circunstancias de cada lugar y a partir de ahí encontrar la gran respuesta nacional. En función de ello, fue factible que el entonces gobernador de Oaxaca trascendiera y, años después, se convirtiera, en el estadista Benito Pablo Juárez García capaz de transformar lo que estaba convertido en un conglomerado de feudos en un país en donde las partes voluntariamente estuvieron de acuerdo en reafirmar su unión en un pacto federal alrededor del cual se constituyó lo que hoy conocemos como los Estados Unidos Mexicanos. Por si algunos no acaban de entender lo que esto significa. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) ¿Pues que tanto miedo tienen de que vaya a visitarlo, acaso dudan de su capacidad o saben algo que el resto de los mortales desconocemos?

Añadido (2) Y en medio de todas las noticias negativas, se perdió que, durante el mes de abril la actividad económica en México decreció en 19.67 por ciento anual. En mayo, las exportaciones de mercancías cayeron en 56.72 por ciento interanual y las importaciones en 47.07 por ciento. ¿Alguna duda de que vamos “requetebién” con sentido y rumbo... al precipicio o alguien tiene otros datos?
20 Junio 2020 04:00:00
Fusilador, represor, traidor y aspirante a derrocador: Aureliano Blanquet
Es factible que a primera vista el nombre de este fulano, y los “encomiables” adjetivos calificativos que le acompañan, poco nos digan. Dado que esto de la historia no es solamente un asunto de ocuparnos de recordar a los que realizaron acciones encomiables, muy conveniente es adentrarnos en la revisión de aquellos cuya actividad fue reprobable. Este el caso de Blanquet, un sujeto al cual identificamos por ser miembro distinguido de la parejita de Aurelianos, el otro era Urrutia, que fueron muy cercanos al chacal Victoriano Huerta. Hay quien dice que los integrantes del trío se sentían identificados por las tres últimas letras de sus nombres de pila, vaya usted a saber. Pero dejemos elucubraciones y revisemos como se insertó este tipo en la historia.

Blanquet, moreliano de origen, inició su carrera militar en 1863. Durante la intervención francesa actuó a nivel de tropa. Cuando Maximiliano cayó prisionero en Querétaro, Blanquete, quien era sargento, formaba parte del grupo que se encargaba de vigilar, asear y estar al tanto de que las celdas estuviesen alumbradas, se dice que ahí tuvo oportunidad de interactuar con el barbirrubio a quien, según el biógrafo de Blanquet, Roberto Gayón, le daba un par de velas en lugar de la única autorizada. Esta zalamería pronto se le olvidaría.

El día 19 de junio de 1867, era la fecha establecida para que el austriaco y sus leales, Miramón y Mejía, fueran presentados ante un pelotón de fusilamiento comandado por un capitán neolonés de nombre Simón Montemayor quien dirigiría las acciones del grupo integrado por Jesús Rodríguez, Marcial García, Ignacio Lerma, Máximo Valencia, Ángel Padilla, Carlos Quiñones y Aureliano Blanquet. Tras de que se efectuó todo lo que ya muchas veces ha sido relatado y tras de la descarga inicial, Montemayor se acercó al sitio en donde estaba Maximiliano caído. Al notar que aun mostraba signos vitales, llamó a Blanquet y le ordenó que terminara el trabajo. Este, obediente, tomó el fusil, lo acercó al pecho del moribundo y le disparó justo en el corazón. Tras de eso, la sección a la que Blanquet pertenecía fue licenciada por el general Mariano Antonio Guadalupe Escobedo de la Peña. Así concluía su etapa de fusilador.

Blanquet regresaría a la tropa durante los tiempos del Plan de Tuxtepec. Posteriormente, durante el gobierno de Manuel del Refugio González fue enviado a Sonora como parte de las fuerzas que combatían a líder indígena Cajeme. Ahí, lo encontraría el retorno del presidente Díaz Mori al poder. La permanencia de Blanquet por esos rumbos se prolongaría hasta 1887, lapso en que las tropas federales infringieron reveses serios a los nativos hasta que lograron la aprehensión del cabecilla quien al tratar de huir fue batido. De ahí, con ascenso a teniente en mano, lo asignarían a las tropas que irían a Sinaloa para combatir a Heraclio Bernal, un guerrillero que operaba en el norte de Sinaloa. Las acciones concluirían en febrero de 1888 con la muerte de Bernal. Para finales del siglo XIX, Blanquet andaba del otro lado del país. Allá, bajo las órdenes del general Ignacio A. Bravo, combatía a los indígenas mayas rebeldes. Para 1901, ya como miembro del estado mayor de dicho general, Blanquet participaría en la derrota final infringida a los aborígenes. Eso le ganó ascender a teniente coronel. Las acciones de represor concluían, por el momento.

En los años posteriores del porfirismo recibiría encomiendas diversas. Para 1905, ya era coronel del ejército federal. Cuando los brotes revolucionarios empezaron a surgir en puntos diversos del país, le fueron encomendadas misiones diversas para tratar de apaciguar aquello. Con el conflicto armado en marcha, en varias ocasiones las tropas en donde Blanquet militaba se enfrentaron con jefes revolucionarios. Entre ellas, resaltaron la lucha en contra de los zapatistas y la crueldad con que Blanquet asesinaba prisioneros, mujeres y niños. Aun con todo eso, el presidente interino, Francisco León de la Barra, acaba firmando el ascenso de Blanquet a general brigadier de infantería. Había realizado el tancredo al pasar de general porfirista a seguidor del gobierno sustituto. Para ese momento Blanquet ya estaba bajo el ala protectora de otro reaccionario encubierto, Victoriano Huerta. Ambos empezaban a tejer la frazada con la que cubrirían sus intenciones reales.

Con el pretexto de combatir a Emiliano Zapata, le mostraban al presidente Francisco Ygnacio Madero González que le eran leales. Sin embargo, el huevo de la serpiente ya estaba fecundado, pero a buen resguardo para que no fueran a estropearlo. Por el momento, Blanquet, una y otra vez le declaró al presidente que le era leal. Bajo esa premisa anduvo con Huerta en su campaña por el norte del país. Así, hasta que llegó febrero de 1913. Todavía el 10 de febrero de ese año, juraba que se mantenía leal. Eso le duró hasta el 18 cuando lo mandó llamar Huerta para fuera el encargado de ir a solicitar la renuncia del presidente Madero. A cambio lo nombraría comandante de la plaza y ministro interino de guerra. Con la ambición en pleno, Blanquet se dirigió a Palacio Nacional para cumplir con su misión. Tratando de que otros hicieran el trabajo sucio para el llegar con la mesa servida, envió por delante a un grupo encabezado por el teniente coronel, Teodoro Jiménez Riveroll, y el mayor, Pedro Izquierdo.

Sin embargo, aquello no fue un día de campo para los traidores, cuando estos arribaron e intentaron cumplir su encomienda, el capitán Gustavo Garmendia Villafaña les pegó un tiro. Tras de ello, Madero y su grupo buscaron salir de palacio y en el camino se encontraron a Blanquet quien venia llegando. Cuando le informaron a este de lo ocurrido, montó en cólera y según algunas crónicas le reclamó a Madero de haber matado a su mano derecha, Jiménez Riveroll. Enfurecido, Blanquet le dijo al presidente “es usted mi prisionero,” encontrando por respuesta del coahuilense: “No, yo soy el presidente y usted es un traidor.” Esto, según otras crónicas, fue acompañado de una sonora bofetada plantada en la mejilla del renegado quien ordenó a sus esbirros que se llevaran preso al mandatario a quien, junto con el vicepresidente, José María Pino Suárez, lo encerró en un cuarto de intendencia. De ahí saldrían a su destino final camino a Lecumberri en donde fueron asesinados por Francisco Cárdenas y Rafael Pimienta.

Como recompensa Blanquet sería nombrado titular del ministerio de guerra y marina. Durante el tiempo en el año y cinco meses en que Huerta usurpaba funciones Blanquet fue figura importante, lo cual era de esperarse. Entre felones los iguales se congratulan unos a otros. Como muestra de hasta donde se identificaban, Huerta le nombró general de cuerpo de ejército, un nivel superior al de general de división. Y así, hicieron y deshicieron con el país y sus habitantes, mientras sentían cada vez más cerca el embate del ejército Constitucionalista al mando del primer jefe, Venustiano Carranza Garza. Finalmente, el 15 de julio de 1914, Huerta no tiene otra opción sino renunciar y, junto con su caterva de trúhanes, salen hacia el exilio. Blanquet habría de instalarse en Cuba en donde permanecería por cuatro años. La traición no dio para más.

El calor caribeño, sin embargo, enfebreció los sueños de este tipo quien empezó a verse como el salvador de la patria. Él, al igual que el sobrino de su tío, Félix Díaz Prieto y el otrora secretario de gobernación de Huerta, Manuel Garza Aldape, veían a México desde una óptica distorsionada y clamaban que el presidente Carranza Garza lo llevaba hacia el socialismo. Ante ello, los dos primeros empezaron a cultivar incautos para emprender una misión en nuestro país. El complot, se originó en New York en donde los rebeldes en ciernes operaban una maquinaria publicitaria muy bien organizada y aceitada con billetes verdes. A la cabeza de la promoción, y otros se encontraba el representante personal de Blanquet, Roberto Gayón. Este trataba de hacer creer a los incautos de que aquello era serio. Decía que, bajo la dirección de Blanquet y Díaz, se encontraban más de 40 mil hombres listos para tomar el fusil e irse a derrocar al gobierno del presidente Carranza Garza.

Aunado a esos decires, un nostálgico del huertismo, Manuel Garza Aldape, y otros, andaban activos en territorio neoyorkino. El 11 de marzo de 1919, por dichos rumbos, el Consejo de Relaciones Exteriores celebró, en el Hotel Astor, un foro sobre asuntos mexicanos. Los oradores estadounidenses y mexicanos coincidieron en señalar que el gobierno en México estaba en manos de los bolcheviques. El editorialista de The North American Review y The World’s Work, William Gates, quien recientemente había retornado de México, declaró que las condiciones en nuestro país eran muy similares a las que prevalecían en Rusia bajo Lenin.

Gates, también, acusó a Carranza de estar dispuesto a vender el país a quien lo comprara. La acusación de Gates resultaba risible. Por esos días, los productores de petróleo estadounidenses en México habían acusado a Carranza de intentar nacionalizar sus propiedades. Uno de los oradores mexicanos fue el ex ministro de gobernación en el régimen de Huerta, Manuel Garza Aldape, quien estuvo de acuerdo en que Carranza se inclinaba hacia el bolchevismo y afirmó que “se ha impuesto al pueblo una regla de despotismo militar feroz, y ha implantado una política exterior que ignora los tratados y obligaciones internacionales de México.” Garza Aldape también exigió el reconocimiento del estatus beligerante de las fuerzas de Félix Díaz, cuyo objetivo principal era derogar la Constitución de 1917 y volver a la prevalencia de la Constitución de 1857.

En esa premisa estaban fundadas las demandas de los seguidores de Blanquet quienes, pomposamente, había bautizado a su grupo como Ejército Reorganizador Nacional. De acuerdo con Gayón, “el propósito del levantamiento que encabezaría el general Blanquet era reorganizar las fuerzas de Díaz, derrocar a Carranza, reestablecer la constitución de 1857, la cual según los inconformes había sido repudiada por el coahuilense.” De manera similar, Gayón exigía que se revocaran lo que él llamaba decretos confiscatorios emitidos por el gobierno constitucionalista. Pero como no hay asonada que se mueva por si sola, los analistas de entonces se preguntaban quien la patrocinaba.

Algunos especulaban que una empresa alemana, de la cual no se mencionaba el nombre, ubicada en la Ciudad de México era la que proporcionaría las municiones, mientras que otros señalaron al general Manuel Peláez como la fuente. Respecto a esto último, el New York Times lo consideró muy “interesante en vista de las acusaciones publicadas en la Ciudad de México de que, durante las primeras etapas del conflicto petrolero, se aseguraba que las compañías petroleras le habían proporcionado a Peláez los pertrechos de guerra esenciales para armar un conflicto.” En “La Verdadera Revolución Mexicana (1918-1921),” Alfonso Taracena narra que unos días antes de que el grupo de Blanquet partiera hacia México, se firmó un acuerdo entre los miembros de las fuerzas de Félix Díaz y un grupo de personas (cuyos nombres no fueron revelados) interesados ​​en la operación de sus propiedades petroleras y sus refinerías. En ese acuerdo, las empresas petroleras prometieron prestar quince millones de dólares al Ejército Reorganizador Nacional, que iniciaría una rebelión en contra el gobierno de Carranza.

Una vez que la revuelta lograra sus objetivos y sus líderes se hicieran cargo del gobierno mexicano, pagarían ese préstamo a una tasa del seis por ciento anual, comenzando 180 días después de haber tomado el poder en México. Si el nuevo gobierno no tuviera el efectivo para cubrir esa obligación, los pagos podrían hacerse con las tierras de propiedad de la nación en cuyo subsuelo hubiera petróleo. El documento fue firmado a nombre de los rebeldes mexicanos por Alonso Mariscal y Pedro Del Villar, mientras que los petroleros estuvieron representados por un promotor financiero, Milton C. Quimby. Los conspiradores andaban muy activos en los EUA olvidando algunos detalles que los representantes del gobierno mexicano en los EUA tenían muy presente.

La expedición militar en ciernes generó conflictos entre los gobiernos mexicanos y estadounidenses. Los diplomáticos mexicanos, que sí estaban al tanto de las leyes prevalecientes en el país en donde actuaban, solicitaron al gobierno de los EUA que se castigara a los miembros del grupo de Blanquet ya que con sus acciones violaban las leyes de ese país. Los miembros del consulado de México en New York protestaron porque las autoridades estadounidenses habían permitido que Blanquet y sus asociados organizaran la rebelión dentro de los Estados Unidos. Los diplomáticos mexicanos, según el New York Times, sostuvieron que el gobierno de los Estados Unidos debería proceder penalmente contra el general Aureliano Blanquet y sus asociados quienes pretendían iniciar “la nueva revolución mexicana” en virtud de lo establecido en la Sección 13 de la Ley de Espionaje. Este acto, las acciones de los sediciosos mexicanos, lo convierte en un delito castigado con una multa de tres mil dólares o una pena de prisión de tres años para que cualquier grupo o persona que organice en territorio estadounidense una expedición contra un país con el que Estados Unidos mantenga una relación pacífica.

Con respecto a lo anterior, los socios de Blanquet arguyeron que la ley en cuestión no era aplicable a las acciones que ellos realizaban ya que la rebelión tenia su origen en México y no en los EUA. Independientemente de su legalidad, la campaña de Blanquet estaba bien posicionada en la prensa estadounidense. El New York Times aseguró a sus lectores que “el programa de acción de Blanquet era excelente y se inspiraba en gran medida en la convicción de que las buenas relaciones entre México y los Estados Unidos [eran] para el beneficio final de ambos países”. Quien escribió esa pieza tenía poca memoria, carecía de conocimiento sobre la historia mexicana reciente o bien por entre sus dedos se atoraban billetes verdes de denominaciones varias. Blanquet y Díaz habían sido parte del complot para asesinar al presidente Madero González en 1913 y su presunto patriotismo era una mera tapadera para volver a la situación que prevalecía antes de que comenzara la Revolución Mexicana. Invocaron la amistad hacia los Estados Unidos porque querían el apoyo del gobierno de ese país. Como ejemplo de eso, el 2 de abril, los seguidores de Blanquet notificaron al departamento de estado su llegada segura a México.

Además de eso, los rebeldes, a través del representante del Ejército Reorganizador Nacional, Pedro Del Villar, dirigieron cartas al Consulado de los Estados Unidos en Ciudad Juárez, Chihuahua, así como a empresas, e individuos, importantes en los EUA los cuales poseían propiedades en el norte de México. En esas comunicaciones, Del Villar solicitó ayuda “para obtener el reconocimiento del gobierno de los Estados Unidos de la beligerancia del movimiento [Blanquet] -Díaz”. No hubo respuesta oficial; El gobierno estadounidense tomó la posición de que “no se le daría atención al asunto, ya que era uno que debía ser tratado por el gobierno de México reconocido por los Estados Unidos.” Esto no resultó impedimento para quienes ya se veían entrando triunfantes a la Ciudad de México.

Desde el edificio ubicado en 320 Broadway en New York, Gayón anunciaba el 3 de abril que unos días antes, Blanquet, junto con los generales Enrique González y Juan Montaño, el coronel, Luis Acosta, el capitán, Guillermo Rosas y un par de ayudantes, habían arribado al puerto de Veracruz. De ahí, fueron trasladados al cuartel general de Félix Diaz, ubicado en Telpalaxco. La unión de las fuerzas Diaz-Blanquet estaba organizada en siete divisiones conducidas por personal graduado del Colegio Militar. Según el reporte de Gayón las fuerzas se distribuían en quince estados con un total de 40 mil hombres. Para el 7 de abril, anunciaban que las fuerzas sediciosas se habían enfrentado, en Michoacán, a las del gobierno. La revuelta duró poco. Una semana más tarde, el 15 de abril, en un enfrentamiento con las tropas del general Guadalupe Sánchez Galván, el caballo que montaba Blanquet cayó en la Barranca de Chavaxtla.

Dado que era necesario probar que el rebelde había perecido, Sánchez envió a una persona para que descendiera y trajera una prueba de que el rijoso había concluido su carrera de fechorías. De retorno, le fue entregada al general Sánchez la cabeza de Blanquet, el cuerpo lo dejaron para alimento de los buitres. Durante varios días fue exhibida en Veracruz a ver si con ello terminaban de convencerse sus publicistas en New York que todo había fracasado. Ese era el final de aquel que como el fusilador, represor y traidor había sacado raja. Quiso convertirse en derrocador, pero terminó desbarrancado y sin cabeza. Una conclusión adecuada para ese tipo de sujetos. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Seguramente, las partículas que emite el motor de su auto ya afectaron el cerebro del piloto inglés, Lewis Hamilton, y por ello salió a decir que las corridas de toros son “asquerosas.” Pero como vamos a pedirle a un zoquete que entienda lo que es esta expresión cultural y el arte que encierra la tauromaquia. Lo de él es dar vueltas en un circuito mientras genera contaminación. Eso sí es nauseabundo.

Añadido (2) En México, pareciera que algunos tienen bola de cristal o leen, con grado de avanzados, las hojas del té. Con la lealtad que les caracteriza, a cinco meses de distancia, ya iniciaron el cambio de chaqueta. Ante ello, nos preguntamos: ¿Qué tal si, de aquí a entonces, los astros se alinean de manera distinta y les falla la lectura?

Añadido (3) Que esperaban de un gobernador quien en su cerebro anida lo que anuncia en su nombre de pila.

Añadido (4) El siquiatra es excelente para vender espejitos y bueno para armar teatros guiñoles, lo mejor es que clientela no le falta.
13 Junio 2020 04:00:00
Carta pastoral ante la llegada a México de Maximiliano y Carlota
Existen episodios de la historia nacional que algunos han tratado de que no se enfatice sobre ellos. Han buscado por todos los medios enterrarlos en el olvido de los tiempos como si con ello lavaran la afrenta, una de muchas, que han cometido en contra de México. Una de esas fue la actividad que desarrollaron para que Fernando Maximiliano José María de Habsburgo-Lorena, en calidad de Quetzalcóatl redimido, y María Carlota Amalia Augusta Victoria Clementina Leopoldina de Sajonia-Coburgo-Saalfeld y Borbón-Orléans, vinieran a civilizar a esta nación de salvajes. Pero antes de llegar al contenido de lo que se enuncia en el titular de este escrito, permítanos presentar en un espacio breve el marco de referencia que soportaba las acciones de la curia católica antes y a la llegada de esa parejita.

Sus acciones, según los más comedidos, buscaban preservar aquello que les venía desde que Rodrigo Lanzol y Borja, también conocido como Rodrigo Borgia o el papa Alejandro VI, lanzara las bulas papales Inter Caetera y Eximae Devotionis. Sin embargo, hubo otros como el obispo de Michoacán, Clemente de Jesús Munguía y Núñez quien, en la época de LA REFORMA, fue mucho más allá. Cuando el ministro de hacienda, Miguel María José Tranquilino Lerdo de Tejada Corral, promulgó, el 25 de junio de 1856, la Ley de sobre desamortización de bienes de las corporaciones civiles y eclesiásticas, el ciudadano Munguía indignado escribió, el 19 de julio de 1856, al presidente, Ignacio Gregorio Comonfort de los Ríos, demandándole echara para atrás aquello. Argüía, entre otras cosas, que “las oblaciones [ofrendas] que reciben los ministros no son limosna que se les haga, sino una satisfacción verdadera y pago de lo que se les debe. [Asimismo], la adquisición de bienes temporales no es un beneficio ó favor que la potestad secular hizo a la Iglesia, sino un derecho cierto, natural y divino que Jesucristo le concedió desde su principio.” ¿O sea que, según esta versión, la preocupación más grande que tuvo el hijo putativo de José fue dejar bien provistos de recursos a quienes habrían de operar la franquicia? Como no hubo reversa, los miembros de la jerarquía católica desataron una actividad febril en contra de esa y otras disposiciones emitidas por LOS HOMBRES DE LA REFORMA, las cuales erosionaban su riqueza. Uno a uno, los fueron echando del país, entre ellos se encontraba el arzobispo de Puebla, Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos quien se instaló en Roma en donde tuvo acceso directo a Giovanni María Mastai Ferreti, el papa Pío IX, quien es recordado, entre otras cosas poco gratas, por definir quién podía leer que libros y los que no le parecían los enviaba a la pira, igualito que sus ancestros de la Inquisición y, casi un siglo después, las huestes de la bestia austriaca. Dada la cercanía de Pelagio con Giovanni, el primero estuvo al tanto de la aprobación y bendición que el segundo le otorgó a Maximiliano para que viniera a reinar en nuestro país.

Concluía la cuarta semana de mayo de 1864, era el sábado 28, cuando a bordo de la fragata Novara arribaron a Veracruz Maximiliano y Carlota. Contrario a lo que ellos esperaban, los habitantes del puerto los recibieron con indiferencia. En su camino a la Ciudad de México pasaron por Puebla y ahí las cosas cambiaron, los notables de la ciudad se deshicieron en halagos y a toda costa buscaban quedar bien. Los linajes ocultos florecieron para poder socializar con nobles europeos, era como vivir el sueño largamente acariciado. Pero eso fue efímero y la pareja de crédulos hubo de continuar su viaje hasta la ciudad capital en donde los vendepatrias ya se prestaban a convertirse en tapetes ante figuras tan egregias. Fue el 11 de junio de 1864, también sábado, cuando arribaron a la tierra prometida. No acaban aun de instalarse cuando los miembros de la alta jerarquía católica mexicana quisieron dejar presente que estaban ahí para colaborar con el recién llegado.

El domingo 12 de junio de 1864, en una Carta Pastoral, los arzobispos de México, Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos y el de Michoacán, Clemente de Jesús Munguía y Núñez, así como los obispos de: Puebla, Carlos María Colina y Rubio; de Oaxaca, José María Covarrubias y Mejía; de Caradro y Vicario de Tamaulipas, Francisco de la Concepción Ramírez y González; de Querétaro, Bernardo Gárate López; de Tulancingo, Juan Bautista Ormaechea y Ernaiz; de Chiapas, Carlos Manuel Ladrón de Guevara; de Veracruz, Francisco Suárez Peredo; de Zamora, José Antonio de la Peña y Navarro; y de Chilapa, Ambrosio María Serrano y Rodríguez, se “dirigen a sus diocesanos con motivo de la entrada de sus majestades el emperador Maximiliano Primero y la emperatriz Carlota a la capital.”

La perorata daba inicio indicando que “en los momentos solemnes en que la presencia del nuevo Soberano, precedida de los deseos y de las esperanzas, inicia en México una era nueva, que será desventura o desdicha según el uso que hagamos de las gracias que Dios nuestro Señor nos dispensa; nosotros, animados de nuestro celo Pastoral, os dirigimos la palabra para exhortaros con el apóstol San Pablo a no recibir en vano esta gracia de reparación, que acaso podrá ser la última.” Sin tomar aliento restregaban que “extraños del todo al pensamiento político, y mucho más a la deplorable contienda de los partidos, que durante cuarenta años ha trabajado a nuestra patria con tal tenacidad, que llegó á transformarla en un cadáver, pero atentos á los documentos preciosos de la fe, vemos que todo lo que ha pasado, y todo lo que viene, está o permitido u ordenado por Dios para los altos fines que se propuso desde que creó al hombre a su imagen y semejanza, e instituyó la sociedad.” De acuerdo con esta oncena de apátridas, recordemos que ellos primero obedecían a Roma que a las autoridades mexicanas, el Gran Arquitecto decidió, tras de que en cuatro décadas no fuimos capaces de civilizarnos, darnos una oportunidad final y para ello nos envió al barbirrubio para que nos salvara y hay de nosotros si no aprovechábamos regalo tan grande. Lo que no entendemos es eso de que “y todo lo que viene, está o permitido u ordenado por Dios...” ¿Eso quiere decir que al Gran Arquitecto le da por jugar a los experimentos? La respuesta pareciera que nos la dan en el siguiente apartado de la epístola en cuestión.

Recordando que ellos, situados hasta allá arriba, descubrían cosas que el mortal común no percibía, escribían: “nosotros vemos, y constantemente os lo hemos inculcado, que nada sucede por acaso en el mundo: hemos hecho ver que del pecado nacen todas las calamidades y desgracias que afligen a los pueblos, y de la gracia los más preciosos bienes a que puede aspirar el hombre. La revolución espantosa que se había ensañado hasta el extremo de hacer morir toda esperanza; esta revolución que ha sembrado de ruinas y de escombros el territorio vastísimo de este nuevo Imperio, y que con ser tan desastrosa en el orden material, ha hecho mayores estragos en las creencias, en las costumbres, en la razón y en los sentimientos; esta revolución que ha dado tanta materia para voluminosos escritos, pero que se halla mejor comprendida de vosotros como sus testigos y sus víctimas, no es la obra de la casualidad, sino de la justicia de Dios; no es la obra de nuestra desgracia, sino de nuestros pecados: el pecado ha sido la causa que ha provocado, y el instrumento que ha ejercido la acción de la justicia divina sobre nosotros.” Según ellos, el Gran Arquitecto nos echó a pelear unos contra otros para castigarnos por pecadores. Y como lo éramos en grado superlativo pues hizo que todo quedara en ruinas, pero ya era castigo suficiente y, según los prelados, había decido salvarnos.

Mientras se excusaban de calificar, lo que para ellos era extraordinaria, la venida del barbirrubio, no paraban en considerar que los eventos en “cierto modo milagrosos, se presentan como agentes de la restauración del orden; si las cualidades del Príncipe escogido corresponden exactamente a las llagas de esta sociedad para curarlas, y a las exigencias de esta situación para satisfacerlas; si sus principios católicos y su piedad pueden tranquilizar la conciencia respecto de la gravísima cuestión eclesiástica; si su exención de todo partido en nuestras discordias civiles, su espíritu conciliador, y el sacrificio que acaba de hacer para venir a nosotros, le dan aquella imparcialidad, aquel ascendiente y aquellos medios que, bien correspondidos, zanjarán las cuestiones políticas, reconciliando los partidos contendientes...” Seguramente estos fulanos pensaban que los mexicanos bien nacidos de entonces eran estúpidos. Solamente los apátridas podían creer que Maximiliano venía como enviado del cielo envuelto en un halo de castidad y pureza apartado de cualquier pasión humana. Su bondad, según ellos, era tal que dejaba todo en Europa para venir a salvar a esta raza de infieles quienes insistían en querer ser libres y encaminarse al progreso. Nada de eso debería de permitirse. Los once, con la testuz inclinada, alababan a Maximiliano por “su experiencia en los negocios, su tacto probado a satisfacción de los mejores jueces, [que] superan las dificultades que habían hecho inútil entre nosotros la administración pública, dando a su marcha en lo sucesivo un movimiento más regular y más constante: finalmente, si el gran concepto que disfruta en Europa, sus relaciones importantes y su crédito personal, pueden restablecer el de la Nación, que había desaparecido totalmente, alcanzando así la solución más favorable la cuestión internacional: todo esto es obra, no de nosotros, que nada merecemos, sino de esa Providencia incansable en su bondad, de esa Providencia divina que ha querido favorecernos con una gracia que, bien aprovechada y fielmente correspondida, basta para consolidar en todo sentido nuestra felicidad social.” Olvidaban que a este fulano lo echaron de Europa para que no diera lata a la hora de la sucesión en el trono austriaco, además de que nada valioso había realizado en su vida, excepto cumplir su pasión de cazar mariposas y mariposillas, no en valde cargaba una enfermedad venérea. Pero eso no lo percibían quienes, arrodillados, consideraban todo esto como un asunto “de la Providencia divina, y teniendo presente que todo sería estéril sin la cooperación del pueblo, debemos exhortaros y os exhortamos ardientemente a cumplir los deberes que la Religión nos impone para con la sociedad y el Gobierno.” A continuación, trataban de fundamentar su apoyo a la venida de Maximiliano invocando preceptos emitidos por Jesucristo. Tras de ello, daban recetas sobre como deberían de actuar los mexicanos para con El Gran Arquitecto y el soberano.

Afirmaban, “hemos creído que todo está pendiente aquí de la solución final de la cuestión eclesiástica, pues abrazando ella la religiosa y moral, en un pueblo exclusivamente católico, trasciende forzosamente a todo el orden social. ¿Cuál debe ser pues nuestra conducta, supuestas las excelentes disposiciones del Soberano?” Como era de esperarse, los clérigos acarreaban innumerables cubetas de agua a su molino, mientras afirmaban que los mexicanos de entonces deberían “cumplir exactamente los deberes que la Religión y la moral nos imponen: no se necesita, en verdad, otra cosa de nuestra parte para una verdadera, sólida y universal restauración, como vamos a manifestarlo brevemente. Lo primero, pues, amados hijos, que debéis procurar a toda costa, es reparar con obras de penitencia y de piedad los ultrajes escandalosísimos que Dios ha recibido en su doctrina, en su culto, en su le[y], en su Iglesia durante la época de tinieblas y de fuerza, de impiedad y corrupción que en gran parte ha pasado, pero que no acaba todavía.” De acuerdo con estos ensotanados, era un pecado plantear cualquier cosa que luciera encaminada al progreso. Con esto, los purpurados propagaban la difamación de que los practicantes de la Masonería, la mayoría de LOS HOMBRES DE LA REFORMA eran parte de ella, negaban la existencia del Gran Arquitecto, una patraña que, hasta nuestros días, los de visión corta siguen creyendo. En ese mismo tenor, continuaba el texto de la Carta Pastoral cuando apuntaban que “en lugar de aquellas presuntuosas dudas, en lugar de aquellos discursos impíos, de aquellas conversaciones escandalosas, de aquella osadía sin ejemplo para hablar de las cosas más santas, renovaos en la fe, asid con todas vuestras fuerzas, para cooperar a una restauración religiosa, los preciosos documentos de vuestra educación cristiana: escuchad atentos y dóciles la palabra de vida que baja de la tribuna sagrada para combatir los errores y los vicios, afirmar la fe, sostener y consolidar la virtud: entrad en un examen serio acerca de vuestro último fin, de las condiciones esencialísimas para alcanzarle, y de vuestra situación presente relativamente a ellas, o acaso la terrible tentación de la época turbulenta por donde hemos pasado todos, os ha hecho faltar a vuestros deberes católicos, complicaros en los despojos sacrílegos, en las injusticias consumadas contra la hacienda ajena, en las ruinas de la reputación de vuestro prójimo, corred a las piscinas sagradas, arrojad la pesada carga del pecado a los pies del Ministro de la penitencia, enfrenáis las pasiones, moderáis el carácter, presidís a los heroicos sacrificios abnegación cristiana, y podéis tener la mayor parte, así lo creemos, en la restauración del orden social, en la regularidad de la marcha administrativa y en el renacimiento y conservación de la paz...” En síntesis, olvidarse de pensar e ir a someterse a la curia para permanecer en el atraso, la ignorancia y el fanatismo.

Ya con lo anterior recargado, estarían en condiciones de aprovechar “las excelentes condiciones de este gran Príncipe, su catolicismo neto, su piedad y la protección consiguiente que otorgará con gusto a nuestro ministerio, así como las elevadas dotes, esclarecidas prendas, singulares virtudes y tierno amor hacia nosotros de su Augusta Esposa nuestra Emperatriz, trabajáis solícitos en la reparación de tantas ruinas morales, mayores y más lastimosas aún que las ruinas materiales, restituís al espíritu la fe divina, la esperanza cristiana y la caridad evangélica de que nos ha despojado esta revolución impía...” Otra vez la burra al trigo, cuanta insistencia en calificar de ateas a las acciones que buscan sacar a los pueblos del atraso. Respecto a lo de Carlotita y su amor por los mexicanos pues como que nunca se vio, aunque en el caso de Maximiliano hay pruebas fehacientes, dejadas en el Jardín Borda de Cuernavaca, de que no le hacia el feo a las nativas. Pero dejemos esos asuntos de alcoba, pecaminosos, y retornemos a la epístola envuelta en sahumerios.

Sin proponérselo ¿o sí? daban línea para el futuro cuando decían “Vuestra exención de pretensiones de aventajaros unos a otros, contentos con poseer la gracia del Señor, os hará fuertes contra vuestros enemigos; porque la caridad no rivaliza.” Hasta nos pareció que de aquí sacó alguien aquello de “...el frijol, el arroz, el parecito de zapatos, la ropita vieja y la carcachita para ser felices” (don Francisco Rodríguez dixit). Ya todos contentitos, iban a emprender “las obras de esta virtud en vosotros, aunque a primera vista no muestren su fecundidad, no tardarán mucho en producir sus copiosos frutos, porque la caridad gobernada por la fe, todo lo cree, apoyada en las promesas todo lo espera, sostenida por la esperanza todo lo soporta, y poseída del amor todo lo sobrelleva; y estas elevadas dotes se han manifestado siempre con la más copiosa difusión del bien en todos los pueblos.” Por supuesto, sumiéndolos en la pobreza.

“Mas como Dios es la fuente de todo don perfecto, y sin su gracia nada podemos; elevad vuestros corazones al Señor en acción de gracias por los beneficios recibidos, en demanda de acierto para el Soberano, y de luces y fuerza para vosotros: pedidle ardientemente que mueva todos los corazones, y que nos dispense, con la gracia de la unión, los beneficios de una sólida paz.” Vaya descaro, utilizar al Gran Arquitecto como escudo para encubrir sus traiciones y pedir el sometimiento ante un invasor quien la única paz que podía traer era la de los sepulcros. Pero, en ese momento, la oncena purpura no veía sino la oportunidad de volverse a posicionar como los detentadores absolutos del poder para poder ejercerlo fincado en la ignorancia y la miseria. Maximiliano y Carlota acabarían por seguir la misma suerte de todos aquellos que inclinan la testuz ante los ministros de culto, de cualquier denominación, los usan mientras les reditúan beneficios, el día que no les sirven van al cesto de la basura. En el caso del austriaco, el romance duro solamente seis meses. En cuanto no se pusieron de acuerdo en cómo habrían de repartirse las monedas, se le acabó el apoyo celestial. Pío IX no daba nada a cambio de material metálico constante y sonante, y por supuesto sus representantes comerciales en el país siguieron la línea marcada por el jefe. La Carta Pastoral del 12 de junio de 1864 fue a parar entre los documentos que se guardan al final del archivero. No obstante, las alabanzas que vertieron en dicha epístola sobre Maximiliano, a lo largo de la historia, han tratado de ocultar que la curia católica fue cómplice de la invasión y las desgracias que nos generó. Han tratado de ocultar que ellos, también, fueron derrotados por la generación de Liberales, ellos si reales, que conformaban el grupo de LOS HOMBRES DE LA REFORMA. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Detrás de los escándalos en los EUA no está la muerte, muy lamentable, de un ciudadano afroamericano. En realidad, en medio de la lucha por el poder, se encuentra la investigación que realiza el departamento de estado a través del abogado de los EUA, John Durham. Lo que han encontrado, pero aún no se da a conocer, tiene muy inquietos a personajes de primera línea tanto en los EUA como en el mundo.

Añadido (2) Cuando los que han aprendido historia en estampitas intentan aparecer como eruditos ante a quienes se han dedicado al estudio serio de la materia, los primeros obtienen una exhibida monumental. Una lección que es válida para aquellos que presumen de ser historiadores basados en que leyeron algo sobre historia o se “fusilaron” un escrito que hicieron aparecer como de su autoría.

Añadido (3) Durante el primer semestre de 2018, se burlaban de quienes no compartíamos su perspectiva. Hoy, cuando los convirtieron en parte del cuerpo que conforma un ofidio, andan quejándose de que por eso no fue por lo que votaron. ¿Pues en donde tenían las entendederas entonces?

Añadido (4) Confirmado, en la Organización Mundial de la Salud (OMS), se recibe cualquier tipo de cascajo para tapar un relleno sanitario.
06 Junio 2020 04:00:00
Antonio de Padua María Severino, el sacerdote supremo del culto
En nuestra colaboración anterior, les narrábamos cómo Agustín Cosme Damián de Iturbide y Aramburu se convirtió en el santo patrono de la machincuepa política. Sin embargo, todos sabemos que ningún culto puede crecer y sostenerse si no existe un sacerdote supremo. En el caso de la machincuepa, esa función la desempeñó el discípulo más avezado, Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón, quien le incorporó características propias para aderezarla con saltimbanquismo. Si usted se pregunta porque, le recordamos que los saltimbanquis aparte de entretener al público, lo hacían mientras trataban de vender algo y vaya que este sujeto embobó a muchos mientras facturaba tierritas que ni eran de él o se alquilaba para ponerse al servicio de aquel que le pusiera billetes por delante. Vayamos a la narrativa de como este sacerdote supremo del culto de la machincuepa, aderezada con saltimbanquismo, la arraigó en México hasta llegar a nuestros días en donde suma legiones de adherentes a todo lo largo y ancho del país.

Antonio, al igual que el sacerdote supremo, era criollo de origen con aspiraciones a más. Por lo tanto, cuando inició el movimiento de independencia fue y se alistó en el ejercito realista, faltaba más, había que defender lo que pensaba pertenecía, por designio divino, a la raza de sus ancestros. Cuando su guía realizó la primera machincuepa, inmediatamente lo imitó y paso de realista a creyente convencido en el independentismo. Cuando su faro de luz repitió la pirueta para convertirse en imperialista, inmediatamente siguió sus pasos. Pero en esta ocasión quería ser algo mas que un seguidor distante, deseaba formar parte de aquella familia “real” nueva. Nada le faltaba al igual que Agustín era criollo, militar y arrojado a la hora de enamorar damas.

En esto último encontró la puerta por donde buscó asegurar la entrada. Empezó a cortejar a la “princesa” María Nicolasa, la hermana del noble recién ungido. Quedó prendado de la sonrisa desdentada, enmarcada por una faz hombruna que mostraba las más de seis décadas que por ahí habían corrido. Pero, era soltera y el oficial recordó que se llamaba Antonio de Padua como el santo patrón de las mujeres casaderas, así que fue en busca del milagro, total era cosa de ejecutar la cabriola y cerrar los ojos. Sin embargo, el santo patrono del culto, recién inaugurado, tenía experiencia amplia en eso de los asuntos de engatusar damas, y al percatarse de la jugada, mandó a volar al pretendiente. No se dio cuenta de que sin quererlo acababa de ungir a quien en el futuro sería sacerdote supremo del culto que él estableció. Antonio de Padua María quedó con el corazón destrozado y el orgullo dolido. Dado que en su ADN llevaba la pertenencia a la religión fundada recientemente por aquel que le negó ser su hermano político, decidió apropiarse de ella y, en calidad de sacerdote supremo, darle su toque personal. Eso lo efectuaría a finales de 1822.

A principios de diciembre, el sacerdote supremo lanzó el Plan de Veracruz en contra del santo patrono del culto. En la proclama se establecía que fue ilegal la forma en que Iturbide se entronizó emperador, por lo tanto, “no debe reconocerse como tal emperador, ni obedecerse en manera alguna sus órdenes.” Posteriormente, auspiciado por el rebelde, un grupo de militares lanza, el 1 de febrero de 1823, el Plan de Casa Mata en el que demandaban la elección de un Congreso nuevo. El santo patrón resistiría la presión poco tiempo. Ya no contaba con sus aliados de antes, la clerigalla, todo por asuntos de pesos relacionados con el Patronato Real de Indias que decían estos últimos el papa solamente lo firmaba con nobles y pues Agustín no caía ahí con todo y que ya había fundado un culto.

En marzo 19, el día del padre putativo, el criollo quien se sintió noble renunció y quedó solamente en santo patrono de la machincuepa, mientras López se convertía en el sacerdote supremo ahora investido de republicano. Así, pasó los años siguientes bajos los gobiernos del triunvirato y el del primer presidente de México (José Ramón Adaucto Fernández y Félix). Este último lo manda a apaciguar una rebelión a Yucatán y allá se entera de que el santo patrono del culto había tenido la ocurrencia de regresar del destierro y, en Padilla, Tamaulipas, lo ejecutaron. Al respecto, recurramos a lo que escribió aquel, quien en sus ratos de ocio era gallero, en “Mi historia militar y política, 1810-1874,” en donde sumiendo las funciones de sacerdote supremo menciona que cuando los lugareños notables llegan a felicitarlo por el hecho, él les dijo: “Señores, si la patria reporta alguna ventaja de la trágica muerte del caudillo de Iguala, felicítenla enhorabuena, más a mí de ninguna manera.

Ciertamente que no estuve de acuerdo en su coronación imprudente y con la espada en mano reclamé los derechos del pueblo para que dispusiera de sus destinos como quisiera, mas nunca fui enemigo personal del héroe: en Yucatán no se le hubiera privado de la vida.” Vaya machincuepa con ribetes de satimbanquismo, el sacerdote supremo pontificaba. Tras de ello, se fue a Manga de Clavo para atender a sus gallos y posteriormente hacerse cargo del gobierno de Veracruz en donde, en 1829, lo encontró la disputa por la presidencia entre Gómez Pedraza y Guerrero Saldaña, apoyando a este último. En ese mismo año, se le presentó la oportunidad de asumirse como el salvador de la patria y al enterarse de que al frente de un grupo de españoles llegaba Isidro Barradas para recuperar el control sobre México, Antonio de Padua María Severino se lanzó a combatirlos. Al derrotarlos fue el hombre del momento, ascendido a general de división, Benemérito de la Patria, el Vencedor de Tampico, etc. A pesar de la gloria, el sacerdote supremo estimó que aun no era su tiempo, se hizo pasar como defensor de Guerrero cuando Bustamante lo echó del poder, dejó pasar un tiempo.

En 1833, realiza la machincuepa y aparece como fiel seguidor de la democracia mediante la cual es electo presidente de la república. Sin embargo, al momento de tomar posesión le entran los fríos y parte a su hacienda dejando en su lugar al vicepresidente Valentín Gómez Farias quien instrumenta una serie de reformas liberales, de las cuales les platicamos en un escrito previo, que incomodaron a la curia. Ante eso, en 1834, López de Santa Anna recordó su infancia y las lecciones de catecismo que recibió. Mientras ejecutaba una machincuepa doble invertida que lo dejó convertido en defensor de la fe católica, regresó a detener aquello que apuntaba hacia el progreso, nada de permitirlo. Para eso era el sacerdote supremo del culto a la machincuepa y lo apoyaban cuatro pronunciamientos que enunciamos de manera general la semana anterior, pero que hoy explicamos. El primero, cuando los miembros de la guarnición de Puebla encabezada por el inspector de la milicia cívica, José Mariano García Méndez, “ratifican solemnemente el juramento que tienen prestado, de sostener ilesa y sin tolerancia de otra alguna, la religión católica, apostólica, romana que adoptaron la nación y el Estado.

Posteriormente en Jalapa, los miembros del ayuntamiento, el párroco del lugar y el comandante de la sección militar, lanzaron un manifiesto en donde lo reconocían como protector de la religión católica apostólica romana. El tercero, en Oaxaca, en donde un grupo de ciudadanos proclamaban “al heroico General Santa-Anna por sostenedor de nuestra religión y libertades patrias.” Basado en esto, no dudaban “en oficiar atenta y sumisamente al Excmo. Sr. presidente de la república, poniéndonos a sus respetables órdenes, para que como nos ha librado tantas veces del despotismo, nos libre de la irreligiosidad.” El cuarto fue el llamado Plan de Cuernavaca, en donde se decía que “los habitantes de la villa de Cuernavaca, animada de las más sanas intenciones, y con el deseo de abrir una nueva era, [expresa] que su voluntad está en abierta repugnancia con las leyes y decretos de proscripción de personas, las que se han dictado sobre reformas religiosas, la tolerancia de las sectas masónicas y con todas las demás disposiciones que traspasan los límites prescritos en la constitución general y en las particulares de los Estados.” Para junio, el sacerdote supremo de la machincuepa, López de Santa Anna, decretó la suspensión de las leyes y para que no quedara duda ofreció una cabriola más para complacencia de sus socios nuevos, nombró ministro de justicia y asuntos eclesiásticos al obispo de Michoacán, Juan Cayetano José María Gómez de Portugal y Solís. Bendecido, pudo sentarse a esperar la acción próxima.

En 1836, los estadounidenses colonos de Texas decidieron que poco les ayudaba depender de un gobierno centralista, que los tenía olvidados, e iniciaron la rebelión. Y allá va Antonio al frente de un ejército que daba pena, pero pleno de fervor patrio. En San Antonio, destrozan a los rebeldes en El Álamo. Sin embargo, al héroe aun le quedaban energías para dar otras batallas. Con la hormona alborotada, decidió, en San Jacinto, atender a una mulata de nombre Emily Morgan. Según las crónicas, inmerso en la batalla lo encontraron los soldados estadounidenses en lo que dio como resultado su captura. Las crónicas cuentan que la lucha duró dieciocho minutos, pero otras narran que apenas llegó a los siete reglamentarios. Hecho prisionero terminó realizando actos de saltimbanquismo ante el presidente estadounidense, el fundador del partido Demócrata, Andrew Jackson, a quien sabe cuantas cosas le prometió para que lo dejara libre. Lo que si sabemos es que para nada intentó ir a recuperar Texas. A su regreso, renunció a la presidencia y dijo, citando sus memorias nuevamente: “Mi resentimiento era en proporción de mis desengaños y de tan cruel ingratitud…En adelante, mi familia no tiene derecho a mis sacrificios.” Pero eso no dudaría mucho.

En 1838, la disputa originada a causa de que, en la ciudad de México, una turba atacó a una pastelería propiedad de un francés y, al no querérsele cubrir los estropicios, este se quejó con su gobierno. Las fuerzas galas se aparecieron en Veracruz y por supuesto el sacerdote supremo de la machincuepa salió dispuesto a defender a la patria en contra del invasor. En el fragor de la batalla un cañonazo pegó sobre la pantorrilla izquierda del sacerdote supremo de la machincuepa quien a partir de entonces solamente se quedaría con quince uñas. Acabó convertido en héroe nacional y ocupó la presidencia de marzo a julio de 1839 cuando la querencia de la tierra lo llamó. De allá regresó en octubre de 1841 para quedarse hasta el mismo mes del año siguiente. Antes de irse nuevamente, aprovechó el tiempo y, el 27 de septiembre de 1842, mandó oficiar una misa de Réquiem en Zempoala.

Era el antecedente al funeral al que lo acompañarían, el obispo, militares, embajadores y generales hasta llegar al camposanto de Santa Paula, en donde descansaría eternamente, eso pensaba él, su pata izquierda excelentísima. Después de eso tuvo otro par de idas y vueltas por la presidencia cuando en la segunda fallece, en septiembre de 1844, su esposa primera, María Inés de la Paz García. Mientras guardaba el duelo, a medias, pues al mes siguiente se casaba con María de los Dolores Diega Ignacia Tosta Gómez, se da una revuelta que depuso al interino, Valentín Canalizo y dio pie para que los inconformes derribaran el busto del sacerdote supremo, que forjado en bronce estaba en la plaza del mercado, que mejor sitio para honrar a un saltimbanqui vendedor de ilusiones falsas. Asimismo, el nombre del Teatro Santa Anna fue sustituido por el de Teatro Nacional, mientras que se consumaba un asalto a la tumba ubicada en el camposanto de Santa Paula y se extraía la pata para arrastrarla por las calles de la capital. Eso no fue todo, el sacerdote supremo fue a parar al castillo de Perote en donde pasó cuatro meses incomunicado. De ahí salió, en marzo de 1845, rumbo al exilio en Cuba. Parecía el fin, pero nunca faltan los ingenuos quienes creen en la redención.

Era1846 y al alumno predilecto del expresidente Jackson, el también demócrata James R. Polk, en funciones de presidente estadounidense, se le ocurrió invadirnos. Ante la carencia de liderazgos, los cándidos fueron a traer de La Habana al sacerdote supremo de la machincuepa. Le faltaba aun ejecutar el acto supremo que lo convertiría por todos los tiempos en el mas puro predicador de esa contorsión. En el camino entre Veracruz y la capital del país, las vivas y alabanzas cayeron a raudales. Al momento de llegar a la ciudad de México, los obnubilados lo recibieron en calidad de salvador de la patria. El recién arribado encontró que las arcas gubernamentales estaban vacías y necesitaba recursos para poder apoyar al ejército. En esas andaba cuando recordó a quienes le debían el favor que les hizo en 1834, la curia católica. Y allá va, ejecutando marometas, a pedirles apoyo. Sin embargo, como dos alimañas no se pican, los clérigos se negaron a darle apoyo alguno, recordemos que los miembros de ese negocio no tienen memoria de alcance largo, ellos solamente alaban al que en el momento les pone enfrente billetes.

Lo que no sabia el ahora pedigüeño era que estos ya eran refaccionados por el agente confidencial de los EUA, Moses Yale Beach. Cuando decidieron promover la llamada revolución de los polkos, le requirieron cuarenta mil dólares más para mantenerla viva. Lo que vino después fueron acciones, mejor dicho, inacciones, militares ordenadas por el sacerdote supremo que al final vio como los estadounidenses se apropiaban de la ciudad de México y más tarde, otros, firmarían los Tratados de Guadalupe Hidalgo mediante los cuales, a cambio de diez millones de dólares, los EUA se llevaban la mitad del territorio mexicano y hasta una de las patas postizas de López de Santa Anna. Para entonces, el sacerdote supremo de la machincuepa-saltimbanquista, ya estaba camino al exilio que terminaría ubicándolo, en 1850, en Colombia. Parecía que por esos rumbos terminarían sus días. Sin embargo, aun faltaba el acto final que indiscutiblemente lo colocara como el sacerdote supremo eterno de aquel culto.

Hasta allá llegó una comisión integrada por el coronel Manuel María Escobar, Salvador Batres y el doctor Adolfo Hegewisch. [quien, en 1867, albergaría en su casa a otro tipejo llamado Leonardo Márquez]. Este trio fue a convencer al sacerdote supremo de que la patria lo requería. El 29 de abril de 1853, se sentó por undécima vez en la presidencia. Ahora la machincuepa la realizó para convertirse en conservador guiado por el patriarca de esa corriente, Lucas Ignacio Alamán y Escalada. En esa época, en 1853, convocó a un concurso para ver que composición se adoptaba como el Himno Nacional. La obra ganadora, en su original, dedica un espacio al valiente guerrero de Zempoala o sea él. En medio de ello, ejecutó otra cabriola con aromas de rendir honores al santo patrón del culto, Agustín Cosme Damián, para autonombrarse Alteza Serenísima, Gran Maestro de la Orden de Guadalupe. Para que no quedara duda de que imprimió su sello, ejecutó un acto de saltimbanquismo mientras, a cambio de 15 millones de dólares, vendía a los EUA el Territorio de la Mesilla. Finalmente, en 1855, la Revolución de Ayutla lo echa del poder para siempre. Sin embargo, cuando llegaron los franceses y Maximiliano, intentó ejecutar una triple y media machincuepa con grado alto de dificultad, pero su acto no llamó la atención. Al triunfo de la Republica, en 1867, lo mandaron a La Habana.

De allá retornó en 1874. Para que no extrañara el poder, su esposa, Dolores Tosta, cada mañana le alquilaba unos leperos quienes iban a pedirle o agradecerle favores, al tiempo que le daban trato presidencial. Así estuvo hasta 1876 cuando fallece. Para entonces el culto instaurado por el santo patrono, Agustín Cosme Damián de Iturbide y Aramburu, y cuyo sacerdocio supremo fue ejercido por Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón, ya estaba perfectamente arraigado en México. Los seguidores de la machincuepa, aderezada con saltimbanquismo, eran una legión que sigue prevaleciendo hasta nuestros días. Hay quien dice que, actualmente, los profesantes de este culto guardan, aparte de otras, dos estampitas en su cartera. En ellas, se observa la efigie de esta dupla quienes un día pensaron que con el poder político se les azuleaba la sangre. Cada noche, se encomiendan a este par pidiéndole que los ayude en la machincuepa que próximamente realizarán. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Lo que acontece, durante estos días, en los EUA es parte de la guerra civil no declarada oficialmente. Sin embargo, algo nos llama la atención. Las ciudades y estados en donde se ejecutan los actos más violentos en contra de la discriminación racial están, desde hace mucho tiempo, bajo gobiernos emanados del Partido Demócrata. Ante ello, nos preguntamos: ¿Es esto una protesta en contra de los miembros de este partido porque han fallado en la implantación de las políticas para sacar a la población de la marginación y evitar el racismo? O ¿Acaso los gobernantes de dichos lugares utilizan a los grupos de protesta como arma para impulsar su agenda política en contra de sus rivales? Tampoco debemos de olvidar que, en New York, Chicago, Los Angeles, San Francisco, Baltimore, Detroit, Washington, D.C. y varias ciudades más, cada fin de semana mueren decenas de personas afroamericanas quienes son víctimas de causas violentas y nadie protesta por eso.

Añadido (2) A quienes la califican de “científica,” les preguntamos: ¿Cuál es su línea de investigación, nos podrían citar sus artículos y en donde aparecen publicados?

Añadido (3) Si como dicen el PRI es un cadáver político insepulto ¿Por qué, en la Cámara de Diputados, los miembros de Morena se están pasando al Partido del Trabajo para convertirlo en la tercera fuerza política y así evitar que los priistas presidan la mesa directiva en el periodo que inicia en septiembre? ¿Acaso los morenos creen que los seres provenientes de ultratumba pueden retornar para cobrar cuentas pendientes?

Añadido (4) Esa idea “brillantísima” de que los habitantes de la CDMX no hablen en el Metro va más allá de los asuntos de la pandemia, es un ensayo para que se vayan acostumbrando a lo que les tienen preparados.

Añadido (5) En el culto no se acepta la misoginia. Prueba de ello es una dama sonorense quien, dando una machincuepa en reversa, reconfirmó su pertenencia al mismo.

Añadido (6) El Washington (Com)Post la volvió a hacer. Publicó que la tasa de desempleo en los EUA durante mayo había llegado al 20 por ciento cuando en realidad cayó al 13. 3 porciento. ¿Los analistas mexicanos abrevan en este tipo de medios?
30 Mayo 2020 04:00:00
Agustín Cosme Damián, el santo patrono de la machincuepa política
Poco recordamos que la consumación de nuestra independencia de España se da en el contexto de una machincuepa política, efectuada por el michoacano Agustín Cosme Damián de Iturbide y Aramburu. Desde entonces, un número grande de adeptos han abrazado esa causa como medio de purificación de sus pecados, mientras argumentan hacerlo en pos de la defensa de los intereses de los más desprotegidos y la democracia. Mencionar quienes profesan la religión de la machincuepa política ocuparía un espacio mayor al de esta colaboración y siempre caeríamos en falta por dejar alguno fuera. Pero de ellos no vamos a ocuparnos, sino del santo patrono fundador y si usted cree que en lo que describimos ve alguno que conoce, pues no necesariamente será fortuito. Comencemos.

Es conocido ampliamente la furia con que Agustín, al mando del ejercito realista, arremetió en contra de las fuerzas insurgentes. Sin embargo, su olfato político, innegable, le permitió percibir que los vientos cambiarían más temprano que tarde y en su calidad de el comandante del Ejército Realista en la Región Sur, preparó un plan para la independencia que le permitiera hacerse del poder. Por ello, Iturbide reconoció que era necesario alcanzar un acuerdo con los líderes del movimiento independentista, otros miembros del Ejercito Realista, la jerarquía católica y el virrey. Como paso inicial, Iturbide, un criollo, entabló negociaciones con un mulato, Vicente Ramón Guerrero Saldaña, quien era el líder de quienes buscaban la independencia. La machincuepa estaba en marcha.

En plena ejecución, Agustín Cosme escribió, el 18 de febrero de 1821, al conde del Venadito, el virrey Juan Ruiz de Apodaca: “Tengo la satisfacción de decir a V.[uestra] E.[xcelencia] que D. Vicente Guerrero se ha puesto a mis órdenes, y por consiguiente a las de V. E. con 1200 hombres armados…” Tan pronto recibió el comunicado, el virrey respondió a Iturbide expresándole su beneplácito por el “‘feliz resultado que presentan las negociaciones con-D. Vicente Guerrero… pues desde que tomé a mi cargo este vasto mando nada he deseado tanto como el restablecimiento de la paz general en él, conforme á las órdenes y piadosas intenciones de nuestro REY…” Asimismo, “deseo por consiguiente me avise V.[uestra] S.[eñoría] el convenio que haga que debe -ser conforme a las leales disposiciones anteriores de la ‘materia y mías, así como a las novísimas de las Cortes sancionadas por S. M.[ajestad].” La mitad de la maroma ya estaba dada, ahora se presentaba como el pacificador amoroso que era capaz de negociar con el enemigo antiguo quien ya no era el ser despreciable al cual debería de aniquilarse. Sin embargo, aun faltaba un trecho para completarla.

El 24 de febrero de 1821, Guerrero e Iturbide firmaron el Plan de Iguala. En él, se reconoció al catolicismo como la religión oficial, se mantenían las prerrogativas para los miembros de la curia católica, y se mencionaba que Fernando VII, o un miembro de su familia, sería nombrado soberano de México. Al consumarse la fusión de los ejércitos independiente y realista, se formó el Ejército de las Tres Garantías. Estas garantías, se referían a “religión (la fe católica como el credo oficial; independencia (presuntamente una monarquía); y unión (trato similar para criollos y peninsulares). Ahora sí, ya era independentista formal. Solamente faltaba irse a negociar con el representante de la corona española, Juan O’Donojú. Con ello, se vislumbraba el fin de la contienda armada, lo cual tomaría aun seis meses en concluir. Por lo pronto, la primera machincuepa ya estaba dada.

En el camino a Córdoba, para entrevistarse con O’ Donoju, el independentista recién estrenado hubo de pasar por la ciudad de Puebla y ahí habría de recibir la bendición a su nueva calidad, la de “machincuepista” no la de independentista. Quien oficiaría el acto sería otro sujeto de calaña similar, el obispo de Puebla, (1814-1829), José Antonio Joaquín Pérez Martínez y Robles. Pero para precisar como estuvo ese evento, recurramos al texto, “Vida de Agustín de Iturbide,” publicado en 1919, por Carlos Navarro y Rodrigo quien reproduce el evento de bendición en Puebla. Nos menciona que “Iturbide, algo cómico y aficionado a las escenas aparatosas, no entra en Puebla hasta que estuvo todo preparado para que la recepción fuera entusiasta y solemnísima. Lo fue en efecto: El pueblo se agolpaba a verle; los aires se estremecían con los vivas; de cuando en cuando salía a los balcones del palacio episcopal, donde se alojó, para satisfacer la curiosidad publica, y entre los aplausos de la muchedumbre pedianle, casi todos, el restablecimiento de los jesuitas, al paso que algunos amigos de Iturbide, no sabemos si discretos o indiscretos, clamaron entonces por primera vez: “Viva Agustín I.” Ni duda cabe, los poblanos adquirían experiencia que les sería muy útil cuando, años más tarde, saldrían a lanzar vivas a otro visitante “distinguido,” cristalizador de todos sus sueños, Maximiliano de Habsburgo. Pero retornemos a la narrativa de Navarro.

Al llegar Iturbide “hubo una función magnifica en la catedral para celebrar la jura de la independencia, y pronunció un sermón intencionadísimo el obispo Pérez. Él, que tanto había adulado a los españoles, calumniaba negrísimamente su dominación en México; él, que fue el último presidente de las Cortes de [Cádiz en] 1812, las insultaba ahora; él, que llegó al obispado por la infamia cometida firmando la exposición de las Persas, y por sus bajas adulaciones a Fernando VII, preparaba ya los ánimos para facilitar la exaltación de Iturbide; él, en fin, hombre mundano, cuya vida era un tejido de vilezas políticas y hasta de livianas concupiscencias, (llego a México con dos buenas mozas que en clase de lavanderas se embarcaron con él en Cádiz y se alojaron en su palacio de Puebla) declaraba modesta y farisaicamente que era un hombre absorto en la contemplación de los caminos ocultos, y dirigiéndose a Iturbide, le decía estas palabras: “No hace un año que apenas quedaban de los pasados conatos de independencia unos miserables restos, y en cinco meses tal vez no llegan a cuatro los pueblos del Septentrión en que no esté admitida y proclamada esta misma independencia.

Uno de los caudillos más valerosos que entonces la perseguían por cruel y sanguinaria, es el general que hoy la corrige y dulcifica, la suaviza y perfecciona. ¡Proseguid en vuestra empresa, hijo de la dicha y de la victoria! Prestaos con docilidad a los altos designios que tiene sobre vos y por vos la eterna Providencia, entretanto que nosotros humildemente la bendecimos, satisfechos con la parte que nos ha tocado de un bien tan inestimable, que no deja lugar al arrepentimiento de poseerlo, que no puede ser cambiado por la inconstancia, y que nos hará eternamente reconocidos para cantar a todas horas con el Profeta: Quebrantase el lazo y nosotros quedamos en libertad. “Laqueus contrilus est,et nos liberati sumus.” En esta forma, quedaba ungido el santo patrono de la machincuepa política en México, estaba listo para realizar otras más. Por lo pronto tenía que llegar a Córdoba en donde el 24 de agosto firmó con O’ Donoju los Trtatdos que llevan el nombre de esa población.

Al regresar de allá, Iturbide encontró la recepción apoteótica que le dio la población de la ciudad de México, esta ha sido, a lo largo de la historia, una de las virtudes de los habitantes de esa ciudad, nunca haberse equivocado, siempre han aplaudido a quien arriba triunfador. El criollo, ya independentista, “venía a la cabeza del ejercito modestamente vestido, sin distintivo alguno, llamando por eso más la atención y haciendo contraste con el lúcido Estado Mayor y principales personajes que lo acompañaban. Recibiólo el Ayuntamiento en las puertas de la ciudad y O’Donoju, con la Diputación provincial y demás autoridades y corporaciones, en el palacio de los virreyes, desde cuyo balcón principal ambos vieron desfilar las tropas.” Acto seguido, el santo patrono de la machincuepa política pasó a la catedral, en donde debía celebrarse un Te Deum, y el entusiasmo de las gentes (el pueblo bueno siempre presente reconociendo a sus benefactores) apenas lo dejaba marchar y todo eran vítores, y marchaba la comitiva por entre una alfombra de flores. Iturbide fue recibido por el arzobispo, [ Pedro José Fonte y Hernández Miravete], vestido de pontifical, con los honores de un soberano, y cantado el Te Deum y pronunciado un discurso por el doctor Alcocer, diputado que fue de las Cortes de Cádiz y ahora corifeo de la independencia, volvieron todos a palacio, en donde el Ayuntamiento tenía dispuesto un banquete de doscientos cubiertos, en el que, como es natural, se llegó al último límite del entusiasmo.” Pronto, se vería para donde soplaban los vientos.

El 28 de septiembre de 1821, se formó una Junta Provisional de Gobierno, cuyo primer acto fue emitir el Acta de Independencia del Imperio Mexicano. Sin embargo, a este le faltaba algo y había que trabajar para subsanar esa deficiencia, ello llevaría algunos meses. En ese lapso, Iturbide mostró que conservaba gran popularidad. El ejército, lo tenía de su lado gracias a que lo colmaba de halagos más que espirituales. El clero aún seguía de su lado pues temía que tomaran medidas en contra suya. El pueblo, bueno pues era objeto de adulaciones en todas sus proclamas y era entretenido “con pompas y funciones a la manera que los antiguos Cesares procuraban atraerse con sus magnificencias el aplauso de la plebe romana.” Y, con esto, Agustín Cosme Damián daba vuelo a la imaginación y nada de dejarla ahí, había que ejecutar la machincuepa siguiente.

Para que nos seamos acusados de inventarle algo al criollo que iba camino a convertirse en noble (¡!), vayamos a las “Memorias de Agustín de Iturbide,” editadas en 1827. En ellas, se quejaba de que el Congreso no lo dejaba en paz y, para el 22 de abril de 1822, ya se notaba que la anarquía aparecería. “El Congreso depuso a tres regentes, dejando solo uno, reputado enemigo mío, para reducir mi voto a la nulidad en el poder ejecutivo; no se atrevieron a deponerme, temiendo ser desobedecidos por el ejército y el pueblo, entre quienes sabían el concepto que disfrutaba.” Después de este paso quisieron aventurar otro, presentando la Comisión encargada un reglamento para la regencia, en el que se declaraba incompatible el mando militar en un miembro del poder ejecutivo, les tenía recelosos tuviese a mi disposición bayonetas; era muy natural el miedo en hombres de su especie. Este reglamento, aunque no se llegó a aprobar por falta de tiempo, no dejó duda de los tiros que se me asestaban.” Ante esto, pues el pueblo no iba a dejar que a su caudillo amado lo maltrataran. Pero recuperemos las notas impresas en las Memorias de aquel que ahora iniciaba la machincuepa que le permitiría pasar de ser libertador independentista a imperialista.

Así, De Iturbide y Aramburú ya no serían simplemente un par de apellidos criollos, sino que adquirirían tonalidades azules, pero vayamos por el comienzo. Ante tanta inquina del Congreso, surgió un sargento humilde, Pío Marcha, quien, manifestando la voluntad popular, dio pie, a lo que Agustín escribiera, fue “el suceso del 18 de mayo. A las diez de la noche de aquel día memorable me aclamó el pueblo de México y su guarnición, emperador. “Viva Agustín Primero” fue el grito universal [este no se conformaba con el mundo mundial] que me asombró, siendo la primera vez de mi vida que experimenté esta clase de sensación.” Y para que vieran como todo era producto de la espontaneidad y la humildad que caracterizaba al santo patrono de la machincuepa política, escribía que “inmediatamente, como si en todos obrase un mismo sentimiento, se iluminó aquella gran capital. Se adornaron los balcones y se poblaron de gentes que respondían, llenas de júbilo, a las aclamaciones de un pueblo inmenso que ocupaba las calles, especialmente las inmediatas a la casa de mi morada. No hubo un solo ciudadano que manifestase desagrado: Prueba de la debilidad de mis contrarios y de lo generalizada que estaba la opinión a mi favor. Ninguna desgracia, ningún desorden. Agustín primero llenaba en aquellas horas la imaginación de todos.” Entretanto que estas demostraciones tienen lugar al aire libre, el generalísimo [Iturbide] llamaba a su casa a los individuos de la Regencia y a varios generales y diputados, al presidente del Congreso y a algunas de las personas notables de la capital, casi todos amigos y comensales. Manifestándose sorprendido y pidió que se le aconsejase.

La respuesta que recibió fue que “que cediese a la voluntad general y aceptase la corona. Iturbide se resignó [y, al día siguiente,] decidió a presentarse en el Congreso.” Las galerías del recinto legislativo ya estaban repletas por “el pueblo y el ejército, oficiales, soldados, frailes, leperos y gentes de todas clases, deseosos de disputar el primer puesto en la adulación en la servidumbre del César que proclamaban.” En un acto más teatral que real, Iturbide trató de serenar los ánimos. Los concurrentes, sin embargo, sabían para que los habían llevado y lo interrumpían. Tras de un debate, en donde los gritos de los diputados terminaban mezclándose con los del público, Iturbide retomó la palabra y exhortó a sus partidarios “a guardar el mayor orden y respeto a la soberanía nacional, exigiéndole que, si amaba a su persona, le prometiese someterse respetuosamente al resultado de la votación, cualquiera que fuese, pues en aquella Asamblea residía la voluntad reunida de la nación representada por sus diputados.” Al realizarse la votación, “setenta y siete diputados, contra quince que opinaron por la consulta a las provincias, asentaron a Agustín de Iturbide sobre el trono de México.” De esa forma, Agustín Cosme Damián de Iturbide y Aramburu pasaba a ser Agustín I, emperador de México, casi completaba la machincuepa, pero quedaba pendiente la coronación.

La oficialización del cargo fue efectuada el 21 de julio del año mencionado cuando Iturbide fue coronado en una ceremonia en la Catedral de la Ciudad de México. “El arzobispo de México, [Fonte y Hernández Miravete], no quiso tomar parte en la elevación de Iturbide. Se rehusó a coronarle y se retiró de la Corte a su quinta campestre…” Eso no sucedió con los obispos de Guadalajara, Juan Cruz Ruiz de Cabañas y Crespo, y el de Puebla, José Antonio Joaquín Pérez Martínez y Robles, quienes fueron los encargados de oficiar la ceremonia.

El evento trató de imitar la coronación de Napoleón Bonaparte y “el clero quería rodearla de esplendor y majestad, creyendo que la sanción de la religión borraría el triste origen de aquel imperio y le daría la base firme y la respetabilidad que le faltaban.” En ese contexto, “dos obispos a las puertas de la catedral daban el agua bendita al emperador y a la emperatriz, y fueron estos llevados debajo de palio a sentarse en el solio, y el obispo de Guadalajara, que los consagró, decía después en alta voz a la concurrencia: ‘Vivat imperator in aeternum’; y contestaban todos ‘Vivan el emperador y la emperatriz.’” Por su parte, el obispo de Puebla pronunció un sermón en el que tomó las palabras del libro I de los Reyes sobre la elección de Saúl: “Bien veis al que ha elegido el Señor, y que no tiene semejante en todo el pueblo, y clamó todo el pueblo y dijo: “Viva el rey”; y dirigía entonces a Iturbide las lisonjas que antes dirigió a Fernando VII, a quien decía que era preciso amar con una especie de frenesí, y aplicaba a la dominación española los mismos denigrantes epítetos que antes aplicara a los insurgentes que quisieron sacudirla.” La maroma estaba completa, ahora el criollo ya era noble (¿?) ungido santo patrono de la machincuepa política. Mientras la ceremonia de coronación trascurría, otro criollo, oficial del ejército, tomaba nota, era entonces un párvulo en eso de machincuepas políticas, pero habría de tomar todas las enseñanzas del santo patrono para ampliarlas hasta convertirse en el máximo exponente de ellas en la práctica.

Esa retahíla de lisonjas, sin embargo, pronto se convirtió en críticas cuando Iturbide entró en disputas con la jerarquía católica alrededor de quien controlaba el Patronato. Asimismo, se involucró en diferendos con sus enemigos políticos debido a la forma en que ejercía el poder. Esto, generó que durante los meses siguientes una serie de revueltas se alzaran en contra de Iturbide. El Congreso mexicano explícitamente declaró su oposición a Iturbide quien, primero, ordenó el arresto de algunos legisladores y, posteriormente, disolvió la Legislatura.

Lo anterior no fue suficiente para que la oposición cesara. En Veracruz, quien encabezó la rebelión, Antonio López de Santa Anna y Pérez de Lebrón, lanzó el llamado Plan de Veracruz, publicado el 6 de diciembre de 1822, en el cual se establecía que fue ilegal la forma en que Iturbide se entronizó emperador, por lo tanto, “no debe reconocerse como tal Emperador, ni obedecerse en manera alguna sus órdenes.” Posteriormente, el 1 de febrero de 1823, en el Acta de Casa Mata, un grupo de oficiales del ejército demandaban se eligiera un nuevo Congreso. Con el descontento creciente y abandonado por sus antiguos aliados de la iglesia católica, Iturbide no tuvo otra alternativa sino renunciar al “trono” el 19 de marzo de 1823. El santo patrono de la machincuepa política en México caía, pero ya había dejado sembrada la semilla para que otro agrandara su escuela e instaurara el culto a tal pirueta como un medio de purificación de los pecados. Seguramente Agustín Cosme Damián de Iturbide y Aramburu, el santo patrono de la machincuepa política, y Antonio López de Santa Anna y Pérez de Lebrón, el más avezado de los discípulos, nunca llegaron a pensar que, en el Siglo XXI, los adheridos a ese culto formarían una legión bajo el lema “Perdonen mis pecados y hágase la machincuepa política en el nombre del pueblo y la democracia. Amen.” .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Una institución tan desprestigiada como la Organización Mundial de la Salud siempre tendrá sus puertas abiertas para incorporar en sus filas a un elemento más que vaya a reafirmar la imagen desacreditada que proyecta.

Añadido (2) Tras de dos meses de encierro, salió del sótano portando cubrebocas y lentes negros. Poco tiempo que estuvo fuera y regresó al recogimiento. Esto, nos hizo recordar a cierto personaje de allá por los rumbos de pueblo de quien, hace muchos años, se decía que las ventanas de su recámara estaban cubiertas por cortinas elaboradas de tela negra gruesa. El objetivo era que se levantara lo más tarde posible y así reducir las barbaridades que cometía diariamente.

Añadido (3) Alguien debería de refrescarle las entendederas al ciudadano Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa. Pudo tomar posesión gracias a que los miembros de su odiado PRI le echaron redaños. Respecto a sus “pato aventuras” de pasadizos secretos en el Recinto de San Lázaro, por favor, de eso sabíamos hasta los que entonces pertenecíamos a la tropa en la época del presidente Miguel de la Madrid Hurtado. Ahora que anda de memorioso y adalid de la democracia, ¿Acaso no recuerda cuando buscó, a través del hoy miembro prominente de la cuatroté, convertirse a la “legalona” en diputado por mayoría tras de que lo habían derrotado en las urnas?
23 Mayo 2020 04:00:00
Remembranzas basquetboleras de un adolescente provinciano
En esta ocasión, lector amable, abordaremos acerca de un adolescente provinciano de hace medio siglo a quien entonces, después de los estudios, lo que más le interesaba era encestar/evitar que el balón entrara en la canasta y, en esa forma, contribuir a la victoria del equipo. Con su venía, realizaremos un relato sintético sobre nuestra participación en la práctica del basquetbol allá por los rumbos del pueblo, Piedras Negras, Coahuila.

Nuestro primer acercamiento al deporte ráfaga se da como aficionados en 1961. Era un mediodía, si mal no recordamos, de los albores de septiembre cuando de la mano de doña Estela Ríos Schroeder arribamos a la Cancha de los Bomberos, ubicada por la calle de Zaragoza atrás de lo que hoy es el Museo de la Frontera Norte. El baloncesto renació en el pueblo gracias a los esfuerzos de un grupo de románticos entre quienes destacaban, José Cruz Castellanos Garza, Salvador Humberto Ramírez Narváez, Matías Mendoza Perea, Antonio González Ríos, Víctor Manuel Rueda, Fidel Castillo, Timoteo González, Roberto Rosales, Francisco Vielma, Jesús Gutiérrez, Jesús Maldonado Rebollosa y el presidente de Liga Municipal, don Rafael Villarreal Martínez quien antes, como primer cronista deportivo de la ciudad, en su columna de periódico El Bravo impulsara el retorno de manera organizada del basquetbol a Piedras Negras. El local estaba repleto de aficionados quienes verían como la selección local estrenaba uniformes de pants rojos, calzoncillos dorados y camiseta morada en la que verticalmente, a cada lado, se leían las palabras Piedras Negras.

La selección local la dirigía Raúl Estrada García y estaba integrada por Arturo Reyes Morales, a punto de retirarse, José María Cervantes, José Luis Olvera, Rogelio Núñez, Cesar Robles, Jesús Olivo, Juan Antonio Vázquez, Héctor Hernández, Samuel Aguado, un joven de apellido Morúa, y quien, con el número 8, se perfilaba para convertirse en el ídolo máximo en toda la historia del basquetbol nigropretense, Héctor Manuel Reyes Morales. Este grupo habría de derrotar al equipo Houston Olympians. Tras de ello, muchas veces más acudiríamos como espectadores al Gimnasio Municipal, ubicado en la esquina de las calles Morelos y Colón, construido durante la administración municipal encabezada por el Capitán Ramiro Peña Guerra. En ese local iniciaríamos, en 1968, la práctica del basquetbol.

Nos habíamos mostrado reacios a practicar dicho deporte, sin embargo, don Rafael nos convenció y solicitamos una oportunidad en el equipo de la Escuela Secundaria Benito Juárez dirigido por Juan Antonio Martínez Escobedo quien sería nuestro entrenador en todos los torneos. Empezamos de cero y al iniciar la temporada 1968-1969, ahí estábamos en la categoría infantil como suplentes en la posición de centro, en aquel viejo sistema, 1-3-1. Por una razón que desconocemos al equipo se le endilgó el nombre, poco elegante, de “Piratas.” Quienes lo integraban eran Héctor René Abraham Garza, Pedro Hugo Rodríguez Moore, Leandro Ballesteros Villarreal, Héctor Raúl Menchaca Carranco, Abraham González, Francisco Sánchez García, Hermilo Patiño, José Humberto Muñoz Vara y Rodolfo Villarreal Ríos. Poco a poco, fuimos aprendiendo y para el fin de la temporada la titularidad ya era nuestra. Así llegamos a la noche en que, sobre la cancha de la Secundaria Benito Juárez, disputamos el campeonato con el equipo “Jejenes” de la escuela José María Morelos. No recordamos el marcador, pero si tenemos presente que la victoria fue nuestra. No imaginamos que la temporada siguiente nos traería muchas sorpresas gratas.

Entre 1969-1970, cursábamos el tercero de secundaria. Al surgir ciertas dificultades, en las que nada teníamos que ver, terminamos como parte del equipo de la Preparatoria de Piedras Negras, Coahuila. Juan Antonio Martínez logró que Erasto Carranza Zúñiga, propietario del Taller Electromecánico y Refacciones, nos obsequiara los uniformes y así acabamos representando a la institución educativa y a esa negociación. Los miembros del equipo eran Juan Jaime Gutiérrez Reyes, José Fernando Reyes Morales, José Antonio Reyes Villarreal, Jesús Ignacio Ramos Solís, Juan Francisco Vázquez Rocha, Romualdo Enrique de Hoyos Salinas, Francisco Sánchez García, Leopoldo Morquecho, Víctor Manuel Veloz González, Hidekel Alanís Rangel, Abraham González, y Rodolfo Villarreal Ríos. Los otros contendientes eran el Instituto Dr. Andrés Osuna (IDAO) integrado por Humberto Castellanos Rodríguez, Moisés Lechler de la Garza, Roberto del Campo Mendoza, Carlos Mondragón Ritchie, Timoteo González, Víctor Javier Zacarias González y varios más. Asimismo, contendía la Secundaria Benito Juárez, en donde jugaban, entre otros, Héctor René Abraham Garza, Pedro Hugo Rodríguez Moore, Leandro Ballesteros Villarreal, Edmundo Meza y Osvaldo Ballesteros Estrada. Un cuarto participante era el Colegio Hispano Americano. En esa temporada logramos un nivel de acoplamiento tal que nos permitió obtener el campeonato en forma invicta con nueve victorias y ninguna derrota. Un ejemplo del balance alcanzado fue como en esos encuentros acumulamos un total de 398 puntos y recibimos 253. Aunado a ello, jugamos 10 partidos de exhibición logrando ocho triunfos. Con esas credenciales nos constituimos en la base de la selección juvenil de Piedras Negras que acudiría al Campeonato Estatal en Saltillo.

En los albores de la primavera de 1970 en el galerón ubicado en las calles de Morelos y Colón, tarde a tarde, nos reuníamos a entrenar nueve adolescentes integrantes de la Selección Juvenil “B”. Representaríamos a nuestro pueblo en el torneo señalado en el párrafo anterior. La preparación física corría a cargo de Conrado Vargas, mientras que la estrategia había sido diseñada, a larga distancia, por Juan Antonio Martínez Escobedo. A finales de mayo, el grupo se trasladó a Saltillo, desconociendo la sorpresa que los saltillenses nos tenían preparada. Al arribar, la mañana del viernes 22 de mayo, a las instalaciones del Instituto Tecnológico de Coahuila, sede del evento, nos enteramos a través de un ciudadano de nombre Tomás Gutiérrez que nos habían asignado un calendario de juegos el cual consistía en participar en tres partidos en un lapso de ocho horas y uno más al día siguiente. Ante tal hecho, este escribidor, entonces con catorce años, reclama el abuso de que se nos hacía víctimas. Por respuesta sólo obtuvo la altanería de quien sentía que de antemano había concedido la victoria a sus paisanos saltillenses. Ante ello, no quedaba sino afrontar el compromiso.

A las 13.30 horas, el conjunto formado por José Fernando Reyes Morales, Juan Jaime Gutiérrez Reyes, José Antonio Reyes Villarreal, Ignacio Ramos Solís y Rodolfo Villarreal Ríos como primer equipo; respaldados por Héctor René Abraham Garza, Pedro Hugo Rodríguez Moore, Antonio Calamaco Cortés y Romualdo Enrique de Hoyos, salta a la duela para enfrentar al representativo de Monclova. El partido durante la primera mitad se desarrolla con dominio alterno, mientras que en la segunda los nigropetenses con Jaime dirigiendo el accionar dentro de la cancha y la actuación destacada de René y José Antonio logran superar a los monclovenses por marcador de 45 a 39. Por una extraña razón, los victoriosos lucíamos agotados y los presagios no eran halagüeños.
Llega el encuentro segundo a las 16.30 horas, el rival era el equipo de Saltillo que jugaba su primer partido del día. Las tribunas lucían plenas de aficionados seguidores en su mayoría de los locales. Cuando la edad cronológica ronda alrededor de una década y un lustro, el cansancio es un elemento que como llega se va y sí a ello se le agregan los deseos de hacer quedar mal a quienes asignan la derrota por anticipado, los resultados son positivos. Jaime se echó el equipo al hombro, marcó la pauta, orquestó el accionar y encestó puntos; mientras que por las alas José Fernando y José Antonio, alternándose con Pedro y René dominaron el ir y venir a lo largo de la cancha; los rebotes ofensivos y defensivos eran manejados por Ignacio y por un servidor. Hace quince años, cuando rememoramos esto, José Fernando nos recordó algo que habíamos olvidado, en ese partido dos de los diez puntos anotados por este escribidor los logró al encestar una canasta con el dedo índice al rematar un rebote. Al final el sitio enmudeció, la maniobra no había fructificado, el marcador era 46 puntos para los fronterizos y 41 para los saltillenses. Aún quedaba una esperanza para los derrotados.

Los vencedores teníamos un tercer partido pendiente, ahora ante Ciudad Acuña. Al filo de las ocho de la noche, cuando la mayoría de los aficionados se había retirado y solamente permanecían como espectadores los integrantes del conjunto saltillense, de nueva cuenta los representantes de Piedras Negras retornamos a la cancha para resolver el compromiso ante los acuñenses. Al inicio del encuentro todo parecía apuntar que finalmente la “estrategia” del ciudadano Gutiérrez daba resultado, los nigropetenses lucíamos erráticos y ello se reflejaba en el marcador, ocho puntos eran la ventaja del equipo contrario. Ante ello, Juan Antonio Martínez pide un tiempo fuera y habla fuerte a quienes erróneamente pensábamos que nuestra presencia era suficiente para finiquitar el compromiso. Al regresar a la duela, las acciones empezaron a ser distintas, dado que Jaime mostraba las huellas de los partidos previos, René toma el mando del partido, mientras que Pedro, Juan Antonio y Enrique daban su mejor actuación dentro del torneo, apoyados en las intermitentes apariciones de Antonio. Las recuperaciones de balón continuaron efectuándose con precisión y firmeza. El marcador final fue de 46 para los nigropetenses y 22 para los acuñenses. Al concluir la jornada, como si hubiese terminado un día de campo, aquellos jóvenes enfilamos caminando por el bulevar Venustiano Carranza hasta el centro de Saltillo sin acusar cansancio alguno. Un compromiso nos quedaba pendiente, era ante el representativo de Nueva Rosita.

En lo que fue el último compromiso de todos los integrantes de la Delegación de Piedras Negras, alrededor de las 15.30 horas del 23 de mayo, dio inicio al cotejo ante los neorrositenses. En un partido de un solo lado, cada uno de los nigropetenses pudo disfrutar del placer de jugar, destacando la actuación de José Fernando e Ignacio. Al concluir el encuentro el marcador nos favorecía por 67 a 50. Nos coronábamos campeones estatales de la categoría Juvenil “B” y retornábamos a Piedras Negras con nuestros sueños de adolescentes. Ahora quedaba ir a Monterrey a disputar el torneo pre nacional.

Llegó junio y los exámenes del fin de año escolar, las prácticas fueron pocas y el ritmo se perdió. Aunado a ello, se hicieron a un lado a dos elementos importantes y tres fueron incorporados, pero el tiempo no les alcanzó para acoplarse a la Selección Coahuila la cual quedó integrada por Jesús Ignacio Ramos Solís, José Antonio Reyes Villarreal, José Fernando Reyes Morales, Juan Jaime Gutiérrez Reyes, Héctor Raúl Menchaca Carranco, José Alberto Rocha, José Antonio García Dávila y Rodolfo Villarreal Ríos. La participación fue un desastre, tres derrotas ante los representativos de Nuevo León, Baja California y Sinaloa.

Para el torneo municipal 1970-1971, formamos parte del equipo de la Preparatoria de Piedras Negras junto con Jesús Gerardo Guerrero Huitrón, Héctor René Abraham Garza, Juan Francisco Vázquez Rocha, Leandro Ballesteros Villarreal, José Alfredo Guerra Rocha, Augusto Rogelio Canales Fernández, Arturo Carranza Aguirre, Homero Compeán Loredo y Armando Cárdenas Pérez. Los otros contendientes eran IDAO “A,” IDAO “B,” la Secundaria Técnica y la Secundaria Benito Juárez. Durante el campeonato perdimos un partido, ante el IDAO “A.” Como ellos, también, fueron derrotados en una ocasión, por nosotros, se efectuó un partido final para dilucidar el campeonato. En un encuentro muy reñido, la victoria nos correspondió por marcador de 46 a 44. Al finalizar 1970, el cronista deportivo de Zócalo, José Scott, seleccionó a los jugadores más relevantes del año en el basquetbol local y, en la categoría juvenil B, consideró que este escribidor había sido el más destacado.

En mayo de 1971, se integró la selección local que competiría en Saltillo en el campeonato estatal. Estaba compuesta por Héctor René Abraham Garza, Jesús Gerardo Guerrero Huitrón, Humberto Castellanos Rodríguez, Moisés Lechler de la Garza, Leandro Ballesteros Villarreal, Manuel Mondragón Ritchie, Roberto del Campo Mendoza, Arturo Aguilar, Edmundo Meza, Timoteo González y Rodolfo Villarreal Ríos. El primer día, derrotamos fácilmente al representativo de Nueva Rosita por 46 a 32. Al día siguiente, antes del mediodía, nos enfrentamos al equipo de Saltillo y en un encuentro de ida y vuelta perdimos por marcador de 31 a 30. Con el ánimo por los suelos, regresamos en la tarde y, como si fuera maldición, un marcador similar fue el resultado de la confrontación con la escuadra de Monclova. Lo único rescatable de aquello fue que, al final, Héctor René y este escribidor recibimos la invitación de los dirigentes del equipo saltillense, que ganó el torneo, para que formáramos parte de la selección Coahuila, algo que no se materializó ya que, sin apoyos, no acudió al torneo pre nacional.

Para el campeonato local 1971-1972, los antiguos representantes de la Preparatoria y el IDAO nos fusionamos en el equipo patrocinado por el Circulo Social y Deportivo Piedras Negras en donde tomamos parte Moisés Lechler de la Garza, Héctor René Abraham Garza, Jesús Gerardo Guerrero Huitrón, Humberto Castellanos Rodríguez, Roberto del Campo Mendoza, Rubén Flores, Luis Bustamante, José Pereda García, Roberto Parra García, Joaquín Sánchez, Genaro Cantú Razo, Moisés Villaseñor, David Hernández y Rodolfo Villarreal Ríos. En esa competencia participaban, también, la Escuela Secundaria Benito Juárez, la Secundaria Técnica y el Instituto de las Américas (Idea). En el trascurso del torneo recordamos dos situaciones. La primera ocurrió en el segundo partido del torneo, jugábamos ante la Secundaria Benito Juárez, en uno de nuestros mejores partidos, llevábamos encestados veinte puntos. Faltaba aun la mitad del segundo tiempo, cuando engolosinados, se nos ocurrió cometer un faul estúpido sobre Edmundo Meza.

Inmediatamente, el entrenador Martínez Escobedo nos retiró de la cancha y ya no nos permitió volver. Nunca hemos olvidamos esa lección, cuando las cosas marchan a nuestro favor hay que mantenerse ecuánimes y no cometer tonterías. La segunda fue la noche en que nos enfrentaríamos al equipo de la escuela mencionada anteriormente. A la misma hora del partido, nuestro profesor de filosofía, Abelardo Hernández, había programado un examen mensual. La disyuntiva se nos presentó, solicitar posponer el examen e irnos a jugar o bien acudir y olvidarnos del partido. Optamos por la segunda y los resultados fueron excelentes en lo académico. Por otra parte, el equipo triunfó por marcador de 61 a 33, pero de lo que nos perdimos fue de ser testigos de como Héctor René anotaba una canasta desde tres cuartos de cancha. Al final del torneo, nos coronamos campeones absolutos con seis victorias sin derrota. El capítulo basquetbolero se cerraba, era tiempo de abandonar el pueblo e irnos a estudiar a otro sitio. Héctor René y Jesús Gerardo a Monterrey y en nuestro caso a Guadalajara. Sin embargo, no queríamos partir sin despedirnos.

Los tres tomamos la iniciativa para organizar nuestro último partido y fuimos ante el director de la escuela Preparatoria, profesor Fausto Zeferino Martínez Morantes, para solicitarle que nos permitiera utilizar la cancha de basquetbol de la escuela. La respuesta fue positiva. Posteriormente, visitamos a la directora del Instituto de las América, Martha Nélida Riojas Carrasco quien, a Héctor René y a este escribidor, nos conocía bastante bien al habernos enseñado a leer y escribir. Le pedimos su anuencia para que los alumnos de su institución integrantes del equipo de basquetbol pudieran tomar parte en el juego. La contestación fue afirmativa. Tras de ello, los tres que andábamos de organizadores, nos dimos a la tarea de pintar tableros y las líneas que delimitaban la cancha de juego. En el partido, por el Idea participaron Rubén Flores, José García, Vicente de los Ríos, Palemón Fischer Montemayor, y otros dos adolescentes de apellidos Bass Castillón y De los Santos. A la hora del partido, de nuestro lado, se unieron Humberto Castellanos, Roberto del Campo, Luis Bustamante, José Pereda y Roberto Parra. Al final la victoria fue nuestra por marcador de 50 a 30. Era el jueves 2 de marzo de 1972 y de esa manera cerrábamos el capitulo de nuestra vida basquetbolera juvenil. Cuatro años después, sin embargo, habría de escribirse el epilogo.

Era el verano de 1976, estábamos en el pueblo casi listos para retornar a cursar nuestro último año de economía. El basquetbol lo habíamos abandonado, excepto por algunas “cascaritas.” Sin embargo, de pronto recibimos, y aceptamos, una invitación de Humberto Castellanos para formar parte del equipo patrocinado por el periódico El Zócalo que participaría en un torneo de verano. Al final el conjunto quedó compuesto por Humberto Castellanos Rodríguez, Jesús Ignacio Ramos Solís, José Fernando Reyes Morales, Jesús Gerardo Guerrero Huitrón, Armando Nolasco Martínez, Leopoldo Fortis, Francisco Salazar Mercado, René Rodríguez Moore, quien también era el entrenador, y Rodolfo Villarreal Ríos. Nuestra participación no fue la que hubiéramos deseado, pero al final contribuimos lo suficiente para que el conjunto se alzara con el campeonato al derrotar a los otros contendientes apodados Diablos, Raza Unida y en el partido final al equipo Tigres de Eagle Pass, Texas por 51 a 48. De esa manera, el 3 de agosto de 1976, concluiría nuestra aventura basquetbolera. Ya nunca más, caminaríamos las nueve cuadras y media que separaban nuestra casa en la calle de Guerrero hasta llegar al cruce de Morelos y Colón en donde se ubicaba el Gimnasio Municipal sobre cuya cancha gozamos del triunfo y aprendimos de las derrotas, pero siempre conscientes de que el deporte era solamente una parte de nuestra formación para la vida y no el objetivo final de ella. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) El presidente Venustiano Carranza Garza demostró grandeza de estadista al aceptar que en la Constitución de 1917 se incorporaran premisas con las que no estaba de acuerdo. Sin embargo, no fue capaz de dejar a un lado la testarudez, que en otras ocasiones le dio resultados positivos, y la convirtió en necedad al apoyar la candidatura de Ygnacio Bonillas Fraijo, lo cual no valía la pena como para llevarlo a terminar sus días de manera tan indigna, para un personaje de su estatura política-histórica, en un jacal en Tlaxcalantongo.

Añadido (2) Desde el dugout, el mánager ordenó robarse el home. Sin embargo, el corredor salió muy pazguato y lo pusieron out. Ante ello, el mánager salió a decir que él nunca mandó la señal de robar, su jugador no entendió que la orden era batear y correr, algo que nadie le creyó.

Añadido (3) Ahora que pretenden medir todo en función de la felicidad, nos preguntamos: ¿Cuál de las canciones con ese nombre se convertirá en el himno, la escrita por Manzanero interpretada por el “Pirulí” [no es albur] o la que compuso quien antiguamente se llamaba Felipe Gil?

Añadido (4) Durante toda la pandemia, el casi candidato presidencial de los Demócratas, Joseph Robinette Biden Jr., se la ha pasado encerrado en el sótano de su casa. ¿A ese tipo de liderazgo apostaran los estadounidenses en noviembre?
16 Mayo 2020 04:00:00
Que era y cómo terminó el retorno a la normalidad durante los 1920s
Al parecer, la historia no deja de embarcarse en requiebros circulares y hoy, como hace un siglo, algunos andan enfrascados en instrumentar lo que llaman una “nueva normalidad,” frase que irremediablemente hace recordar, a quienes nos da por estudiar el periodo de los 1920s, lo acontecido en los Estados Unidos de América en donde entonces invocaban “el retorno a la normalidad.” A primera vista el tema pudiera parecernos lejano, pero tal vez no lo sea tanto. Sin embargo, es usted, lector amable quien tiene la decisión final.

Terminaban ocho años de gobierno de Thomas Woodrow Wilson. Su presidencia estuvo llena de reformas progresistas que incomodaron a muchos. Involucró a su país en la Primera Guerra Mundial, mediante la cual lo convirtió en una potencia. A la vez, le dejaría legados que le saldrían muy caros a la humanidad. Mediante los Tratados de Versalles fecundó el huevo de la serpiente cuyo engendro nacería trece años más tarde. Pero eso sería después, en lo inmediato Wilson trató de meter a su país en una camisa de fuerza vía la incorporación a la Liga de las Naciones a lo cual se opusieron los miembros del Partido Republicano encabezados por del senador de Massachussets, Henry Cabot Lodge. Como resultado, la salud de Wilson se deterioró cuando ya se movían las piezas de su sucesión. En ese contexto, los Republicanos procedieron a escoger su candidato presidencial.

Uno de los contendientes era el senador por Ohio y antiguo editor del “Marion Star”, Warren Gamaliel Harding. Este personaje involucrado ya en la carrera en pos de la nominación republicana, pronunció un discurso, el 14 de mayo de 1920, en el “Home Market Club of Boston. ” En dicha pieza, mencionó estar confiado en que su país, después de una década, en la cual estuvo sujeto a políticas progresistas e inmerso en intervenciones en el exterior, retornaría a la normalidad. Esto último habría de ser el slogan que, meses más tarde, Harding utilizaría durante su campaña como candidato, por el Partido Republicano, a la presidencia de dicho país. Pero en ese momento, aun cuando apenas era un aspirante a la candidatura, sus palabras eran las de alguien quien ya quería lucir como tal.

En el discurso enfatizaba que “nada le pasa a la civilización mundial, excepto que la humanidad lo está viendo a través de una visión deteriorada en una guerra cataclísmica. El equilibrio se ha alterado y los nervios se han roto y la fiebre ha vuelto irracionales a los hombres.” Pero en todo ello, buscaba hacer sentir a sus compatriotas que ellos y su país eran distintos y les decía: “aquí en los Estados Unidos solamente vemos la reacción, en lugar del problema en sí mismo, pero seguimos pensando con claridad; y queremos actuar con rectitud; pretendemos aferrarnos firmemente a todo lo que era nuestro antes de involucrarnos en la guerra y buscar los logros más altos, que son las únicas compensaciones que una tragedia de tal magnitud puede enseñar a la humanidad.”

Asimismo, enfatizaba que era necesario conducirse bajo las normas de la decencia y honestidad en todos los aspectos, pero ante todo en lo relacionado con los asuntos económicos. Eso no era todo, agregaba que “los Estados Unidos requiere en estos momentos no acciones heroicas, sino curativas; no una reforma política o social, sino un regreso a la normalidad; no una revolución, sino una restauración; no la agitación, sino un ajuste; no una cirugía, sino serenidad; no lo dramático, sino lo desapasionado; no experimentos, sino equilibrio; no sumergirse en la internacionalidad, sino sostenerse en una nacionalidad triunfante. Una cosa es luchar con éxito contra la dominación del mundo por la autocracia militar, porque el Dios infinito nunca tuvo la intención de tal programa, pero otra cosa es revisar la naturaleza humana y suspender las leyes fundamentales y todos los logros alcanzados en la vida ...” En ese contexto de volver a la normalidad utópica que existía antes de todo, Harding enfatizaba que si los EUA eran capaces de poner “fin a la economía falsa que lleva a la humanidad hacia el caos, el nuestro será un ejemplo que habrá de mostrar cómo debe de ejercerse el liderazgo mundial en este momento.” Pero no era todo, agregaba que “si ponemos fin a la falsa economía que atrae a la humanidad al caos, el nuestro será un ejemplo dominante de liderazgo mundial.

Si podemos probar que somos un gobierno popular representativo bajo el cual la ciudadanía busca que puede hacer por el gobierno en lugar de lo que el gobierno puede hacer por los individuos, [si a usted le suena que esto lo ha escuchado en otro lugar, favor de remitirse al discurso de toma de posesión de John F. Kennedy el 20 de enero de 1961] en estaremos en condiciones de lograr que la democracia sea más segura para el mundo, algo que ningún conflicto armado jamás ha podido alcanzar.” Tras de tal intervención, Harding continuo sus actividades que lo llevaría a convertirse en el candidato del Partido Republicano. Tras de una campaña realizada desde el portal de su vivienda en Marion, Ohio, mientras que su compañero de fórmula, el gobernador de Massachussets, Calvin Coolidge lo hacía desde la suya en Boston, Harding hubo de enfrentar cuestionamientos que le imputaban un origen oscuro con ancestros de la raza negra y el hecho de haberse casado con Florence Mabel Kling, una mujer divorciada y madre de un hijo de ese matrimonio. Su opositor por el Partido Demócrata era el gobernador de Ohio, James Middleton Cox, a quien acompaña Franklin Delano Roosevelt. Sin embargo, Cox no podía atacar a Harding por asuntos personales ya que él era divorciado, además de ser partidario de que se levantara la prohibición de consumo de alcohol y había expresado su apoyo para que los EUA se incorporara a la Liga de las Naciones. En ese entorno fueron, el 2 de noviembre de 1920, a las urnas y emitieron su veredicto.

Para sorpresa de todos, Harding obtuvo una victoria abrumadora con 16.2 millones de sufragios contra 9.1 millones que logró Cox. Nunca en la historia de los EUA, un candidato presidencia había logrado obtener el 60 por ciento de los sufragios. Al parecer, la mayoría estaba ansiosa de regresar a la “normalidad” de antes. Teniendo como respaldo esa carta de legitimidad a su propuesta, Harding tomó posesión del cargo, el 4 de marzo de 1921, como el presidente numero 29 de los EUA. En su discurso de toma de protesta, mencionó que “el mundo de los negocios refleja las perturbaciones generadas por la guerra…El mecanismo económico es complejo y sus partes interdependientes, lo cual ha generado reacciones provocadas por demandas anormales, elevación en el costo del crédito e inflación en los precios de los productos. Se han deteriorado los equilibrios normales, los canales de distribución se han obstruido, se han tensado las relaciones laborales y de gestión. Debemos buscar el reajuste con cuidado y coraje. Nuestra gente debe dar y recibir. Los precios deben reflejar el retroceso de la fiebre de las actividades de guerra. Quizás nunca volveremos a conocer los viejos niveles de salarios, porque la guerra invariablemente reajusta las compensaciones, y las necesidades de la vida mostrarán su relación inseparable, pero debemos luchar por la normalidad para alcanzar la estabilidad. Las medidas que tomaremos no dejarán de ser dolorosas, ni sus efectos habrán de sentirse de manera uniforme. No hay forma de evitarlo. No hay un paso instantáneo del desorden al orden. Debemos enfrentar una condición de realidad sombría, cargar nuestras pérdidas y comenzar de nuevo.

Es la lección más antigua de la civilización. Me gustaría que el gobierno hiciera todo lo posible para mitigar; entonces, en comprensión, en mutualidad de interés, en preocupación por el bien común, nuestras tareas serán resueltas. Ningún sistema hará un milagro. Cualquier experimento salvaje solo aumentará la confusión. Nuestra mejor garantía radica en la administración eficiente de nuestro sistema que ya ha sido probado.” Bajo esa premisa iniciaba la administración de Harding quien se hizo acompañar de personajes diversos.

El presidente estadounidense decidió contar con las mentes más preclaras para integrar su equipo de trabajo. Al frente del Departamento del Tesoro nombró a Andrew William Mellow; en el de Comercio a Herbert Clark Hoover; en el de Agricultura a Henry Agard Wallace; en Guerra a John Wingate Weeks; y, en el Departamento de Estado colocó a Charles Evans Hughes Sr. Si bien esta alineación alcanzaba niveles de excelencia, Harding tenía pendiente cubrir la cuota política y la de amistad que todo candidato carga en sus alforjas. Para cubrir la primera colocó en el Departamento del Trabajo a James John Davis; y, como administrador de correos a Will Harrison Hays Sr. Como resultado de las relaciones amistosas con el presidente, accedieron al cargo de procurador de justicia a Harry Micajah Daugherty y como encargado del departamento de veteranos a Charles Robert Forbes. Por una combinación de ambos factores, el nombramiento al frente del Departamento de Marina recayó en Edwin L. Denby, mientras que como secretario del interior fue asignado Albert Bacon Fall cuya designación fue confirmada, por primera y única vez en la historia estadounidense, por aclamación unánime de los integrantes del Senado. Respecto a este personaje debemos de recordar que, apenas unos meses antes de dicho nombramiento, estaba encargado de una comisión senatorial cuyo objetivo era que nuestro país se convirtiera en un protectorado estadounidense. Sobre esto comentamos ampliamente en nuestro libro “El Senado estadounidense enjuicia a México y al presidente Carranza, “(INEHRM, 2017). Pero dejemos autopromociones y retornemos a los días de la presidencia de Harding.

El retorno a la normalidad de Harding puede dividirse en dos grupos grandes. En uno, se colocan, Mellow, Hoover, Wallace y Weeks quienes operaban bajo la premisa de “menos gobierno en los negocios y más negocios en el gobierno.” Para ellos, como para el presidente, era la comunidad de los hombres de negocios la que proveía con una identidad a los EUA. Los miembros de ese grupo hacían bien su trabajo y, a pesar de diferencias de criterio entre ellos, las medidas tomadas mostraban que eran las correctas y la economía marchaba bien. A la par, sin embargo, se encontraban otros miembros del gabinete quienes entendían que había arribado ahí no para mejorar la situación de las empresas, sino para beneficiarse de los negocios que ellos hicieran al amparo del cargo. En este grupo operaban Daugherty, Forbes, Denby y Fall. En medio de todo ello, la presidencia de Harding se aderezaba con el comportamiento del primer mandatario a quien la hormona no lo dejaba en paz y era muy dado a buscar tranquilizarla emprendiendo correrías fuera de los aposentos presidenciales. Asimismo, no perdonaba su partida diaria de cartas que realizaba junto con el denominado “Ohio Gang,” integrado por sus amigos, reuniones que, a pesar de la Prohibición, eran acompañadas de caldos espirituosos que hacían más llevaderas las tardes-noches. En medio de todo este regreso a la “normalidad,” se empezó a rumorar que miembros del gabinete andaban desatados haciendo “negocios” al amparo del cargo.

El primero sobre quien se despertaron sospechas fue sobre el procurador Daugherty, uno de sus amigos más cercanos, Jesse Smith, quien por esa vía se acercó al presidente Harding, se vio involucrado en una acusación de vender protección, por 250 mil dólares, a un traficante de alcohol. Cuando se vio descubierto, se suicidó en el departamento del procurador con quien vivía, pero no crea usted que por eso que se imagina, sino porque lo estimaba como un hijo. Más tarde, en 1924, se conocerían otros pecados de Smith quien, asociado con el coronel Thomas W.

Miller, lograron vender la firma alemana American Metal Company a una empresa estadounidense mediante una donación a los intermediarios de poco más de 400 mil dólares. El deposito de tal dinero se realizó en una cuenta mancomunada a nombre de Smith y Daugherty. Tras de enfrentar un juicio en el Senado en donde Miller dijo haberse enterado de todo hasta después de la muerte de Smith y Daugherty se negó a testificar. Al primero, le impusieron 18 meses de cárcel y una multa de cinco mil dólares. El segundo vio como el jurado se desistía de los cargos y siempre negó haber participado en el cochupo.

El caso segundo caso fue el de Forbes quien se dedicó a vender a precios menores al costo implementos médicos propiedad del gobierno. En ese esquema, se vendieron artículos que valían millones de dólares por 600 mil. Asimismo, aceptaba sobornos a la hora de las licitaciones para la construcción de hospitales nuevos y, a la vez, adquirían terrenos, a precios inflados, en los cuales habrían de edificarse nuevos centros de atención de la salud. Lugares que valían 35 mil y 19 mil dólares los pagaron en 90 mil y 105 mil dólares. Cuando el presiente Harding se enteró de esta sinvergüenzada mandó llamar a Forbes y en la Oficina Oval, entre insultos, lo tomó del cuello hasta que se apareció alguien por ahí y le salvó la vida al felón quien tuvo la suerte de que le permitieran renunciar e irse a Europa en lugar de mandarlo a una mazmorra. Ahí no concluían las cosas.

El juzgador de México, Albert B. Fall, se vería involucrado en otro de los escándalos. En mayo de 1921, convenció al secretario Denby que unos terrenos con reservas petrolíferas, administrados por la Marina, deberían pasa al departamento del interior. Entre ellos, se encontraban los de Elk Hills en California y los Teapot Dome en Wyoming. Sin que mediara licitación pública, el primero se los rentó a sus amigos Edward L. Doheny de la Pan-American Oil Company y el segundo a Henry Sinclair de la Sinclair Consolidated Oil Corporation. A cambio de la renta, en el caso de Doheny, se establecía que construiría un oleoducto, una refinería en California y tanques de almacenamiento en Pearl Harbor. Por su parte, Sinclair obtenía permiso por veinte años y le pagaría al gobierno regalías de 16 porciento sobre lo que extrajera, además de construir tanques de almacenamiento y un oleoducto que serían utilizados por la Marina. Sin embargo, las sospechas empezaron a crecer y, en abril de 1922, el Senado empezó una investigación. En marzo de 1923, Fall renunció a su cargo más porque se sentía desplazado en el ánimo presidencial y no debido a imputación alguna relacionada con la renta de los terrenos. Así trascurrieron los meses y el presidente Harding decidió que para aliviar un poco la presión realizaría un viaje hacia la costa oeste del país, mismo que inició el 20 de junio de 1923.

En dicho periplo visitó ciudades de Missouri, Colorado, Utah, Montana, Oregon, Washington, Alaska y California. Seria en este estado, en San Francisco, en donde el presidente sufriría el recrudecimiento de sus males cardiacos complicados con bronconeumonía los cual lo llevaría a su fallecimiento el 2 de agosto. Contrario a la leyenda, la popularidad de Harding en ese momento era alta, la economía iba bien y la población en general poco se sabía de los escándalos de corrupción. Durante el trayecto de San Francisco a Washington, miles de personas se formaron a lo largo de las vías del ferrocarril para rendir respetos al difunto. Sin embargo, aquello empezaría a verse manchado.

En el otoño de 1923, iniciaron las audiencias senatoriales. Se acusó a Doheny y Sinclair de haber dado dinero a Fall para que realizara mejoras en su rancho de New Mexico. En enero de 1924, Doheny acepto haber prestado 100 mil dólares a Fall, pero nada tenían que ver con la renta de los terrenos. Al final, se determinó que Fall recibió más de 400 mil dólares de ambos petroleros.

Fall fue sentenciado a un año de prisión, cumplió nueve meses, y se convirtió en el primer secretario del gobierno estadounidense que habitó en una cárcel. Además, tuvo que pagar 100 mil dólares. Doheny y Sinclar no fueron acusados, pero les despojaron de los terrenos que tenían en renta. Con ello, la imagen del gobierno del presidente Harding quedó sellada con la mancha de la corrupción y nadie recuerda que, en esos años, la economía de los EUA inició una era de prosperidad que terminaría en 1929. De esa manera concluyó aquello que el presidente Harding clamaba sería el “retorno a la normalidad.” Desde entonces, a ningún presidente estadounidense se le ha ocurrido invocar eso de un regreso a la “normalidad.” ¿Porque será? .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) ¿Dónde quedó el psiquiatra a la hora de defender a sus colegas? ¿Será que él ya solamente se ocupa de asuntos que tengan que ver con actividades de cultivo relacionadas con el respaldo al líder del “mundo mundial”?

Añadido (2) Es incapaz de leer correctamente una cifra de ocho dígitos. Confirma lo que siempre creímos, en otros tiempos, con dificultades le hubiera alcanzado para ser auxiliar de analista.

Añadido (3) Cuando anunciaron que sería secretario, quienes lo conocen nos dijeron: “pero si fracasó como jefe de departamento…” Hoy, está encargado de que “vayamos hacia esa nueva mortal… perdón, normalidad…”

Añadido (4) En donde se encuentren, Adam Smith, David Ricardo, Malthus, Quesnay, Say, Mill, Marx, Von Hayek, Schumpeter, Marshall, Veblen, Fisher, Keynes, Robinson, Myrdal, Samuelson, Friedman y varios más, con toda certeza, están muy tristes. Ya se enteraron de que, pronto, sus teorías económicas habrá de pasar a un segundo y tercer plano. En donde menos lo esperaban, apareció quien revolucionara la ciencia económica. Falta poco para que seamos testigos de acontecimiento tan extraordinario.
09 Mayo 2020 04:00:00
Leona Vicario, Saltillo y Lucas Alamán en papel de ‘machito de plazuela’
Los que nos dedicamos al estudio de la historia, más temprano que tarde, terminamos por mostrar que acerca de ella tenemos un desconocimiento que por mucho supera a lo que sabemos. Bueno, al menos ese es el caso de este escribidor ya que hay otros “todo terreno” que no hay tópico sobre el que no quieran aparecer como eruditos. Lo referente a nuestra ignorancia amplia lo comentamos porque a raíz de nuestra colaboración anterior, una lectora amable y amiga muy estimada, Martha Eugenia Mendívil García, nos hizo un comentario acerca de que Leona Vicario tuvo como inquilino de la planta baja de su casa a Antonio López de Santa Anna. Si bien algo habíamos leído al respecto, poca atención le habíamos dado.

Ante ello, nos fuimos a buscar información y en el camino empezamos a paliar nuestra ignorancia sobre la vida de María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador. Por supuesto que no pretendemos aparecer, de súbito, como expertos en el tema, ya habrá muchos encaminados en ese sentido ahora que el 2020 ha sido designado el año de Leona Vicario. En este escrito nos concretaremos a dar un breve repaso sobre su participación en el movimiento de independencia, como a nuestros paisanos les dio por homenajearla y la carta que doña Leona le envió a Lucas Alamán cuando a este le salió lo “machito.” Pero como dijo aquel, “vayamos por partes.’

Mientras buscábamos información sobre el tema, nos encontramos el libro “Leona Vicario. Heroína Insurgente,” publicado, en 1910, bajo la firma de Genaro García Valdés un zacatecano de origen quien fuera abogado, político, historiador, bibliófilo y director del Museo Nacional de Historia, Arqueología y Etnología. A lo largo de la pieza, García Valdés nos va narrando como se dio la vida de ese personaje. Contrariamente a lo que se estilaba en aquella época, los padres de Leona, Gaspar Martín Vicario y Camila Fernández de San Salvador y Montiel, estimaban que educarse era algo más que “aprender de memoria el Catecismo de la Doctrina Cristiana; a leer de corrido y mal escribir; a bordar con chaquira, pero no a coser, porque no habían de mantenerse de la costura; a comer con limpieza; vestir a la moda; andar de manera airosa; bailar campestres, boleros, contradanzas y valses y a tocar y cantar un poco y no bien. Hay que convenir en que con esto tenían bastante, y aún en que les salía sobrando la lectura y la escritura…” Por ello, la acercaron al conocimiento intelectual, lo cual no le fue impedimento para que practicara sus creencias religiosas. Con ese bagaje cultural, y una herencia de 107 mil pesos, pudo enfrentar, a los 18 años, la orfandad cuando quedó bajo el cuidado de su tío, Agustín Pomposo Fernández de San Salvador y Montiel. En ese contexto, contrario a la mayoría de las mujeres de su época, se preocupó por “cultivar las bellas artes, las ciencias y la literatura.”

Como sucede siempre con las personas que se adentran en el estudio, doña Leona pudo colocar en un sitio su fe católica, era devota de las vírgenes de los Remedios y la de Guadalupe, y en otro el conocimiento puro y el cuestionamiento a la situación imperante. Nada de esto la alejó de los asuntos sentimentales. Primero, estuvo comprometida con Octaviano Obregón, un abogado miembro de una de las familias más prominentes de Guanajuato, emparentada con los Condes de la Valenciana, y que además tenia el cargo de “Oidor Honorario de la Real Audiencia de México la cual tenia un poder casi tan grande como el de los virreyes y se hacia cargo del virreinato cada vez que vacaba por promoción o muerte de ellos.” Así que no era poca cosa el poseedor del corazón de doña Leona. El susodicho, sin embargo, se involucró en la intentona de los criollos en 1808 y tuvo que partir a España en donde tuvo una actuación destacada en las Cortes, mientras que en México su amada ya había volteado a ver eso de los asuntos de la independencia.

En ese giro, se le atravesó un joven abogado yucateco, Andrés Quintana Roo quien laboraba en el despacho del tío de doña Leona y, ante la tardanza de aquel que construía carrera política en España, pues la llama amorosa se extinguió y la joven empezó a ver con algo más que ojos de amistad a quien estaba cerca de ella y además coincidía con su perspectiva sobre la independencia del país. Y vaya que aquello prendió al grado de que la relación sentimental pudo mantenerse en paralelo a la participación de la lucha independentista.

Cuando don Andrés se fue a unir a dicho movimiento, doña Leona acabó convertida en una ferviente seguidora de este. “Escribía constantemente a los jefes de la revolución para alentarlos en su empresa con frases de fogosa simpatía; para remitirles impresos contrarios al Gobierno Virreinal, que, según el Oidor Berazueta, encerraban más veneno que letras tenían, y para ponerlos al tanto de cuantas disposiciones dictaban en su contra las autoridades supremas realistas: con varias de las noticias que adquirió a costa de muchos riesgos y dinero… Escribía también a Andrés, pero no para hablarle de amores, sino para tratar de la Independencia…, puso siempre a la Patria sobre todas las cosas, aun sobre su mismo amor: por esto exigió a Andrés, para corresponderle, que luchara en favor de la independencia. [En igual forma se comunicaba con] algunas esposas de los insurgentes, a fin de comunicarles noticias tranquilizadoras acerca de sus deudos.” Es importante comentar que todo ese servicio de comunicación fue establecido por Vicario cubriéndolo de su peculio. Pero además de ello, mandó fabricar fusiles y cañones y “socorría a los presos por causa de la insurrección; cubría el valor de las armas, municiones y gastos de viaje de los jóvenes que mandaba a los campos de la guerra, y sostenía en la capital a las familias de los armeros vizcaínos que asimismo había enviado allá.” Todo aquello implicaba un riesgo mayúsculo y eso se demostró cuando fue descubierto el sistema de correo implantado por doña Leona.

A mediados de febrero de 1813, dio inicio la persecución y, alertada oportunamente de que sería apresada, pudo huir durante un tiempo en donde se alojó en chozas humildes por los rumbos de San Antonio Huixquilucan en Tacuba. En medio de la escapada, su tío supo lo que aquello implicaba y tras de localizarla y enviar por ella, aprovechando su influencia como realista convencido que era, solicitó y obtuvo el indulto para la insurgente, mismo que esta rechazó hasta que fueron y la convencieron de que podía regresar sin tener que aceptarlo. Al retornarla, don Agustín Pomposo no tardó más de un día en llevarla al Colegio de Belén en donde la dejó en calidad de reclusa forzada. Ahí, el 17 de marzo iniciaron los interrogativos demandándole que explicara el contenido de las misivas y delatara a quienes estaban dirigidas en clave. Durante más de un mes, en ocasiones diversas, los resultados fueron los mismos, nada de mencionar quienes eran los involucrados.

Ante eso, Leona empezó a planear la huida de aquel sitio, lo cual consiguió con el apoyo de los insurgentes quienes la ocultaron por un buen tiempo en la capital hasta que la vigilancia disminuyó y, disfrazada de “negra haraposa” pudo salir hasta llegar a Oaxaca en donde se encontraba su prometido don Andrés al lado del generalísimo Morelos y Pavón elaborando el Acta de la declaración de la independencia de la América septentrional. Para finales de 1813, Quintana Roo y Vicario se unieron en matrimonio y su “luna de miel” la pasaron en medio de las campañas de Morelos en contra de los realistas. Tras el asesinato de este, Andrés y Leona continuaron en la lucha hasta que, en marzo de 1818, ella es aprendida y tuvieron que hacer una petición conjunta de indulto, mismo que les fue concedido con la condición de que se fueran a España.

Para entonces, el gobierno virreinal ya había incautado los bienes de Vicario y a la pareja no les quedó sino vivir en la miseria en Toluca, sin poder salir del país por carecer de fondos para hacer el viaje. Tras de la consumación de la independencia, doña Leona, en agosto de 1823, decidió demandar la restitución de sus bienes y en diciembre de ese año, “los miembros del Soberano Congreso… aprobaron unánimemente…, que le fuesen pagados el capital impuesto sobre el Consulado de Veracruz y los intereses insolutos, con una finca nacional, igual en valor [que dio como resultado] un saldo de ciento doce mil pesos a favor de Leona, en pago de los cuales el Supremo Gobierno le cedió la hacienda de labor, de pulque y de ganado, llamada Ocotepec, sita en los llanos de Apan, que reportaba un gravamen de ochenta y siete mil noventa y cinco pesos, y las casas ubicadas en la Capital, números 2 de la 3.a calle de Santo Domingo [ubicada en la esquina de lo que hoy son las calles de República de Brasil y República de Colombia] y 9 y 10 de la de Cocheras, que reconocían diez y seis mil pesos.” Así quedaba entre el grupo de las heroínas de la patria, merecedora de reconocimientos.

Uno de ellos, llegaría en 1827 cuando, en Saltillo, el Congreso del Estado de Coahuila y Texas emitió un decreto, el 2 de noviembre, mediante el cual se “disponía que la villa del Saltillo se denominara en lo de adelante ciudad de Leona Vicario…” Sin embargo, cuando fue remitido para la firma del gobernador, José María Viesca y Montes, este lo regresó al Congreso ya que de acuerdo con la Constitución local solamente estaba permitido hacer homenajes a personajes fallecidos. Los miembros de la Legislatura no estuvieron de acuerdo ya que en ningún momento la disposición dictaba impedimento alguno para honrar a los que aun vivían y ratificó el decreto retornándoselo igual al gobernador “quien tuvo que promulgar solemnemente el decreto y que circularlo, porque el artículo 103 de la Constitución local le prohibía hacer observaciones, dos veces, a un mismo decreto. [Al parecer,] la promulgación se verificó el 15 de noviembre de 1827.

El 29 de febrero de 1828, al enterarse de ello, recordemos que entonces no había ni internet, ni redes sociales, doña Leona envió una misiva indicando que “mi gratitud a tan ilustre corporación por la gloria inmortal que sin mérito había concedido a mi nombre, aprobándolo como denominación específica a la benemérita ciudad del Saltillo…. No quiero retardar ni un instante el cumplimiento del mismo deber que me impone la concesión de una gracia tanto más apreciable y lisonjera cuanto menos merecida.” Si bien doña Leona sabía responder con delicadeza a los corteses, cuando algún patán se atravesaba en su camino podía utilizar el fuete en el lenguaje. Ese fue el caso con aquel que, en el futuro, postrado ante la pata de palo y las cinco uñas, se convertiría en el ideólogo de Antonio López de Santa Anna, el guanajuatense Lucas Ignacio Alamán y Escalada quien como “machito” de plazuela se lanzó en contra de Vicario.

El 14 de marzo de 1831, Alamán publicó en el Registro Oficial que “Leona había recibido casas y haciendas en pago de unos créditos, merced a cierto heroísmo romanesco, que el que sepa algo del influjo de las pasiones, sobre todo en el bello sexo, aunque no haya leído á Madame de Stael, podrá atribuir á otro principio menos patriótico.” Esto era un insulto de bajeza amplia ya que Anne Louise Germaine de Staël-Holstein si bien fue una figura intelectual muy importante durante la Revolución Francesa, también fue conocida por sus correrías amatorias. Lo que Lucas, el “machito,” buscaba era presentar a “Leona como a una mujer vulgar que abandona su casa para seguir aun amante, y pide luego una recompensa por su liviandad.” Eso nos lleva a pensar que fue ese mismo sujeto quien inventó otras bajezas en contra de Vicario. Nunca el “machito” de origen guanajuatense podría aceptar que una mujer nativa de su mismo estado lo superara.

De la respuesta, vale tomar literalmente algunos párrafos para apreciar como doña Leona poesía más redaños que el padre del conservadurismo mexicano a quien le escribía: “Mi objeto en querer desmentir la impostura de que mi patriotismo tuvo por origen el amor, no es otro que el muy justo deseo de que mi memoria no pase á mis nietos con la fea nota de haber yo sido una atronada que abandoné mi casa por seguir a un amante. Me parece inútil detenerme en probar á V. lo contrario, pues además de que en mi vindicación hay suficientes pruebas, todo México supo que mi fuga fue de una prisión, y que esta no la originó el amor, sino el haberme apresado a un correo que mandaba yo a los antiguos patriotas.

En la correspondencia interceptada, no apareció ninguna carta amatoria, y el mismo empeño que tuvo el gobierno español para que yo descubriera a los individuos que escribían con nombres fingidos, prueba bastantemente que mi prisión se originó por un servicio que presté a mi patria. Si el amor cree V. que fué el móvil de mis acciones, ¿qué conección pudo haber tenido éste con la firmeza que manifesté, ocultando, como debía, los nombres de los individuos que escribían por mi conducto, siendo así que ninguno de ellos era mi amante? Confiese V., señor Alamán, que no sólo el amor es el móvil de las acciones de las mujeres: que ellas son capaces de todos los entusiasmos, y que los deseos de la gloria y de la libertad de la patria, no les son unos sentimientos extraños; antes bien suele obrar en ellas con más vigor, como que siempre los sacrificios de las mujeres, sea el que fuere el objeto o causa por quien los hacen, son más desinteresados, y parece que no buscan más recompensa de ellos, que la de que sean aceptados.

Si M. Stael atribuye algunas acciones de patriotismo en las mujeres a la pasión amorosa, esto no probará jamás que sean incapaces de ser patriotas, cuando el amor no las estimula a que lo sean. Por lo que a mí toca, sé decir que mis acciones y opiniones han sido siempre muy libres, nadie ha influido absolutamente en ellas, y en este punto he obrado siempre con total independencia, y sin atender a las opiniones que han tenido las personas que he estimado. Me persuado que así serán todas las mujeres, esceptuando á las muy estúpidas, y a las que por efecto de su educación hayan contraído un hábito servil. De ambas clases también hay muchísimos hombres.” Y eso no era todo.

Le restregaba que “en todas las naciones del mundo, ha sido apreciado el patriotismo de las mujeres: ¿por qué, pues, mis paisanos, aunque no sean todos, han querido ridiculizarlo como si fuera un sentimiento impropio en ellas? ¿Qué tiene de extraño ni ridículo el que una mujer ame a su patria y le preste los servicios que pueda para que a es tos se les dé, por burla, el título de heroismo romanesco? Si ha obrado V. con injusticia atribuyendo mi desicion por la patria a la pasión del amor, no ha sido menor la de creer que traté de sacar ventaja de la nación en recibir fincas por mi capital. Debe V. estar entendido, sr. Alamán, que pedí fincas, porque elcongreso constituyente, a virtud de una solicitud mía para que se quitara al consulado de Veracruz toda intervención en el peage, porque no pagaba réditos, contestó: que el dinero del peage lo tomaba el gobierno para cubrir algunas urgencias y que yo podía pedir otra cosa con que indemnizarme, porque en mucho no podrían arreglarse los pagos de réditos. ¿Qué otra cosa, que no fueran fincas, podía yo haber pedido? ¿ó cree V. que hubiera sido justo que careciera enteramente de mi dinero al mismo tiempo que tal vez servía para pagar sueldos a los que habían sido enemigos de la patria?” Como era de esperarse, el machito de plazuela no respondió. La historia colocó a cada uno en el lugar que le correspondía.

El 21 de agosto de 1842, fallece María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador. A sus funerales acudió a rendirle honores, en uno de los pocos actos encomiables que haya tenido en su vida, Antonio López de Santa Anna quien, para desgracia de México, por sexta vez ocupaba el cargo de presidente de la república. Cuatro días después de la defunción de doña Leona, el Congreso de la Unión la declaró Benemérita y Dulcísima Madre de la Patria. No se volverían acordar de ella hasta ahora que 2020 fue declarado Año de Leona Vicario. Y luego dicen que la historia no tiene requiebros circulares. Dada nuestra ignorancia amplia, solamente una pregunta nos queda por hacerle a los eruditos: ¿Cuándo a los paisanos saltillenses les entró el arrepentimiento y le quitaron el nombre de Ciudad Leona Vicario a lo hoy conocemos como Saltillo? .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Mientras que, en los EUA, durante marzo, 30 millones de personas perdieron su empleo, nuestros paisanos fueron capaces de enviar a México una cifra récord de divisas, 4,016.12 millones de dólares, que representaron un 35.8 por ciento más que en marzo de 2019. ¿Eso significa que a ellos poseen una protección especial ante la crisis o que nuestro amigo economista tiene razón con su hipótesis?

Añadido (2) Allá en los tiempos de priísmo, nunca faltaba alguno que acostumbraba a recordarle a su superior que ni se la creyera porque bastaban dos minutos para retornarlo a su condición de mortal simple. Los inteligentes escuchaban, los otros se molestaban y le aumentaban la velocidad al volantín hasta que la cadena se zafaba y terminaban dándose un santo porrazo que los volvía a la realidad convertidos en nada. Al parecer, hoy en día, ya no hay de los primeros, mientras que los segundos abundan como hongos en época de lluvias.

Añadido (3) Mala semana para la familia del expresidente estadounidense, Barack Hussein Obama. Ya se supo que nunca existió la intervención rusa en la elección de 2016 y la colusión supuesta del general Michael Thomas Flynn. El documental de la señora Obama en Netflix no entusiasmó a nadie. Para acabarla de fastidiar, el gobierno de México anda solicitando que le expliquen como estuvo aquello del tráfico de armas realizado, entre 2009 y 2010, al amparo del programa “Fast and Furious,” que terminó en un verdadero fiasco. ¿Tendrá todo esto que ver con los flirteos de la dama por acompañar como vicepresidenta al casi candidato demócrata, Joseph Robinette Biden Jr.?
02 Mayo 2020 04:00:00
Las reformas liberales de Gómez Farías en medio del cólera y el lopezsantanismo
Las nubes estaban trepadas sobre las montañas en donde la nieve no termina de desvanecerse, el verde se ha apoderado del suelo y en los árboles se notan los retoños que podrían terminar en frutos si son capaces de sobrevivir los vientos o una helada inesperada. Todo eso sucedía en pleno amanecer de un sitio en donde nos dicen que ya podemos intentar volver a comportarnos como antes, pero que lo hagamos con precauciones. En medio de aquel panorama, no encontrábamos tópico sobre el cual comentar con usted, lector amable. Ante ello, decidimos irnos a darnos una vuelta por un periodo en que, como el amanecer que les contamos, todo estaba en proceso de darse y el actuar había que hacerlo con precauciones pues se podría retornar al pasado. Eso era lo que sucedía en un México que aún no podía definir qué tipo de país queríamos. Podíamos optar por uno que mirara hacia el futuro o bien aferrarnos al estancamiento y de ahí a retrasar el reloj de la historia. Partamos al tema motivo de esta colaboración.

Era el lunes 1 de abril de 1833, el país ya había sufrido la charlotada de Agustín Cosme Damián, la presidencia de Guadalupe Victoria, el ascenso, caída y, más tarde, asesinato de Vicente Guerrero Saldaña. Ese día debería de tomar posesión del cargo de presidente de la República aquel que un día se rebeló para cobrar la afrenta de que le impidieran cristalizar su “amor” por Nicolasa, la ‘princesa’ sesentona, el héroe de Tampico, el soldado que iba por todas. Los incautos creyeron que el salvador de la patria había llegado personificado en Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón. Lejos estaban aquellos incautos de imaginar todos los males que nos acarrearía este sujeto quien lo único que nos legó fue el desmembramiento del país, al tiempo que exacerbaba la división entre sus habitantes. El elegido, sin embargo, de pronto se sintió indispuesto y solicitó que lo excusaran, pero tenia que ir a recuperarse de sus males por los rumbos de Manga de Clavo en donde seguramente alguno de sus gallos, ¿o serían “gallinitas”? lo esperaban para que los echaran a jugar. Ante ello, hubo que recurrir a un médico, pero no para aliviar los males del doliente, sino a quien se le había asignado el cargo de vicepresidente de la república, José María Valentín Gómez Farías.

Ante un país enfermo, ni modo que no lo consideremos así tras de que los años previos fueron plenos de conflictos intestinos, nada como la llegada de un galeno para ponerlo en pie y echarlo a andar. Efectivamente, bajo esa premisa, Gómez Farías decidió no perder tiempo. Entre la fecha mencionada en el párrafo anterior y el 24 de abril de 1834, ocupó cuatro veces la presidencia de manera interina. Durante ese lapso, el general-gallero anduvo ocupado en atender acciones bélicas y/o asuntos avícolas. Pedía licencia y se iba por quince días, después regresaba y estaba por un periodo similar y volvía a largarse, excepto una vez que estuvo tres semanas y tras ese esfuerzo se retiró por cuatro meses. En medio de esa intermitencia, don Valentín decidió aprovechar el tiempo e instaurar reformas liberales encaminadas a trepar la república en el carruaje del progreso. En ese proceso mucho tuvieron que ver el padre del Liberalismo mexicano, Joe María Luis Mora Lamadrid y Manuel Lorenzo Justiniano de Zavala y Sáenz, quienes actuaban como sus asesores.

En ese contexto, el 20 de agosto de 1833 se emitió una ley mediante en la cual se hacía saber que “el gobierno procederá a secularizar las misiones de la Alta y Baja California”. Se indicaba que cada parroquia habría de ser atendida por un párroco del clero secular al cual se le dotaría, a criterio del gobierno, una anualidad de entre dos a dos mil quinientos pesos. Se prohibía que la curia cobrara por los servicios que prestara. Asimismo, por cada parroquia el gobierno mandaría construir un cementerio fuera de la ciudad. El gobierno, se comprometía a la manutención de los templos y quienes ahí ejercían su ministerio. A los que no deseaban jurar la Constitución, les asignaba de dos a trescientos pesos para que se fueran del país. Como era de esperarse las medidas no fueron gratas para la curia. Eso era solamente el principio y no se disponía de mucho tiempo. Era necesario implantar medidas que permitieran crear una generación de mexicanos quienes supieran diferenciar entre la obediencia ciega al dogma y el análisis derivado del conocimiento y la reflexión. Para lograrlo era necesario crear un sistema educativo laico.

El 14 de octubre se decretó la extinción del Colegio de Santa María de Todos los Santos. El gobierno decidió que las fincas y rentas de este se administraran independientemente de los ramos de hacienda, y fueran invertidos en educación pública. Pero eso era apenas el entremés, el plato fuerte llegó cuando el 21 de mismo mes, se publicaron un par de disposiciones más. En la primera decía: “Se autoriza al gobierno para arreglar la enseñanza pública en todos sus ramos, en el Distrito y Territorios. Se formará a este efecto un fondo de todos los que tienen los establecimientos de enseñanza actualmente existentes, pudiendo, además, invertir en este objeto las cantidades necesarias”. En esa misma fecha se determinó que era necesario suprimir la entonces llamada Universidad Pontificia de México cuya operación estaba en manos de la clerecía, lo cual la convertía en inútil, irreformable y perniciosa. En lugar de ese centro educativo, se dispuso a establecer “una dirección general de instrucción pública, para el Distrito y Territorios de la Federación.” La cual “tendrá a su cargo todos los establecimientos públicos de enseñanza, los depósitos de los monumentos de artes, antigüedades e historia natural, los fondos públicos consignados a la enseñanza, y todo lo perteneciente a la instrucción pública pagada por el gobierno.” Con don Valentín y los Liberales dispuestos a colocar ala curia en las actividades que le correspondían, algo más sucedía. Desde principios de agosto de 1833, una pandemia de cólera azotaba la ciudad de México y esto les vino como anillo al dedo a los miembros de la curia.

Dada la poca instrucción de la población, cualquier fenómeno que se presentaba era aprovechado por la curia para vendérselos como castigo divino e inmediatamente ligarlo a las acciones que tomaba el Gobierno mexicano. Acorde a la narrativa de Guillermo Prieto, en ese año se presentó una “aurora boreal que enrojeció el cielo e hizo a los ingenuos temer el castigo de Dios por las reformas de don Valentín Gómez Farías, como parecía confirmarlo la epidemia de cólera que las acompañó.” En ese contexto, Prieto relata su perspectiva de aquellos días e indica: “Lo que dejó imborrable impresión en mi espíritu, fue la terrible invasión del cólera en aquel año. Las calles silenciosas y desiertas en que resonaban a distancia los pasos precipitados de alguno que corría en pos de auxilios; las banderolas amarillas, negras y blancas que servían de aviso de la enfermedad, de médicos, sacerdotes y casas de caridad; las boticas apretadas de gente; los templos con las puertas abiertas de par en par con mil luces en los altares, la gente arrodillada con los brazos y derramando lágrimas… A gran distancia el chirrido lúgubre de carros que atravesaban llenos de cadáveres…”. Cuando la pandemia dio inicio, nadie creyó que fuera grave y poco se hizo para enfrentarla.

Pronto, sin embargo, la realidad exhibió a todos. Las clases económicamente desposeídas (López Portillo y Pacheco dixit) carentes de los más elementales servicios sanitarios y de higiene fueron las que mayor sufrieron las consecuencias del mal. Los hospitales, se saturaron. La escasez de médicos se hizo patente. Los cementerios fueron rebasados en su capacidad para recibir difuntos. En medio de todo esto, quien debería de estar al frente del poder ejecutivo, López de Santa Anna, se dedicaba a perseguir enemigos políticos o bien jugaba gallos. Eso sí, poco se le extrañaba porque en medio de las anatemas que le lanzaba la curia y la emergencia que se vivía, el presidente en funciones, Gómez Farías, no perdía el tiempo en palabrería y, además de gobernar, tomaba el maletín e iba a prestar auxilio al enfermo, algo que no todos hacían mientras aprovechaban la ocasión para sacar la mayor raja posible. Algunos comerciantes elevaron los precios de los productos que mercaban. Mientras tanto, varios boticarios, además de imitarlos, empezaron a recetar los remedios más absurdos, un mal intemporal cuando se tiene poblaciones con poca capacidad de raciocinio. Pero volvamos a los esfuerzos de los Liberales por crear una sociedad de seres ilustrados alejados de la superchería y las pócimas milagrosas.

Tras del cierre de la Universidad, el gobierno procedió, el 26 de octubre, a emitir un decreto mediante el cual daba paso a la instalación de seis establecimientos de instrucción publica. Uno estaría abocado a los estudios preparatorios ubicado en el antiguo hospital de Jesús. El segundo, de estudios ideológicos y humanidades en el convento de San Camilo. El tercero, de ciencias físicas y matemáticas en el Seminario de Minería. El cuarto, de ciencias médicas que estará en el convento de Belén. El quinto, de jurisprudencia con sede en el colegio de San Ildefonso. El sexto de ciencias eclesiásticas que se impartirían en el edificio del colegio de Letrán. Asimismo, ese mismo día, se emitió otro decreto a través del cual se consignaban y ponían a cargo de la dirección general de instrucción publica con todo y gravámenes las fincas siguientes: “El convento y templo de San Camilo, con sus fincas urbanas. “El hospital y templo de Jesús, con las fincas urbanas que pertenecían al duque De Monteleone, aplicadas a la instrucción primaria por la ley de 22 de Mayo de 1833. El antiguo y nuevo hospital de Belem. El hospicio de Santo Tomás, con su huerta. El edificio de la antigua Inquisición, aplicado a la academia de San Carlos por la ley de 20 de mayo de 1831. El templo del Espíritu Santo, con su convento.” Conocedor Gómez Farías que escuelas sin libros son nada, dio el siguiente paso.

Procedió a establecer en la Ciudad de México una biblioteca nacional pública, misma que se ubicaría en extinguido Colegio de Santos. Para integrar el acervo bibliográfico, se tomarán aquellos volúmenes que pertenecieron a la Universidad, destinándose tres mil pesos anuales para la adquisición de otros libros. Pero los Liberales sabían que no sé podría llegar a la cima de la pirámide educativa sino se construían las bases, procedieron a actuar en consecuencia ese mismo 26 de octubre.

Se emitió un decreto que consideraba el establecimiento de una escuela normal para los que se destinen a la enseñanza primaria. Igualmente, mencionaban, que se establecerá igualmente otra de la misma clase para la enseñanza primaria de mujeres; se creará una escuela primaria para niños en el local de cada uno de los seis establecimientos de estudios mayores, con total separación, y puerta aparte si fuere. posible, aunque bajo la inspección y cuidado del director y vicedirector del establecimiento. Respecto a la materia educativa en sí, declaraban que “en estas escuelas se enseñará á leer, escribir, contar y el catecismo religioso y político”. Esto último muestra como los Liberales eran de mentalidad abierta y no temían que las ideas se confrontaran desde edad temprana para así crear una nueva generación de mexicanos. Respecto a los emolumentos, se apuntaba que “los maestros disfrutarán setenta y cinco pesos mensuales, sin derecho a casa para su habitación.” Y para que se viera que no dejaban a un lado las instalaciones eclesiásticas, se mencionaba que “la dirección establecerá, además, en cada parroquia de la ciudad federal en que no esté situado establecimiento alguno de estudios mayores, otra escuela primaria para niños, en la que se enseñará a leer, escribir, contar, y los dos catecismos ya indicados”. Ni duda había las bases educativas habían sido establecidas de la sima hasta la cima. Aun quedaban otros asuntos por atender y esto no era asunto discursivo sino de acción, era necesario apurarse antes de que al futuro poseedor de únicamente quince unas se le ocurriera regresar.

El día 27, se dio a conocer: “Cesa en toda la República la obligación civil de pagar el diezmo eclesiástico, dejándose á cada ciudadano en entera libertad para obrar en esto con arreglo a lo que su conciencia le dicte.” Si bien la medida era impecable y no atentaba contra creencia alguna, la curia reaccionó con furia. Para ellos, era darle libre albedrío al ciudadano y quitarles a los sacerdotes una fuente de ingresos basada en la amenaza del tostado eterno. Y para que no fueran a olvidar el mes de octubre de 1833, el día 31, se publicó la circular indicando que: “Que los eclesiásticos no toquen en el púlpito materias políticas en pro, ni en contra de los principios de la administración pública; que respecto de cualquier exceso que se advierta en el particular, se usen los medios represivos propios de la autoridad que conozca…”. Sin embargo, noviembre no seria un mes grato para la curia, el día 8, se expidió la ley mediante la cual “se derogan las leyes civiles que imponen cualquier género de coacción, directa o indirecta, para el cumplimiento de los votos monásticos”. Esto implicaba que “los religiosos de ambos sexos quedan en absoluta” libertad, por lo que respecta á la autoridad y orden civil, para continuar o no, en la clausura y obediencia de sus prelados.”

Esto no era en forma alguna implicaba un ataque a la institución eclesiástica como lo demuestra el apartado de la ley que señalaba: “El gobierno, así como protegerá la justa libertad de los religiosos de ambos sexos, que voluntariamente quieran abandonar los claustros, en conformidad de lo dispuesto en esta ley, auxiliará también a los prelados en los casos en que sus súbditos que se resuelvan a seguir la comunidad, les falten al respeto, o desconozcan su autoridad y disposiciones dirigidas al cumplimiento de sus deberes y observancia de su instituto”. Para el 17 de diciembre, se decretó que “se proveerán en propiedad todos los curatos vacantes y que vacasen de la República en individuos del clero secular. .se suprimirán las sacristías mayores de todas las parroquias…el presidente de la República en el distrito y territorios y el gobernador del estado donde este situada la iglesia parroquial, ejercerán atribuciones que las referida leyes concedían a los virreyes, presidentes de audiencias o gobernadores, pudiendo devolver la terna todas las veces que los propuestos en ella o fueren de su satisfacción…”. Con esta ley de una vez por todas se cortaba la dependencia del real Patronato de Indias que prevalecía desde los tiempos del inicio de la Colonia. Como regalo de Navidad, el 24 de diciembre de 1833, se publicaba la ley precisando que “no se han debido ni podrán ocupar, vender o enajenar de cualquiera manera, los bienes raíces y capitales de manos muertas existentes en toda la República, hasta que por la resolución pendiente del congreso general no se determine.” En asuntos religiosos, don Valentín todavía alcanzó a emitir una disposición el 16 de abril de 1834, indicando que se secularizaban todas las misiones en la república. Con todo esto, la jerarquía católica estaba furiosa y empezaron a clamar por el regreso de López de Santa Anna.

Ante petición tan divina, el lotero del futuro decidió regresar para salvar a la patria del desorden. A partir del 24 de abril de 1834 se sentó en la silla presidencial. Un mes más tarde, Ignacio Echeverría y José Mariano Campos lanzaban el Plan de Cuernavaca en el cual culpaban a las logias masónicas del desorden, así decían ellos, al que habían llevado al país el grupo encabezado por Gómez Farías, mientras que a la vez reconocían como única autoridad a López de Santa Anna. Ni que decir de la curia, bailaban de alegría. El 23 de julio, López de Santa Anna emitió una circular ordenando suspender las leyes del 17 de diciembre y 22 de abril. Para congraciarse con el clero, nombró ministro de justicia y negocios eclesiásticos al obispo de Michoacán, Juan Cayetano Portugal, conocido por su conservadurismo rancio. Para los días 6, 7 y 8 de julio, la curia le organizó un triduo del santísimo sacramento para darle las gracias por el apoyo que les otorgó. Hubo un exaltado por ahí quien dijo que el retorno de Santa Anna al poder solamente podía comprarse con el del Mesías a Belén. Para agosto, ya había desaparecido todas las reformas instauradas por Gómez Farías. De gallero pasó a sirviente de la curia, creyó que los tenía en el bolsillo. Ya tendría tiempo de ver, en 1847, que esos se inclinaban ante el que les ofreciera un saco repleto de monedas.

En esta forma, el país desando los pasos que, en un lapso corto, había dado hacia el futuro. Al final, bañado de oprobios, Valentín Gómez Farías hubo de abandonar el país y en medio de todo eso su labor fue destinada al olvido en un grado tal que nuestros historiadores, tal vez para no malquistarse con la curia, la han minimizado a lo largo de los tiempos. Cuando teníamos los instrumentos para marchar con paso firme hacia el futuro, algunos se impusieron y optaron por regresar el reloj de la historia de la mano de Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón, quien nos hizo perder el resto de la primera mitad del siglo XIX y, también, la mitad del territorio. Todo por insistir en el retorno a un modelo agotado que ya nada podía ofrecer. Si algunos hubieran aprendido de la historia…. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Ni modo que no vayamos a reconocerlo. El exponente más preclaro del saltimbanquismo, durante el siglo XX y lo que va de este, Porfirio Alejandro Muñoz Ledo y Lazo de la Vega, se ha convertido en la voz sensata de la 4T. Para que veamos cómo domina todos los terrenos soltó una frase que nos hizo rememorar a su tocayo, el filósofo mexiquense, Porfirio Remigio Rivera.

Añadido (2) Con toda certeza, en el muro de la ignominia, ya buscan un sitio para esculpir las palabras del director del IMSS, Zoé Robledo: “Lo que pasó en Monclova, nunca debió pasar”. Por favor, abran espacio que ya llegaron los valores juveniles.
25 Abril 2020 04:00:00
Y todo comenzó cuando a Texas le permitieron la esclavitud
En nuestro país a todos nos da por criticar, con toda la razón, que en los Estados Unidos de América durante muchos años haya prevalecido la práctica abominable de la esclavitud. Sin embargo, poco volteamos a ver que esa costumbre preponderó aquí en México a lo largo de la Colonia contando con todas las bendiciones y justificaciones requeridas. Para tratar de terminar con ese negocio, en Guadalajara el 6 de diciembre de 1810, Miguel Hidalgo Costilla y Gallaga, y en Chilpancingo, el 5 de octubre de 1813, José María Morelos y Pérez Pavón decretaron la abolición de la esclavitud. Sin embargo, a pesar de esas proclamas en medio de la lucha independentista, las cosas no cambiaron y continuaron hasta después de consumada la independencia. No sería sino hasta el 15 de septiembre de 1829 cuando el presidente Vicente Ramón Guerrero Saldaña emitió un decreto para abolir la esclavitud. La medida tuvo reacciones mixtas en el país, pero en el noreste del país provocó descontentos. La región especifica en donde se generaron reparos fue en el estado de Coahuila y Texas. Recordemos que entonces por esa área aun no llegaba López de Santa Anna y Pérez de Lebrón para firmarles la salida a los habitantes de la segunda parte del nombre que entonces tenía nuestra entidad natal. Pero el terreno para esa separación ya se desbrozaba en 1829. Sin embargo, las autoridades no vieron o no quisieron percatarse de lo que ahí se planeaba hacer. Respecto a como los habitantes del departamento de Texas protestaron en contra del decreto abolicionista, nos encontramos un escrito titulado “Slavery in Early Texas,” publicado, en 1898, en la revista “Political Science Quaterly” bajo la autoría del historiador y profesor de la Universidad de Texas, Lester Gladstone Bugbee.

Partamos de como se dio el asunto de la esclavitud a partir de la consumación de la independencia de México. Es de sobra conocido que los colonos estadounidenses que llegaron al área de Texas estaban encabezados por Stephen Fuller Austin quien en 1823 realizó gestiones ante la Junta Gubernativa encabezada por Agustín Cosme Damián, aquel criollo quien se sintió noble, para evitar que se aboliera la esclavitud, además de lograr un permiso el cual permitiera a los colonos llevar consigo a sus esclavos, estableciéndose que los hijos de estos que nacieran en Texas obtendrían su libertad a los 14 años. Aun cuando esta autorización se abrogó una vez que De Iturbide fue echado, Austin estableció la primera colonia bajo esas reglas. La Ley federal del 13 de julio de 1824, prohibió el comercio de esclavos. En base allá pudo haberse evitado llevar esclavos a Texas, pero las autoridades del estado de Coahuila y Texas fueron omisas. El acta constitutiva de la Constitución Federal de 1824 nada especifico al respecto. Por su parte, el Congreso Constituyente de Coahuila y Texas, bajo el liderazgo de Manuel Carrillo, se opuso a la esclavitud, pero las acciones realizadas por Felipe Enrique Neri, Barón de Bastrop y los miembros de la familia Austin rindieron frutos y la constitución estatal, que entró en efecto en 1827, permitía que los inmigrantes trajeran esclavos durante seis meses después de la promulgación de ese documento. Asimismo, se estableció que los hijos de los esclavos eran libres desde su nacimiento. En septiembre de ese año, el Congreso Federal promulgó una ley declarando ilegal que los colonos quienes arribaran a Texas trajeron con ellos a sus esclavos. Sin embargo, en 1828, el gobierno de Coahuila y Texas proveyó los medios para evadir la ley mediante la legalización de aquellos contratos que fueran celebrados en el extranjero, por lo cual los colonos estadounidenses continuaron trayendo a sus esclavos a quienes no llamaban en esa forma sino “indented servants.”

Conforme a la narrativa, desde 1827, el diputado José María Tornel y Mendívil presentó una iniciativa en el Congreso mexicano para emancipar a todos los esclavos en México. Dado que el Senado atoró la concreción de la propuesta, Tornel fue directamente con el presidente Guerrero Saldaña a quien convenció de que era necesario emitir un decreto el cual se proclamó el 15 de septiembre de 1829. Originalmente la disposición se concretaría a la capital de la república, pero como no pudieron conseguir un numero suficiente de esclavos para que aquello impresionara, a sugerencia de Tornel, el presidente decidió ampliarlo para todo el país. El texto del documento fue de una brevedad poco usual, se leía: “se abole la esclavitud, a partir de ahora todos los negros son libres y sus propietarios recibirán una compensación en el futuro.” Bugbee no dejó de apuntar que Tornel no sentía simpatía alguna por los EUA y anotó que, el futuro partidario del lopezsantanismo, indico que con la medida se buscaba crear una barrera entre México y esa nación. Si bien en la mayor parte del territorio mexicano la medida fue aceptada como positiva, en el departamento de Texas, los colonos estadounidenses ubicados ahí mostraron resistencia.

Y todo comenzó cuando a Texas le permitieron la esclavitud

En nuestro país a todos nos da por criticar, con toda la razón, que en los Estados Unidos de América durante muchos años haya prevalecido la práctica abominable de la esclavitud. Sin embargo, poco volteamos a ver que esa costumbre preponderó aquí en México a lo largo de la Colonia contando con todas las bendiciones y justificaciones requeridas. Para tratar de terminar con ese negocio, en Guadalajara el 6 de diciembre de 1810, Miguel Hidalgo Costilla y Gallaga, y en Chilpancingo, el 5 de octubre de 1813, José María Morelos y Pérez Pavón decretaron la abolición de la esclavitud. Sin embargo, a pesar de esas proclamas en medio de la lucha independentista, las cosas no cambiaron y continuaron hasta después de consumada la independencia. No sería sino hasta el 15 de septiembre de 1829 cuando el presidente Vicente Ramón Guerrero Saldaña emitió un decreto para abolir la esclavitud. La medida tuvo reacciones mixtas en el país, pero en el noreste del país provocó descontentos. La región especifica en donde se generaron reparos fue en el estado de Coahuila y Texas. Recordemos que entonces por esa área aun no llegaba López de Santa Anna y Pérez de Lebrón para firmarles la salida a los habitantes de la segunda parte del nombre que entonces tenía nuestra entidad natal. Pero el terreno para esa separación ya se desbrozaba en 1829. Sin embargo, las autoridades no vieron o no quisieron percatarse de lo que ahí se planeaba hacer. Respecto a como los habitantes del departamento de Texas protestaron en contra del decreto abolicionista, nos encontramos un escrito titulado “Slavery in Early Texas,” publicado, en 1898, en la revista “Political Science Quaterly” bajo la autoría del historiador y profesor de la Universidad de Texas, Lester Gladstone Bugbee.

Partamos de como se dio el asunto de la esclavitud a partir de la consumación de la independencia de México. Es de sobra conocido que los colonos estadounidenses que llegaron al área de Texas estaban encabezados por Stephen Fuller Austin quien en 1823 realizó gestiones ante la Junta Gubernativa encabezada por Agustín Cosme Damián, aquel criollo quien se sintió noble, para evitar que se aboliera la esclavitud, además de lograr un permiso el cual permitiera a los colonos llevar consigo a sus esclavos, estableciéndose que los hijos de estos que nacieran en Texas obtendrían su libertad a los 14 años. Aun cuando esta autorización se abrogó una vez que De Iturbide fue echado, Austin estableció la primera colonia bajo esas reglas. La Ley federal del 13 de julio de 1824, prohibió el comercio de esclavos. En base allá pudo haberse evitado llevar esclavos a Texas, pero las autoridades del estado de Coahuila y Texas fueron omisas. El acta constitutiva de la Constitución Federal de 1824 nada especifico al respecto. Por su parte, el Congreso Constituyente de Coahuila y Texas, bajo el liderazgo de Manuel Carrillo, se opuso a la esclavitud, pero las acciones realizadas por Felipe Enrique Neri, Barón de Bastrop y los miembros de la familia Austin rindieron frutos y la constitución estatal, que entró en efecto en 1827, permitía que los inmigrantes trajeran esclavos durante seis meses después de la promulgación de ese documento. Asimismo, se estableció que los hijos de los esclavos eran libres desde su nacimiento. En septiembre de ese año, el Congreso Federal promulgó una ley declarando ilegal que los colonos quienes arribaran a Texas trajeron con ellos a sus esclavos. Sin embargo, en 1828, el gobierno de Coahuila y Texas proveyó los medios para evadir la ley mediante la legalización de aquellos contratos que fueran celebrados en el extranjero, por lo cual los colonos estadounidenses continuaron trayendo a sus esclavos a quienes no llamaban en esa forma sino “indented servants.”

Conforme a la narrativa, desde 1827, el diputado José María Tornel y Mendívil presentó una iniciativa en el Congreso mexicano para emancipar a todos los esclavos en México. Dado que el Senado atoró la concreción de la propuesta, Tornel fue directamente con el presidente Guerrero Saldaña a quien convenció de que era necesario emitir un decreto el cual se proclamó el 15 de septiembre de 1829. Originalmente la disposición se concretaría a la capital de la república, pero como no pudieron conseguir un número suficiente de esclavos para que aquello impresionara, a sugerencia de Tornel, el presidente decidió ampliarlo para todo el país. El texto del documento fue de una brevedad poco usual, se leía: “se abole la esclavitud, a partir de ahora todos los negros son libres y sus propietarios recibirán una compensación en el futuro” Bugbee no dejó de apuntar que Tornel no sentía simpatía alguna por los EUA y anotó que, el futuro partidario del lopezsantanismo, indico que con la medida se buscaba crear una barrera entre México y esa nación. Si bien en la mayor parte del territorio mexicano la medida fue aceptada como positiva, en el departamento de Texas, los colonos estadounidenses ubicados ahí mostraron resistencia.

Tan pronto se supo la noticia por los rumbos de Nacogdoches, el primero en protestar fue John Durst quien, el 10 de noviembre de 1829, dirigió un comunicado al líder del grupo, Stephen F Austin, indicándole que si la disposición entraba en efecto estarían arruinados. Una semana después, Austin le respondió indicándole que deberían de presentar al gobierno ya fuera a través de los ayuntamientos, o alguna otra vía, una protesta respetuosa indicando que, de acuerdo con la constitución y las leyes de colonización, sus propiedades estaban garantizadas sin excepción. Que ellos habían traído a Texas los esclavos de su propiedad bajo la creencia de que se les garantizaba su posesión y por ello aceptaron la invitación que les hizo el gobierno mexicano para que colonizar el territorio. Asimismo, enfatizaba que la Constitución de Coahuila reconocía el derecho de propiedad sobre los esclavos, lo cual defenderían como cualquier otra cosa que les pertenecía. Eso sí, les recomendaba que la protesta la hicieran con todo respeto. Lo que a continuación se lee es para tomarse con un grano, o tal vez un puño, de sal: “Como les dije a mis amigos de Bexar, cuando el decreto llegue, le diré al gobierno lo mismo: Lo que haga lo realizare abiertamente -no existe en todo México un hombre quien defendería su independencia , la unión de su territorio, y sus derechos constitucionales, más que yo lo haría o estaría más preparado y dispuesto a cumplir con sus deberes como ciudadano mexicano; uno de los primeros y más sagrados deberes es proteger mis derechos constitucionales y lo haré en la medida de lo posible. Soy dueño de un esclavo y de una mujer que no vale mucho, pero en este asunto debería de sentir que mis derechos constitucionales como mexicano se violan tanto como lo serían si tuviera mil, esto es un asunto de principios y no de la cantidad, esto último hace que la violación sea más grave, pero no más ilegal o inconstitucional” En igual forma, Austin reconoció que el jefe político del departamento, Ramón Múzquiz González, había suspendido la publicación del decreto. Aquí cabe mencionar que Múzquiz González sería más tarde, entre 1830 -1831, el sexto gobernador de Coahuila y Texas. Es importante mencionar que tras de detener la publicación del decreto, Múzquiz se dirigió al gobernador de Coahuila y Texas, José María Viesca y Montes (1827-1830, 1831).

Para Múzquiz eso era un asunto de respeto a las leyes aun por encima de consideraciones de carácter moral como lo hacia saber en su carta en donde recordaba que “bajo estas garantías, tan solemnes, los extranjeros, que ahora habitan este departamento, ingresaron y se establecieron con la seguridad que la nación mexicana les ofreció para sus personas y propiedades” Ante ello, proseguía, “me parece un asunto muy serio que, ahora que ya están establecidos, el gobierno los prive de parte de su propiedad, quizá la que más importante para poder desarrollar la agricultura, la crianza de ganado y otras labores a las que se dedican, mismas que no pueden efectuar sin la ayuda de la fuerza y los casi infatigables brazo de esa raza humana a quien se llama “negros” y que, para su desgracia se encuentran esclavizados” Ya en plena carrera filosofante, mencionaba que “la filantropía y los sentimientos naturales de humanidad, surgían inmediatamente, en favor de la libertad, pero las leyes positivas que rigen la sociedad emergen en favor de la propiedad la cual consideran sagrada” Múzquiz inclusive alertaba acerca de lo que podría generar, en Texas, de ponerse en práctica los lineamientos del decreto referido. Eso podría surgir lo mismo de los esclavos quien reclamarían su derecho a la libertad o bien por parte de los esclavistas quienes tomarían aquello como una excusa para defender su “propiedad” que al fin de cuentas era lo que los seres de piel oscura representaban para ellos. Lo que siguió, mostró que las palabras de Múzquiz González cayeron en suelo fértil.

El gobernador, José María Viesca y Montes, se dirigió, el 14 de noviembre de 1829, al presidente Guerrero Saldaña. En su comunicado le mencionaba que, desde su perspectiva, Texas debería de estar exento de las disposiciones contenidas en el decreto mencionado. De ser implantado, “destruiría inmediatamente las esperanzas de progreso que se albergaban al establecerse las colonias que allí se establecieron. Inclusivo, quizás, atentarían en contra de la existencia misma de Coahuila y Texas ya que el primero esperaba que los asentamientos en el segundo habrían de generar un crecimiento rápido que permitiera elevar el estado a un sitio prominente e incluso convertirlo en un territorio promisorio dentro de la confederación mexicana. En todo ello, debería de considerarse que estos asentamientos, [los de Texas], debido a las peculiaridades del suelo y clima, la prosperidad de esa zona dependía en gran medida del trabajo esclavo” En una percepción altamente cuestionable, decía que “si los dueños de las plantaciones perdían, como consecuencia del decreto gubernamental, esa fuerza laboral, este estado [Coahuila y Texas] debe de olvidarse por muchos años de cualquier tipo de avance” Inclusive, para justificar la existencia de la esclavitud, mencionó que ‘las naciones más civilizadas no han podido hacer a un lado este tipo de dificultades políticas y toleran la esclavitud.” Obviamente, mencionó el caso de los EUA. De manera similar hizo énfasis en el hecho de que si el decreto se ponía en efecto, habría insubordinaciones, las cuales generarían un alto costo económico para la entidad que tendría que desplegar la fuerza militar para apaciguarlas. Por todo ello, Viesca y Montes sugería que a Texas debería de exentarse de estar sujeto a las disposiciones del decreto.

Cuando el presiente Guerrero Saldaña recibió el comunicado, su gobierno no se encontraba en condiciones de abrir un flanco de batalla más. Tras de analizar la situación, el único presidente mulato que hemos tenido emitió un decreto el 2 de diciembre de 1829 a través del cual dio respuesta a Viesca y Montes.

En dicho precepto, el presidente Guerrero indicaba que tomando en cuenta “los resultados fatales que se esperan, perjudiciales para la tranquilidad e incluso para la existencia política del Estado; y habiendo considerado lo necesario que es proteger, de manera eficaz, la colonización de estas inmensas tierras del República, se complace en acceder a la solicitud de su Excelencia y declarar el departamento de Texas exento de la disposición general, comprendida en dicho Decreto. Por lo tanto, esta Excelencia declara que no debe hacerse ningún cambio con respecto a los esclavos que existen legalmente en esa parte del estado gobernado por su Excelencia, esperando que su patriotismo y filantropía, permitirán ejercer la vigilancia más enérgica para que se cumplan las leyes generales y las del Estado que prohíben la introducción de nuevos esclavos y establecen la libertad de la progenie que nace en su territorio, que se cumpla, para que así no pase mucho tiempo antes de que el espectáculo, melancólico y repugnante, representado por la esclavitud de una parte de la raza humana pueda desaparecer del suelo mexicano…”

Aun cuando pareciera que Texas no abusó de dicho decreto, las cifras respecto al número de esclavos que vivían en dicha entidad mostraban otra cosa. De acuerdo con un reporte elaborado en mayo de 1829, en Nacogdoches cuyos pobladores de raza blanca totalizaban 666, vaya numerito, se encontraban a noventa y nueve esclavos; había unos pocos en Bexar y Goliad. Sin embargo, la mayor cantidad de esclavos pertenecían a la colonia de Austin, donde para 1831, la población creció hasta 5665 personas. En 1834, se envió a Juan Nepomuceno Almonte como agente especial del gobierno mexicano en Texas, el hijo del generalísimo Morelos reportó que la población total en la colonia de Austin era de 9 mil personas de las cuales mil eran negros quienes habían sido traídos bajo ciertas condiciones establecidas por el gobierno estatal. En el departamento de Nacogdoches, encontró 9 mil habitantes, incluidos mil negros traídos al amparo de contratos privados. Cada vez era más evidente que tenían razón quienes desde la ciudad de México percibían como los habitantes de Texas se movían hacia un proceso de secesión. Al realizar el presidente Guerrero Saldaña una excepción a la ley les daba un trato diferenciado a los habitantes de Texas colocándolos aparte del resto de la nación mexicana. Bajo esa premisa empezaron a considerar que bien podían ellos vivir bajo sus propias leyes. Los gobernantes de México y Coahuila los había exentado de apegarse a las disposiciones que regían al resto del país. Todo dio inicio cuando las autoridades se mostraron temerosas de que, si no les permitían la esclavitud, los texanos podrían inconformarse. Al final, de nada valió la actitud timorata, el proceso para que Texas se separara de México estaba en marcha. La secesión se concretaría siete años más tarde culminando en el momento cuando López de Santa Anna fue sorprendido dando atención personalizada a Emily Morgan, una mulata. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Se desató la discusión. Para algunos, la 4T ya alcanzó una clasificación de AAA. Para otros, es la de WWE. Solamente los expertos podrán dilucidar la discrepancia.

Añadido (2) Criticaba con enjundia sin igual a quienes, según él, al inicio no habían dado la importancia debida y por lo tanto no tomaron las acciones requeridas para enfrentar al mal que vino de China. Sin embargo, ni el menor asomo de crítica a los gobernantes de ese país en donde se originó y propagó el mal. ¿Entonces, no era ilusión óptica que debajo de la camisa alba que porta el científico eminente Julio Frenk Mora aparece una camiseta roja en donde el amarillo resalta titilante?

Añadido (3) Mucho se ha comentado que la Universidad de Harvard ya no es lo que fue. Con 41 mil millones de dólares en sus arcas, vía donaciones, los directivos mostraron una ruindad rampante. ¿Son esos los valores que inculcan a quienes acuden ahí como estudiantes? Inicialmente, aceptaron recibir 8.6 millones de dólares del programa de apoyo generado para sobrepasar los problemas generados por el coronavirus. No fue sino hasta que el presidente Donald J. Trump los exhibió cuando declinaron apropiarse de esos recursos.

Añadido (4) De lo que escribiéramos el 14 de marzo: En Macuspana, Tabasco, se llegó a un acuerdo mediante el cual cada comerciante se comprometió a suministrar “cien cargas de cacao” y con el producto de la venta adquirir “láminas de hierro forjado” que serían utilizadas en la fabricación de recipientes para el almacenamiento de “aceite iluminador” que fluye como el agua de un manantial cerca del pueblo y que los nativos usaban para alumbrar… dichos comerciantes obtuvieron en poco tiempo ganancias importantes, y como no podían vender en la localidad todo el petróleo extraído, empezaron a ofertarlo en las ciudades vecinas hasta casi llegar a la capital de Tabasco. Eso acontecía en 1857 y la leyenda pasó de generación en generación. Para entender el presente.

Añadido (5) Faltaba más, como que a su muchacho lo iban a dejar sin recursos, ahí van 30 millones de dólares para que la Organización Mundial de la Salud siga haciendo su trabajo que es mantener burócratas que nada aportan a la humanidad, pero son leales al rojo y el amarillo.
18 Abril 2020 04:00:00
Las palabras del estadista Plutarco Elías Calles Campuzano previo al inicio de la cristiada
Como lo comentamos, dos semanas atrás, esta serie de tres artículos concluye con las palabras expresadas por el estadista Plutarco Elías Calles Campuzano que aparecen publicadas en el documento “Alva W. Taylor Good Will Mission in the City of Mexico from July 28 to August 9, 1926.” (México 1926: Un reporte estenográfico de las entrevistas realizadas por la Misión de Buena Voluntad de Alva W. Taylor en la Ciudad de México entre el 28 de julio y el 9 de agosto de 1926). En esta fecha, la última apuntada, Taylor y su grupo acudieron al Castillo de Chapultepec para entrevistarse con el estadista mexicano quien recurrió al apoyo del doctor Andrés Osuna Hinojosa para que fungiera como intérprete.

Tras de darles la bienvenida, el estadista Elías Calles Campuzano les agradeció preocuparse por conocer con información de primera mano la situación prevaleciente en México para que con ella ofrecieran a los estadounidenses una visión objetiva sobre lo que pasaba aquí y no aquello que ofertaban como cierto los enemigos del país y de su gobierno. Sin más, Taylor soltó la aseveración primera: “Se acusa constantemente que su administración es antirreligiosa”. La contestación fue directa y seguramente, aun cuando fue emitida hace más de 90 años, pudiera provocar un par de santiguadas por ahí.

“En asuntos religiosos, el Gobierno mexicano no tiene preferencias, todas las religiones son dignas de respeto y gozan de protección y libertad similar”. Enfatizaba que, sin distingo, las religiones eran positivas dado que mostraban una tendencia moral. Los problemas “que se han suscitado en México han sido generados por los mexicanos representantes de la Iglesia Católica Romana [quienes] se caracterizan por su intolerancia. Piensan que todos deberían ajustarse a sus dogmas y no permitirse ninguna otra religión”. En nuestros días ya no lo expresan abiertamente, pero en el fondo es su ambición ferviente, especialmente cuando ven que el mercado está muy repartido, su participación se achica y, como lo señalaba el mandatario mexicano en 1926, “ya no pueden hacer lo que acostumbraban, entre otras cosas, perseguir a miembros de religiones distintas a la suya dado que la autoridad hubo de reprimir los ultrajes que cometían”. Lo que sigue, seguramente, implicara algo más que santiguarse.

“El clero católico siempre ha evitado acatar las leyes. Nunca ha estado dispuesto a obedecer a una autoridad que no sea aquella que mora en Roma. De esa manera han tratado de burlarse de las instituciones del país. Por ello, el Gobierno no ha tenido otra opción sino tomar medidas drásticas para hacerlos respetar las normas legales. La tendencia exhibida por la curia católica, no solamente aquí sino en todo el mundo -aun cuando sus acciones son más visibles en América Latina- es mantener- a las masas en la ignorancia más absoluta; solamente ha tratado de convertirlas en un grupo de fanáticos sin buscar ser un factor en el desarrollo moral e intelectual de esa gente”. A continuación, don Plutarco daba un repaso a la historia, un asunto que, hasta nuestros días, provoca se anatematice a quienes nos da por recordarla.

“El clero católico a lo largo de nuestra historia ha tenido la tendencia a absorber los recursos económicos del país. Desde la dominación española hasta nuestros días ha tratado de apropiarse de todas nuestras riquezas. La curia sabe que al controlar el poder económico del país ejercen, también, el control político”. Acto seguido pasó a precisar lo que, utilizando indebidamente el nombre del Gran Arquitecto, la curia católica romana había hecho en México, en donde nos sumergió en “las luchas más sangrientas; la guerra de los tres años, la Guerra de Reforma, y ​​muchos de los movimientos revolucionarios posteriores en México tuvieron su origen en las acciones del clero”. El estadista mexicano se quedó corto.

Olvidó mencionar como: A cambio de un puñado de dólares, los obispos a la hora de la invasión estadounidense, en 1846-1847, le prestaron ayuda al visitante; ante el requerimiento de Labastida y Dávalos surgió el apoyo de Giovanni María Mastai Ferretti, el papa Pío IX para que nos llegaran las tropas francesas y el barbirrubio austriaco; bajo la sombra de la Rerum Novarum, se dio el amancebamiento de Labastida y Gillow con el porfirismo para hacer negocios y recuperar bienes; se generó la participación de la curia en el asesinato del presidente Madero González; hubo una oposición rabiosa, liderada por Giacomo Paolo Giovanni Battista della Chiesa, el Papa Benedicto X, y su monaguillo local, el arzobispo de Guadalajara, Francisco Orozco y Jiménez en contra de la promulgación de la Constitución de 1917. Dejemos las digresiones y volvamos a los comentarios del estadista para quien “las ideas liberales han triunfado y el la revolución económica y social que está teniendo lugar en México ya no tolera la intrusión del clero católico en asuntos que no son propiamente espirituales”. Inmediatamente, Taylor comentó que en los EU se mencionaba que las medidas tomadas en México eran muy radicales.

Elías Calles Campuzano replicó: “Deme un ejemplo concreto. La respuesta fue: “Ninguno”. Los visitantes apuntaron que en su país los ministros religiosos discutían asuntos políticos desde el púlpito “¿pudiera eso suceder en México?” Elías Calles respondió que eso estaba prohibido aquí, deberían de entender que en Latinoamérica cuando la curia no está en el poder ataca al gobierno. Cuando señalaron que, si en México se podía dar una situación como la de los EU, en donde los religiosos no podían hablar en nombre de su iglesia cuando trataban temas no relacionados con ella, sino que lo hacían a título personal, la respuesta fue que no ya que los sacerdotes siempre lo hacían en nombre de la Iglesia católica.

Acto seguido, el estadista de origen sonorense dejó en claro que aun cuando la Constitución establece lineamientos respecto a la clerecía, hasta hace poco, ninguna pena se les había impuesto a quienes convertían al púlpito en tribuna política. Esto, se corrigió modificando la ley penal y entonces los clérigos protestaron mostrando su intención de violarla. Igualmente, se manifestaban en contra de solamente celebrar actos religiosos dentro de los templos con la intención de crear disturbios. Al cuestionamiento: “¿En caso de que los clérigos admitieran que el gobierno está en lo correcto, se derogaría la ley?” La respuesta fue: “La ley seguirá vigente, pero si los sacerdotes cumplen con ella no habrá ningún castigo”. Asimismo, les indicó que el Gobierno no estaba interesado en asuntos del dogma y si deseaban efectuar actos religiosos, o el que desearan inventar en casa particulares, no habría problema.

En lo concerniente a los ministros protestantes extranjeros, el Presidente mexicano precisó que cumplían con la ley y varios de ellos se lo aseguraron directamente que así lo harían. Tenía información de que, en los EU, los dirigentes de las iglesias protestantes conminaban por escrito a sus pastores para que cumplieran con las leyes mexicanas. Respecto a las medidas implantadas para limitar el número de clérigos extranjeros, Elías Calles mencionó: “El clero extranjero, especialmente el católico romano, ha sido una verdadera calamidad para nuestro pueblo. Miles de sacerdotes nos han sido enviados desde Europa, especialmente españoles e italianos. Estos sacerdotes son la escoria del clero… y han venido a este país con el único propósito de explotarnos; han llegado para hacer fanáticos de la gente común, y han intentado por todos los medios posibles mantener a las masas en la ignorancia; han venido tratando de absorber el poder económico del país, de quitarle a la nación todo el dinero que puedan para llevarlo a Europa; siempre han tratado de interferir con los asuntos internos del país; nunca han sido factores de cooperación para el avance de la gente; nunca han cooperado para el desarrollo moral de la nación. Ante esta invasión de elementos contaminantes, la nación ha considerado necesario tomar medidas preventivas. La ley ha tenido que ser de carácter general…” Lo que a continuación mencionaremos es el motivo real por el cual la curia católica romana se opuso al gobierno del estadista Elías Calles y terminó por incitar a una reyerta en donde murieron más de 100 mil mexicanos. Nada de que defendían sus muy personales y respetables formas de relacionarse con el Gran Arquitecto, lo que apetecían era detener primero y, después, retrasar el reloj de la historia.

Cuando Taylor solicitó le explicara el programa social del gobierno, Elías Calles Campuzano señaló que “las masas campesinas del país han estado desde la época colonial hasta hace poco tiempo bajo condiciones de esclavitud… La propiedad de la tierra en México estaba en manos de los conquistadores y esta propiedad se ha transmitido entre ellos de generación en generación, de modo que los propietarios de la tierra han sido solo unos pocos… mientras que millones de seres humanos… en los campos han sido sometidos a una condición de esclavitud. Estos campesinos pobres no han sido dueños de la tierra, ni de sus hogares... Los terratenientes, y el clero… los han mantenido en la ignorancia. El clero siempre se ha puesto del lado de los poderosos… y nunca ha sido amigo de los humildes como Jesús ordenó. Los salarios que se han pagado en las haciendas a quienes cultivan la tierra han sido tan miserables que no son suficientes para satisfacer las necesidades mínimas. El cerdo [propiedad] del hacendado ha sido mejor alimentado que los peones que trabajan desde el amanecer hasta el ocaso, ya que esos salarios han sido de quince a dieciocho centavos (7 a 9 centavos de dólar estadounidense) por día hábil. Con ese salario les ha sido imposible… alimentar a su familia. El gobierno surgido de la Revolución Mexicana ha hecho todo lo posible para ayudar a las clases campesinas y… ha promulgado leyes para dar a los pueblos indígenas las tierras que necesitan... Deseamos que estos indios pobres que fueron esclavos se liberen de una condición tan lamentable y se conviertan en pequeños propietarios de tierras”. Para quien lo olvida, este era el planteamiento del estadista, no el que después otro trazó y lo redujo a propietarios de macetas. “El gobierno se dio cuenta de que el problema no se resolvió con la entrega de tierras como única medida, por lo que la cuestión financiera también se ha abordado a través de… una organización financiera. Como los peones estaban en la pobreza más extrema, no tenían los medios para comenzar a trabajar y hacer fructífera la tierra que les dio el gobierno. Entonces establecimos bancos para financiar a quienes el Gobierno les había dado tierras, con el Banco Nacional de Crédito Agrícola como la unidad central. Estos bancos se encargan de obtener para los campesinos implementos agrícolas, maquinaria y el ganado necesario”. El planteamiento era integral y no en lo que devino después para convertirlos en entes votantes agradecidos con el tata cualquiera que su nombre fuera.

“A la vez, se presta atención a la organización social de las masas. [En esta tarea tienen un papel trascendental]los jóvenes capacitados especialmente para este trabajo en las escuelas gubernamentales. [Ellos] están organizando a los antiguos peones en cooperativas para liberarlos de la explotación económica. De esta manera, deseamos alcanzar la independencia económica de los campesinos, porque creemos que primero se debe prestar atención a las exigencias del estómago. Pero al mismo tiempo, desarrollamos un esfuerzo cultural muy intenso. Establecemos escuelas en todos los centros de población, no importa cuán pequeños sean, porque creemos que es absolutamente indispensable elevar el nivel intelectual de las personas, especialmente de los trabajadores, siendo esta la mejor ayuda que se les puede brindar a las masas, y la mejor manera de convertirlos en gente respetada. El programa del gobierno exige mil escuelas adicionales cada año en toda la República. Este año abrimos mil escuelas por encima del número que funcionaba el año pasado y en el presupuesto del año próximo proyectamos construir mil escuelas más. Mi idea es que donde sea que… haya veinte niños o más, debe de haber una escuela pública. Este trabajo [en las áreas rurales], se complementa con el esfuerzo que hacemos también en las ciudades, en donde prestamos especial atención a las clases trabajadoras, porque creo que son ellas las que necesitan la ayuda inmediata, considerando que los acomodados pueden defenderse. En este país, la organización laboral se ha desarrollado intensamente en los últimos años; casi todos los obreros están sindicalizados, y el Gobierno hace un esfuerzo para… que estas organizaciones puedan adquirir toda la cultura posible. Se han establecido escuelas y bibliotecas, especialmente en los sindicatos, y se les imparten constantemente conferencias educativas. Este trabajo tan importante ha hecho posible ya la gran evolución que ha tenido lugar en las mentes de las clases trabajadoras, que tienen ideas avanzadas. Ustedes pueden ver por si mismos que la mano de obra mexicana está respaldando el programa y las políticas del Gobierno. Como dije antes, el cumplimiento de este programa es muy difícil porque todo tiene que hacerse por vez primera. Nuestra tarea es ardua. Estamos en un periodo de desarrollo, de crecimiento”. Obsérvese que Elías Calles asociaba estos dos conceptos uno con el otro. “El principal objetivo del gobierno es lograrla independencia económica del país. No hemos pasado por alto ningún esfuerzo que podamos hacer… para que México se convierta en un país autosuficiente. La lucha para lograrlo es intensa, pero después de dos años nos encontramos más cerca de la realización de nuestro propósito”. Y continuaba.

“Hemos logrado reorganizar completamente nuestras finanzas, ahora tenemos los recursos que necesitamos para instrumentar nuestro programa y un presupuesto equilibrado que permite cumplir con las obligaciones domésticas y foráneas; el Gobierno construye carreteras y realiza grandes obras de riego; el riego planificado requiere la rehabilitación de un millón de hectáreas de tierra. Este plan será una realidad en cuatro años como máximo y, a partir de ahí, México estará en condiciones de producir todo lo necesario no solamente para su consumo, sino que tendrá un excedente para ayudar a otros pueblos. En este momento construimos escuelas para la educación agrícola de los campesinos. El próximo mes de septiembre inauguraremos cuatro escuelas cuyo propósito será convertir a los hombres en agricultores capaces. Estas escuelas no solo son prácticas, sino que ofrecerán todas las comodidades y todas las facilidades que ofrecen las universidades. El Gobierno trabaja para proveer del mayor bienestar posible a las masas; su objetivo es lograr la felicidad del mayor número de hogares. Naturalmente, este trabajo no se encuentra con la aprobación de las clases privilegiadas de la nación.” Obsérvese que en la propuesta nada se menciona de asistencialismo, el objetivo era crear una sociedad de seres productivos.

A la pregunta que si el programa mexicano estaba inspirado en Rusia. El mandatario respondió: “México no trata de imitar a nadie. Tenemos nuestros problemas y buscamos resolverlos acorde a nuestras circunstancias. No trasplantamos nada que sea exótico”. Para concluir, Taylor le preguntó: ¿Cómo podemos ayudar a México, que nos sugiere? La contestación fue: “Hay una forma en que pueden apoyarnos, decir la verdad sobre lo que han encontrado aquí”.

Las respuestas a cada uno de los cuestionamientos permiten entender como el rumbo era claro y porque la curia católica hizo todo lo posible, inclusive bendecir a sus adeptos para que fueran a matar a quienes no compartieron su perspectiva de la fe, por impedir que se concluyera el proceso que dio inicio bajo el diseño de Venustiano Carranza Garza, continuó con el desbroce del sitio realizado por Adolfo de la Huerta Marcor para permitir que la labor de cimentación fuera ejecutada por Álvaro Obregón Salido y finalmente todo estuviera listo para que el estadista Plutarco Elías Calles Campuzano construyera el edificio que albergaría el Estado Mexicano moderno bajo el cual México creció y se desarrolló. Esto, se dio sin necesidad de que ninguno de los cuatro personajes, hoy olvidados por los historiadores de ocasión, se auto colocara una etiqueta que lo calificara como el gran transformador. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Dada nuestra condición de vetados (excepto en Zócalo y la Universidad Autónoma de Piedras Negras) en Coahuila, nos sorprendió que la Secretaría de Cultura de esta entidad incluyera, entre las lecturas recomendadas acerca del presidente Venustiano Carranza Garza, el nombre de nuestro libro “El Senado estadounidense enjuicia a México y al presidente Carranza” (INEHRM, 2017). ¿Algún duende cibernético hizo la travesura?

Añadido (2) Durante la administración federal pasada, muchísimos les proporcionaron, vía “submecatum” información interna de cada área, misma que utilizaron en la campaña. Además, fueron y votaron por la causa. Cuando los apoyados llegaron, corrieron a muchos de ellos y a los que les fue bien, les rebajaron el sueldo. Hoy, van por los que quedaron para echarlos. Vaya ‘cuatrote’ que les pusieron.

Añadido (3) Veíamos en TV Chile al ministro de Economía de ese país explicar cómo el Gobierno federal y la banca privada apoyarían al sector productivo en sus niveles diferentes y nos acabamos preguntando: ¿Cuándo aparecerán el secretario de Hacienda y la secretaria de Economía de México dando a conocer un programa con apoyos reales?

Añadido (4) Previo a todo esto, los “National Insititutes of Health” (una institución en donde las miasmas nadan placenteramente) de los EU, otorgaron un apoyo para investigación por 3.7 millones de dólares al Instituto de Virología de Wuhan en China para que experimentaran con murciélagos, capturados en la región de Yunnan, sobre la transmisión del coronavirus. Así que nada de castigos divinos o reacciones al cambio climático, lo que hubo fueron varias manos que abrieron la puerta con el objetivo de tronar la sociedad occidental.

Añadido (5) “Nos fue requetebién…” (13-04-2020): “La mezcla mexicana de petróleo se cotizó en 15.30 dólares… su precio más bajo en dos semanas…” (14-04-2020); “Fitch Ratings recorta la calificación de México, desde ‘BBB’ a ‘BBB-, y queda a un escalón de perder grado de inversión…” (15-04-2020); “Durante marzo pasado inversionistas extranjeros sacaron del país 166 mil 540 millones de pesos”, (16-04-2020); “Fitch Ratings recortó la calificación de Pemex desde ‘BB’ a ‘BB-’, por lo que se encuentra en el nivel especulativo. Además, rebajó la nota de la CFE a ‘BBB-’ (17-04-2020); “Moody’s recortó la calificación de México a ‘Baa1’ desde ‘A3’, con perspectiva negativa y la calificación de Pemex… de ‘Baa3’ a ‘Ba2’, que la coloca en grado especulativo y pierde el grado de inversión”. (17-04-2020) ¿Alguna duda?
11 Abril 2020 04:00:00
La opinión de la curia católica, oficial y cismática, previo al estallido de la cristiada
Como lo prometimos, continuamos con el repaso de las perspectivas que, los actores diversos, tenían sobre el cumplimiento de las disposiciones establecidas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, promulgada en 1917, en materia de asuntos relacionados con la religión. En esta ocasión, veremos cómo percibían esto los miembros de la curia católica, tanto oficial como cismática. Estamos conscientes de que para algunos podría parecer una herejía tratar un tema de este tipo durante estos días. Sin embargo, lo nuestro es la historia y la forma en que cada uno lleve a cabo su relación con el Gran Arquitecto es muy personal y respetable.

A quienes de antemano nos anatematizan, les preguntaríamos: ¿Qué consideran ustedes más sacrílego, el comportamiento de aquellos que más tarde bendecirían a sus correligionarios para que fueran a matar a quienes no compartían su perspectiva, u otros que asaltaban sitios para establecer su versión de lo mismo, o el de un escribidor que narra como esos individuos buscaban justificar sus acciones futuras? Pero retornemos a 1926, en los días previos al arranque de la cristiada, un evento que llevaban preparando con veinte años de antelación.

Conforme a lo asentado en “Alva W. Taylor Good Will Mission in the City of Mexico from July 28 to August 9, 1926.” (México 1926: Un reporte estenográfico de las entrevistas realizadas por la Misión de Buena Voluntad de Alva W. Taylor en la Ciudad e México entre el 28 de julio y el 9 de agosto de 1926), la opinión de la clerecía católica oficial no fue factible realizarla directamente. Demandaron que cualquier pregunta(s) que quisiera hacérseles fueran remitidas por escrito. Ante ello, Taylor se dirigió al Consejo de Obispos Católicos Romanos a través del obispo de Tabasco, Pascual Díaz y Barreto quien actuaba como secretario del episcopado mexicano y vocero del arzobispo de México, José Mora y Del Río quien por esos días se encontraba enfermo. El cuestionario fue entregado al ciudadano Díaz el 6 de agosto de 1926. Veamos primero las respuestas emitidas por los eclesiásticos pertenecientes a la rama oficial de la Iglesia católica.

Primeo, los inquirían sobre cuáles eran las “clausulas antirreligiosas” de la Constitución que hacían imposible la vida de la Iglesia católica. La respuesta textual fue: “En que la Constitución ataca el origen divino de la iglesia, su objeto, sus ministros y propiedades, así como los medios por los cuales la iglesia utiliza en todos los países civilizados para su mantenimiento y crecimiento.” Respecto a eso del derecho divino, si mal no recordamos, fue hasta el siglo IV, gracias a las acciones del emperador Constantino que se dejó de perseguir a los católicos. Bajo su apoyo al papa Silvestre I (314-335), esta religión fue consolidándose hasta que, en 380, ya muerto Constantino, se convierte en la oficial del Imperio Romano. Además, no olvidemos que el catolicismo incorpora mucho de lo planteado, con antelación, por los griegos. Pero dejemos estas disgregaciones para los expertos, lo de nosotros es simplemente conocimiento general al respecto, esa parte de la historia no fue la que estudiamos como nuestra especialidad, retornemos a la respuesta clerical de 1926.

Decían que “la función judicial de las iglesias les era explícitamente negada y que las autoridades federales estaban autorizadas a intervenir, según lo señalen las leyes en los asuntos de como deberían de llevar a cabo el rito (Art. 130)” ¿A qué función judicial se referirían? Lo del asunto del rito, ¿se trataba del número de clérigos? “Los sacerdotes no son considerados como tales, sino como profesionales ordinarios (Art.130) y no reciben la consideración otorgada a los miembros de otras profesiones.”

Pues claro que eran solamente unos profesionales en el ejercicio de una actividad como cualquier otra. ¿Acaso ya se habían creído eso de que eran seres supernaturales? ¿Cuáles son las “consideraciones” que no precisan? Asimismo, se quejaban de que “deben ser mexicanos por nacimiento (Art. 130)” Un poco exagerado para los tiempos actuales, pero no tanto en aquellos tiempos. “Las legislaturas estatales están autorizadas a determinar su número máximo (Art. 130).” En esto ultimo nunca estaremos de acuerdo, ni el estado debe dictar las reglas internas de ninguna iglesia, ni los miembros de esta deben de intervenir en la materia que corresponde al estado. “Están prohibidos: ejercer sus derechos políticos (Arts. 82, 55, 59,130); Ejercer sus derechos civiles ordinarios (Arts. 3, 27, 130)” ¿Esperaban que les siguieran permitiendo utilizar el pulpito como tribuna para hace campañas políticas? Eso de sus derechos civiles, ¿Acaso no afirmaban que ellos obedecían solamente los dictados del jerarca instalado en Roma? A continuación, asomaba lo que realmente inquietaba a los prelados mexicanos.

Les preocupaba sobremanera que “la propiedad por parte de la iglesia y sus ministros está prohibida con respecto a las iglesias (Arts. 27, 130), residencias de obispos y comisarios, seminarios, asilos, colegios, casas religiosas, instituciones de caridad privada ... (Art. 27). Los ministros no pueden heredar propiedades incluso de individuos si estos últimos no son parientes cercanos (Art. 130). La iglesia no podrá poseer propiedades ya sean bienes inmuebles o cualquier capital invertido en edificios (Art. 27). Todas las propiedades que la iglesia posea actualmente a título propio o a nombre de un intermediario pasara al dominio público; y se autorizan las acciones legales de denuncia con respecto a las propiedades así amparadas, la presunción es prueba suficiente para fundamentar la denuncia (Art. 27). De lo anterior se concluye que a la iglesia se le niegan los derechos que la civilización y la naturaleza misma otorgan a toda la sociedad humana por encima del rango de salvajes” Como se observa, eso de la espiritualidad, y que reino no era de este mundo, quedaba de lado. Además, cuando en el Concilio de Trento (1545-1563) se determinó lo del celibato, el objetivo era terminar con aquello de que los bienes de los miembros de la curia fueran heredados a esposas, concubinas o a los hijos que engendraran con ellas. Si alguien se encamina para ir en busca de la leña verde para incinerarnos, lo invitamos a que haga un alto revise la historia previa y encontrara cosas que le asombraran. Mientras hace eso, seguimos con las respuestas de1926.

En la contestación argüían que, “ciertos actos ordenados por Dios, la ley los convertía en acciones criminales. El cumplimiento de las ofrendas votivas religiosas, obligatorias por la ley de Dios, a quienes se hacen obedientemente. La propiedad pública, aprobada por Dios, y en ocasiones ordenada por ÉL. La educación religiosa, o el deber de los padres de enseñar a sus hijos, tan pronto como lleguen a la edad de la razón, de la existencia de Dios, las verdades de la fe católica y el dogma y la moral cristiana. También Dios había ordenado que las vocaciones de las profesiones religiosas inspiradas por Dios serán fomentadas con prudencia y gentileza.” ¿Anexarían algún documento real que avalara esas afirmaciones?

Eso sí, dejaron claro que oficialmente no habían excomulgado a ningún político, pero varios de ellos lo estaban de hecho por sus acciones. Y ya entrados en materia, invocaban el Canon 2319, párrafo 4, para recordarles a los padres de familia que si educaban a sus hijos en otra religión que no fuera la católica podían ser excomulgados. Si se conoce de alguna escuela que sea pervertidora moral o religiosa, la ley natural prohíbe que los infantes acudan a ella, ya sea en México o cualquier otro lugar. Ante las disposiciones legales en materia educativa, se quejaban de que 50 escuelas, con un promedio de 160 educandos cada una, administradas por religiosos habían sido cerradas y en caso de que ello sucediera con todas las de ese tipo en el país, se afectaría a 2 millones de niños.

Asimismo, se quejaban de que todos las propiedades, edificios y terrenos, propiedad de la iglesia habían pasado a poder de la nación y que el gobierno federal determinaría el uso que se les daría en el futuro.

Aseguraban que era necesario hacer ver al presidente que se excedió en su autoridad. Decían que en eso coincidían profesantes de otras religiones, católicos y jurisconsultos. Era necesario modificar la Constitución Estimaban que más de 300 religiosos, incluidas 30 monjas, extranjeros habían sido expulsados. Los obispos de Tacámbaro y Huejutla fueron tomados presos, además de dos o tres sacerdotes y algunos laicos, pero estos habían sido liberados previo pago de fianza. Arguyeron que más de 500 instituciones religiosas, dedicadas a la enseñanza y caridad, estaban al borde de abandonar el país.

Los sacerdotes se negaban a registrarse porque ello implicaría la subordinación a la autoridad secular y eso, según ellos, iban en contra del origen divino de la iglesia. Decían que se le prohibía la libertad de expresión, de manifestación y aun de presentar quejas. Nuevamente, insistían con su aura de divinidad. Pero vayamos a otros de la misma rama, pero con envoltura distinta. Estos planteaban un remedo a lo mexicano de lo que decían combatir.

El grupo liderado por Alva W. Taylor, se entrevistó, en el templo de Corpus Christie en la ciudad de México, con el llamado patriarca de la Iglesia Católica Apostólica Mexicana o la iglesia cismática como se le conocía comúnmente, José Joaquín Pérez Budar. Cabe recordar que la primera acción de esta organización se dio el 22 de febrero de 1925 cuando Pérez y un grupo de seguidores asaltaron, en medio de una misa, la iglesia de la Soledad ubicada en el centro de la ciudad mencionada. Tras relatarles parte de su vida y peripecias que inclusive lo tuvieron un par de anos en la cárcel, el proponente del remedo procedió a responder, a través de uno de sus asistentes, las preguntas.

Expresó que todos los sacerdotes que lo acompañaban provenían de la iglesia católica romana. Contaban con total de 48 parroquias en el país. Se consideraba un movimiento religioso ortodoxo ya que practicaban el cristianismo puro y universal. Todos los servicios religiosos se daban en español. Aquí podríamos decir que se adelantó casi cuarenta años al Concilio Vaticano II. Afirmaba que utilizaban el Antiguo y el Nuevo testamento sin anotaciones, permitiendo que el lector los interpretara por sí mismos. Respetaban la pureza de la Virgen María, esto era un artículo de fe y sin cuya creencia nadie puede pertenecer a una religión verdadera. De igual manera, los santos eran venerados. La autoridad de esa iglesia residía en el patriarca, Pérez Budar, quien era independiente de Roma y no dependía del papa o alguna autoridad del Vaticano. El patriarca mexicano gobernará… y tendrá la autoridad para ordenar sacerdotes y otorgarles el derecho de que administren los sacramentos sagrados… sin cargo [pecuniario], para que se ponga fin a la simonía [Acción o intención de negociar con cosas espirituales, como los sacramentos o los cargos eclesiásticos]...” Al final todo cambiaba para que siguiera igual, un jerarca aquí cerca en lugar de otro en la lejanía.

Se les prometía que las limosnas podrían darse libremente. Los sacerdotes de esta iglesia serán ciudadanos obedientes de las leyes e instituciones del país, y deben de ganarse la vida con su esfuerzo. El celibato eclesiástico por ser inmoral y antinatural se eliminaría. Los sacerdotes tendrían sus hogares. Olvidó mencionar que para no parecerse a lo que decían sustituir habrían de ingerir mezcal en lugar de vino de consagrar, vaya sello de mexicanidad.

Aseguraba que instalarían semanarios para preparar a sus sacerdotes quienes estudiarían español inglés, lógica teología y filosofía, pero no latín. Ni duda, un remedo de la otra, acotar los conocimientos sobre aquello con lo que no coincidían. Pero no se olvidaban de repartir lisonjas al gobierno mexicano, no tanto porque simpatizaran con sus acciones, sino para tratar de ganarse el apoyo en su lucha contra la versión religiosa oficial. Pero no solamente repartían, sino que los cismáticos, también, decían recibir lisonjas de los miembros de otras religiones. Uno de los asistentes del “patriarca” afirmaba haber sido pastor de la iglesia episcopal durante 51 años, pero entonces expresaba su simpatía y asociación “con el trabajo del Patriarca. Hasta el momento no hemos podido poner en práctica toda la reforma que me gustaría ver realizada.

Un punto nos une con este hombre: es decir, la libertad de la iglesia en este país. La esperanza del movimiento del patriarca no es luchar contra nadie, sino solo restaurar el trabajo de la iglesia. Él desea perpetuar el espíritu de la iglesia durante sus primeros años, espíritu que se ha perdido. Él desea mantener la pureza de las doctrinas de esa época. Sabemos que la iglesia durante sus primeros cinco siglos no tuvo un papa. El primer papa fue en 590 A. D. Desde entonces, han entrado en la iglesia católica muchas doctrinas contrarias a sus enseñanzas originales. Un poco limitado en su perspectiva este ciudadano ya que para el año 590, la Iglesia católica, de Pedro hasta Pelagio II, contabilizaba 63 papas. En lo que si acierta es en que esta iglesia mucho se había alejado de su versión original.

Y para atraer clientela, afirmaban que “el clero de esta iglesia no pretende practicar el dominio temporal y espiritual sobre los miembros. Nuestro Dios es un ser perfecto sin ira ni venganza, y por lo tanto no puede condenar eternamente a aquellos creados a su propia imagen. El castigo se mide por el pecado cometido.” Ni aun con esta oferta podía convencer a las mujeres quienes eran las que más combatían a la versión de Pérez Budar.

En lo que nadie puede negar que este ciudadano estuviera en lo correcto era en su afirmación de que los sacerdotes afiliados al rito romano obedecían antes al papa que a las leyes mexicanas. Ante eso, les preguntaba si eran católicos o mexicanos.

Al final los cismáticos no atrajeron mayor número de fieles y acabó vegetando. Ni siquiera la reyerta inútil les proveyó de adherentes. Por su parte, los del rito romano terminaron bendiciendo a sus seguidores para que fueran y asesinaran o los mataran. Durante una lucha de tres años, 100 mil mexicanos murieron estúpidamente en una lucha en donde la razón se fue de paseo en ambos bandos. La refriega no era para defender creencias religiosas, se trataba de impedir el nacimiento del Estado Mexicano moderno. Ni los pertenecientes a la versión oficial, ni los de la cismática veían hacia adelante, lo suyo era retrasar el reloj de la historia hacia una versión distorsionada de las tesis promovidas por aquel judío a quien los romanos crucificaron. Por ello, el expresidente Álvaro Obregón Salido tenía razón cuando recomendó al estadista Plutarco Elías Calles no apoyar ninguna de las dos versiones del catolicismo, ya que al final habría de encontrarse con dos problemas en lugar de uno. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Ante el apoyo escaso generado desde el centro, hay quien dice que por los rumbos de la República de la Sierra Madre se ha visto un corcel en cuyos lomos cabalga el espíritu de quien se pensaba había desaparecido desde hace muchos años. ¿Será cierto?

Añadido (2) ¿Es verdad que China está haciendo negocio con el equipo de protección personal que le donó Italia al inicio de la crisis, generada en el país asiático y ahora se lo vende, a los italianos mismos? Pero no son esos los únicos incautos a los que les vieron la cara. México, primero, le vendió ¿o regaló?. Las mascarillas a precio de “ganga” y ahora fue a comprárselas a un costo elevado. Con águila o sin ella, los tricolores terminaron postrados ante la ruindad enmascarada de compasión en rojo. Solamente falta que lo adquirido sea de calidad similar a lo que rechazan, por inservible, el Reino Unido, Holanda, España, Grecia, Turquía y la República Checa.

Añadido (3) A pesar del tiempo trascurrido, aún hay quienes no entienden que el “New Deal” no sacó a la economía de los EUA de la crisis iniciada en 1929. Lo que les permitió salir del “respirador artificial” fue incorporarse a la Segunda Guerra Mundial.

Añadido (4) La Organización Mundial de la Salud (OMS), al igual que todas las agencias de la ONU, no es sino un nido de fulanos dispuestos a impulsar la agenda política de quien les provea la fiducia vía “submecatum” Hoy, ya sabemos a los dictados de quién responde el dirigente de la OMS.

Añadido (5) Para que no haya duda de que color pinta el rojo, en una entrevista con el periodista inglés, Austen Ivereigh, el ciudadano Bergoglio Sivori declaró: “creo que la pandemia del coronavirus chino es una respuesta de la naturaleza al fracaso de la humanidad para abordar las catástrofes parciales provocadas por el cambio climático inducido por el hombre…”

Añadido (6) Y por supuesto, la ayuda no fue de gratis.
04 Abril 2020 04:00:00
Andrés Osuna y su perspectiva sobre la postura de la jerarquía católica días previos a la cristiada
En medio del encierro, cinco han sido las veces que hemos cambiado el tópico de esta colaboración. Durante ese lapso, llovió, la nieve se hizo presente, la tierra pareció querer quitarse de sus hombros todo esto que le cae encima y decidió sacudirse (6.5) y, posteriormente, el sol decidió aparecer esplendoroso. Observando todo eso, bien guarecidos, finalmente decidimos el tema a comentar con usted lector amable, el cual será sobre las opiniones que, en su tiempo emitieron miembros de las religiones protestante y católica, además de la del estadista Plutarco Elías Calles. Esas posturas fueron plasmadas en “Mexico 1926: a stenographic report of the interviews obtained by the Alva W. Taylor Good Will Mission in the City of Mexico from July 28 to August 9, 1926.” (México 1926: Un reporte estenográfico de las entrevistas realizadas por la Misión de Buena Voluntad de Alva W. Taylor en la Ciudad e México entre el 28 de julio y el 9 de agosto de 1926). Taylor era el secretario de la Junta de Bienestar Social de los Discípulos de Cristo en Indianápolis, Indiana. Dada la extensión, habremos de presentarla en tres partes, la primera versara sobre las opiniones emitidas por un revolucionario distinguido el profesor Andrés Osuna Hinojosa, pero antes veamos quien era él.

Estamos ciertos que, para algunos, el apelativo poco les dirá. Eso mismo nos pasó a nosotros, aun cuando, debemos de mencionar, que durante nuestra infancia-adolescencia, allá por los rumbos del pueblo, Piedras Negras, Coahuila, a este personaje lo teníamos presente porque era el nombre que llevaba una institución de educación privada, originalmente llamada Instituto del Pueblo. Ahí, cursaban su instrucción un buen número de amigos, además de que en asuntos de basquetbol los identificábamos como el IDAO y eran nuestros “clientes,” solamente en una ocasión pudieron ganarnos, y siempre terminaron por ocupar el segundo lugar en el campeonato de la localidad, pero esa es otra historia de la que les comentaremos en un futuro no tan lejano.

Por ahora, volvamos a quien era el profesor Osuna Hinojosa, tamaulipeco de origen y profesante de la fe metodista, fue un maestro de educación primaria quien realizó estudios de maestría y doctorado en los EUA. Fundó, en 1894, la Escuela Normal de Saltillo y cinco años después creó la dirección general de instrucción primaria del estado de cual estuvo al frente, además vinculó a la escuela mencionada con el sistema educativo de la entidad. Asimismo, fue el primer director general de educación pública en el D.F. y en el estado de Nuevo León. Autor de libros de texto para educación primaria y normal, además de realizar, en los albores del siglo XX, aportes significativos a la psicología pedagógica, siendo el primero que en nuestro país escribió un libro sobre el tema, publicado en 1910 que fue texto fundamental durante muchos años en las escuelas normales del país. Además, Osuna actuó como gobernador interino de Tamaulipas entre 1918 y 1919. Vayamos a las opiniones que sustentó, en 1926, respecto a la curia católica.

En una entrevista realizada justo unos días antes de que la curia cerrara los templos, y después arguyera que eso lo hizo el gobierno, Osuna da un repaso breve de cómo se instaló el catolicismo por estos rumbos, procedió a señalar que a la iglesia le fue encomendada la educación. Sin embargo, lo que les importaba era ver como los habitantes, todos, de estas tierras permanecieran obedientes a la matriz colonial. Tras de tres siglos de dominación, de los seis millones de habitantes solamente alrededor de 30 mil sabían leer y escribir. Osuna apuntaba que “todos recibieron instrucción religiosa, pero no les enseñaron lo que era el cristianismo. La mayoría de la población continuaban siendo tan paganos como lo eran al arribo de los hispanos.” Posteriormente analizó lo ocurrido a través del siglo XIX en donde, tras la independencia, la curia aceptaba seguir sometida a España, pero nunca a un gobierno independiente en México.

Posteriormente, utilizando como marioneta al Partido Conservador, provocaron una y otra revuelta hasta que trajeron a su principito barbirrubio mismo que fue derrotado por LOS HOMBRES DE LA REFORMA. Sin embargo, durante los días del presiente Díaz Mori, la curia se rehace y durante dos décadas, estas son palabras nuestras no del maestro Osuna Hinojosa, bajo la directriz del jesuita francés, Bernard Bergoen y el arzobispo de Guadalajara Francisco Orozco Jiménez, prepararon la reyerta inútil que sustentaron en su oposición a los dictados de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917. Al respecto, Osuna afirmaba que los católicos deseaban que el estado estuviera bajo el control de la iglesia y que en las escuelas públicas se enseñara únicamente la doctrina católica, en síntesis, lo que buscaban eran que se derogara la Constitución referida. Osuna afirmaba que, en cinco o seis ciudades en los estados de Aguascalientes, Durango, Querétaro, Chihuahua, Jalisco y Puebla. se organizaban para derrocar al gobierno. Conforme a lo que un católico le comentó “los sacerdotes y las monjas eran los encargados de fomentar la rebelión.” Omitió menciona la situación en la ciudad de México. Lo que si apuntó fueron las palabras que le mencionó un católico, “tenían grupos armados para defender las iglesias en caso de que el gobierno enviara grupos a tomar posesión de los templos…y prever que se cometieran ‘sacrilegios’ dentro de ellos…”

De acuerdo con Osuna, “la mayoría de los católicos no eran partidarios del programa desarrollado por la alta jerarquía católica.” Asimismo, aseveraba encontrar en los católicos una opinión más favorable hacia quienes practicaban el protestantismo, decía, “ya nos consideran como cristianos y no nos llaman herejes. Esperamos, en los años venideros, un incremento en el numero de fieles adheridos a la iglesia protestante. La educación ha sido algo que ha ayudado a los protestantes.” A continuación, emitió una opinión que poco se menciona, pero que mucho tiene de cierta.

Desde su perspectiva, dado que las empresas petroleras buscaban leyes más favorables a sus intereses, al no lograrlo buscaron un socio que persiguiera lo mismo y lo encontraron en la curia. Acto seguido, les ofrecieron recursos para que pudieran desarrollar sus acciones subversivas y materializaran el conflicto. “Los petroleros son respaldados por la iglesia y ésta por los intereses petroleros.” Inmerso en los terrenos de los externos, Osuna afirmó que, en los EUA, los católicos creían que en México se daba una persecución religiosa, sin embargo, un sacerdote católico estadounidense dijo que “si la situación en México fuera explicada a los católicos en los EUA, ellos tendrían otra perspectiva más objetiva.”

Osuna afirmaba que, en México, el 99 porciento de los sacerdotes católicos eran agnósticos. “Cada uno de aquellos con quien he conversado no cree lo que profesa, pero mantiene su postura como un negocio. Es su cometido, su negocio es ensenar a la gente ciertas doctrinas, sin embargo, muy poca fe tiene en ellas. Desconocen si existe o no un Dios, pero predican su creencia. Respecto a la confiscación de los templos, Osuna afirmaba que estos quedarían en manos de “comités integrados por católicos seleccionados por la curia de cada congregación, pero no por los obispos.” Mientras se dudaba que los católicos aceptaran integrar dichos comités, los protestantes ya los había integrado y no tenían objeción de actuar en consecuencia. Tras de intercambiar opiniones y puntos de vista sobre el derecho de las iglesias a poseer propiedades y si estas eran propiedad del gobierno, así como quienes podían actuar como maestros en las escuelas, lo cual se establecía claramente en la Constitución, Osuna y su entrevistador abordaron un elemento que poco se revisa a la hora de analizar los instrumentos para difundir la religión, la Biblia.

Respecto a la circulación de ese libro, el maestro tamaulipeco afirmó que la iglesia católica clamaba recomendar la circulación de la Biblia. Sin embargo, estas tenían un precio muy alto. “Decían, tenemos las Biblias disponibles, pero el precio indicaba que no.” De acuerdo con Osuna, la demanda por la Biblia de los protestantes superaba por mucho a la oferta. En un acto que nosotros consideramos no debería de haber sucedido, se afirmaba que el gobierno mexicano había apoyado la edición de los Evangelios destinada a las bibliotecas y escuelas. De acuerdo con el representante de la Sociedad Bíblica Estadounidense en México, H. Marroquín, en nuestro país se vendían anualmente 33 mil Biblias, un tercio de ellas eran el Nuevo Testamento. Mientras que las Biblias con la versión católica eran vendidas a tres dólares, la versión protestante podía ser adquirida en un peso con quince centavos. “Las Biblias de los católicos se publican con sus anotaciones…” Las rivalidades no eran solamente en asuntos de percepción bíblica, a ras de tierra se materializaban.

En las palabras de un pastor de la iglesia metodista episcopal quien ejercía en la ciudad de México, Vicente Mendoza, “los obstáculos que comúnmente encontraban en los países hispanos para desarrollar el trabajo pastoral eran la superstición, la ignorancia y el fanatismo. En el caso de México, el primero era la actitud de las clases bajas… en donde la oposición se manifestaba violentamente. Los católicos romanos fueron educados en la escuela del odio y el desprecio hacia quienes no crean lo mismo que ellos, y nadie es más indigno y despreciable que un protestante.”[Este escribidor recuerda que esa era la perspectiva que prevalecía en las clases de catecismo de donde, lo decimos orgullosamente, nos expulsaron] Continuemos con Mendoza quien afirmaba que los católicos se ingerían cuanta historia les contaran de los protestantes y sus reuniones religiosas. “Las clases altas, no solamente los ricos sino también los intelectuales, mostraban indiferencia, desprecio y desdén.”

Para este grupo, “los protestantes en México merecen todo el desprecio por aceptar una religión extranjera [como si la católica tuviera orígenes mazatecos] creada en los EUA, abandonando la religión de nuestros padres, la iglesia única.” En igual forma, aseveraban que “los protestantes ayudan a la conquista pacifica de México por los anglosajones, son unos traidores, vendidos al oro estadounidense.” Los acusaban de comprar conciencias para convertirse a la religión protestante, a lo cual Mendoza preguntaba ¿Qué grupo de misioneros puede ser tan rico como para dar miles de dólares a miles de converso en México y otros países?” Retornemos a las palabras de Osuna.

Afirmaba que la iglesia católica en anda ayudó moralmente a los indígenas. Estos no sabían ni siquiera leer sus oraciones religiosas. “El gobierno ha tratado de ayudarlos instalando escuelas en las regiones donde viven y ahí han tratado de inculcarles valores morales en lo cual ha tenido poco éxito.” Mencionaba que “la mayoría de los pueblos indígenas eran independientes de la iglesia. Relataba su experiencia en Oaxaca en sonde eso sucedía. Los sacerdotes van por allá una vez al año para bautizar y confirmar y matrimoniar lo cual les permite recolectar cuanto dinero pueden.” Al respecto concluía, “lo único que he visto que les enseñan muy bien es a ser hipócritas.”

Cuando Osuna fue cuestionado sobre una conseja, común entre católicos, de que el estadista Elías Calles se jactaba de haber visto tres veces a Jesucristo y haberlo cacheteado, la respuesta fue simple y llana: “es una mentira.” En igual forma, se aseveraba que el presidente y ningún miembro de su gabinete eran católicos. La respuesta del tamaulipeco fue que “[Alberto José] Pani [Arteaga], era católico. El presidente [Elías] Calles no esta relacionado directamente con la iglesia [católica] pero toda su familia practica esa religión…Una de las hijas del presidente estudia en un convento ubicado cerca de Los Ángeles [California]…las familias de otros miembros del gabinete practican el catolicismo. La esposa de [Aaron] Sáenz [Garza] es católica aun cuando él es protestante…”

Ante la excusa de la curia católica de no registrarse y obedecer la ley porque no eran reconocidos como ciudadanos, Osuna les decía que no por el hecho de ser extranjero, eso lo eximia de cumplir con la ley. Respecto a quienes se presentaban como almas blancas defensores de la iglesia, enfatizaba que si la autoridad actuaba en contra de ellos era porque, alejados de actividades espirituales, lo que buscaban era derrocar al gobierno.

Para quien decían que la curia no intervenía en política, el maestro Osuna Hinojosa les relataba su experiencia personal cuando se impulsaba, en 1920, la candidatura presidencial de Ygnacio Bonillas Fraijo. “El arzobispo [José] Mora y del Río continuamente ha intentado dictar y entrometerse en la política del país. Durante la última administración [del presidente] Carranza [Garza], ellos [la curia] se organizaron y trabajaron en favor de Bonillas. Yo [Osuna] fui electo como miembro del comité ejecutivo.

Se me indicó que Mora y del Río estaba ansioso de conversar conmigo y otros miembros del comité acerca de asuntos relacionados con la iglesia. Se nos pidió que acudiéramos a la sede de dicha organización. Yo fui uno de los miembros del subcomité comisionado para hacer saber al presidente sobre la petición del arzobispo.” Asimismo, a reyerta delahuertista, “… fue apoyada por la curia, lo mismo sucedió cuando Villa estaba en activo. La iglesia buscaba derrocar al gobierno. Usaba su influencia en contra de las reformas y soliviantaba el radicalismo.”

Por lo que concierne a la educación, Osuna Hinojosa afirmó que “El gobierno ha establecido tres mil escuelas, creo, en los últimos dos o tres años… acerca de estas escuelas católicas, [se mencionó] que tenían muchísimas en todo el país, pero cuando el gobierno trató de encontrarlas no dieron con ellas…” Un problema que enfrentaban las escuelas publicas eran los maestros que las atendieran y la preparación de estos. Ante ello, el gobierno, hace “unos tres o cuatro años, empezó a enviar maestros especialmente preparados para ayudar a los maestros de campo… Ahora envían un grupo de maestros que va de un lugar a otro para atender las escuelas pequeñas para ayudar a los maestros, se ponen en contacto con los padres y para enseñar a los maestros locales cómo realizar las cosas que deberían hacer en sus escuelas.

Generalmente hay alrededor de cinco en cada grupo. Uno es un experto en trabajo social; otro es especialista en agricultura; otro es enviado para enseñar a las mujeres y las niñas cómo cuidar de sus hogares y sus hijos. Se trasladan a una ciudad o un pueblo. Ahí, congregan a todos los maestros de las localidades más próximas.” Esa era la perspectiva del maestro Andrés Osuna Hinojosa comprometido con la enseñanza, algo que a la curia de entonces molestaba sobremanera, ellos solamente buscaban preservar el estatus quo en donde la ignorancia brillara. La semana próxima, le comentaremos acerca de la perspectiva de los prelados católicos en plena preparación para bendecir el inicio de la reyerta inútil. Al terminar este escrito, el sol se ha ocultado y la nieve no permite ver más allá de veinte .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Un par de “científicos eminentes,” Julio Frenk Mora y Juan Ramón de la Fuente Ramírez, expresaron que hay que seguir el ejemplo de China en el manejo del coronavirus. ¿Se referían al control del mal o a la forma en que lo desperdigó? Mientras declaraban eso, nos pareció que, debajo de su camisa alba se traslucía una camiseta de color rojo en la que titilaba el amarillo, o ¿Era una ilusión óptica?

Añadido (2) El arzobispo de Cuernavaca, Ramon Castro Castro y el obispo de Saltillo, Raúl Vera Flores, no pierden la oportunidad para colocar al Gran Arquitecto como un vengador con látigo en mano en busca de pecadores. Estos no son más que un par de fariseos quienes, envueltos en una en capa de color distinto, desean que volvamos a la Edad Media.

Añadido (3) Esto no es asunto de amontonar médicos. Sino hay equipo, instrumental, protección e instalaciones suficientes y adecuadas para atender a los enfermos, lo único que sucederá es que actúen como testigos o bien acaben ellos siendo víctimas de lo que supuestamente habrían de atender. Los envían al frente de batalla con un fusil de madera.

Añadido (4) Así como en otras ocasiones criticamos el actuar del gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón, en esta ocasión debemos de reconocer que fue quien, antes que nadie en el país, empezó a tomar las medidas pertinentes para mitigar los efectos causados por el virus proveniente de China.

Añadido (5) Primero desperdigaron el mal por el mundo y ahora buscan aparecer como los samaritanos benefactores. Aquí, hay quien se postran de hinojos y casi les besa la mano porque le regalan “kits” para la prueba del coronavirus, esperamos no sean los que les regresó España porque no servían. A estos, los invitaríamos a que analicen lo que afirma el historiador y político estadounidense Newt Gingrich: “El gran objetivo de China es dominar el planeta.” Para quienes no saben lo que eso significaría, bastaría preguntarles a los habitantes de Hong Kong.
28 Marzo 2020 04:00:00
Lo que se anunciaba en los tiempos del presidente Madero González
Dado que, en estos días, las columnas de comentarios se han convertido en un asunto monotemático y los expertos en el tema de coronavirus originado en China surgen, como dirían los antiguos, cual hongos en época de lluvia, este escribidor, el único doctor de su familia quien de asuntos de medicina nada sabe, decidió no abordar el barco de esos “comentologos.” Preferimos viajar al pretérito para revisar que era lo que se publicitaba entre 1912 y 1913 cuando al país lo gobernaba el presidente Francisco Ygnacio Madero González. Primero, veremos lo que se publicitaba entre 1912 hasta el 22 de febrero de 1913 y por último revisaremos lo que apareció en los anuncios del 23 de febrero de 1913. Lo invitamos, lector amable, a que nos acompañe en este recorrido.

Era mayo de 1912 y flanqueando el cabezal de “El Diario del Hogar” que se vendía en dos centavos el ejemplar y era dirigido por Luis I. Mata, se leía a la izquierda “Beber Toluca o No Beber,” mientras que a la derecha aparecían las palabras “Toluca Extra la más Pura.” Pero esa no era la única beber agua que se ofertaba entonces. Para gargantas de mayor calado económico, el diario “El Imparcial, fundado por Rafael Reyes Spíndola, Delfín Sánchez Ramos y Tomas Braniff, anunciaba, en 1913, la venta de Coñac Hennessy el de mayor consumo en el mundo, según enfatizaba la publicidad, que era distribuido en México por la Agencia General que aceptaba los pedidos que se dirigieran, acompañado de un giro postal, al Apartado 979 de la ciudad de México.

Como entonces el consumo de tabaco era algo que, en la mente de los consumidores, proporcionaba estatus y además generaba placer, pues las campanas para promover su consumo eran de lo mas común. En ese contexto, La Tabacalera Mexicana, con orgullo grande, presumía gran que esa “fabrica ganó el primer gran premio en la exposición de San Luis Missouri 1904.” Para mostrar que ese galardón no era vano, promovía que se consumieran los cigarrillos “Flor de Lis” cuyo tabaco estaba envuelto en papel de arroz. Pero esos no eran los únicos pitillos que fabricaba dicha empresa. En “El Imparcial” aparecía publicidad sobre los cigarros Supremos que, envueltos en papel orozuz, eran indiscutiblemente los de mayor consumo en la república mexicana. Pero no toda lo que se publicitaba estaba relacionado con los “placeres,” las curas y remedios para todo tipo de males físicos ocupaban un espacio importante en los diarios.

En ese entorno, en El Diario del Hogar, encontramos que el Instituto de Fisioterapia, Mecanoterapia e Hidroterapia, ubicado en la calle 8ª de Capuchinas 158, ofrecía masaje sueco y alemán. Les preguntaba a los lectores: “¿Está usted enfermo de reumatismo (o reumas)? Inmediatamente que tenga el dolor llámeme, que lo curare. ¿No puede usted andar? ¿se siente usted débil? Llámeme al consultorio del Dr. Salvador Anaya y Arrieta. Profesor de masaje del Hospital Juárez.” Para que se viera que no era ningún charlatán, ponía a disposición de los pacientes potenciales los “Teléfonos Ericsson 5737 y Mexicana 6194 Negro.” Eso sí, las horas de consulta estaban muy limitadas, de 11 a 12 a. m y 5 a 6 p.m. En asunto de precios, la tarifa era diferencial, si se acudía al consultorio el pago era de S2.00, pero las visitas a domicilio costaban $3.00. Ahora que, si se convertía en cliente cautivo, pues la cuota mensual tenía “precios reducidos.”

Otro asunto relacionado con la salud era el del Sanatorio Quirúrgico del Dr. Heladio Gutiérrez. Esta institución, fundada en 1900, resaltaba que se especializaba en enfermedades de la cintura y cirugía general. Sine embargo, en ese sanatorio, también, se atendían todo tipo de padecimientos quirúrgicos especialmente las enfermedades de las señoras (vaya usted a saber cuáles específicamente eran). Para que se viera que ahí no se discriminaba a nadie, el Sanatorio enfatizaba que tenía “Departamento de distinción: Recamaras de primera, segunda y tercera clase a PRECIOS MODERADOS.” El citado doctor Gutiérrez ofrecía consulta de 3 a 6 p.m. en la 6ª Calle Ancha 89, misma que podía agendarse al teléfono Ericsson 1938.

Para quienes no requerían, o no podían, acudir ante un facultativo para atenderse afectaciones en los bronquios y pulmones, se les ofertaban las Pastillas Bronquiales De Brown que decían ser “un remedio seguro en uso 50 años.” Ahora que, si solamente se trataba de una tos, por mas fuerte que fuera, lo mejor era tomar las Pastillas del Dr. Andreu. Los que necesitaran atender algún malestar relacionado con nariz, oídos y garganta, podían acudir al consultorio, ubicado en la calle 3ª de Tacuba (antes San Andrés), del doctor Gonzalo Herrera quien los atendería entre las 9:30 y 12:00 horas.

Si los problemas eran visuales, la Mexico Optical Co., S.A, autocalificada la mejor casa de México, decía ofrecer a su clientela el mejor servicio y atención. Enfatizaba ser el “depósito general de los lentes “Tóricos” y Bifocales invisibles,” y tener “precios sin competencia en todos los artículos de óptica.” Atendía “ventas por mayor y menor” vía el “apartado 1732” o bien en su local situado en “Av. Independencia 2.”

Continuando con asuntos de la salud, en “El Imparcial” se anunciaba el “Dr. Darío Fernández de la Facultad de México. Especialista en enfermedades de Sras. y de las vías urinarias.” Destacaba haber realizado su “practica en Paris” y otorgaba “consultas de 10 a 12 a.m. y de 3 a 6 p.m.” en su oficina sita en “3ª calle de Donceles 63.” Por esos rumbos, de vías urinarias y anexas, en la Policlínica del Dr. Tornet, ubicada en la calle de Meave no. 26, se ofrecía curación garantizada para la impotencia. Se mencionaba que esto era logrado mediante el uso del sistema “Uphlon,” a base de cloruro de oro. Pero dejemos los asuntos de las enfermedades y su cura y pasemos a la publicidad de algunos comederos.

En El Diario del Hogar aparecía el anuncio del “Restaurant Gambrinus. Grandioso Bello Elegante Esplendidos salones para banquetes… lujosísimos gabinetes reservados Sin igual salón comedor Soberbia Iluminación. Menú al Gusto. Exquisita Música.” Asimismo, se daba cuenta de la existencia del “Restaurant Tarditi. El mas fresco y pintoresco en el centro de la ciudad. La mejor cocina italiana. Especial trato a las familias. Conciertos todos los días por un renombrado quinteto. SE SIRVEN BANQUETES A PRECIOS MODICOS. Entrada por San Juan de Letrán. Bajos Interior del Hotel jardín. SERVICIOS A LA CARTA Y POR COMIDAS CORRIDAS. Prop. PASCUAL TARDITI.” Ahora, revisemos en donde y que prendas de vestir se encontraban en el mercado del México de 1912-1913. Sin embargo, antes de adentrarnos ahí, revisemos el anuncio que publicó en relación con la iluminación de los almacenes.

El 18 de mayo de 1912, ocupando la mitad de la página cuatro de El Diario del Hogar, se apreciaba un desplegado en el que se leía: “Hágalo desde luego. Alumbre sus almacenes con electricidad durante la noche. Ilumine sus aparadores a la caída de la tarde y atraiga a la clientela a su establecimiento por medio de un anuncio eléctrico. La luz es un atractivo, y un almacén brillantemente iluminado es una clara indicación de que en ‘el hay un hombre que piensa. El alumbrado eléctrico no es realidad un gasto. Para todo encargado de almacén progresista es una magnifica inversión de resultados buenos y seguros. En los últimos años no ha habido un solo gran negocio que se haya formado en un almacén débilmente iluminado. Recuérdese que contamos con un personal practico que se encarga de recomendar a nuestros clientes los procedimientos más eficaces y económicos para alumbrar sus establecimientos. COMPANIA MEXICANA DE LUZ Y FUERZA MOTRIZ, S.A. Esquina Cinco de Mayo e Isabel La Católica. Teléfonos: Mex. 777 Ericsson 851. Apartado 490. Harro Harrsen. Gerente General. James Carson Agente de Contratos.” Desconocemos cuantos negocios atendieron este llamado, pero lo hayan hecho o no, la publicidad de prendas diversas no se detuvo.

A principios de febrero de 1913, en El Imparcial, Las Fabricas Universales, situadas en la esquina de la calle 2ª de5 de Febrero y calle 4a de Capuchinas, publicaban un anuncio ofreciendo “ROPA BLANCA PARA SEÑORAS. Tenemos un surtido incomparable de ropa blanca para señora. Los dos clichés adjuntos representan unos de los modelos de nuestras camisas números. 3356 que ofrecemos al precio de reclame de $3.00 cada una. Son de calicot fino festonadas y bordadas a mano en infinidad de dibujos. Tenemos el mismo estilo al mismo precio en mansú fino con encajes valencianos y cinta de seda. Camisas mejor clase bordadas a mano o con encaje a $3.50. camisas en Luna de miel clase superior bordados muy finos con encaje $5.00 pida una como prueba.” Esta no era la única negociación involucrada en la venta de ese tipo de prendas.

La Sedería y Corsetería Francesa, propiedad de E. Manuel y Cía., localizada en Av. 16 de Septiembre 65, tenía cortes de franela para blusas kimono, chalinas, cubre corsés, lencería, medias para señoras, y bolsa de cocodrilo forro de tela. Asimismo, para caballeros ofertaban cuellos de tela lino Extra duradera La Doc a $1.25. En ese mismo departamento, se encontraban los “calzoncillos de tela croise extra duradera con lista punto a $1.50, $1.75. Sin Punto a $1.50. Cortos sin punto a $1.25.” en lo concerniente a los calcetines ingleses se tenían de colores rayados de gran novedad, tonos del mejor gusto y negro liso. El par costaba $0.44 y la docena $5.00. Las corbatas de moda OLYMPIC de pura seda valían $0.88, mientras que por las PARISIAN Otoman semi-seda se pedía $0.50. También, se publicitaba la venta de “JUEGOS DE AFEITAR. No. 2, armazón Níquel, espejo Venecia, movible, taza porcelana, brocha de tejón fino 9x 22 cm todo por $0.75.” La corbata tira, pura seda, con largo de 1 metro $0.25. Nudos fantasía, esplendido surtido la media docena $1.20.

Para las damas, El Palacio de Hierro hacia saber que siempre tenía “novedades de calzado americano y francés para señoras. Choclos y botas americanas desde $5.50. También de 7.50, 8. 9. 10. 11, 15 y hasta 20. Pida catalogo ilustrado al Apdo. 26. México.” Sin embargo, parecía ser que entonces la “Zapatería del Elefante [era] la más acreditada y que vende mas en la Republica.” Ubicada en Av. Isabel La Católica 14, México. D.F., tenía en existencia “bota botones para señorita es de glacé negro, tacón militar. No. 3, $6.00. Choclo o borceguí semi curvo The Morgan elegantísimo No. 32, $6.60.”

En El Imparcial, el1 de febrero de 1913, se daba cuenta de la “inauguración de la temporada de verano. Cannotier “SANJENIS. El mejor bajo el sol. A prueba de sol y agua, copa baja y ala grande. Sombrero de paja de piquitos, fina e impermeable, cinta ancha. Negro, Marino o Verde obscuro o Cinta elástica Fantasía. Precio $4.00. Calidad Italiana S5.00. Americana $6.00. Inglesa $7.00. SANJENIS HNOS SUCR. GUILLERMO SANJENIS. La Casa proveedora de los elegantes. Avenida 16 de Septiembre número 74, México.” En materia de puntualidad, “el mejor reloj de precisión es el O-M-E-G-A. Agencia la Violeta. Schreiber y Cia. Sucrs. Av. San Francisco. No. 59. Apartado No. 400. México.

Para quienes aspiraban a estar al día en los avances tecnológicos, pero no poseían recursos en abundancia, El Imparcial promocionaba la “OLIVER 5. GRADY RECONSTRUIDAS. Constantemente recibimos de la fábrica en Chicago EUA las maquinas Oliver No. 5 marca Grady reconstruidas con TECLA DE RETROCESO, TABULADOR, BASE NIQUELADA, etc. Y las que garantizamos ser tan buenas como las nuevas por lo que todo el que adquiere una de ellas sabe va garantizada por cinco años. Precio al contado $160.00 y en abonos $180.00. $15.00 con el pedido y $15.00 cada mes. Para más detalles dirigirse a Allen y Cía. Sucrs., S.A. México D.F. Avenida San Francisco Núm. 1 Apartado Núm. 1035. Mientras la vida económica parecía desarrollarse con normalidad, en paralelo, la efervescencia política estaba al punto de ebullición.

Así, el domingo 23 de febrero de 1913, mientras que en su nota principal El Imparcial daba cuenta de que “Los Sres. Madero y Pino Suarez resultaron muertos al ser llevados a la Penitenciaria,” por otra parte trataba de presentar como si nada hubiese ocurrido. Al flanco izquierdo del cabezal del diario, aparecía “Afecciones nerviosas, neuralgias rebeldes, convalecencias Curadas por el BIOPHORINET de A. Girard. 48 Rrue d’Alésia, Paris. De Venta: En todas las Droguerias y Boticas. En el lado puesto, a la derecha, se anunciaba: “El Gran repertorio de Música de A. Wagner y Levien Sucs. No tiene rival en precio. 1ª de Capuchinas 21. México. D.F. En ese mismo tenor, mezclados entre las noticias, seguía dando se cuenta de la publicidad de artículos y servicios diversos.

Nada parecía alterar la publicidad de que “los cigarros Gardenias y Margaritas del Buen Tono, S.A. son los preferidos por el bello sexo.” Al pie del cual aparecía el anuncio de Coñac Hennessy, el cual próximamente sufriría un gran embate que amenazaba con no dejar botella alguna disponible ya que, acompañados con carrujos de mariguanas, era la bebida preferida del chacal Huerta. Asimismo, se anunciaban equipos para novia en LE TROUSSEAU ubicada en Av. Juárez no. 10. En forma similar, El Nuevo Mundo ofrecía ropa para señoras bordada y con encajes. La Casa A. LAFAGE SUCRAS. EN Av. Juárez 64, anunciaba su especialidad en Trousseaux de novias y toda clase de vestidos de lujo. A la par, AL ZAFIRO UBICADA EN Av. San Francisco 62 promocionaba que era “la única casa en México que tiene un departamento exclusivo de luto. [¡!]”

Por si la salud de alguna dama no andaba muy bien, se ofrecía “Apiolina Chapoteaut” que, según la publicidad, “regulariza el flujo menstrual, corta los retrasos y supresiones, así como los dolores y los cólicos que suelen coincidir con las épocas.” Este producto, se enfatizaba, estaba disponible e n todas las farmacias. En otro lado, se anunciaba Harina Lacteada Nestlé como alimento completo para niños. Pero no solamente para los infantes se ofrecían lácteos milagrosos, para los mayores estaba la leche malteada de Horlick de la cual se mencionaba que era el alimento más sano, puro y nutritivo que se conoce para los hombres y mujeres débiles. Era elaborada por Horlick’s Malted Milk Co. y distribuida en México por Vincenty Hnos. Para que no fuera a llegar tarde a su cita, de cualquier tipo, estaba en el mercado el reloj Longines, el cual decían era el mejor, exacto, elegante y extrafino que se encontraba a la venta en la esmeralda.

Aquellos que no conservaban SUSANA DISTANCIA, porque no andaban en SUSANO JUICIO, al embarcarse en combates fragorosos desarrollados entre sabanas de higiene dudosa, La Compañía Americana de Yerbas Medicinales, cuyo consultorio estaba en la 5ª de Tacuba 68, les ofrecía el “Especifico CADYM contra la gonorrea, espermatorrea, gota militar, etc.” Pero el comercial no se quedaba ahí, sino que era mas crudo y se anotaba: “el mejor remedio del mundo que quita el escurrimiento y también el ardor del caño de 2 a 5 días sin inyecciones algunas y dolor en los riñones. El especifico CADYM nunca falla. Tiene muchos años de éxito en México.” Para que vieran que sus palabras eran ciertas, añadían un comunicado, fechado el 8 de enero de 1913, de un ciudadano de Lampazos, Nuevo León, quien firmaba con las iniciales C. H. en el texto se leía: “Muy señores míos: - Dirijo a Uds. La presente para decirles que, en meses pasados, tuvieron a bien mandarme su medicina para la gonorrea, la cual me dio muy buen resultado, y quiero me la manden otra vez para un amigo mío, a quien se la recomendé como muy buena. Anticipándoles las más repetidas gracias…”

Como muestra de las filias de El Imparcial, aparecía un anuncio que decía: “Las mejores fotografías y postales del señor ingeniero DON FELIX DIAZ están de venta en la fotografía de Emilio Lange, Avenida San Francisco (hoy Av. Madero) 1, Esquina con San Juan de Letrán. Propiedad Artística Asegurada.” Seguramente, Reyes Spíndola creyó lo que se leía en uno de los comerciales publicados ahí: “cuando un automovilista conocedor desea obtener un éxito, emplea en su automóvil la suprema gasolina “NAFTOLINA” porque sabe que es la única que produce fuerza y velocidad admirables sin perjudicar en nada el motor por delicado que sea.” Para la fortuna de México, estaba equivocado. El sobrino de su tío no alcanzaba a ser ni tan siquiera un patín del diablo. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) El 29 de marzo, de hace seis años, fue el día en que el Gran Arquitecto tenía agendada para ti la cita y puntual acudiste a ella. Muchas cosas han acontecido desde entonces y otras tantas han sido las ocasiones en que hubiera deseado, te aseguro que no soy el único, intercambiar puntos de vista contigo, aun cuando no necesariamente estuviéramos de acuerdo. Te extrañamos DON RAFAEL VILLARREAL MARTÍNEZ
21 Marzo 2020 04:00:00
El petróleo durante 1916-1917: Fuente de recursos para diseñar el estado mexicano moderno / y b
Hace una semana el relato lo pusimos en pausa cuando mencionábamos que el petróleo extraído de los pozos ubicados en Macuspana, Tabasco era de los más finos del mundo. En 1916- 1917, nadie lo duda, la única fuente generadora de ingresos suficientes para echar a andar el Estado Mexicano moderno estaba sustentada en el petróleo El asunto, sin embargo, no era fácil. Era necesario lidiar con los extranjeros propietarios de las compañías y eso implicaba dificultades que demandaban ser enfrentadas con inteligencia y testosterona. Retomemos la narrativa publicada en octubre de 1917 en “The Mexican Review.”

El primer estadounidense que se embarcó en la perforación de pozos petroleros en México fue un capitán quien invirtió hasta el último centavo que pudo colectar para trepanar a una profundidad de 152 metros en los depósitos de asfalto ubicados cerca de Llano Grande en las proximidades de Tampico. Estaba seguro de que tendría éxito, pero, al no poder convencer a otros, terminó por suicidarse. Paradójicamente, lo ocurrido después demostró que no estaba equivocado en su perspectiva. Asimismo, se anota que, en 1900, Edward Laurence Doheny firmó un contrato con el Ferrocarril Central Mexicano para abastecerlo de todo el combustible que utilizara fijándose un precio de venta de 1.20 pesos oro por barril.

A la par, inició el desarrollo petrolero en Tampico. Contrariamente a lo que algunos afirman, Doheny fue el pionero de la actividad en esa zona y no, como se asevera, el inglés Weetman Pearson. “The Mexican Petroleum Company,” creada por Doheny y socios, perforó el primer pozo en 1901, mientras que la de Pearson, The Mexican Eagle Oil Company, lo realizó en 1904. En 1917, en México, estaba registrado que 320 compañías petroleras operaban, pero excepto diez, el resto tenían niveles de producción marginal.
En materia de producción, se comentaba que, dividiendo la cantidad de petróleo producida diariamente en 1916 en los Estados Unidos (822,000 barriles) entre el número de pozos explotados allí (200,000), cada uno generaba, aproximadamente, cinco barriles por día.

En el caso de México al dividir los 40.5 millones de barriles que se extrajeron en 1916, entre los 1100 pozos, potencialmente en explotación, el resultado de producción diaria por pozo era alrededor de cien barriles, lo cual significaba una cifra veinte veces mayor que la de los Estados Unidos. Sin embargo, había algunos puntos a considerar como el hecho de que, en este último país, los pozos, por consideraciones estrictamente económicas, no operaban a toda su capacidad, mientras que, en México, los pozos, en muchos casos, solamente fluían a presión media por la falta de medios de transporte, como tuberías, vapores de tanques, ferrocarriles, etc. Además, si se acepta que al no extraer todo lo que un pozo puede producir en los Estados Unidos es lo que determina la producción unitaria más baja en ese país, no podríamos hacer más que poner una ventaja contra otro, porque nuestra superioridad no dependería de la potencialidad sino de la durabilidad de los pozos, que, si se permitiera fluir a presión media en los Estados Unidos, continuarían con su rendimiento comercial de hoy, mientras que, si se les permite fluir plenamente, no durarían tanto. Acto seguido, se rememoraban los inicios de la actividad en México.

Respecto a cómo el petrolero mexicano era comercializado en el mundo, vale la pena apuntar lo tratado en el Comité del Senado de Terrenos Públicos. Ahí, se mencionó que, conforme a las especificaciones en vigor, tanto la marina inglesa como la estadounidense, tenían prohibido utilizar petróleo mexicano. Los ingleses utilizaban nuestro combustóleo tras de que se enviaba a los EUA y tras mezclarse con otro era adquirido como “producto puramente estadounidense.” Cabe destacar que aun cuando el potencial de producción de los campos petroleros mexicanos era de alrededor de un millón de barriles diarios, debido a la falta de instalaciones de transporte, la producción real era mucho menos de un millón de barriles por semana. En el caso de The Huasteca Petroleum Company, con una capacidad potencial de 300 mil barriles diarios solamente producía 50 mil barriles, mismos que se exportaban. Algo similar sucedía con otras empresas. No había dificultad para llevar el petróleo a la costa, ya que los pozos estaban ubicados a distancia relativamente corta de los sitios de embarque, todos provistos de tuberías. Sin embargo, el problema lo representaba el transporte marítimo por lo cual se buscaba construir embarcaciones de vapor para transportar crudo.

El total de petróleo exportado de Tampico y Tuxpan en los primeros seis meses de 1917 fue de 22.1 millones de barriles, casi nueve millones de barriles más que en el mismo período de 1915. Más del 75 por ciento del petróleo fue a los EUA, mientras que América del Sur adquirió dos millones de barriles y la misma cantidad se consumió en casa. Durante los mismos seis meses se abrieron cuarenta y dos pozos nuevos. En los primeros cuatro meses de 1917, las exportaciones ascendieron a 1.2 millones de toneladas métricas (2200 libras) de petróleo crudo y 421.8 miles de refinado. Se espera que la producción total para el año alcance al menos ocho millones de toneladas métricas, o aproximadamente 56 millones de barriles. En este contexto, el gobierno mexicano establecía los lineamientos para que el petróleo aportara recursos a la hacienda pública.

Con base en una circular oficial emitida por el subsecretario de hacienda, Rafael Nieto, el impuesto al petróleo para los meses de julio y agosto se mantuvo similar a la de los meses de mayo y junio: La valoración del petróleo de una densidad de 0.97, 5 pesos por tonelada; de una densidad de 0.91, 8.50 pesos por tonelada; la valoración del petróleo crudo de una densidad de 0,91, 11 pesos por tonelada; gasóleo, 8.50 pesos por tonelada. La tasa impositiva sobre la gasolina es del 6% ad valorem sobre el crudo y del 3% ad valorem sobre el refinado. En función de esas tarifas, durante marzo y abril, las exportaciones de petróleo vía Tampico generaron 557 mil pesos o 280 mil dólares oro; las realizadas desde Tuxpan pagaron un arancel de 257 mil pesos o 138 mil dólares oro; desde Puerto México (Coatzacoalcos) solo se exportaron 556 toneladas que significaron un ingreso arancelario de 3345 pesos o 165 dólares oro. Durante mayo y junio, las exportaciones petroleras permitieron recaudar: las realizadas vía Tampico, 994 mil pesos, (casi la mitad en dolares oro), las que se originaron desde Tuxpam, 318 mil pesos (159 mil dolares oro); las de Puerto México, 51 mil pesos. Como resultado de las tarifas nuevas, desde mayo 1, el gobierno mexicano recaudó 600 mil pesos más. Se estimaba que las exportaciones de petróleo durante agosto y septiembre de 1917 habrían de alcanzar los tres millones de toneladas superior a las dos de junio y julio.

Asimismo, todas las compañías petroleras estaban obligadas a pagar un impuesto mensual de 150 pesos o 75 dólares, una cantidad insignificante dado el tamaño del negocio. Sin embargo, algunas compañías que se organizaron para vender acciones en lugar de dedicarse a la explotación se negaban a pagar los impuestos. Ante ello, el ministro de industria y comercio les impuso una sanción y las dio de baja del Registro de Empresas Petroleras. Esto las colocaba fuera de la ley y sin el poder realizar ninguna transacción financiera o gestión ante el gobierno. A la par de hacerse de recursos monetarios, con visión del futuro, el gobierno del presidente Carranza Garza procedió a realizar estudios sobre la potencialidad petrolera de México.

En dicho sentido, el ingeniero Manuel Pasalagua fue enviado por el departamento de fomento a realizar estudios en Colima, enfocados en su topografía, recursos no desarrollados, etc. Como resultado, informó haber descubierto depósitos de petróleo de gran riqueza en la vecindad de la Hacienda de Santa Rosalía, las indicaciones superficiales de filtraciones, etc., que cubren una extensión grande de territorio, mientras que las formaciones geológicas eran similares a las de las regiones petroleras desarrolladas en otros lugares. Consecuentemente el gobierno mexicano inició el proceso para nacionalizar el área mencionada.

Por otra parte, el general Jesús M. Garza informó al secretario de industria y comercio, Alberto J. Pani, que se descubrió en la isla de “Ángel de la Guarda”, en el Golfo de California, una zona muy rica en petróleo. Estimaba que, en cuanto fuera explotada, alcanzaría niveles mayores a la de cualquier otra parte del país. Se mencionaba que era mucho más rica que la zona de Tuxpan y Tampico, y podría generar una producción mucho mayor que las dos juntas. Esto, se derivaba de los informes presentados por la comisión de ingenieros que se envió a Sonora y Baja California. Cabe resaltar que en cuanto dieron inicio las exploraciones de los ingenieros, encontraron “chapopote” en algunos lugares. Ello los llevo a realizar otros estudios que indicaron la posibilidad de obtener un rendimiento considerable.

En base a todo esto, el general Jesús M. Garza, junto con Francisco Martínez, Manuel Otalora y Gustavo Muñoz, solicitaron permiso para explotar el área referida, y organizaron una empresa para obtener los fondos necesarios que les permitieran financiar los trabajos preliminares de exploración. Por otra parte, en Chihuahua, se anunció el primer descubrimiento de un depósito de parafina en este continente, no lejos de la línea fronteriza estadounidense. El lecho ha sido trazado a lo largo de diez kilómetros de extensión y los análisis de las muestras muestran el 93 por ciento del mineral puro. También se ha descubierto petróleo con una base de parafina en la misma región. La mayor parte del petróleo producido en California, la parte suroeste de los Estados Unidos, y también en México, tiene una base de asfalto. Es eso con una base de parafina que produce el mejor líquido de iluminación. El petróleo encontrado en Tabasco, que no se está explotando en ninguna medida, también tenía una base de parafina y, según los expertos, era el mejor encontrado en el mundo. Se esperaba que esos descubrimientos nuevos en Chihuahua fueran explotados inmediatamente a gran escala, lo que aumentaría, en gran medida, los recursos de la República.

Todo lo anterior era parte de lo realizado durante varios meses. En igual forma, durante ese lapso, se llevó a cabo un estudio cuidadoso de toda la industria petrolera en todos sus aspectos, con el propósito de redactar una ley que rigiera, de manera justa y equitativa, el desarrollo petrolero de la nación. Se consultaron a los representantes de las compañías petroleras principales. En el otoño de 1917, la ley aún no estaba lista para presentarse al Congreso, y ante los descubrimientos notables de nuevos campos, incluidos los mencionados de Baja California y Colima, se avisó que no se otorgarían concesiones, excepto en áreas ya reconocidas como realmente petroleras. Por lo tanto, las solicitudes de permiso para explotar las tierras petroleras recientemente descubiertas, pero no delineadas con precisión en la Baja California, quedaron pendientes hasta que concluyeran las investigaciones correspondientes. En paralelo a estos estudios, el gobierno mexicano preparaba otras medidas.

Se emitieron instrucciones para el estudio inmediato de todas las áreas denominadas “zona federal” en las regiones petroleras de la república. Esta zona consistía en un cinturón de tierra a lo largo de todos los arroyos navegables de diez metros de ancho y en el frente de marea de 20 metros desde la marca de alta mar. Estas zonas eran propiedad exclusiva del gobierno y eran inalienables de cualquier manera o consideración. Se podría otorgar permiso para el uso de estas a largo plazo mediante la solicitud y el pago de las tarifas de licencia adecuadas para ello, y esto se hizo con frecuencia. En la región petrolera, los muelles, tuberías y otros artefactos necesarios para el buen funcionamiento de la industria petrolera se han ubicado con frecuencia en la zona federal, y en la mayoría de los casos esto se hace después de que se haya presentado la solicitud y se haya otorgado el permiso, previo pago de las tarifas de licencia. Pero debido a la falta de límites definitivamente inspeccionados y marcados, la gente había entrado en la zona y la utilizaba, inclusive perforando pozos petroleros, sin dicho permiso y sin retribuir al gobierno, una irregularidad con la que se buscaba terminar. Todas estas acciones empezaron a redituar resultados.

Muestras diversas de la confianza que el gobierno del presidente Carranza Garza inspiraba, se daban mediante las acciones de empresas petroleras diversas. Ejemplo de ello eran dos empresas. The Mexican Petroleum Company Ltd. of Delaware que suspendió actividades en bolsa en 1913, las reanudó en 1917 obteniendo dividendos en acciones comunes a una tasa de seis por ciento anual. The Pan-American Petroleum and Transport Company, la cual obtiene gran parte de sus ingresos vía las acciones que tiene en The Mexican Petroleum Company, Ltd., así como en trasporte de petróleo que realiza en sus embarcaciones de vapor hacia puertos estadounidenses. La Compañía Panamericana ha declarado un dividendo trimestral a una tasa del siete por ciento anual. En igual forma, destacan que, durante el periodo beligerante en México, The Mexican Petroleum Company y The Huasteca Petroleum Company no suspendieron actividades. Generaron empleo continuo a un mínimo de tres mil mexicanos. Cuando se presentaron huelgas en el área de Tampico, fueron resueltas de manera satisfactoria sin afectar a los trabajadores.

En 1917, el petróleo mexicano era abundante, la única limitante para exportarlo era la falta de embarcaciones para el trasporte, lo cual ocasionaba que millones de barriles estuvieran almacenados en espera de ser enviados. Contrario a la conseja, no había influencia alemana en los campos petroleros. El noventa y nueve por ciento de la producción y el trasporte estaban bajo el control de Estados Unidos e Inglaterra que trasladan todo lo que pueden manejar, teniendo en reserva existencias inmensas existencias, mientras que su producción potencial e inmediatamente disponible era incalculable. Había algunos pozos enormes, como el Cerro Azul, propiedad de la Mexican Petroleum Company, con una capacidad potencial de más de 260 mil barriles diarios, el más grande del mundo, del que solamente alrededor del diez por ciento era aprovechado.

Asimismo, The Mexican Eagle Oil Company poseía varios pozos en condiciones similares. Se comentaba que esta falta de aprovechamiento trataba de ser subsanada por el gobierno federal que realizaba obras en el puerto de Tampico para permitir que buques de calado mayor pudieran entrar a cargar. Esta limitante en las instalaciones generaba una perdida grave para el gobierno que tenía ahí una gran fuente de ingresos vía impuestos. Eran los años en que el país se construía con base en el nacionalismo pragmático y no en el nacionalismo fanático que, con el cuento de los puerquitos y gallinitas, encubrió como terminó dependiendo de los favores de la bestia austriaca y el duce italiano, mientras buscaba regalarle 100 mil hectáreas a los japoneses para que las exploraran en busca de petróleo, pero esa es otra historia que aquí ya les comentamos anteriormente con detalle. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) A quienes les pareció exagerado lo que apuntábamos en nuestro Añadido (1) de la semana anterior, les tenemos noticias. El presidente estadounidense, Donald J. Trump, invocó, el miércoles 18, “The Defense Production Act.” Cuando se le preguntó si veía a la nación en una situación de conflagración, dijo que sí y se describió, “en cierto sentido, como un presidente en tiempos de guerra.” En ocasiones no es nada grato tener la razón.

Añadido (2) Ni duda cabe, el ciudadano López-Gatell abreva en los escritos del gigolo-cobarde-sinarquista-nazi de apellido Vasconcelos. La perorata del otro día despidió tufos de uno de los textos más execrables que este fulano redactó en 1940.

Añadido (3) Ya estarán contentos los venecianos. Ningún turista que los moleste, y, además, las aguas puercas de los canales han recuperado la nitidez. Buen provecho.

Añadido (4) Quienes pensábamos que solamente habíamos tenido uno, pues no, ya le apareció compañero de viaje. ¿Cuándo los veremos juntos en la cima del Cerro del Cubilete?

Añadido (5) De pronto, el espíritu poco mencionado de Gandhi se hizo presente en aquel lugar…

Añadido (6) El 18 de marzo, en el programa “The Brian Kilmeade Show,” el historiador del Instituto Hoover de la Universidad de Stanford, Victor Davis Hanson, realizó un análisis puntual acerca de China y lo que podría venir. El contenido es de los que invitan a reflexionar y confirman lo que algunos percibíamos desde hace tiempo.
14 Marzo 2020 04:00:00
El petróleo en México durante 1916: los antecedentes / A
En estos días, la narrativa sobre el petróleo está fincada en añoranzas enternecedoras, buenos deseos y la aspiración de convertir en realidad sueños juveniles, mientras que la empresa paraestatal PEMEX únicamente genera pérdidas. Ante ello, nos dimos a la tarea de revisar como fue el desarrollo inicial de la actividad petrolera en nuestro país y la situación que guardaba 103 años atrás cuando los planos para la construcción del Estado Mexicano moderno ya habían sido trazados por el presidente Venustiano Carranza Garza quien instrumentaba las medidas primeras. Una de las grandes virtudes de los hombres de la Revolución Mexicana fue su actuar bajo la premisa del nacionalismo pragmático, conscientes de las fortalezas y debilidades de la nación y en ese contexto negociar para obtener beneficios aun cuando no se logrará todo lo que hubieran querido obtener.

Un sector primordial lo era el petrolero convertido en fuente principal de ingresos gubernamentales. Acerca de la situación imperante en dicha actividad, nos encontramos el número de octubre de 1917 de la revista “The Mexican Review,” editaba en Washington, D.C. En ella, bajo el título “La Industria petrolera en México,” el editor George F. Weeks comentaba sobre una serie de artículos aparecidos en “El Economista,” un periódico publicado en la Ciudad de México, sobre las medidas petroleras implantadas en la república y su desarrollo. Veamos cómo se daban las cosas en los ayeres del sector petrolero mexicano.

Se apuntaba que, aun cuando no había registros definitivos sobre el inició esta industria en nuestro país, fueron encontrado entre panfletos pertenecientes al año 1857, algunos datos que muestran como un grupo de individuos, en su mayoría comerciantes, en el pueblo de Macuspana, Tabasco, llegó a un acuerdo mediante el cual cada uno se comprometió a suministrar "cien cargas de cacao" y con el producto de la venta adquirir "láminas de hierro forjado" que serían utilizadas en la fabricación de recipientes para el almacenamiento de "aceite iluminador" que fluye como el agua de un manantial cerca del pueblo y que los nativos usaban para alumbrar. Se relata que dichos comerciantes obtuvieron en poco tiempo ganancias importantes, y como no podían vender en la localidad todo el petróleo extraído, empezaron a ofertarlo en las ciudades vecinas hasta casi llegar a la capital de Tabasco. Por si alguna duda quedaba del porqué de la fijación petrolera. En base a esto, podemos afirmar que aun en escala pequeña, el petróleo ya era explotado en México en 1857.

Después de ocho años, los datos muestran que, en 1865, el gobierno federal otorgó un permiso a un español, Ildefonso López, para explotar los depósitos de sustancias bituminosas y oleosas en San José de las Rusias, Tamaulipas, no muy lejos de Soto de la Marina, en la parte oriental de ese estado. El español, López, se dedicó casi por completo a la explotación del asfalto que abunda en esas regiones, y también, como sus predecesores, a aprovechar el aceite mineral que fluía espontáneamente.

En vista de los resultados obtenidos por él, y tras la publicación, en 1868, de un libro que trataba de manera vaga, con la explotación del petróleo en Rusia, varios agricultores mexicanos organizaron una empresa que llevaba el nombre de "La Compañía para el Desarrollo del Golfo de México," cuyo objetivo principal de actividades era, entre otros, la extracción de coral de los bancos de arena cerca de la costa de Sotavento, pero se dedicó exclusivamente a la explotación de los campos de petróleo ubicados cerca de Caguas, después conocido como Furbero, y Papantla en Veracruz. Sin embargo, el objetivo financiero de esta empresa nunca se alcanzó, a pesar de los métodos más racionales y científicos empleados en las operaciones, porque una vez que el capital invertido se había agotado, no aparecieron nuevas fuentes de petróleo, y los organizadores abandonaron el proyecto a pesar de que en las localidades mencionadas había lugares donde el petróleo cubría la superficie de los arroyos.

Posteriormente, en 1878, un doctor Autrey al explorar la zona mencionada, encontró las obras abandonadas y denunció los yacimientos que trató de venderlos y buscó crear una empresa para explotarlos. Sin embargo, fracasó al no encontrar mexicanos dispuestos a ser sus socios. Ante ello, decidió viajar a los EUA para ofrecer en venta, infructuosamente, a una de las compañías petroleras que operaban en California, lo que él llamaba sus "minas de oro líquido en México.” Desde ese momento hasta 1883, no se encontró información que mostrara cual era el progreso alcanzado en materia de explotación de petróleo.

En ese año, se organizó en San Juan Bautista (Villahermosa), capital de Tabasco, una empresa con un capital de un millón de pesos, de la cual era presidente el médico y político, Simón Sarlat Nova quien fuera gobernador de Tabasco once veces entre 1873 y 1894. Esta empresa tenía como objetivo la exploración de los manantiales de petróleo cerca de Macuspana, cuya existencia se presume debido a las indicaciones exteriores a las que ya nos hemos referido. La ubicación de los pozos se eligió en base a una asesoría poco cuidadosa y, de preferencia, cerca de las minas de arena o asfalto, que abundaban en esa región, y las operaciones de perforación se iniciaron en el lugar supuestamente más adecuado para él, ubicado en una granja pequeña que era propiedad de Sarlat, muy cerca del lugar donde Pearson ha establecido el campamento más importante del estado.

Sin embargo, todo fue en vano; y los fondos de la empresa se agotaron sin obtener resultados positivos. Esto desanimó y engañó a los operadores hasta el punto de que detuvieron por completo todas las actividades en su explotación, e inclusive las que eran necesarias para la extracción y recolección de la maquinaria, que, expuesta a los rigores de ese clima, pronto se convirtió en montones de fierros oxidados e inútiles. Casi simultáneamente con esta empresa, el famoso sujeto inglés, Cecil Rhodes, solicitó el permiso correspondiente para la explotación de los carburos de hidrógeno en el subsuelo de una gran extensión de tierra ubicada en el distrito de Papantla, Veracruz, para lo cual previamente había trabajado activamente, y reunió en New York a un grupo numeroso de capitalistas extranjeros, quienes, en vista de las fabulosas cuentas que circulaban sobre la importancia de las indicaciones petroleras en México, emprendieron una empresa que iba a ser dedicada a la exploración y explotación del petróleo mexicano, confiriendo la gestión local a Rhodes. Esta organización se llamó "La Compañía Mexicana de Petróleo y Combustible Líquido", y al igual que sus predecesores en la misma línea, fracasó después de utilizar un capital considerable; y como la organizada en Tabasco, abandonó la maquinaria.

Tras de esta sucesión de fracasos, como era de esperarse, se suscitó un período de pesimismo con respecto a la industria petrolera en México. Esto no tuvo fundamento real, pero duró hasta 1900, cuando los capitalistas estadounidenses dirigidos por Edward Laurence Doheny, aquel que fuera el que primero perforó exitosamente un campo petrolero en Los Angeles City Oil Field y, en los 1920s, estuviera involucrado en el escándalo de “Teapot Dome,” y el neoyorkino, Charles A. Canfield, quien fuera cofundador de Beverly Hills in California. Ambos, comenzaron a trabajar en el estado de San Luis Potosí, cerca de los límites con Veracruz, en el lugar conocido como Ébano. Compraron una gran extensión de tierra en la última parte de 1900 y en la primavera de 1901 construyeron la primera planta moderna de perforación de pozos petroleros en México.

Las operaciones de perforación comenzaron el 1 de mayo de 1901, y el 14 se completó el primer pozo petrolero exitoso en la República. Mientras se perforaban otros pozos en sucesión rápida, se firmaba un contrato para vender petróleo al Ferrocarril Central de México y, en 1905, se realizaron entregas a razón de 6000 barriles diarios. Los personajes antes mencionados continuaron con el desarrollo en Ébano en el sitio conocido como el distrito de Casiano, en cuya propiedad perforaron el pozo más productivo del mundo, conocido como Casiano No. 7, cuya producción total hasta el 11 de septiembre de este año [1917], alcanzó un total de 61,568,000 barriles, registrando un promedio mensual de 600,000 barriles.

En lo concerniente a la ubicación y extensión de los campos petroleros se apuntaba que aun cuando por decreto el gobierno había definido claramente las zonas para las cuales se emitiría la licencia correspondiente para la explotación de los manantiales de petróleo, el autor de la pieza indicaba que consideraba pertinente señalar en su conjunto la región que, según muchos hombres prácticos y profesionales, es la más adecuada para la explotación del hidrocarburo. Al respecto indicaba que muchos nativos y extranjeros consideraban a la vertiente oriental del Golfo, que comienza desde las inmediaciones de la Sierra Madre oriental mexicana, hasta muy cerca del litoral, con excepción de unas pocas zonas pequeñas, es un depósito de cantidades enormes de hidrocarburos de hidrógeno. Esta zona se extiende por siete grados de longitud norte, desde el paralelo 17 al paralelo 24
Esta gran extensión cubre la mitad sur de Tamaulipas, casi todo Veracruz y partes de los estados de San Luis Potosí, Puebla e Hidalgo. Se calcula que abarca un área superficial de poco más de 60,000 kilómetros cuadrados, excluyendo algunas pequeñas porciones que no son adecuadas para esta explotación. Además de esta región, hay otras zonas con importancia relevante, pero que están mal definidas. Ellas son las de Tabasco-Chiapas, que se extiende desde el paralelo 17 pasando al norte de Chiapas al paralelo 18, cruzando de este a oeste por el medio de Tabasco, con una dimensión perpendicular, en relación con él, de dos grados y medio; los de Baja California, que aún no están del todo definidos, y los de los estados en la parte norte de la República, preferiblemente los ubicados en Nuevo León. Esas eran la generalidades, a continuación, el articulo presentaba el carácter específico de las regiones petroleras.

Citando a su fuente, El Economista, “The American Review” indica que en la primera publicación se presenta un resumen de los diversos cinturones de petróleo de la república. Los datos, sin embargo, no están tan completos como podría haberse deseado. Esas partes del país que han sido explotadas pueden reducirse a cuatro regiones distintas. La primera es la de Panuco, ubicada al este y sureste de Tampico, y que se le da el primer lugar, no por su importancia presente o futura, sino por ser el más explorado; segundo, el de Tuxpam (sur de Tampico), que a juicio de la publicación citada es indudablemente de gran importancia, especialmente en el futuro; tercero, el de Tabasco-Chiapas; y cuarto, el del Istmo, ubicado en la "estrechez" continental de Tehuantepec. Este último tiene muy poca importancia, a pesar del hecho de que fue ahí en donde se constituyó una empresa petrolera por vez primera. La clasificación anterior se realiza teniendo en cuenta el carácter específico de los productos obtenidos, ni las condiciones culturales del suelo, en cada región, lo que podría indicar si el aceite proviene o no de la misma veta. Podría pensarse que las zonas petroleras de la Baja California y las del norte de la república han sido olvidadas; pero debe tenerse en cuenta que esos "campos aún permanecen sin explorar, y por esta razón, y debido al hecho de que no hay detalles sobre ellos, no deberían, por lo tanto, tener ahora la importancia de los otros mencionados anteriormente.

La del Panuco se caracteriza especialmente por tres puntos esenciales: la profundidad menor a la que se alcanzan los depósitos de petróleo (600 a 800 metros, las excepciones que se han observado solo tienden a confirmar la regla); las relativamente pocas fallas en la perforación de pozos en la región y la corta duración de la producción de sus pozos. El de Tuxpam, a diferencia de lo anterior y otros, ha mostrado signos de que el depósito del que se extrae el aceite, que es de cal dolomítica, parece más extenso, como lo demuestran los largos períodos de productividad de sus pozos. El de Tabasco-Chiapas, aunque no ha producido cantidades considerables hasta la fecha, tiene un futuro brillante debido a la magnífica calidad de sus productos, que tienen bases de parafina, muy livianas y que contienen enormes proporciones de aceites iluminantes. Por el contrario, el de Tuxpam y la región petrolera del Istmo se caracteriza por el muy corto período de producción de sus pozos petroleros. Al igual que las del Panuco, las venas que se han descubierto en el Istmo hasta la fecha se han alcanzado a profundidades relativamente menores. De las consideraciones anteriores se deduce que las regiones que tienen el futuro más brillante para la industria son las de Tuxpam, debido a la cantidad y duración de sus producciones, y la de Tabasco-Chiapas con respecto a la calidad. Si cada una de estas regiones del país que se considera que tiene el futuro más brillante se compara sucesivamente con las de otros países, se verá que las de México tienen la ventaja sobre las de tierras extranjeras. La comparación comenzará con la de Tuxpam.

Recientemente se ha declarado en un periódico estadounidense, como una noticia curiosa, que un pozo en Texas fluía con una presión de 180 libras por pulgada cúbica; es decir, aproximadamente dos y medio kilos por centímetro cúbico, habiendo mantenido esta presión durante tres años y cinco meses. En México, sin ser considerado como un caso notable, el pozo Juan Casiano, el 16 de septiembre de 1910, fluyó con una presión inicial de 40 kilogramos por centímetro cúbico y que después de seis años y diez meses solo ha bajado a 38.4 kilogramos. por centímetro cúbico. Además, el pozo No. 4, de Potrero del Llano, fluyó al principio con una presión de sesenta y cinco kilogramos por centímetro cúbico y se ha mantenido igual hasta la fecha.

Entre estos hechos, lo que es notable no es precisamente el gran rendimiento de los pozos mexicanos, porque en otros países ha habido pozos de mayor eficiencia que los alcanzados por los de la República, excepto el de Dos Bocas, que sin duda fue el géiser más grande que haya fluido en el mundo (200,000 barriles por día durante toda su vida), en base a los resultados iniciales se estima que la producción en esta zona será constante en el largo plazo.

Cuando se hace referencia a la región de Tabasco-Chiapas, todos los informes científicos presentados en los institutos geológicos de los Estados Unidos, Alemania, Francia y México han demostrado claramente, a través de análisis respectivos, que las muestras de petróleo enviadas desde Macuspana, Tabasco, fueron del mejor aceite conocido.

Por otro lado, no debería ser extraño que la producción mexicana, a pesar de las ventajas que ya se han señalado, sea inferior a la de América del Norte y casi igual a la de Rusia (durante 1916 fue superior), por la razón de que, si bien hay más de 200,000 pozos en los Estados Unidos, hay menos de 1100 en México y de ellos menos de 300 están produciendo.

Interesante la perspectiva que se tenía sobre el potencial petrolero en México especialmente en la zona de Tabasco, pero aquello era 1917. Acerca de eso continuaremos comentando en la colaboración próxima. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Pues todo indica que el coronavirus no fue un hecho fortuito. ¿Estaremos ante la primera guerra mundial biológica?

Añadido (2) Espantados ante la posibilidad de que los extremistas tomaran el partido, el “establishment” Demócrata decidió optar por un candidato, y potencialmente presidente, de corte ¿manejable?

Añadido (3) En toda esta discusión de equidad, nadie menciona un factor fundamental, las oportunidades deben de darse en función de capacidades intelectuales de cada uno. Pertenecer al género femenino o masculino no determina, per se, poseer una mayor o menor carga neuronal.

Añadido (4) El Metro de la CDMX está convertido en una autentica bomba de tiempo. En 23 años de gobierno de “izquierda” poco se han preocupado por proveerlo de tecnología moderna y lo raro es que no se tenga una mayor cantidad y, más graves, accidentes. De ampliaciones, mejor ni hablar, la Línea 12 es el mejor ejemplo de lo que no debe de hacerse.

Añadido (5) ¿Quién envió a la(o)s encapuchada(o)s para que cometieran desmanes el domingo pasado en la marcha de las mujeres?

Añadido (6) Nos cuenta un amigo que, hace muchos ayeres, el manager de beisbol Benjamín “Cananea” Reyes acostumbraba a calificar como Zacatecas a un político sonorense fallido quien era poco bragado a la hora de pararse con la majagua al hombro en el homeplate para enfrentar una recta zumbante.
07 Marzo 2020 04:00:00
El presidente Carranza Garza precisaba
A lo largo de la historia no han faltado quienes ponen en duda la actitud que el presidente Venustiano Carranza Garza adoptara, cuando era gobernador de Coahuila, ante la felonía del católico devoto, Victoriano Huerta. Algunos afirman que no solamente lo reconoció, sino que estaba listo para sentarse a negociar con dicho sujeto. Ante eso, este escribidor decidió ir a buscar la explicación que el coahuilense emitió respecto a ello. Lo que encontramos fue un volumen breve publicado, en 1917, por la embajada de México en Washington bajo el título: “President Venustiano Carranza corrects statements made by Senator Knox, of Pennsylvania in the Senate” (El presidente Venustiano Carranza corrige las afirmaciones efectuadas en el Senado por el senador Knox de Pensilvania). Vayamos al documento.

Todo inició cuando el presidente Carranza Garza leyó un artículo publicado el 2 de mayo de 1917 en el diario “The Pittsburgh Dispatch,” editado en Pittsburg, Pennsylvania. Dicha pieza daba cuenta de las declaraciones que el exsecretario de estado, Philander Chase Knox, en funciones de senador por Pennsylvania, emitió respecto al mensaje que el presidente Carranza Garza pronunciara en el Congreso de México el 15 de abril de 1917. De acuerdo con el diario, el estadounidense le enmendaba la plana al mandatario mexicano ofreciendo su versión acerca de la postura de Carranza ante la asonada de Huerta. Para construir su argumentación, el coahuilense transcribía “lo que dijo el senador Knox, de acuerdo con el despacho publicado por el documento al que se hace referencia…”

Era una misiva dirigida al presidente Woodrow Wilson, en la cual se leía: “Permítame unos minutos para plantear mi perspectiva desde un punto de vista personal. El 27 de abril de 1916, en un discurso público que hice en la ciudad de Pittsburgh ante el Americus Club, al hablar del reconocimiento por parte de un gran número de los mexicanos y grandes áreas de la República Mexicana de la adhesión del general Huerta, Usé este lenguaje: Fue a juicio de los diplomáticos que representaban a países extranjeros en México que el gobierno provisional en México se había instalado de conformidad con la Constitución y el precedente mexicanos y que su reconocimiento rápido sería útil para restaurar las condiciones normales en todo el país. El embajador [Henry Lane Wilson] compartió este punto de vista y pidió instrucciones. El general [sic] Carranza, que en ese momento era gobernador de uno de los estados mexicanos, había informado oficialmente a este gobierno de su adhesión al nuevo gobierno; el Congreso y los tribunales mexicanos habían reconocido su autoridad, y los mensajes que recibimos de nuestros representantes diplomáticos y consulares indicaban una adhesión general a su autoridad en toda la República” Tras de la aparición de aquella nota, hubo respuesta por parte del mandatario mexicano y sobre ella Konx comentaba.

“El 7 de mayo [de1916], el General [sic] Carranza publicó un artículo en “The New York World” en el que se refería a la declaración que acabo de mencionarle el Gen.[sic] Carranza dijo: ‘Es imposible que me hubiera adherido a Huerta o haberle notificado a alguien que lo había hecho, porque el mismo día que recibí un mensaje de Huerta invitándome a reconocerlo, proclamé oficialmente que lo rechazaba a él y a su gobierno. Knox no puede probar su declaración.”

Ante ello, Knox escribía, que le fue solicitada una entrevista para dar respuesta a dicha afirmación. El senador estadounidense no la aceptó bajo el argumento de que lo haría una vez que estuviera en posesión de documentos ubicados en los archivos del departamento de estado que le permitieran respaldar su afirmación. Pero retomemos la cita textual del comunicado de Knox a Wilson. “Para mí el tema era cosa del pasado, pero hace unos días, en un discurso ante el Congreso mexicano, el general [sic] Carranza revivió este asunto y declaró que, en una entrevista reciente sobre la situación en México, prácticamente reiteré esa declaración, y la denunció como falsa. Deseo decirle, señor presidente, que desde el momento en que dejé de ser secretario de estado hasta este mismo momento, no he concedido ninguna entrevista relacionada con los asuntos exteriores de los Estados Unidos. En ningún momento, ni en ningún lugar, y hasta donde yo sé, ninguna entrevista que supuestamente yo haya concedido ha sido publicada en un periódico estadounidense.” Para sustentar sus argumentos, Knox anexaba una carta que le envió, el 18 de abril de 1917, al secretario de estado, Robert Lansing y la respuesta que este le remitió.

“En el informe presentado por el general [sic] Carranza al Congreso mexicano el día 15 [de abril de 1917], el general aprovechó la ocasión para denunciar como totalmente falsa una entrevista que, según él, yo di, identificándome como el senador Knox, pone en mi boca palabras que nunca he dicho. Se refiere a una entrevista que nunca sucedió y jamás he dado ninguna sobre el tema. Todo esto surge de una declaración que hice en un discurso público en el sentido de que pocos días después de la adhesión del general Huerta, el general [sic] Carranza había notificado al cónsul estadounidense en el estado de Coahuila [en Saltillo] que estaba listo para reconocer el régimen de Huerta en México. Estas no son las palabras exactas que utilicé, pero fueron palabras en ese sentido.

Pocos días después de hacer esta declaración, apareció en “The New York World” una entrevista con el general [y dale con el generalato] Carranza, en la que afirmaba que esa afirmación era falsa” Acto seguido Konx solicitaba, a quien desempeñaba el cargo que en otro tiempo fuera de su responsabilidad, que le proporcionara una copia del telegrama recibido por el departamento de estado en el cual se informaba de cual era la actitud de Carranza respecto a Huerta.

No podía precisar la fecha exacta del documento, pero recordaba que fue generado en febrero de 1913. “Tener una respuesta positiva a la petición, me permitirá justificar mi declaración y resolver un incidente molesto. Mi propósito es plantear el asunto desde un punto de vista personal y negar que haya dado una entrevista, como cita el general Carranza, o cualquier otra entrevista sobre el tema. El telegrama será una prueba fehaciente para respaldar la declaración única que he realizado en referencia a ese asunto.” Ni tardo, ni perezoso, el secretario Lansing respondió al requerimiento de Knox y le envió el telegrama solicitado.

El 21 de febrero de 1913, a la una de la tarde, el cónsul en Saltillo, Holland envió al secretario de estado, Knox, un comunicado en el cual se leía: “El gobernador Carranza me acaba de anunciar oficialmente que está de acuerdo con la nueva administración en la Ciudad de México.

Toda oposición aquí abandonada. Las vías férreas serán abiertas a la vez. Prevalece la tranquilidad perfecta.” Para el presidente Carranza Garza eso cerraba el incidente concerniente a Knox y sus comunicados, los cuales se enviarían al archivo del Congreso y pasarían a formar parte de la historia. Sin embargo, a partir de aquí era donde iniciaba la respuesta del mandatario de origen coahuilense.

Don Venustiano reconoció que era necesario “volver a rectificar (o corregir) las declaraciones hecho por el Sr. Knox, quien afirma que reconocí al usurpador, Victoriano Huerta después del golpe de estado que ejecutó en la Ciudad de México, el 18 de febrero de 1913, porque esta confirmación no solamente es falsa, como ya lo mencioné en el mensaje que leí al Congreso de la Unión, el 15 de abril de este año, sino también porque desde el punto de vista personal del senador que ha tratado esta cuestión da más o menos veracidad a una declaración del cónsul, Holland, quien dijo, la había obtenido de mí, pero quién no tiene pruebas de que lo haya hecho. Esta fue solamente una de las artimañas empleadas durante el curso de los eventos inmediatamente posteriores a los del 18 de febrero de 1913, cuyo objetivo era dar, al gobierno de los Estados Unidos, la impresión de que todos los gobernadores de las entidades federales de la república habían aceptado el nuevo orden de cosas, y, por lo tanto, era tiempo de que el gobierno estadounidense también reconociera al gobierno usurpador.”

Inmediatamente, el presidente Carranza Garza explicaba como se había dado “el comportamiento poco honorable del entonces embajador Henry Lane Wilson, ya que, por un lado, se comunicó con el cónsul Holland por telégrafo y le ordenó que ejerciera presión sobre mí para que reconociera a Huerta como presidente de la república, con la certeza de que ya había sido reconocido como tal por los gobernadores de todos los estados y por los representantes de todos los gobiernos extranjeros, incluido el de los Estados Unidos, acreditados en México, y reconociendo el hecho de que yo era el único que se negó a otorgar dicho reconocimiento; por otro lado, el cónsul Holland, con el objeto de ayudar en sus propósitos al embajador Wilson, se dirigió al departamento de estado, asegurándole que le había hecho una declaración oficial en el sentido de que daría mi aprobación a la nueva administración en México.

Esto lo hizo, como se ve claramente, con la finalidad de hacer ver al Gobierno de los Estados Unidos que el régimen creado por el golpe de estado del 18 de febrero había sido aceptado por todas las entidades políticas del país, con el cual el general Huerta y el embajador Henry Lane Wilson esperaban obtener también el reconocimiento de la nueva administración del gobierno estadounidense.” Respecto a la reacción que tuvo tan pronto se enteró de la asonada, leamos lo que escribía.
“La falsedad de estas declaraciones [las de Holland] queda demostrada por la actitud inmutable que asumí desde el momento en que supe lo sucedido en la capital de la república, el 18 de febrero. Cuando el general Huerta me comunicó que, de acuerdo con el Senado, él asumió el Poder Ejecutivo de la Nación, y mantuvo como prisioneros al presidente y al vicepresidente, que habían sido debidamente elegidos, presenté estos hechos al conocimiento de la Legislatura de Coahuila.

En respuesta, este órgano emitió, el 19 de febrero, el decreto No. 1421, por medio del cual, y en representación del estado, cuyo gobierno estaba bajo mi cargo, se repudiaba a Victoriano Huerta, como Jefe Ejecutivo de la Nación. Asimismo, sus actos también fueron repudiados, y se me otorgaron poderes extraordinarios en todas las ramas de la administración pública con el fin de ayudar en el mantenimiento del orden constitucional en la república. Por ello, se me ordenó que convocara a los gobiernos de todos los estados, los jefes de las fuerzas federales, rurales y fuerzas auxiliares de la Federación, para asumir una actitud similar a la tomada por el gobierno de Coahuila” Acto seguido, vía telegráfica, Carranza envió un mensaje a los gobernadores y jefes militares.

En dicho comunicado invocaba el pacto federal y les pedía ponerse del lado de la ley y el orden. Al conocerse eso, “en la Ciudad de México, el embajador Wilson instruyó al cónsul Holland para que ejerciera presión sobre mí con el objeto de que cambiar mi actitud, y, de hecho, dicho cónsul, acompañado por el Vicecónsul [John R.] Silliman, quien actuó como su intérprete, me visitó y le expresé lo que ya dije en los párrafos anteriores. Mi respuesta fue un rechazo absoluto a reconocer a Victoriano Huerta. A pesar de que el cónsul me aseguró que el gobierno de los Estados Unidos había reconocido al del usurpador, el 26 [de febrero], desde Ramos Arizpe, a través del Ferrocarril Internacional, le dirigí un telegrama al Presidente Taft indicándole: La prisa con que su gobierno ha reconocido al gobierno fraudulento que Huerta está tratando de construir sobre la traición y el crimen, ha llevado la guerra civil en el Estado de Coahuila , al que represento, y muy pronto se extenderá por todo el país. La nación mexicana condena la vileza del golpe de estado que la ha privado de sus gobernantes constitucionales, pero ella sabe que sus instituciones son sólidas y está lista para defenderlas.

Espero que su sucesor proceda con más precaución con respecto a los intereses sociales y políticos de mi país. Firmado: V. Carranza, Gobernador Constitucional de Coahuila.” Aquí, el presidente mexicano tenia que hacer una aclaración. “Este mensaje fue alterado en cierta medida por el Sr. Teódulo R. Beltrán, quien estaba en Eagle Pass, [Texas], y a quien se lo envié para que lo remitiera a Washington, y cuya conducta me dejó muy perplejo, porque no tenía autoridad para hacer dicho cambio en el texto de mi comunicado.

El mensaje, alterado por Señor Beltrán, que fue enviado a Washington, decía lo siguiente: “La nación mexicana condena el ‘golpe de estado’ que la ha privado de sus gobernantes constitucionales, que fueron asesinados cobardemente; pero ella sabe que sus instituciones son sólidas y está lista para defenderlas. Espero que el gobierno de su Excelencia, así como el de su sucesor, no reconozcan al gobierno fraudulento que Huerta está tratando de construir sobre la traición y el crimen, por lo que espero que usted proceda con cautela con respecto a los intereses políticos y sociales de mi país. Firmado: V. Carranza, Gobernador Constitucional de Coahuila.” Esa fue la ocasión ultima en que Beltrán apareció por ahí.

El presidente Carranza Garza afirmaba que durante la segunda entrevista con el vicecónsul Silliman, en Villa de Arteaga, le reiteró su postura con respecto a Huerta. “Mientras tanto, continúe con los preparativos para la lucha, y ya había combatido contra las fuerzas federales, el 7 de marzo, en la Hacienda de Anhelo, y ataqué, durante los días 22 y 23, la ciudad de Saltillo, que había sido ocupada por las fuerzas de Huerta. La Revolución debería contar con un objetivo común para extenderla por todo el territorio nacional, ya que el decreto de la Legislatura de Coahuila solo se refería al repudio del gobierno del Estado.

Por ello, el 26 de marzo, en la Hacienda de Guadalupe, todos los jefes de las fuerzas que estaban bajo mi mando firmaron el plan que sirvió de guía para la continuación de la campaña. Tales actos muestran que no solo me negué a reconocer el gobierno fraudulento de Huerta, sino que también asumí el mando de la Revolución hasta su finalización exitosa y esto lo avalan los habitantes de Saltillo quienes presenciaron los preparativos que emprendí a partir del 19 de febrero, para combatir la usurpación. Con esto consideraré cerrada la discusión que el Senador Knox se ha esforzado por mantener con respecto a este asunto, pretendiendo justificarse a sí mismo y al gobierno al que sirvió, por el procedimiento indigno del embajador Lane Wilson.

Considero oportuno reconocer francamente que la intriga con la que dicho embajador intentó obtener el reconocimiento de la administración de Victoriano Huerta fracasó ante la honestidad y buen juicio del gobierno del presidente Woodrow Wilson, quien se hizo cargo de su alto cargo el 4 de marzo de 1913. Asimismo, debe alabarse que el Presidente Taft, con la mayor serenidad, en los últimos días de su mandato constitucional, se abstuvo de otorgar el mismo reconocimiento, dejando a su sucesor la responsabilidad de decidir sobre los eventos que tuvieron lugar en la capital de la república en el mes de febrero de ese año.”

En esta forma, el presidente Carranza Garza precisaba una respuesta a quienes le atribuían dobleces a la hora de tomar el liderazgo bajo el cual diseñó la construcción del Estado Mexicano moderno que nos permitió crecer y desarrollarnos. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Quienes nos dedicamos al estudio de la historia estamos conscientes de que en ella se encuentra el sustento para actuar en el ahora con la mira puesta en el futuro. Si algunos entendieran que el porvenir no puede construirse hoy para retornar al pretérito.

Añadido (2) Hace unos días, veíamos las imágenes del inicio del Censo de Población y Vivienda 2020 acompañadas de mensajes tratando de generar confianza para que les respondan a los encuestadores. Al observarlas, no pudimos sustraernos de recordar que hace medio siglo una cuarteta de adolescentes, integrada por Rocío del Carmen Villarreal Escandón, María Ilia Schober Gutiérrez, Rodolfo Alfredo Tuirán Gutiérrez y este escribidor, andaba en esos menesteres allá en el pueblo por los rumbos de las colonias Bravo y Morelos. Aun cuando eran considerados como barrios bragados, fuimos recibidos, y nos contestaron, con toda amabilidad y sin resquemor alguno. Aquellos eran otros tiempos…

Añadido (3) Al momento que leíamos “la iglesia no tiene miedo a la historia…,” mientras se anunciaba la apertura de los archivos del ciudadano Eugenio María Giuseppe Giovanni Pacelli, el papa Pío XII, nos vino a la mente aquel pasaje ocurrido, el 21 de agosto de 1926, en el Castillo de Chapultepec. En la reunión entre los obispos de Tabasco, Pascual Díaz y Barreto, y el de Michoacán, Leopoldo Ruiz y Flores, con el estadista Plutarco Elías Calles, el segundo trato de utilizar la historia para convencer al tercero de que cambiara su perspectiva sobre la iglesia católica. La respuesta del mandatario mexicano fue: “Es preferible no tratar asuntos históricos, porque en la historia de nuestro país resultaría un saldo muy triste para el clero de México.” Un enunciado para extrapolarlo al mundo en un contexto intemporal.

Añadido (4) La contienda presidencial estadounidense será una confrontación entre un mayorcito que puede ser de 79 o 77 y un chamaco de 74.

Añadido (5) Muy triste, por decir lo menos, fue observar la imagen de ese grupo de damas enviadas a defender a su jefe.

Añadido (6) El expresidente estadounidense William Jefferson Clinton acaba de hacer otra aportación a la lista de justificaciones. Afirmó que el affaire que tuvo hace dos décadas con la becaria, Monica Lewinsky, lo ayudó a “sobrellevar las presiones de la presidencia…Lo hice,” aseveró, “…para manejar mis ansiedades…” Así que ya saben los infieles, la próxima vez que los atrapen, recurran a esa cita… a ver si encuentran un alma comprensiva (¡!)
29 Febrero 2020 04:00:00
Salvador Alvarado Rubio, el feminista que pocos recuerdan
Hoy, la moda es treparse al carro del feminismo y tratar de hacer aparecer como si esto fuera un asunto que nunca, nadie, se hubiera ocupado de tomar medidas en pro del respeto, la dignidad y una presencia mayor de la mujer en la vida diaria más allá del papel secundario al cual los machos, de todos los tiempos, buscaron relegarla para siempre. Son muy pocos quienes hurgan en nuestra historia para mostrar como los hombres pensantes, pocos hemos de anotarlo, de esta patria estuvieron preocupados por el papel que la mujer debería de realizar en la construcción de un entorno nuevo.

El miércoles anterior, leíamos un artículo titulado “Contra el feminicidio, revivir el Liberalismo,” firmado por el periodista don Francisco Rodríguez, mismo que apareció publicado en Índice Político. Mientras revisábamos un texto pleno de objetividad que evocaba el pensamiento de LOS HOMBRES DE LA REFORMA, recordamos que, en épocas más recientes, durante los días en que el Estado Mexicano moderno era apenas un intento de bosquejo, hubo quien, adelantado a su tiempo, sin colocarse etiqueta alguna, planteaba lo importante que era la participación de la mujer en la construcción del México nuevo. Su nombre, Salvador Alvarado Rubio. Acerca de él y sus propuestas al respecto comentaremos en este espacio.

El nombre del personaje para algunos resultara totalmente extraño. Para otros, será la remembranza del nombre de un sinaloense a quien se le honra con el nombre de un pueblo su entidad natal. No faltarán quienes lo calificarán de socialista y habrán comprado eso de que era un “comecuras”. Algunos, lo recordarán como un general revolucionario quien terminó enfrentado con el carrancismo, más tarde con el obregonismo y finalizó sus días víctima de una rebelión estúpida, el delahuertismo, que sirvió únicamente para terminar con la vida de muchos mexicanos valiosos. Serán, seremos, muy escasos quienes lo tengamos presente como un hombre de ideas y acción quien emitía la palabra e inmediatamente la acompañaba con la obra.

Su paso por la gubernatura del Estado de Yucatán, entre el 19 de marzo de 1915 y el 1 de febrero de 1919, aun cuando ha sido estudiado, la difusión que se le da es limitada. Si bien pudiéramos no compartir toda la perspectiva ideológica del general Alvarado Rubio, habremos de reconocerle que cuando ejerció la autoridad lo hizo con convicción plena y pragmatismo singular. En ese entorno, fue más allá del pronunciamiento para demostrar cuan convencido estaba de que era necesario romper la situación de subyugación bajo la cual vivía la mujer en el estado de Yucatán.

Con apenas un par de meses de haber arribado por allá, el general Alvarado Rubio procedió, el 26 de mayo de 1915, a reformar el Código Civil del Estado de Yucatán para adecuarlo a la Ley del Divorcio emitida el 25 de enero de 1915. Dentro de dichas modificaciones, se establecía el derecho de la mujer de volver a contraer matrimonio, especificaba causales, dictaba las disposiciones relativas a la manutención de los hijos producto de la unión conyugal, pensiones de manutención a la mujer hasta que volviera contraer nupcias y se precisaba que, una vez disuelto el vínculo, la mujer recuperaba su capacidad jurídica. Asimismo, mediante el Decreto 167, emitido el 14 de julio de 1915, se estableció la igualdad jurídica del hombre y la mujer. Respecto a todo esto, para mayor detalle, vale la pena revisar una tesis de maestría en historia escrita, en 2014, por Alicia Beatriz Canto Alcocer bajo el título “Mujeres a Escena: Feminismo y Revolución en Yucatán 1915-1918. Pero continuemos con otras situaciones que enfrentó don Salvador.

Tres meses después de que Alvarado llegara a esa entidad, recibió un comunicado de un grupo de notables quienes encargaron a sus esposas que lo entregaran personalmente al gobernador. En el cuerpo del documento, le solicitaban que regresara a la curia el edificio del arzobispado.

En la respuesta, el sinaloense resaltaba que seguramente el arzobispo “habrá de ver con gran desconsuelo…que se hagan gestiones en contra del ensanche de la Escuela Normal…ya que él no necesita vivir en Palacios para cumplir su misión de representante de Cristo.” Enfatizaba que “la instrucción se mejora pues el local que ocupa hoy la Escuela Normal es insuficiente para el crecidísimo número de educandas, es poco higiénico y menos céntrico del que ocupará en breve.” Tras de recordarles lo establecido en la Leyes de Reforma respecto a los templos y los domicilios de los obispos, les conminó a que el arzobispo acreditara la propiedad del palacio episcopal, e inmediatamente le sería retornado. Ante el argumento de que el inmueble tendría como destino albergar una escuela oficial con una cantidad reducida de estudiantes, les contestaba que “en la Escuela Normal de Profesoras hay 388 alumnas.” Una vez que les espetó que la “religión no puede ser en modo alguno el fanatismo, la idolatría, la fe ciega…en donde no se deja libertad de acción y conciencia…” les conminó para hacer “una religión del deber y, no habrá necesidad de pedir casa para los sacerdotes, pues cada uno tendrá un templo en su propia casa, una religión en su propia virtud… y un dios divino, inmaculado y serio, el dios de la verdad que, cual imperativo categórico, reinara siempre cristalizando ideales y mejorando mundos; que no sea la mujer, de hoy en más, el instrumento de que se valgan los pérfidos para su obra de explotación, de ruindad y de miseria; la mujer es el tipo de la perfección y de la belleza; es el ritmo y la poesía; encierra modalidades sugestivas y sentimientos cautivadores; lleva el sello de la delicadeza y el perfil de lo divino.

Dedicaos, señores al hogar y a la Patria que allí también hay virtud que desarrollar, sentimentalismo que implantar y entusiasmos que precisa comprender. El apoyo del sexo débil está en el mismo; cese su empeño de conservarse eternamente por la tradición y el miedo y surja a la vida con toda la sutileza que la distingue y con toda la hermosura de pensamiento de que es capaz.” Don Salvador acompañaba a la palabra con la obra, y, a fines de año, emitiría una nueva Ley del Trabajo para Yucatán.
En esta disposición legal hay tres artículos relacionados con las mujeres. Si bien hoy, pudieran parecernos cosas nimias, hace 104 años representaban una propuesta muy importante. El primero de ellos era el artículo 69, en el cual se lee; “Para la mujer empleada como obrera y alojada en la casa del patrono, será. Además, motivo suficiente para retirarse del servicio el fallecimiento de la esposa del patrono o el fallecimiento o retiro de cualquiera otra mujer que tuviera a su cargo la dirección de la casa. También lo será la lactancia del hijo si fuere incompatible con el servicio que deba prestarse”.

Con la primera parte de este enunciado se buscaba evitar que el hombre al quedarse en soledad fuera a obligar a la mujer a terminar prestándole otros servicios distintos a los que originalmente tenía encomendados desempeñar. Asimismo, en los artículos que reproduciremos a continuación, mostraba cuan adelantado se encontraba en materia de los derechos laborales de las mujeres. En artículo 79, se establecía: “Queda prohibido el trabajo de las mujeres, treinta días antes de su alumbramiento y durante los treinta días subsecuentes, debiendo recibir su salario completo durante este tiempo, y reservárseles su puesto”. En un sentido similar se encontraba el contenido del artículo 80, el cual a la letra enunciaba: “En los establecimientos en donde haya mujeres empleadas debe haber una pieza especial en estado de perfecta higiene en donde las mujeres puedan amamantar a sus hijos quince minutos cada dos horas, sin computar este tiempo en el destinado al descanso”. Para cuando esta ley fue publicada, ya habían trascurrido casi dos meses desde que Alvarado Rubio emitiera, el 28 de octubre de 1915, la Convocatoria para el Primer Congreso Feminista de Yucatán el 28 de octubre de 1915, que se efectuaría del 13 al 16 de enero de 1916 en el Teatro Peón Contreras de la ciudad de Mérida.

Al lanzar la convocatoria para el Congreso mencionado, Alvarado reconocía la situación que prevalecía. Mencionaba que: “la mujer yucateca ha vivido hasta ahora entregada al hogar y sus obligaciones se han concretado a las que se originan de una vida quieta, empírica, sin dinamismo, que trascienda a la evolución y sin aspiraciones que la liberten de la tutela social y de las tradiciones en que ha permanecido sumida”.

Como adelantado a su tiempo que era, Alvarado planteaba que era “un error social educar a la mujer para una sociedad que ya no existe, [si algunos en nuestros días entendieran esto, el país no andaría dando tumbos] habituándola a que, como en la antigüedad, permanezca recluida en el hogar, el cual sólo abandona para asistir a los saraos y fiestas religiosas, y que no se le reivindica colocando sobre su tumba el epitafio romano: “cuidó de su casa y supo hilar la lana”, pues la vida activa de la evolución exige su concurso en una mayoría de las actividades humanas”. Ahí no paraba y afirmaba “que para que puedan formarse generaciones libres y fuertes es necesario que la mujer obtenga un estado jurídico que la enaltezca, una educación que le permita vivir con independencia, buscando en las artes subsistencia honesta, que, de este modo, los hijos que constituyen la patria futura se eduquen imitando en las madres edificantes ejemplos de labor y libertad”.

Posteriormente, enfatizaba “que la Revolución Constitucionalista ha manumitido a la mujer, concediéndole derechos que antes no tenía, como los que se derivan del divorcio absoluto, y que resultarían ilusorias estas justas concesiones de no prepararla convenientemente para la conquista del pan y para la conservación y defensa de estos derechos alentándola a la conquista de nuevas aspiraciones”. Concluía mencionando: “que el medio más eficaz de conseguir estos ideales o sea de libertar y educar a la mujer, es concurriendo ella misma con sus energías e iniciativas a reclamar sus derechos, a señalar la educación que necesita y a pedir su injerencia en el Estado, para que ella misma se proteja”. Si bien lo que sigue podrá parecerles a varios un tanto cuanto retrograda, debemos de recordar que hablamos de hace 104 años, en donde las circunstancias y la realidad imperante eran muy distintas a las que hoy vivimos. Se precisaba que “al Congreso Feminista podrán asistir todas las mujeres honradas de Yucatán, que posean cuando menos los conocimientos primarios”.

El 13 de enero de 1916, 620 mujeres yucatecas acudieron al Teatro Peón Contreras para discutir y establecer como insertarse en la vida futura de la patria que, al amparo del grupo Constitucionalista, planteaba un cambio real en la vida del país. Una transformación que hoy, algunos, se niegan a aceptar que existió y la relegan a un lugar secundario dando preponderancia a otros cuya actuación se empieza a cuartear en cuanto se le despoja del oropel y se le examinan las entrañas. Pero en aquellos días, las damas yucatecas se abocaron durante tres días a debatir en serio lo que deseaban y como debería de
instrumentarse.

El 16 de enero de 1916, Adolfina Valencia de Ávila y Consuelo Ruz Morales, presidenta y secretaria respectivamente del Congreso, comunicaban al gobernador los acuerdos a que habían llegado. A las firmantes, se agregaban otras quienes tuvieron un papel preponderante. Ellas eran Elva Carrillo Puerto, Consuelo Zavala Castillo, Raquel Dzib Cicero, Rosa Torres Guzmán, Beatriz Peniche de Ponce, Francisca Ascanio Moreno, Candelaria Ruiz Patrón y varias más. Las propuestas se analizaron al amparo de cuatro grandes temas y para cada uno de ellos hubo recomendaciones específicas sobre que habría de hacerse.

El primer tópico era: ¿Cuáles son los medios sociales que deben emplear para manumitir a la mujer del yugo de las tradiciones? La respuesta especificaba que: “En todos los centros de cultura de carácter obligatorio o espontáneo, se hará conocer a la mujer la potencia y la variedad de sus facultades y la aplicación de las mismas a ocupaciones hasta ahora desempeñadas por el hombre; Gestionar ante el Gobierno la modificación la Legislación Civil vigente, otorgando a la mujer más libertad y más derechos para que pueda con esta libertad escalar la cumbre de nuevas aspiraciones; Ya es un hecho la efectividad de la enseñanza laica.; Evitar en los templos la enseñanza de las religiones a los menores de diez y ocho años, pues la niñez todo lo acepta sin examen por falta de raciocinio y de criterio propio; inculcar a la mujer elevados principios de moral, de humanidad y de solidaridad; Hacerle comprender la responsabilidad de sus actos. “El bien por el bien mismo;” Fomentar los espectáculos de tendencias socialistas y que impulsen a la mujer hacia los ideales del libre pensamiento; Instituir conferencias periódicas en las escuelas, cuya finalidad sea ahuyentar de los cerebros, infantiles el negro temor de un Dios vengativo e iracundo que da penas eternas semejantes a las del Talión: “diente por diente, ojo por ojo;” que la mujer tenga una profesión, un oficio que le permita ganarse el sustento en caso necesario; que se eduque a la mujer intelectualmente para que puedan el hombre y la mujer completarse en cualquiera dificultad y el hombre encuentre siempre en la mujer un ser igual a él; que la joven al casarse sepa a lo que va y cuáles son sus deberes y obligaciones; que no tenga jamás otro confesor que su conciencia”. Lo fundamental era dejar de lado el oscurantismo y evitar la manipulación derivada de anatemas.

El tema segundo se discutió bajo la pregunta: “¿Cuál es el papel que corresponde a la escuela primaria en la reivindicación femenina, ya que aquélla tiene por finalidad preparar para la vida? Al respecto, se acordó: “Establézcanse conferencias públicas a las que asistan principalmente profesores y padres de familia a compenetrarse de los nobilísimos fines que persigue la educación racional con su base de libertad completa, la que lejos de conducir al libertinaje, orienta a las generaciones hacia una sociedad en que predomine la armonía y la conciencia de los deberes y derechos; y, a supresión de las escuelas actuales, con sus textos, resúmenes y lecciones orales, para sustituirlas con institutos de educación racional, en que se despliegue acción libre y beneficiosa”. El objetivo era propiciar el análisis, ante todo.

Un tercer tema fue el cuestionamiento de “¿Cuáles son las artes y ocupaciones que debe fomentar y sostener el Estado y cuya tendencia sea preparar a la mujer para la vida intensa del progreso?”. Se estableció: “Para fomentar la afición a la pintura, crear inmediatamente una Academia de dibujo, pintura, escultura y decorado; asimismo establecer la clase de música en las principales poblaciones del estado; crear clases de declamación en el Conservatorio y Escuela Normal; clases de fotografía, platería, trabajos de fibra de henequén, imprenta, encuadernación, litografía, fotograbado, grabado en acero y en cobre, el arte de la florista y trabajos de cerámica en las Escuelas Vocacionales; que los emolumentos de que disfruten los profesores sean iguales; la creación de becas para las señoritas del interior del estado que deseen cursar estas asignaturas y que todas estas clases sean también nocturnas; creación del mayor número posible de escuelas-granjas mixtas; fomentar por medio de conferencias y artículos de periódicos la afición al estudio de la medicina y farmacia en el bello sexo; y, fomentar la afición a la literatura y a escribir libros de higiene, artes y cuanto redunde en pro del progreso de la mujer”. Esto reconoció que el genero no era motivo para negar oportunidades, ni mucho menos para retribuir de manera similar a capacidades iguales.

En el cuarto tema, se analizaron “¿Cuáles son las funciones públicas que puede y debe desempeñar la mujer a fin de que no solamente sea elemento dirigido sino también dirigente de la sociedad?” La conclusión fue que: “Deben abrirse a la mujer las puertas de todos los campos de acción en que el hombre libra a diario la lucha por la vida; y, puede la mujer del porvenir desempeñar cualquier cargo público que no exija vigorosa constitución física, pues no habiendo diferencia alguna entre su estado intelectual y el del hombre, es tan capaz como éste de ser elemento dirigente de la sociedad”. Más adelantadas no podían estar.

No obstante, lo adelantado de las propuestas, largo sería el tiempo en que finalmente pudieran irse transformando en realidad cada una de las propuestas. Esta es una revisión apretada de la postura del general Salvador Alvarado Rubio un feminista a quien pocos recuerdan y al cual, en 1917, la revista jesuita “América” lo describiera como “déspota y demonio…” “uno de esos productos siniestros de la Revolución Mexicana”. El oscurantismo es igual ayer, hoy y lo será mañana. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Afortunadamente ya existen leyes para prevenir el maltrato. De otra manera, ahí, delante de todos, se quita el cinturón y le arrima una cueriza por no hacer su “chamba”. Nunca, habíamos observado un acto en donde un funcionario exhibiera una abyección de esa magnitud ante un fuereño.

Añadido (2) Una vez que llegó el coronavirus, ¿habrán de suspenderse todas las concentraciones publicas masivas como la planteada para el 8 de marzo en la CDMX?

Añadido (3) Si bien a todos les ha entrado el pánico porque en Wall Street la bolsa registra caídas, es conveniente recordarles que para que este mercado especulativo no explote, después de un crecimiento como el que presentó recientemente, es necesario la toma de utilidades para seguir operando. En ese contexto, el coronavirus es la excusa perfecta para ello. Ahí, juegan los profesionales, los de ocasión son quienes les generan las ganancias.

Añadido (4) Los Demócratas viven una situación de espanto. El verde convertido en el rojo nuevo se apodera paso a paso de su agenda y se encamina a imponerles el candidato presidencial.
22 Febrero 2020 04:00:00
El médico de Huerta y su asociación con la curia
Un día como hoy, 22 de febrero, hace 107 años, se cometió uno de los actos más deleznables que se registran en la historia de México. Por órdenes de un católico devoto, Victoriano Huerta, se ejecutó el asesinato del presidente Francisco Ygnacio Madero González y el vicepresidente José María Pino Suarez. Hasta nuestros días prevalece la polémica entre los historiadores acerca de hasta donde estuvieron involucrados los miembros de la curia católica en dicha acción. Hace un par de semanas, en este espacio, les comentábamos sobre las apetencias de poder político que fueron expuestas publicamente entre los miembros de la alta jerarquía católica cuando su “criatura,” el Partido Católico Nacional, obtuvo un número significativo de triunfos en las elecciones de 1912. En ese contexto, hay un personaje que tuvo un papel preponderante en el proceso que llevó al chacal Huerta a la usurpación y durante el ejercicio de esta, su nombre era Aureliano Urrutia Sandoval, médico de profesión.

La figura de Urrutia sigue siendo controvertida hasta nuestros días. Todos lo identificamos como aquel que cercenó la lengua al senador chiapaneco, Belisario Domínguez. Al respecto, una de sus nietas, Cristina Urrutia escribió un libro “Aureliano Urrutia; del crimen político al exilio.” (2012) en el cual refuta dicha versión y destaca que fue un médico prominente. Si bien esto último es conocido ampliamente, ello no lo releva de los actos en que estuvo involucrado. Ni modo que vayan a negar su cercanía con el chacal, o refutar la proximidad que mantenía con los miembros de la alta jerarquía eclesiástica católica o decir que no estuvo ahí a la hora de la asonada en contra del presidente Madero González. Todo ello, sería el fardo pesado que cargaría, así haya otorgado cientos de asistencias médicas con calidad, hasta que falleció, en 1975, con más de 100 años a cuestas. Para dar una revisión a la forma como este ciudadano, originario de Xochimilco, estuvo involucrado en aquellos eventos, daremos un recorrido a lo que Carlo de Fornaro publicó en 1915 bajo el título “Carranza and Mexico.” Con toda certeza usted, lector amable, habrá de preguntarse: ¿Quien este Fornaro del que nunca hemos escuchado?

La razón le asistirá por lo cual nos permitimos proporcionarle un bosquejo breve acerca de este personaje quien nació en Calcuta, India. Era descendiente de una familia italiana antigua y en su linaje genealógico se tropezaba con Rodrigo Lanzol y Borja, también conocido como Rodrigo Borgia o el papa Alejandro VI. Fornaro creció en Italia y Suiza y fue educado en la Real Academia de Munich. En su actividad profesional se destacó como artista, humorista, escritor y editor. Llegó a México en 1906 en donde durante más de tres años publicó un periódico. En 1909, escribió el libro “Díaz Czar of Mexico. With an open letter to Theodore Roosevelt,” Como resultado enfrentó una demanda por difamación criminal, siendo enviado durante un año a reflexionar en una prisión de New York. Ello, no lo desanimó en su interés por lo que acaecía en nuestro país y cuando el presidente Carranza Garza delineaba los trazos de lo que habría de ser el Estado Mexicano moderno, Fornaro tomó la pluma para narrar en “Carranza and Mexico” lo que había visto y observaba en ese proceso. En esta ocasión, nos concentraremos lo que escribió respecto al papel que desempeño Aureliano Urrutia en la asonada, respaldada por sahumerios y bendiciones, en contra del presidente Madero González.

Como preámbulo a lo que vendría, Fornaro narra un evento acaecido en 1908 cuando el pintor, Gerardo Murillo, conocido como el Dr. Atl, fue al sanatorio de Urrutia, quien era su compadre, para que le practicara una operación. Ahí, encontró a Huerta a quien no conocía. Posteriormente, varias fueron las veces en que los tres coincidieron y Murillo se hizo merecedor a la confianza de los otros dos. Uno de esos días, mientras hablaban de política, Urrutia mencionó que los capaces con ambición deberían de estar listos en caso de que el presidente Díaz Mori falleciera. En medio de ello, Urrutia le dijo a Huerta: “general usted tiene madera de presidenciable, es capaz y valiente, además de controlar a la mitad del ejército. ¿Porque no empieza a prepararse? Con los ojos entrecerrados Huerta observó a sus interlocutores y con cara circunspecta, tras una pausa larga les dijo: “Es difícil, pero no imposible.” El galeno ya había dejado sembrada la semilla que le redituaría beneficios.

Si bien Fornaro asegura que fue la iglesia católica quien impuso a Francisco León de la Barra y Quijano como presidente provisional tras la renuncia del presidente Díaz Mori, cabe mencionar que dicho nombramiento fue consensuado entre las fuerzas políticas que se iban y las que llegaban. Lo que si no es factible negar es el hecho de que en el gabinete del presidente Madero González había algunos quienes se hicieron como “si la virgen les hablara” y las reformas que el coahuilense trataba de implantar nada tuvieran que ver con ellos. Asimismo, Fornaro menciona como los clérigos andaban aquellos días muy activos política y financieramente. Asimismo, apunta que contribuyeron con algo más que bendiciones a la caída de Madero, lo hicieron, dice Fornaro, con millones de dólares que distribuyeron entre los jefes del ejército. Al respecto, cabe indicar que respecto a cuanto fue el monto aportado, por esas almas pías, ha sido motivo de controversia entre los historiadores.

Acerca de como se dieron los entretelones de la asonada, Fornaro incorpora a su narrativa la figura de Aureliano Urrutia Sandoval. Este personaje formado en colegios jesuitas, previo a su incursión en las aulas de la carrera de medicina, es señalado en la narrativa como el agente intermediario entre la curia y la asonada. Según Fornaro, Urrutia fue el instigador y conspirador principal encargado de seleccionar a Huerta como la herramienta más conveniente para la Iglesia. Este fulano, además de ser católico, era un tipo sin escrúpulos y con una ambición amplia quien utilizó, bueno ambos se usaron, a la iglesia católica como escalón. Recibió millones de dólares del clero, de los terratenientes y de los extranjeros, como banqueros, mineros, petroleros y varios más. Sin pestañear, Fornaro escribió que, durante la usurpación, “… el Dr. Urrutia fue Mefisto y el Iago de Huerta.” Durante la Decena Trágica, Urrutia estuvo yendo y viniendo constantemente entre la casa del obispo de México y las oficinas de Huerta. Eso le traería una recompensa posterior.

Pero como ya sabemos que cuando los ambiciosos se apoderan de algo mediante malas artes, pues poco les dura el amor y empiezan a ver como se deshace el uno del otro o viceversa. Así, en cuanto Huerta se instaló, los miembros del alto clero católico empezaron a notar que su “chamaco” les había salido muy impopular. Ante ello, no estaban dispuestos a dejar que otro fuera a arrebatarles lo que tanto les costó recuperar. Pusieron manos a la obra y comenzaron a planear el asesinato de Huerta o bien como lo tumbaban de la silla para colocar otro de igual catadura, pero que luciera menos fiero, en su lugar. Hasta ese punto, Huerta desconocía la poca estima que le tenían sus apoyadores. Tal vez por eso, Huerta confiaba en el Urrutia más que ningún otro hombre en México, excepto el general Aureliano Blanquet, aquel quien dirigió el escuadrón de fusilamiento de Maximiliano, y nombró al médico como ministro del interior, lo cual hizo que sobre sus hombros recayera la responsabilidad del asesinato de decenas, es decir, cientos, de enemigos políticos del régimen de Huerta. En dicha tarea, el oriundo de Xochimilco tuvo el apoyo de varios miembros distinguidos de la curia católica.

Entre ellos destacaban: el arzobispo de México, José Mora y Del Río (el mismo quien años después, previa autorización del Papa Pío XI, diera el banderazo de salida a la reyerta inútil conocida como la cristiada); el arzobispo de Michoacán, Jenaro Méndez Del ríos, (aquel quien en Roma convenció a Pio IX para que autorizara que sus feligreses fueran a matar a quienes no compartían su interpretación de la doctrina); el arzobispo de Oaxaca, Eulogio Gregorio Gillow y Zavalza (el compañero de seminario y amigo del presidente Díaz Mori a quien convenció de que permitiera a la curia volver a enriquecerse); y, José Ramón Ibarra y González, Arzobispo de Puebla (organizador de la primera peregrinación diocesana al Tepeyac y fundador de los Misioneros del Espíritu Santo). Mientras estos cuatro clérigos y varios más apoyaron a Urrutia en la tarea encomendada, Huerta no tuvo objeción alguna. En ese contexto, vale la pena reproducir el contenido de algunos comunicados, citados por Fornaro, entre el medico en funciones de ministro del interior del usurpador y un tercio de estas almas pías, en los cuales se muestra que para nada jugaban el papel de neutrales en aquellos tiempos.

El 9 de julio de 1913, Urrutia envió una cara a Mora y Del Río en el cual le expresaba, “su agradecimiento por la buena asistencia que ha estado prestando al gobierno en el restablecimiento de la paz, una tarea que es más útil porque lograr eso, como lo está haciendo, con inteligencia y sentido común, generará un beneficio duradero al país… por lo cual le suplico continúe con ese trabajo.” Una vez dados los doblones necesarios, procedió a instrumentar la faena mencionándole que en días previos se celebraron “algunos servicios conmemorativos, los cuales en honor de los hermanos Madero causaron mala impresión en los círculos sociales, y especialmente en el gobierno, por lo tanto le pediría tomar las medidas que considere necesarias para prevenir un repetición de demostraciones de esta naturaleza, que podrían contribuir a retrasar el éxito del trabajo realizado por el Gobierno para poner fin a nuestro guerras internas.” Esa era apenas la primera tanda. Acto seguido Urrutia proseguía e indicaba “también, debo de llamar su atención sobre la necesidad de detener, a toda costa, la actividad que realiza cierta persona del clero quien realiza propaganda en contra del gobierno…Con su inteligencia y taco, estoy seguro de que usted encontrara un medio eficaz para detener las acciones que realiza la persona en cuestión…” Mas pronto de lo esperado se vieron los resultados del trasteo. El 11 de julio, Mora y Del Río respondió la misiva.

En ella, tras los cumplidos de rigor, Mora indicaba a Urrutia que “…todos los curatos y clérigos bajo mi jurisdicción, en cumplimiento de su deber, harán todos los esfuerzos necesarios para lograr, lo antes posible, se cumplan las aspiraciones de todas aquellas personas de bien quienes desean la paz y tranquilidad en este, su país amado…la iglesia desea la paz, evitar el derramamiento de sangre y que todos cooperen hacia el logro del objetivo final de la sociedad que es el bienestar de todos sus miembros…” Ya bien engarzado en el engaño, solicitaba que “para proceder con toda justicia, me gustaría, si no tiene objeción, saber el nombre de la persona que realiza acciones en contra el gobierno. Una palabra suya sobre el sujeto será suficiente. Adjunto un Memo, de algo que puede ser útil para usted, y que ha llegado a mi conocimiento por fuentes dignas de mi confianza.” Este no era el único prelado en faena con Urrutia.

El 11 de julio de 1913, el arzobispo Gillow le mandó una carta en la cual, además de denunciar que un tal Luis Pinto y su hermano tenían aterrorizados a los habitantes del distrito de Huejotzingo, Puebla, le solicitaba que, aun cuando personalmente no los conocía, buscara deshacerse de ellos en la forma que considerara mas conveniente. Además, le pedía que intercediera ante el gobernador de Puebla para que un ciudadano de nombre Enrique Acevedo retornara a la jefatura del distrito mencionado y que él, Urrutia apoyara a Ramon Vargas, el Juez del Tribunal Primario de Reclamaciones de Huejotzingo, y a Sidronio Primo, comisario, para que permanecieran en sus puestos, al tiempo que alertaba cuan peligroso sería para la causa que otro ciudadano de nombre Felipe Ramírez ocupara la posición de juez. Un tercer prelado, se embebía en el engaño de Urrutia.

Era su compadre, Jenaro Méndez quien pasaba por una gran ansiedad al enterase de que Manuel Calero y otros se manifestaban en contra de Urrutia. El obispo michoacano le decía: “Bien puedo ver que su el objetivo es empañar la gloria que tan justamente has ganado, y para alienar a tus seguidores en toda la república. Pero no lograrán nada, porque todos los hombres sensatos conocen muy bien la envidia y las intrigas que animan a estas personas sin honor. Aunque estoy confiado, mi simpatía profunda y afecto por ti, me hacen temer que las intrigas de estos hombres puedan poner obstáculos en el camino que Nuestro Señor y Su Santísima Madre tienen designado para que puedas llegar hasta la cima y alcanzar la posición de presidente de la república, un cargo que requerirá un gran sacrificio por parte tuya, pero al mismo tiempo presentara una gran oportunidad para que puedas ejercer una gran actividad que genere la gloria y el honor de Dios y traiga grandes beneficios para nuestro país amado.” Acto seguido, Méndez le pedía a su compadre Urrutia que le dijera de manera confidencial si el tal Calero era de temerse o si creía que fácilmente pudieran eliminarlo.

Protegidos por ese manto, las huestes huertistas se dieron a la tarea de perseguir a quienes no comulgaban con su postura. Agentes secretos a bordo de automóviles iban secuestrando a quienes identificaban como rivales y se los llevaban por los rumbos de la Villa de Guadalupe, ¿Por qué escogerían ese sitio? en donde aprecian apuñalados y si el tiempo les alcanzaba hasta ellos enterraban. Según la leyenda, esas atrocidades se incrementaron durante el tiempo en que Urrutia estuvo al frente del ministerio del interior. Durante ese lapso, se cometieron crímenes, entre otros muchos, como el de Abraham González y directamente a Urrutia se le achaca haber ordenado el asesinato del diputado Serapio Rendón Alcocer. Asimismo, se asegura que en su sanatorio ubicado en el barrio de San Lucas en Coyoacán, actuó como la mano ejecutora que cortó la lengua y dio muerte del senador Belisario Domínguez Palencia, evento ocurrido el 7 de octubre de 1913, un acontecimiento que la descendiente de Urrutia niega al afirmar, como así sucedió, que este dejó el cargo gubernamental en septiembre de ese año, pero debemos de recordar que fue hasta mayo de 1914 cuando abandonó el país y hasta entonces seguía al frente de su institución médica.

La razón por la cual dejó el cargo de ministro del interior de Huerta fue porque este descubrió que quienes creía sus aliados, la curia católica, le jugaban el toro al revés y buscaban a toda costa colocar a Urrutia en su lugar. Esa es la historia de todos aquellos quienes, a lo largo de los tiempos, han creído que asociarse con tales personajes los pone a salvo de traiciones, o les protegerá durante los tiempos de tormenta.

Asimismo, en el caso de Urrutia, de nada le valieron sus compadres o aliados entre la curia católica, a pesar de su éxito en el exterior como médico, hasta nuestros días, en México es recordado como la mano ejecutora durante la usurpación cometida por el chacal, Victoriano Huerta. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Sin capucha, el diputado electo bajo las siglas de Morena como representante el Tercer Distrito de la Ciudad de México, Miguel Ángel Jauregui Montes de Oca, presentó una propuesta en el Congreso que se reformara la Ley Orgánica de la UNAM en lo concerniente a como se debe de elegir a sus directivos. Para quienes se preguntaban en donde estaba el origen de todos los problemas que se han suscitado últimamente en esa institución. Nada de que era una mano negra la que movía el pandero, es una de tono más deslavado, morena.

Añadido (2). Vaya que existen diferencias de un siglo a la fecha. Entonces, el comisionado de béisbol, el juez Kenesaw Mountain Landis, no se andaba con medidas cosméticas. Lo mismo vetaba de por vida a los integrantes de los “Medias Negras” de Chicago quienes vendieron juegos, que aplicaba sanciones por indisciplinado al máximo estrella del deporte en todos los tiempos, George Herman Ruth. Hoy, el comisionado Robert D. Manfred Jr., apenas se atreve a darles un coscorrón a los “Astros del Engaño” de Houston y justifica a los jugadores que fueron cómplices-beneficiarios. ¿La diferencia estará marcada por los niveles de testosterona o simplemente se trata de intereses económicos?

Añadido (3). La estrella nueva de los Demócratas, Michael Rubens Bloomberg, de tiempo atrás ya había dado pruebas de su amplio conocimiento sobre la forma en que se desarrollan las actividades primarias. Acorde a su perspectiva, ser agricultor es lo más fácil del mundo, “se excava un hoyo, dentro de él se coloca una semilla, se cubre con tierra y se le riega con agua”. Seguramente entre sus cercanos no hay quien le explique que las labores del campo son de las mas demandantes bajo un horario 24/7, los 365 días del año, además de que los conocimientos que se requieren van más allá de lo que muchos ignorantes se imaginan. Pero bueno, no es lo mismo sembrar flores de asfalto en New York, mientras se amasan fortunas, que enfrentarse a la realidad de la cotidianidad.

Añadido (4). Cada semana nos enteramos de que el número de arrepentidos se incrementa por cientos y buscan la forma de purificar el pecado que cometieron hace un año y medio. Algunos hasta han pensado en recurrir al latiguillo para mortificar sus carnes y ver si en esa forma expían la falta.
15 Febrero 2020 04:00:00
Sobre las pesquerías en el Pacífico alrededor de Mazatlán
Antes de que, por el encabezado de esta colaboración, usted, lector amable, vaya a creer que ahora vamos a salir con que daremos opiniones que nadie nos pide, nos permitimos aclararle que no lo haremos pues nuestro tiempo para hacerlo, en el caso de este sector, es cosa del pasado. Desde 2003, por congruencia profesional, este escribidor evita hacer comentarios o abordar eventos relacionados con la actividad pesquera en México. Sin embargo, lo nuestro es la historia y ahí siempre encontramos pasajes que nos permiten compartirle la perspectiva de cómo han acaecido las cosas a través del tiempo. En esta ocasión abordaremos como, en el pasado, se desarrollaban las pesquerías en el Pacífico alrededor de Mazatlán.

En ese contexto, hace rato, en este espacio comentamos que quien poseyera la mente más lucida entre LOS HOMBRES DE LA REFORMA, Juan Ignacio Paulino Ramírez Calzada, a quien todos identificamos como El Nigromante, creó las primeras cooperativas pesqueras en el estado de Baja California, inició el cultivo de camarón en granjas adyacentes al Golfo de California y fue el pionero de las granjas perlíferas de en el Mar de Cortes. Pero, en esta ocasión, no hablaremos de él, sino de tiempos más recientes, apenas un siglo y un par de años atrás. Mientras buscábamos información para armar nuestro libro próximo, nos topamos con una revista titulada “Mexican Review,” editada por George F. Weeks, creada en 1916 que desapareció en 1921. En su página frontal señalaba: “Dedicada a ilustrar al pueblo estadounidense respecto a las esperanzas, ambiciones positivas, intenciones y los logros del gobierno Constitucionalista de la República Mexicana. Tras de revisarla, de pronto arribamos a los números de Julio-Agosto y Septiembre-Octubre de 1918. En los cuales aparecían sendos artículos relacionados con la actividad pesquera. El primero era “Fishes of the West Coast” (Peces de la Costa Occidental). En el segundo aparecía “The shrimp industry.” (La industria camaronera). Ambos escritos nos parecieron interesantes pues nos proporcionan una perspectiva acerca de la forma en como se efectuaban las actividades pesqueras y cuales eran las especies que abundaban por esos lares al finalizar la segunda década del Siglo XX.

En el primero de los artículos, se indicaba que el cónsul de los EUA en Mazatlán, William Edgar Chapman, hizo llegar un reporte “Commercial fishes on the Mexican west coast” (Peces comerciales en la costa occidental mexicana), elaborado por un estadounidense, A. Russell Crowell, quien tenía tiempo viviendo en esa ciudad y era un experto en la materia. El cónsul Chapman indicaba que, previo a la Revolución Mexicana, al sur de Mazatlán operaba una fábrica para el procesamiento y conservación de pescado, además de que se obtenían aceites y fertilizantes de otras variedades y subproductos.

De acuerdo con el diplomático estadounidense, los peces abundaban en esas aguas. Era común ver a los hombres atraparlos con líneas sueltas en las olas al otro lado de la calle, a 60 metros del consulado, u observar sardinas saliendo del agua por cientos en sus esfuerzos por escapar de los peces más grandes que se aprovechaban de ellas. Asimismo, cada mañana, las aves marinas se reunían en ese lugar, y, en unos minutos, atrapaban tantos peces pequeños como deseaban. Pero vayamos a Crowell quien aseguraba que, en un radio de casi cien metros de Mazatlán, existían más de 100 especies y subespecies de peces, además de mariscos y crustáceos. Sin embargo, solamente 40 de ellas tenían valor comercial importante y no más de 20 podían envasarse en una cantidad considerable. La especie más abundante es la lisa en sus dos variedades, rayada y blanca conocida como lobina. La primera podía alcanzar casi los 70 cm de largo, poco más de 12 cm de ancho y un peso superior a los tres kilos.

Para reproducirse, entraban las lagunas y esteros en julio y agosto o bien cuando las lluvias llenaban los ríos. Se alimentaban de un musgo fino, lama, y desovaban entre diciembre y enero. Eran capturadas mediante redes de cerco, trampas y atarrayas. Dado que era difícil capturarlos en los cercos, los pescadores colocaban canoas alrededor de estos para que al saltar cayeran sobre la embarcación. Por lo que respecta a la lobina, aun cuando era más abundante que la primera, según Crowell, era de menor calidad que la rayada y rara vez crecía hasta más de 40 cm de largo. Se reproducían en abril y mayo y nuevamente en septiembre. Era comercializada en seco y salado. Otra especie abundante era el sábalo cuyo comportamiento era muy errático. Algunos años abundaba y otros escaseaba. En algunas temporadas alcanzaba un tamaño de 60 cm y en otras podía medir hasta metro y medio. Los lugareños lo comían seco, eran de sabor excelente, pero huesudos. Se reproducen en julio y podía ser un pescado valioso para la exportación, ya fuera ahumado o seco.

Por otra parte, uno de los peces más comunes, y de valor mayor en el mercado, lo era el robalo del cual existen cuatro variedades: Peto, garabato, paleta y constantino. El peto llega a pesar hasta 22 kg, es de color más oscuro que las otras variedades. El garabato es similar, pero de color más claro y delgado. Ambos tienen carne blanca y firme y cuando se secan son muy similares al bacalao; de hecho, cuando se curan adecuadamente, solo un experto puede distinguirlos del bacalao. Cuando están enlatados, no son muy atractivos, pero ya sean frescos o secos podrían acceder al mercado estadounidense. La paleta es un pez mucho más pequeño, no suele exceder los 60 cm de largo y tiene una carne mucho más suave. Si se curan con el método chino, los chinos los prefieren y en el mercado de San Francisco, California lo venden al mayoreo entre 8 y 14 centavos de dólar por libra. El constantino es un pez delicioso pez, que no suele medir más de 35 cm de largo. Abundan en los esteros al sur de Mazatlán. Se alimenta devorando todos los peces pequeños, camarones, sardinas, etc. No se mueven en cardúmenes como la macarela o el arenque, pero son lo suficientemente numerosos como para atraparlos, y no es raro obtener 100 o más con un cerco pequeño.

La corvina, junto con el robalo tenía un valor comercial alto, se encontraba en cinco especies: Corvina amarilla; totoaba; el pez azul de California conocido localmente como chalangandina; corvina blanca o trucha de mar; y la corvina prieta o gris. Toda la familia era muy similar en apariencia y hábitos; solo un científico podía notar la diferencia en algunas especies. Entraban en los arroyos desde el mar en julio y agosto para desovar. Con excepción de la totoaba, se desplazaban en cardúmenes inmensos. Dos hombres en una canoa podían atrapar de 200 a 300 en una marea con líneas de mano y varios miles en unos cuantos cercos pequeños. De la totoaba se registró un caso en que pesó 78kg las otras variedades de corvina en promedio alcanzan los 90 cm de largo. Su precio al mayoreo en el mercado de San Francisco, California era similar al del robalo cuando se curaban con el método chino nativo.

Otras especies como la aleta amarilla, la verrugueta y la boca dulce tenían presencia numerosa. Podían tener un valor alto en cualquier mercado en presentaciones seco o congelado, pero eran demasiado pequeños para secarlos. Los pargos abundaban y por no ser tan migratorios era factible capturarlos en cualquier mes del año. El pargo colorado, conocido en los Estados Unidos como el pargo rojo, y en la costa este de México como guachinango, es un pescado de carne blanca y firme que podía lo mismo consumirse en fresco o envasado. Se encontraba en el océano a lo largo de la costa, pero eran más numerosos en los esteros entre enero y junio. Comercialmente alcanzaba un valor alto. Asimismo, se tenía la presencia del pargo gris, pargo prieto, casi tan común como la variedad roja y alcanzaba hasta 23 kg. de peso. El pargo amarillo, el flamenco y el raicero a menudo no miden más de 30 cm.

Uno de los peces más populares en el mercado era la cabrilla. Su presencia se daba de Guaymas hasta Nayarit, siendo más abundante en el primer puerto que en Mazatlán. Crecían hasta 32 pulgadas. Otro pez con valor comercial alto era el mero cuya carne era blanca y firme, aunque ligeramente escamosa, pero excelente para comer. La captura se daba principalmente con anzuelo y línea, aun cuando a menudo cayera en las redes de cerco colocadas para atrapar robalo o corvina. Era común encontrarlos entre las rocas e ingresar a los esteros para desovar a principios del verano. Su peso llegaba hasta los 2 kg.

Asimismo, había un pez denominado chopa o pargo dorado de agua salada que era digno de mención por su sabor y llegaba a medir 45 cm con peso de más de 2 kg. En el caso de los pámpanos existían más de 10 especies, incluyendo algunas que pertenecían al Atlántico, pero que seguramente cruzaron por el Canal de Panamá. Estas variedades eran: El toro que alcanzaba los 15 kg.; el pez de cola amarilla o ámbar de alrededor de 20 kg; el pez luna o caballo del Pacífico y el jorobado que medían 30 cm.; la palometa con casi 70 cm de longitud; el pámpano plateado de 15 cm; la paloma y el cocinero de poco más de 20 cm. Del pez mantequilla existían dos especies, el pez amapola y otra que probablemente era palometa media. Con la excepción del toro, que es de carne oscura y no muy selecta, todos los peces anteriores eran deliciosos, según el autor de la pieza, a la hora de cocinarlos.

Entre los peces más pequeños, el más popular era la mojarra. Había cinco especies distintas: Mojarra blanca; mojarra china; mojarra prieta o mojarra gris, mojarra turca; y mojarra jorobada. Miden en promedio entre 15 y 45 cm y su comercialización, en fresco o salado, podía alcanzar precios aceptables en el mercado estadounidense. El pajarito, un pescado que alcanza hasta los 30cm de largo, es propicio para degustarse en fresco aun cuando podría ser enlatado. Crowell indicaba que se habían atisbado banco de extensión considerable. Ingresaban a los esteros para desovar en junio. A la hora de capturarlos, un cerco no puede ser arrastrado a mano sin antes vaciar una parte. Otro pez muy valioso que se encuentra en estas aguas es el chiro o arenque de ojos grandes, también conocido como piojo. De esta variedad se han atrapado algunos que llegan a medir 60 cm de largo. Los pequeños hacen arenque fino y los grandes pueden secarse o ahumarse. Son muy numerosos, el seguimiento También es abundante la sierra que se encuentra en ambos lados de la península de Baja California y al sur de Mazatlán. Se capturaban algunos de hasta casi 90 cm.

Crowell indicaba que millones de sardinas aparecían en las aguas de Mazatlán. La principal eras la plateada. En siete años de pesca, el estadounidense afirmaba haber ha visto algunas de más de 12 cm, pero en general no sobrepasaban los 9. La sardina azul era la segunda en números. Ambas eran excelentes para el enlatado. Las anchoas también eran abundantes y alcanzaban precios buenos ya fuera saladas, saladas en seco o en escabeche en salmuera. Dos variedades predominaban, la sardina bocona de casi 25 cm de largo, y la pequeña anchoa occidental de casi 12 cm. Ambas especies ingresaban a los esteros y lagunas en cardúmenes considerables en diciembre, enero. y febrero, y nuevamente en abril, mayo y junio.

Los tiburones son muy abundantes, especialmente el cabeza de martillo. Siete especies son comunes. Eran capturados con de líneas manuales y con arpones para los hígados y las aletas. Del hígado se extraía el aceite. Las aletas eran secan para venderlas a los chinos y siempre alcanzaban precios altos. Los cuerpos podrían usarse como fertilizante. Hasta aquí lo referente a los peces, pasemos al articulo siguiente relacionado con los crustáceos.

Bajo el título de “The shrimp industry,” se mencionaba que había alrededor de 40 o 50 pesquerías de camarones a lo largo de la costa del Pacífico en Mazatlán. La mayoría de los camarones se recolectaban durante la temporada de lluvias, de julio a noviembre, en lagunas poco profundas a lo largo de la orilla del mar. Los crustáceos eran traídos por las corrientes de las aguas adyacentes del Océano Pacífico. A menudo se encontraban áreas grandes del mar literalmente llenas de ellos. Echemos un visto a la forma como el camarón era capturado.

Las lagunas utilizadas para atrapar los camarones eran atravesadas en la entrada por una presa con dos hileras de luz amontonadas a poco más de un metro de distancia rellenas con cepillo fino para evitar que pasaran los camarones. Dependiendo de la longitud de la presa, una o más trampas del tipo de las de langosta se ubicaban a intervalos convenientes para permitir que los camarones ingresaran a la laguna y al mismo tiempo para atraparlos cuando estaban listos para sacarlos del agua. Cuando ingresaban por vez primera a las lagunas desde el mar, generalmente eran pequeños, aunque en algunas estaciones son lo suficientemente grandes como para capturarlos. Las lagunas producían una hierba que crecía desde el fondo y tan pronto los camarones ingresaban, comenzaban a alimentarse de ella.

La longitud promedio del camarón alcanzaba aproximadamente 11 cm. A diferencia de los peces, los camarones se mueven con las corrientes de agua en las que se encuentran. Por lo tanto, los pescadores observaban la subida de la marea para abrir las entradas a través de las presas y la caída de esta para cerrarlas. Cuando los camarones alcanzaban un crecimiento total en las lagunas, los pescadores colocaban sus trampas y nuevamente utilizaban la fuerza de la marea, esta vez la saliente, para hacer la captura. En cada trampa, si había suficientes pescadores, un hombre usaba una especie de canasta sujeta al extremo de un poste con el que sumergía los camarones de la trampa y los depositaba en una embarcación. En general, cada hombre llevaba varias cargas en la lancha al campamento en cada marea.

Así, unos cuantos pescadores obtenían una pesca de varias toneladas por día. Muchos de los operadores pequeños en la industria del camarón pescan con redes que van de 30 a 120 metros de largo, ya sea en las lagunas o en aguas poco profundas a lo largo de la costa abierta. Cuando la temporada de camarones era buena, como solía ser el caso, no era raro que 10 hombres capturaran 20 toneladas de camarones en un período de ocho horas, utilizando redes manuales.

Existían tres formas de preparar el producto para comercializarlo: Camarones mexicanos que se secan en sal y son producidos por pescadores mexicanos quienes lo venden en el mercado doméstico empacados en en bolsas de estraza con la cabeza y la cáscara. Los camarones de China, que se cocinan con un poco de sal y luego se secan sin cabeza y cáscara. Era producido por los chinos quienes moraban en Sinaloa y estaban preparados para el consumo de los chinos en México, el mercado de los EUA e incluso de China. El camarón envasado que se preparaba para el mercado de los EUA se producía en algunas fábricas pequeñas de conservas ubicadas en puntos adyacentes a las pesquerías. Todas las fábricas de conservas eran operadas por estadounidenses. Desde tres o cuatro años antes, los estadounidenses buscaban incrementar su capacidad de enlatado de cinco mil a una de 20 mil frascos diarios. Para ello, instalarían maquinaria que sustituyera el cierre de frascos a mano.

Sin embargo, la industria del camarón no estaba exenta de dificultades. El extranjero no podía tener éxito a menos que dominara el idioma español, un buen conocimiento de las condiciones locales que afectan el negocio y mucho capital para trabajar. Las capturas se perderían si se exponían a lluvias fuertes durante el proceso de secado en el caso de los camarones mexicanos o chinos, o antes de colocarlos en conserva a menos que se emplee algún método de cobertura a un costo alto. Otra dificultad era evaluar el número de trabajadores necesarios para el éxito de la temporada o de la captura en particular, ya que se podían perder varios miles de dólares en camarones durante la noche debido a la ayuda insuficiente. La industria del camarón parece estar en su infancia, y se lleva a cabo a pequeña escala, manejando solamente alrededor del 10 por ciento del suministro disponible.

Este ha sido un breve recorrido sobre como se desarrollaba hace más de un siglo la actividad pesquera en un sitio que habría de convertirse en el más importante de ese sector en el país. Cuando hubo que opinar y actuar sobre dicha actividad lo hicimos, hoy simplemente nos referimos a ella desde una perspectiva histórica. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Exactamente hoy, 67 años atrás, VIMARISCH. Hasta donde el Gran Arquitecto haya decidido ubicarlos vaya el
recuerdo.

Añadido (2) Nos permitimos compartirles que el libro segundo de la autoría de este escribidor provinciano, vetado en su pueblo y estado por hereje, “Las Conferencias de Bucareli. Un acto pragmático de la diplomacia mexicana,” (INEHRM 2018), ha sido incorporado al catálogo de la “Harvey S. Firestone Memorial Library” que es la biblioteca principal de la Universidad de Princeton. Seguramente algo interesante hay en sus páginas.

Añadido (3) Antes de que el cisma partiera en dos el negocio, el CEO prefirió recular envolviéndose en un disfraz de ambientalista.

Añadido (4) El fulano de nombre Richard Bucci, párroco de la iglesia del Sagrado Corazón en West Warwick, Rhode Island, debería de ser cesado de inmediato por sus declaraciones estúpidas. Sin embargo, ya sabemos que en esa empresa unos tapan a los otros y viceversa. Eso así, al final, cuando las miasmas emergen, todos se dicen espantados.

Añadido (5) Muy recomendable para reflexionar, sobre los tiempos actuales, la lectura de dos textos: “Ilusiones trágicas” de Clara Scherer (Excelsior 07-02-2020) y “Ya vinieron por nosotros” de Sara Sefchovich (El Universal 09-02-2020).
08 Febrero 2020 09:59:00
A propósito de institutos políticos religiosos: el partido católico nacional
Hoy, algunos buscan desaparecer la separación estado-iglesia y buscan se permita a miembros de tal o cual religión, constituir partidos políticos al amparo de sus muy respetables creencias en tanto las mantengan en el ámbito de su vida privada, y no las quieran convertir en un vehículo para apoderarse del Estado Mexicano. La desmemoria, o será el hambre de poder, ha imbuido a quienes buscan regresarnos a tiempos que nada bueno dejaron. Primero demos un breve preámbulo histórico y posteriormente habremos de en la actuación que tuvo el Partido Católico Nacional como cómplice de la curia católica.

No podemos iniciar ningún análisis sobre el tema sin recordar lo ocurrido durante los años de la Colonia en donde los monjes supieron sacar muy buen provecho del fanatismo y la superchería que, reconozcámoslo o no, existía entre los nativos de nuestras tierras. Hábilmente, crearon un sincretismo que permitió sumir a la mayoría de la población en la miseria y la ignorancia. Todo el Siglo XIX, tras de la consumación de la Independencia, la lucha en realidad fue entre quienes buscaban seguir sumidos en el fanatismo y aquellos que tenían una perspectiva hacia el futuro con plena conciencia de que los asuntos de las creencias religiosas personales y la acción del estado deberían de caminar por líneas paralelas, pero jamás cruzarse o montarse una sobre la otra. Fueron derrotados, pero bastó que al presidente Díaz Mori se le atravesara el sentimiento de culpa cuando veía expiar a sobrina, convertida en madre de sus hijos, para mandar llamar a Labastida y Dávalos a que le impartiera la bendición nupcial y ella no se despidiera en pecado. En medio de esto, el Héroe de la Paz terminara siendo extorsionado por el fulano importador de emperador. Gracias a eso, la extorsión, para finales del Porfiriato, en 1911, la Iglesia Católica había ya recuperado su riqueza material hasta totalizar alrededor de los 100 millones de pesos. Ello, no impedía a la curia quejarse de que los Científicos le hacían sombra y no la dejaban meter mano en más negocios o se quedaban con alguna propiedad que a ellos les gustaba. Como se puede observar, la espiritualidad brillaba esplendorosa. En medio de todo ello, hay otros asuntos que poco se mencionan en el proceso que hay detrás de la creación del Partido Político Nacional, recordemos que la curia siempre actúa bajo planes de largo plazo.

En este contexto, no podemos dejar de mencionar que, desde el 23 de febrero de 1873, a la Iglesia Católica ya le había aparecido competencia. Ese día, llegó a México William Buttler un pastor de la Iglesia Metodista Episcopal. Este personaje, junto con su familia se unieron a otras tres, una estadounidense, otra inglesa y la tercera irlandesa, para oficiar el 26 de febrero el primer servicio de la iglesia antes mencionada. Al calce hemos de mencionar que para entonces ya andaba por ahí Sebastián Juárez quien años antes creó, con unos amigos, la primera organización que profesó el protestantismo en México. Para 1875, una segunda competencia le surgió a la curia católica mexicana, en septiembre de ese año, Daniel Webster Jones y otros seis misioneros pertenecientes a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, los mormones, salieron de Salt Lake City, Utah rumbo a los estados de Sonora y Chihuahua. Si bien la espiritualidad eran parte importante de la misión, algo más los motivaba, requerían un sitio en donde pudieran establecerse las familias polígamas, un asunto que preocupaba mucho al líder de la organización, Brigham Young, ya que en los EUA esa práctica multiamorosa era penada por la ley. Poco éxito tuvieron ya que los nativos los echaron fuera a punta de flechas. Regresarían años después. En medio de todo esto, el 15 de enero de 1877, el presidente Díaz Mori anunció una política de mayor tolerancia religiosa.

Dado que don Gioacchino Vincenzo Raffaele Luigi Pecci, León XIII, estaba bien informado de como andaba el negocio, le envió una carta a don Porfirio. En ella, lamentaba la interrupción de las relaciones amigables entre México y la Santa sede y le solicitaba que se corrigieran “los errores cometidos por los Liberales,” años antes. Aun cuando no hubo respuesta oficial documentada, la curia católica y el gobierno establecieron un pacto tácito para que cada uno trabajara sin interferir en la acción del otro. Posteriormente, el 15 de mayo de 1891, León XIII publicó su encíclica Rerum Novarum. Este documento fue la pieza fundamental para el desarrollo del catolicismo social sustentado en el apoyo a los derechos de los trabajadores, el rechazo al socialismo y la protección a la propiedad privada. A partir de ahí, en nuestro país, la curia católica se lanzó a la arena política pública. Cuando Díaz Mori presentó, en 1892, su candidatura para ocupar por quinta vez la presidencia de la república, los periódicos católicos, La Voz de México y El País, lo apoyaron. Dichas publicaciones, también, dedicaban espacio para enfatizar críticas a gobiernos locales. Pero ahí no paraba la actividad política disfrazada de acciones sociales.

Entre 1903 y 1909, la iglesia organizó cuatro congresos nacionales católicos, en donde las temáticas discutidas fueron: la creación de los bancos Raiffeiseissen (organizaciones de crédito tipo cooperativa) para financiar a los negocios pequeños; los problemas de los indígenas; las actividades de carácter social; y, las medidas para proveer de empleo y la creación de sindicatos conformados por obreros católicos. En igual forma, a petición de un grupo de católicos de Guadalajara, el jesuita de origen francés, Bernard Bergoend, creo una organización política-social la cual se dedicaría a instrumentar acciones para combatir la injusticia y la pobreza. Para los católicos, solamente su participación podría revertir ambas situaciones. Al calce, mencionaremos que ese religioso fue la mente maestra que instrumentaría posteriormente la oposición de la curia a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917, la reyerta inútil (la Cristiada) y la creación de la Unión Nacional Sinarquista. Pero las iglesias protestantes también desarrollaban una amplia labor.

Loa miembros de otras religiones, se preocupaban por que las personas aprendieran a leer y escribir. El objetivo era que sus adherentes pudieran leer la Biblia que regalaban en la versión en español convirtiéndola en el vehículo principal para convencerlos de incorporarse a su causa. En ese contexto, creaban escuelas y fomentaban las reuniones fin semaneras. Asimismo, impulsaban la constitución de hospitales. Su fuente principal de apoyo financiero provenía de la matriz de su organización en los EUA. Para finales de la primera década del Siglo XX, aparte de los metodistas, ya operaban en México otras religiones como congregacionales, bautistas, discípulos de Cristo, presbiterianos, presbiterianos reformistas y mormones. A diferencia de la curia católica, los propagadores de esas interpretaciones de los asuntos de la fe no buscaban participar en política ya fuera porque el número de sus adherentes era marginal, cuando mucho el uno por ciento del total de la población, o porque su negocio era otro. En ese entorno, llegamos a 1910.

Tras de las controvertidas elecciones con el presidente Díaz Mori declarándose triunfador sobre Francisco Ygnacio Madero González, los problemas empezaron a surgir y la curia católica oteó que era el momento de cambiar de barco. Sin embargo, le surgían reticencias pues consideraban que las propuestas del coahuilense en materia de reforma agraria podrían afectar sus propiedades, y lo concerniente a la educación podía afectar seriamente su operación cuasi monopólica de establecimientos de enseñanza. Ante ello, decidieron que la hora de entrarle directa y abiertamente a la política había llegado, la arena estaba abierta y no se iban a quedar al margen. Se presentaba la oportunidad de retornar a los tiempos viejos.

En marzo de 1911, en el Hotel Plaza de New York, José Yves Limantour Marquet había acordado con Francisco Indalecio Madero Hernández y Gustavo Adolfo Madero González como se daría la transición pacífica. el presidente Diaz Mori dejaría el poder y se nombraría un provisional que convocaría a elecciones. Sabedores de esto, la curia católica dio luz verde a sus instrumentos para que dieran el paso de crear un partido político al cual le añadieron el adjetivo de católico. Citemos lo escrito por Jorge Adame Goddard “El pensamiento político y social de los católicos mexicanos.” Las labores para crear una organización política venían desde 1909 cuando Gabriel Fernández Somellera reorganizó el Círculo Católico de México. Si bien sus estatutos impedían la intervención de la autoridad eclesiástica en la organización, entre los objetivos de su actividad se precisaba que uno de ellos era “extender la acción católica a todas las clases sociales de la sociedad por cuanto medios se hallen a su alcance.” En base a dicho Circulo, el 3 de mayo de 1911, se creó el Partico Católico Nacional. Ocho días más tarde, publicaron el Programa y Estatutos de esta organización, del cual tenemos una copia enfrente de nosotros, el cuadro directivo lo conformaban: presidente Gabriel Fernández Somellera; vicepresidentes, Emanuel García Armora, Manuel F. de la Hoz; tesorero, Luis García Pimentel; secretario Carlos Diez de Sollano; primer pro-secretario, Rafael Martínez del Campo; y segundo pro-secretario, Francisco Pascual García. Otros miembros de la organización lo eran Miguel Palomar y Vizcarra, francisco Traslosheros, Francisco Elguero, Trinidad Sánchez Santos, Víctor Agüeros, Francisco Barrera Lavalle y Ángel Ortiz Monasterio. El documento antes mencionado en su primer párrafo enunciaba: “En la gravísima situación actual de la patria… el Partido Católico Nacional… uniendo á todos los hombres de buena voluntad, quiere contribuir á la salvación de los sagrados intereses sociales, nacionales y religiosos.” Asimismo, en materia electoral proclamaban que trabajarían “… porque la democracia y la república no sean mentira, y porque no se haga, del libre sufragio, el ludibrio de las intrigas y del despotismo. Por eso mismo proclamamos el principio de no-reelección en cuanto á los poderes ejecutivos, ya federal, ya de los Estados.” Asimismo, se mostraban partidarios de “…la inamovilidad del poder judicial que, debidamente regulada, es la mejor garantía de su independencia.” En materia de asuntos educativos, se mencionaba que: “… para garantizar la libertad y amaestrar [¡!] á la juventud con la justicia, se necesita disfrutar de una verdadera libertad de enseñanza, trabajaremos por ella, hasta lograr la derogación de las leyes que la han despedazado, con gravísimo perjuicio de la niñez y de la juventud, únicas y legítimas esperanzas de la Patria.” Este último entrecomillado lo interpretamos como que la instrucción religiosa debería a ser la base de la instrucción escolar. En materia de los asuntos laborales, indicaban que aplicarían “… á los modernos problemas sociales, para bien del pueblo obrero y de todo el proletariado agrícola é industrial, las soluciones que el cristianismo suministra como las únicas que, conciliando los derechos del capital y del trabajo, podrán ser eficaces para mejorar las condiciones de vida de las clases trabajadoras, sin perturbaciones del orden y sin menoscabo de los derechos de los capitalistas ó empresarios.” Por si alguna duda cabe de por donde iban, nada como revisar el punto primero de sus propósitos en el cual se lee: “El Partido Católico Nacional, dentro de las instituciones existentes, ejercitará el derecho de exigir la reforma de la legalidad por medio de la legalidad, sobre la base constitucional de la libertad religiosa.” Con esto en mano y una vez que el presidente Diaz Mori renuncia el 25 de mayo de 1911, un miembro distinguido del PCN, Francisco León De La Barra Quijano ocupa la presidencia.

Durante esos días, el peor embajador estadounidense que haya recibido México, Henry Lane Wilson reportaba al secretario de estado, Philander Chase Knox que: “La Iglesia Católica Romana y el partido que lleva su nombre se han vuelto violentamente antagónicos con Madero y, en toda la república, trabajan activamente para denigrarlo, criticar sus políticas y censurar la debilidad y la vacilación que, se supone, caracterizan la forma en que realiza todas sus actividades.” Bajo esa premisa, cuando Madero González lanza su candidatura presidencial y busca el apoyo del PCN, este trata de imponerle a León De La Barra como su compañero de formula en la vicepresidencia, lo cual es rechazado por Madero. Ello, no impide que el queretano aparezca como candidato a la vicepresidencia por el PCN. A pesar de esto, el 18 de agosto de 1911, el PCN nombra a Madero como su candidato presidencial. El coahuilense se compromete, entre tras cosas, a respetar la libertad religiosa y no interferir en los asuntos legislativos. Tras de una victoria arrolladora, en octubre, Madero enfrentaría una oposición salvaje proveniente de frentes varios. Uno de ellos, la curia que, como lo menciona Adame Goddard, utilizó su diario, El País, para calificar al gobierno de Madero de dictadura zapatista y aceptar la elección de gobernadores porfiristas especialmente en Puebla en donde desconoció la candidatura del católico Luis García Armora e imponer a José María Pino Suarez en la vicepresidencia. Los manejadores del PCN veían cerca el regreso político.

En 1912, el presidente Madero González convocó a elecciones federales. El PCN vio la ventana abierta y, retomando el texto de Adame Goddard, “presentó cinco candidatos para la Suprema Corte, 19 para el Senado y 193 para la Cámara de Diputados.” A la hora de los resultados, la victoria los favoreció con 4 escaños en el Senado y 29 curules en la Cámara. A nivel gubernatura, el PCN, se apoderó, vía el voto, de los estados de Jalisco (José López Portillo y Rojas); México (Francisco León De La Barra Quijano); Zacatecas (Rafael Ceniceros y Villarreal); y desde 1911 gobernaban Querétaro con Carlos María Loyola. A nivel municipal obtendrían las alcaldías de las ciudades de Aguascalientes, Oaxaca, Puebla, Querétaro y Veracruz, así como León e Irapuato en Guanajuato y la mayoría de los municipios de Jalisco y México además de 26 en Michoacán. Esto contradecía las palabras de Lane Wilson quien afirmaba que: “el llamado Partido Católico es una organización política nebulosa, aparentemente sin dirección, y no del todo sumisa al liderazgo [de] la Iglesia Católica Romana, como organización política no existe en México”. Con todo esto, se les elevó el apetito de poder. Y como eso era asunto de pesos, empezaron a recaudarlos vía el “Óbolo Católico” cuyo decreto, publicado en julio de 1912, está firmado por “José [Mora y Del Río] arzobispo de México.” Asimismo, el responsable del proyecto, Emmanuel Amor, mencionaba que “no ha[bía] faltado, antes de emprender su tarea, de consultar el proyecto general del Óbolo Católico en las más altas esferas de la autoridad eclesiástica…” Pronto, darían el paso siguiente.

En febrero de 1913, ya contaban con el católico ferviente, Victoriano Huerta y su socio Lane Wilson, quienes se ocuparían de asesinar al presidente Madero González y al vicepresidente Pino Suarez. A la hora de nombrar gabinete, lo acompañaron miembros del Partido Católico Nacional como León De La Barra, Federico Gamboa Iglesias, Eduardo Tamariz y, más tarde, López Portillo y Rojas. Sin embargo, cuando el felón convocó a elecciones presidenciales, el PCN creyó que su aliado jugaría limpio y se les ocurrió nombrar a Gamboa como candidato. Dado que Huerta les jugó “chueco,” ¿pues que esperaban de asociarse con un felón? Gamboa alegó fraude y para contentarlos el traidor les ofreció 100 diputaciones que rechazaron. Los persiguió y les cerró el diario La Nación enviando a sus directivos a vacacionar a San Juan de Ulua. En eso terminó, en 1914, la intervención partidista de la curia vía el Partido Católico Nacional, al amparo del cual patrocinaron a un felón cuya acción costó muchísimas vidas y retrasó el crecimiento y el desarrollo del país hasta que la dirección de este recayó en quienes eran firmes creyentes de que la relación con el Gran Arquitecto es un asunto de cada uno en el ámbito privado y no hay que usarla como excusa para saciar las apetencias de poder político. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) Detrás de esos ataques súbitos, en pro de la justicia, a la UNAM, se hayan aquellos que buscan transformarla para que regrese a los tiempos, no tan lejanos, cuando en las ofertas de empleo se leía: “…Egresados de la UNAM o el IPN, favor de abstenerse.” Y, por cierto, después van por IPN en el cual, para empezar, ya le convirtieron el canal televisivo en uno de propaganda gubernamental. Pocos recuerdan que gracias al “sacrosanto” movimiento del 68, se dio el auge de las instituciones privadas de educación superior. ¿Detrás de esto se encontrará una mano negra o el color es menos intenso?

Añadido (2) Los Demócratas lo sabían desde una noche antes, el golpe de estado había fallado. Por ello, la líder de la Cámara de Representantes, Nancy Patricia D’Alesandro- Pelosi (Demócrata-California) hizo rabieta y se puso a destruir documentos para que todos la vieran cuanto disgusto le causó el fracaso.

Añadido (3) Para quienes andábamos de incrédulos. Una vez más, se comprobó lo acertado de la Teoría del Jitomate elaborada por el Dr. Guillermo Ortiz Martínez. El precio de la fruta estuvo alto y la inflación creció durante el mes de enero.

Añadido (4) Al Partido Demócrata de ahora se asemeja al PRI de Carlos Sansores Pérez en la segunda mitad de los 1970s, su democracia es tan transparente que ni siquiera se ve.
01 Febrero 2020 04:00:00
Los ferrocarriles del presidente Díaz Mori
En ocasiones diversas en este espacio hemos dejado claro cual es nuestra perspectiva sobre el gobierno del presidente José de la Cruz Porfirio Díaz Mori. Hemos reconocido que bajo su égida se creó infraestructura, lo cual no ha sido obstáculo para apuntar que, en materia de desarrollo económico y libertad política de la población, las muestras fueron escasas, además de que la estancia prolongada en el poder acabó por difuminar los logros que definitivamente no los podemos negar. En ese contexto, hace unos días, a raíz del artículo que escribimos sobre el ferrocarril del Istmo de Tehuantepec, nuestro amigo hidalguense, don César Jiménez Ortiz, nos comentaba “…este artículo me permitió recordar el desarrollo ferrocarrilero que tuvo nuestro país durante la dictadura de [Porfirio] Díaz…” Esta observación, nos hizo cavilar que deberíamos de dar un repaso más amplio y puntual sobre lo que fue el desarrollo ferrocarrilero durante aquellos años de finales del Siglo XIX, principios del XX y nos fuimos a revisar el libro cuyo título es “Railroads of México,” escrito, en 1921, por el economista estadounidense, Fred Wilbur Powell, procedamos a subirnos en la máquina de aquel tren.

Powell inicia con un repaso histórico de cuando se planteó la posibilidad de que se construyeran ferrocarriles en México durante la primera incursión presidencial del gallero de Manga de Clavo, Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón. La ruta que le proponían abrir era entre la costa de Veracruz y la ciudad de México. Sin embargo, se opuso a la idea bajo el argumento de que, si el proyecto se materializaba, causaría perjuicios “a los criadores de mulas, así como también a los propietarios de los carretones, los arrieros y los conductores que trasportaban el tráfico miserable [que se daba] entre la capital y la costa”. Años más tarde, en 1842, Santa Anna, nuevamente en la presidencia, “emitió un decreto imponiendo a los acreedores del camino de Perote a Veracruz la obligación de construir un ferrocarril desde la ciudad de Veracruz hasta el río de San Juan en esa misma entidad. Este decreto restableció un impuesto (de avería) del dos por ciento en exceso por los derechos de importación en Veracruz (originalmente establecido para reparaciones de carreteras) y dedicó las ganancias a la reparación del camino a Perote y para la construcción del ferrocarril proyectado…

Un tramo de esa línea, entre Veracruz y El Molino se abrió en 1850. El gobierno tomó el control de proyecto en 1851 y otra porción hasta Tejeria se concluyó en 1857”. Tras de todas las luchas domésticas, la invasión francesa y el imperio de opereta, poco fue lo que se construyó de ese ferrocarril. No sería sino hasta que la República triunfó cuando se emitió un decreto, del 26 de noviembre de 1867, para que la Compañía Ferroviaria Imperial Mexicana, de capital inglés, fuera exentada de la revocación de su concesión bajo el acuerdo de que continuaría con la construcción de la vía, esa disposición fue ratificada el 11 de noviembre de 1868 y a partir de entonces la empresa cambio su nombre a Ferrocarril Mexicano. Un poco más de cuatro años más tarde, el 1 de enero de 1873, el presidente Sebastián Lerdo de Tejada Corral inauguraría la vía completa el ferrocarril que iba del puerto de Veracruz a la ciudad de México.

Como es de todos conocido a don Sebastián poco le duró el gusto de ser presidente pues, en 1876, al futuro “Héroe de la Paz” le preocupaba mucho eso de la democracia y la no reelección y pues se lanzó a encabezar la Revolución de Tuxtepec mediante la cual desbancó a Lerdo de Tejada. En materia de ferrocarriles, el presidente Díaz encontró que la única línea operando era la mencionada de Veracruz a la Ciudad de México, aun cuando existían otras de tamaño minúsculo que operaban bajo concesiones estatales. Todas en conjunto totalizaban 669.5 kilómetros. Como el futuro don Porfirio iba por todas las canicas, en materia de ferrocarriles, calificó que lo realizado por su predecesor había contado con una influencia externa enorme y eso iba en contra de los intereses nacionales.

En el programa que lanzó, el 21 de marzo de 1876, durante la Revolución de Tuxtepec, Díaz se opuso particularmente a la concesión otorgada a la Compañía Ferroviaria Mexicana por considerar que había sido efectuada en términos muy favorable para la empresa y los acreedores ingleses del gobierno mexicano. Por ello, el 26 de septiembre de 1876, aun sin detentar legalmente el poder, Díaz emitió un decreto anulando cualquier contrato autorizado por su predecesor que pudiera resultar una carga para la nación. Al calce hemos de mencionar que esta retórica nos suena conocida, pero por más que nos esforzamos, debido a nuestra mala memoria, no logramos identificar en donde más la hemos escuchado. ¿Acaso usted, lector amable, nos podría indicar en donde se ha escuchado eso? Pero retornemos al pasado.

Una vez que Lerdo de Tejada fue derrotado y dejó el país en noviembre de 1876, el general Díaz empezó a ejercer el poder. El 26 de diciembre de ese año, se procedió a confiscar todas aquellas concesiones otorgadas para desarrollar ferrocarriles en la región central. Sin embargo, esto no implicaba el abandono del desarrollo ferroviario, el gobierno de Díaz, el 19 de junio de 1877, transfirió la concesión de Guaymas, originalmente otorgada a David Boyle Blair, a Sebastián Camacho, en representación de Robert R. Symon, un inglés y David Ferguson, un estadounidense. El 17 de octubre de ese año, los concesionarios suscribieron un contrato con el secretario de fomento, el nuevo acuerdo establecía que el extremo norte de la línea podría estar ubicado en Sonora o Chihuahua; pero cuando esto fue sometido a la aprobación del congreso, en 1878, fue derrotado. Esta acción, sin embargo, no alteró las condiciones en que la concesión había sido otorgada originalmente a Blair.

El 12 de noviembre de 1877, el secretario de fomento, Vicente Riva Palacio, firmó un contrato con William J. Palmer, James Sullivan para construir un ferrocarril desde la frontera estadounidense a la ciudad de México con un ramal a San Blas o Manzanillo, estableciéndose que la línea al Pacífico debería ser completada antes de que de comienzo la de la frontera”. Antes de continuar, cabe apuntar que, en la Memoria presentada, en noviembre de 1877, por Riva Palacio al Congreso se apuntaba que entre diciembre de 1876 y ese mes, el trasporte de pasajeros por ferrocarril entre México y el Puerto de Veracruz fue de un poco más de 304 mil, mientras que a la par se movían 165.8 miles de toneladas, lo cual arrojaba ingresos por 2.8 millones de pesos. Con estas cifras, el secretario veía un futuro prometedor para la empresa.

De manera simultánea operaban otras líneas ferroviarias las cuales presentaban problemas de operación e infraestructura. Sin embargo, el presidente Díaz no se quedó en la descalificación de su antecesor y exploró alternativas diversas para concretar su proyecto, inclusive cambiando de estrategia cuando la realidad le indicaba que de continuar por esa línea lo llevaría al fracaso. El presidente Díaz buscó promover el desarrollo del ferrocarril bajo un esquema de concesiones estatales, pero los resultados no fueron los esperados y hubo de reconocer que no funcionó. Pero cambiar aquello no fue fácil.

Enfrente tenía a los miembros del Congreso quienes lanzaban alertas sobre cómo debería de darse ese canje, uno de ellos, el diputado Alfredo Chavero decía: “sería una política pésima y muy perjudicial, permitir que en nuestro país se establezca una compañía estadounidense [ferroviaria] muy poderosa, ya que es ley natural en la historia que las naciones fronterizas termina por ser enemigas. Las naciones del norte generalmente invaden a las del sur. Por lo tanto, nosotros siempre debemos de temer a los Estados Unidos…” A partir de ahí, empezaron a desarrollarse diversas líneas ferroviarias dentro de los límites geográficos de cada entidad. Pero eso no era suficiente para consolidar el crecimiento del país que, de lograrlo, se esperaba podría llevar a conseguir el desarrollo económico el cual no se puede dar sino existe lo primero. No obstante, las resistencias, Díaz estaba consciente de que para gobernar tendría que ganarse la confianza del gobierno estadounidense y emprendió acciones diversas que le permitieron que, el 9 de abril de 1878, se anunciara el reconocimiento otorgado por parte del gobierno encabezado por Rutherford Birchard Hayes. En ese contexto, se empezaron a dar visitas de hombres de negocios a México para explorar posibilidades de inversión.

Finalmente, en 1880, se da un cambio en la actitud del gobierno mexicano hacia los inversionistas estadounidenses como concesionarios para construir y operar los ferrocarriles. En ese año, se constituye, bajo las leyes del estado de Massachusetts, la empresa denominada Ferrocarril Central Mexicano. Esto seria el principio de una era nueva en el desarrollo ferroviario de México. Si bien a finales del primer periodo del presidente Díaz, el tendido de vías férreas pasó de 669.5 kilómetros a 1084.7, un incremento de 415.2 kilómetros que, para algunos, pudiera parecer modesto en realidad representaba un avance notable al darse en un país que apenas bosquejaba entrar en un proceso de construcción de infraestructura. Bajo ese esquema, debemos de reconocer que entre 1880 y 1884 cuando Manuel del Refugio González Flores se encargó de cuidarle la silla a su compadre, la construcción de ferrocarriles no se detuvo y las vías tendidas alcanzaron un total de 5925.6 kilómetros. Una vez que el presidente Díaz Mori recuperó la poltrona sin sobresaltos, continuo con su promoción de las comunicaciones vía el ferrocarril y antes de embarcarse en el Ipiranga, en 1911, ya transitaban los trenes a lo largo de 24719.5 kilómetros, de los cuales 4868.3 kilómetros eran operados por “pequeñas líneas locales construidas bajo concesiones estatales”.

Para darnos una idea del resultado de la política de Díaz en términos de inversión extranjera, recuperemos lo que el texto de Fred Wilbur Powell indica al respecto. Ahí, se menciona que el cónsul general de los EU en México, Andrew D. Barlow, estimaba que, en 1902, el capital estadounidense invertido en México era de quinientos millones de dólares en oro una cantidad que, prácticamente toda, se invirtió en el último cuarto de siglo, y aproximadamente la mitad se ha invertido en los últimos cinco años [1897-1902]. La mayor parte de las inversiones estadounidenses, aproximadamente el 70 por ciento, se realizaron en el área de los ferrocarriles. Las líneas ferroviarias en operación, con excepción del Ferrocarril Interoceánico Mexicano y el Ferrocarril Nacional de Tehuantepec, todas son mayoritariamente propiedad de capital estadounidense.

Entre 1902 y 1909, el secretario de hacienda José Yves Limantour Marquet diseñó un plan encaminado a lograr el control nacional de la mayor parte del kilometraje ferroviario del país a través de la propiedad de acciones. Si bien a primera vista pudiera parecer que el nacionalismo se apoderó de don José Yves, en realidad no le hacia el asco al capital extranjero, pero expresaba “el temor de le daba que una u otra de las dos grandes líneas troncales [ferrocarrileras] pasara al control de un sistema estadounidense y fuera operado en un espíritu de explotación dentro de los límites de sus concesiones subyacentes…

Limantour favorecía la inversión de capital extranjero en México, aun cuando prefería el proveniente de Europa y de esa manera, evitar lo que él consideraba habría de generar una crisis financiera al darse la dominación de México por los capitalistas de los Estados Unidos”. Sin embargo, dichas consideraciones no impidieron que el presidente Díaz Mori, “en 1905, apoyara la participación de capital estadounidense en la construcción de la línea del Pacifico Sur que iba de Guaymas, Sonora a la Ciudad de México con una conexión en Guadalajara.

Powell indicaba que el plan de nacionalización de Limantour implicó la formación de una nueva empresa, Ferrocarriles Nacionales de México (FNM), en la cual el gobierno debería poseer la mayoría de las acciones”. Este plan desarrolló en 1909, lo cual permitió que, en 1910, la corporación nueva controlara las siguientes líneas estándar: Ferrocarril Central Mexicano con capitales estadounidenses, británicos y alemanes; Ferrocarril Nacional de México con inversiones estadounidenses, británicas y mexicanas; Ferrocarril Internacional Mexicano con dineros estadounidenses; Ferrocarril panamericano con recursos estadounidenses; Ferrocarril de Veracruz e y el Istmo con mezcla estadounidense y mexicana.

En igual forma FNM controlaba las líneas de vía estrecha: Ferrocarril Nacional de México, Sucursal Morelia con aportaciones estadounidenses, británicas y alemanas; Ferrocarril del noreste e Hidalgo con capital mexicano; Ferrocarril del Pacifico y Michoacán, el Ferrocarril Interoceánico y el Ferrocarril mexicano del Sur los tres apoyados en capital británico. El sistema incluía 9997.2 kilómetros de línea de calibre estándar y 2486.4 kilómetros de línea de vía estrecha. Con patios y apartaderos la extensión total era de 13505.6 kilómetros Llegaba hasta la frontera de Texas en Juárez, Piedras Negras, Nuevo Laredo y Matamoros; la costa del golfo en Tampico y Vera Cruz; la costa del Pacifico en Manzanillo; y la frontera de Guatemala en el Suchiate”. Al mismo tiempo, el gobierno controlaba el Ferrocarril Nacional de Tehuantepec a través de una asociación con S. Pearson and Son, Ltd. que entró en vigor en 1902. Las 220 millas, que se extiendan desde Salina Cruz a Puerto México sirvieron para conectar el Ferrocarril Panamericano y Ferrocarril Veracruz y el Istmo.

Entre los ferrocarriles independientes más grandes estaban los siguientes: Ferrocarril del Pacífico Sur de México, recursos estadounidenses; Ferrocarril del Noroeste de México capital británico y canadiense; Ferrocarril Mexicano, capital británico.; Kansas City, México y Ferrocarril de Oriente, México y Kansas City, mezcla estadounidense, británica y holandesa. Ferrocarril Norteño Mexicano, capital estadounidense Ferrocarril de Nacozari, capital estadounidense; y Ferrocarril Parral y Durango, capital estadounidense. De calibre estrecho eran los Ferrocarriles Unidos de Yucatán con capital mexicano y el Ferrocarril de Coahuila y Zacatecas con recursos británicos.

En 1912, Marion Letcher, cónsul de los EU en Chihuahua, indicaba que el capital invertido en México en acciones ferroviarias, 235.5 millones de dólares eran estadounidenses; 81.3 millones de británicos; y 125.4 millones pertenecían a mexicanos. Asimismo, en bonos ferroviarios había 408.9 millones de dólares de estadounidenses; 87.7 millones eran de británicos y mexicano $ 12.3 millones de dólares detentados por mexicanos.

Esa era la situación de los ferrocarriles al final del gobierno del presidente Díaz Mori y la infraestructura ferroviaria con que se contaba al inicio de la Revolución Mexicana. Podremos decir que la presencia del capital extranjero era excesiva, pero no podemos dejar de reconocer que sobre esas vías y en los carros del ferrocarril se movió el crecimiento y desarrollo del país por muchos años. Lo malo fue que nunca fuimos capaces de aprovechar óptimamente esa infraestructura que, como nos apunta don Cesar Jiménez Ortiz, se desarrolló de manera significativa durante el porfiriato, y ni modo que vayamos a negar que así fue.

Añadido (1) ¿A poco cree que, tocando el piano en el aniversario del Holocausto, olvidaran cómo, a cambio de unas monedas, su papacito se dedicó a escribirle loas a la bestia austriaca?

Añadido (2) Cabe recordar que el exasesor de seguridad nacional de los EU, John Bolton, es una criatura del clan Bush. De ahí, saquen sus conclusiones.

Añadido (3) Para quienes salivan cada vez que les mencionan que aspiramos a tener un sistema de salud tipo Canadá, tenemos algo que narrarles. A un científico, conocido nuestro, tardaron cinco años en darle una cita con un especialista. Cuando se la otorgaron, encontraron que padecía un linfoma no hodgkin estadío cuatro. De habérselo detectado a tiempo hubiera sido factible curarlo. Tras de un par de años de lucha, estéril, hace seis días falleció. ¿En realidad los panegiristas tienen alguna idea de cómo opera ese sistema que es excelente para atender partos, catarros y disenterías?

Añadido (4) Hace unos días, veíamos y escuchábamos, en Es La Hora de Opinar, a Javier Tello Díaz afirmar que Pemex operó con eficiencia, en lo cual coincidimos totalmente, cuando fue manejado por alguien que le sabía al negocio y lo hizo bajo criterios empresariales, Jorge Díaz Serrano. Lo que se le olvidó mencionar fue que quien más criticó dicha gestión fue el santón de la izquierda mexicana, Heberto Castillo Martínez, aquel que encabezó la oposición a la construcción del gasoducto Cactus-Reynosa para venderle gas a los EU porque, decía, íbamos a perder el nacionalismo sacrosanto.

Añadido (5) El INEGI anuncia que en 2019 el PIB en México tuvo una caída de -0.1 por ciento. El jefe de la oficina para el crecimiento económico declara: “…crecer o 50 millones seguirán pobres…” Mientras tanto, el Presidente López apunta: “…estos parámetros de medición los volvieron el fundamento para medir el desarrollo en el periodo neoliberalismo y a mí no me importa mucho… es necesario que el crecimiento no se acumule en muy pocas manos, pues es mejor que haya bienestar: “me importa más la economía familiar”. Que silogismo aristotélico, ni que la estancia campirana del presidente…

Añadido (6) Ante la orfandad de liderazgo, tuvo que ser un político quien hizo escuela en eso de cómo se debe de ejercer la gobernanza, don Guillermo Jiménez Morales, quien reuniera a más de 300 priístas para empezar a ver que hacen con su partido.
25 Enero 2020 04:00:00
El año en que los demócratas votaron en 103 ocasiones para elegir candidato
Hace unos días, observábamos y leíamos en los diversos medios acerca del proceso político que se vive en los EUA. Por un lado, el Partido Demócrata busca materializar un golpe de estado, mientras que a la vez tata de definir quién será su candidato presidencial en la contienda a celebrarse en noviembre de este año. En lo concerniente a quienes buscan la nominación, nos llamó la atención la diversidad de las posturas, en varios casos extremas, que adoptan los precandidatos presidenciales y ello nos llevó a cuestionarnos si no estaremos ante una situación en donde quien obtenga la nominación lo haga tras una convención dividida. Al observar esto, no pudimos sustraernos a recordar lo que aconteció en el seno de dicho instituto política hace noventa y seis años cuando las posturas extremas los llevaron a embarcarse en un proceso que duró del 24 de junio al 9 de julio de 1924. Pero antes de ir al evento y los sucesos que ahí ocurrieron, iniciemos por dar un repaso al contexto que se vivía en los EUA.

En el año referido, el presidente estadounidense lo era Calvin Coolidge, miembro del partido republicano, quien accedió al poder en agosto de 1923 cuando falleciera el presidente Warren Gamaliel Harding. Apenas estrenado en el cargo, hubo de enfrentar los problemas que algunos colaboradores de su antecesor generaron. Una partida de pillos habíase aprovechado de los cargos públicos para hacer “negocios” al grado tal que varios de ellos fueron sujetos a proceso penal y el primero en ir a la cárcel, en 1929, fue el antiguo senador Republicano por New Mexico, Albert Bacon Fall, aquel que se constituyó en juez severo de México y del presidente Venustiano Carranza Garza, pero esa es otra historia que ya les hemos comentado en este espacio. Fall, cuando se desempeñó como secretario del interior, les otorgó permisos, sin licitar, para explotar algunos terrenos petroleros propiedad de la nación a sus amigos Edward Doheny, Henry Sinclair y otros, lo cual suscitó el escándalo conocido como de Teapot Dome. Aunado a esto, se dieron otros problemas que llevaron a la renuncia del procurador general, Harry Daugherty y de quien encabezaba el departamento de los asuntos de los veteranos, Charles Forbes. Inmerso en esa cloaca, el presidente Coolidge lucía impecable sin una sola mancha en su vestimenta, mientras mantenía la integridad de la institución presidencial sin macula. Sin embargo, los Demócratas estimaban que las pillerías cometidas por algunos, les daban ventaja en la próxima elección. Olvidaban que, bajo Coolidge, la economía seguía fuerte y que don Calvin, a pesar de ser un hombre de escasas palabras, a la hora de ejecutar no se andaban con medias tintas. Una muestra de ello, la dio en 1919, cuando, siendo gobernador de Massachussets, la policía de Boston se le declaró en huelga y como respuesta los despidió a todos. A ese personaje enfrentaría quien resultara candidato por el Partido Demócrata cuyo proceso de selección abordaremos a continuación.

El verano acaba de llegar a New York y las calles aledañas al Madison Square Garden registraban una actividad mas acelerada que la normal. No era que fuera a celebrarse alguna función pugilística en donde Jack Dempsey defendiera su cetro de peso completo, el alboroto lo formaba la llegada de mas de mil delgados a la Convención Demócrata a los cuales se sumaban todos aquellos que en ella participarían como espectadores, reporteros, etc. Inicialmente los contendientes eran seis: William Gibbs McAdoo, un abogado quien fuera el secretario del tesoro durante la administración de su padre político el presidente Thomas Woodrow Wilson; Alfred Emanuel Smith, el primer católico en aspirar a una candidatura presidencial, quien se desempeñaba como gobernador del estado de New York, y era una criatura de la maquinaria denominada Tammany Hall que controlaba toda la política en dicha entidad; James Middleton Cox quien fuera gobernador de Ohio y en 1920 sufriera una derrota espantosa ante Warren Gamaliel Harding; Samuel Moffett Ralston, antiguo gobernador de Indiana y quien al principio llevara la delantera; Woodbridge Nathan Ferris, un maestro de escuela quien fuera gobernador de Michigan y mas tarde senador por dicha entidad; Oscar Wilder Underwood, un abogado originario de Alabama que mas tarde fuera senador y representante por dicho estado, siendo líder en ambas cámaras legislativas. Aparte de ese grupo había otros diez entre los que se contaba a John William Davis, un abogado y diplomático quien fuera fiscal general durante la administración de Wilson.

Ante ese panorama, con una baraja tan amplia, seis días antes de que comenzara la convención, el presidente de la campaña de Smith, Franklin Delano Roosevelt, declaró que “los comités y oficiales de la convención actuaran motivados por el deseo de hacer lo mejor para el partido y no para cada candidato en particular. Será una convención de delegados”. Al final, solo la última parte de la declaración de Roosevelt resultó cierta, pero vayamos por pasos. Los problemas relacionados con los delegados comenzaron cuando los organizadores se percataron de que los estados y territorios habían elegido a 1,436 delegados en lugar del número original de 1, 098. Otra complicación surgió porque el comité solo había impreso boletas para 1334 delegados. Eso era simplemente el comienzo, varios eran los temas que creaban controversia entre los delegados, pero dos de ellos destacaban, uno era el de la Prohibición y el otro el del Ku Klux Klan (KKK)

En el caso de la Prohibición, este era un asunto incorporado, en 1919, como la décimo octava enmienda a la Constitución de los EUA mediante la cual se prohibía el consumo de licores tóxicos en esa nación. Por lo que respecta al KKK, esta es una organización extremista nacida en el sur de los EUA durante la época de la reconstrucción en los 1860s, cuyo objetivo era derrocar los gobiernos emanados del Partido Republicano y proclamaba una política antiinmigrante y en contra de los afroamericanos. Tras desaparecer en los 1870s, renació en la década de los 1920s, contando con el apoyo de los profesantes de religiones protestantes, se manifestaba a favor de la prohibición, argüía la supremacía de la raza blanca y repudiaba a católicos y judíos. Tras ese resurgimiento vuelve a declinar, pero ello no detiene sus actividades como lo muestra las acciones de reclutamiento que para dicha organización desarrollara quien fuera senador por el estado de West Virginia, el demócrata Robert Carlyle Byrd quien fuera presidente del Senado entre 1987 y 1989. El KKK vuelve a revivir en los 1950s. Respecto a esta organización y como es percibida por algunos, recordamos que hace un par de años nos encontrábamos con un grupo en una reunión y de pronto surgió el tema de los 1920s. En medio de la charla, una dama, miembro recalcitrante del Partido Demócrata, sin mas soltó: “…pues mi abuelo materno era miembro del KKK, pero era una organización familiar…” el silencio se hizo pesado mientras el marido de la ciudadana agachaba la cabeza y nosotros desviamos el tema hacia los ritmos que entonces prevalecían. Desde entonces le perdimos la huella a esa pareja de antecedentes genealógicos tan albos. Pero volvamos a la Convención Demócrata de 1924.

No obstante, el numeroso grupo de contendientes, todo parecía reducirse a McAdoo y Smith. El primero, contaba con el apoyo de los delegados del sur y del oeste, la mayoría de ellos protestantes que respaldaban la Prohibición y al menos simpatizaban con el KKK. Los delegados del noreste, muchos de los cuales eran católicos, respaldaban a Smith, y en general, también apuntalaban su postura contra la prohibición. Ya en plena convención, Pronto aparecieron diferencias entre los delegados acerca de los temas específicos. El asunto del KKK se convirtió en un punto focal de conflicto. Los partidarios de Smith exigieron que la plataforma del partido incluyera una condena explícita del KKK; los partidarios de McAdoo prefirieron no incorporar eso. Finalmente, el 28 de junio a las 8:45 p.m., el presidente de la convención, senador de Montana, Thomas Walsh abrió el debate. Doce oradores presentaron sus puntos de vista sobre la condena del Klan en la plataforma electoral demócrata. Alrededor de las 11:30 p.m., cuando el duodécimo orador finalizó su discurso, policías y guardias de seguridad ya estaban patrullando entre los delegados de la convención para evitar una confrontación de dimensiones espectaculares. Durante las siguientes dos horas, la moción fue presentada para votación. Alrededor de las dos de la mañana, la votación final terminó con una victoria para los que se oponían a incorporar la condena del KKK. El resultado final fue 541 y 3/20 votos a favor y 542 y 3/20 en contra. La delegación de Georgia marcó la diferencia con su voto.

A pesar de esas discrepancias, los Demócratas confiaban en que la selección de su candidato seguiría el camino habitual. El lunes 30 de junio, comenzaron a darse cuenta de que las diferencias entre los delegados eran mayores de lo esperado. En la primera votación, McAdoo recibió 431.5 votos, Smith 241, Cox 59, Pat Harrison 43.5, Underwood 42.5 y Davis 31. Nadie estaba cerca de los 733 requeridos para asegurar la nominación. Ningún cambio se suscitó en la segunda votación. Así empezaron a trascurrir los días y las votaciones hasta llegar al fin de semana e inicio de la siguiente sin que se definiera candidato. Al momento en que se efectuó la décima quinta votación, McAdoo alcanzó 479 votos, Smith 305.5, Davis 61, Cox 60, Underwood 39.5, y otros once precandidatos también registraban sufragios. Al momento de llegar a la trigésima votación, uno de los allegados de McAdoo, Daniel C. Roper, buscó negociar con F.D. Roosevelt quien encabezaba la campaña de Smith, para ofrecerle que este iría en la boleta como candidato a vicepresidente si aceptaba transferirle sus delegados. Las negociaciones no resultaron y para entonces Cox estaba fuera del grupo de los cinco primeros, incorporándose Samuel Moffett Ralston quien era la segunda opción de los seguidores de McAdoo y contaba con las simpatías del KKK.

En la superficie, lo que mantuvo la elección tan cerrada fueron las posiciones polarizadoras de los delegados hacia el KKK y la Prohibición. Debajo de la superficie, sin embargo, muchos de los que se oponían a la candidatura de Smith lo hicieron porque consideraban impensable tener un católico en la Casa Blanca.

En los EUA, en donde los católicos romanos representaban el 16.6 por ciento de la población total, los conflictos religiosos se manifestaron de maneras diversas. The New York Times informó sobre un ejemplo de eso suscitado a principios de abril de 1924. En un desayuno con miembros del Departamento de Policía de New York, William D. Cunningham de Ellenville, Condado de Ulster, NewYork, un ex juez del Tribunal de Reclamaciones y un republicano, afirmó era imposible para un católico romano alcanzar un cargo público de alto rango debido a su interpretación de la fe. El juez J. Harry Tiernan del condado de Richmond, Nueva York, inmediatamente negó la afirmación y brindó el ejemplo del gobernador Smith como católico que había alcanzado un alto cargo público. Tiernan agregó que a los católicos les molestaría el rechazo de la candidatura del gobernador Smith para la nominación demócrata a la presidencia únicamente por su religión. Tres años más tarde, en 1927, las divisiones religiosas explotaron en el seno del Senado de los Estados Unidos. Thomas J. Heflin, un senador demócrata de Alabama lanzó un ataque vitriólico contra los católicos denunciando un “plan obscuro para involucrar a” los Estados Unidos “en una guerra generada por los Caballeros de Colón, que la buscaban concretar en nombre de la jerarquía católica de los Estados Unidos. Heflin también declaró que, durante la Convención Demócrata de 1924, vio a delegados católicos romanos exigiendo una condena del Ku Klux Klan como parte de la plataforma del Partido. Hefflin se había opuesto firmemente a cualquier condena por su naturaleza divisiva. Al final, como lo mencionamos antes, la propuesta fue derrotada.

Pero en 1924, los Demócratas llegaron a la votación numero sesenta y nueve sin ponerse de acuerdo, en ella McAdoo obtuvo 530 votos y Smith 368. Todo indicaba que era el momento de buscar un candidato por consenso. Se acordó una reunión entre los dos contendientes. En ella, Smith estableció claramente que él no ganaría la mayoría de los votos, pero tampoco lo haría su rival. En consecuencia, ambos deberían de retirarse. Acto seguido, Smith avisó a sus delegados que se retiraba, pero Mc Adoo no lo hizo. Para entonces ya circulaba la versión de que Samuel Moffett Ralston pudiera ser el candidato negociado. Sin embargo, la salud de este, junto con otros problemas familiares lo hizo declinar la simple posibilidad. Las votaciones continuaron con Mc Addoo en primer lugar, Smith en segundo y John W. Davis en tercero. El mismo patrón siguió hasta la votación número ochenta y seis. Entonces Smith tomó la delantera, pero sin alcanzar los 733 votos requeridos. El 9 de julio, en el momento en que tuvo lugar la centésima votación; Smith había alcanzado 351.5 votos y McAdoo 190 votos.

Los resultados mostraron que la convención se había dividido tanto que ninguno de los dos candidatos parecía tener el voto de dos tercios requerido para ganar la nominación. Ante ello, era necesario lograr un acuerdo para nombrar un candidato. Tanto Smith como McAdoo aceptaron declinar y tras de ello fueron necesarias tres votaciones más para que John William Davis obtuviera 839 votos y con ello asegurar la nominación Demócrata llevando como compañero de fórmula a Charles Wayland Bryan, el gobernador de Nebraska quien además era hermano de William Jennings Bryan aquel que fuera secretario de estado durante la presidencia de Wilson. Como dato al calce cabe mencionar que, en esa Convención Demócrata, un total de 58 candidatos recibieron votos, siendo en la segunda votación cuando se sufragaron por 20 de ellos. Con esa decisión lo que vino después no fue sorpresa.

Como era de esperarse el Partido Demócrata quedó muy fragmentado, a lo cual se aunó una campana pésima desarrollada por Davis. Ese entorno, más una economía dando muestras de solidez permitieron que los Republicanos con Calvin Coolidge y su lema “Keep Cool with Coolidge,” obtuvieran una victoria clara. El 4 de noviembre de 1924, los resultados mostraban que Coolidge y su candidato a vicepresidente, Charles Gates Dawes, obtuvieran 15.7 millones de votos al obtener el triunfo en 35 entidades que les representaron 382 votos electorales. Davis lograría 8.3 millones de votos al alcanzar la mayoría en 12 estados, todo el sur, que significaban 136 votos electorales. Un tercer candidato, Robert M. La Follete, representando al Partido Progresista recolectó 4.8 millones de votos, logrando la mayoría en un estado que le significó 13 votos electorales. De esa manera terminó esa porción de la historia del Partido Demócrata, proveyendo con una lección intemporal y sin limitantes geográficas. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

Añadido (1) La semana anterior, tras de enviar nuestra colaboración, nos enteramos de que quien fuera nuestro maestro de sexto año de primaria, Jesús Cervera Gutiérrez, emprendió el camino para acudir a su cita con el Gran Arquitecto. Vaya un recuerdo para él a quien siempre agradeceremos que nos haya provisto con los aprendizajes primarios sobre la historia y la literatura universal.

Añadido (2) Mientras en el sureste de México presenciamos el arribo de una caravana, no tan inocentemente enviada, a la que se recibe a toletazos, en otro lado del mundo el creador de la idea, de mandar grupos a meterse en otras naciones bajo la excusa de refugiarse, le da un sorbo al mate mientras añora los aires porteños a la par que sueña en un gobierno mundial en donde su empresa vuelva a tener la ultima palabra.

Añadido (3) Dicen quienes saben que, en México, la defensa de los derechos humanos se ha convertido en una piedrecilla.

Añadido (4) Las criaturas que él engendrara, le están recetando la misma medicina que aquellos a quien denostara hace años por surtirle una pócima similar. ¿Le alcanzará el fuelle para deleitar al respetable con una machincuepa más?

Añadido (5) Más temprano que tarde, todos habremos de requerir apoyo profesional para solventar algún problema de salud, algo que varios parecen olvidar.
18 Enero 2020 04:00:00
Los ferrocarriles, el Istmo de Tehuantepec y el progreso
Ya se está construyendo un ferrocarril interoceánico a través del Istmo de Tehuantepec, y pronto estará listo para transportar de un océano a otro los intercambios entre las dos costas del nuevo mundo, y las naciones más antiguas en el este y oeste… El Istmo de Tehuantepec posee características excepcionales para satisfacer esta urgente demanda de transporte, no solamente desde el interior hacia la costa, sino de océano a océano. Para apreciar sus ventajas al respecto, es necesario tener una visión general de las características topográficas de México. Si usted, lector amable, llegó en su lectura hasta aquí, seguramente estará pensando que andamos propagando declaraciones emitidas por un miembro conspicuo de la 4-T. Sin embargo, sentimos decepcionarlo. Esas primeras ochenta y ocho palabras de este párrafo pertenecen a lo escrito por el abogado estadounidense, Alexander Dwight Anderson en su libro “The Tehuantepec Inter-Ocean Railroad,” publicado en 1880. Aquí en nuestro país, apenas terminaba el primer periodo del presidente José de la Cruz Porfirio Díaz Mori quien pronto dejaría el puesto encargado, por un rato, en manos de su compadre Manuel del Refugio González Flores. En esta ocasión habremos de revisar un poco de la historia sobre cómo se veía la construcción de un ferrocarril que atravesara el Istmo de Tehuantepec.

Para Anderson, “la finalización inmediata del tránsito interoceánico a través del Istmo de Tehuantepec es una empresa que complementará el río Mississippi y prácticamente lo extenderá hacia el Océano Pacífico. La ruta del istmo, al mismo tiempo ofrecerá a los Estados Unidos la ruta más ventajosa por excelencia para su comercio y permitirá dar inicio en México a una era nueva de progreso comercial que estimulará una relación más estrecha entre las dos repúblicas hermanas. Por ello, y que merece la cooperación de todos los interesados ​​en el avance material de América.” Pero antes de continuar con los beneficios que implicaba la construcción de un ferrocarril a través del Istmo, demos un repaso a los antecedentes que lo rodeaban.

En una publicación aparecida, en 1921, bajo el título “Railroads of México,” el economista estadounidense, Fred Wilbur Powell nos relata que la idea de construir una vía de transporte que cruzara el Istmo, mencionado arriba, fue propuesta desde los tiempos de Hernán Cortés y que inclusive en el siglo XVIII, se realizaron estudios para explorar la posibilidad de construir un canal interoceánico. Por su parte, Anderson apuntaba que, en 1824, el gobierno federal mexicano y el del estado de Veracruz nombraron respectivamente a su nombre al coronel del estado mayor del ejército, Juan de Orbegozo, [quien fuera uno de los treinta y ocho individuos que Iturbide nombró, tras la firma del Acta del Imperio Mexicano, para formar la Junta Provisional Gubernativa] y al hombre de negocios y diplomático Simón Tadeo Ortiz de Ayala, [un colaborador activo de la causa y teórico del movimiento independentista mexicano] para que realizaran estudios sobre el Istmo. Las recomendaciones derivadas de los estudios realizados por estas dos personas se encaminaban a la construcción de un canal navegable. No obstante, pasarían varios años para que se volviera a ver hacia el proyecto.

El 1 de marzo de 1842, ya con experiencia en eso de hacer negocios con tierritas, el gallero de Manga de Clavo abandonó, por un rato, a sus animalitos para irse a ejercer funciones de encargado del ejecutivo federal, Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón, expidió un decreto en favor de José de Garay para construir una vía de comunicación en el Istmo de Tehuantepec, la cual conforme a lo establecido en el articulo 2: “Ésta se verificará por navegación y, donde ella no sea conveniente, por medio de ferrocarriles en que se usará de carros de vapor.” Pero no se vaya a creer que López de Santa Anna hacia aquello simplemente por favorecer los negocios de alguien en específico, el decreto en cuestión lo iniciaba con estas palabras: “Que, constante en el propósito de procurar el engrandecimiento de la Nación y la felicidad de sus habitantes…” y a partir de ahí establecía por qué y cómo se otorgaba aquella concesión. El ultimo día de abril de ese año, el concesionario encargó a un ingeniero italiano, Gaetano Moro, que iniciara los trabajos de exploración y análisis del área. Para 1844, se estableció que la construcción no se iniciaría sino hasta el 1 de julio de 1845, y mas tarde el 5 de noviembre de 1846, el presidente provisional, José Mariano Salas, amplio la concesión por dos años mas a partir de esa fecha.

Cuando ya los estadounidenses se habían instalado en la Ciudad de México, gracias a la “generosidad” de López de Santa Anna con sus decisiones erróneas combinadas con la traición clerical, de la que poco se comenta, a mediados de abril de 1847, el secretario de estado estadounidense, James Buchanan, envió un comunicado al representante de ese país en las negociaciones que culminarían en la firma de los Tratado de Guadalupe Hidalgo en 1848, Nicholas Phillip Trist. Respecto al contenido de dicha misiva, retornemos al texto de Anderson quien apuntaba: “En lugar de los quince millones estipulados para ser pagados en el artículo quinto para extender nuestros limites hasta Arizona, así como la Baja y Alta California, usted puede incrementar la suma ofrecida hasta un monto que no exceda los treinta millones de dólares, pagables en anualidades de tres millones, siempre que el derecho de paso y tránsito a través del Istmo de Tehuantepec, asegurado a los Estados Unidos por el artículo ocho del proyecto, forme parte del tratado…” La oferta no cuajó y el Istmo no fue incluido en el contrato de “venta.” A partir de ahí, dio inicio el traspaso de la concesión.

Como lo indica Anderson, el 28 de septiembre de 1848, De Garay cedió la concesión a un par de ciudadanos ingleses de apellidos Manning and McIntosch y ellos a su vez la transfirieron, el 5 de febrero de 1849, a un banquero neoyorkino, Peter A. Hargous. En diciembre de año siguiente, este personaje organizó la empresa Tehuantepec Railroad Company of New Orleans, misma que envió una “Comisión Científica” comandada por el general, John G. Barnard del Cuerpo de Ingenieros quien, asistido por J.J. Williams, se dieron a la tarea de hacer levantamientos topográficos con el propósito de tender vías de ferrocarril. El reporte fue presentado en 1852, pero para entonces, el gobierno mexicano ya había anulado, en 1851, la concesión otorgada en 1846. Dicha cancelación dio pie para que en el Istmo de Panamá se construyera una línea ferroviaria que fue concluida en 1855 e hizo difícil conseguir recursos para construir el proyecto en Tehuantepec. Posteriormente en febrero de 1853, se le otorgó concesión a un grupo de inversionistas mexicanos y estadounidenses quienes formaron A.G. Sloo and Company, la cual no tuvo relevancia mayor y el 7 de septiembre de 1857, fue otorgada una tercera concesión a Louisiana Tehuantepec Company.

En ese año, nos relata Anderson, el secretario de estado, Lewis Cass, escribía acerca de establecer una ruta de comunicación vía el Istmo: “La proximidad del istmo a nuestras costas, la salubridad del clima, la adaptabilidad del terreno para la construcción de un ferrocarril y la gran disminución en la distancia en comparación con otras rutas más al sur entre nuestras posesiones del Atlántico y el Pacífico, hacen a esta vía la más viable a cualquiera otra fuera de nuestro territorio.” Detrás de esto no estaba solamente el elemento de las distancias, sino la influencia que había generado el informe elaborado por Barnard y Williams quienes enfatizaban la riqueza con la cual la naturaleza había dotado al Istmo. Alababan el rendimiento maravilloso de casi todos los grandes productos básicos lo cual representaba otra fuente de ganancias que complementan en gran medida a las derivadas del transporte entre los dos mares. Estimaban que sería fácil de demostrar que los negocios locales por milla, cuando se desarrolle adecuadamente, serán iguales a los que se generaban en la región mas rentable del New York Central Railroad entre Albany y Buffalo. A partir de ahí, procedían analizar las grandes ventajas de los productos existentes en la zona, tales como café, azúcar, naranjas, plátanos maíz, algodón tabaco, cacao, arroz, maderas preciosas como cedro, caoba, así como hule, tinturas vegetales, ixtle, ganado, caza y pesca. En igual forma, planteaban la posibilidad de generar energía hidráulica dadas las corrientes de agua que ahí existían. Pero aun nada se concretaba.

Retomando el texto de Powell, nos indica que, para que no faltara nada, hasta Maximiliano el 12 de octubre de 1866, autorizó que la Louisiana Tehuantepec Company cambiara su nombre por el de New York-Tehuantepec Steamship and Railroad Company. Por supuesto que al caerse el barbirrubio dicha empresa perdió su concesión en 1867. Durante ese año, el 6 de octubre, se otorgó otra concesión a un estadounidense, Emile La Sere un agente de la compañía ferrocarrilera de Tehuantepec, dos años después se modifico y en diciembre 14 de 1870, se autorizó la construcción de un canal transístmico. Sin embargo, para entonces ya se había iniciado la construcción de una vía férrea, lo cual dio lugar a la competencia por agenciarse financiamiento. En 1874, se le otorgó un subsidio a la empresa constructora del ferrocarril, pero ni así pudo proseguir con la obra. Para 1879, las concesiones de La Sere fueron canceladas. En medio de todo ello, se dio un informe que el representante oficial de los EUA en México envió al departamento de estado en 1977, en el cual se leía: “Este estado [ Oaxaca] es rico en hierro, plomo, cobre, oro y plata, todos los cuales se trabajan de forma limitada. La prosperidad futura de esta entidad depende del desarrollo de su riqueza mineral; cuando llegue ese momento, el alcance y la riqueza de estas minas le darán a Oaxaca una importancia similar a California y Australia.”

Ya con don Porfirio instalado en el poder, nos indica Anderson que, en 1879, Edward Learned, inversionista neoyorkino, recibió una concesión y aun cuando construyó 35.4 kilómetros a partir de la costa el Atlántico, en 1882, le fue retirada la concesión por haber expirado el plazo bajo el cual le fue concedida. Pero en ese año, el encargado, por mientras, del sillón ejecutivo, Manuel del Refugio González Flores negoció con Learned que se continuara la construcción vía contrato con Delfín Sánchez con lo cual fue factible construir 106.2 kilómetros más, la mayoría de ellos en la costa del Pacifico. Sin embargo, una vez que el ciudadano Diaz Mori retorno al cargo que había prestado, las cosas volvieron a cambiar y en 1888, el contrato se extinguió. Para buscar financiamiento que permitiera continuar la obra fueron emitidos bonos que se ofertaron en Berlín, Ámsterdam y Londres. Tras de un par de intentos fallidos con inversionistas diversos, en 1893, se logró un acuerdo con un ingeniero inglés, Chandos S. Stanhope con quien se firmó un contrato el 6 de diciembre de ese año. Finalmente, el 115 de octubre de 1894, se concluía la construcción del ferrocarril del Istmo de Tehuantepec. Aun cuando todo hacia esperar un futuro esplendoroso, aún faltaban obstáculos por superar.

El gobierno se hizo cargo de la operación del ferrocarril, pero pronto se percató que aquello tenia muchas deficiencias y que era necesario tener terminales adecuadas. En 1898 y 1899, se establecieron contratos con S. Pearson and Son Ltd para reconstruir el ferrocarril y construir puertos de carga y descarga en Salina Cruz y Coatzacoalcos (o Puerto México). Al final de cuentas, la línea iniciaría sus operaciones el 1 de enero de 1907. La operación del ferrocarril y las terminales de carga operaron bajo un acuerdo de sociedad entre el gobierno mexicano y los representantes de Pearson cobijados bajo el nombre de Ferrocarril Nacional de Tehuantepec. Diversos contratos fueron firmados el 16 de mayo de 1902; el 20 de mayo de 1904; y el 7 de mayo de 1908, mismos que se establecía prevalecerían hasta 1953. En 1905, el Nacional de Tehuantepec firmó un contrato con la American-Hawaian Steamship Company para trasportar entre 250 y 300 mil toneladas de azúcar anualmente. Sin embargo, la apertura del Canal de Panamá dio al traste con el negocio. Sin embargo, eso no impedía que los estadounidenses reconocieran lo que la obra significaba tanto para ellos como para nuestro país.

En ese contexto, Anderson mencionaba que “la administración del presidente Díaz siempre será memorable en la historia de México como aquella en la que se inició una era nueva de desarrollo y progreso material, basada en la construcción de vías ferroviarias de comercio. El Ferrocarril Interoceánico de Tehuantepec (Tehuantepec Interoceanic Railroad) se congratula orgullosamente de ser la primera compañía norteamericana en consumar, de esta manera, la comunión comercial entre las dos repúblicas hermanas.” Ahí no paraba la alegoría, enseguida indicaba: “la pregunta que surge naturalmente, entre aquellos que desconocen el México moderno es ¿por qué se ha descuidado tanto tiempo su evidente interés propio a este respecto, y por qué los constructores ferroviarios angloamericanos inquietos no hicieron fortuna desde mucho antes invirtiendo en este campo? La respuesta a esta pregunta requeriría un gran volumen en cuyo contenido se hiciera una revisión de las revoluciones frecuentes (ahora terminadas, confiamos) en ese magnífico, pero desafortunado país [México]: una consideración de la guerra de 1846-7 entre los Estados Unidos y México, cuyo recuerdo permaneció por años como un obstáculo para que empresas estadounidense participaran en la economía de México; los problemas fronterizos que han surgido una y otra vez durante los últimos diez años, causados por ladrones de ganado en uno lado y los aventureros de mala reputación por el otro, etc., etc.” Ya en pleno paroxismo, Anderson no daba pausa.

Exaltaba que “ya todo eso, rápidamente, viene a ser cosa del pasado y los hombres de negocios de los dos países vecinos ven en el futuro una era de utilidades y beneficios mayúsculos derivados del intercambio comercial y servicios amistosos.” Sin embargo, “hay un aspecto en la historia de esta era nueva en el sector ferroviario que una parte de los habitantes de este país [los EUA] malinterpretan y que vale la pena clarificar. Nos referimos a la indiferencia o negativa que México, supuestamente, muestra a la participación de empresas estadounidenses en ese sector. No es factible considerar que el pueblo y los políticos mexicanos se muestran ciegos ante la posibilidad de lograr mejorar sus condiciones de bienestar y busquen crear una muralla china que sirva como obstáculo para evitar que se desarrolle el intercambio comercial, ya se ha observado que esa no es la actitud adoptada por el gobierno mexicano el cual ha permitido, mediante la expedición de concesiones, una participación activa de empresas estadounidenses en el desarrollo ferroviario de su país.”

Esta es la historia del ferrocarril interoceánico del Istmo de Tehuantepec, un proyecto que comenzó con López de Santa Anna, se construyó e inició operaciones con el presidente Diaz Mori, y hoy, nuevamente, andamos tratando de volver a echar a andar para ver si podemos poner a tiempo el reloj de la historia que siempre lo traemos atrasado. .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo).

Añadido (1) La Teoría del Jitomate, elaborada por el Dr. Guillermo Ortiz Martínez, enfrenta su evaluación más difícil. Durante años se ha probado como cierta la relación entre el precio de esa fruta y los niveles de la inflación. Hoy, veremos si pasa la prueba de “tengo otros datos…”

Añadido (2) A los Astros (del engaño) les dieron simplemente un coscorrón. El colmo fue la excusa del manager suspendido, Andrew Jay Hinch, “sabía de la trampa, pero no hice nada para evitarla.” Aquí no cabe sino preguntarse: ¿Es un perfecto inútil o quiere ver la cara de pen…santes a quienes lean sus declaraciones? ¿Por ello, fue incapaz de disuadir a sus muchachitos para que no se adhirieran al cuerpo el equipo electrónico que les indicaba lo que les lanzarían?

Añadido (3) Un día pasaron de ser Blancas a Negras, ¿hoy se transformarán de Rojas a Moradas? Nos referimos a los apodos ‘calcetineros’ de los equipos de beisbol de Chicago y Boston.

Añadido (4) Lo mismo, se suben al auto del espanto cuando ocurren las tragedias que, a la vez, gozan y aplauden a rabiar cuando entre las miasmas de Hollywood se glorifica la imagen de un psicópata y la cinta es nominada a once Oscares.

Añadido (5) Ya se solicita psiquiatra para que atienda a los diputados federales. Por si había duda en manos de quienes se encuentra eso de elaborar leyes. Que conste fue uno de ellos, miembro del grupo gobernante, quien hizo la
petición.
11 Enero 2020 04:00:00
La propuesta para llevarse Sonora, Chihuahua y Coahuila
Después de 1847, no ha faltado algún político estadounidense quien presentándose como amante del engrandecimiento de su nación haya planteado la posibilidad de que sus fronteras se muevan y adquieran otro pedazo de suelo mexicano, “total, qué tanto es tantito”. Sobre una de esas propuestas, y cuál fue la reacción en los EUA, les comentaremos en esta ocasión.

En nuestra búsqueda constante por aprender sobre cómo se han desarrollado las relaciones entre México y los EUA, nos encontramos con un volumen editado, en 1892, bajo el título “Public opinion in the United States on the annexation of Mexico.” En realidad, debería de llamarse “La opinión de la prensa estadounidense acerca de la anexión de México”. Decimos esto ya que dicha publicación es una recopilación de lo aparecido en diarios diversos a lo largo de la unión americana en relación con el planteamiento que, el 15 de diciembre de 1891, presentara el senador por Pennsylvania, Matthew Stanley Quay, cuando los EUA eran gobernados por su presidente número veintitrés, Benjamin Harrison (1889-1893). En la propuesta, Quay asentaba: “Solicito al Comité de Relaciones Exteriores que investigue si la adquisición de los estados de Sonora, Chihuahua y Coahuila, que se encuentran al norte del vigésimo noveno paralelo de latitud norte en la República de México, es factible y del interés de los Estados Unidos.” Para ser más específicos respecto al área que el senador Quay deseaba adquirir, debemos recurrir al diario neoyorkino “The Sun” el cual, en su edición del 26 de diciembre de 1891, señalaba que la porción de terreno en cuestión “empezaba en el río Grande (Bravo) justo debajo de la curva más grande de ese río, a unos treinta kilómetros al norte de Escondido y de Eagle Pass, y desde allí hacia el oeste hasta llegar al golfo [de California].” La propuesta, que generó un rechazo casi unánime, no era tan inocua como podría aparecer a primera vista. Repasemos ambas situaciones.

El 17 de diciembre de 1891, en Springfield, Massachussets, “The Republican” publicaba que la propuesta de Quay era indefendible. Parecía desconocer la historia y los problemas que México había vivido desde que se quedó sin Texas y California. Con su propuesta “Quay le da armas al partido conservador en México para que proteste de manera hostil en contra de esta república [los EUA] y resulta dañina en extremo”.

En “The Post-Dispatch” de Saint Louis Missouri, el 20 de diciembre de 1891, la propuesta era calificada de ridícula y viciosa. Lo primero porque “no refleja los sentimientos ni siquiera de una docena de estadounidenses. Lo segundo porque despertara los celos de nuestros vecinos al sur”. Por su parte, “The Post” en New York City, el 22 de diciembre de 1891, establecía que en los EUA no existía ningún deseo de anexar territorio de México. La respuesta a la propuesta debe de realizarse inmediatamente, de no hacerlo, podría mandar el mensaje de que hay interés por llevarla a cabo. Otro diario con nombre similar, pero editado en Chicago, Illinois, en su edición del 24 de diciembre de ese año, mencionaba que la única explicación que encontraban para respaldar la propuesta de Quay era que varios estadounidenses vivían en esa región de México y que les convendría más estar bajo la protección de un gobierno como el estadounidense en lugar de uno como el mexicano. Sin embargo, se apuntaba, esa razón hubiera sido valida años atrás, no entonces cuando se podía estar tan seguro en México como en Texas. Por su parte, “The Chicago Journal,” el 11 de enero de 1892 indicaba que ningún partido político o persona en México habría de aplaudir la propuesta de Quay y que los Estados Unidos querían mantener relaciones cordiales con México y no querían realizar ningún movimiento que lo ofendiera, por ello, la propuesta del senador representaba un error muy serio. Términos similares aparecieron publicados, el 23 de diciembre de 1891, en “The Journal,” editado en Indianapolis, Indiana.

En Dubuque, Iowa, el 23 de diciembre de 1981, se leía en las páginas de “The Herald,” una crítica al gobierno federal al cual se acusaba de que, ante las acciones fallidas de política doméstica, ahora buscaba redimirse con acciones externas como esta propuesta. Sin embargo, “este gobierno no tiene dinero para comprar una porción de México, ni ningún otro territorio”. En lugar de andar pensando en incorporar más superficie “dediquémonos a cultivar los acres que poseemos”. En la misma población, otro diario, “The Times,” el 3 de marzo de 1892, asentaba que la propuesta era un insulto a un país vecino y amigo. Asimismo, se indicaba que detrás de esa propuesta lo que realmente se buscaba era quedarse con la Baja California y otras dos entidades.

El 28 de diciembre de 1891, The Washington Post publicaba que no existía ningún entusiasmo entre los estadounidenses por adquirir mayor territorio hacia el sur, mientras que en México había una postura en contra de renunciar a un pedazo más de la tierra ubicada en el norte. Otro diario editado en Washington, D.C. “The Church News” era enfático al asentar que “los mexicanos no tolerarán una propuesta encaminada a desmembrar su territorio… además que su constitución prohíbe al gobierno vender cualquier porción del país… Sería más factible que Inglaterra accediera a vender Canadá o España lo hiciera con Cuba, que México aceptara ceder Sonora, Chihuahua y Coahuila”. En sus ediciones del 8 y 20 de febrero, The Washington Post reiteraba su postura de que la propuesta habría de crear animosidad y desconfianza de los mexicanos hacia los EUA, justo en el momento en que las relaciones entre ambas naciones era más que cordiales. Y en eso de las relaciones, cabe mencionar lo que aparecía, el 19 de febrero de 1892, en “The Advertiser” generado en Boston. Ahí, se anotaba que la propuesta de Quay en nada afectaba un posible tratado de reciprocidad entre ambas naciones. “Desde hace un mes, The Advertiser anuncio que existían pocas probabilidades de que se concretara un tratado comercial con dicha república [México] dado que las importaciones de este país no eran, como regla general, de una calidad tal que pudieran ser amparadas bajo la cláusula de reciprocidad establecida bajo la Ley McKinley. Si algún tratado fuera a darse tendría que ser de otro tipo y ser sometido a la aprobación del Congreso.”

Posteriormente, se establecía que México ya no era un país semisalvaje y que ninguno de sus habitantes deseaba ceder una pulgada de terreno a los EUA. Asimismo, indicaba que “los ferrocarriles, las minas y las haciendas han alcanzado un gran avance en construcción y equipo durante las últimas décadas, por lo cual, aunado a sus recursos naturales esplendorosos, permiten esperar que, en el siglo próximo, México alcanzara un desarrollo sorprendente.” Ante esto, la propuesta de Quay solamente podría considerarse “como un insulto que no se justifica.” Por su parte, en ‘The Citizen”, editado en Jackson, Michigan, el 18 de enero del año apuntado arriba, se enfatizaba que mas que buscar hacerse de un pedazo mas de México, lo que los EUA deberían de optar es por “convertirlo en nuestro aliado mas poderoso en este continente… [mediante] el incremento del intercambio comercial y con nuestro capital ayudarlo a desarrollar sus riquezas naturales enormes.” Pero no todos los diarios andaban de buenos samaritanos para oponerse a la anexión de una porción de México. En Rochester, New York, en “The Herald’ aparecía impreso que, si se buscaba anexar algo, mejor se volteara la vista hacia el norte. “La provincia canadiense de Ontario seria mas adecuada para los intereses de nuestro país [los EUA] que cualquier adquisición tropical o grasosa de México.”

Seguramente al llegar hasta aquí, usted, lector amable, se preguntará: ¿Pues si tantos estaban en contra, entonces que motivó al senador Quay a presentar la propuesta? que el senador republicano por Pennsylvania tenía algo más que motivos simples como engrandecer el territorio de su nación amada. Veamos cuales eran.

El 20 de diciembre de 1891, el editor del diario The Dispatch generado en Pittsburgh, Pennsylvania, se preguntaba que pensaba hacer y con qué propósito el senador Quayl había planteado que se adquirieran los estados mexicanos en cuestión. “¿Pudieran ser la riqueza mineral, la agrícola o la engorda de ganado? Los tres estados son ricos en recursos minerales, y Coahuila ha ganado reputación como distrito agrícola, mientras que Sonora se distingue por su desarrollo ganadero.” Mas adelante, se mencionaba que esos territorios serian de gran interés para los inversionistas de Pittsburgh preocupados por tener una fuente de abastecimiento de materias primas.

El 24 de diciembre de 1891, “The Post” en Boston indicaba: “nadie de este lado de la línea estima que anexar esa parte del territorio mexicano sea del interés de los Estados Unidos. Excepto, tal vez, de algunos propietarios de minas o especuladores estadounidenses que operan en ese territorio.” Esta postura era compartida por “The Republican,” un diario editado en Denver Colorado, mismo que el 25 de febrero de 1892, publicaba que “hay algunos especuladores que quieren apropiarse de un poco más de territorio mexicano, pero en general la población [estadounidense] se muestra contrario a ello.” Sin embargo, el diario apuntaba que una cosa diferente sería si México ofreciera en venta un pedazo de su territorio. “Podría representar una gran ventaja para los Estados Unidos poseer la Península de Baja California y controlar la boca del Río Colorado. Pero una cosa es aceptar una oferta de este tipo que México realizara y otra requerir a los mexicanos que cedan una porción de territorio.” Pero veamos algo que nos puede precisar el motivo verdadero detrás de la propuesta de Quay.

El diario “The Standard,” publicado en Anaconda, Montana, el 11 de enero de 1892, señalaba que: “la propuesta de anexar parte de México debería de recibir más consideración y respeto. Aun cuando no se puede hacer que la gente deje de pensar que Quay busca hacer dinero para él y sus amigos Confederados, entre los cuales uno de los mas importantes es el secretario de guerra, [Stephen Benton Elkins]. Si es recomendable o no que los Estados Unidos amplíen su territorio o no es una pregunta cuya respuesta queda pendiente. Si fuera recomendable, hoy sería el momento más adecuado que nunca…dado que Coahuila, Sonora y Chihuahua desean imitar a Texas y convertirse en parte de los Estados Unidos… El gobierno de México es tan débil actualmente que no tendría la fuerza requerida para oponerse a una anexión planteada bajo un esquema razonable.” Ahí no paraba el escrito, iba mas lejos y mencionaba que el presidente José de la Cruz Porfirio “Díaz [Mori] estaría complacido de deshacerse de esos estados porque son cualquier cosa, menos leales a su gobierno y abiertamente han expresado sus deseos de abandonar su lealtad a México para convertirse en parte de los Estados Unidos.” Quien haya escrito eso no tenia idea de que el presidente Diaz no era un lotero-vendepatrias, y nuestros coterráneos del ayer no aspiraban a vivir de arrimados. Como apunte al calce, el diario en cuestión era propiedad de Marcus Daly, uno de los reyes del cobre en Butte, Montana. Así que podemos advertir el porqué del comentario. Veamos otras aportaciones que especulaba sobre el motivo real.

El 9 de enero de 1892, en el diario The Herald, publicado en Dubuque, Iowa, se afirmaba que la propuesta era motivada porque Quay y el otro senador por Pennsylvania, James Donald Cameron, junto con otros amigos habían adquirido algunas minas en el territorio que proponían anexar.

“The Bee” en Omaha, Nebraska, el 19 de febrero de 1892, se afirmaba que detrás de la propuesta se encontraba una acción especulativa con terrenos de magnitudes mayúsculas que de haberse concretado hubieran convertido en millonarios a quienes la proyectaron. Estas personas poseen, en las entidades mexicanas mencionadas, extensiones grandes de tierra que son muy fértiles y que de haberse aprobado la propuesta hubieran incrementado su valor entre 500 y 1000 por ciento. “Hay un grupo de hombres de hombres acaudalados que durante los últimos años han estado adquiriendo cuanto terreno estaba disponible para su venta en esos estados, fue su influencia lo que llevó al senador Quay a presentar la propuesta, misma que el gobierno mexicano pudo, apropiada y razonablemente, considerar como poco amistosa, y la cual el Senado no debió de haber permitido se llevara a Comisiones para su análisis.”

En medio de toda esta controversia, una y otra vez, se destacaba la preocupación que generaba la propuesta de Quay en el embajador mexicano en Washington, Matías Romero Avendaño quien se apersonó ante las autoridades estadounidenses para clarificar la situación. Ante los cuestionamientos, el secretario de estado, James Gillespie Blaine, le respondió que el gobierno de ese país no estaba detrás de la propuesta de Quay, misma que nunca había sido objeto de discusión en las reuniones de gabinete. Así quedó asentado, el 7 de enero de 1892, en las páginas de “The Republican” editado en Scranton, Pennsylvania.

Ante las posturas diversas que hemos mencionado y los intereses soterrados que se escondían tras de la proposición realizada por el senador Matthew Stanley Quay, el 17 de febrero de 1892, el senador por Ohio, John Sherman (Republicano) quien presidía el Comité de Relaciones Exteriores, “al cual fue turnado la propuesta para determinar si era factible o no la adquisición de ciertas partes del territorio perteneciente a la República de México, emitió una respuesta negativa al respecto, solicitando no ser tomado en cuenta en cualquier consideración que al respecto se tome en el futuro, lo cual se acordó.” En esa forma, la propuesta para que Sonora, Chihuahua y Coahuila pasaran a formar parte de los EUA fue enviada al cajón de los trebejos. En esa ocasión imperó la cordura y los estadounidenses se percataron de que nadie al sur del Bravo andaba buscando convertirse en arrimado en tierra ajena. Sin embargo, a lo largo de los años volverían a presentarse propuestas para que se vendiera o fueran cedidas ciertas porciones del territorio mexicano. A pesar de las presiones, siempre ha imperado, en este renglón, el buen juicio de quienes han estado al frente del gobierno mexicano. O tal vez, en términos más crudos, podríamos recordar lo que se publicó, el 29 de diciembre de 1891, en “The Journal” que aparecía en Saint Paul, Minnesota, “el presidente mexicano que proponga dicha anexión, será ejecutado como un perro.” Aun cuando, es de todos conocido, nunca faltan quienes creen que los problemas domésticos de la nación, o en la relación con el vecino, pueden resolverse vía una anexión a los EUA. Sin embargo, siempre debemos de tener presente que, ayer como hoy, todo lo que suceda en torno a las relaciones entre México y los Estados Unidos de América, como dijera el economista Sergio Enrique Castro Peña, “nada tiene de casual, todo es causal.”

Añadido (1) ¿En verdad se creen eso de que desde los EUA van a venir las lecciones de cómo se deben de manejar “democráticamente” los sindicatos? ¿Acaso desconocen que los de allá operan bajo la premisa de horca y cuchillo?

Añadido (2) En Australia, algunos tipos estaban preocupados porque la realidad no cuadraba con sus profecías de calentamiento global. Ante ello, procedieron en consecuencia. Hoy, 183 fulanos están detenidos por mostrar que la naturaleza no puede comportarse de manera diferente a lo que ellos promueven.

Añadido (3) En los EUA, desde julio de 2019, era del conocimiento público que los mexicanos quienes pidan asilo en ese país van a ser enviados a Guatemala. Así que eso de mostrarse sorprendidos e indignados suena tan real como una moneda de tres pesos. ¿Van a decirnos, también, desconocer que nos han remitido 60 mil personas, de nacionalidades diversas, para que las tengamos aquí mientras se decide su solicitud ante las autoridades estadounidenses?

Añadido (4) Hace unos días se dio a conocer una muestra más de que pertenecer al grupo en el poder no implica crear mecanismos de inmunidad en el organismo para evitar los daños neurodegenerativos causados por la contaminación atmosférica. El ejemplo fue proporcionado por el diputado Fernández Noroña.

Añadido (5) y los demócratas emergieron como defensores de Irán. ¿Qué opinarán los electores estadounidenses al respecto? Lo sabremos en noviembre de este año.
04 Enero 2020 04:00:00
En el congreso de Chile discutían acerca del apoyo a México
Para nuestros amigos chilenos,

María Elena Gronemeyer Forni
y Rolando Cori Traverso

Aquellos eran los tiempos en que las naciones de América Latina se mostraban solidarias con nosotros. Cuando Francia nos invadió, reaccionaron. Sabían que, si México caía, ellas volverían a convertirse en súbditos europeos. Hubo excepciones, Guatemala planteó su anexión a México una vez que se consolidara el imperio, y Ecuador se declaró neutral. Sin embargo, El Salvador, Perú, Venezuela y Chile expresaron su respaldo a México. Sobre como los chilenos abordaron, en 1863, el apoyo a México, les comentaremos en esta ocasión.

Al respecto, encontramos algo que forma parte del “Anexo de la nota de la Legación Mexicana en Washington al Ministerio de Relaciones Exteriores de 19 de noviembre de 1863,” originalmente plasmado, el 14 de septiembre de 1863, en el periódico “El Comercio” editado en Lima, Perú. En esta publicación, se relata el debate suscitado al momento en que el ministro del interior y relaciones exteriores de Chile, Manuel Antonio Tocornal y Grez presentó, el 1 de septiembre de 1863, su informe, la Memoria dice en el original, al Congreso de Chile. Tocornal era un abogado quien, en 1857, fundó el Partido Conservador y, más tarde, sería presidente tanto de la Cámara de Diputados como la de Senadores, culminando su carrera pública como rector de la Universidad de Chile (1866-1867). Asimismo, cabe mencionar que el presidente de dicha nación era José Joaquín Pérez Mascayano (1861-1871) quien años atrás laborara en las representaciones diplomáticas de su país tanto en los Estados Unidos de América como en México, y arribara al poder bajo la bandera del Partido Nacional, un instituto político de orientación centroderecha. Presidiendo la Cámara de Diputados de Chile se encontraba un representante del Partido Liberal, el abogado Federico Errázuriz Zañartu, quien, entre 1871 y 1876, sería presidente de la república.

Tocornal advertía al Legislativo que: “La situación en que de un tiempo a esta parte se ha encontrado la República mexicana y los graves acontecimientos que en ella han tenido lugar, despertaron desde un principio el más vivo interés en el pueblo y Gobierno de Chile apresurándose este a manifestar los sentimientos que le animaban en favor esa república hermana y el peligro que había para las demás repúblicas americanas si se realizase un cambio de gobierno en una de ellas que no fuese la expresión franca y libre del voto nacional. La integridad de las respectivas Repúblicas en cuanto a su territorio y el mantenimiento de las instituciones que libremente adoptaron desde su emancipación son cuestiones del más alto interés y que forman una causa común para toda la América española, porque así como fueron idénticos sus peligros al constituirlas en Estados independientes y han participado de las mismas dolencias intestinas, no podrían mirarse sin inquietud las trasformaciones que se operasen en la vida social y política de cualquiera de ellas. Si en las repúblicas hispanoamericanas se iniciara una obra de reorganización bajo un sistema contrario del que ha prevalecido hasta aquí, se produciría una nueva crisis más sangrienta y dolorosa que la que han atravesado desde que, dejando de ser colonias, se convirtieron en Estados soberanos.”

Acto seguido, Tocornal menciona la actitud que Chile adoptó desde el 31 de octubre de 1861, cuando España, Gran Bretaña y Francia acordaron venir a exigirnos que les cubriéramos las deudas que con ellas teníamos. Asimismo, enfatizó que, tras los llamados Tratados de la Soledad, las dos primeras naciones estuvieron de acuerdo en regresar sus ejércitos, mientras que Francia aprovechaba para enseñar cuál era su objetivo real, convertirnos en súbditos. En las palabras de Tocornal, Chile expresó su simpatía en favor de México, pero a la vez buscó preservar los vínculos de amistad, paz y comercio que lo ligaban con las naciones europeas. En ese sentido, se instruyó al representante chileno en Londres, Manuel Carvallo Gómez. A la par, se envió comunicados a los EUA y los países latinoamericanos solicitándoles que sus representantes en Europa plantearan ante los gobiernos de ese continente el estado de cosas que prevalecía en América y “el vivo anhelo de ver asegurada la buena inteligencia que debe subsistir entre las republicas americanas y las potencias europeas.” Asimismo, comentó que Chile mandó, vía EUA, un agente diplomático a México para coadyuvar al restablecimiento de la concordia y obtener información de primera mano. Sin embargo, no pudo ingresar por Veracruz. Ante ello, buscó por el lado del Pacifíco y, a través de Mazatlán, fue factible que, en mayo de 1863, arribara a la Ciudad de México para desempeñar las funciones descritas el periodista, historiador y político, Ramon Sotomayor Valdés quien actuaría como ministro plenipotenciario de Chile en México. Al calce, cabe mencionar que, tras de concluir su encargo en México, en 1866, Sotomayor fue nombrado miembro de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. También ese año fue encargado de la redacción del diario La República. Retornemos a 1863 en el Congreso de Chile en donde no todo se iba a dar como un monólogo, varios miembros del Legislativo tenían preguntas por realizar.

Las hizo primero el representante de Combarbalá, miembro del Partido Nacional, el abogado y periodista, Ignacio Zenteno Gana, quien demandó explicaciones amplias sobre la misión del agente diplomático. Asimismo, deseaba conocer la postura del gobierno si llegase el caso de que la monarquía fuera impuesta en México y dado que para ese momento había dos capitales en México, la de “status quo, el gobierno constitucional” encabezado por el estadista Benito Pablo Juárez García, quien trasladó los poderes a San Luis Potosí, y “la de la invasión” localizada en la Ciudad de México, solicitaba saber en donde residía el enviado chileno.

Tocornal respondió a lo segundo que Sotomayor Valdés estaba en la capital del país. Sin embargo, esto no era un reconocimiento tácito al invasor, sino resultado de un acuerdo tomado conjuntamente cuando el estadista Juárez García comunicó a los representantes diplomáticos acreditados ante su gobierno que este trasladaría su sede hacia San Luis Potosí y los invitó a que se fueran con él a ese sitio. En ese contexto, los ministros de Chile, El Salvador, Perú, Venezuela y Ecuador se reunieron con su decano, el ministro estadounidense. El acuerdo unánime fue permanecer en la ciudad capital dado que seguir a un gobierno itinerante implicaba riesgos mayores, además de que les impediría mantener una comunicación constante con sus gobiernos y no era un medio expedito para cumplir con su deber. Ello no sería un obstáculo para que “las mismas relaciones continuaran también existiendo, según acuerdo, con el gobierno del Sr. Juárez, puesto que no reconocía, ni podía reconocer a ningún otro gobierno.” Sin embargo, la respuesta no dejó satisfecho al diputado Zenteno Gana quien con enjundia mayor cuestionó sobre porque el enviado de su país debería de permanecer en el lugar en donde “el gobierno provisorio y la junta de notables nombrados por [el mariscal Élie Frédéric] Forey, ha declarado traidor a Juárez y sus secuaces decretando entre ellos el secuestro y la confiscación” ante ello, cuestionaba: “¿En calidad de que estaba Sotomayor o su presencia era para mostrar apoyo moral y expresarle a Juárez que Chile protestaría ante la invasión francesa?” Le espetaba que, si el enviado no expresaba la desaprobación oficial sobre la invasión francesa, “Chile estaba representando una farsa humillante… Si tiene que ocultar sus credenciales, o esconderse como ministro… concluyo que no tenemos agente en México, y que hemos enviado a ese país una sombra, una ilusión de embajada.” En igual forma, le solicitaba aclarara si el representante andino en México tenía instrucciones explicitas de reconocer exclusivamente al gobierno de Juárez “o el gobierno nacional que lo sucediera.” Le pedía fuera preciso en la postura del gobierno chileno con respecto al imperio que se pretendía instalar en México.

Tocornal respondió que eran injustas las recriminaciones que el diputado Zenteno realizaba. Le recordaba que el gobierno chileno, en ocasiones varias, había expresado su simpatía por la causa mexicana. Respecto a expresar neutralidad con Francia, Tocornal apuntó que una vez conocido que los galos vendrían sobre México, su país no había “cesado de manifestar que abrigaba la esperanza de que prevaleciera el libre voto de los pueblos”. Sin embargo, el ministro dejaba un resquicio, por aquello que pudiera ocurrir, cuando decía que “el desarrollo de los acontecimientos que ahora suceden en México determinará la parte que Chile debe tomar en tan importante negocio.” Más adelante agregaría que “el gobierno tiene un grande interés por todo lo que tiene relaciones con la América; pero también aprecia en lo que debe a la Europa. Sus relaciones con esta son cordiales; con aquellas fraternales y llenas de benevolencia”. La respuesta no dejó satisfechos a varios.

Entre ellos se encontraba un miembro del Partido Nacional, el abogado y periodista Ambrosio Montt Luco, diputado por Valparaíso y Casablanca, a quien le pareció que, tanto en el documento, como en las palabras de Tocornal, existía ambigüedad en demasía. Por ello, no dudó en plantear: “¿Qué razón de prudencia, que principios de neutralidad hacen tan tímido al gobierno de Chile? México es para nosotros un ejemplo y un principio. Allí luchan la Europa conquistadora y la América independiente, la monarquía y la república.” Posteriormente, le recordó que el ministro no fue acreditado a la capital mexicana u otra localidad “sus credenciales son para la nación mexicana, para la idea republicana, donde quiera que se refugie la independencia perseguida por el extranjero… Siguiendo al gobierno de Juárez a San Luis o a otro punto cualquiera el ministro de Chile habría satisfecho los deseos de la opinión publica de su país, y al propio tiempo habría observado los precedentes diplomáticos”. Para sustentar sus dichos, invocó lo acontecido, en 1848, a Giovanni Maria Mastai-Ferretti, el Papa IX, cuando fue lanzado de Roma por los revolucionarios y todo el cuerpo diplomático, incluido el representante chileno, lo acompañó a Gaeta en Nápoles. Igual sucedió, en 1815, cuando el rey Luis XVIII de Francia fue echado del trono por la aparición de Napoleón, todo el cuerpo diplomático lo siguió. En plena perorata, Montt cuestionó tanto mantener relaciones con Francia como el nombramiento de Francisco Javier Rosales Larraín como ministro plenipotenciario en dicho país, entre otras cosas por haber vivido fuera de Chile por más de un cuarto de siglo.

Tras de ello, retomó la palabra el diputado Zenteno Gana quien acusó de que “la política del Gobierno es por lo menos prescindente y fría con respecto a la invasión francesa.” Asimismo, apuntó que si el ministro no puede estar en el lugar en donde se ubique el gobierno de la república, lo mejor era regresarlo a Chile y esperar como ocurren los acontecimientos. Mencionó que la Guerra Civil en los EUA abrió la puerta para la invasión europea y existía el peligro de que la invasión a México se extendiera las naciones vecinas. Inclusive, se escuchaban rumores de planes imperialistas en Ecuador.

Ante lo anterior, Tocornal y Grez desestimó que fuera un delito acreditar un ministro ante naciones amigas, preguntando “¿No tenemos relaciones comerciales, relaciones morales e intelectuales que conservar con la Francia?” Recordó que ese país tenía un encargado de negocios en Chile y no existía motivo para que este no lo tuviera allá. Criticó a Montt por descalificar a Rosales y defendió a este y al presidente Pérez Mascayano quien lo designó. Asimismo, precisó que los ejemplos citados por diputado Montt, Pío IX y Luis XVIII, no eran similares al caso del estadista mexicano ya que “en las monarquías los enviados son acreditados a la persona del soberano, contrario a las repúblicas en que son acreditados ante la nación. El agente de Chile en México no ha sido acreditado ante la persona del presidente Juárez; de consiguiente, puede residir en cualquier punto del territorio de la República.” Posteriormente, se leyó una propuesta del diputado Zenteno para someterse a votación.

En ella, se planteaba retirar al enviado chileno a México, “mientras no exista un gobierno nacional e independiente a toda intervención extranjera, a menos que dicho ministro sea acreditado ante el gobierno mexicano que resista dicha intervención, en cuyo caso deberá residir en la misma ciudad que este haya designado como capital”. La primera respuesta fue emitida por el abogado miembro del Partido Conservador, diputado por Santiago, Manuel Alcalde y Velasco quien consideraba inútil la votación al no conocerse las indicaciones que se enviaran al representante en México. Montt se manifestó contrario a ello, ya que para él estaba claro que el ministro había expresado su apoyo a la conducta del representante en México. Alcalde replicó que “el ministro ha manifestado su juicio sobre negocios pasados, sin pronunciarse… De lo que en adelante se hará en México.” Por su parte, el diputado por Quinchao, un ingeniero en minas y abogado, representante del Partido Nacional, Francisco Segundo Puelma Castillo, dijo estar de acuerdo en gran parte con lo expresado por Zenteno y Montt, con la salvedad que consideraba invadían atribuciones del presidente de la república. Por ello, proponía que se sugiriera dejar sin presupuesto a las representaciones en México o en Francia o ambas, con lo cual coincidieron los dos últimos. A Tocornal le pareció escandaloso ya que podría generar resentimientos entre los poderes al cumplirse o no con la propuesta, además de que dejaría muy mal parado al país ante los otros con los que acordó en México.

El presidente de la Cámara, Federico Errázuriz Zañartu, no encontraba nada indebido en las propuestas e inclusive planteó que la presidencia declarara: “El Gobierno de Chile no reconocerá o no está dispuesto a reconocer al Gobierno monárquico que se funde en México bajo la influencia de bayonetas extranjeras.” Ante esto, Zenteno retiró su propuesta y Tocornal volvió a defender a su enviado en México, mientras que Errázuriz expresó que nada veía que fuera motivo de censura o fuera negativo en los procedimientos del ministro, mientras encontraba en que el gobierno adoptara su propuesta. De esa forma concluyó la sesión. Sobre lo que aconteció después, encontramos un escrito de la doctora Patricia Galeana “La Solidaridad Latinoamericana” publicado en “Benito Juárez en América Latina y el Caribe,”(2006), compilado por Adalberto Santana y Sergio Guerra Vilaboy. “La República de Chile no solo se manifestó en contra de la instalación de la monarquía en México, sino que propuso hacer una demostración de fuerza para manifestar la indignación de los países latinoamericanos ante la intervención europea. El encargado de negocios de Chile en Washington era el abogado, poeta y periodista, Francisco Solano Astaburuaga Cienfuegos quien exteriorizó al embajador mexicano en EUA, Matías Romero que por instrucciones de su gobierno propondría a EUA encabezar dicha demostración para expresar la condena de todo el continente contra el establecimiento de una monarquía en México.

El representante chileno consideraba que Estados Unidos era el único país americano que podía producir, en ese momento, la salvación de la América hispana. Aunada a esta determinación el gobierno chileno ordenó a Ramon Sotomayor Valdés el cambio de residencia a SLP donde se encontraba Juárez para dejar de residir cerca del gobierno de los traidores”. La discusión en el Congreso de Chile dio resultados.

Nuestro país pasaba por tiempos difíciles y América Latina, encabezada por Chile, se mostraba solidaria con México liderado por del estadista Benito Pablo Juárez García.

Añadido (1) Terminaron el 2019 mostrándonos cuanta razón tenemos al calificarlos de poco aptos para manejar los asuntos externos. Primero, colocaron como embajador a una persona cuyas facultades mentales ya no le permiten comportarse adecuadamente. Segundo, los exhibieron al descubrirles que firmaron todo lo que les pusieron enfrente y para defenderse dijeron que los “chamaquearon”. Tercero, para proteger a un dictador-delincuente electoral y sus secuaces, acabaron involucrándose en una refriega adecuada para realizarse en los lavaderos comunales. Luego dicen que porque añoramos los tiempos cuando la diplomacia era un asunto de profesionales.

Añadido (2) Ante las medidas cosméticas nos surgen dos preguntas: ¿Acaso las autoridades de la CDMX desconocen que los principales vehículos contaminantes son aquellos que utilizan diésel, para los cuales no emiten restricción alguna, y que los automotores que consumen gasolina generan el 36 por ciento de la contaminación? ¿En verdad, esos funcionarios estiman que, por estar hoy encumbrados, en su organismo se han desarrollado mecanismos que los convierte en inmunes ante los efectos neurodegenerativos causados por la contaminación?

Añadido (3) Dobletearon el pedido de lábaros patrios porque esperaban que la clientela llegara en tropel a demandarlos. Sin embargo, apenas unos cuantos tímidos se acercaron para adquirirlos y ensabanarse en ellos. Nada de que ya se extinguió el orgullo nacional, pero es que durante el Guadalupe-Reyes hay prioridades… Inclusive para los patrioteros.

Añadido (4) Empezó la carrera precios-salarios. ¿Quién ganará? Usted y nosotros ya hemos visto esa película y sabemos el desenlace. Solamente los nuevos creen que otro será el final.

Añadido (5) “The Two Popes.” Este es un anuncio político pagado por el Comité de Amigos en Pro de la Glorificación, manazos incluidos, del ciudadano Jorge Mario Bergoglio Sivori.
28 Diciembre 2019 04:00:00
Añadidos de 2019 / B de B
PIB = C + I + G + (X - M) es una fórmula que se le enseña a cualquier aprendiz de economista durante el primer año de la carrera. (PIB) Producto Interno Bruto: El valor de la producción de todos los bienes y servicios finales generados en un país a precios de mercado, en un periodo determinado. (C) Gastos de consumo privado: Son los gastos en bienes y servicios realizados por las familias para satisfacer sus necesidades. (I) Inversión: Está compuesta por las compras de bienes finales que adquieren las empresas para realizar la producción y las variaciones en las existencias de inventarios. (G) Gasto público: Se refiere a las compras de bienes y servicios que el gobierno realiza. (X-M) Exportaciones menos importaciones: La diferencia entre las exportaciones e importaciones es el saldo de la balanza comercial. Estas variables son las que determinan el sentido por dónde va la economía de un país. ¿En verdad creen que nada tiene de trascendente el comportamiento de cada una de ellas porque ’el crecimiento puede ser cero o dos, eso no es lo importante…’? (31 de agosto de 2019)

La economía mexicana a la altura de las grandes del mundo como Alemania, Italia y el Reino Unido... En pos de ver cuál cae primero en recesión económica. Por empeño no quedará, contamos con expertos en la materia para alcanzar dicho pendón. (8 de noviembre de 2019)

Pensar que a nuestro amigo economista lo llamaron pesimista porque, a principios de 2019, pronosticó que el crecimiento del PIB en este año sería 0.5 porciento. Hoy, fácilmente, podría militar en el bando de los optimistas. BANXICO no tuvo de otra y su gobernador hubo de aceptar que la economía mexicana está estancada. (2 de noviembre de 2019)

Puede no gustarnos el estilo de gobernar del presidente estadounidense Donald J. Trump, pero por aquellos rumbos son cada vez más sus paisanos de a pie quienes empiezan a considerar que tal vez no esté nada mal tenerlo por seis años más. Eso se deriva de que, a pesar del cierre del gobierno por un mes y mantener a raya a China, la economía creció 3.2 por ciento en el primer trimestre de 2019; en abril se crearon 236 mil empleos cuando esperaban 185 mil; el desempleo se redujo a 3.6 por ciento y el salario promedio por hora se elevó a 27.77 dólares. Por si buscábamos una explicación a porque, en el mismo periodo, las remesas que los paisanos enviaron a México totalizaron 7,697 millones de dólares, 7.1 por ciento superior al periodo similar de 2018. Lo que no entendemos es como aquí, durante el trimestre tuvimos un decremento en el crecimiento económico de 0.2 porciento. (4 de mayo de 2019)

Mientras el resto del mundo se bambolea, en los EU la economía crece. Durante el trimestre julio-septiembre el PIB registró un incremento de 1.9 por ciento y en octubre crean 128 mil empleos remunerados. ¿Ahora a quién le echamos la culpa de nuestra falta de dinámica económica? (2 de noviembre de 2019)

Por fin, hemos dado muestras de que ya no estamos sujetos a lo que suceda en los Estados Unidos. Mientras en ese país la economía luce boyante, nosotros estamos inmersos en la recesión económica. Por fin, hemos logrado la independencia. Hemos sido capaces de meternos en una crisis económica sin la ayuda de nadie. (30 de noviembre de 2019)

Aquellos que promueven eso de que China va a venir a salvarnos, porque son unas almas de la caridad, sería muy conveniente que voltearan hacia Hong Kong para que vean lo amables y bondadosos que son los dirigentes de ese imperio. (10 de agosto de 2019)

Si le impusieron aranceles mayores al acero mexicano es porque los de aquí no acaban de entender que colocar el “Made in Mexico” no es suficiente para ocultar el color amarillo ¿A poco creen que allá son tan inocentes para no saber lo que hacen? (7 de septiembre de 2019)

Lo del miércoles 14 de agosto fue un ensayo de globalistas, chinos y demás fauna de acompañamiento para tratar de descarrilar la economía estadounidense y así impedir la reelección de Trump. Para quienes lo han olvidado, la lucha es entre el globalismo y la preservación del estado-nación, todo lo demás son fuegos de artificio. (19 de agosto de 2019)

Se podrá o no simpatizar con el presidente de los EUA, Donald J. Trump. En lo que no se puede discrepar es que eso de las audiencias para instrumentarle un juicio político no es más que un intento de los demócratas para llevar a cabo un golpe de estado. La última vez que lo ejecutaron, los costos para los estadounidenses fueron tremendos; cuatro años de James Earl Carter con una economía viviendo sus peores años desde la gran depresión. Y hasta nosotros acabamos pagándolo a principios de la década de los 1980s. (16 de noviembre de 2019)

Para quienes dicen que los otros no promueven el discurso del odio, los invitamos a revisar cómo siembran la discriminación en reversa los aspirantes de ese lado al abanderamiento en 2020. Pero, sobre todo, los incitaríamos a reflexionar acerca de lo que pasa cuando alguien no acepta pertenecer a la “Plantación Demócrata.” Esto es, no adopta actitudes sumisas y muestra que intelectualmente está a la par o por encima de ellos. Eso, es motivo de acciones que hacen palidecer cualquier acto de discriminación. Pero de esto no se habla en los medios políticamente correctos y es desconocido para quienes ahí abrevan su sabiduría. (10 de agosto de 2019)

El reporte edulcorado del inspector general, Michael Horowitz, y el juicio político de los demócratas son parte del mismo esfuerzo en pro del “coup d’etat.” Por otro lado, es conveniente esperar los resultados de la investigación que realiza el abogado de los EUA en Connecticut, John Durham. Detrás de esto último hay información muy delicada cuyos alcances trascienden las fronteras estadounidenses y, si logra presentarla tal cual, muchos cambios se darán en el contexto internacional. “Stay tuned.” (14 de diciembre de 2019)

En estos tiempos de relaciones difíciles con los vecinos del norte, no estaría de más que dieran una revisada a la forma en que nuestros líderes y gobernantes manejaron esos problemas durante las décadas de los 1910 y 1920. Pero se nos olvidaba algo, ellos no son de los favoritos ya que nada hicieron aparte de construir el estado mexicano moderno que permitió al país crecer y desarrollarse. (1 de junio de 2019)

Nos negamos a aceptar que esa sea la imagen de la diplomacia mexicana. La fotografía era patética y no pudimos sino añorar la estatura de figuras como Matías Romero Avendaño, Isidro Fabela Alfaro, Manuel Téllez Acosta, Genaro Estrada Félix, Luis Padilla Nervo, Jaime Torres Bodet, Manuel Tello Baurraud, Rafael de la Colina Riquelme, Alfonso García Robles, Jorge Castañeda y Álvarez de la Rosa, Bernardo Sepúlveda Amor y Rosario Green Macías, entre otros. (9 de febrero de 2019)

Tras del éxito en Argentina de los Fernández, el numero uno operando como palafrenero de la dos, los fracasos para la izquierda latinoamericana se hilvanan. En Bolivia, Evito salió corriendo. En Uruguay, los ciudadanos se hartaron de Tabaré y todo lo que representaba, de manera ordenada optaron por Lacalle. En Brasil, a Lula cada vez le pesa más el bolsón repleto de condenas en contra. En Venezuela, Maduro ya luce podrido mientras organiza intentos de asonadas, ¿con dinero chino? en Chile y en Colombia. En Ecuador, a Correa no le alcanzó el lazo para ejecutar la asonada. En Nicaragua, Ortega en lugar de caudillo resultó un cadillo que, cada vez más, encona a sus paisanos. En Cuba, la revolución castrada sigue colgada del cuento viejo del bloqueo. En realidad, ninguno de ellos es de izquierda, son una partida de estafadores hambrientos de poder. (30 de noviembre de 2019)

Solamente los limitados de entendederas pueden comparar el caso de Evo con el del doctor Salvador Allende Gossens. Este último, además de político, era un hombre de ideas cuya perspectiva podíamos no compartir, pero sus textos y discursos son una invitación a la reflexión. Ante la asonada, falleció con el fusil en la mano. El otro es simplemente un dictador y delincuente electoral carente de ideas quien a la hora de la verdad salió huyendo. (23 de noviembre de 2019)

El presidente estadounidense Donald J. Trump accede a retrasar la medida y, como acto reflejo, el Evito boliviano, sin despedirse y esperarse a otra caricia de mejillas, salió para Cuba y no paró hasta llegar a Argentina. ¿Cuál sería la urgencia? (14 de diciembre de 2019)

Eso de ver el muro en el patio ajeno y no la muralla en el propio es un pecado. ¿A poco nos va a decir que la sede de la multinacional más antigua está circundada por arreglos florales y el acceso es libre? (26 de enero de 2019)

Ante la tragedia ocurrida en Paris, no podemos sino suscribir lo que de manera sucinta nos comentó nuestro hermano Juan Antonio: “En Notre Dame no se incendió una iglesia, se destruyó una obra de arte.” (20 de abril de 2019)

La fotografía revela todo, el pasado, el porqué de su actitud en el presente y ¿el futuro? Portando una vestimenta blanca, aparece el ciudadano Bergoglio quien, en su papel de CEO de la multinacional más antigua, coloca su pulgar sobre la frente de Maduro el cual, contrito, agacha la testuz y cierra los ojos al recibir la bendición. Ante tanta ternura, nos acordamos de la foto en donde aparece, también, con ropaje albo, el ciudadano Wojtyla junto a Pinochet desde el balcón de La Moneda. ¿Alguna duda que ellos, los de atuendo níveo, siempre están al lado de las almas pías? (2 de febrero de 2019)

Como ese negocio ya no da para más, el CEO de la multinacional más antigua le espetó que al incumplir los acuerdos, pues que se olvide de apoyo alguno. ¿Nos enteraremos algún día de los pactos secretos que el tal Nicolás no honró? (16 de febrero de 2019)

Mientras el CEO de la multinacional más antigua fracasa en sus gestiones para encontrar un resort en donde vaya a descansar su ex protegido venezolano, algunos agentes de ventas de la empresa exhiben comportamientos propios de la edad media y los tiempos de la bestia austriaca. En Polonia, se dieron a la tarea de quemar libros de Harry Potter para “limpiar hogares de fuerzas malignas.” (6 de abril de 2019)

El día que la multinacional más antigua ponga a disposición de las autoridades judiciales, de cada una de las naciones, a sus ejecutivos y agentes de ventas quienes encubriéndose en sus ropajes holgados han cometido felonías, ese día vamos a empezar a creerle que ha cambiado. Mientras tanto, sus conclaves y declaraciones atronadoras las veremos simplemente como actos de maquillaje para buscar que sus arcas no mermen y tratar de evitar que la clientela se vaya a comprar en otros establecimientos mercantiles que ofrecen lo mismo, pero en otra presentación. (23 de febrero de 2019)

Había sido teatro de revista, agencia de inhumaciones y ahora recinto para homenajear a un líder religioso. ¿Qué sigue, sede de un concurso de barras de animación o una misa concelebrada para emparejar el partido? (25 de mayo de 2019)

Hace unos días mientras atendíamos otros asuntos en Puebla, nos dio por turistear. Somos herejes, pero no estamos peleados con el arte. En ese contexto, visitamos iglesias católicas. En dos de ellas entramos cuando el sacerdote daba su homilía y coincidentemente en el cuerpo de ambas encontramos como, lejos de fomentar la unidad, propagaban el divisionismo entre quienes tienen y aquellos que nada poseen. Nos salimos preguntándonos: ¿Será esta la línea que el ciudadano Jorge Mario Bergoglio Sivori les ha instruido que fomenten? Nada nos extrañaría que así fuera. (5 de octubre de 2019)

En la leyenda de los pueblos, se decía que el sacristán de las iglesias católicas acostumbraba “ayudarse” con un pellizco al cepo de las limosnas antes de rendirle cuentas a su empleador. Hoy, pareciera que eso ya se terminó. Nos encontramos, hace unos días, la nota de que, a un cura en el norte de San Francisco, California, lo capturaron transportando, en su auto, bolsas con 18 mil dólares en efectivo, además de que en su casa encontraron otros guardaditos. ¿Sería eso un castigo por no compartir con el señor o…? ¿Cuántos casos similares a ese habrá alrededor del planeta en esa y las otras religiones? (27 de julio de 2019)

Bello y edificante el espectáculo que nos proporcionaron hace unos días el jefe de una diócesis del noreste, José Raúl Vera López, y un grupo de religiosas. A grito pelado, discutían la posesión de una propiedad. Una muestra más de que lo que portan, y dicen promover, es solamente un disfraz. Al final de cuentas, lo único que los mueve es el aroma de la “fiducia.” (7 de septiembre de 2019)

Al amparo del “Óbolo de San Pedro,” anualmente, los católicos donan directamente, al ciudadano Jorge Mario Bergoglio Sivori, más de 55 millones de dólares para realizar obras de caridad. ¿Será verdad que el 90 por ciento se destina para tapar el hoyo financiero del Vaticano y solamente el 10 por ciento es orientado hacia acciones pías? (14 de diciembre de 2019)

Ya empezaron los agarrones y eso que esto apenas empieza. Es un preámbulo de lo que veremos cuando llegue el momento de otras decisiones más importantes hacia el futuro. Morenas contra morenos a dos de tres caídas, sin límite de tiempo, salvo que el referee intervenga. (16 de marzo de 2019)

El pintarse de un color distinto no va a cambiar su naturaleza. De aurinegro o de guinda siguen siendo los mismos. (12 de octubre de 2019)

Los diputados de Morena demostraron porque son los herederos de los líderes del movimiento del 68. Los de ayer, en el trayecto del ferrocarril entre la Ciudad de México y Guadalajara, se bajaban en las estaciones para esquilmar a las vendedoras de quesadillas. Los de ahora, van al Sanborns y se salen sin cubrir las cuentas que deben de ser pagadas por las meseras. Nadie puede dudar de cuanto han avanzado, los de antes las sinvergüenzadas las cometían cubiertos de terlenka, los de ahora las envuelven en casimir. (16 de noviembre de 2019)

Si el diario neoyorquino y el periodista mintieron, nada debe detener la demanda correspondiente. El presidente de México, cualquiera que sea su nombre y partido político, no puede ser tachado de mentiroso y simplemente dejar pasar el asunto. (19 de enero de 2019)

Dicen que al espíritu de Manuel del Refugio González Flores le ha dado por deambular durante las noches por las oficinas instaladas en un edificio antiguo. Para lo que nadie tiene explicación es porqué, a la par, suena como sí abrieran y cerraran cajones. ¿Qué buscará? (23 de marzo de 2019)

Para todos los proyectistas de escenarios políticos futuros, debemos de recordarles que las ecuaciones se integran por variables y aquello de “ceteris peribus,” es algo que deberían de tener presente para cubrirse y no terminar siendo reprobados en el oficio de aprendices de brujos. (9 de marzo de 2019)

Al parecer, todos se han olvidado de que ni el triunfo es eterno, ni la derrota es para siempre. En ambas circunstancias hay que mostrar prestancia bajo la premisa de que siempre hay un mañana por enfrentar y este no necesariamente se dará bajo las situaciones pasadas y/o presentes. (2 de marzo de 2019)

Añadido a los añadidos. lector amable, le agradecemos que, durante 2019, haya dedicado un poco de su tiempo para revisar nuestros escritos semanales. No aspiramos a presentarnos como poseedores de la verdad eterna, pero lo que siempre hemos hecho, y continuaremos en esa línea, es respaldar nuestras opiniones con información dura. De no presentarse situaciones fuera de nuestro control, aquí continuaremos semana a semana ofreciéndole nuestra perspectiva sobre tópicos diversos. Por lo pronto, le deseamos que reciba el 2020 pleno de salud y perspectivas futuras positivas.
21 Diciembre 2019 04:00:00
Los añadidos de 2019 / A de B
En el primer año, el equipo estaba integrado por veteranos quienes utilizaban lo último que les quedaba en el tanque y jóvenes con mucho por aprender. La combinación no daba resultados y las derrotas se acumulaban. El pitcher cruzaba las señales con el cátcher. A los infilders el roletazo se les escurría entre las piernas. Los outfielders dejaban caer el elevado más bobo. Con el tolete la producción era magra.

Ante ello, al mánager no le quedaba sino hacer gala de su facilidad verbal y entretener a la prensa con dichos. Un gran número de fanáticos los seguían. Los antiguos de la comarca habrán de recordarlo, eran los Mets de New York y Casey Stengel en 1962. (8 de noviembre de 2019)

Al ver y escuchar aquello creímos que a continuación nos presentarían un comercial ofreciendo trajes de poliéster, con sus pantalones campana, de venta en “Milano” y otro de los zapatos de plataforma que mercaba el “Taconazo Popis”. (6 de julio de 2019)

El 6 de julio de 1944, se dio el llamado Día D o la invasión de Normandía. En este operativo participaron cuatro mil embarcaciones, once mil aviones y alrededor de tres millones de soldados. Toda la operación, planeada durante un año, era responsabilidad de un solo hombre, el general Dwight David Eisenhower quien, previendo que pudiera darse un fracaso, el 5 de julio de 1944, escribió una nota que se guardó en la bolsa de su camisola. En ella, se leía: “Nuestros desembarcos en el área de Cherbourg-Havre no han logrado obtener un punto de apoyo satisfactorio y he retirado las tropas. Mi decisión de atacar en este momento y lugar se basó en la mejor información disponible. Las tropas, la fuerza aérea y la armada hicieron todo lo que la valentía y la devoción al deber podrían hacer. Si alguna culpa o falla se atribuye al intento, es solamente mía”. Nótese que jamás mencionaba que aquello era responsabilidad de los subordinados que no pudieron ejecutar adecuadamente la estrategia. Las setenta palabras entrecomilladas deberían ser memorizadas por cualquiera que aspire a ejercer el liderazgo sobre un grupo de personas. (26 de octubre de 2019)

Los más antiguos de la comarca seguramente lo recordaran. Entre 1964 y 1965, la promotora del Olympic Auditorium de Los Ángeles, California, Aileen Eaton, decidió reinventar al boxeador Ricardo ‘Pajarito’ Moreno. Durante ese lapso, el de Chalchihuites, Zacatecas, noqueó a 21 rivales, todos debidamente seleccionados para que el zacatecano luciera. Tras de ello, en marzo de 1966, resolvieron ponerle enfrente a un peleador de calidad mediana, el mexicoamericano Raúl Rojas. Tres rounds bastaron para exhibir que la grandeza del plumífero no era tal, había volado hacía rato. Pero como el globo aún daba para más, tres meses después los volvieron a trepar a un cuadrilátero y, en el segundo round, el ave colgó el pico. Eso le sucedió por acostumbrarse a enfrentar rivales a modo. (13 de abril de 2019)

Hace unos días leíamos que el Presidente López Obrador propone eliminar el examen de admisión a las universidades, a fin de garantizar a todos los jóvenes su derecho a estudiar. Ante ello, recordamos lo que, allá por diciembre de 2010, declarara el entonces subsecretario de educación superior, Rodolfo Alfredo Tuirán Gutiérrez: “No se trata únicamente de aumentar la cobertura, sino evitar que la masificación de la educación superior en México conlleve a un deterioro de la calidad y con ello se refuerce una fuente de desigualdad…” Para reflexionarlo. (21 de septiembre de 2019)

Para asegurarnos de que la sociedad del futuro estará integrada exclusivamente por ‘snowflakes’ (copitos de nieve) y ninis, nada como empezar por no reprobar a los nenes ni en el primero, ni en el segundo año de la educación elemental, no se vayan a traumar. De una vez que les expidan el título universitario y así no los arriesgan a que sufran algún descalabro que los pudiera dañar sicológicamente. Total, si ya tienen asegurada su mesada y hasta la forma en que administrarán su tiempo libre. (27 de abril de 2019)

Quienes llegaron actúan igual que los idos. Con acciones cosméticas buscan paliar los problemas graves. Estiman que su investidura burocrática alta los coloca muy por encima del común de los mortales y, por consiguiente, no les afecta respirar el excremento vertido, entre el 10 y el 17 de mayo, sobre el ambiente de la Ciudad de México. Les tenemos noticias, la naturaleza no ha recibido dicha notificación. Por consiguiente, también, están expuestos a que el destino los alcance y les extienda una factura por un monto que no alcanzarán a cubrir. (18 de mayo de 2019)

Muy triste es observar las imágenes del deterioro que, en su salud, sufre la primera ministra alemana, Ángela Merkel. ¿Habrán reflexionado al respecto nuestros próceres quienes viven en una cámara de gases llamada CDMX? Perdón, olvidábamos que ellos son inmunes a cualquier quebranto de salud, eso solamente afecta al común de los mortales. (29 de junio de 2019)

Hasta cuando comprenderán tanto las autoridades de la CDMX, como los grupos de protesta que al final de cuentas, sin importar su condición de miembros de la gran burocracia o lo válido o no de sus quejas, respiran el mismo aire que el resto de los mortales y el ambiente putrefacto termina por freír el cerebro a todos por igual. Los niveles de contaminación prevalecientes el pasado martes 8 eran elevadísimos y no distinguió niveles, ni posturas, a la hora de impactar las neuronas. (12 de octubre de 2019)

Nadie discute los galones académicos del Dr. Narro Robles, pero ¿En verdad creerán sus promotores que representa algo para las bases priístas? Aun cuando tal vez lo que busquen sea un médico para que les expida el certificado de defunción. (23 de febrero de 2019)

Los priístas marchan con paso firme, nada los detiene y nadie duda que lograrán su objetivo: Convertir ese instituto político en la versión moderna del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM). Que nos disculpen nuestros amigos priístas, pero en eso terminarán si continúan con su pasividad disfrazada de disciplina. (15 de junio de 2019)

El domingo anterior, el PRI apareció como un partido en estado vegetativo. Para acabarla de fastidiar, las características de quienes aspiran a dirigirlo no parecen ser las indicadas para sacarlo del trance. La dama despide aromas que no apuntan hacia ningún lado. El segundo, emana aires de naftalina y cloroformo. Un tercero, está impregnado de ese tufo que deja el aceite en el perol cuando se cocinan ciertas pieles. El cuarto, a pesar de las lociones, huele a leña de otro hogar. Y, cual evocación acuñesca, en medio de ellos, los gobernadores emiten concentraciones de linimento y mertiolate. Vaya futuro el del tricolor. (8 de junio de 2019)

Que nos disculpen nuestros amigos priístas, pero eso de que ni siquiera un tercio de la militancia, que supuestamente tienen, haya acudido a elegir dirigentes es muestra de una charlotada. O ¿será que eso es lo que realmente les queda? (19 de agosto de 2019)

Ahora sí, no hay duda, el PRI acaba de nacer oficialmente como la versión Siglo XXI del PARM. (19 de agosto de 2019)

De pronto, se escuchó un rechinido. Eran la tapa del sarcófago que se abrió y de ella salió un texto para defender a la prensa y a los periodistas. Tras leerlo, la cubierta volvió a cerrarse. Era el espectro del PRI nacional para demostrar que aún sigue vivo. (8 de noviembre de 2019)

Al observar la foto del ignaro con botas en pijamas, no pudimos sustraernos a recordar lo que Zócalo publicó el sábado 10 de junio de 2000, en cuyo cabezal se leía: ‘Considera desquiciado al candidato presidencial. Lo peor un triunfo de Fox, dice Rafael Villarreal.’ (6 de abril de 2019)

Realmente el PAN debe de estar en lo más profundo de la desgracia cuando recurre al ignaro con botas y lo presenta como su gran arma para recuperar el poder. ¿Recordaran los actuales directivos de ese instituto político que su fundador, Manuel Gómez Morín, era considerado uno de los siete sabios de México? (28 de septiembre de 2019)

Ante los ejemplos con que en estos días nos proveen los líderes religiosos, de todas las interpretaciones de la fe, algo vino a nuestra mente. Hace muchísimos años escuchamos en las clases de catecismo, de donde las señoritas Velasco nos expulsaron, aquello de “Dios está en el cielo, en la tierra y en todo lugar”. Ante ello, nos preguntábamos: ¿Entonces para qué tanto ritual e intermediarios? Tiempo después, durante las clases de marxismo en la Universidad Autónoma de Guadalajara, un conservador por los cuatro costados quien siempre nos inspiró respeto por su congruencia y conocimientos, Antonio Nario Aldana, el lunes 22 de abril de 1974, apuntaba: “La filosofía hegeliana…[considera] que el único ser existente es la razón universal equiparada a Dios, todo lo demás no es sino formas, manifestaciones, reflejos, dimensiones de ese único Dios. Por lo tanto, no solo está en todo, sino que es todo, constituye la sustancia y la esencia tanto de lo material como de lo espiritual, de esta manera Hegel hace una identificación total entre Dios y el Universo…” Encontramos la respuesta a nuestra pregunta de la infancia y definimos la relación personal con el Gran Arquitecto. (8 de junio de 2019)

Ya se empieza a sospechar que, ante la insistencia en eso de indígena o mestizo, lo que en realidad hay es un proyecto para volver a una sociedad de castas como la prevaleciente durante la Colonia. Así, lector amable, vaya viendo en cuál de estas opciones se encuadra: Criollo, indígena, mestizo, castizo, mulato, morisco, chino, saltapatrás, lobo, gíbaro, albarazado, cambujo, zambiaga, calpamulato, tente en el aire, no te entiendo, tornatrás, coyote, cuarterón, genízaro, jarocho, tresalbo y zambo. Sin embargo, debemos reconocer que no son las únicas, en el entorno globalizador hay otras alternativas. (07/12/2019)

Ya que andan muy preocupados por eso del perdón de los pecados, ¿nos van a decir quién, en nombre de los mexicas, va a ofrecer disculpas a los descendientes de las etnias que tenían sojuzgadas y de donde se surtían para realizar sacrificios humanos? Por favor, dejémonos de distractores. La inmensa mayoría de los mexicanos de hoy somos mestizos producto de la fusión de las culturas hispana e indígenas con todas las bondades-defectos-virtudes-pecados que ellas conllevan. (16/11/2019)

Muy incluyentes, pero a la hora de la arenga se les olvidó el consumador de la independencia. ¿Sería por su condición de mulato? (21/09/2019)

Ya lo hicieron Cuitláhuac y Cuauhtémoc. Falta que se les adhiera Moctezuma. Seguramente en el Mictlán los originales andan muy enca…nijados por la forma en que sus nombres son sobajados. (18 de mayo de 2019)

Para quienes creían que los sacrificios-ofrendas a Huitzilopochtli eran cosa del pasado, el cuchillo de obsidiana emergió de las entrañas del Templo Mayor y… (2 de noviembre de 2019)

Muy recomendable sería que los animalistas, mientras esperan que les sirvan la siguiente orden de tacos vegetarianos de chuleta y pastor, revisaran el texto de la comparecencia en el Senado de España, el 22 de enero pasado, del ganadero Victorino Martín. Tal vez, podrían empezar a comprender lo que es la fiesta brava en realidad. Y para quienes sustentan que los aficionados a la tauromaquia somos una horda de salvajes que gozamos con el tormento de los animales, les dejamos con parte de lo dicho por el propio Martín: ‘Si la gente disfrutara con el sufrimiento, tengan por seguro que hace mucho tiempo que habría gradas en los mataderos.’ (2 de febrero de 2019)

El pasado fin de semana, en España, tres toreros, Gonzalo Caballero, Mariano de la Viña y Miguel Ángel Perera, en lo que es un riesgo inherente a su profesión, sufrieron percances muy graves. Ante esos infortunios, en las redes sociales hispanas, los autollamados animalistas dieron rienda suelta a la mofa y exhibieron que lo de ellos es la bestialidad y no el humanismo. (12 de octubre de 2019)

El domingo pasado, Ehécatl andaba enojado y decidió impedirle que efectuara una de sus gustadas faenas, para algunos en México, sustentadas en retortijones. Dadas las circunstancias lucía apuradillo y utilizaba el pico de la muleta para mantener alejado al burel. (7 de diciembre de 2019)

Muy grato fue enterarnos de que, allá por los rumbos del pueblo, les fue entregada la “Presea Piedras Negras” a tres personajes quienes fueran nuestros maestros: Rosa Elba Aguirre González, Arnoldo Rositas Martínez (nos acabamos de enterar de su fallecimiento lamentable) y José Guadalupe Betancourt Flores. Enhorabuena por ese reconocimiento muy justo. Sin embargo, ya que andamos por esos terrenos, las autoridades locales actuales, y quienes las precedieron, han pasado por alto la labor que, a lo largo de la historia del Piedras Negras, Coahuila, han desarrollado en materia educativa dos personajes con méritos indiscutibles: Rosa María Herrera Pérez y Xavier N. Martínez Aguirre. (22 de Junio de 2019)

No entendemos eso de que quieran hacer que los empleados federales trabajen hasta los sábados. Recordamos que, a finales del Siglo XX, cuando laborábamos en el área de Pesca, se instituyó lo que llamaban ‘el horario corrido’ de las 9 a las 18 horas, con una hora de descanso, de lunes a viernes. Fue en ese periodo, aun cuando ya se desempeñaba con nivel de excelencia, se incrementó la productividad y eficiencia de aquel grupo, sin cuyo apoyo no hubiera sido posible que cumpliéramos nuestra función, integrado por Martín Careaga Hernández, Guillermo Muñoz Montes de Oca, María del Carmen Ramírez Bravo, Juan Santiago López, Gaudencio Correa, Francisco de Velasco Mendívil, Juan Pérez Acosta, José Ramón Escalante Andrade, Arturo Meza Hernández, Isabel Hernández, Ramón Moreno Azuara, Roberto Hernández y Leticia Veloz Zenteno. (4 de mayo de 2019)

Muy importante para nosotros fue, durante el evento referido (la presentación, efectuada por el doctor Pedro Salmerón Sangines, del segundo libro de nuestra autoría ’Las Conferencias de Bucareli. Un Acuerdo Pragmático de la Diplomacia Mexicana’), contar con la presencia de nuestra esposa Lilián, nuestra hermana Estela Luisa y nuestros amigos, Martha Eugenia Mendívil García, Jerónimo Ramos Sáenz Pardo, Guillermo Robles Martínez Guízar y Sergio Enrique Castro Peña, así como la todos aquellos que no pudieron estar ahí físicamente, pero nos expresaron su apoyo solidario. Muchas gracias a quienes, sin conocernos, nos acompañaron. (3 de agosto de 2109)

Hace unos días, mientras preparábamos esta nuestra colaboración semanal número 800, encontramos con una noticia muy satisfactoria, de esas que alimentan el ego. Nuestro primer libro, “El Senado estadounidense enjuicia a México y al presidente Carranza”, (INEHRM, 2017) ha sido incorporado al catálogo de la “Harvey S. Firestone Memorial Library” que es la biblioteca principal de la Universidad de Princeton clasificada como la sexta de los EU. Asumimos que algo interesante encontraron en el volumen para decidir tenerlo ahí. (14 de diciembre de 2019)

Hoy, habrías celebrado tus noventa y cuatro años. (7 de septiembre de 2019)

Este jueves 18 de julio, tres años habrán trascurrido desde que partiste a tu cita con el Gran Arquitecto. Como te hemos extrañado doña ESTELA RÍOS SCHROEDER. (13 de julio de 2019)

Añadido a los Añadidos. A usted, lector amable, le deseamos que, en compañía de su familia, celebre una muy Feliz Navidad.
14 Diciembre 2019 04:00:00
Otros pasajes de los libros que han sido ¿vetados en el pueblo?
Continuamos con la reproducción de algunos pasajes contenidos en los dos libros de la autoría de don Rafael Villarreal Martínez, “Piedras Negras, Destino y Origen. 80 años, una narración para mis nietos”. (2005) y “Piedras Negras, Destino y Origen. Personajes, Sitios y Recuerdos.” (2010), mismos que todo indica han sido ¿vetados en el pueblo?
“Corrían los años cuarenta y las llamadas ‘mejores familias’ de la ciudad acostumbraban a reunirse en el Casino Nacional. En cierta ocasión se programó en ese sitio una reunión para conmemorar un acontecimiento importante. Para ello, se había contratado a una orquesta procedente de Monterrey, Nuevo León, la cual amenizaría la fiesta. Si embargo, el día esperado una serie de contratiempos se presentó. El autobús que los transportaba sufrió desperfectos a mitad del camino que impidieron al conjunto musical cumplir con su compromiso. Con el salón repleto era ya tarde para suspender el baile, los invitados ataviados para la ocasión esperaban impacientes. Los organizadores no tuvieron otra alternativa que salir a recorrer la ciudad en busca de quienes acompasaran las notas musicales para alegrar el evento. De un sitio pasaron a otro sin que encontraran lo que buscaban, hasta que arribaron al cabaret llamado ‘Lupe’s Place’ ubicado en la zona de tolerancia. Tras de la estira y afloja usual en estos casos, con los organizadores en desventaja dado la premura, finalmente se apalabraron con los músicos.

Estos, se dirigieron al Casino para amenizar la reunión. Una vez iniciada esta, los comensales se levantaron a bailar y al pasar cerca del sitio en donde se localizaban los músicos estos haciendo gala de buena educación, decían “buenas noches, Don Fulano”; “como le va Don Zutano”, “hace tiempo que no le veía “Don Perengano”. Todos los caballeros ahí reunidos eran muy conocidos de los músicos. Esto causo extrañeza entre las esposas de los recipientes de tan amables saludos y guiadas por la natural curiosidad se dieron a la tarea de cuestionar a sus cónyuges acerca de donde o porque conocían a esos músicos, a lo cual los señores respetables invariablemente argumentaban que la ciudad era pequeña y toda la gente sabía quiénes eran ellos”. Recordemos otra anécdota en donde el vehículo si llegaba a su destino.

“Por esos mismos años, daba inició el negocio de los autobuses de pasajeros foráneos. Uno de los pioneros en este ramo fue don José María Vázquez con su famoso camión al que llamaban “El Pájaro Azul” que cubría la ruta Piedras Negras–Ciudad Acuña-Piedras Negras. En el mismo vehículo, había dos categorías, primera y segunda. La vía carecía de asfaltado, dado lo cual era frecuente que en época de lluvias el camión se atascara y ahí es donde se entendía el porqué de las categorías. Quienes viajaban en segunda clase tenían que bajarse a empujar el camión para continuar el recorrido, lo mismo sucedía cuando una llanta se ponchaba. Sí el chofer, el mismo propietario, requería de dar cumplimiento a una necesidad fisiológica, bastaba que anunciara al pasaje que “llegó la hora de cortar margaritas” para que todos supieran cual era el mensaje. Al tocar la hora de los sagrados alimentos, como él decía, se estacionaba y empezaba a comer. Una vez concluida esta, se perdía por treinta minutos, los cuales dedicaba a dormir la siesta. Total, que don Chema salía a las siete de la mañana de Piedras Negras y llegaba a Ciudad Acuña alrededor de las ocho de la noche…” En donde ya no había oscuridad es en otro pasaje que don Rafael nos relata.

Durante las décadas de los años 30 y 40 del siglo pasado, el hombre económicamente más poderoso en Piedras Negras era don Francisco N. García, Don Panchito como le llamaban, quien poseía la concesión de la distribución de energía eléctrica…” Aquí, es importante precisar que dicha prerrogativa la obtuvo el lunes 22 de febrero de 1937 cuando él, a nombre de la empresa Servicios Eléctricos de Piedras Negras, S.A, firmó un contrato-concesión con el general Rafael Sánchez Tapia quien fungía como secretario de Economía en el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas del Río. Cabe apuntar que la energía que vendía y distribuía dicha empresa se había comprometido a adquirirla de la planta generadora propiedad de Claudio Mario Bres Jáuregui o sus causahabientes o cualquier otra planta generadora, mediante contrato aprobado previamente por la Secretaría de Economía. Asimismo, el ciudadano García operaba los servicios del “agua potable, acaparaba todo el trigo que se producía en la región, el cual procesaba en la harinera más grande de toda la zona, poseía ranchos y por supuesto era uno de los propietarios del único banco que operaba en la ciudad, el Banco Fronterizo de México, además de ser socio del denominado “Viguera Bank” … ubicado en Eagle Pass, Texas…” Antes de continuar, debemos de señalar que, en el Banco Fronterizo, además del ciudadano García, aparecían como copropietarios Isidro y Cipriano Viguera. Operaba al amparo de una concesión que, el 1 de junio de 1925, les otorgara el secretario de Hacienda y Crédito Público, Alberto José Pani Arteaga. Para garantizar su establecimiento como banco de depósito y descuento, con capital social inicial de 250 mil pesos, entregaron una fianza de 25 mil pesos oro que les devolvieron al iniciar operaciones. Recuperemos la narrativa de don Rafael quien apuntaba que “en una palabra, [el ciudadano García] era el hacedor de vidas y obras en la localidad, de no contar con su aprobación era imposible desarrollar negocio alguno. Ante tanta riqueza, obvio era que se despertara ambición y recelo…” en algunos quienes procedieron a materializarlos.

“…el lunes 8 de diciembre de 1941, un miembro de conocida familia en la localidad, de nombre Carlos Mondragón, decidió que en nada perjudicaría al propietario del banco mencionado si le sustraía un poco del dinero que albergaba en sus arcas. Como el acto era difícil realizarlo solo, convenció a un par de amigos, Elías Perry y otro un ciudadano de apellido Olvera. Llegada la fecha fijada para cometer el latrocinio, alrededor de la una de la tarde, cuando ya se habían efectuado los depósitos del día, el trío antes mencionado irrumpe montando briosos corceles, pañuelo que les cubría la mitad del rostro, sombrero texano y revolver en mano, exigiendo a los cajeros, Salvador García y su asistente Teodoro Rodríguez la apertura de las bóvedas y la entrega del dinero ahí depositado. Después de que los empleados les responden desconocer la combinación para abrir la caja fuerte, los ladrones aceptan “recaudar” solamente lo que estuviera a la mano. Con el cañón de las pistolas presionando sus espaldas, los solícitos empleados no tienen otra opción sino depositar en los costales las remesas, las cuales según las crónicas de la época alcanzaron un monto de 26,745 pesos. Sin disparar tiro alguno se alejan los atracadores y para cuando se da parte a las autoridades policiacas era demasiado tarde. Nadie hasta ese momento se imaginaba quienes eran esos émulos de bandidos del oeste. Una vez que el trío mencionado alcanza las afueras de la ciudad, decidieron repartirse el botín y regresar cada cual, por su lado a la localidad, acordando reunirse posteriormente.

A Mondragón le correspondieron once mil pesos y el resto se lo repartieron entre los otros dos. Sin embargo, la alegría que les embargaba era amplia y no pudieron sustraerse a visitar la cantina (entonces el nombre de bar no se utilizaba) de su preferencia. Al calor de las copas, se enteraron de que don Celso Garza, honorable comerciante de carne y muy respetado en la población, padre de su amigo Homero, había fallecido. Por ello, se presentaron ante él y le proporcionaron generosa suma como ayuda para los gastos funerarios. Después retornaron a seguir la juerga y no tardaron en levantar sospechas por la forma en que despilfarraban el dinero. Lo anterior provocó que no faltara algún acomedido que fuese a informar a las autoridades de lo que estaba sucediendo. Acto seguido se presentó un grupo de gendarmes en la cantina y procedieron al arresto de los mencionados, quienes con dificultades podían sostenerse de pie. Los condujeron ante el comandante de Policía, Santana Jiménez, quien no necesitó someterlos a riguroso interrogatorio, entre alcoholizados y temerosos los capturados pronto confesaron el origen de su súbita fortuna y narraron paso a paso su fechoría. Lo mencionado genera sonoro escándalo entre la sociedad nigropetense que, a toda costa, trató de ocultar lo que en pocas horas era conocido por todos. De esta forma tan poco elegante terminó el primer asalto bancario en esta ciudad…” Al respecto, don Rafael no quiso dejar cabos sueltos. Durante el proceso de revisión-corrección para elaborar la segunda edición del primero de sus libros, la cual terminó un par de meses antes de partir a su cita con el Gran Arquitecto, nos encomendó que examináramos si había alguna publicación que relatara el hecho. Encontramos que la prensa internacional registró el evento y así lo hicimos saber a don Rafael quien, precisando el nombre del medio y la fecha en que apareció publicado, lo asentó en esa segunda edición que en algún momento será editada. Vayamos a otros pasajes de los volúmenes en comento.

A lo largo de su vida don Rafael fue testigo y actor de un sinnúmero de eventos políticos en su pueblo y en el estado por lo que conoció a la mayoría de quienes se desempeñaban a nivel local y estatal, además de varias figuras de la vida política nacional. Jamás negó su filiación como miembro del Partido Revolucionario Institucional. Ello no implicaba adoptar posturas serviles, cuando no estuvo de acuerdo lo hizo saber públicamente. Era una actitud heredada de su padre, nuestro abuelo, don Rafael Villarreal Guerra, quien también participara en la vida política local. Al respecto, en “Piedras Negras, Destino y Origen,” nos narra lo que le sucedió a nuestro abuelo en 1939 y como actuó en 1960.

Gobernaba Coahuila, Pedro V. Rodríguez Triana, “un político analfabeto y arbitrario, a quien los coahuilenses apodaban Pedro Quinto…” Aspiró a “la presidencia de la República bajo la bandera del Partido Comunista en 1929, alcanzando apenas alrededor de 23 mil votos. Tiempo después, gracias a su amistad con el presidente Cárdenas, fue gobernador del estado entre los años finales de la década de los treinta y principio de los cuarenta. En los tiempos de desgobierno de este sujeto, prototipo de los generalotes, se presenta el proceso electoral municipal y el Partido de la Revolución Mexicana escoge como candidato a presidente a Julio Díaz, hombre trabajador y si se quiere hasta honesto, quien no obstante esto no atraía las simpatías de la ciudadanía. La mayoría de la población se inclinaba por la opción que representaba Miguel Z. Barba, comerciante un poco atrabancado, a quien acompañaban en su aventura Santiago Riddle, Pedro Perret, Onésimo Elizondo, Fortunato de Hoyos y Rafael Villarreal Guerra.

Al efectuarse las elecciones, los resultados favorecieron a Barba, pero el partido oficial impuso su fuerza y declaró ganador a Díaz, ante el disgusto del electorado. El repudio alcanzó un grado tal que un incipiente movimiento de resistencia civil se presentó, llegando a tenerse dos autoridades municipales al mismo tiempo”. Sin embargo, como representante de la democracia cardenista, “Rodríguez Triana hace gala de autoritarismo y ordenó que, dado que no era factible tener dos autoridades municipales a la vez, se procediera a poner a buen recaudo a los insurrectos, cosa que sus subordinados obedecieron en el acto. La mayoría de los miembros de la planilla de Barba fueron avisados de la orden emitida y lograron esconderse, solo dos de ellos no conocieron que sucedía y en esta forma Fortunato de Hoyos, quien se encontraba en su rancho, y mi padre, que estaba en el rastro supervisando la matanza del día, fueron a parar a una celda de la cárcel municipal bajo el cargo de insubordinación a la autoridad e incitación a la violencia. Un grupo compuesto por don Francisco Saracho, don Ricardo Ainsle, quien [entre el 22 de junio de 1947 y el 1 de marzo de 1948] sería gobernador interino del estado [de Coahuila], don Carlos Ainsle, don Joaquín Peña y otros, procedieron a buscar al general [Manuel] Pérez Treviño, ante quien el mencionado gobernador se inclinaba, para que intercediera y lograra la libertad de los detenidos injustamente, la cual se dio con rapidez singular”. Veamos lo sucedido en 1960.

Se acercaba la sucesión de Juan Lobo Goribar un presidente municipal cuyo logro mayor fue unificar a la población, pero en su contra. Con ese ambiente, el gobernador, general Raúl Madero González, vía el secretario de gobierno José Saucedo Siller, impulsaba las candidaturas de Álvaro Pérez Trevino y el Lic. Antonio Berchelman Iruegas, a quienes Lobo decidió apoyar. Ante esto, “la primer reacción ciudadana fue el descontento con la propuesta y ello da origen a la creación de la Asociación Cívica, la cual estaba integrada por Víctor Bosque, Juan Valdés, Juan García Carral, Gilberto Farías de los Santos, Homero Niño Portales, Armando Galindo Durán, Alfonso Ainsle Jiménez, Eduardo Barrientos, Felipe Martínez, Cesáreo Rodríguez, Ramón Hernández Gil, Lázaro Frausto Valle, Alfonso González Rivera, José Ángel Saucedo, Elías Sergio Treviño Earnshaw, Benito Martínez Rúan, Rafael Villarreal Guerra y Ramiro Peña Guerra, aparte de muchos otros. Llegado el día de la selección del candidato, los aspirantes no eran solo los dos mencionados … a ellos se habían unido Víctor Bosque, Eduardo Barrientos y Ramiro Peña Guerra. En el PRI, se estableció que se realizaría un auténtico proceso democrático, era necesario dar un poco de oxígeno a los procesos y nada se perdía con probar un nuevo método. Bajo esta premisa llega el 13 de octubre de 1960, los cinco precandidatos se presentan acompañados por los grupos que los respaldaban. Quien a primera vista… contaba con el mayor número de partidarios era el capitán Ramiro Peña Guerra. Sin embargo, los intereses entre las diversas fracciones estaban empezando a complicar los acontecimientos. En la planilla que encabezaba Peña Guerra, se proponía originalmente como primer regidor a Rafael Villarreal Guerra, entonces líder de la Confederación Regional de Obreros y Campesinos (CROC) local, pero el dirigente de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) en el municipio, Felipe Martínez reclamaba para él esa posición. La divergencia empezaba a complicar la selección del capitán, dado que sin los votos de la CTM no alcanzaba la mayoría de los delegados para su postulación. Ante esto, en uno de los muchos rasgos de amistad y hombría que tuvo mi padre [nuestro abuelo] a lo largo de su vida, decidió que primero era la candidatura de su amigo antes que su interés por ocupar la primera regiduría y así se lo comunicó a Peña Guerra. Salvado ese obstáculo se procedió a efectuar el proceso, obteniendo una significativa mayoría de votos el capitán Peña Guerra, ante lo cual los respaldados por el general Madero no tuvieron sino aceptar que en esta ocasión la democracia los había derrotado…”

Estos son apenas algunos pasajes de la historia de Piedras Negras, Coahuila, narrados por quien nunca trató de presentarse como lo que no era. Jamás se auto invistió como historiador, estaba consciente de que para hacerlo eran requeridos grados académicos que él no ostentaba. Don Rafael Villarreal Martínez simplemente quiso recuperar para sus nietos, y de paso para sus coterráneos, la memoria de la cotidianeidad tal como él la vivió y vio, a lo largo de tres cuartas partes del siglo XX y la primera década del XXI, plasmada en los volúmenes, “Piedras Negras, Destino y Origen. 80 años, una narración para mis nietos.” (2005) y “Piedras Negras, Destino y Origen. Personajes, Sitios y Recuerdos”. (2010), un par de obras que todo lo indica han sido ¿vetadas en el pueblo?
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Añadido (1) Hace unos días, mientras preparábamos esta nuestra colaboración semanal número 800, encontramos con una noticia muy satisfactoria, de esas que alimentan el ego. Nuestro primer libro, “El Senado estadounidense enjuicia a México y al presidente Carranza,” (INEHRM, 2017) ha sido incorporado al catálogo de la “Harvey S. Firestone Memorial Library” que es la biblioteca principal de la Universidad de Princeton clasificada como la sexta de los EUA. Asumimos que algo interesante encontraron en el volumen para decidir tenerlo ahí.

Añadido (2) Las feminazis se han apoderado del movimiento feminista. Ahora, al estilo de los católicos de la “Santa” Inquisición y Pío IX, predecesores de las huestes de la bestia austriaca, les ha dado por incinerar libros cuyo contenido no comparte su visión. Aleluya.

Añadido (3) El presidente estadounidense Donald J. Trump accede a retrasar la medida y, como acto reflejo, el Evito boliviano, sin despedirse y esperarse a otra caricia de mejillas, salió para Cuba y no paró hasta llegar a Argentina. ¿Cuál sería la urgencia?

Añadido (4) El reporte edulcorado del inspector general, Michael Horowitz, y el juicio político de los Demócratas son parte del mismo esfuerzo en pro del “coup d’etat.” Por otro lado, es conveniente esperar los resultados de la investigación que realiza el abogado de los EUA en Connecticut, John Durham. Detrás de esto último hay información muy delicada cuyos alcances trascienden las fronteras estadounidenses y, si logra presentarla tal cual, muchos cambios se darán en el contexto internacional. “Stay tuned.”

Añadido (5) Al amparo del “Óbolo de San Pedro,” anualmente, los católicos donan directamente, al ciudadano Jorge Mario Bergoglio Sivori, más de 55 millones de dólares para realizar obras de caridad. ¿Sera verdad que el 90 por ciento se destina para tapar el hoyo financiero del Vaticano y solamente el 10 por ciento es orientado hacia acciones pías?
07 Diciembre 2019 04:00:00
Sobre un par de libros que han sido ¿vetados en el pueblo?
Serán los tiempos, o los años que uno carga encima, pero de vez en vez a este escribidor provinciano, le da por rememorar las imágenes de su pueblo, Piedras Negras, Coahuila, que cada vez lucen mas lejanas en el espejo retrovisor de la vida. Nos agrada enterarnos como era la vida en el pueblo antes de nuestra llegada. Si bien en los informes de los cónsules estadounidenses hemos encontrado información abundante respecto a lo acontecido durante la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX, respecto a este ultimo durante mucho tiempo de pronto parecía como si la memoria colectiva se hubiera perdido, salvo aquellas publicaciones que daban el “oficialazo” al tiempo presentaban imágenes pétreas sobre lo acontecido en el pueblo o bien no iban más allá de los prohombres que todos conocemos. Contrario a esa tendencia, hay un par de obras, cuya antigüedad data de 2005 y 2010, sobre las que. al parecer, se ha tendido un veto para que se pierdan en el olvido. Los volúmenes referidos son: “Piedras Negras, Destino y Origen. 80 años, una narración para mis nietos.” (2005) y “Piedras Negras, Destino y Origen. Personajes, Sitios y Recuerdos.” (2010), ambas de la autoría de don Rafael Villarreal Martínez. Dado que esas dos piezas son primigenias en el tópico, con su venia, lector amable, reproduciremos parcialmente pasajes peculiares que relatan lo que era el pueblo nativo bajo la perspectiva de quien lo vivió y vio a lo largo de ochenta y cinco años.

Las dos obras que no son una continuación de la otra, sino complementarías, don Rafael invita al lector a que lo acompañe a dar un recorrido por las ocho décadas y un lustro que comprende dicha revisión desde una perspectiva de quien lo mismo la percibió desde la sima que en la cima. Esto, le permitió conocer personajes de toda condición social o actividad a la que se hayan dedicado y, mientras recorría sus calles, adentrarse en sitios de todo tipo. Cada uno de los ahí mencionados hizo una aportación importante en el proceso de construcción de su pueblo, algo que nadie mas había narrado hasta antes de la publicación de los dos volúmenes en comento. Dado que ninguna relatoría del entorno cotidiano puede darse sin antes revisar los orígenes propios, don Rafael parte de su entorno familiar describiendo como miembros de familias provenientes de Nuevo León, [1886 y 1918], Tamaulipas, [1887], Jalisco [1890] y Zacatecas [1913], emigran a Piedras Negras y al correr del tiempo un par de sus integrantes habrían de unirse para formar su familia. A partir de ahí, nos empieza a mostrar como era su pueblo cuyo “…sitio más distintivo lo ha sido siempre el Río Bravo, [que] nos marca el principio de nuestra vecindad con los Estados Unidos de América y a la vez el inicio y el fin de la América Latina… La entrada a la ciudad, viniendo de los Estados Unidos, era por el viejo puente en donde inmediatamente se topaba uno con diversas viviendas, en una de ellas, en Juárez e Hidalgo a finales del siglo XIX, vivió [el gigolo-cobarde-sinarquista-nazi] José Vasconcelos y su familia cuando su padre fungía como empleado de la aduana. La Puerta de México se edificó en los años sesenta cuando a todas las ciudades fronterizas las quisieron poner como si fueran un molde, iguales. Siguiendo por lo que es la calle de Juárez, estaba el viejo edificio de la Presidencia Municipal, el cual también fue víctima de la piqueta modernizadora para construir un horrendo cajón. La Plaza de Armas era el sitio de reunión de las familias y los incipientes enamorados, con su quiosco en el centro y la Banda Municipal tocando los domingos las más diversas melodías. Enfrente la Iglesia de Guadalupe con su albo color y sus cúpulas forradas de diminutos azulejos. La calle Zaragoza era conocida como la Calle Real e iba a desembocar a la Estación de Ferrocarriles, en donde la llegada o salida del tren de pasajeros era todo un acontecimiento….

Para trasladarse a otra ciudad era necesario abordar el ferrocarril que cubría la ruta Piedras Negras-Saltillo. Por la mañana a las ocho y treinta se escuchaba el silbato anunciando la partida en un viaje que hacía escala en cuanto pueblo había en el camino. Por las tardes, la llegada del ferrocarril que cubría la ruta Saltillo-Piedras Negras convertía la estación en una autentica romería. Sin que lo pueda explicar el arribo de las maquinas nos causaba admiración. A nivel local para trasladarse en distancias largas, los nigropetenses utilizaban el coche tirado por caballos y la carga se movilizaba en carretones jalados por mulas.” Pero antes de emprender cualquier recorrido por las calles, aun sin pavimentar, nos llevaba a lo que era su entorno infantil.

“Mi barrio, como siempre he llamado al entorno que forman las calles de Mina, Morelos, Guerrero, Cuauhtémoc Padre de las Casas, Xicoténcatl y Rayón, era uno de los más bonitos de este mi pueblo... Había una herrería o fragua, ubicada en la calle de Guerrero, que contaba con un corralón en donde todos los carretoneros, quienes llegaban con leña con los Elizondo ubicados por Guerrero y Xicoténcatl, llevaban a herrar sus bestias y arreglar los rayos de las ruedas de sus carretas. Aquello se asemejaba a una estampa del lejano oeste.” Al cruzar la calle, se encontraba la Plaza Juárez, en la cual, “mi hermano Rodolfo y yo [poseedores de] sendos triciclos… nos divertíamos recorriendo[la].” Dicha plaza estaba “ubicada en el cuadrante de las calles de Xicoténcatl, Guerrero, Padre de las Casas y Rayón, justo enfrente de la casa de mi abuelo materno [Francisco Martínez De Quesada] quien vivía en la esquina de Xicoténcatl y Rayón. Además de disfrutar de los juegos infantiles hacíamos travesuras con los frutos de los álamos, los cuales al despedazarlos y aventarlos unos a otros al contacto con la piel producían una comezón singular, la cual sólo se quitaba con un buen baño. Poco tiempo después, en 1932, la Plaza desaparecería, el busto de don Benito Juárez sería trasladado a la Plaza de los Héroes y el resto de lo que ahí estaba a la Plaza Zaragoza ubicada entonces en la esquina de las Calles Morelos y Colón. El terreno se había cedido al Profr. Fausto Zeferino Martínez Morantes para edificar la Escuela Secundaria Federal Benito Juárez y cuyo espacio ocupa hoy el Centro de Estudios Universitarios de Piedras Negras [Actualmente la Universidad Autónoma de Piedras Negras]. Años después, cuando acudía a ese centro de estudios, los problemas económicos de la familia lo obligaron a dejar los estudios e ingresar a edad temprana a la fuerza laboral. Ahí se rompían sus sueños infantiles sobre los que nos relata en otra parte de la narrativa y que reproduciremos.

Desde edad temprana, a don Rafael le llamaban la atención los personajes relacionados con asuntos de la salud. Así, nos menciona que “entre mis sueños infantiles prevalecía el de algún día convertirme en médico. Por lo que siempre prestaba atención a las pláticas que los mayores sostenían respecto a la sapiencia de quienes se dedicaban a aliviar el dolor de los demás. Durante la década de los años [veinte y] treinta, los doctores con mayor prestigio en nuestra ciudad eran Lorenzo Cantú, Pedro Martínez Pérez, José N. Santos, Elías Treviño, Francisco Gordillo, Braulio Montemayor, Arturo Batres Alarcón, Federico Margain, …y un ciudadano de apellido Long que tenía su consultorio en Eagle Pass, pero también veía pacientes en Piedras Negras. Aparte de todos ellos existía un personaje que llamaba la atención por su cultura y conocimientos, además de su sobriedad en el vestir y la barba que le cubría parcialmente el rostro, era el Dr. Fernando Schroeder Ramírez del Coy, a quien identificábamos como el ‘doctor barbitas’. Lejos estaba entonces de imaginar que una de sus nietas [doña Estela Ríos Schroeder] sería mi compañera de toda la vida. Este hombre acudía a atender a los enfermos a domicilio trasladándose a bordo de un auto de alquiler tirado por caballos y en ocasiones la paga que obtenía era en especie representada por gallinas, huevos, quesos o lo que familiares del paciente tuvieran a la mano.” La presencia de estos facultativos no era suficiente para desterrar costumbres muy arraigadas entre la población. Varias personas, “se resistían a ponerse en manos de facultativos cuando llegaba el momento de los alumbramientos y preferían recurrir a las llamadas comadronas para que realizaran la labor de parto. La de mayor prestigio era Prudenciana Olguín a quien conocían como Doña Chana y cuyo centro de operaciones se ubicaba en la calle de Xicoténcatl, entre Guerrero y Rayón.” Sin embargo, ahí no paraba la competencia. “Ayer, como hoy, cuando los avances en la ciencia médica resultan insuficientes para lograr aliviar las enfermedades, algunas personas no dudan en acudir ante curanderos o espiritistas. En el ámbito regional destacó en este renglón el llamado Niño Fidencio, quien tenía su centro de operaciones en Espinazo, Nuevo León, sitio hasta donde acudió el expresidente Plutarco Elías Calles en busca de recuperar la salud. Tal vez les llame a sorpresa, pero aun actualmente existen en Piedras Negras muchas “cajitas” como se les llama a quienes heredaron los poderes curativos del mencionado Niño Fidencio. En el entorno local, entre aquellos que utilizaban supuestos o reales poderes espiritistas para curar destacaban la famosa Hermana Fema y Don Merced, quien contaba entre su clientela una buena cantidad de estadounidenses. Quizá el de mayor prestigio era el señor Soto, padre de Roberto Soto Prieto quien durante los años setenta fue oficial mayor de la Secretaría de Salubridad en el gobierno del presidente Luis Echeverría Álvarez y después sería presidente municipal en Naucalpan, Estado de México.” Pero dejemos los asuntos de la salud y pasemos a lo que ocurría en el entorno de aquel barrio en donde los chamacos buscaban como divertirse.

“Allá por los años treinta del pasado siglo XX, en lo que era el patio de la casa ubicada por la calle de Xicoténcatl, entre Rayón y Mina, propiedad de don Pedro Flores y su esposa doña Simoncita, un par de chamacos decidieron establecer una singular sociedad. Pedro Flores y Osvaldo Villarreal Valdés unieron esfuerzos y crearon lo que pronto bautizamos como un circo. Lejos estábamos de imaginar que éramos testigos del inicio de Valdo Villarreal en lo que sería su exitosa carrera en el mundo de los negocios. En aquel rústico circo, que presentaba una función diaria, el artista principal era Jesús Morado, “La Borbollona,” [un ciudadano con costumbres adelantadas a su tiempo] cuyo número principal era la imitación de las cantantes del momento. Aquella asociación circense fue todo un éxito, tarde a tarde el sitio resultaba insuficiente para albergar a quienes acudíamos a presenciar el espectáculo previo pago de cinco o diez centavos. Sin embargo, la carencia de esas cantidades no era impedimento para tener acceso al mismo. El circo también creó su propia moneda, como medio de pago se aceptaba botones, los cuales posteriormente los organizadores iban por ahí a venderlos a alguna mercería…” Ahí no se detenían los recuerdos mientras nos relataba como “todavía hoy, a tantos años de distancia, me sigue provocando risa lo sucedido en un circo que se instaló por la calle de Cuauhtémoc en un terreno, propiedad de don Gabriel Bustamante, el cual comúnmente era usado para este fin. En esa ocasión, se presentaba una famosa estrella del trapecio a quien apodaban “El Prieto” Valadez. Estando en plena actuación, sufre la rotura de su vestimenta y el público empieza a gritarle en forma repetida “basta Valadez”, el artista pensando que su actuación arrebataba a la audiencia ponía mayor énfasis en sus piruetas, cuando de pronto se percata que al compás del trapecio también se mecían sus genitales, vayan los apuros del famoso Valadez.” Sin embargo, como la infancia no es perenne, hay otros aspectos del pueblo que don Rafael relata sobre cómo se vivía el entorno comercial del pueblo.

Cuando se incorpora a la vida laboral lo hace en la negociación “Trueba y Elosua [que] habría de definir el resto de mi vida para bien y para mal… Esta negociación propiedad de Don Ricardo Trueba y Don Marcelino Elosua, españoles ambos, era la más importante de la región norte del estado. El secreto de su éxito era el control de la distribución de todas las mercancías de abarrotes provenientes de Monterrey, Nuevo León, lo cual les permitía obtener respetables ganancias a la venta de los productos.” La negociación mencionada, ubicada “en la calle de Zaragoza esquina con la de Guerrero,” tenía como competidor principal a “Trueba y Pardo…más tarde… Almacenes del Norte y posteriormente… Almacenes Montemayor, cuyo local estaba en la esquina de las calles Zaragoza y Fuente. El poder económico que los respaldaba les permitía adquirir volúmenes importantes de mercancías en los mercados del resto del país y posteriormente venderlo a los comercios que en la ciudad y la región operaban al medio mayoreo y menudeo. Cada almacén contaba con una flotilla de carretones tirados con mulas. La flotilla de Trueba - Elosua estaba integrada por Federico Domínguez y su mula apodada “la Paloma.” A él se unían Demetrio y su hijo José; Paquito y su hermano Lalo, a quienes ayudaba Jesús apodado el “Sargento.” Por su parte, Trueba y Pardo contaba con los servicios del “Güero” Chon y su hermano Manuel, Lalo Rodríguez, Tacho Salinas y su hijo del mismo nombre, así como Pancho…el de la Morelos…Trueba - Elosua traía carros de ferrocarril conteniendo productos tales como frijol, maíz, papas, harinolina, mascarrote (alimento para el ganado que sacaban de la semilla del algodón) y varios más. Asimismo, este mismo negocio vendía y transportaba vía ferrocarril hacia el interior del país lana, algodón, trigo, nuez y otros artículos producidos en la región. Además de ello, Trueba - Elosua controlaba la exportación de dichos productos hacia los Estados Unidos de América. Lo que iba más allá de Eagle Pass se enviaba por ferrocarril, pero lo destinado a esa ciudad se movía en carretones… Todo funcionaba sin problema hasta un día en que quien prestaba sus servicios [ amabas negociaciones], Eleno Rodríguez, quiso aprovechar al máximo un viaje y se le hizo fácil retacar de carga el vehículo, casi para llegar a la garita del lado americano la mula se le derrengó y aquello termino en caos. A partir de ese momento, las autoridades estadounidenses no permitieron el paso de carretones hacia Eagle Pass”.

“A raíz de la Guerra Civil Española, una gran cantidad de refugiados empieza a llegar a nuestro país y algunos de ellos se avecinan en nuestra ciudad, en donde son cobijados por los propietarios de Trueba- Elosúa. No eran refugiados políticos, simplemente hombres que ante la difícil situación por la que atravesaba aquella nación deciden venir a “hacer la América”. En ese grupo llegaron don Ramón Purón Dosal, don Ventura y don Eugenio Gutiérrez y don José Castro, entre otros. Quien más destaca fue el primero de ellos, convirtiéndose [posteriormente] en el propietario de la negociación, a la cual le mantuvo el nombre original. Al poco tiempo de haber entrado a trabajar, mi natural inquietud y proclividad al liderazgo me hacen ganarme un lugar entre los directivos y los empleados de la negociación. Especial afecto me toma don Ramón Purón, quien fue realmente la persona que me enseñó a trabajar y desenvolverme en el empleo. Él, también me empieza a dar oportunidad de obtener mayores ingresos. En esta forma durante los años de la Segunda Guerra Mundial, tuve oportunidad de ganar considerables cantidades de dinero que me permitieron vivir una juventud hasta cierto punto desordenada. Cuando se empiezan a recibir cuantiosas cantidades de dinero…y no se tiene ni la madurez, ni la preparación adecuada, se cometen muchos errores. En las épocas de bonanza, abundan los “amigos” y uno es el tipo más popular…” Las lecciones ahí recibidas, en todos los sentidos, fueron el abc de su comportamiento durante los años en que don Rafael serviría a su ciudad y al estado manejando los recursos públicos. Eso es también parte de la narrativa descrita en ese par de libros. En la colaboración próxima repasaremos otros pasajes de ambos volúmenes, en una de esas ahí encontramos la razón por la cual hoy algunos buscan arrumbarlos en lo que a todas luces pareciera ser que están sujetos a ¿un veto en el pueblo?

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Añadido (1) Ya se empieza a sospechar que, ante la insistencia en eso de indígena o mestizo, lo que en realidad hay es un proyecto para volver a una sociedad de castas como la prevaleciente durante la Colonia. Así, lector amable, vaya viendo en cuál de estas opciones se encuadra: Criollo, indígena, mestizo, castizo, mulato, morisco, chino, saltapatrás, lobo, jíbaro, albarazado, cambujo, zambiaga, calpamulato, tente en el aire, no te entiendo, tornatrás, coyote, cuarterón, genízaro, jarocho, tresalbo y zambo. Sin embargo, debemos reconocer que no son las únicas, en el entorno globalizador hay otras alternativas.

Añadido (2) La imagen era de una evocación enternecedora. Hasta nos llegamos a imaginar que en cualquier momento aparecerían aquella viejecita apodada “La Candelaria,” los ferrocarrileros con sus matracas y por supuesto Sara Ornelas con los billeteros.

Añadido (3) El domingo pasado, Ehécatl andaba enojado y decidió impedirle que efectuara una de sus gustadas faenas, para algunos en México, sustentadas en retortijones. Dadas las circunstancias lucía apuradillo y utilizaba el pico de la muleta para mantener alejado al burel.

Añadido (4) En cualquier lugar del mundo quien finge un secuestro, y hace que la autoridad emplee recursos públicos en su búsqueda, va a parar a la cárcel además de resarcir el daño. Aquí, entre nosotros, las premian y las convierten en estrellas de ocasión. Todo para vender la agenda, como si el respeto a las mujeres fuera un asunto de moda y no un valor que desde tiempo inmemorial se inculca, entre los bien nacidos, en el seno familiar.
30 Noviembre 2019 04:00:00
El historiador, el filósofo y los indígenas
Analizaban lo referente a si era justo o no que se diera preferencia a los indígenas sobre los mestizos, ambos en condición de paupérrimos, a la hora de otorgarles las dadivas, disfrazadas de apoyos. De pronto, para nuestra sorpresa, nos encontramos con que ambos personajes, uno historiador y el otro filósofo apuntaban que las condiciones de marginalidad en que viven los indígenas era responsabilidad del estadista Benito Pablo Juárez García y le encasquetaban el sambenito de represor de indígenas, renegado y hasta de andar tratando de implantar políticas que, decía el filósofo, ya para su tiempo estaban fuera de sitio. Pareciera como si repentinamente ambos personajes, muy afamados en su entorno y en los medios, hubieran sufrido un ataque súbito de pérdida de memoria, además de mostrar por donde surcan sus fobias. Sobre este tema habremos de tratar en esta ocasión.

De entrada, para mostrar cuan antiindigenista era el estadista Juárez, el historiador soltó que era necesario recordar cómo siendo gobernador mandó incendiar el pueblo de Juchitán. Así, fuera de contexto, y sin mayores detalles, pues cualquiera dice: “efectivamente este era un desgraciado renegado enemigo de su raza.” Ya en plena carrera, mencionó que el estadista oaxaqueño ni siquiera se asumía como indígena en lo personal. O sea, para que no hubiera duda, se trataba simplemente de un renegado. Afiebrado, el historiador emitió un juicio sumario “Lucas Alamán era más indigenista que Juárez.” Con el burel ya en suerte, el filosofo no quiso quedarse atrás y entró a la arena y afirmó que las políticas que Juárez intentaba poner en práctica con los indígenas estaban ya fuera de moda inclusive en el Siglo XIX. Para que no quedara duda de que iba por todas las uvas, el filósofo invadido de una pérdida de memoria amplia, soltó con que había llegado el tiempo de empezar con el pago de reparaciones, sin decir quien se haría cargo de ellas, por todo el daño que se les había causado a los indígenas en el pasado. Desafortunadamente, para ellos dos, se les terminó el tiempo-aire y no pudieron continuar con su gesta en pro de sustentar la tesis de que las condiciones paupérrimas en que viven muchas de las comunidades indígenas actualmente tenía sus orígenes en los errores cometidos por el estadista Juárez García a la hora de instrumentar sus acciones de política respecto de los nativos de este país. Tras de observar aquella perorata, este escribidor Juarista-Eliascallista empezó a recordar lecturas y decidió ir a revisarlas para poder comentar respecto del tema con mayor precisión.

Estamos ciertos que el historiador conoce bien cómo estuvieron las cosas, pero se le olvidó en dónde estaba y decidió dejar de lado la careta para de paso quedar bien con su amigo el filósofo y se embarcó para “denunciar” el antiindigenismo de Juárez. Seguramente sufrió un lapsus y no recordó que cuando, en 1834, los indígenas vecinos de la población de Loxicha acudieron a Juárez para que los ayudara a defenderse ante un tribunal eclesiástico de un cura, quien les exigía pagos fuera de lo establecido. Por andar metiéndose en esos asuntos sacros, Juárez fue encarcelado en Miahuatlán. Posteriormente, cuando ocupaba, por vez primera, el cargo de gobernador de Oaxaca acudió al Congreso estatal para presentar su informe de actividades el 2 de julio de 1848, en una parte de dicho documento, reproducido por Moisés Jaime Bailón Corres en “El gobernador y los derechos de los pueblos indígenas. Benito Juárez en Oaxaca, (CNDH, 2013)” se lee: “Desde antes del establecimiento del sistema federal, los pueblos del estado han tenido la costumbre democrática de elegir por sí mismos a los funcionarios, que con el nombre de alcaldes y regidores cuidaban de la policía, de la conservación de la paz y de la administración de los fondos comunales. Esta costumbre benéfica fue robustecida por el sistema federativo, otorgándose a los pueblos la facultad de elegir a los miembros de sus ayuntamientos y repúblicas, y reglamentándose las obligaciones y derechos de estas corporaciones. Por este motivo, el sistema republicano, representativo, popular, federal fue bien recibido por los pueblos del estado, y el sistema central, que abolió aquellas corporaciones, causó un disgusto universal, que contribuyó a la caída de ese sistema que nos fue tan fatal. Restablecida la Federación, los pueblos han recobrado no solo sus ayuntamientos y repúblicas, sino el derecho de elegirlas conforme a sus antiguas costumbres, quedando así organizada la administración local…” Asimismo, por esos tiempos, Juárez emite disposiciones diversas para convertir rancherías en pueblos cuyos habitantes estuvieran en condiciones de elegir a sus propias autoridades. Pero vayamos a la afirmación, sin dar mayor contexto, del historiador acerca de que Juárez era un enemigo de los indígenas, solamente le faltó afirmar que el guelataguense sacó la flauta de carrizo para ejecutar melodías y, cual Nerón, mandó incendiar la comunidad de Juchitán.

Respecto de lo anterior, en “Juárez en la Historia de México.” (Porrúa, 2006), la historiadora Patricia Galeana resume lo que aparece en el volumen uno de “Benito Juárez. Documentos, discursos y correspondencia” recopilado por Jorge L. Tamayo. La doctora Galeana apunta: “Como gobernador de Oaxaca [Juárez] enfrentó el conflicto de Juchitán que venía de tiempo atrás y se debía al uso de las salinas, que era de competencia federal. Se mezclaron tendencias separatistas, contrabando y actos delictivos, la autoridad de Tehuantepec pidió ayuda, hubo un enfrentamiento con la autoridad y un incendio (1850). Juárez fue atacado por ello desde el gobierno federal, dio las explicaciones pertinentes para aclarar tales sucesos en la legislatura local.” Como esto pudiera parecerle a alguien simplemente enunciativo, recordando las recomendaciones de nuestros profesores, nos fuimos a revisar las fuentes en las cuales Bailón Corres sustenta sus escritos, específicamente lo recopilado por Ángel Pola y lo escrito por Justo Sierra. Una vez confirmada la información, nos permitimos reproducir el texto recopilado por el primero de los tres. “En su primera etapa como gobernador [Juárez] sofocó varios levantamientos en el istmo de Tehuantepec. Encabezados por José Gregorio Meléndez, conocido como “Che Gorio Melendre”, quien había sido soldado de Santa Anna en algún momento, los juchitecos y otros pueblos istmeños reclamaban el usufructo de las salinas que consideraban propiedad comunal, mismas que habían sido concesionadas por el gobierno a un español de apellido Echeverría. También buscaban la separación del estado de Oaxaca, buscando convertirse en territorio dependiente de la Federación, cosa que consiguieron por breve tiempo, aprovechando las coyunturas de conflicto entre el centro y el estado regional.” Por supuesto que los malquerientes de Juárez podrán decir que “un gobernador indio se enfrentaba a un movimiento indígena dirigido por otro indio, “Che Gorio Melendre”, que desafiaba la autoridad del gobierno del estado y además buscaba la división del estado. Las salinas que habían pertenecido al Marquesado del Valle, y por ello a los descendientes de Hernán Cortés, habían sido declaradas propiedad del estado, después de la expulsión de los españoles; de ahí la defensa del gobernador de esos bienes que habían sido concesionados a un particular que le proporcionaba ingresos a la hacienda pública.” Al respecto, Bailón Corres cita lo escrito por Justo Sierra quien anotaba: “Considero que Juárez no lo hizo como confrontación en contra de la realidad indígena, sino también inspirado en esa sorda vocación del peso de la autoridad india. Juárez siempre defenderá la predominancia de las autoridades constituidas…” Si se desea revisar al detalle la postura de Juárez y sus explicaciones, nada como revisar sus informes al Congreso de Oaxaca realizados entre 1848 y 1852.

En lo que no tuvo éxito Juárez fue en su política de desamortización de bienes comunales de las tierras indígenas, cuyo objetivo era hacer de los nativos pequeños propietarios y por consiguiente generadores de riqueza alejados del paternalismo gubernamental. Muchos vivales se aprovecharon de las condiciones y terminaron por dar al traste con los buenos propósitos. Sin embargo, eso en nada desmerece el objetivo primordial del zapoteca quien buscaba eliminar entre los indígenas la ignorancia, la superstición, la abyección moral y el alcoholismo. Estaba consciente de que mientras prevalecieran esas condiciones, los nativos no podrían integrarse como parte activa y productiva de la nación mexicana. Por lo que concierne a que Juárez no se asumía como indígena, por supuesto que no lo hacía. ¿Acaso esperaba el historiador que Juárez hubiera andado por todos lados con la cantaleta de que “soy indito y buenito” para que todos le tuvieran un poco de piedad y lo aceptaran? Eso es de abyectos. Juárez se asumía como mexicano ilustrado y en base a ello aceptaba el reto de igual a igual y no permitía que sus orígenes ni su honorabilidad fueran motivo de escarnio. Ejemplo de lo primero es su relación ríspida con quien fuera la mente más brillante de la generación de los HOMBRES DE LA REFORMA, Juan Ignacio Paulino Ramírez Calzada, El Nigromante. Por lo que concierne a lo segundo, debe recordarse la anécdota de que en una ocasión Juárez se encontraba fumando un puro y, al verlo, se le hizo fácil al santo laico de la REFORMA, Melchor Ocampo decir: “Indio que fuma puro, ladrón seguro.” Ante ello, Juárez respondió: “Lo primero no lo niego, pero lo segundo jamás lo aceptaré…”

Cuando el historiador mencionó que [Lucas Ignacio] Alamán [y Escalada] había sido más indigenista que Juárez seguramente estaba pasando por un periodo de esos en que la mente se queda en blanco como preludio de algo más serio por venir. Seguramente olvidó que el padre del conservadurismo mexicano, quien terminó de ideólogo de Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón, estuvo siempre en favor de un gobierno centralista ejercido por una oligarquía y la preservación de los privilegios a las clases poderosas. Respecto de cuán acendrado era el indigenismo, o su consideración hacia quienes no fueran españoles, de Alamán, recordemos que este guanajuatense preocupado por el bienestar de los nativos decía: “Sería peligroso poner a los indios en un estado de entender los periódicos.” Asimismo, consideraba a los indios una nación completamente distinta que, no obstante, sus concesiones coloniales miran a todos con odio y desconfianza. Pero ahí no paraba su aprecio por los morenos. Conforme se oscurecía la tonalidad epidérmica aumentaba el tono de sus comentarios cuando suponía que la sangre negra era la que contaminaba de infamia a todas las demás. Asimismo, se lamentaba de que se haya otorgado la libertad de los esclavos “sin disponer nada acerca de los dueños de éstos. Modo fácil de hacer leyes dejando aparte todo lo que está relacionado con la justicia de su ejecución.” ¿Alguna duda de que Alamán era más indigenista que Juárez? Vayamos al filósofo.

Cuando afirmó que los esfuerzos de Juárez por integrar a los indígenas a la nación mexicana estaban fuera de moda, seguramente olvidó que eso no son asuntos de moda. Además, debería de haber recordado que entonces Juárez buscaba construir una nación, lo que teníamos era un conglomerado de feudos. El oaxaqueño, ya lo mencionamos líneas arriba, no se asumía como indígena sino como mexicano y quería que todos los habitantes, independientemente de sus orígenes étnicos-genéticos, tomaran una postura similar. Nunca sería factible consolidar la patria si se vivía bajo el estigma de que unos eran diferentes que otros simplemente por sus raíces y no basado en la capacidad de cada uno. Nada de falsas teorías igualitarias, excepto aquellas que implican la equidad en las oportunidades acorde a las condiciones inherentes en lo particular. Seguramente para el filósofo lo mejor era adoptar una política como la que llevó a la práctica el caudillo de la paz (de los sepulcros) José de la Cruz Porfirio Díaz Mori quien, sin negarle sus aciertos en materia de crecimiento económico, implantó una política pésima en relación con los indígenas.

Porque ni modo que el filósofo nos diga que no conoce acerca de John Kenneth Turner y su libro “México Bárbaro.” Ni mucho menos podría afirmar desconocimiento que dicho volumen se deriva de una serie de artículos, acompañados por fotografías, que Turner publicó originalmente, entre noviembre de 1909 y abril de 1910, en la revista “The American Magazine.” A lo largo de esos escritos nos reseña la forma en que, desde finales del siglo XIX, los indígenas yaquis rejegos a someterse a las políticas ‘benefactoras’ del régimen de Díaz eran sometidos por la fuerza para posteriormente, a razón de 65 dólares por cabeza, ser transportados a Yucatán, Campeche y Tabasco para que allá les dieran empleo pleno sin descanso, de sol a luna, en las fincas henequeneras propiedad de la casta divina engendrada bajo el gobierno del héroe del 2 de abril. Allá, los yaquis, en un promedio de 500 por mes, se unían a otros indígenas, los mayas, quienes ya ‘disfrutaban’ del encasillamiento. Si bien los yaquis quienes estaban casados eran acompañados por sus esposas, una vez que se encontraban allá los separaban y ellas eran obligadas a casarse con chinos o con indígenas mayas. Asimismo, las nativas jóvenes estaban expuestas a la vejación que se le ocurriera al “patrón” o a los hijos de este según el antojo que tuvieran de practicar sus artes amatorias. Una “bella” forma de integrar a los indígenas a la sociedad castiza. Seguramente eso si pudiera parecerle de moda al filósofo y no aquella que promovía Juárez.

Pero nada de eso existía a los ojos del presidente Diaz Mori. El 5 de febrero de 1906, realizó una visita a Yucatán, entonces gobernado por su amigo Olegario Molina. Cuando llegó todo era fiesta y esplendor. Ante ello, el otrora guerrero de la REFORMA, inmerso en el afrancesamiento, declaró: “Algunos escritores quienes desconocen el país, quienes no han visto, como yo, a los trabajadores han afirmado que en Yucatán existe la esclavitud. Esas afirmaciones son una calumnia grotesca como lo muestran las caras felices de los trabajadores generadas por su felicidad. Aquel que es un esclavo necesariamente luce muy distinto a estos trabajadores que he visto en Yucatán…” Le habían armado la escenografía y don Porfirio ni en cuenta, o bien no quiso percatarse, de aquello. En su gobierno no solamente en el sureste, sino también en Valle Nacional en Oaxaca, la esclavitud era rampante y de ella se benefician un sinfín de sus allegados. Pero volvamos a los dichos del filósofo.

Investido en calidad de justiciero moderno, clamó que era la hora de empezar a pagar las reparaciones a los habitantes de los pueblos indígenas. Notemos que siempre mantuvo considerarlos como una parte separada de la población y no simplemente como mexicanos. Lo que nunca nos dijo era a quién específicamente se le resarcirían de daños y quién debería de pagarlos. Nosotros nos quedamos pensando: ¿Sería el Estado mexicano, acaso el responsable del ejecutivo en cada momento, o bien habría que llamar a cuentas a los familiares de aquellos que obtuvieron ganancias derivadas de actos deleznables y quienes hoy circulan como usufructuarios de las utilidades? Desde nuestra perspectiva, fieles al precepto Juarista, la única forma de resarcir a las comunidades indígenas es integrándolos como entes productivos a la vida de la nación. Mientras se les mantenga como aislados, solamente se logrará que vivales sigan haciendo del indigenismo su modus vivendi como ha sucedido a través de los tiempos, mientras que los nativos continúan inmersos en un estado paupérrimo.
Por cierto, si usted se ha preguntado quiénes son el historiador y el filósofo, le diremos que se trata de Héctor Aguilar Camín y Javier Tello Díaz, quienes hace unos días exponían su perspectiva en el programa “La hora de opinar” conducido por Leo Zuckermann Behar.

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Añadido (1) Lo que siempre hemos afirmado, la política exterior debe de estar en manos de los profesionales de la diplomacia sazonados en los asuntos externos. Ya vemos lo que sucede cuando aprendices están al frente.

Añadido (2) Tras del éxito en Argentina de los Fernández, el número uno operando como palafrenero de la dos, los fracasos para la izquierda latinoamericana se hilvanan. En Bolivia, Evito salió corriendo. En Uruguay, los ciudadanos se hartaron de Tabaré y todo lo que representaba, de manera ordenada optaron por Lacalle. En Brasil, a Lula cada vez le pesa más el bolsón repleto de condenas en contra. En Venezuela, Maduro ya luce podrido mientras organiza intentos de asonadas, ¿con dinero chino? en Chile y en Colombia. En Ecuador, a Correa no le alcanzó el lazo para ejecutar la asonada. En Nicaragua, Ortega en lugar de caudillo resultó un cadillo que, cada vez más, encona a sus paisanos. En Cuba, la revolución castrada sigue colgada del cuento viejo del bloqueo. En realidad, ninguno de ellos es de izquierda, son una partida de estafadores hambrientos de poder.

Añadido (3) Por fin, hemos dado muestras de que ya no estamos sujetos a lo que suceda en los Estados Unidos. Mientras en ese país la economía luce boyante, nosotros estamos inmersos en la recesión económica. Por fin, hemos logrado la independencia. Hemos sido capaces de meternos en una crisis económica sin la ayuda de nadie.

Añadido (4) Nuevamente, las feminazis causaron desmanes y no hubo autoridad capaz de frenarlas. Volvieron a enviar, en calidad de carne de cañón, a las empleadas del gobierno capitalino sin experiencia en asuntos de seguridad para que resguardaran la marcha. Eso sí, la autoridad responsable terminó declarando que pudieron haber sido muchos más los destrozos, cuánto alivio.
23 Noviembre 2019 04:00:00
El general Gutiérrez Ortiz y la presidencia provisional
Dados los tiempos que vivimos, a primera lectura, el título pudiera parecerle a alguien que ya nos incorporamos a los promotores de asonadas imaginarias. Sin embargo, estamos ciertos de que para usted, lector amable quien nos favorece con la lectura de nuestros escritos, el encabezado fue fácilmente descifrable e inmediatamente supo que nos referimos al general Eulalio Gutiérrez Ortiz quien fuera presidente provisional de México entre el 6 de noviembre de 1914 y el 16 de enero de 1915. En esta ocasión, nos ocuparemos de dar un repaso breve a lo que fue la actuación de este divisionario durante ese lapso, procedamos.

Conforme a lo registrado en el “Diccionario de generales de la Revolución, Tomo I (INEHRM, 2014), Este ciudadano de origen coahuilense, era un minero quien desde 1900 empieza a mostrar su oposición al régimen porfirista. Más tarde, en 1906, se afilia al Partido Liberal Mexicano, dos años después participa en los levantamientos magonistas en Viesca y Las Vacas, Coahuila. Posteriormente en “Concepción del Oro, [Zacatecas] organiza la asociación antirreeleccionista “Santiago de la Hoz”’ A la hora de las elecciones de 1910, se muestra partidario del maderismo.

Al triunfar esta causa, es nombrado presidente municipal de la ciudad referida y ahí lo encuentra el momento de la asonada operada por el “católico ferviente”, Victoriano Huerta. Rápidamente se declara en contra del felón y acaba incorporado a las fuerzas bajo el mando de Jesús Carranza Garza. Como resultado de sus actos en campaña, es nombrado gobernador interino y comandante militar de San Luis Potosí, cargo que ocupa de julio a noviembre de ese año. Poco se ha mencionado que, durante ese lapso, don Eulalio decretó la Ley sobre sueldos de peones, así como proclamó el establecimiento del salario mínimo y la jornada laboral de 8 horas; prohibió el trabajo dominical y las tiendas de raya; además de establecer un departamento del trabajo. Con esas credenciales en la alforja se da su participación en la Convención de Aguascalientes, misma que fue convocada originalmente por el jefe del Ejército Constitucionalista, Venustiano Carranza Garza.

Si bien el objetivo de la convención referida era unificar a todos los jefes revolucionarios, vencedores de Huerta, y en base a ello discutir e instrumentar un programa político para definir como habría de operar el gobierno, a la hora de la hora las diversas facciones no pudieron ponerse de acuerdo. La corriente que predominó fue la jefaturada por Francisco Villa y pronto la Convención se declara independiente. Conforme a lo narrado por Roque González Garza al historiador José Cayetano Valadés Rocha, lo cual aparece publicado en “La Revolución y los revolucionarios Tomo II. Parte Tres. El Convencionismo.” (INEHRM, 2007), en la Convención sobraban voces dominantes a la hora de las propuestas. En medio de toda esa alharaca, el general Gutiérrez Ortiz era uno de los delegados más silenciosos participando como miembro de la Comisión de Guerra. Asimismo, aun cuando formaba parte del Ejercito Constitucionalista, no se le conocía filiación política definida. En ese contexto, con el villismo apropiado de la Convención, se decide que de ahí saldrá un presidente de la República que se oponga a Carranza. Ante ello, deciden jugar con tres personajes, uno era Antonio Irineo Villarreal González [ninguna relación familiar con este escribidor], otro, Álvaro Obregón Salido, y un tercero, Eulalio Gutiérrez Ortiz. Al final, el segundo no cayó en la trampa y se negó a participar.

A la hora de la votación, el 1 de noviembre, los miembros de la Convención nombran presidente provisional del país, por 20 días, al último de los mencionados. El acuerdo era que eso prevalecería mientras que la Convención se instalaba en la Ciudad de México, a donde serían llamados todos los generales que se había ausentado del evento. Una vez ahí, el nombramiento de Gutiérrez podía ser rectificado o ratificado. Formalmente toma posesión el 6 de noviembre de 1914. Esto, lejos de zanjar las diferencias entre Villa y Carranza las agrava. El primero sentíase triunfante y capaz de manejar a su antojo a Gutiérrez. Carranza y los suyos, se negaban a aceptar al presidente provisional. Pero don Venustiano no era el único que le negaba el reconocimiento. El general Luis Gutiérrez Ortiz, a quien el periódico “The Press Democrat” publicado en Santa Clara, California calificaba como “El Tigre de Concepción del Oro” también, se negó a reconocerle su autoridad presidencial. En se contexto estadounidense, debemos de apuntar que en entre los documentos que se guardan en el departamento de estado, se encuentra un comunicado fechado el 13 de noviembre de 1914.

En el cuerpo de dicho documento, se lee el texto que el presidente provisional Gutiérrez envió al secretario de estado de los EU, William Jennings Bryan. Empezaba por dar su versión resumida de lo acontecido previo a la Convención, apuntando: “La República [mexicana] ha sufrido en los últimos años una crisis terrible en la que han triunfado los ideales democráticos del gobierno y los anhelos del pueblo por la justicia y la mejora económica. El último conflicto civil terminó con el derrocamiento de la dictadura del general Huerta; desde entonces las fuerzas constitucionalistas han ocupado la capital de la República y el señor Venustiano Carranza ha asumido el cargo del poder ejecutivo y provisional. [Sin embargo, como las facciones diversas no lograban ponerse de acuerdo en la forma de gobernar.] Se pensó,…[que] la mejor manera de establecer un gobierno aceptable por todos era celebrar una convención nacional donde todos las facciones militantes deberían estar representadas. Después de varias conferencias entre los jefes diversos, se acordó designar esta ciudad de Aguascalientes como el lugar para efectuar el evento, y el 10 de octubre la Convención Militar de Aguascalientes dio inicio con la participación de los representantes de todos los elementos revolucionarios. Posteriormente, la asamblea se declaró el poder soberano de la República, representante de las personas participantes en la lucha armada cuya lucha tiene por objetivo reconstituir la Nación”. Enseguida, don Eulalio procedía a dar las buenas nuevas para que el gobierno estadounidense supiera con iba a tratar los asuntos mexicanos al menos por el futuro inmediato y escribía: “En virtud de ello, [el objetivo de reconstruir la nación] la Convención procedió a elegir al Presidente Provisional de la República, y fui designado por mayoría de votos para ocupar dicho cargo. Al proceder así, la Convención expresó los propósitos de la revolución y demuestra que ningún gobierno puede existir en México sin que emane de la Voluntad del pueblo, dado que el tiempo de las dictaduras nacidas de la violencia y las ambiciones personales ha pasado para siempre.

En la misma forma democrática y expresando el sentimiento del revolucionario y reformista de la mayoría, la Convención continúa sus trabajos para integrar el programa de gobierno que deberá cumplir mi Administración Provisional, y preparando las reformas que son objetivo del movimiento revolucionario.” Para que no fueran a pensar que había llegado ahí para quedarse [perdón si suena como slogan de antigua estación radiofónica del DF], el mandatario de origen coahuilense indicaba que: “También se designará una fecha en la que se celebrarán las elecciones para designar los poderes constitucionales de la república. Mientras tanto, me esforzaré por adaptar la política del Gobierno a las necesidades del país y garantizar escrupulosamente la vida y la propiedad. de los extranjeros que han venido, bajo la protección de nuestra hospitalidad y leyes, a cooperar con nosotros en el engrandecimiento de la nación.” Por si se le ofrecía donde encontrarlo, le indicaba a Bryan que “el nuevo Gobierno, a mi cargo, se mudará a la Ciudad de México y logrará el completa pacificación del país; intentará satisfacer las demandas justas de todos los habitantes, aunque sin desviarse del desempeño de sus deberes”. Y falta más, había que cerrar reforzando que al sur del Bravo tenían un amigo mencionando que “ Al anunciar al gobierno de su excelencia el establecimiento de un nuevo régimen en México, confío en las fuertes simpatías [por eso nos envió de visita a los “Marines”] que el presidente de su República siempre ha mostrado al pueblo mexicano y sus instituciones, y me complace esperar que las buenas relaciones que nos han unido con la poderosa y civilizada nación estadounidense subsistirá en el futuro y que las fuerzas de su gobierno serán retiradas muy pronto de nuestro puerto de Veracruz; [ya era suficiente de sus muestras de aprecio] entonces nuestras relaciones serán nuevamente cordiales y cercanas, como es de desear entre pueblos adyacentes que son hermanos por civilización e ideales comunes.” Los estadounidenses tomaron nota del comunicado y solicitaron a su agente especial, León Canovas los mantuviera al tanto de los eventos en México.

Las negociaciones con Carranza no dieron los resultados esperados dado que este no estaba de acuerdo en entregar el mando a Gutiérrez quien a todas luces parecía ser simplemente un instrumento de Villa. Al romperse las relaciones entre los coahuilenses, acorde al relato de González Garza a Valadés Rocha, don Eulalio procedió a nombrar a Villa como jefe de todas las operaciones militares en la República. Las victorias del guerrero duranguense se daban unas tras otras y cada vez estaba mas cerca de la capital de la nación. A este lugar arribó el presidente provisional Gutiérrez Ortiz “el 2 de diciembre, instalando su residencia particular en la casa de la familia Braniff, en el Paseo de la Reforma, y empezando a despachar en el Palacio Nacional”.

Finalmente, el 6 de diciembre de 1914, juntas hicieron su entrada a la Ciudad de México las fuerzas comandadas por Francisco Villa y Emiliano Zapata. Aquello lucía como el fin de Carranza y los suyos. Sin embargo, había un pero. Villa trataba de que Gutiérrez fuera simplemente un subordinado suyo y el antiguo barretero no tenía pinta de pelele por lo que “expuso al general Villa haber tomado la resolución de abandonar la ciudad. La primera, que no estaba dispuesto a que sobre su gobierno cayera la responsabilidad de los desmanes que llevaban a cabo algunos jefes militares, y entre ellos Rodolfo Fierro, quien acababa de asesinar al delegado convencionista David Berlanga. La segunda, que consideraba que su autoridad era burlada constantemente.” A pesar de ello, Gutiérrez no se fue inmediatamente.

Los días siguientes fueron intensos en intercambios de comunicados con los miembros del carrancismo. Recurriendo a lo publicado por Álvaro Obregón Salido en “Ocho mil kilómetros en campaña” encontramos que el 12 de diciembre de 1914, desde Veracruz, el sonorense envió un escrito a Gutiérrez indicándole que “con la pena que me causa que continua usted sirviendo de instrumento a la traición, me permito hacerle las preguntas siguientes…Diga usted es cierto que en Aguascalientes declaró usted varias veces, en presencia de los generales [José Isabel] Robles, [Manuel] Chao, [Eugenio] Aguirre Benavides, [Antonio I.] Villarreal y el suscrito, que el general Villa era un bandido, asesino, del que había que librar al país, por cualquier medio. Diga usted si es cierto que nos criticaba los esfuerzos que hacíamos por solucionar pacíficamente las dificultades diciéndonos que los bandidos como Villa entendían solamente a balazos… ¿Dejó, en concepto de usted, de ser Villa bandido, al utilizarlo para hacer la guerra a los hombres honrados que no quisimos pactar con él?... ¿Renunció usted a su calidad de hombre honrado, pactando con Villa, para hacer la guerra a sus compañeros de armas y convicciones?” Acto seguido, Obregón colocaba la alabanza y escribía: “Son dos cosas igualmente imposibles; y los que conocimos al general Gutiérrez impecable revolucionario, de honorabilidad insospechable, solo podemos explicarnos este fenómeno de la manera siguiente: Gutiérrez no es dueño de s acción, o ha subalternado a su vanidad, halagada con la Presidencia, todas sus virtudes. General Gutiérrez: ¡Nunca es tarde para reparar un mal! Retírese usted de esa atmosfera, que ha neutralizado sus energías y su honradez y vuelva al campo de lucha con sus hermanos...” Dado que Villa no acataba órdenes de nadie, sus relaciones con Gutiérrez Ortiz terminaron por fracturarse.

Recurriendo a lo asentado en “Documentos históricos de la Revolución Mexicana”, editado por Josefina E. de Fabela, encontramos el contenido de la carta que Gutiérrez le envió a Obregón y Cándido Aguilar el 7 de enero de 1915. Mientras les solicita suspender su avance hacia la Ciudad de México, les hace ver que “seguimos dándole forma al plan de campaña que pretendemos dirigir contra el general Francisco Villa, a quien siempre hemos tenido la intención de separarlo en lo absoluto del Ejército Constitucionalista, y hasta de toda clase de asuntos político de nuestro país”. Posteriormente, anota que las fuerzas que operan en Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León y San Luis Potosí están de acuerdo en las acciones que habrán de tomarse “en contra el referido Villa y los pocos secuaces que lo secundan en su conducta de bandidaje y desolación…” La respuesta de Obregón, emitida el 12 de enero, primero expresaba su satisfacción al ver que “han comprendido la justificación de [nuestra] lucha…” Sin embargo, le indicaba que no suspendería las operaciones militares “porque equivaldría a traicionar a nuestros correligionarios…Cuando ustedes, con hechos, declaren la guerra a Villa y sus secuaces… pondré todo lo que este de mi parte… para que se suspenda el derramamiento de sangre y se restablezca la paz…” Ante el poco apoyo que tenía, el presiente provisional Gutiérrez Ortiz optó por tomar una determinación.

El 13 de enero de 1915, dio a conocer un manifiesto de 3784 palabras, el cual acorde a Obregón le fue hecho llegar a él antes para conocer su opinión. En el cuerpo de dicho manifiesto, se denunciaba las tropelías cometidas por los villistas, además de que “Francisco Villa y [Emiliano] Zapata han sido elementos perturbadores del orden social, sino que de una manera sistemática han impedido que el Gobierno entre a ejercer sus funciones en los ramos más importantes de la Administración”. Asimismo, enfatizaba que “son malos los revolucionarios los que siguen a Zapata, los que siguen a Villa, y los que siguen a Carranza, como lo es todo aquel que lucha por personas y no por principios, y es necesario que todos los buenos mexicanos en estos momentos que son de grave crisis para la Nación, se unan por fin en la defensa de los principios.” Ante ello, tomaba tres resoluciones principales: “I.- Cesa en el mando de la División del Norte y todas las demás fuerzas que hayan estado bajo sus órdenes, el C. General Francisco Villa. II.- Cesa igualmente el General Emiliano Zapata, en el mando de las fuerzas que están bajo sus órdenes y que sean leales a la Convención. III.- El Gobierno seguirá exigiendo el retiro absoluto del señor Carranza y aceptará el concurso de los jefes militares que hasta hoy le han secundado si desisten de seguirlo sosteniendo.”

Tras de ello, el 16 de enero de 1915, el presidente provisional Eulalio Gutiérrez Ortiz, sus generales mas cercanos, acompañados de 10 mil elementos abandonan la Ciudad de México con rumbo a San Luis Potosí y, en automático, las fuerzas de la Convención lo desconocen al tiempo que nombran nuevo presidente a otro coahuilense, Roque González Garza. Sin embargo, don Eulalio no aceptaría que dejaba el cargo sino hasta el 2 de julio de 1915 cuando lanzó un manifiesto en Ciénega del Toro declarando concluidas sus funciones presidenciales y disuelve sus pocas tropas. Tras de ello, se exilia en Estados Unidos de donde retornaría a México en 1920 para unirse a la rebelión de Agua Prieta, a cuyo triunfo, será amnistiado por el presidente Obregón. De 1920 a 1928 fue senador por Coahuila. En 1929 vuelve a las andadas y participa en la revuelta encabezada por Gonzalo Escobar la cual fracasa y no le queda sino refugiarse en San Antonio, Texas, hasta que le otorgan amnistía en 1934 y regresa a México. Hasta aquí este repaso sobre Eulalio Gutiérrez Ortiz, un revolucionario quien prestó un servicio importante a la patria en momentos en que las pasiones estaban desbordadas en busca de encontrar caminos para la creación del Estado Mexicano moderno.

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Añadido (1) En lugar de andar inventando pecados nuevos, debería de ocuparse en serio de hacer una limpieza profunda en su negocio del cual emergen miasmas cada vez más pestilentes.

Añadido (2) En cuanto los ponen a entonar el Himno Nacional Mexicano, inmediatamente demuestran su alto nivel cultural y orgullosamente exhiben que la educación primaria les pasó de noche.

Añadido (3) Solamente los limitados de entendederas pueden comparar el caso de Evo con el del doctor Salvador Allende Gossens. Este último, además de político, era un hombre de ideas cuya perspectiva podíamos no compartir, pero sus textos y discursos son una invitación a la reflexión. Ante la asonada, falleció con el fusil en la mano. El otro es simplemente un dictador y delincuente electoral carente de ideas quien a la hora de la verdad salió huyendo.

Añadido (4) No se ponen de acuerdo. Unos dicen que los otrora primeras espadas, miembros del PRI, están ahora convertidos en peones de brega. Otros apuntan que en realidad desempeñan funciones de monosabios. ¿Será verdadera alguna de las dos perspectivas?
16 Noviembre 2019 04:00:00
La reacción huertista ante el inicio de la segunda etapa de la Revolución Mexicana
Este miércoles, 20 de noviembre, habrá de celebrarse el aniversario 109 del inicio de la primera etapa de la Revolución Mexicana, un movimiento social que estuvo a punto de naufragar cuando apenas pasaban dos años de haberse iniciado. En la embajada estadounidense y en las sacristías se fraguó el cuartelazo operado por un “católico ferviente,” nunca olvidemos que así lo definió su confesor. Creyeron que ahí acabaría todo, como lo habían hecho antes, el día que don Catarino no pudo juntar ni armas, ni gente y no llegó a Ciudad Porfirio Díaz, Coahuila. Se equivocaron la vez primera y lo repetirían una vez más. En esa ocasión, nuevamente un coahuilense, testarudo a más no poder, escogería Piedras Negras, Coahuila para iniciar la segunda etapa que no pararía hasta crear el Estado Mexicano Moderno que permitió al país crecer y desarrollarse. Dado que no somos expertos en la historia de nuestro pueblo, lo cual hoy es algo exclusivo de un grupo selecto de eruditos en la materia, tenemos que recurrir, nuevamente, a lo publicado en “Documentos Históricos de la Revolución Mexicana, recopilados por Josefina E. de Fabela. En base a ellos, nos ocuparemos de revisar la percepción con que proveía uno de los cónsules representantes del usurpador Victoriano Huerta en la frontera estadounidense respecto a las acciones que desarrollaba, como respuesta a la asonada, el grupo encabezado por el gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza Garza. Asimismo, revisaremos la respuesta que este dio a la propuesta de un par de felones.

El 4 de marzo de 1913, desde Eagle Pass, Texas, el cónsul del huertismo en Del Río, Texas, Ricardo S. Bravo informaba al secretario de relaciones exteriores de Huerta, Francisco León De La Barra y Quijano, lo que acontecía desde “la toma de posesión de…Piedras Negras por fuerzas del gobernador Carranza, que desconociendo al Gobierno del Presidente interino, general de División don Victoriano Huerta, lanzó un decreto en el que la Cámara de Diputados del Estado de Coahuila le autoriza para formar fuerzas, con el objeto según se dice, de hacer respetar a todo trance la soberanía del Estado.” Hace un par de semanas les comentábamos como Carranza mantenía un diferendo con el presidente Madero González respecto al control de las fuerzas militares en la entidad. El gobernador de Coahuila estaba cierto de que los idos aún andaban por ahí y era necesario estar listos para cualquier cosa, aunque jamás imaginó que sería para mantener vivo el proceso de transformación de México. Al no aceptar entregar el mando militar de la entidad al general Gerónimo Treviño Leal, Carranza pudo contar con elementos que le permitieron encabezar la respuesta.

Respecto al inicio de esta, el cónsul huertista Bravo informaba que “la entrada de las fuerzas Carrancistas a Piedras Negras se verificó la noche del 24 de febrero último por cuatrocientos hombres al mando de Jesús Carranza [Garza], hermano del gobernador del Estado.” Así, daba inicio formalmente la segunda etapa de la Revolución Mexicana. Sin perder tiempo, los revolucionarios nombraron autoridades. La mañana del 25 de febrero, dieron posesión “como Administrador de la Aduana, al señor Lic. Pablo De La Garza, que desempeñaba con anterioridad el puesto de juez de Letras. Como Presidente Municipal, sigue el mismo que antes desempeñaba ese puesto, señor don Jesús Farias [¿Por qué el nombre de esta persona no aparece en la lista de presidentes municipales de Piedras Negras?] y como jefe de Armas, el señor don Jesús Carranza…”

Alarmado, el huertista Bravo comunicaba que “el 27 por la mañana llegaron a Monclova 400 hombres, que al mando de Pablo Garza se posesionaron de la población, adhiriéndose al partido carrancista; según tengo noticias, se han estado cometiendo en ese lugar algunos abusos, prestamos de dinero, despojo de caballos y armas a quienes los tienen [pues ni modo que se los quitaran a quienes no los poseían], y otros abusos.” Ahí no paraba el espanto del informante quien, también, buscaba hacer notar que él era fiel a la causa de la usurpación. En ese contexto, mencionaba que “con la aproximación de esas hordas revolucionarias todos los propietarios y hombres de posibilidad han abandonado las poblaciones del Estado, pasando a territorio americano, evitando que se les obligue a contribuir con elementos para una empresa que todos desaprueban y que la toman como una locura y más que eso como un acto impatriótico…” Acto seguido, insistía en convencer a su patroncito que los rebeldes no eran sino una parvada de asaltantes en busca del dinero de la “gente decente.” Para ello, proveía algunos ejemplos.

Primeramente, indicaba que en “Piedras Negras, don Jesús Carranza citó a la colonia extranjera, siendo la mayor parte de nacionalidad española, y les indicó que necesitaba un préstamo forzoso de $10,000.00 pero según me informa el señor don Ricardo Trueba [Barquín], hasta hoy no ha facilitado esa suma, y solamente en caso de que se les quiera perjudicar en sus intereses, se verán precisados a reunir esa suma y entregársela.” Conforme a la narrativa de Bravo, eso no era todo. “a los pocos propietarios y particulares que han quedado en Piedras Negras se les han pedido prestamos de cantidades que algunos para evitarse ser perjudicados han tenido que entregar; al señor Doctor [Lorenzo] Cantú [quien fuera presidente municipal en la ciudad mencionada], según tengo noticias se le obligó a que prestara la suma de $200.00, quien como no quiso depositar se le impidió que saliera de la ciudad, este señor pudo con dificultad pasarse a este lugar [Eagle Pass, Texas] en donde se encuentra en la actualidad, sufriendo sus clientes el perjuicio de no poder prestarles sus atenciones medicas por no poder pasar a territorio mexicano, evitando así un atropello.” Para mostrar que todo lo que el ciudadano Bravo informaba era de oídas pues no había presenciado ninguno de esos actos que relataba, revisemos el párrafo siguiente de su informe.

“Tengo noticias de que en varias poblaciones están exigiendo a los comerciantes prestamos semejantes, pero solo de Allende se ha podido conseguir algo que han obtenido ejerciendo presión contra los señores Dr. [Jesús] Lozano [González] a quien obligaron a entregar $5000.00, [durante esos años, este personaje habría de mudarse a Texas y allá ejercería su profesión], a don Ponciano Ramos $5000.00, a don Winston Cadena $2000.00, Hipólito Martínez $1000.00; hay otra persona a quien obligaron igualmente a entregar $10,000.00, de quien desconozco su nombre y que no sé tampoco si ha entregado esa suma [o sea sí, pero quien sabe, vaya informe pleno de especulaciones y para confirmarlo veamos lo que anotaba a continuación]; todas esas sumas son exigidas de orden de don Jesús Carranza, por orden expresa del gobernador del Estado, según se me informa.” Nada le constaba, pero al especular quedaba bien con sus correligionarios a quienes, también, les decía que “todos los fondos que pertenecen a la federación, todos están salvados, a excepción de alguno que otro empleado que no tuvo tiempo para poner a salvo lo que se le encomendara.” Quien sabe para que sirvieran dichos fondos, pues al cerrar su comunicado, Bravo apuntaba que “todos estos empleados, [los fiscales de Las Vacas y Jiménez] como los de Aduanas, Correos y Telégrafos, se encuentran sin sueldos y en condiciones muy críticas…” Ante ello, pedía que hacienda y comunicaciones le mandara recursos para contribuir a la lealtad que dichos empleados habían mostrado al gobierno federal o, diríamos nosotros, a los usurpadores. Sin embargo, el ciudadano Bravo no descansaría en mostrar su lealtad a los atracadores.

El 12 de marzo, nuevamente, desde Eagle Pass, Texas, informaba a León De La Barra que a esa población había arribado Andrés Garza Galán. Según Bravo, este ciudadano fue recibido “por un número considerable de personas de todas las clases sociales [que según el recién llegado] estaban dispuestos a organizarse para pasar a territorio mexicano, desalojar las fuerzas que se encuentran en Piedras Negras, empleando cualquier medio…y obliga[rlas] a respetar al Supremo Gobierno.” Detrás de Garza Galán había una historia de intentos de asesinato y asonadas. El 23 de octubre de 1911, el diario “San Antonio Express” publicaba acerca de una conspiración para asesinar al líder revolucionario Madero González. Más tarde, el 14 de septiembre de 1912, en el “Diario de Chiapas,” editado en Tuxtla Gutiérrez, se mencionaba que el ciudadano Garza y otros habían sido descubiertos cuando planeaban estallar un alzamiento, en Múzquiz, Coahuila, en contra del presidente Madero. Ese no sería el último reporte de Bravo tratando de pintar a los carrancistas como engendros del mal. Pero todo ello tenía una razón de ser originada el 29 de febrero de 1913.

A continuación, nos permitimos reproducir textualmente lo que, en esa fecha, la parejita integrada por el chacal Huerta y el sobrino de su tío, Félix Díaz, enviaron un comunicado al “Sr. Venustiano Carranza, gobernador del Estado Libre y Soberano de Coahuila [entonces lo era más que nunca]. Muy respetable señor: Por oficios relativos de fecha reciente, hemos impuesto a usted. De las razones laudables [¿a poco la ambición insana tiene algo de plausible?] que inspiraron la actitud del ejercito contra el régimen disolvente de don Francisco [Y.] Madero, y de igual forma justificamos los actos posteriores [¿el asesinato?] que originaron la designación legal [¿?] recaída en el general Huerta, para Presidente de la República. Sabedores de que usted tiene el propósito de rebelarse [la parejita se negaba a aceptar lo que ya sucedía] contra la autoridad legal [¿?] del Gobierno, nos permitimos insistir que en nombre de la Patria y por su exclusivo beneficio, deponga ustedsu anunciada actitud, colaborando con nosotros en la obra de paz [¿de los sepulcros?] que nos proponemos emprender y llevar a cabo CUESTE LO QUE CUESTE. [¿Así o más amenazante? El país les importaba un carajo, todo lo que deseaban era el poder] Pero si por alguna circunstancia de índole personal, desea usted separarse del cargo que ocupa, siempre que lo haga de manera tal, que en nada perjudique nuestros patrióticos [¿?] fines, el Gobierno le dará toda clase de garantías abonándole además todo el tiempo que le falta para cumplirse su Gobierno en el Estado. [Estos querían que don Venus saliera con lápiz sobre la oreja y libreta en mano para descontar cuanto le quedaban a deber para el mes próximo]. Esta carta como usted comprenderá es y deberá ser de carácter absolutamente particular y privado, [como siempre tratando de llegar a los acuerdos en lo oscurito para presentarse como impolutos] y en este terreno nos permitimos significarle también que, por nuestra parte no habrá obstáculo para solucionar el conflicto, que podrá avecinarse entre nosotros, de la manera que usted tuviere por conveniente señalar. Bastara que usted se interne en los Estados Unidos (para su mayor garantía) [no fuera a ser que algún esbirro de los golpistas se fuera a incomodar] y con ello haremos acá sacrificios, si usted así lo exige, a fin de complacer cuantas aspiraciones se digne consignar. Nuestro enviado lleva instrucciones especiales al objeto indicado, que desde luego él puede salvar en principio. [Léase, le apoquinaron unos centavos para que los entregara como soborno. A Carranza le daban el trato de cuatrero como si fuera similar a ellos. Aunque eso sí, le enfatizaban que] sabe usted que lo admiran y respetan SS. SS. [sus seguros servidores] Victoriano Huerta y Félix Díaz.”

Once días después, el 11 de marzo de 1913, el gobernador Carranza Garza daba respuesta, misma que, además de enviárselas, fue publicada, al igual que la propuesta, en “El Constitucionalista, Órgano del Comité Revolucionario “Justicia.” Desde Monclova, Caohuila, Bajo el membrete de “El Gobierno Constitucional del Estado Libre y Soberano de Coahuila, … [se dirigía] a los Señores Victoriano Huerta y Félix Díaz. Por toda contestación a las indignas proposiciones que ustedes me hacen, por medio de la carta fecha 29 de febrero próximo pasado, les manifiestó que los hombres como yo, no prevarican, ni se venden. Eso queda para ustedes cuyo solo objeto en la vida es la vergonzosa satisfacción de innobles ambiciones. Levanten su negro pendón de ignominia. Eleven sobre el país entristecido la voz que gritó “traición y Muerte,” que yo, junto con el pueblo mexicano alzaré del fango a que habéis arrojado la bandera de la patria; y si caigo defendiéndola, abre conseguido que mi pobre gestión en la vida merezca el mayor precio a que aspirar debemos los hombres honrados. Venustiano Carranza.” Pero eso no sería la única ocasión en que Carranza se vio involucrado en asuntos que esclarecieran su negativa a pactar con los golpistas.

El 1 de mayo de 1913, en el Senado de los Estados Unidos de América, el senador Philander C. Knox, andaba citando al cónsul en Saltillo, Phillip E. Holland, quien afirmaba que Carranza le dijo reconocería a Huerta. El 7 de mayo, en las paginas del “New York World,” Carranza respondía: “No era posible que yo me hubiese adherido a Huerta o que hubiese notificado a nadie que había hecho tal cosa, pues el mismo día en que recibí el mensaje de Huerta invitándome a reconocerlo, oficialmente proclamé que lo desconocía, y también a su Gobierno…” A ello, debemos aunar que el 25 de febrero el coahuilense envió un comunicado al presidente de los EUA, William H. Taft solicitándole no se reconociera a Huerta. Así que don Philander quedó en calidad de propagador de falseadas pues no tenía a la mano documento que probara su aseveración.

Mientras todo eso sucedía, el cónsul huertista, Bravo no dejó de suministrar comunicados a los usurpadores de todo o que acontecía en la frontera Piedras Negras-Eagle Pass, en donde los seguidores de Venustiano Carranza Garza continuaban actuando para que la segunda etapa de la Revolución Mexicana no quedara en un mero intento, de haber fracasado todo aquello hubiera sido anecdótico. Pasarían aun varios años y costos altos tendría que pagar la nación. Sin embargo, el pragmatismo que acompañaba a la tozudez permitió que Venustiano Carranza Garza terminara de diseñar los trazos del Estado Mexicano Moderno, una labor que se inició el 20 de noviembre de 1910 bajo la directriz de Francisco Ygnacio Madero González.

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Añadido (1) Ya que andan muy preocupados por eso del perdón de los pecados, ¿Nos van a decir quien, en nombre de los mexicas, va a ofrecer disculpas a los descendientes de las etnias que tenían sojuzgadas y de donde se surtían para realizar sacrificios humanos? Por favor, dejémonos de distractores. La inmensa mayoría de los mexicanos de hoy somos mestizos producto de la fusión de las culturas hispana e indígenas con todas las bondades-defectos-virtudes-pecados que ellas conllevan.

Añadido (2) Una figura de relevancia mundial, sin ser explicito, nos lo hizo ver en 2008; todo era por los yacimientos de Litio. Después de eso, entendimos porque quería quedarse eternamente ahí.

Añadido (3) Con toda certeza a los Astros [del engaño] de Houston solamente les darán un manazo por andar de tramposos. Es mucho el dinero que hay en el negocio como para endilgarles una pena severa.

Añadido (4) Los diputados de Morena demostraron porque son los herederos de los líderes del movimiento del 68. Los de ayer, en el trayecto del ferrocarril entre la Ciudad de México y Guadalajara, se bajaban en las estaciones para esquilmar a las vendedoras de quesadillas. Los de ahora, van al Sanborns y se salen sin cubrir las cuentas que deben de ser pagadas por las meseras. Nadie puede dudar de cuanto han avanzado, los de antes las sinvergüenzadas las cometían cubiertos de terlenka, los de ahora las envuelven en casimir.

Añadido (5) Se podrá o no simpatizar con el presidente de los EUA, Donald J. Trump. En lo que no se puede discrepar es que eso de las audiencias para instrumentarle un juicio político no es más que un intento de los Demócratas para llevar a cabo un golpe de estado. La última vez que lo ejecutaron, los costos para los estadounidenses fueron tremendos; cuatro años de James Earl Carter con una economía viviendo sus peores años desde la gran depresión. Y hasta nosotros acabamos pagándolo a principios de la década de los 1980’s.
09 Noviembre 2019 04:00:00
Lo que Obregón escribía sobre Villa y Ángeles
Al revisar el libro, publicado originalmente en 1917, “Ocho Mil Kilómetros en Campaña” de la autoría del entonces general más brillante del Ejército Constitucionalista, Álvaro Obregón Salido, encontramos la reproducción del texto de “una hoja que [él] había redactado, bajo el título de: ‘Cargos concretos contra Francisco Villa, José María Maytorena [Tapia] y Felipe Ángeles [Ramirez],’” a quienes calificaba de “la trinidad maldita, que encabeza el movimiento reaccionario”. El documento empezó a distribuirse a principios de diciembre de 1914 en Veracruz. Tras de revisar cada uno de los cargos que Obregón realizaba, decidimos ocuparnos de los referentes a Villa y Ángeles, dejando a Maytorena para otra ocasión. No podíamos quedarnos simplemente en las acusaciones sin escudriñar qué había detrás de ellas y les compartimos lo que encontramos. Empezamos con lo titulado “CONTRA VILLA”.

“Primero. Haber tratado de asesinar, en Ciudad Juárez, al apóstol Madero, iniciando con este acto su vida de traiciones e identificándose, desde entonces, con el tristemente célebre Pascual Orozco. [Este fulano en su genética llevaba la traición]” Tras de que, en mayo de 1911, cae Ciudad Juárez y es apresado el general Juan N. Navarro, quien estuvo al frente de las fuerzas federales. Los revolucionarios pedían lo ejecutaran y Madero se opuso. Al respecto, Alfonso Taracena en “La Verdadera Historia de la Revolución Mexicana.

Primera Etapa (1901-1911),” indica que “Pascual Orozco, arrastrando y engañando a Pancho Villa e inducido por el emisario de la paz, el bilioso licenciado Toribio Esquivel Obregón [en el futuro sería de los fundadores del PAN], trata de aprender a Madero alegando la libertad de Navarro, la escasez de provisiones para los soldados y el nombramiento de don Venustiano Carranza como encargado del ministerio de guerra. Madero se deshace de ellos utilizando sus fuerzas hercúleas y utiliza un automóvil como tribuna para arengar a sus tropas y explicarles la conducta de Orozco y Villa. La multitud lo aclama y conviene en que sean castigados los insubordinados. Pero Madero los perdona da la mano a Orozco y abraza a Villa, que casi de rodillas pide ser fusilado…”

“Segundo. Haberse insubordinado, pretendiendo traicionar al traidor Victoriano Huerta, cuando éste era aún leal al Gobierno del señor Madero, y hacía la campaña contra el orozquismo.” Recordemos que, a principios de marzo de 1912, Orozco se subleva en contra de Madero. Tras poco más de un mes de esfuerzos infructuosos, se nombra a Victoriano Huerta para que vaya a combatirlo. Cuando llega por allá, a raíz de una queja del doctor Cruz López de quien, supuestamente, Villa adquirió una yegua, el galeno va a quejarse de que se la quieren quitar. Villa lo niega y discuten. Ante eso, es acusado de insubordinación y se ordena lo fusilaran, lo salvan Raúl Madero González y Abraham Rubio Navarrete. Lo envían a México en calidad de prisionero.

“Tercero. El asesinato del diputado maderista Enrique García de la Cadena.” Esta persona fue asesinada [en combate ‘singular’ dicen algunos] en Gómez Palacio, Durango por Rodolfo Fierro sin que Villa le impusiera correctivo.

“Cuarto. El asesinato del inglés Benton, que provocó dificultades internacionales, que pudieron haber sido de consecuencias graves.” Esto se relaciona con el problema que Villa tuvo con William S. Benton respecto a unas cabezas de ganado que el primero se mostraba renuente a pagar. El 17 de febrero de 1914, el primero fue a reclamar el pago al Hotel Hidalgo, en Ciudad Juárez, en donde se hospedaba Villa. Este, se mostraba renuente a cubrir el adeudo de los animales sacrificados para alimentar a la tropa. Toda indica que Villa ejecutó a Benton cuyo cadáver fue encontrado en la misma habitación en que se encontraba Villa. Ello, generó un conflicto grave con el gobierno británico.

“Quinto. Haber mandado asesinar al general Manuel Chao [Rovira], Gobernador de Chihuahua, porque este se negó a pagar un vale contra la Tesorería del Estado, visado por una “señora” a quien no conocía.” Villa intentó derrocarlo y fusilarlo, pero Chao fue respaldado por Carranza. No obstante, Chao siguió fiel a Villa.

“Sexto. Su desconocimiento al Plan de Guadalupe, bandera con que había logrado hacerse seguir de varios miles de hombres, desconocimiento que consistió en dirigir a la Primera Jefatura un telegrama insolente, obligando a firmarlo a la mayor parte de sus Jefes”. Se refiere al comunicado del 14 de junio de 1914, en donde los generales villistas rehúsan acatar las órdenes de Carranza para que Villa deje el mando de la División del Norte.

“Séptimo. Haber invitado a la traición al general Obregón, pretendiendo halagarlo, ofreciéndole la Primera Jefatura del Ejército, y haberlo mandado asesinar posteriormente, porque este se negara a secundar su traición dando la orden para su ejecución, primero en Chihuahua, por segunda vez en Corralitos, y por tercer a vez en Gómez Palacio, al llamado general Almanza. Estos cargos, relativos al que subscribe, les constan a los generales José Isabel Robles y Eugenio Aguirre Benavides, al coronel Roque González Garza y a Luís Aguirre Benavides, secretario particular de Villa; González Garza me acompañaba cuando el general Villa ordenó, por última vez, la ejecución”. Todo esto se dio cuando Villa y Obregón logran un acuerdo neutralizando a Maytorena y además firman un pacto que fue rechazado primero por Carranza y después por los grupos en conflicto en Sonora. Obregón retorna a Chihuahua para negociar, pero Villa lo toma prisionero y amenaza fusilarlo, Raúl Madero y Felipe Ángeles logran disuadirlo y Obregón parte en tren hacia México. En estación Ceballos se recibe la orden de regresarlo, pero Aguirre, Robles y Madero lo salvan. La tercera vez, Obregón actúa y aprende a los telegrafistas, corta los hilos y huye.

“Octavo. Haberse apoderado, por la fuerza bruta, de cinco millones de pesos de la Tesorería General de la Nación; de más de doscientos mil de la oficina impresora de billetes constitucionalistas, y haber ordenado la aprehensión del señor Serapio Aguirre, Tesorero General de la Nación, obligándolo a firmar un cheque por cuarenta y un mil dólares, que tenía depositados la Primera Jefatura en el First National Bank, de El Paso, Tex.” El 12 de junio de 1914, Villa renuncia a la jefatura de la División del Norte y Carranza la acepta, Ángeles convenció a todos los generales de ese grupo solicitar al coahuilense que no la aceptara. Carranza no varió su postura. Entonces, los villistas pidieron a su jefe que no renunciara y desobedecieron a Carranza. Al marchar rumbo a Zacatecas, Villa ordenó la aprehensión del Tesorero de la Nación, Serapio Aguirre, su personal y confiscó los fondos y bienes bajo su resguardo.

“Noveno. Fomentar la traición del cobarde exgobernador de Sonora, José María Maytorena.” Ante el distanciamiento que se dio entre este con Carranza y sus aliados Obregón y Plutarco Elías Calles, buscó aliarse con Villa quien, ante la tensa relación con Carranza y la influencia de Ángeles, se asoció con Maytorena.

“Décimo. Haber celebrado un pacto con los ex-federales del Distrito Norte de la Baja California, por el cual les reconoció sus grados, admitiéndolos en el ejército que era a sus órdenes.” Está relacionado con el pacto que el 11 de septiembre de 1914 firmara el mayor Baltasar Avilés, representante de la División del Norte, con el coronel Esteban Cantú y el teniente coronel Fortunato Tenorio quienes encabezaban un grupo de ex federales a quienes Avilés les reconoce sus grados militares, al tiempo que la División del Norte, por conducto del señor gobernador del estado de Sonora, José María Maytorena, Avilés es nombrado jefe político de la parte norte de BC.

“Decimoprimero. Permitir y fomentar inmorales concesiones de juego en todos sus dominios, en favor de sus familiares, que derrochan el dinero fomentando el libertinaje.” Era conocido que uno de los hermanos de Villa, Hipólito, tenía fama de corrupto. Años después, en 1916, las autoridades estadounidenses en Texas capturaron a Hipólito en posesión de varios miles de dólares que se presumía no solamente eran de él. Asimismo, Katz apunta, el 13 de marzo de 1914, “El Paso Morning News” publicaba que Villa pagó 20 mil pesos oro por “packing house” que obsequio a una de sus esposas Juanita Torres quien dijo que las utilidades que generara aquel negocio irían a la causa revolucionaria.

“Decimosegundo. El asesinato del coronel Manzanera, delegado del general Domingo Arrieta [León] a la Convención de Aguascalientes, solo porque este no quiso secundarlo en su traición”. A Manuel Manzanera lo fusila Tomas Urbina por órdenes de Villa cuando se presenta como representante de los hermanos Domingo y Mariano Arrieta, así como de José Bonales para proponerle que se aliara con Félix Diaz para desconocer a Carranza.

“Decimotercero. Haber telegrafiado al exgeneral ex-federal José [Miguel Nepomuceno del] Refugio Velasco [Martínez], excitándolo para que no se rindiera, cuando el suscrito exigía la rendición de la plaza de México, ofreciéndole apoyarlo con la división de su mando.” Al respecto, se narra que un emisario de Francisco Carbajal, Juan Hernández, ofreció primero a Maytorena la rendición del ejército federal. Este lo rechazó, pero lo mandó con Villa quien en principio acepto y envió un telegrama a Carbajal solicitándole que permaneciera en el cargo y no entrara en negociaciones con Carranza.

“Decimocuarto. Haber aprehendido al teniente coronel Julio Madero [González], de mi Estado Mayor, quien formaba parte de una comisión que se acercaba al general Eulalio Gutiérrez, para tratar de la solución pacífica las dificultades surgidas.” Madero acudió a la Convención de Aguascalientes en nombre del general Benjamín Hill, y votó por el retiro de Carranza, pero cuando se dio el rompimiento con Villa, prefirió quedarse con los Constitucionalista. Mas tarde, en Irapuato, Guanajuato Villa lo hace prisionero.

“Decimoquinto. Estar apoyado por la reacción, como lo demuestra su Manifiesto a la Nación; tener en sus filas a muchos ex federales científicos, y su alianza con Maytorena.” Se refiere al manifiesto del 22 de septiembre de 1914. Villa desconoce a Carranza como encargado del ejecutivo y del ejército constitucionalista por no respetar acuerdos al entrar a la ciudad de México y dice se nombrará un presidente interino que convoque a elecciones.

En lo titulado CONTRA FELIPE ÁNGELES, se lee: “Primero. Encontrándose en París, al iniciarse el movimiento libertario de 1910, telegrafió al general Díaz, ofreciéndole sus servicios para combatir al maderismo, calificado por él de bandolerismo.” El 24 de septiembre de 1910, Ángeles envió un telegrama al presidente Diaz ofreciendo sus servicios para combatir a los revolucionarios. Dado que aún no se consideraba seria la amenaza de Madero, no se requirieron los servicios del hidalguense. “Segundo. Durante la “decena trágica”, haber retirado su artillería que tenía emplazada frente a la legación inglesa para batir a la Ciudadela, por haberle informado el fatídico León de la Barra -que se hallaba refugiado en la mencionada legación- que había el propósito de deponer al Presidente Madero, y que él, Ángeles, era el candidato más viable para sustituirlo.” Esto, aconteció el 13 de febrero de 1913. Ángeles acude a la representación diplomática aludida para ver lo del cambio de los cañones, sin ar explicación amplia del porqué, situados frente a ella. Se topa con el expresidente interino quien estaba refugiado ahí. Ángeles alegó que no disparó porque carecía de las municiones adecuadas. Lo de que él sustituyera a Madero es algo que, de acuerdo con Katz, se manejó como posibilidad, pero nunca explícitamente.

“Tercero. Haber aceptado en París, una comisión del llamado Gobierno de Huerta, permaneciendo allá algunos meses, y teniendo lugar después de eso su incorporación al Ejército Constitucionalista, lo que demuestra claramente que vino enviado por los científicos, para sembrar la división en nuestras filas, y ser un escalón de la reacción, puesto que, de haber sido un partidario sincero de la causa del pueblo, hubiera ingresado, desde que salió de México, a las filas revolucionarias”. Lo del envío a Paris, de acuerdo con el historiador Frederick Katz resultó del respaldo que Ángeles tenia del embajador estadounidense Henry Lane Wilson y del conservador ex embajador de México en EUA, Manuel Calero quienes convencieron a Huerta de que suspendiera su juicio, no lo ejecutara y lo enviara fuera de México en una misión de investigación militar. “Cuarto. Haber exigido la suma de dos mil dólares para venir de París a incorporarse, en la época en que el movimiento revolucionario carecía de dinero, aun para la compra de pertrechos de guerra.” Recurriendo nuevamente a Katz, esto se suscitó al arribar a Paris y entrevistarse con, el representante de los constitucionalistas allá, Miguel Díaz Lombardo, le solicito dicha cantidad para mantener a su familia dado que, durante el porfirismo, nunca se dedicó a hacer negocios.

“Quinto. Haber fomentado en José María Maytorena, la idea de la traición contra la Primera Jefatura de la Revolución, siendo Subsecretario de Guerra en el Gabinete Constitucionalista”. Tan pronto llegó a Chihuahua, Ángeles se reunió con representantes de Maytorena, uno de ellos director del diario El Correo del Bravo, editado en El Paso, Texas, que instrumentó una campaña antiCarranza. “Sexto. Haber sido el principal instigador de Villa, para que se insubordinara, como lo patentiza, entre otros, el hecho de haber redactado el primer telegrama de insubordinación que Villa dirigió al C. Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, y el haber unido a Villa y a Maytorena, cuando era notoria la división que existía entre ambos, pues el primero había dirigido al segundo una carta de rompimiento, llena de improperios. Todavía desempeñaba Ángeles el puesto de Subsecretario de Guerra”. En marzo de 1913, Villa expresó a Carranza la antipatía que sentía por Maytorena y le ofreció exterminar los enemigos que tuviera, incluyendo al sonorense. Lo demás se explica en el párrafo anterior.

“Séptimo. Haberse insubordinado a la Primera Jefatura de la Revolución, acto que le valió ser depuesto del cargo de Subsecretario de Guerra.” Citando a Doralicia Carmona en Memoria Política, “Carranza convocó a los generales de la División del Norte para que designaran a un sustituto de Villa; ellos, le pidieron reconsiderar la aceptación de la renuncia de Villa; pero Carranza no cedió; el 14 de junio de 1914, los villistas rehusaron obedecer y decidieron seguir a su Jefe, quien al día siguiente salió de Fresnillo rumbo a Zacatecas desacatando las órdenes de Carranza. Villa ordenó a Tomás Urbina y Felipe Ángeles tomar la vanguardia y esperaran para iniciar el ataque hasta que él llegara… El 19 de junio, Carranza cesó del cargo de Subsecretario de Guerra a Felipe Ángeles por no haber “sabido corresponder a la confianza que le ha dispensado esta jefatura cometiendo una falta grave de insubordinación” “Octavo. Haber incorporado a las filas de la División del Norte a muchos jefes y oficiales ex-federales.” Es un hecho que lo propuso. Anteriormente, trató de que al Ejército Constitucionalista fueran incorporados antiguos soldados federales, algo que Carranza rechazaba. Sin embargo, también, debe mencionarse que cuando los ex federales solicitaron incorporarse a la División del Norte, Ángeles se opuso.

“Noveno. Haber pretendido cohechar a algunos jefes del Ejército Constitucionalista; entre ellos al coronel Federico Montes [Alanís], y al mayor médico José [María] Siurob [Ramírez y Gutiérrez], manifestándoles que contaba con el apoyo del Gobierno norteamericano.” Esto se puede inferir sucedió en el contexto de la Convención de Aguascalientes y la mención que, supuestamente, hiciera un enviado de los estadounidenses acerca de que no veían mal a Ángeles como miembro de una terna para escoger al presidente de México.

Estamos ciertos que aun hoy, a más de un siglo de distancia, Obregón, Villa y Ángeles continúan despertando controversias. Asimismo, podemos afirmar que ninguno de los tres pasa un examen para ser elevado a los altares. Por ello, nos quedamos con lo que, en el prólogo de la edición de 1959, escribiera el coahuilense general-escritor, Francisco Luis Urquizo Benavides quien apuntó: “diferencias humanas, muy humanas, hicieron a los revolucionarios ir unos contra otros. Dentro de la gran finalidad de todos ellos, pueden considerarse esas diferencias como secundarias. Todos buscaban, por diferentes caminos, el bien del pueblo de México”.

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Añadido (1) La economía mexicana a la altura de las grandes del mundo como Alemania, Italia y el Reino Unido... en pos de ver cual cae primero en recesión económica. Por empeño no quedará, contamos con expertos en la materia para alcanzar dicho pendón.

Añadido (2) De pronto, se escuchó un rechinido. Eran la tapa del sarcófago que se abrió y de ella salió un texto para defender a la prensa y a los periodistas. Tras de leerlo, la cubierta volvió a cerrarse. Era el espectro del PRI nacional para demostrar que aún sigue vivo.

Añadido (3) En el primer año, el equipo estaba integrado por veteranos quienes utilizaban lo último que les quedaba en el tanque y jóvenes con mucho por aprender. La combinación no daba resultados y las derrotas se acumulaban. El pitcher cruzaba las señales con el catcher. A los infilders el roletazo se les escurría entre las piernas. Los outfielders dejaban caer el elevado más bobo. Con el tolete la producción era magra. Ante ello, al mánager no le quedaba sino hacer gala de su facilidad verbal y entretener a la prensa con dichos. Un gran número de fanáticos los seguían. Los antiguos de la comarca habrán de recordarlo, eran los Mets de New York y Casey Stengel en 1962.
02 Noviembre 2019 04:00:00
El gobernador del noreste, quien le decía no al Presidente de la República
Hace muchos ayeres, por los rumbos del noreste mexicano, hubo un gobernador quien asumía la responsabilidad que le fue conferida y no estaba dispuesto a pasar como una marioneta simple ante los pedimentos de aquel que entonces ocupaba la primera magistratura del país. No se trataba de dos rivales encarnizados quienes estuvieran tratando de imponer su muy particular postura de como deberían de hacerse las cosas. Eran dos correligionarios, originarios de pueblos no muy lejanos, poco más de 300 kilómetros era la distancia entre ambos, que se guardaban un respeto amplio y jalaban hacia el mismo rumbo en la búsqueda de que la patria superara sus problemas. Sin embargo, en ello no iba implícita la obediencia ciega, ni mucho menos la rebeldía.

Era una cuestión de principios y de lealtades porque estas no necesariamente se demuestran asumiendo posturas serviles, razonar de manera discrepante ante algo que no se está de acuerdo es también una forma de lealtad. En ese contexto, el gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza Garza asumía con dignidad el cargo que ostentaba cuando respondía a lo que el Presidente de la República, Francisco Ygnacio Madero González le ordenaba hacer. Era el verano de 1912 y entre esos dos coahuilenses se dio un intercambio de comunicados que muestran porque el primero fue quien tomó la bandera del segundo cuando los traidores dieron el cuartelazo.

Para mostrar como se suscitó aquel intercambio epistolar entre un par de coahuilenses que no se ponían de acuerdo en torno a las acciones de un neolonés, revisemos lo contenido en la serie “Documentos Históricos de la Revolución Mexicana”, editado por Josefina E. de Fabela,
Era agosto de 1912, para el general José Gerónimo de los Dolores Treviño Leal habían quedado atrás sus años de gobernador, el avasallamiento del general Bernardo Reyes le redujo su poder político, pero no le impidió dedicarse a negocios muy productivos en Coahuila mismos que le permitieron incrementar fortuna. En medio de todo ello, casó por tercera vez. En esa ocasión con María Guadalupe Zambrano González hija de Eduardo Zambrano y Guadalupe González Treviño, hermana de la madre del precursor del movimiento revolucionario.

Así, cuando se detonó la revuelta, el general Treviño optó por apoyar a Madero quien convencido de que al primo político aun le quedaba fuerza entre sus paisanos, lo nombró jefe de la zona militar en Nuevo León. En ese contexto, el general Treviño estimó que dado el conocimiento y la fuerza económica que tenía en Coahuila podía operar en ambas entidades como si la segunda fuera parte de su feudo. Olvidó, sin embargo, que en esta ultima entidad el gobernador de nombre Venustiano Carranza Garza no era figura decorativa. Ejemplo de ello se muestra en la carta que, el 9 de agosto de 1912, escribió el nativo de Cuatro Ciénegas como respuesta a un comunicado que le enviara el presidente Madero González el día dos del mismo mes.

En ella, Carranza apuntaba: “Refiriéndome a los salvo-conductos que en favor de diferentes personas, inodadas en la revolución, ha expedido el General Treviño, le participo que las Autoridades de este estado no son las que no han respetado dichos documentos, sino este Gobierno, [nada de que los subordinados eran imprudentes, el responsable de lo que sucediera en la gobernanza de la entidad era uno] pues nada menos en el ultimo caso, el General Treviño expidió un salvo-conducto a Cruz Galindo, quien estuvo enganchando gente en esta ciudad y alrededores y mandándola a reunirse con los revolucionarios de la Sierra de Arteaga, encabezados por su tío Eusebio, esto fue comprobado por los prisioneros hechos por las Fuerzas de este Gobierno, quienes declararon que el citado Cruz Galindo fue quien los había enganchado”. Acto seguido, sin olvidar que se dirigía a la primera autoridad del país, pero a la vez recordando que no se encontraba en calidad de florero en el palacio de gobierno de Saltillo, don Venustiano continuaba su respuesta.

En la cual en el párrafo siguiente apuntaba: “…‘esto no es una predisposición para con el general Treviño, sino una falta de atención de parte de él, puesto que debería de consultar al expedirse documentos semejantes relacionados con individuos de este Estado, política que juzgo altamente inconveniente, puesto que soy yo el que respondo de los desórdenes y perjuicios que se cometan en esta entidad que gobierno”. Vaya lección del pasado para varios del presente. Pero volvamos al cierre del comunicado.

“En cuanto a algunas cartas que de varias personas he recibido respecto de sus empleados [del general Treviño] de la Babia, debo manifestarle, que este asunto no tiene importancia, pues esas cartas se las he transcrito por si en algo le pueden servir, pero sin intención de lastimarlo.” Para quienes llegaran a preguntarse que es eso de la Babia, permítanos comentarles que ese era el nombre de la hacienda, ubicada en el municipio de Múzquiz, Coahuila, propiedad del general Treviño. Para comprender porque el gobernador Carranza Garza traía a colación, como no queriendo, el asunto de la Babia, permítanos narrar lo que había detrás de ella.

En 1884, cuando el presidente José de la Cruz Porfirio Díaz Mori notó que el poder del general Treviño iba en aumento consolidando su feudo en Nuevo León, decidió cortarle las alas antes de que fuera a convertirse en un peligro político para su permanencia en la primera magistratura nacional. Don José Gerónimo de los Dolores entendió que los tiempos no eran para enfrentarse al caudillo y decidió irse a refugiar en las tierritas que, previsoramente, había adquirido en las estribaciones entre la Sierra de la Babia y la Sierra del Burro en el municipio de Santa Rosa de Múzquiz en Coahuila. Desde la hacienda de la Babia, organizó una compañía deslindadora de terrenos baldíos y, como llevaba mano, se comenta, llegó a poseer un “terrenito” que llegaba al millón de hectáreas. Con ese respaldo, Treviño prosigue con la fórmula políticos-hombres de negocios que, años antes, iniciara Santiago Vidaurri junto con su socio Evaristo Madero Elizondo y, el yerno del primero, Patricio Milmo O’ Dowd. Con Treviño, podríamos decir, se da la consolidación del llamado Grupo Monterrey.

En 1887, Treviño se asocia con el coronel Joseph Andrew Robertson para crear la empresa que construye la línea ferroviaria que iba de Monterrey al Golfo con un ramal hacia Piedras Negras, Coahuila. Posteriormente, participa en la organización del Banco de Nuevo León y el Banco Mercantil. Asimismo, se convierte en socio fundador de la Fundidora Monterrey. Con todo este poder económico y el parentesco político con el presidente Madero, nada extraño era que don Gerónimo estimara que con el cargo de jefe de la zona militar le alcanzara para tratar de repetir lo que su paisano Vidaurri hizo un día, considerar que Coahuila era parte de su feudo. Para que no hubiera duda de que don Francisco tenía en alta estima a su primo político, revisemos la respuesta que dio a la misiva del gobernador Carranza Garza.

El 9 de septiembre de 1912, el presidente de la República, se dirige al gobernador coahuilense indicándole que ha llegado a sus manos “la copia del telegrama que puso a usted el señor general Treviño el 2 del actual y la contestación que usted le dio el día tres. Vuelve a presentarse otra vez la enojosa dificultad del mando militar, si usted o el Jefe de la Zona”, acto seguido, Madero procedía a recordarle a Carranza algo que al parecer habían acordado cuando le indicaba que “recuerde usted lo que convenimos desde la vez pasada: Que usted tendría a su disposición un pequeño destacamento para que lo mandara donde usted creyese necesario, y que el grueso de las tropas estuviese a las órdenes del Jefe de la Zona”.

Ahí no terminaba la muestra de respaldo al neolonés. Don Francisco Ygnacio señalaba: “Usted comprende que es imposible materialmente hacer una campaña militar con regulares probabilidades de éxito, si cada orden que da el Jefe de la Zona es objetada por usted.” Esto equivalía a decir que el gobernador de Coahuila era un subordinado del general Treviño quien, al parecer, había logrado convencer a su primo que en asuntos militares solamente él tenía la fórmula para acabar con los enemigos. En ese contexto, podría leer la parte siguiente de la misiva de Madero quien apuntaba que “en el caso actual que tengo a la vista, me parece que la disposición dada por el general Treviño de mandar una columna que vaya a encontrar al enemigo por el único paso que tiene a Coahuila es el más acertada. Pues si logran batirlo en el desierto, su derrota será completa y es más natural que teniendo fuerzas tan superiores en número, no vayamos a hacer una campaña defensiva. El Gobierno debe perseguir a los rebeldes en donde se encuentren, sin esperar que vengan a atacar ciudades.” Para rematar, venia la orden envuelta en buenas formas. “Por tal motivo, ruego a usted ponga a disposición del General Treviño unos quinientos hombres, pues es completamente inútil que estén guarecidas las ciudades de Cuatro Ciénegas y Monclova que no corren absolutamente ningún peligro, especialmente si se va a batir al enemigo tan lejos. Ponga usted a las ordenes del general Treviño las fuerzas de Pablo González. Mucho agradecer a usted que esto se haga pronto a fin de no perder tiempo.” Cualquiera con menos temple que Carranza hubiera hecho rabieta y mostrado ofendido. Sin embargo, la lealtad estaba forjada a toda prueba.

El 14 de septiembre, el mandatario coahuilense comunicaba al presiente de la republica haber recibido “el ocurso que dirigieron a U.[sted] los vecinos de Concepción del Oro, del que me impuse, devolviéndoselo adjunto y manifestándole que desde hace dos días mandé cien Auxiliares de caballería de este Estado, para guarnición de aquella plaza, parte de los cuales salió con Eulalio Gutiérrez [Ortiz], habiendo infligido una derrota a los rebeldes que merodeaban por aquellos rumbos, y regresando de nuevo a Concepción a fin de permanecer ahí durante las fiestas patrias.” Sin mencionarlo, Carranza enviaba el mensaje de que para nada requería de Treviño. Sin embargo, en el comunicado emitido al día siguiente, el 15 de septiembre, no se guardaba palabras para respetuosamente fijar su postura.

Empezaba por decirle “tengo mucho gusto de referirme a su carta , fecha 9 del corriente, para manifestar a U.[sted] que siento mucho no me sea posible poner a las ordenes del señor General Treviño, los quinientos soldados a que U.[sted] se refiere; pero doy las disposiciones necesarias para mantener cuantos soldados se pueda, a Sabinas y Múzquiz, con objeto de batir las Fuerzas de [Pascual] Orozco, en caso de que aparecieran por aquella región, y el jefe de las cuales operara en combinación con el que el general Treviño mande con Fuerzas Federales.” Vaya forma de indicar que, en el territorio bajo su gobierno, él (Carranza) determinaba como se habrían de ejecutar las acciones militares. Ofreciendo ser mas preciso, mencionaba que “para dar a U.[sted] explicaciones sobre esta determinación, sale mañana a ésa [la ciudad de México] mi secretario particular, señor Hernández y si fuere preciso iré yo a hablar con U.[sted], a fin de evitar las dificultades que pudieran surgir, con motivo del empeño del general Treviño, en tener el mando de las Fuerzas Auxiliares de este Estado.” No trascurrirían muchos días para que Carranza reforzara con información objetiva sus resquemores.

El 24 de septiembre, volvía a dirigirse a su paisano despachando en el Palacio Nacional para informarle que transcribía el “mensaje que acabo de recibir del comandante Alberto Guajardo, de Muzquiz, ‘en estos momentos embarcan para Sabinas todas al tropas que había en esta plaza quedándose de guarnición la fuerza que se había insubordinado gritando vivas a [Pascual] Orozco; son fuerzas de Nuevo León. Han llegado a esta plaza espías rebeldes propagandistas según aviso del Jefe Federal que los ha visto pasar por camino Babia. Exploradores informan que en el cañón Mulato han visto ayer caballada rebelde.’ Con esto en mano, el nativo de Cuatro Ciénegas no tuvo empacho en insistir sobre lo que antes ya había comunicado. “El descalabro primero y la insubordinación después de fuerzas de Nuevo León harán ver a usted que de nada nos servirán los elementos reclutados por general Treviño en la próxima campaña contra los rebeldes…” y aquí dejaba eufemismos para hacer una precisión directa, “esto proviene de que el mismo General Treviño se expresa en términos desfavorables del Gobierno de usted, lo que es sabido por todos en Monterrey.” Un mes y medio más tarde, Carranza volvía a dirigirse a Madero para expresarle que los hechos confirmaban sus decires.

El 8 de noviembre de 1912, se originó un texto en el cual le decía: “Muy estimado amigo: Se servirá U.[sted] encontrar con la presente, copias de cartas que he recibido del cónsul de México en Eagle Pass, [Texas] y del señor Teódulo R. Beltrán de San Antonio, Tex., de cuyo contenido suplico a U. imponerse, a fin de que ratifique lo que antes le he manifestado, acerca de la conducta inconveniente que están observando los Federales en Piedras Negras, [Coahuila], por lo que estimo necesario sean removidos a Monterrey o algún punto, quedando la vigilancia de aquella Plaza, a cargo de las Fuerzas Auxiliares, que son de completa confianza.” A pesar de los reclamos, don Francisco no pareció que diese su brazo a torcer, pues insistió en licenciar las Fuerzas Auxiliares coahuilenses, lo cual generó problemas.

El 13 de enero de 1913, cuando ya en los salones de la embajada estadounidense y en las sacristías se fraguaba el cuartelazo, desde Saltillo, Carranza volvió a advertirle a Madero de los problemas que enfrentaba mencionándole que trascribía el mensaje “que recibí del presidente municipal de Parra, relativo al asalto al Rancho de Manchurria, a quince leguas al sur de aquella población; y me permito dirigirle la presente, con el objeto de poner a U.[sted] en su conocimiento que esos asaltos se sucederán, con motivo del licenciamiento de las Fuerzas [Auxiliares], y si el señor general Trucy Aubert no ordena se vigilen los puertos y cañones que quedan al sur de Parras, por donde los bandoleros del norte del estado de Zacatecas, sin duda invadirán a éste.” Esta vez convencido de que sus reclamos no caían en tierra fértil, a Carranza no le quedó sino escribir de que “en vista de que, con el licenciamiento de las Fuerzas Auxiliares, la mayor parte de los pueblos de este estado quedaran con muy cortos destacamentos, he de agradecer a U.[sted] se sirva librar sus apreciable ordenes, a fin de que se me remitan mil granadas ‘Martin Hale,’ que tan buenos resultados dieron en la campaña de Chihuahua. Sin otro particular por el momento, y suplicándole que, a la mayor brevedad, se remitan las granadas a que hago mención, quedo de U.[sted] como su afectísimo amigo y seguro servidor.”

Carranza no imaginaba que mes y medio más tarde, habría de demostrar que esas ultimas palabras de su comunicado no eran simples formulismos, representaban un compromiso con Madero. Cuando la asonada surgió, Carranza hubo de tomar el liderazgo del movimiento iniciado por su paisano y amigo con quien tuvo diferencias de perspectiva, pero no divergencias sobre el objetivo que ambos buscaban. Era una cuestión de principios y de manifestar que las lealtades no se demuestran asumiendo posturas serviles, el razonamiento discrepante ante algo que no se está de acuerdo es también una forma de lealtad. Al final, cuando la oscuridad de la noche llega, y la soledad es amplia, quienes terminan por quedarse, o muestran sus lealtades, son aquellos que no aceptan actuar simplemente porque el superior lo dice, si ellos tienen otra perspectiva la expresan a pesar de correr el riesgo de ser tachados de desleales. En aquellos días de 1913, Carranza demostró que a pesar de señalar aquello con lo que no coincidía con el presidente Madero González era el mas leal de sus seguidores. Por ello, nunca perdonó a los ambiciosos quienes se decían investidos de poderes celestiales y, con su manto y monedas, protegieron y apoyaron al felón, ni mucho menos olvidó a aquel que se le fue la voz a la hora de ordenar que accionaran el cañón en los momentos cruciales, pero de los de ese perfil nos ocuparemos en la colaboración próxima.

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Añadido (1) Para quienes creían que los sacrificios-ofrendas a Huitzilopochtli eran cosa del pasado, el cuchillo de obsidiana emergió de las entrañas del Templo Mayor y…

Añadido (2) Al final de cuentas, todo quedó en una serie final. Solamente los aficionados de los respectivos participantes se interesaron por la competencia. La audiencia televisiva siguió en descenso y, al parecer, será la que menos audiencia haya captado en toda la historia.

Añadido (3) Pensar que a nuestro amigo economista lo llamaron pesimista porque, a principios de 2019, pronosticó que el crecimiento del PIB en este año sería 0.5 porciento. Hoy, fácilmente, podría militar en el bando de los optimistas. BANXICO no tuvo de otra y su gobernador hubo de aceptar que la economía mexicana está estancada.

Añadido (4) Desde hace 19 años, es uno de los motivos de orgullo de nuestra clase gobernante. Seguramente, están descorchando las botellas para celebrar que entre enero y septiembre de 2019, las remesas que envían los paisanos desde EU crecieron un 9.2 por ciento interanual al llegar a 26,980.3 millones de dólares.

Añadido (5) Mientras el resto del mundo se bambolea, en los EU la economía crece. Durante el trimestre julio-septiembre el PIB registró un incremento de 1.9 por ciento y en octubre crean 128 mil empleos remunerados. ¿Ahora a quien le echamos la culpa de nuestra falta de dinámica económica?
26 Octubre 2019 04:00:00
Escuelas, universidad y colegios en el amanecer independiente / y C
Para concluir esta serie de tres artículos sobre el estado que guardaba la educación en México durante los primeros años de la separación del dominio español, daremos un repaso a lo que informaban los ministros de relaciones interiores y exteriores con respecto a cómo se encontraban las escuelas, universidad, colegios, y, en ocasiones, la libertad de imprenta durante el periodo comprendido entre 1829 y 1835.

Eran los inicios de 1829, el último año de gobierno del primer presidente de México, Guadalupe Victoria. Para entonces, el ministerio arriba referido estaba a cargo del diplomático jalisciense, Juan de Dios Cañedo y Zamorano. Al dar inicio al reporte sobre los establecimientos de instrucción, Cañado enfatizaba que aquellos dependientes del gobierno habían sido fundados durante los años del dominio español y por lo tanto “están montados en lo general sobre bases poco conformes a las luces del siglo, y menos a las instituciones que nos rigen en la actualidad.” Cañedo continuaba indicando que el gobierno había hecho todo lo posible por mejorar las condiciones en que se generaba la enseñanza, pero “se ha encontrado con dos obstáculos que no ha estado en su arbitrio superar: El primero es la disminución de fondos propios que generalmente han padecido y padecen semejantes establecimientos, y que aun en su mejor estado solo podían cubrir las mezquinas dotaciones de 200 o 300 ps. [pesos] anuales, a que en tiempo del gobierno español se había acostumbrado a los catedráticos y demás empleados en la útil y noble carrera de la educación literaria; el segundo es la falta de reglas que demarquen de una manera clara y terminante hasta donde se extienden las facultades que el gobierno puede ejercer sobre los mismos establecimientos”. Enseguida, el funcionario procedía a dar un repaso puntual sobre la situación prevaleciente en algunas instituciones de enseñanza.

Iniciaba por indicar que “se ha hecho notable el colegio de minería en los años [1]827 y [18]28 por los progresos que han manifestado sus alumnos en los ejercicios públicos. Su aprovechamiento se debe desde luego, al cuidadoso empeño de su director y profesores, a la asignación bastante regular con que están dotadas sus cátedras, …y a los recursos con que cuenta para proporcionar los libros, maquinas e instrumentos propios de cada ramo…” En el caso del colegio de San Juan de Letrán, “de los cuatro mil pesos que se le asignaron…desde julio de [1]827 hasta junio de [1]829, …se le han entregado 3.333 ps. [pesos] [que] se ha invertido en aumentar las escasa rentas del vicerrector y catedráticos, y parte en el pago de un maestro de francés, otro de dibujo, un auxiliar y un maestro de aposentos.” Por lo que concernía al colegio de San Ildefonso, se informaba que, a pesar de asignársele cuatro mil pesos, las condiciones del erario nacional impidieron que se le entregasen. Por su parte, el colegio de San Gregorio, “no ha contado con cátedra alguna, viéndose, consiguientemente, sus alumnos en la necesidad de mendigar su enseñanza en otros colegios ó casa de fuera, adonde han tenido que salir diariamente para ese fin.” Con el fin de subsanar tal situación, “propuso al gobierno la junta directiva y económica del citado colegio se estableciesen dos cátedras de gramática latina; y el gobierno…estimó por conveniente aprobar el establecimiento de dichas cátedras con la dotación de 500 pesos anuales…” En materia de las bellas artes, Cañedo informaba que la academia relacionada con tal propósito continuaba en buen estado no obstante que la ayuda pecuniaria fuera muy escasa. Sin embargo, enfatizaba, había avances notables en pintura y escultura y “no ha bajado nunca de doscientos el número de jóvenes que concurren al estudio de por la noche, y de ochenta a ciento los de la mañana y por la tarde. Los pensionistas, que en el año de [1]825 se habian reducido a solos dos, llegan hoy á numero de 8, y los cuatro que se enviaron a roma por disposición del congreso, aunque se han quedado en Paris, hacen allí sus estudios con rápido aprovechamiento…” Como se observa, el primer gobierno independiente ya fomentaba eso de mandar gente al extranjero para que aprendieran “malas mañas,” como alguien dice ahora por ahí. Un caso relevante en materia educativa era el hecho de que en la escuela nacional de cirugía estuvieran inscritos 94 alumnos. Caso contrario ocurría en el instituto de literatura, ciencias y artes establecido en 1824, “con el objeto de propagar las ciencias por medio de una reunión de literatos, ha quedado paralizado por falta de fondos propios.”

Entre marzo de 1829, cuando concluyó el encargo de Victoria, y el momento de que se volviese a informar acerca del estado de la educación en México, pasaron varios presidentes. Primero, Vicente Guerrero Saldaña (1 de abril -17 de diciembre de 1829); José María Bocanegra (17 – 23 de diciembre de 1829); El triunvirato integrado por Pedro Vélez - Luis Quintanar - Lucas Alamán (23 – 31 de diciembre de 1829); y el michoacano Trinidad Anastasio de Sales Ruiz Bustamante y Oseguera (1 de enero de 1830 – 13 de agosto de 1832). Durante el gobierno de este último, quien se encargó de los asuntos interiores y exteriores fue Lucas Alamán.

En su reporte de 1831, Alamán enfatizaba que a instrucción primaria exige toda la atención del Gobierno, haciendo falta en ella no solo reglamentos generales para que se dispense con uniformidad, sino lo que es mas esencial, libros elementales en que los niños aprendan principios sólidos, tanto en lo religioso como en lo civil. La educación moral y política debe de ser el objeto importante de la enseñanza pública, y no solo la mecánica de la lectura y escritura. Sin estos libros, reducida la juventud que sale de las escuelas á la lectura de las producciones de nuestras prensas, que andan mas comúnmente en las manos del pueblo, y que son tan aptas para corromperlo, haciéndolo perder todo respeto a las autoridades y aun á la moral y decencia publica…” Don Lucas suena como la fuente en donde abrevó alguien del presente. En lo relacionado a la universidad y colegios, Alamán señalaba que aun cuando anualmente se les invertían sumas considerables, no se obtenía la “correspondiente utilidad.”

A pesar de implantarse planes diversos, dichos establecimientos seguían operando como en la época colonial. Por ello, “sigue la juventud careciendo de muchos ramos esenciales de instrucción de que no hay cátedras, mientras que otras se repiten innecesariamente en todos los Colegios…” Par solucionar eso, proponía crear una comisión especial integrada por individuos de ambas Cámaras, además de otros que serian designados por el gobierno, para delineara un “plan de instrucción pública.” Pero para que no llegasen en frio, el guanajuatense se permitía dar a conocer su plan, de acuerdo al cual, “se reduce á quitar lo superfluo y establecer lo necesario: A dedicar uno de los establecimientos existentes a un ramo particular de enseñanza, y dar una dirección uniforme a esta. La instrucción en general puede dividirse en ciencias eclesiásticas: derecho, política y literatura clásica: ciencias físicas y naturales: ciencias médicas: adaptemos á esta división los establecimientos que ya tenemos conforme al plan indicado. Para las primeras…tenemos el Seminario Conciliar. El Colegio de S. Ildefonso debe destinarse esclusivamante al segundo ramo, esto es, a la enseñanza del derecho de las ciencias políticas y económicas, y a la literatura clásica, suprimiendo las Cátedras que tiene en común con el seminario Conciliar, y establecer en su lugar las que le faltan; las ciencias físicas, comprendidas entre ellas las matemáticas, se cultivan ya exclusivamente en el Colegio de Minería…Quedan por establecer las ciencias médicas, y a estas se puede destinar el Colegio de S. Juan de Letrán, uniendo a él las cátedras aisladas de cirugía y anatomía que ahora existen. Como el Colegio de S. Gregorio no tendría en esta distribución aplicación particular, sus rentas se destinarían a pagar en los otros Colegios las colegiaturas de los individuos que lo componen…Se omitirían los cursos de Universidad, bastando para los grados en esta el haber seguido los de los respectivos Colegios, y las dotaciones de las Cátedras de la citada Universidad, que se pagan de la Tesorería, se emplearían para el complemento de las que pudieran necesitarse en los otros establecimientos… De este modo, se lograra dar un grande impulso a la instrucción, sin mas que ordenar y aplicar convenientemente los medios que para ellas se cuenta…” En una de esas, el alumno del presente ya se bebió esta copa y pronto nos da la sorpresa proponiendo algo parecido, vaya usted a saber. Pero regresemos al pasado.

El 8 de enero de 1831, el asesor futuro de su alteza serenísima daba a conocer que en el plan presentado el año anterior “no se dio paso alguno…dictándose en su lugar algunas providencias aisladas sobre la enseñanza de la medicina y cirugía, y practica de estas…En la primera enseñanza no se ha hecho adelanto notable, ni podrá hacerse mientras no se organice la dirección de estudios…La sociedad Lancasteriana ha tenido que cerrar uno de sus establecimientos , porque faltando las suscripciones de los socios, los auxilios que percibe de la Tesorería no le alcanzan para mantener mas que una de las Escuelas que tenia viertas.” Para el 10 de enero de 1832, Lucas Ignacio proveyó un informe breve respecto a colegios, universidad y escuelas, mencionado que se habían realizado “algunas mejoras parciales en el método de enseñanza …pero estos adelantos no pueden ser de grande importancia, mientras no se establezca un sistema general, que abarque todas las ciencias y sujeta a un orden uniforme todos los establecimientos…” A la vez, mencionaba lo bien que iban las obras de restauración en el edificio del Colegio de Minería y hacia saber que en lo referente a la primera enseñanza, “se han formado algunos establecimientos particulares bajo buenos principio, y que prometen felices resultados.” Meses después, dado que el gallero de Manga de Clavo andaba alborotado, Bustamante tuvo que salir a combatirlo y dejó el cargo en manos de un hombre quien no necesitaba presumir de honestidad, simplemente la practicaba, José Ventura Melchor Ciriaco de Eca y Múzquiz de Arrieta (13 de agosto -24 de diciembre de 1832). Una vez que los criollos Bustamante y López de Santa Anna, se pusieron de acuerdo con Manuel Gómez Pedraza y Rodríguez, y firmaron el Plan de Zavaleta, este último se apoderó de la presidencia que ejerció entre el 24 de diciembre de 1832 y el 31 de marzo de 1833. Convocó al Congreso cuyos miembros eligieron, por vez primera como presidente a Antonio de Padua María Severino López de Santa Anna y Pérez de Lebrón. Sin embargo, a este pájaro de cuenta se le atravesó una enfermedad y quien asumió el mando fue el vicepresidente José María Valentín Gómez Farías (1 de abril de 1833 – 16 de mayo de 1833). Tras de ello, el ciudadano López retornó curado de sus males, antes de volverse a retirar el 3 de junio del año último, pero en ese lapso breve, el encargado de la secretaria de relaciones interiores y exteriores, Carlos García Bocanegra presenta su informe el 20 de mayo, sin mencionar para nada el estado que guardaban los asuntos relacionados con la enseñanza.

Entre idas del quince uñas, subidas de don Valentín y retornos del salvador de la patria, se pasó 1834 y no hubo informe sobre los asuntos del gobierno mexicano. En 1835, cuando presidía Miguel Francisco Barragán Moctezuma (28 de enero de 1835 – 27 de febrero de 1836), el secretario encargado de los asuntos internos y externos era otra de las ‘joyitas” del conservadurismo mexicano, el campechano José Miguel Gutiérrez de Estrada, el mismo que después iría a traernos a Maximiliano. El 30 de marzo de 1835, Gutiérrez de Estrada informaba que “no hemos sabido hacer uso conveniente de la libertad de escribir y la hemos convertido en licencia para predicar el desorden, para atacar las reputaciones mejor establecidas, y para descubrir y desacreditar la conducta privada de todos los funcionarios públicos… Las Cámaras deben conocer la importancia de este asunto y aplicar el remedio conveniente…dictando una ley…que permita la suficiente libertad de escribir, reprima los abusos