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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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01 Junio 2020 04:07:00
Ciencia de gobernar
Más que gobernar, lo que realmente entusiasma al Presidente es la plaza pública. Por eso se ha mostrado tan inquieto en el encierro y se lanza, en medio de un “semáforo” que pinta de rojo a virtualmente todo el país, a una gira de una semana en la que se trasladará por carretera desde la Ciudad de México hasta Cancún.

El que en medio de la mayor crisis sanitaria y económica de los tiempos recientes López Obrador decida emprender este prolongado e inusitado viaje es cuando menos sorprendente; pero es claro que él mismo no sabía qué hacer con su tiempo. Las conferencias de prensa de las mañanas le toman solo dos o tres horas al día; las decisiones de política pública requieren nada más de unos minutos, porque todas las dudas y todas las preguntas están zanjadas de antemano.

En el aislamiento de Palacio Nacional, el Mandatario ha tenido tiempo para escribir un ensayo de aspiraciones filosóficas: La nueva política económica en los tiempos del coronavirus, y para protagonizar un video de exaltación personal ante las cámaras de Epigmenio Ibarra. En el documental se transforma en guía de turistas y muestra ese monumento nacional en el que ha elegido vivir porque Los Pinos no le pareció una residencia digna de su papel histórico.

Los problemas actuales del país no son suficientes para preocupar al peripatético Presidente. El pueblo lo llama, lo necesita, y él está dispuesto a cualquier sacrificio por el pueblo. No le fue fácil tomar las decisiones importantes de la gira, es cierto. A Andrés Manuel, por ejemplo, no le gusta aparecer en público con mascarilla; no quiere verse temeroso, cauto; busca proyectar la imagen de un prócer histórico valiente, decidido a cumplir con la cuarta transformación a cualquier costo. Las aerolíneas, sin embargo, exigen hoy el cubrebocas para volar. Por eso el Presidente ha preferido hacer el recorrido por tierra, aunque le lleve una semana. Al fin que todos los problemas importantes ya están resueltos.

“Eso de que la política es el arte y la ciencia de gobernar no es tan apegado a la realidad –decía López Obrador el 25 de junio de 2019–. La política tiene más que ver con el sentido común, que es el menos común de los sentidos”. Es el mismo político que el 12 de agosto de 2013 exclamó: “¿De cuándo acá se requiere tanta ciencia para extraer el petróleo?... Es perforar un pozo como si se fuese a extraer agua. No tiene ninguna ciencia”.

El sentido común, en verdad, no es el más común de los sentidos. “¡’Magínense!”. Un Presidente preocupado por el bienestar del país, ante la peor pandemia desde 1918-19 y la peor crisis económica desde 1932, frente a una nación lastimada por el mayor número de homicidios desde que tenemos registros fiables y una oleada de violencia intrafamiliar, tendría el sentido común de meterse todo el día en reuniones con expertos para buscar soluciones y coordinar políticas públicas. López Obrador, sin embargo, solo tiene certezas. La culpa de todo es de los neoliberales, particularmente de Felipe Calderón; la solución es tener a un hombre honesto en la Presidencia de la República. ¡Y ya, a lo que sigue!

Es tan fuerte el llamado de la plaza, que vale la pena preguntarse si llegar a la Presidencia no ha sido una decepción para López Obrador. Lo que a él realmente le gusta es hacer campaña, dar discursos en los pueblos y en las plazas, repartir besos y abrazos. Las funciones de Gobierno le aburren tanto que no les dedica tiempo ni esfuerzo. ¿Por qué? Quizá porque gobernar no tiene ciencia.


Renuncia

En principio no estoy de acuerdo en pedir la renuncia de un Presidente electo democráticamente, como exigieron este fin de semana manifestantes de clase media desde sus autos. Pero en su momento López Obrador exigió las renuncias de Calderón y de Peña Nieto.

29 Mayo 2020 04:00:00
Usa la inteligencia
Este 27 de mayo, en el reporte de las 6 de la tarde, la calidad del aire en el Valle de México era “extraordinariamente mala” en el centro de medición del Hospital General y “muy mala” en otros ocho. No importaba que el tránsito fuera muy ligero, por el confinamiento, y que además se hubiera endurecido el Hoy no Circula habitual al prohibir la circulación de los autos menos contaminantes un día a la semana. La situación sirvió como un nuevo experimento que sugiere que los autos no son los principales responsables de la contaminación del aire en el altiplano.

Muchas políticas gubernamentales se aplican por ideología y sin considerar toda la información disponible. Por mucho tiempo las autoridades capitalinas han restringido la circulación de vehículos para supuestamente combatir la contaminación, pero el problema es mucho más complejo. La medida no pasa de ser un castigo a las clases medias por el delito de tener autos.

El trato a las bolsas de plástico de los supermercados es otro ejemplo interesante. San Francisco, en California, las prohibió en 2007 y la Ciudad de México en enero de 2020. En el estado de Nueva York la medida estaba programada para el pasado 1 de marzo.

Con la pandemia del Covid-19, sin embargo, San Francisco ha decidido ahora prohibir las bolsas reutilizables, ante el temor de que puedan albergar el coronavirus, lo que ha forzado el regreso de las desechables de plástico. El estado de Nueva York, mientras tanto, ha postergado la entrada en vigor de la prohibición. En la Ciudad de México, las autoridades no han cambiado de parecer, a pesar de que la prohibición ha tenido como principal consecuencia una menor separación de residuos orgánicos e inorgánicos. No hay ningún indicio, por otra parte, de que las prohibiciones hayan reducido la cantidad de plástico que llega al mar, lo cual era el supuesto objetivo de la medida.

Los plásticos representan, sin duda, un problema ambiental importante, pero las prohibiciones no parecen ser la mejor manera de enfrentarlo. Las bolsas de tela no solo son menos higiénicas que las de plástico, sino que tienen un mayor impacto en el calentamiento global y en el uso de agua. Muchos especialistas consideran que la solución más sensata sería establecer reglas para la disposición de las bolsas de plástico, pero no prohibirlas.

Otro ejemplo de cómo los gobiernos adoptan medidas por supuestas razones ecológicas que resultan perjudiciales lo vemos en los autos de diésel. Durante décadas los precios de este combustible fueron subsidiados en Europa porque las autoridades consideraban que era más limpio que la gasolina. Y quizá lo es, en emisiones de dióxido de carbono y generación de ozono, pero el diésel produce partículas mucho más dañinas para la salud. La consecuencia es que hoy no solo se ha abandonado el subsidio, sino que varios países de Europa están considerando prohibir los autos que lo usen.

La solución, me parece, no debe ser la prohibición, excepto en casos excepcionales. Las decisiones de política ambiental deben tomarse por razones técnicas, no ideológicas, y deben siempre demostrar su eficacia. En México, sin embargo, los políticos siguen prefiriendo la ideología. Por eso tenemos restricciones a los vehículos y a las bolsas de plástico que al final resultan más perjudiciales que beneficiosas.

AMLOVER

Quizá el Reforma, el New York Times, el Wall Street Journal, el Washington Post, el Financial Times y El País son irresponsables y mentirosos, como dicen López Obrador y Trump, pero afortunadamente tenemos en México grandes representantes de un periodismo serio y valiente, como Lord Molécula, quien ayer sugirió que el nuevo índice de bienestar del Gobierno mexicano debe llamarse AMLOVER.
28 Mayo 2020 04:04:00
Recorte y servicios
El correo en México es tardado, pero hasta ahora ha sido bastante seguro. La mayor parte de las cartas o paquetes llegan a su destino, por lo menos los registrados, aunque tarden tres a cuatro semanas para alcanzar incluso las ciudades más importantes del país. La situación, sin embargo, se está deteriorando: por eso está aumentando el uso de servicios privados de paquetería, aunque sean mucho más caros.

Hace unos días una microempresaria fue a una oficina de correos en la Ciudad de México para mandar un paquete registrado. La máquina que imprime los sellos para el registro estaba descompuesta. La empleada se disculpó y explicó que, cuando el equipo se descompone, los trabajadores tienen que pagar la reparación de sus bolsillos. Procedió, pues, a anotar a mano en el sobre los datos del registro.

No es esta la única oficina de Gobierno en que se manifiestan las afectaciones de los recortes presupuestarios. Muchos servicios se han venido deteriorando de manera gradual pero notable. Trámites que antes se tomaban días, hoy requieren semanas o incluso meses. La explicación siempre es la misma: los recortes.

Las cosas se van a poner todavía peor. Con la excusa de la pandemia, que le ha caído como anillo al dedo al Gobierno, la Secretaría de Hacienda ha ordenado un recorte de 75% en los gastos de materiales, suministros y servicios generales de todas las dependencias gubernamentales. Si ya antes los empleados de correos tenían que pagar de su bolsillo las reparaciones del equipo, podemos imaginar lo que ocurrirá a partir de ahora.

Hay razones muy válidas para exigir austeridad al Gobierno. El Presupuesto de Egresos de la Federación para 2020 considera un gasto de 6.9 billones de pesos, o sea, 48 mil pesos por cada hombre, mujer y niño de este país. Los ciudadanos ciertamente no recibimos servicios por ese monto.

Pero cabe preguntarse si es sensato ordenar un recorte parejo de 75% en todas las dependencias y que además no toque un solo puesto sindicalizado. La medida afectará, sin duda, muchos de los servicios que los contribuyentes recibimos del Gobierno.

No olvidemos que la razón original por la que pagamos impuestos es obtener servicios del Gobierno. De preferencia, los servicios gubernamentales deben ser aquellos que las empresas o las personas privadas no pueden otorgar. El caso más relevante es la seguridad: el Estado debe tener el monopolio del uso de la fuerza. Un Gobierno, sin embargo, puede ofrecer también servicios públicos como el de correos.

Quizá sea correcto que una parte de lo que se paga en impuestos se utilice para subsidiar a los más necesitados a través de programas sociales, pero es importante que este uso de los recursos públicos no canibalice los servicios que el Estado tiene obligación de proporcionar.

Hoy es un buen momento para revisar el gasto público. Sin duda se puede recortar mucho, más que suficiente para dejar recursos que financien programas sociales sensatos y eficaces sin subir impuestos. Lo que no podemos hacer es recortar el gasto público con un machete, ordenando algo tan drástico como una reducción de 75% en todas las dependencias, sin determinar si la decisión está despojando a los ciudadanos del derecho a recibir servicios públicos a cambio de las contribuciones que por ley deben pagar.

CIDE

Una víctima de los recortes es el CIDE, el Centro de Investigación y Docencia Económicas, una de las instituciones de educación e investigación más respetadas de nuestro país. Al parecer el Gobierno piensa que las instituciones de excelencia son fifís y deben ser asfixiadas, mientras que usa recursos para crear nuevas escuelas sin criterios de calidad.
27 Mayo 2020 04:02:00
A ciegas
La primera regla para construir una buena política pública es medir bien. Solo así podremos saber si vamos por buen camino o hay que corregir. En México, sin embargo, prevalece la filosofía del “yo tengo otros datos”. Primero se establece una conclusión ideológica, luego se crean mediciones artificiales para comprobar el resultado.

Nos estamos acercando al momento de iniciar una apertura gradual de la economía. Tenemos que hacerla a pesar de los riesgos porque, después de dos meses de confinamiento, millones se están quedando sin ingresos. El problema es que lo estamos haciendo a ciegas.

En México, hasta el 25 de mayo, se habían aplicado 225 mil 650 pruebas de coronavirus. ¿Son muchas? Solo mil 752 por cada millón de habitantes. En contraste, Islandia ha aplicado pruebas a toda su población de 341 mil personas y Bélgica a 68 mil 664 personas por cada millón. Los Emiratos Árabes Unidos tienen el mayor número ponderado: 209 mil 804 pruebas por millón.

México ha aplicado menos pruebas por millón de habitantes que Zimbabwe, con 2 mil 496, Bolivia, con mil 913, o Antigua y Barbuda, con mil 870. Incluso Cuba tiene 8 mil 564 pruebas por millón y Venezuela, pese a todos sus problemas, 29 mil 269 (worldometers).

En México, las autoridades de salud han sido omisas al aplicar pruebas, lo cual quizá podría justificarse por el costo y la escasez, pero además han tomado medidas para impedir la realización de pruebas en hospitales privados. Parecería que hay una decisión específica para reducir, en el grado de lo posible, la toma de pruebas. Quizá alguien piensa que así se evitará generar alarma entre la población, pero se está equivocando.

La falta de pruebas hace virtualmente imposible saber si la situación de la pandemia en México es la que nos reportan cotidianamente las autoridades sanitarias. Cuando nos dicen que México tenía el 25 de mayo, 71 mil 105 contagios y 7 mil 633 fallecidos, debemos suponer que las cifras no son ni siquiera una aproximación a la realidad. No hay datos para saber cuáles son los datos reales.

Si lo que se busca con la falta de pruebas es mostrar que a México le está yendo muy bien con la pandemia, el resultado puede terminar siendo exactamente el contrario. La falta de datos genera desconfianza, pero también distorsiones en las estadísticas.

Chile, por ejemplo, tiene una población de 19 millones de habitantes. Con 25 mil 552 pruebas por millón de habitantes, registra un número oficial de contagios de 73 mil 997, apenas superior al de México, pero solo 761 muertos, una décima parte de los mexicanos. Parecería que México tiene así una tasa de mortalidad de 10.7% y Chile de solo 1%, lo cual es sorprendente en el caso del mismo virus. Podría uno pensar que Chile simplemente tiene un sistema de salud inmensamente mejor que el mexicano, pero otra posible explicación es que Chile ha aplicado 14 veces más pruebas que México. En México solo se hacen pruebas a pacientes que ingresan muy enfermos a hospitales públicos. Por eso la mortalidad es tan alta.

Es cada vez más urgente abrir la economía. Nuestro país no puede soportar un confinamiento mucho más prolongado. Los pobres están resintiendo los estragos. Lo ideal, sin embargo, sería abrir la economía con mejores instrumentos para medir la pandemia. De momento lo estamos haciendo a ciegas. Esto significa que las posibilidades de equivocarse se incrementan de manera muy importante.



Excedentes

Una forma de estimar el verdadero número de muertes por coronavirus, aun sin pruebas, es comparar las muertes excedentes frente a años anteriores. Un estudio de Mario Romero Zavala y Laurianne Despeghel publicado en Nexos, sugiere que en la Ciudad de México se registraron 37% de muertes excedentes en abril sobre el promedio de los cuatro años previos. En mayo la cifra se eleva a 120 por ciento.


26 Mayo 2020 04:03:00
No íbamos bien
No, no íbamos bien. La pandemia no “nos agarró bien parados”, como afirma el Presidente. Todo lo contrario. El desplome de la economía mexicana empezó antes que la emergencia sanitaria, aunque es verdad que la pandemia ha agravado la situación y seguramente provocará la mayor crisis económica desde la década de 1930.

El Consejo de Salubridad General declaró la emergencia sanitaria nacional por la pandemia de coronavirus el 30 de marzo, diciendo que duraría solo hasta el 30 de abril. En marzo, de acuerdo con información que el Inegi dio a conocer ayer, el valor de producción de la industria de la construcción registró un desplome de 17.1% sobre el mismo mes del año anterior. Es la mayor caída desde que existe la estadística.

La economía en su conjunto tuvo una contracción trimestral de 1.6% de enero a marzo, que el Presidente consideró no había sido tan grave; pero si se anualizar, como se hace en Estados Unidos, el monto se eleva a 6.5 por ciento. Esta es la cifra que habría que comparar con la caída anualizada de 4.8% de la economía estadunidense en el primer trimestre. En dicho periodo cabe apuntar, no se había decretado la emergencia sanitaria en nuestro país.

La inversión fija bruta, muy importante porque apunta al rumbo del crecimiento futuro, cayó 10.2% en los 12 meses concluidos en febrero de este 2020. También este desplome tuvo lugar antes de que la pandemia nos alcanzara.

El IMSS ha dado a conocer que en abril se perdieron 555 mil 247 empleos formales registrados por la institución. El propio Presidente ha reconocido que cuando se sumen los de mayo se habrán perdido alrededor de un millón de empleos en dos meses. En otras palabras, en apenas 60 días hemos perdido más empleos que los que se habían creado en todo el sexenio antes de la pandemia.

El Mandatario dice que eso no importa, que pronto el país creará los 2 millones de empleos que prometió a principios de este año, lo cual sería el mayor número en la historia del país. Pero afirma que se generarán con sus programas sociales, como Sembrando Vidas o Jóvenes Construyendo el Futuro. Quizá el primer Mandatario no se ha dado cuenta que entregar dinero en dádivas puede resolver problemas sociales y comprar votos, pero no genera empleos.

El Presidente, sin embargo, parece vivir en su propio mundo. No parece haberse dado cuenta de la gravedad de la crisis económica que ya ha empezado y que amenaza con arrojar a decenas de millones de mexicanos a la pobreza y a la pobreza extrema. No ha entendido, por otra parte, que las medidas que ha tomado para frenar proyectos productivos, desde el aeropuerto de Texcoco hasta las generadoras de energías limpias, pasando por la cervecería de Mexicali, han tenido un costo enorme en la inversión y en la construcción y han destruido decenas de miles de empleos.

El mundo entero está enfrentando una crisis que no tiene precedente desde los tiempos de la Gran Depresión. El presidente López Obrador no es responsable de toda la crisis, por supuesto, pero sí de una serie de medidas que hicieron que la economía nacional empezara su contracción mucho antes que la internacional. También lo será de no tomar medidas ahora para que los inversionistas sientan nuevamente la confianza de invertir en México. sin el temor de que el Gobierno cambie las reglas de manera arbitraria en cualquier momento.

Educación estatizada

El Congreso de Puebla promulgó una nueva ley de educación que permite al Gobierno estatal fiscalizar escuelas, regular cuotas y considerar los bienes de los colegios particulares como parte del “sistema educativo estatal”. El gobernador Miguel Barbosa afirma que estas disposiciones están ya incluidas para todo el país en la Ley General de Educación de 2019. Esto es lo que da miedo.
25 Mayo 2020 04:07:00
Enterrarse en vida
No es la primera vez ni la última que la humanidad sufre una pandemia. El Covid-19 no es, según el historiador Jared Diamond, una enfermedad particularmente letal, comparada con la viruela o el ébola, ni especialmente transmisible, aunque circunstancias, como los viajes en avión, han hecho posible que en unos cuantos meses se difunda por el planeta. En la historia, sin embargo, “abundan los ejemplos de gérmenes que producen altos números de muertes y convulsiones muy amplias” (WSJ, 22.05.20).

Algunos precedentes rebasan por mucho lo que estamos viviendo. “La Muerte Negra -escribe Diamond- mató a una tercera parte de la población de Europa en los años 1347-51 y reincidió con saldos menores de víctimas durante muchas décadas posteriores”. La viruela diezmó a las poblaciones indígenas de América e hizo posible la conquista europea.

“Todos siempre queremos creer que la historia solo les pasa a ‘ellos’, en ‘el pasado’, y que de alguna manera estamos fuera de la historia, en lugar de imbricados en ella”, escribió Laurie Garrett en su ya clásico libro The Coming Plague. “Los microbios causantes de enfermedades, lejos de haber sido derrotados, ofrecen hoy amenazas cada vez mayores a la humanidad”.

Según William McNeill, de la Universidad de Chicago, “entre más ganamos, más empujamos las infecciones a los márgenes de la experiencia humana, más limpiamos el sendero a una posible infección catastrófica. Nunca escaparemos a los límites del ecosistema”.

Hoy estamos viendo una obsesión de millones por vivir en ambientes completamente asépticos. El crítico y humorista estadunidense Bill Maher comenta: “Me preocupa que los últimos dos meses de cuarentena le han dado a la gente la idea de que la manera en que los humanos podemos ganar nuestra guerra de un millón de años contra los microbios es evadirlos completamente. Y estoy aquí para decirles: No podemos”.

Si en un momento compadecimos a Howard Hughes porque a pesar de su enorme fortuna vivía encerrado, aterrado por los microbios, utilizando cajas de pañuelos desechables en vez de zapatos, hoy millones quieren mudarse a burbujas que no puedan transgredir ni las bacterias ni los virus. Se desinfectan las manos de manera compulsiva y ponen bandejas de cloro en las entradas de sus casas y oficinas. Hay que decirles que no se puede. y que no conviene.

Las mayores tragedias producidas por pandemias han sido producto de falta de inmunidad. Es el caso de la viruela en América, la peste bubónica en Europa o el VIH-sida. En el Covid-19, sin embargo, la infección genera anticuerpos, lo que significa inmunidad. Por eso el plasma de convalecientes puede ayudar a los nuevos pacientes y por eso puede desarrollarse una vacuna. La rápida difusión del coronavirus en el mundo está trayendo una creciente inmunidad grupal, pero tardará años en alcanzar a toda la humanidad.

Por lo pronto, debemos rechazar convertirnos en émulos de Hughes y volvernos prisioneros de nuestros propios temores. Convivimos con microorganismos de todo tipo y es imposible evadirlos. Solo nos haremos daño si logramos vivir en ambientes completamente asépticos, porque nuestro organismo requiere microorganismos para realizar funciones esenciales y para construir inmunidad.

Adoptemos medidas sensatas de higiene, protejamos a las poblaciones en mayor riesgo y compremos el equipo médico adecuado para quienes se enfermen. Pero no permitamos que el miedo nos entierre en vida.


Reetiquetado

Treinta mil empresas, la mayoría pequeñas y medianas, están obligadas a reetiquetar 880 mil productos alimenticios para el 1 de octubre por la NOM 051. En condiciones normales esto habría sido costoso y difícil, pero con las actuales restricciones por la pandemia la disposición puede tener consecuencias económicas muy negativas.
22 Mayo 2020 04:07:00
La misma excusa
Como en todos los demás casos en que impulsa medidas controvertidas, incluso ilegales, el presidente López Obrador afirma que lo hace para combatir la corrupción. “En esos actos de corrupción -declaró ayer- se dio la preferencia a estas empresas de generación de energías limpias en contra de la Comisión Federal de Electricidad. Lo que estamos haciendo ahora es poner orden y que haya piso parejo”.

El Mandatario anunció que va a pelear contra las suspensiones de los acuerdos de su Gobierno que buscan frenar la generación de energías limpias por empresas privadas. “No es posible que estamos pasando por un mal momento económico todos y quieran seguir medrando como si nada pasara. La corrupción no se debe permitir en ningún momento y menos ahora”.

No hay, sin embargo, visos de corrupción en los contratos de energías limpias. Las reglas son claras y justas. Se invitó a empresarios a invertir en plantas de nuevas tecnologías con la promesa de que la electricidad de menor precio se despacharía primero. Esto genera incentivos para aumentar la productividad y bajar el precio.

El Gobierno, sin embargo, quiere cambiar postfacto las reglas. Ordena que se compre primero la producción de la Comisión Federal de Electricidad, que no solo es más cara sino mucho más contaminante, y a los nuevos generadores ni siquiera les permite realizar las pruebas preoperativas para ofrecer electricidad en el mercado.

El Presidente, sin embargo, se queja: hasta “los periódicos más famosos del extranjero” dicen que “vamos a estatizar. No, lo que estamos haciendo es poniendo orden y acabando con la corrupción”.

No es que los proveedores independientes de energías limpias fueran una amenaza para la CFE. Al 30 de junio de 2018, la capacidad instalada de energía eólica representaba 5.74% del sistema; la fotovoltaica, o solar, 2.16 por ciento. La Comisión, por otra parte, mantiene el monopolio de la transmisión y la distribución al consumidor final no industrial. El resquicio en el que entra la competencia es pequeño, pero ni siquiera esto es aceptable para un Gobierno que quiere estatizar todo el sistema.

El acuerdo del 15 de mayo concentra todo el poder en la Secretaría de Energía. Un productor independiente no puede ya simplemente cumplir con las reglas y entrar a competir. La Sener decidirá si le permite generar o interconectarse, pero además puede cambiar después las reglas a discreción. De hecho, esto es lo que está haciendo con los 44 proyectos que ya se encontraban en pruebas preoperativas y que hoy, para el Gobierno, tendrían que tirarse a la basura. La Sener quiere aprovechar el combustóleo -ya prohibido en todo el mundo, incluso en alta mar, y que obtiene de las anticuadas refinerías de Pemex- para seguir generando electricidad.

Lo peor es que la CFE no tiene ni siquiera los recursos necesarios para invertir en la modernización de las partes del negocio en que conserva el monopolio. Las redes de transmisión y distribución están obsoletas; pero en lugar de mejorarlas, el Gobierno quiere sumar la generación al monopolio de la CFE.

La nueva política energética no tiene nada que ver con la corrupción. El Gobierno no ha presentado una sola prueba de algún acto indebido. Es una excusa para regresar al monopolio total que la CFE tenía en los tiempos del viejo PRI. Poco importa condenar a los mexicanos a pagar más por una electricidad más contaminante.

Felices

Aunque en campaña prometió duplicar el crecimiento, hoy el Presidente prefiere descartarlo. Pero no hay que preocuparse. Él mismo está trabajando en “un índice alternativo” que considerará, además del crecimiento, el bienestar y la desigualdad. Seguro ofrecerá resultados más felices que los que hoy tenemos.

21 Mayo 2020 04:07:00
Primero, no estorbar
Comparto el rechazo del Presidente a rescatar a las empresas. Entiendo la gravedad del desplome que enfrenta nuestro país y sé que miles de empresas quebrarán en los próximos meses; pero subsidiarlas no es la solución. Esta práctica no solo genera corrupción, sino que produce distorsiones importantes en el mercado.

No creo que el dinero de los contribuyentes deba emplearse para entregar dádivas a los pobres. Lejos de disminuir la pobreza, el asistencialismo se traduce en dependencia y compra de votos. Es todavía menos justificado, sin embargo, subsidiar a las empresas.

Entiendo las posiciones de los economistas y los políticos “progresistas”. Desde los tiempos de Franklin D. Roosevelt -a quien el presidente López Obrador dice admirar, aunque no crea en sus políticas- se ha hecho común el uso de recursos públicos para promover un crecimiento artificial en tiempos de recesión. A esto se le llama aplicar políticas “contracíclicas”.

La estrategia no es liberal (ni neoliberal). La defendió el economista británico John Maynard Keynes en su clásico libro de 1936 Teoría General del Empleo, el Interés y el Dinero y ha sido la propuesta preferida de los políticos y economistas que se consideran progresistas. En el actual desplome económico, la están aplicando la mayoría de los gobiernos del mundo.

Sin embargo, una cosa es no usar el dinero público para rescatar empresas y otra muy distinta imponerles cargas burocráticas excesivas o cambiarles las reglas del juego. La simple aplicación de normas claras, sin modificaciones retroactivas, tendría consecuencias muy positivas para las empresas de nuestro país. No hay que recurrir a costosos e injustos rescates.

El Gobierno federal ha venido tomando medidas que directamente afectan la certeza jurídica de las empresas. La primera, antes incluso de tomar el poder, fue la cancelación del aeropuerto de Texcoco. Las empresas constructoras fueron indemnizadas, por lo que no hubo demandas contra el Gobierno; pero el erario tendrá que pagar un elevado costo durante muchos años. Posteriormente el régimen se negó a conectar ductos de gas que estaban ya terminados; esa vez sí se renegociaron los contratos, pero terminaron siendo más beneficiosos para las concesionarias a valor presente, por lo que las empresas simplemente festejaron.

Otra decisión que cambió de manera retroactiva las reglas del juego fue la cancelación de la cervecera de Constellation Brands en Mexicali. La empresa todavía no ha demandado al Gobierno, en parte porque tiene otras plantas en México que debe proteger, pero el Gobierno recalcó la facilidad con la que puede modificar las normas después de que se realiza una inversión enorme.

En las últimas semanas el Gobierno ha emitido dos “acuerdos” para impedir la conexión a la red eléctrica de decenas de nuevas generadoras de energía limpia. Las firmas afectadas ya han promovido amparos, puesto que las disposiciones violan una amplia serie de leyes y, sobre todo, porque constituyen un inconstitucional cambio retroactivo a las reglas después de hacer las inversiones.

México se enfrenta hoy a una crisis económica que puede ser la peor desde la Gran Depresión. La solución, coincido con el Presidente, no es subsidiar a las empresas. Pero el Gobierno debe dejar de poner obstáculos a la inversión y de cambiar las reglas de manera retroactiva. Mucho ayuda el que no estorba.


Hacinamiento

Resulta que el hacinamiento es un factor más importante que la edad en la letalidad del Covid-19. En un análisis de 130 mil casos, Viridiana Ríos encuentra que el hacinamiento, la obesidad y la diabetes son los factores más relevantes en el riesgo de muerte por contagio en México. Y no la edad, como se dijo.
19 Mayo 2020 04:07:00
Codicia por lo ajeno
Alfonso Ramírez Cuéllar, presidente de Morena, ha visto la pandemia del coronavirus como una oportunidad para imponer su visión autoritaria a México. No es el primero. La expresidenta del partido, Yeidckol Polevnsky, ha dedicado muchos de sus mensajes en Twitter a ensalzar el régimen cubano.

El domingo, 17 de mayo, Ramírez Cuéllar, exdirigente de El Barzón, emitió un documento en papelería de Morena en el que señala que, “ante la emergencia económica y sanitaria”, hay que “convenir la creación del NUEVO ESTADO (mayúsculas en el original) que habrá de emerger de la crisis que estamos padeciendo. Se busca dar certeza de lo que será la nueva normalidad”.

Una de sus propuestas es “medir la concentración del ingreso en nuestro país”. No se trata únicamente de la pobreza, “hay que medir también la desigualdad y la concentración de la riqueza”.

Para cumplir este propósito, Ramírez Cuéllar propone utilizar a una institución autónoma y respetada, pero con poderes mucho más amplios de los que tiene en la actualidad. “El Inegi debe entrar, sin ningún impedimento legal, a revisar el patrimonio inmobiliario y financiero de todas las personas. El Inegi también debe tener acceso a las cuentas del Sistema de Administración Tributaria y a toda la información financiera y bursátil de las personas. La progresividad fiscal tendrá que aplicarse a la propiedad, la riqueza, el ingreso, las emisiones de CO2 y los daños a la salud”.

En México tenemos ya impuesto sobre la renta, al valor agregado, a productos y servicios, a la nómina, predial y muchos más. Las tasas, por otra parte, no son poca cosa. El impuesto corporativo es de 30% (sin considerar ni el reparto de utilidades ni el impuesto a los dividendos) mientras que en Suecia es de 22% y en Irlanda de 12.5 por ciento. Es cierto que la recaudación total en México es baja, pero no porque las tasas lo sean, sino porque sectores muy importantes de la economía están exentos o evaden impuestos ante la aquiescencia o la negligencia de la autoridad.

El presidente López Obrador parece haber entendido el costo de seguir elevando la carga fiscal y por eso ha prometido que no cobrará nuevos impuestos ni aumentará los ya existentes. Sus acólitos, sin embargo, parecen tener otras ideas. Morena, que sigue siendo el partido del Mandatario, parece querer promover un nuevo impuesto, ahora a la riqueza, y convertir al Inegi en un organismo inquisitorio que se meta a los hogares de las personas y a sus declaraciones fiscales. Las medidas que está proponiendo son dignas de un Gobierno fascista, quizá por eso habla del “nuevo estado”.

El líder de Morena busca arroparse con la figura del presidente López Obrador, a pesar del rechazo que este ha manifestado a los nuevos impuestos, y por eso dice que convertir al Inegi en una policía financiera sería una forma de llegar a la “nueva normalidad” que ha pregonado el Mandatario. Pero despojar a los ricos de su riqueza no tiene nada que ver con lo que ha prometido el Presidente y en la práctica no hará más que provocar una fuerte fuga de capitales.

El mensaje llega en mal momento, en medio de una crisis. A pesar de que el presidente López Obrador ha afirmado una y otra vez que no seguirá el camino de Hugo Chávez o Nicolás Maduro, sus escuderos políticos parecen empeñados en presentar a Cuba y a Venezuela como los modelos para nuestro país.


Influyentes

La imposición del Hoy no Circula a los autos menos o no contaminantes en el Edomex y la CDMX es, por supuesto, una tontería sin lógica sanitaria, pero la medida se vuelve más injusta cuando los influyentes, como la diputada federal de Morena, Juana Carrillo Luna, afirman que a ellos no les aplica.

18 Mayo 2020 04:07:00
Sucio monopolio
El que un Gobierno supuestamente de izquierda use todos los recursos a su alcance para impedir el uso de energías limpias nos dice mucho acerca de su verdadera filosofía. Para la Cuarta Transformación, sin embargo, es más importante recuperar los monopolios gubernamentales que contar con energías limpias.

La Secretaría de Energía (Sener) tenía listo la semana pasada el “acuerdo” para una “política de confiabilidad, seguridad, continuidad y calidad en el sistema eléctrico nacional”, pero la frenó la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria (Conamer), que le recordó que la disposición debía someterse a una evaluación de impacto regulatorio sobre la base de la Ley General de Mejora Regulatoria.

El Gobierno ordenó de todas formas la publicación en la edición vespertina del Diario Oficial de la Federación del 15 de mayo, con lo que obligó a la renuncia de César Hernández Ochoa, titular de la Conamer, nombrado por la propia 4T. Mandó también el mensaje de que va a reimponer el monopolio de la CFE sin importar la ley, las inversiones realizadas o el daño al ambiente.

El Centro Nacional de Control de la Energía (Cenace) usó con anterioridad la pandemia de Covid-19 como excusa para frenar la interconexión a la red de nuevos proveedores de energías limpias. La nueva “política de confiabilidad” de la Sener, que abroga la que se aprobó apenas en 2017, ya ni siquiera recurre a esa justificación: simplemente busca retomar el monopolio del Estado sobre la electricidad.

Este retorno al monopolio afecta a los proveedores de energías limpias y favorece la producción con combustibles fósiles, principalmente combustóleo y carbón, de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Se trata de los combustibles más sucios, prohibidos ya en buena parte del mundo, pero el Gobierno mexicano insiste en emplearlos para aprovechar la vieja infraestructura de la CFE. El retorno a los combustibles más sucios nos saldrá, además, bastante caro a usuarios o contribuyentes. Si bien las energías limpias fueron subsidiadas durante mucho tiempo, hoy son más baratas que las fósiles.

Ya han empezado a surgir protestas de otros países. Este 15 de mayo el embajador de Canadá, Graeme C. Clark, envió una carta a la secretaria de Energía, Rocío Nahle, solicitando una reunión telefónica para revisar el acuerdo del Cenace del 29 de abril y otras medidas que “ponen en riesgo la operación y continuidad de proyectos de energías renovables de empresas canadienses en México. [con] inversiones por aproximadamente 450 millones de dólares, así como la creación de más de mil empleos”.

Jean-Pierre Bou, encargado de negocios de la Unión Europea, señaló en otra carta que la decisión del Cenace “de suspender con plazo indefinido la entrada en operación de plantas de energías renovables y limitar la generación por centrales eólicas o fotovoltaicas en operación. impactará negativamente [en] 44 proyectos de generación de energía limpia. lo que pondrá en riesgo inversiones, incluyendo las de empresas de la Unión Europea, que superan los 6 mil 400 millones de dólares”.

Los acuerdos del Cenace y la Sener son un retroceso brutal para nuestro país. No solo nos condenan al uso de energías más contaminantes, sino que reviven el ineficiente monopolio de la CFE y mandan un mensaje al mundo de que en México ni la ecología, ni las leyes, ni los acuerdos internacionales valen ante las decisiones del Gobierno.


Desigualdad

En “La nueva política económica en los tiempos del coronavirus” AMLO argumenta, como siempre, que el neoliberalismo trajo desigualdad a México. Pero acompaña su documento con una gráfica que muestra la reducción de la desigualdad de 1989 a 2018. ¿Quién le habrá preparado el trabajo?
15 Mayo 2020 04:01:00
Amor en los tiempos
El confinamiento tiene costos importantes, algunos de los cuales han sido ampliamente documentados. Se ha difundido mucha información, por ejemplo, sobre los roces familiares en una convivencia que se vuelve forzada, sobre los retos de la educación y el trabajo a distancia, sobre las angustias que generan el temor al contagio y el miedo al desempleo y a quedarse sin ingresos. En los hogares más pobres, el hacinamiento se convierte en el problema principal y hace casi imposible respetar el aislamiento. Pero hay otros costos humanos que no se expresan tan abiertamente. porque su naturaleza es la discreción.

No solo las oficinas están cerradas, también los restaurantes, los bares y los centros de reunión y entretenimiento. No prestan servicio ni los moteles ni los hoteles. Un sinnúmero de amores clandestinos, aquellos que nadie reconoce pero que añaden sazón a las relaciones humanas, están suspendidos.

Supongo que al leer estas reflexiones las ligas de la decencia y los conservadores me lincharán. Las normas de las iglesias y de los moralistas establecen con virtual unanimidad que las familias y los matrimonios deben ser baluarte inamovible de fidelidad y exclusividad. "hasta que la muerte los separe". La Cartilla Moral de Alfonso Reyes, que el presidente López Obrador ha recuperado, sentencia: "La familia es un fenómeno natural y puede decirse que, como grupo perdurable, es característico de la especie humana. La familia estable humana rebasa los límites mínimos del apetito amoroso y de la cría de los hijos".

La vida, sin embargo, nos revela otra realidad. Muchos hombres y mujeres buscan la diversidad de forma natural, ya sea en relaciones amorosas o en simples coqueteos, y el confinamiento está volviendo más difíciles, si no imposibles, estos divertimentos.

En El Amor en los Tiempos del Cólera, Gabriel García Márquez narra el caso de una pareja que mantiene en secrecía una relación estable y sólida. Jeremiah de Saint-Amour, refugiado antillano, esconde su relación con "una mulata altiva, con los ojos dorados y crueles", que "lo había acompañado durante media vida con una devoción y una ternura sumisa que se parecía demasiado al amor". ¿Por qué eligieron "el azar de estos amores prohibidos"? En parte porque "Era su gusto", explica ella. "Además, la clandestinidad compartida con un hombre que nunca fue suyo por completo, y en la que más de una vez conocieron la explosión instantánea de felicidad, no le pareció una condición indeseable. Al contrario: la vida le había demostrado que tal vez fuera ejemplar".

El amor en los tiempos del Covid está lleno de angustias e inseguridades. Algunas parejas se separan, otras se reencuentran, algunas más se extrañan. El confinamiento puede renovar el amor, pero puede también imponer una distancia terrible para quienes se aman y no se pueden ver ni tocar.

En este momento de pandemia no puedo dejar de pensar en esa mulata que pierde a su amante, Jeremiah de Saint-Amour, cuando este decide suicidarse a los 60, con ayuda de ella, porque no quiere ser viejo. Ella "seguiría viviendo en este moridero de pobres donde había sido feliz", nos cuenta García Márquez, quien reflexiona más adelante sobre otra pareja, Fermina y Florentino, que "habían vivido juntos lo bastante como para darse cuenta de que el amor era el amor en cualquier tiempo y en cualquier parte, pero tanto más denso cuanto más cerca de la muerte".

Volar el 'Reforma'
El Presidente y su ejército de incondicionales cuestionan al Reforma y a los periodistas que no aplauden. Quizá por eso hay gente que se siente justificada de amenazar con "volar" el edificio del periódico.
14 Mayo 2020 04:07:00
Nueva normalidad
El presidente Andrés Manuel López Obrador declaró este 12 de mayo que “ya vamos a regresar a la nueva normalidad”. Si bien la expresión parece una contradicción en términos, no hay realmente razón por la cual no se pueda proyectar hacia el futuro una normalidad distinta a la del pasado. Lo que sí es cuestionable es decir que vamos a “regresar” a algo que antes no existía.

El término “nueva normalidad” no lo inventaron los políticos de la Cuarta Transformación. Lo han usado los especialistas de la Organización Mundial de la Salud y lo adoptó el Gobierno español en su “Plan de transición hacia una nueva normalidad”. Hoy lo retoma el equipo de López Obrador.

Es sensato que el proceso de reactivación de la vida económica y social sea gradual y que empiece por municipios sin contagios, vecinos también de otros municipios sin contagios. Llamarles “municipios de la esperanza”, sin embargo, muestra una vez más el deseo de sacar tajada política de la crisis. Es una alusión al partido que se promueve como “la esperanza de México” y al político que se conoció como “un rayito de esperanza”.

El retorno a las actividades económicas está generando controversias no solo en México sino en el mundo entero. El condado de Los Ángeles, en California, está considerando la posibilidad de ampliar su cuarentena tres meses más, mientras que otros estados y condados en la Unión Americana están empezando ya su reapertura. Hay una fuerte disputa política en Estados Unidos entre quienes exigen ya la reapertura y quienes insisten en mantener un confinamiento forzoso.

Algunos consideran que los cierres tendrían que alargarse mucho más que tres meses. Sin una inmunidad colectiva, sin medicamentos para tratar la enfermedad y sin vacunas, no hay certeza de que el reinicio de actividades no lleve a nuevas oleadas de contagios. Hemos visto rebrotes en lugares que parecían haber vencido ya la pandemia, como Wuhan en China, Corea del Sur y Hokkaido en Japón. Sin embargo, ninguna economía del mundo puede resistir un cierre de dos o tres años. Lo mejor es ir definiendo reglas y protocolos para reiniciar actividades.

La reapertura en México se llevará a cabo gradualmente y por municipios. En principio esto parece correcto, ya que cada región tiene sus propias características y situaciones. Pero si los estados o municipios deciden no acatar el programa federal, “no habrá controversia, no vamos a pelearnos”, dijo ayer el presidente López Obrador. Esto puede llevar a una situación confusa, en que se apliquen criterios diferentes en municipios y estados con condiciones similares y se generen cuellos de botella en la economía.

La minería y la construcción deben abrirse lo antes posible: son los cimientos de muchas cadenas de producción. Por eso ha sido tan injusto que el Gobierno haya cerrado estas actividades, mientras mantenía sus propios proyectos abiertos. Por otra parte, la industria automotriz debe abrirse, aunque el mercado esté muy débil, porque no podemos romper las cadenas productivas de Norteamérica.

Sin embargo, una cosa será ordenar la reapertura y otra muy distinta generar una reanudación inmediata de las actividades económicas. Nos acercamos a la peor crisis económica del mundo desde la Gran Depresión. Lo peor de todo es que el Gobierno mexicano no parece ni siquiera entender la tormenta que se avecina.


Sin pruebas

La realización de pruebas de Covid-19, señala la Organización Mundial de la Salud, es crucial para reabrir la economía con seguridad, pero el Gobierno mexicano está empeñado en obstaculizarlas. Este 12 de mayo el Hospital ABC comunicó a sus médicos que, por indicaciones de la Cofepris, “queda suspendida la toma de muestras para realizar la prueba SARS-CoV2, IgG, hasta nuevo aviso”.

13 Mayo 2020 04:02:00
Primero los pobres
No a todo el mundo le ha caído la actual coyuntura como anillo al dedo. Si bien el presidente López Obrador celebra “la crisis del modelo neoliberal”, porque piensa que le ayudará a impulsar la transformación que desea, hay buenas razones para pensar que los pobres serán las principales víctimas.

El Coneval, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, ha señalado en un estudio que, la contingencia sanitaria internacional provocada por la enfermedad del coronavirus en México, puede revertir los avances en desarrollo social de la última década y comprometer la capacidad de recuperación económica de los hogares y las unidades económicas”.

Según el Coneval, “la pobreza por ingresos se podría incrementar entre 7.2 y 7.9 puntos porcentuales, teniendo un incremento de la pobreza extrema por ingresos entre 6.1 y 10.7 millones de personas para 2020, mientras que para la pobreza laboral se estima un aumento de 37.3 a 45.8% en los primeros dos trimestres del 2020.

La idea de que en el “período neoliberal” solo hubo deterioro para los pobres es falsa. “Entre 2008 y 2018 –señala el Coneval– México logró una disminución de la pobreza de 2.5 puntos porcentuales, al pasar de 44.4% a 41.9 por ciento. Las carencias sociales que presentaron mayores reducciones fueron el acceso a los servicios de salud, pasando de 38.4% en 2008 a 16.2% en 2018, así como la calidad y espacios de la vivienda, que en 2008 era de 17.7% y en 2018 fue de 11.1 por ciento”.

La pandemia genera riesgos sanitarios importantes, pero la caída económica tendrá efectos más devastadores entre los pobres. “Las crisis de 1994-1996 y 2008-2010 muestran cómo la población se ve afectada por el aumento en el desempleo y disminución de los ingresos. Los grupos de población que enfrentan mayores adversidades suelen ser los de menores ingresos”.

La crisis económica es mundial. No podemos responsabilizar al Gobierno de López Obrador por un desplome de tal naturaleza. Pero la actual Administración ha tomado medidas que provocaron una caída de la inversión productiva y de la actividad económica aun antes de la llegada del coronavirus.

La economía nacional registró un descenso, pequeño, pero descenso, en 2019 de 0.1% después de una década de crecimiento moderado, pero crecimiento. Ya en los tres primeros meses de 2020 nuestro país tuvo un tropiezo trimestral de 1.6% que anualizado se traduce en una caída de 6.5% bastante mayor que el 4.8% anualizado de Estados Unidos. La actividad industrial bajó 4.9% en los 12 meses concluidos en marzo.

La caída de la economía mexicana se adelantó a la pandemia debido a una serie de decisiones gubernamentales, como las cancelaciones del aeropuerto de Texcoco, de las nuevas plantas privadas de electricidad, de las licitaciones de proyectos de petróleo crudo y de la planta cervecera de Mexicali. En febrero hubo una baja de 10.2% anual en la inversión fija bruta. Solo en abril se perdieron 555 mil 247 empleos formales registrados en el IMSS. Los costos sociales empiezan ya a notarse.
Si el Gobierno quiere realmente poner primero a los pobres, es momento para rescatar lo más que se pueda de la inversión productiva. Una parte de la caída es inevitable, por la pandemia; pero en aquellos campos en que el Gobierno puede promover la inversión, debe hacerlo de manera vigorosa.

Militarización

Las fuerzas armadas son, al parecer, la única opción en este momento para combatir al crimen organizado. Pero todos recordamos el rechazo de AMLO y de los morenistas, como Mario Delgado, a la militarización de la seguridad pública. Hoy están haciendo lo que rechazaron en el pasado.



12 Mayo 2020 04:01:00
Enemigo del pueblo
El presidente Andrés Manuel López Obrador se lanzó ayer contra el New York Times. “Hace unos días –dijo– salió en el New York Times una nota sobre el ocultamiento de muertos. El New York Times es un periódico famoso, pero con poca ética. En este caso es evidente que no hicieron un buen trabajo, que actuaron de manera tendenciosa. Faltó ética, no nos dejemos apantallar”.

No es este el primer cuestionamiento del Mandatario o de su equipo a los medios. El 8 de mayo el subsecretario de salud, Hugo López-Gatell, cuestionó que hubieran aparecido cuatro notas del New York Times, El País, el Wall Street Journal y el Washington Post poniendo en duda las cifras oficiales de la pandemia. “Llama la atención la sincronía”, afirmó.

López Obrador ha descalificado una y mil veces al periódico Reforma (aclaro interés: yo colaboro con él) así como a otros medios y periodistas. Todos son corruptos o defensores de la corrupción, con excepción de aquellos que lo alaban siempre. Los mismos ataques ha lanzado contra las redes sociales, como Twitter y Facebook, que antes consideraba “benditas”, porque ahora son mercenarias y se enriquecen vendiendo “publicidad a bots”.

“Nos defienden creo que tres y estoy hablando de periodistas –ha dicho–. ¿Quiénes defienden, en estos últimos días? Federico Arreola, que nos defiende, enfrenta toda esta campaña de calumnias, Enrique Galván, de La Jornada, Pedro Miguel”. Para el Mandatario no hay medias tintas. “Estás a favor de la transformación o estás a favor del régimen de corrupción y de privilegios. Desde luego que hay matices, pero aquí sí es de definiciones”.

“No hay en México un periodismo profesional” ha declarado López Obrador, pero tampoco en Estados Unidos, España o el Reino Unido. Si hoy acusa al Times de falta de ética, en 2019 exigió disculpas al Financial Times por “quedarse callado mientras se imponía la corrupción en el país” y por aplaudir las “reformas estructurales”.

López Obrador no es el único gobernante que sostiene que los medios son el villano más perverso. El estadunidense Donald Trump advirtió ayer en Twitter: “El enemigo del pueblo. Tristemente, nuestros lastimosos medios son TOTALMENTE CORRUPTOS (sus mayúsculas)”.

Trump ha atacado constantemente a medios que considera corruptos y “enemigos del pueblo”: el New York Times, el Washington Post, las cadenas de televisión CNN, CBS, ABC y NBC. Los únicos medios honestos en su país son, para él, Fox News y el derechista conductor de radio Rush Limbaugh, a quien entregó la medalla presidencial de la libertad en febrero.

La misma actitud despliega Jair Bolsonaro de Brasil, quien en marzo calificó de “fantasía” la pandemia del Covid-19 y consideró que esta no es más que el producto de una cobertura alarmista de los medios.

Los periodistas pueden equivocarse y lo hacen con frecuencia. Uno puede cuestionar sus datos, conclusiones u opiniones, pero tildar a todos de corruptos porque no aplauden es no entender la realidad ni la razón de ser de los medios.

“No, es que todo lo están tergiversando, todo, todo, todo”, dijo ayer exasperado el Presidente al culpar a los medios de las reacciones por su descalificación a los médicos “del período neoliberal” que supuestamente solo buscaban enriquecerse. El problema es que las afirmaciones en que los acusó de preguntar “¿qué tienes?. ¿qué tienes de bienes?...” están ahí para quien quiera conocerlas.



Fraude

Las violaciones de la Ley Bonilla “ponen de manifiesto un verdadero fraude a la Constitución”, en opinión del presidente de la Suprema Corte Arturo Zaldívar. El intento de ampliar el mandato del gobernador Jaime Bonilla de Baja California de dos a cinco años no tuvo el respaldo de un solo ministro.



11 Mayo 2020 04:07:00
Cuentas del Covid
Este 9 de mayo México registraba 33 mil 460 contagios de coronavirus y 3 mil 353 muertes (SSa), 10.0% exactamente. Suecia, con 25 mil 921 contagios, contabilizaba 3 mil 220 muertes o 12.4% (Universidad Johns Hopkins). Dado que México es un país 12 veces más poblado, sin embargo, las muertes por población eran muy distintas. Suecia tenía 31.62 por cada 100 mil habitantes, México solo 2.66.

¿Cómo se explica? Una posibilidad es que Suecia haya avanzado más en la pandemia. El país nórdico registró su primer caso el 31 de enero y la primera muerte el 11 de marzo, México tuvo su primer caso el 27 de febrero y la primera muerte el 18 de marzo. Otras posibles explicaciones son la juventud de los mexicanos, el clima más cálido de nuestro país o el mayor porcentaje de población rural y aislada. Aun así, las dudas son inevitables cuando la tasa de mortalidad por contagio en México es tan cercana a la de Suecia, pero tan lejana frente a la población total.

La incredulidad aumenta cuando vemos que México registraba el 9 de mayo 21 mil 804 casos de recuperación contra solo 4 mil 971 de Suecia (Worldometer). ¿Es tan superior nuestro sistema de salud que hemos logrado cuatro veces el número de recuperaciones que Suecia con un número de contagios bastante similar?

El Gobierno mexicano reportaba el 9 de mayo la aplicación de 128 mil 481 pruebas; Suecia, 148 mil 500, pero con una población 12 veces menor, lo que significa 14 mil 404 pruebas por cada millón de habitantes en Suecia contra 959 de México (Worldometer). Ahí parece radicar la diferencia.

El New York Times, el Wall Street Journal, el Washington Post y El País, publicaron la semana pasada notas en las que aseguraban que México está subregistrando contagios y muertes. El Gobierno federal, como suele hacer, respondió sugiriendo que estos periódicos internacionales estaban participando en un complot contra México. El subsecretario de salud Hugo López-Gatell señaló, sospechosista, que las notas habían aparecido de manera “sincrónica” y que habían sido reproducidas “por varios protagonistas de las redes sociales, individuos ligados a administraciones anteriores y a los negocios de la industria farmacéutica y de los insumos de la industria de la salud, así como a unos cuantos con aspiraciones políticas”.

Supongo que así se arreglan todos los problemas en la cuarta transformación, con acusaciones de complots, pero las cifras oficiales siguen dejando dudas. Mientras que Tedros Aghanom Ghebreyesus, director de la Organización Mundial de la Salud, señala que los países deben hacer “pruebas, pruebas, pruebas”, el doctor López-Gatell sostiene que estas no son necesarias: “No se necesita el número de casos. Lo que se necesita es entender los datos, entender cómo es la mecánica de una epidemia para tomar las decisiones más adecuadas. Hay varias personas que dicen que estamos a ciegas, no tenemos información. Está a ciegas el que quiere ir a ciegas. Nosotros tenemos la información adecuada para tomar decisiones”.

Por lo pronto, tenemos una cifra de solo 8 mil 48 casos activos, pero un número altísimo de más de 20 mil recuperados. Contabilizamos 26 muertos por millón de población, menos que los 91 de Dinamarca o los 90 de Alemania. Quizá estábamos “mejor preparados para enfrentar el momento más difícil”, como ha declarado el presidente López Obrador. La otra posibilidad es que estamos llevando mal las cuentas.


Puebla y Tabasco

Miguel Barbosa de Puebla pasó de “los pobres somos inmunes” al “estaremos colapsados en 20 días”. Tabasco se declaró libre del coronavirus, pero hoy el gobernador Adán Augusto López está contagiado. Barbosa impone el Hoy No Circula para aumentar la aglomeración en el transporte público, López cierra los supermercados para dejar sin alimentos a los tabasqueños.


08 Mayo 2020 04:07:00
Dopamina digital
La verdad es que sí los extraño los días que no trabajan. Son mis trolls. No, no son realmente bots, aunque el Presidente insista en usar el término de manera equivocada. Los bots son “robots”, programas informáticos diseñados para multiplicar mensajes de manera automática. Los trolls (o troles, versión españolizada de la voz original que procede del noruego) son personas reales que se dedican a criticar de manera maliciosa y a lanzar insultos, descalificaciones o provocaciones en redes sociales.

Muchos trolls recurren a identidades falsas, pero otros no. Supongo que algunos son pagados; pero yo quiero pensar que los míos, los que me insultan y zahieren cotidianamente en redes sociales, lo hacen por principio, porque realmente están en contra de todo lo que escribo y de todo lo que opino. Eso los hace doblemente entrañables para mí.

El presidente López Obrador ha pasado de agradecer el apoyo de las “benditas redes sociales” a cuestionar la “infodemia, esta nueva epidemia que tiene que ver con las noticias falsas que proliferan, ese virus que se transmite y que produce desinformación, alarma y, desde luego, que afecta a la convivencia social”.

Para Jenaro Villamil, director general del Sistema de Radiodifusión del Estado Mexicano, “la infodemia”, término propuesto originalmente por el director general de la Organización Mundial de la Salud, el doctor Tedros Aghanom Ghebreyesus, se refiere “a la sobreabundancia de información falsa, maliciosa o medias verdades sobre la pandemia y su rápida propagación”. Como todo cuestionamiento de la 4T debe tener un villano, los culpables en este caso son las perversas empresas dueñas de Twitter, Facebook, Whats-App, Instagram y YouTube.

“El negocio -afirma Villamil- es intoxicar a las redes sociales y la intoxicación genera lo que algunos llaman la dopamina digital. Si nosotros escuchamos, vemos y compartimos información negativa, hay un efecto emocional en nosotros que nos hace adictivos [sic] a eso, como también nos podemos hacer adictivos [sic] a los memes o a las burlas”.

Cuando las burlas se dirigían a Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto o Aurelio Nuño eran no solo valientes sino patrióticas, pero hoy se enfocan a López Obrador o a Hugo López-Gatell y empiezan a preocupar. “La infomedia nos afecta a todos -advierte Villamil- porque la rápida transmisión de la información falsa genera miedo, desconfianza, polarización, en lugar de generar solidaridad, empatía y una acción social más contundente”.

Beatriz Gutiérrez Müller, la esposa del Presidente, sufrió en carne propia los embates de los trolls y decidió retirarse en su momento de Twitter. Hoy ha regresado con mensajes edificantes que buscan ser menos polémicos.

Algunos de quienes participamos en medios o redes sociales hemos aprendido que los insultos y difamaciones son una consecuencia natural de nuestro trabajo. Las descalificaciones, sin embargo, generan polémicas y aumentan el número de seguidores e interacciones. Es exactamente el resultado opuesto al que buscan los trolls.

Yo debo reconocer que los fines de semana o los días feriados, cuando mis trolls reducen notoriamente su actividad, mis artículos o comentarios generan menos descalificaciones y también menor polémica. Es inevitable que en esos momentos los eche de menos. Por supuesto que no me he vuelto “adictivo”, como dice Villamil, pero quizá sí un poco adicto a la dopamina digital de la que habla nuestro eminente político y teórico de los medios.


Limpísimo

“Ahora están planteando que ya no se van a usar las energías limpias -dijo el Presidente este 6 de mayo-. No es cierto, se van a usar las energías limpias. Pero no son las energías limpias”. ¿Más claro que eso?
07 Mayo 2020 04:07:00
No esenciales
La secretaria de Energía, Rocío Nahle, compartió ayer por Twitter “el último reporte de los avances de la construcción”, de la refinería de Pemex en Dos Bocas. En un video mostró la cimentación de las áreas de proceso, lo que sin duda ha generado envidia en muchas empresas de construcción cuyas obras han sido detenidas porque el Gobierno las consideró “no esenciales”. La ley no se aplica a todos por igual en nuestro país.

Son muy extraños los criterios con los que se definen en esta emergencia sanitaria las actividades esenciales y las no esenciales. La producción de tequila, por ejemplo, es esencial, pero no la de cerveza. La industria farmacéutica o la de alimentos son esenciales, lógico, pero no la de empaques y envases, lo cual hace cada vez más difícil enviar los medicamentos y alimentos a los puntos de venta. Muchas fábricas deben seguir ofreciendo productos de todo tipo, entre ellos instrumentos médicos, pero las minas están cerradas, lo cual deja a muchas sin insumos básicos. Si llegamos a tener desabasto será por ineptitud, por falta de conocimiento sobre cómo funcionan las cadenas de producción y de distribución.

El Gobierno de López Obrador se ha preocupado mucho por atender las exigencias del Gobierno de Estados Unidos para que se abran las actividades que se encuentren en las cadenas de producción de las empresas estadunidenses, pero no muestra el mismo interés por atender los reclamos de las empresas mexicanas que han visto cerradas sus actividades a pesar de que podrían estar trabajando con las adecuadas medidas de salud.

Los criterios de cierre de empresas o tiendas son en buena medida irracionales. Favorecen a algunas firmas y consumidores, pero castigan a otras sin razón. Esto me quedó claro hace unos días cuando decidí comprar una bicicleta para trasladarme en estos días en que las restricciones a la circulación y al transporte público hacen más complicado de lo necesario acudir todos los días a mis programas informativos de radio y de televisión (clasificados como actividades esenciales). Quise primero adquirirla en una tienda especializada en bicicletas, pero estaba cerrada, porque no es un producto esencial. Busqué una en un Elektra cercano, que sí estaba abierto (aclaro interés: colaboro con TV Azteca, una empresa propiedad del mismo grupo corporativo), pero me dijeron que no podían vendérmela porque las autoridades dijeron a la tienda que podía mantener sus actividades esenciales, pero no las no esenciales, y la venta de bicicletas no lo es. Fui después a un Walmart y ahí sí había esas bicicletas no esenciales, solo que no me gustaron. Al final compré una en Amazon, pero nunca entendí los criterios para que en algunos lugares se pudiera vender una bicicleta y en otros no.

Las decisiones de las autoridades sobre qué actividades o productos son esenciales representan enormes diferencias en las posibilidades de supervivencia de un negocio en esta crisis. Las tiendas de electrónicos no telefónicos, por ejemplo, han tenido que cerrar ya que sus productos no se consideran esenciales, por lo que muchas pueden quebrar, pero los supermercados sí venden pantallas en lo que constituye un caso de competencia desleal.

Tenemos también el cierre forzoso de muchas empresas de construcción mientras que se exenta a las que están trabajando en los proyectos favoritos del Presidente, como la refinería de Dos Bocas. Por eso resulta tan insultante el video de la secretaria de Energía para todos aquellos que laboraban en obras que han tenido que cerrar.


Infodemia

Hemos pasado de las “benditas redes sociales” al cuestionamiento de la “infodemia” de las redes. Todo el que aplauda al Presidente es bendito, quienquiera que lo cuestione es generador de pandemias informativas.


06 Mayo 2020 04:07:00
Energía sucia
En sus Lecciones de la Pandemia de este domingo, el presidente López Obrador acusó al “modelo neoliberal” de empobrecer a las sociedades por su “enfoque mercantilista, individualista y de poca solidaridad”, pero también por los daños que “puede ocasionar al medio ambiente y a la salud de las personas”.

No presentó a su Gobierno como ejemplo de neoliberalismo extremo, pero pudo hacerlo ante su campaña contra las energías limpias. Un Gobierno realmente preocupado por la salud y el ambiente no habría emitido un acuerdo como el del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) del 29 de abril, que “suspende las pruebas preoperativas de las centrales eléctricas intermitentes eólicas y fotovoltaicas en proceso de operación comercial. Asimismo para aquellas que no han iniciado, no se autorizarán pruebas preoperativas”.

Este “acuerdo” prohíbe de manera indefinida la entrada a la red nacional de distribución de electricidad de nuevas generadoras de energía eólica y solar. Se aplica incluso a las plantas que están ya terminadas y no han tenido pruebas preoperativas. Supongo que los inversionistas, como los de la cervecera de Mexicali, tendrán que aceptar que sus inversiones multimillonarias se tiren a la basura. Ya se va haciendo costumbre en México.

La medida se ha justificado por la “emergencia sanitaria” y con la excusa de promover “la eficiencia, la calidad, la confiabilidad, la continuidad y la seguridad del sistema eléctrico nacional”. En el mismo acuerdo, sin embargo, se presentan también motivaciones políticas, como el “criterio de soberanía”.

La razón de fondo, sin embargo, se manifiesta en el acuerdo cuando señala que “se ha presentado una reducción en el consumo de energía eléctrica por los consumidores finales”. El objetivo es simplemente proteger a un productor ineficiente de energía sucia, la Comisión Federal de Electricidad.

Hubo un tiempo en que el Cenace, como institución autónoma, no habría aceptado una decisión de esta naturaleza, pero una de las prioridades de la cuarta transformación ha sido reemplazar a los profesionales de las instituciones autónomas con incondicionales que reciben instrucciones directamente del Gobierno.

Lo vemos en el Cenace, pero también en la Comisión Reguladora de Energía y en otras instituciones autónomas. Solo así se puede entender una decisión como esta que resultará perjudicial para los ciudadanos y para el país.

No es novedad la animadversión que el presidente López Obrador les tiene a las energías limpias. Hace unas semanas se quejó de unos aerogeneradores en La Rumorosa, Baja California, porque a su juicio afeaban el paisaje. El que pudieran generar energía limpia no era para él ni siquiera significativo.

Su secretario del Ambiente, Víctor Toledo, también ha cuestionado los aerogeneradores y sus “gigantescas aspas que giran para atrapar el aire de los territorios indígenas”. Recientemente su dependencia, la Semarnat, vetó un proyecto federal para instalar una muy necesaria planta de generación eólica en Baja California Sur.

“La infección planetaria ha venido a mostrar que el modelo neoliberal está en su fase terminal”, aseguró el presidente López Obrador en sus Lecciones de la Pandemia. Es necesario construir una sociedad más solidaria y que respete el ambiente. Qué lástima que su Gobierno esté tomando medidas para detener las energías limpias. Supongo que es un ejemplo extremo de la perversidad de los gobiernos neoliberales.


Ni el precio

No solo la limpieza de la energía es importante, también su precio. Un consultor me señala que “Estados Unidos gasta menos de 5 centavos en energía por cada dólar de Producto Interno Bruto. En México gastamos más de 12 centavos”. Esto reduce la competitividad mexicana y genera pobreza.


05 Mayo 2020 04:07:00
Covid liberal
La culpa es de los liberales que dejaron de invertir en salud pública y desatendieron las enfermedades crónicas, “como la hipertensión, la diabetes, la obesidad y los padecimientos renales”. Ellos son responsables del consumo de alimentos “chatarra” y de “la ausencia de educación nutricional y de fomento al ejercicio físico y a las actividades deportivas”. Estas son las reflexiones que el presidente López Obrador compartió el 3 de mayo en su documento “Algunas lecciones de la pandemia Covid-19”.

No sorprende el argumento fácil, casi un dogma en el grupo en el poder. Irma Eréndira Sandoval, la secretaria de la Función Pública, afirmaba el 23 de abril que el programa de “austeridad republicana”, que busca contrarrestar el desplome económico causado por las medidas de emergencia sanitaria, debe cumplirse “para superar esta crisis del modelo neoliberal”. El Presidente ofreció una variación sobre el mismo tema el domingo cuando afirmó: “Lógicamente, el coronavirus no es responsable de esta tragedia económica. La pandemia solo ha puesto en evidencia el fracaso del modelo neoliberal en el mundo”.

No hay razón, sin embargo, para pensar que la economía de mercado o la filosofía liberal (lo de “neo” es un simple prefijo descalificativo) sean responsables de la pandemia o de la crisis económica. Para empezar, la enfermedad surgió en China, un país con fuerte intervención del Estado en la economía y en la sociedad. Una de las razones de la propagación original fue la censura del Gobierno a los médicos y grupos de la sociedad que pretendieron alertar sobre la nueva enfermedad.

La pandemia se ha difundido por igual a naciones con regímenes liberales, como Canadá, Alemania, Suiza o Suecia, y a estados autoritarios, como Turquía o Rusia. Es verdad que el aislamiento de los países autoritarios, y su capacidad para imponer confinamientos forzosos, ha ayudado a reducir el ritmo de la propagación, pero al final el coronavirus no tiene preferencias ideológicas.

Si algo nos dice la experiencia es que los países con mayor prosperidad, producto de un mercado más libre y vigoroso, pero también con mejor tecnología y mejores servicios médicos, registran los mejores resultados. Corea del sur, Taiwán y Singapur, que se cuentan entre los países con mayor libertad económica en el mundo, han tenido excelentes avances en la lucha contra la pandemia. En Europa, Alemania, que mantiene políticas más liberales y aplicó en la crisis medidas de menor restricción a las libertades, ha tenido mejor desempeño que España, Italia y Francia, los cuales sufren una mayor intervención del Estado en la economía e impusieron confinamientos autoritarios. Chile, todavía el país más liberal de Latinoamérica, tiene solo 1.3 muertes contra 100 contagios registrados, mientras que México, con su Cuarta Transformación, registra un elevado índice de 9.2, a pesar de que en México casi no se hacen pruebas del coronavirus.

El Covid no es ni liberal ni populista. Más que reflejar una crisis del modelo liberal, subraya la importancia de tener una economía libre y eficiente, con un Estado que gaste más en salud pública y menos en refinerías para empresas estatales quebradas como Pemex.

Tiene razón el presidente López Obrador cuando dice que la pandemia ya empieza a dejar sus lecciones. Solo que son diametralmente opuestas a las que él ha enumerado.


Ley seca

¿Para qué ha servido la ley seca que se ha aplicado en algunas alcaldías y entidades? No ha afectado al coronavirus, que no bebe, pero sí ha generado un mercado negro y la producción de alcohol ilegal que ha dejado un saldo de decenas de muertos e intoxicados.
04 Mayo 2020 04:07:00
Mortalidad por Covid
¿Cuál es la tasa de mortalidad del Covid-19? Parece una pregunta fácil, pero no lo es. La razón es que no sabemos cuántos casos hay.

La mortalidad de las enfermedades varía enormemente. Las encefalopatías espongiformes transmisibles tienen una letalidad de 100 por ciento. La viruela mayor registra 95%, aunque las vacunas y tratamientos bajan la cifra a 10 por ciento. El VIH-sida mata de 80 a 90% de los infectados en cinco años si no se trata, pero los medicamentos permiten alargar la vida sin eliminar la enfermedad. El MERS registra 35% de mortalidad; el dengue hemorrágico sin tratamiento, 26%; el SARS, 11% y la influenza estacional, 0.1 por ciento.

El coronavirus registraba el 28 de abril una mortalidad global de 6.95% sobre los casos registrados, según la Universidad Johns Hopkins, pero las cifras de cada país muestran discrepancias enormes. Bélgica, por ejemplo, tiene 15.7%; Alemania, 4.1%; Chile e Israel, 1.4 por ciento. Este es un comportamiento extraño para una enfermedad producida por el mismo coronavirus. La razón, sin embargo, no está en el SARS-CoV-2, sino en la forma en que se definen los casos a través de pruebas caras y escasas.

Es indudable que el número real de contagios es muy superior al registrado oficialmente. En la ciudad de Nueva York, 21% de 3 mil personas registró anticuerpos de Covid-19 cuando se le realizó pruebas. Esto sugeriría que 2.7 millones de residentes de la urbe tienen o han tenido la enfermedad. La cifra es mucho más alta de lo estimado. Un estudio de la Universidad de Stanford encabezado por Eran Bendavid sugiere que hace unas semanas la prevalencia en Santa Clara, California, era de 2.49 a 4.16% de la población. “Estas estimaciones de prevalencia representan un rango de 48 mil a 81 mil personas infectadas en el condado de Santa Clara a principios de abril, entre 50 y 80 veces más que los casos confirmados”.

¿Por qué es importante que el número de casos sea tan superior al oficial? Porque afecta la tasa de mortalidad.

“El reciente estudio de la Universidad de Stanford -afirma el doctor Scott W. Atlas del Grupo de Trabajo sobre Políticas de Salud de la Hoover Institution de Stanford- ahora estima que la tasa de mortalidad del Covid-19 es probablemente de 0.1 a 0.2%, una tasa menor que las estimaciones previas de la Organización Mundial de la Salud que eran 20 a 30 veces mayores y que motivaron las políticas de aislamiento”. Pero no solo eso, sino que las tasas de mortalidad son muy distintas para los grupos de población. “En la ciudad de Nueva York, el epicentro de la pandemia, con más de una tercera parte de todas las muertes en Estados Unidos, la tasa de mortalidad para personas de 18 a 45 años es de 0.01%, o 10 por cada 100 mil habitantes... La gente de más de 70 años tiene una tasa 80 veces mayor. Para los menores de 18... es de cero por cada 100 mil”.

El doctor Atlas sugiere que la política de aislamiento total es errónea porque impide la difusión de inmunidad. El esfuerzo debe concentrarse en proteger a las personas con mayor riesgo, pero no en impedir que los grupos con bajo riesgo la adquieran, ya que esto es indispensable para generar inmunidad. Ciertamente se requiere de una política distinta para una enfermedad que mata a 7% de los infectados, que otra que mata a 7% de los mayores de 70 y al 0.01% de quienes tienen entre 18 y 45. El aislamiento general no es la mejor estrategia en este caso.


¡Ay, carbón!

Con razón la contingencia le cayó como anillo al dedo. AMLO está usando la pandemia como excusa para impedir la entrada en operación de nuevas plantas de energía limpia. El propósito es favorecer a la CFE, aunque utilice carbón.
01 Mayo 2020 04:02:00
Crisis económica
El presidente López Obrador tomó ayer la noticia con optimismo. “Algunos pronosticaron que iba a ser mayor la caída y afortunadamente no fue así: 1.6 [por ciento] en relación con el trimestre anterior”, declaró. En realidad, el monto es bastante fuerte.

La cifra trimestral del Inegi no se puede comparar con la del Bureau of Economic Analysis de Estados Unidos, que estimó una baja de 4.8% en el primer trimestre, porque esta última es anualizada. Si el Inegi anualizara su 1.6 se traduciría en 6.4 por ciento.

El mundo entero se está hundiendo en una recesión que se estima será la peor desde la Gran Depresión, pero en México empezó antes. Este es el cuarto trimestre consecutivo con una contracción.

El Presidente ya no nos dice que tiene otros datos. Su argumento ahora es que estamos mejor que nunca porque el Gobierno está repartiendo más dinero a los pobres. Las dádivas, sin embargo, no resuelven los problemas. Compran votos, es cierto, pero generan dependencia y profundizan la pobreza al reducir los incentivos para el trabajo y la inversión.

Además, estamos sufriendo apenas el inicio de la crisis. Se espera que en el segundo trimestre el desplome sea bastante superior. Hay que añadir que México no tiene realmente un programa contracíclico para impulsar una recuperación de la economía. El Gobierno de Andrés Manuel López Obrador ha asumido quizá la posición más conservadora del mundo. Lo curioso es que al mismo tiempo declara que admira a Franklin D. Roosevelt, quien como progresista impulsó un fuerte gasto contracíclico en los años 30 para enfrentar la Gran Depresión.

Hasta este momento, las cifras de desempleo en nuestro país no reflejan cabalmente la realidad de la caída económica. La tasa de desocupación abierta del Inegi registró una baja sorpresiva al pasar de 3.7% en febrero a 3.4% en marzo. Quizá esto se deba a la forma en que la institución mide el desempleo. No solo pregunta a la gente si trabajó por lo menos una hora en la semana anterior, y en ese caso la considera ocupada, aunque no tenga un empleo formal, sino que también inquiere si la persona está activamente buscando trabajo. Si no lo está haciendo, no está desocupada. Sin embargo, mucha gente que se está quedando sin trabajo no está buscando uno nuevo porque sabe que en este momento no hay nada.

En lo que hace a los empleos formales registrados en el IMSS, hubo un descenso de 130 mil 593 entre febrero, con 20,613,536, y marzo, con 20,482,943. Es una pérdida importante que sin duda se acentuó en abril. No tenemos cifras de empleo de los gobiernos.

En el mundo, la Organización Internacional del Trabajo está calculando que se laborarán 10.5% menos horas en el segundo trimestre que antes de la crisis. Alrededor de 305 millones de empleos de tiempo completo están en peligro. Casi mil 600 millones de trabajadores informales se están viendo muy afectados por las cuarentenas y pueden sufrir una caída de 60% en sus ingresos.

La situación en México será peor que en otros países. En primer lugar, los errores de política económica provocaron que la recesión empezara antes. En segundo, las medidas contracíclicas para reanimar la economía son virtualmente inexistentes. El Presidente no se preocupa: “Tenemos una estrategia: ya decidimos no recurrir a deuda, decidimos no aumentar impuestos, decidimos no aumentar el precio de las gasolinas y decidimos fortalecer la política de austeridad republicana”. Pero más bien parece que López Obrador está impulsando una política exageradamente conservadora destinada al fracaso.



Burlar la ley

Llego a Monterrey por trabajo. Cuatro personas con mascarillas nos trasladamos en una camioneta, pero tenemos que escondernos para burlar una regla absurda que prohíbe más de dos personas en un vehículo.


30 Abril 2020 04:07:00
Olor a santidad
El presidente López Obrador tiene una lógica muy extraña. Un programa como el del BID Invest, que otorga créditos a miles de empresas mexicanas y cuyos términos son públicos y transparentes, tiene necesariamente un tufo de corrupción. En cambio, las asignaciones directas de su Gobierno o la concentración en la Secretaría de Hacienda de las decisiones sobre el presupuesto demuestran que ya no hay corrupción.

Sobre el proyecto del BID Invest, el Presidente ha comentado: “De acuerdo a la experiencia, aunque se ha utilizado que es para apoyar a la pequeña empresa, aunque se ha utilizado que es para que haya crecimiento económico, aunque se ha utilizado para crear empleos, lo que está demostrado es que esos rescates arriba son equivalentes a corrupción, son sinónimo de corrupción”.

No se ve, sin embargo, de dónde pueda provenir la corrupción en el caso del BID Invest. El Consejo Mexicano de Negocios ha gestionado una línea de 12 mil millones de dólares en créditos que podrán ser solicitados por 30 mil pequeñas y medianas empresas mexicanas que el Gobierno decidió no apoyar. Los criterios de adjudicación son justos y transparentes. El BID Invest tiene obligación legal de recuperar los créditos y los intereses. El único problema aparente es que el Gobierno no está concediendo los créditos y, por lo tanto, no puede adjudicarse el reconocimiento político.

En contraste, muchas de las decisiones del Presidente se prestan a cuestionamientos. Ahí está la compra sin licitación de pipas para el transporte de gasolina que se justificó por la grave escasez de combustible a principios de 2019. No tenemos información que nos permita saber si las adquisiciones fueron honestas o qué se está haciendo ahora con los vehículos ante el desplome del consumo de gasolina. Por otra parte, buena parte de los contratos para los proyectos favoritos del Presidente, como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el aeropuerto de Santa Lucía, se están haciendo con poca o nula información pública. El Presidente, además, está promoviendo una iniciativa para que Hacienda reoriente el presupuesto a los propósitos que su Gobierno considere prioritarios. Si bien es cierto que los anteriores mandatarios siempre hicieron lo que quisieron con el gasto público, esto despojaría formalmente a la Cámara de Diputados de la facultad que le da la Constitución de definir y aprobar el presupuesto.

Ayer el Presidente afirmó, como ha dicho tantas veces, que las críticas a su Gobierno son producto de que “ya no hay corrupción”. Sacó una vez más un “pañuelito blanco” para pedir una tregua a sus críticos.

Es verdad que la corrupción ha sido una lacra permanente en los gobiernos mexicanos, pero la mejor forma de resolver el problema es establecer prácticas que obliguen a la transparencia del gasto y a la realización de licitaciones públicas. Quizá el Presidente sea personalmente honesto, pero aumentar las asignaciones directas, reducir la transparencia y fomentar la discrecionalidad del gasto no son las medidas que ayudarán a disminuir la corrupción.

López Obrador está convencido de que su honestidad personal es garantía de que su Gobierno no es corrupto, pero muchas de las medidas que está reintroduciendo son precisamente las que hicieron de México un país de extraordinaria corrupción. Para él, sin embargo, es un dogma que todo lo que hicieron sus predecesores fue corrupto, pero todo lo que él hace tiene olor a santidad.


Sin cadenas

Definieron la producción de alimentos como esencial, pero no la de envases, empaques y embalajes, por lo que cada vez es más difícil mandar productos alimenticios al mercado. Eso es no entender cómo funcionan las cadenas de producción y distribución.


El presidente López Obrador tiene una lógica muy extraña. Un programa como el del BID Invest, que otorga créditos a miles de empresas mexicanas y cuyos términos son públicos y transparentes, tiene necesariamente un tufo de corrupción. En cambio, las asignaciones directas de su Gobierno o la concentración en la Secretaría de Hacienda de las decisiones sobre el presupuesto demuestran que ya no hay corrupción.

Sobre el proyecto del BID Invest, el Presidente ha comentado: “De acuerdo a la experiencia, aunque se ha utilizado que es para apoyar a la pequeña empresa, aunque se ha utilizado que es para que haya crecimiento económico, aunque se ha utilizado para crear empleos, lo que está demostrado es que esos rescates arriba son equivalentes a corrupción, son sinónimo de corrupción”.

No se ve, sin embargo, de dónde pueda provenir la corrupción en el caso del BID Invest. El Consejo Mexicano de Negocios ha gestionado una línea de 12 mil millones de dólares en créditos que podrán ser solicitados por 30 mil pequeñas y medianas empresas mexicanas que el Gobierno decidió no apoyar. Los criterios de adjudicación son justos y transparentes. El BID Invest tiene obligación legal de recuperar los créditos y los intereses. El único problema aparente es que el Gobierno no está concediendo los créditos y, por lo tanto, no puede adjudicarse el reconocimiento político.

En contraste, muchas de las decisiones del Presidente se prestan a cuestionamientos. Ahí está la compra sin licitación de pipas para el transporte de gasolina que se justificó por la grave escasez de combustible a principios de 2019. No tenemos información que nos permita saber si las adquisiciones fueron honestas o qué se está haciendo ahora con los vehículos ante el desplome del consumo de gasolina. Por otra parte, buena parte de los contratos para los proyectos favoritos del Presidente, como el Tren Maya, la refinería de Dos Bocas y el aeropuerto de Santa Lucía, se están haciendo con poca o nula información pública. El Presidente, además, está promoviendo una iniciativa para que Hacienda reoriente el presupuesto a los propósitos que su Gobierno considere prioritarios. Si bien es cierto que los anteriores mandatarios siempre hicieron lo que quisieron con el gasto público, esto despojaría formalmente a la Cámara de Diputados de la facultad que le da la Constitución de definir y aprobar el presupuesto.

Ayer el Presidente afirmó, como ha dicho tantas veces, que las críticas a su Gobierno son producto de que “ya no hay corrupción”. Sacó una vez más un “pañuelito blanco” para pedir una tregua a sus críticos.

Es verdad que la corrupción ha sido una lacra permanente en los gobiernos mexicanos, pero la mejor forma de resolver el problema es establecer prácticas que obliguen a la transparencia del gasto y a la realización de licitaciones públicas. Quizá el Presidente sea personalmente honesto, pero aumentar las asignaciones directas, reducir la transparencia y fomentar la discrecionalidad del gasto no son las medidas que ayudarán a disminuir la corrupción.

López Obrador está convencido de que su honestidad personal es garantía de que su Gobierno no es corrupto, pero muchas de las medidas que está reintroduciendo son precisamente las que hicieron de México un país de extraordinaria corrupción. Para él, sin embargo, es un dogma que todo lo que hicieron sus predecesores fue corrupto, pero todo lo que él hace tiene olor a santidad.


Sin cadenas

Definieron la producción de alimentos como esencial, pero no la de envases, empaques y embalajes, por lo que cada vez es más difícil mandar productos alimenticios al mercado. Eso es no entender cómo funcionan las cadenas de producción y distribución.



29 Abril 2020 04:07:00
Políticas criminales
Muchas de las políticas públicas con las que los gobiernos pretenden combatir la pandemia resultan peligrosas o dañinas; algunas son, incluso, criminales.

Ahí está el caso de Nuevo León, donde al Gobierno se le ocurrió que la mejor forma de reducir los contagios era restringir el transporte. Ordenó así, la disminución de corridas de autobuses y microbuses, suspendió el transporte público los domingos, y prohibió que más de dos personas pudieran trasladarse en un vehículo privado.

El resultado no fue una disminución en el número de personas que salían a las calles, sino una saturación del transporte público. La aglomeración resultante ha hecho imposible mantener la sana distancia. Si la idea era aumentar el número de contagios, el Gobierno de Nuevo León ha tenido un gran éxito; si el propósito era disminuirlos, estamos viendo un enorme fracaso.

El problema es que los políticos lanzan estrategias sin entender las reacciones naturales de la gente –que el gobernador de Michoacán tilda de “pendejos”– ni las consecuencias prácticas. Piensan que sus buenos deseos son suficientes, pero la verdad es muy distinta. En casos como las restricciones al transporte en Nuevo León, el resultado es francamente criminal.

Los gobiernos de la Ciudad de México y del Estado de México están aplicando también políticas que supuestamente buscan impedir contagios, pero tienen el resultado opuesto. Decidieron, por ejemplo, cerrar estaciones del Metro, el Metrobús y el Mexibús, los sistemas de transporte público que el propio Gobierno controla, con el argumento de que así lograrían que los vehículos hicieran menos paradas y, por lo tanto, redujeran la aglomeración de las estaciones al hacer los recorridos más expeditos.

El problema es, que la gente se ha quedado sin transporte en los lugares en que lo necesita, lo cual la obliga a usar microbuses o taxis. En algunos casos se ha quedado sin más opción que realizar largas e innecesarias caminatas para llegar a una estación abierta. A las personas de la tercera edad o discapacitadas la medida las despoja de la posibilidad de usar transporte público.

Más perjudicial ha sido prohibir un día a la semana la circulación de vehículos privados. La medida parece diseñada para generar una mayor saturación del transporte público. En algunos casos se convierte en un golpe para quienes utilizan su auto como instrumento para ganarse la vida en un tiempo tan difícil como este. Conozco personas que usan su vehículo para entregar alimentos y otros que lo emplean para trasladar o a atender a seres queridos. Pero hoy todo se complica ante una decisión de autoridades que no tienen conocimiento de políticas públicas ni sensibilidad social.

La forma en que se han hecho los cierres de las llamadas “actividades no esenciales”, es otro ejemplo de una política mal diseñada. La medida buscaba generar una mayor distancia entre personas, y quizá lo logró, pero sin respetar cadenas de distribución o las posibilidades de miles de mantener sus ingresos. Los pobres están siendo particularmente afectados, ya que han perdido una parte importante de sus ingresos mientras que las fallas de las cadenas de producción y de distribución se traducen en escasez de productos y en precios más altos.

Las malas políticas públicas terminan siempre por afectar a quienes supuestamente deberían ser sus beneficiarios. Pero a veces van más allá y se convierten en políticas criminales, como las que supuestamente deberían generar una sana distancia en los tiempos del coronavirus y solo provocan aglomeraciones.



Exhibicionistas

Los políticos están “exhibiendo” a empresas que despiden a trabajadores o les recortan sueldos. No se dan cuenta de que son ellos quienes han generado estas situaciones al aplicar políticas públicas mal diseñadas.
28 Abril 2020 04:00:00
Subsidiar empresas
Coincido esta vez con el presidente López Obrador. El dinero del erario no debe usarse para subsidiar empresas. Las dádivas generan corrupción y dependencia.

Las bancarrotas son dolorosas, es cierto, pero también son parte fundamental de la economía. Limpian los mercados, eliminan a las empresas débiles y fortalecen a las más eficientes. Sabemos hoy, por ejemplo, que muchas aerolíneas quebrarán por la pandemia. Rescatar a las más débiles sería un acto de competencia desleal contra las que sí han tomado las medidas necesarias para sobrevivir. El estado no debe intervenir en el proceso.

Lo que sí es responsabilidad del Gobierno es eliminar las barreras a la inversión y a la actividad empresarial. Esto debe hacerse con reglas justas aplicables a todos. Nada ni nadie debe estar por encima de la ley.

El Gobierno debe garantizar que las empresas tengan certeza sobre la aplicación de la ley. Cancelar proyectos, como la cervecera de Mexicali que cumplía con todos los requisitos legales, manda un inquietante mensaje para quien quiera hacer una inversión en México: el Gobierno puede cancelar cualquier proyecto aunque cumpla todas las leyes y reglamentos. Yo habría sido el primero en protestar por un subsidio a Constellation Brands, pero la empresa está en su derecho de exigir que el Gobierno respete la inversión que ha hecho, particularmente cuando ya ha erogado mil 400 millones de dólares.

Las reglas deben ser las mismas para todos. No se vale prohibir las “actividades no esenciales” de los privados cuando el Gobierno exime a sus propios proyectos políticos. Este es un ejemplo de un Gobierno que se pone encima de la ley.

El Gobierno tiene la responsabilidad de cuidar la salud pública, es verdad, pero con acciones que tengan fundamentos científicos. Tomar medidas contra las empresas simplemente porque son privadas, y por lo tanto deben ser ricas y malvadas, es tan inaceptable o más, que usar recursos públicos para subsidiarlas. Pero hoy todos los pequeños dictadores del país parecen empeñados en imponer restricciones, como el alcalde de Miguel Hidalgo, que ha ordenado la ley seca los fines de semana, o el Gobernador de Nuevo León, que ha restringido el transporte para evitar saturación y contagios.

Hace ya un par de semanas había un acuerdo para reanudar la actividad minera en el país, con las lógicas salvaguardas para preservar la salud de los trabajadores. Esto es importante porque la minería es la base de muchas de las cadenas de producción. Si las minas no producen, no habrá insumos cuando el resto de las actividades regresen a operar. El acuerdo se detuvo, sin embargo, porque algunos miembros del Gobierno piensan que la minería expolia los recursos de la nación. Con este tipo de razonamientos, será imposible reanudar la actividad económica en el futuro, y quienes más van a sufrir no serán los empresarios, que siempre podrán invertir en otros países, sino los trabajadores.

Nos acercamos a la peor recesión mundial desde los tiempos de la Gran Depresión. El Gobierno afirma que no hay que subsidiar a las empresas, y la verdad es que yo le doy la razón. Pero ponerles piedras en el camino como hoy es irracional y dañará primero a los pobres, a esos mismos que el Gobierno dice querer proteger.


El modito

Pese a que el canciller Marcelo Ebrard y la secretaria de Economía Graciela Márquez, festejaron el acuerdo entre el CCE y el BID Invest para otorgar créditos a las empresas mexicanas, AMLO enfureció: “No me gusta mucho el modito de que se pongan de acuerdo y quieran imponernos sus planes. ¿Nosotros estamos aquí de florero?”. Al Presidente no le gusta ninguna iniciativa que no salga de él.
27 Abril 2020 04:03:00
El modelo sueco
Anders Tegnell, epidemiólogo de la Agencia de Salud Pública de Suecia, una institución privada que guía al Gobierno sueco en sus decisiones, ha sido el principal arquitecto de la estrategia sueca contra el Covid-19. Como otros países, Suecia ha buscado promover una mayor distancia ente la gente, pero no ha ordenado confinamientos forzosos ni ha usado a la fuerza pública para imponerlos. Los bares y restaurantes han permanecido abiertos, aunque con mayor distancia entre las mesas.

“Las leyes suecas sobre enfermedades contagiosas -explica Tegnell a la revista Nature del 24 de abril-se basan en buena medida en acciones voluntarias, en la responsabilidad individual. Claramente establecen que el ciudadano tiene la responsabilidad de no difundir la enfermedad. Ese es el núcleo del que partimos. No hay muchas posibilidades legales de cerrar ciudades en Suecia bajo la actual legislación”.

La actitud liberal sueca ha sido objeto de furiosos cuestionamientos de políticos e incluso científicos que consideran indispensable la coerción para combatir la pandemia. Tegnell afirma, sin embargo, que las acciones autoritarias no han demostrado ser más eficaces. “Hemos analizado a un número de países de la Unión Europea para ver si han publicado algún análisis sobre los efectos de estas medidas antes de que empezaran y no hemos encontrado casi nada”.

Suecia ha sufrido la pandemia como todos, pero no hay indicios de que su respeto a las libertades individuales haya resultado dañino, como afirman los críticos. El 26 de abril el país registraba 18 mil 640 casos, 97% leves, con 2 mil 194 muertes en una población de 10 millones de habitantes. Son más muertes que las de los países vecinos, como Dinamarca que ha tenido 422 o Noruega con 201, pero menos que las 26 mil 384 de Italia, 22 mil 902 de España o 22 mil 614 de Francia, que sí impusieron confinamientos forzosos. España, que ordenó un aislamiento obligatorio el 13 de marzo, tiene 490 muertes por cada millón de habitantes, mientras que Suecia registra 217. Alemania, que aplicó un régimen de confinamiento menos severo que España o Italia, y que acaba de permitir la reapertura de comercios pequeños, registra 70 muertes por cada millón.

Muchos factores inciden sobre los contagios y muertes, por lo que hay que ser cuidadosos con las comparaciones. Un número muy grande de las defunciones suecas, por ejemplo, se debe a fallecimientos en casas de retiro de la tercera edad. “Esto explica la mayor tasa de muertes en Suecia en comparación con nuestros vecinos -señala Tegnell-. Se están llevando a cabo investigaciones para entender qué recomendaciones no se siguieron y por qué”. Más que la vecindad, el número de días transcurridos desde el primer caso es relevante. Dinamarca lleva 42 días, Suecia 87, igual que España, e Italia 88.

Es mucho todavía lo que tenemos que aprender del Covid-19 y de las estrategias para combatirlo. La enfermedad es nueva y está llena de sorpresas. Sabemos ya que un éxito temprano, como el de Hokkaido, Japón, puede traducirse en una oleada posterior porque mucha gente queda sin inmunidad. También vemos que muchos gobernantes, como Xi Jinping de China o Viktor Orban de Hungría, aprovechan la pandemia para endurecer sus poderes autoritarios.

En medio de todo, el modelo sueco se destaca por no haber ordenado un confinamiento forzoso y por respetar las libertades individuales. Es un ejemplo ante el que no podemos cerrar los ojos.



Sin cadenas

Los cierres de actividades productivas en México han sido injustos porque otorgan exenciones a los programas del Presidente y castigan innecesariamente a muchas empresas, pero además no respetan las cadenas de producción. Esto provocará desabasto de muchos productos.


24 Abril 2020 04:07:00
Hambre y Covid-19
En un artículo publicado en el New York Times el 22 de abril, Abdi Latif Dahir escribe: “El hambre es una amenaza más inmediata que el virus. La pandemia del coronavirus ha traído hambre a millones de personas alrededor del mundo. Los confinamientos nacionales y las medidas de distanciamiento social están acabando con trabajos e ingresos y probablemente van a generar disrupciones de la producción agrícola y las rutas de aprovisionamiento, lo cual dejará a millones con la preocupación de si tendrán lo suficiente para comer”.

Para los ricos y las clases medias, el hambre es un problema muy lejano. Millones en el planeta se han recluido, ya sea de manera voluntaria o en acatamiento a órdenes gubernamentales, porque tienen recursos ahorrados o ingresos que les permiten sobrevivir sin salir a trabajar, aunque quizá con una disminución de su nivel de vida. Para los más pobres, sin embargo, el verdadero problema no es el coronavirus sino el hambre.

Es falso, por supuesto, que el Covid-19 no sea una enfermedad grave. Donald Trump quiso minimizarla al afirmar que se trataba de un “engaño” y luego al decir que era menos peligrosa que la “influenza común” que “mató el año pasado a 37 mil estadunidenses”. La consecuente negligencia de su Gobierno ha sido muy dañina para Estados Unidos y está costando vidas.

El mal es muy serio. Ayer el subsecretario Hugo López-Gatell dijo a EFE que probablemente causará en México de 6 mil a 8 mil muertos. No es poco. Es casi 20% de las más de 39 mil muertes anuales por accidentes en calles o carreteras nacionales.

Es importante aplicar medidas sanitarias eficaces, pero también respetar, en lo posible, la actividad económica para tratar de preservar el empleo y los ingresos de los más pobres, los que no tienen más opción que seguir trabajando.

“Son los pobres los que están empezando a sufrir hambre y se enfrentan a la perspectiva de la inanición”, señala Dahir. Cita en su artículo a Arif Husain, economista en jefe del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas: “Alrededor de 135 millones de personas estaban sufriendo con anterioridad escasez aguda de alimentos, pero 130 millones más podrían padecer hambre en este 2020”. En otras palabras, al cierre de este año 265 millones en el mundo podrían sufrir hambre, casi el doble que en 2019, a pesar de que durante décadas la población con hambre en el mundo había venido disminuyendo.

En México, mientras “las calles y las plazas” se han llenado del mensaje “Salva vidas, quédate en casa”, como escribe Jorge Ricardo en Reforma, los pobres no tienen opción: “Para mí la panza de los de mi familia y la mía está primero”, “Yo tengo que ver la forma de dónde sacar la lana; si no la saco yo, ¿quién?”. Los ricos pueden aislarse y dejar de dar trabajo a los pobres. Un albañil declara cómo se quedó sin empleo: “Es gente que, pues, son ricos y ahorita están espantados, no quieren a nadie en su casa”.

Nada más del 13 de mayo al 6 de abril se destruyeron 346 mil empleos formales en México, según la secretaria del Trabajo Luisa María Alcalde. En todo este 2020 podrían perderse quizá 2 millones. Entre los informales podrían ser muchos más los que se queden sin ingresos. Estamos a punto de entrar a una verdadera crisis humanitaria.

Para los pobres, efectivamente, el hambre es hoy una amenaza más grave que el coronavirus. Esto no lo entienden los ricos, ni las clases medias, mucho menos los políticos que emiten sin reflexionar reglas que destruyen empresas y empleos.


Egoístas

Silvano Aureoles, gobernador de Michoacán, tildó de “egoístas” a los abogados que promovieron un amparo contra sus medidas de confinamiento forzoso. No se preocupó, sin embargo, del daño que causaban sus acciones, ni de que fueran inconstitucionales.

23 Abril 2020 04:07:00
Hoy no se piensa
¿En qué se parece Donald Trump a políticos mexicanos como la morenista Claudia Sheinbaum o el priista Alfredo del Mazo? En que a los tres la pandemia del Covid-19 les ha venido como anillo al dedo para impulsar medidas que buscan promover sus agendas políticas o sus prejuicios, aunque no tengan ningún sentido sanitario. Este es el caso de la suspensión de la entrega de tarjetas de residencia, green cards, por decreto presidencial en los Estados Unidos o el de la aplicación del Hoy no Circula a vehículos con hologramas 0 y 00 en la Ciudad de México y su área conurbada y en Toluca.

Suspender los procesos de residencia en los Estados Unidos no tendrá ningún beneficio sanitario, tampoco reducirá el desempleo entre los estadunidenses, como pretende Trump. La experiencia histórica en la Unión Americana y en otros países sugiere que la inmigración abre nuevas oportunidades de inversión y actividad económica y genera empleos para todos. A Trump no le importa. El rechazo a la inmigración, y en particular la de mexicanos, ha sido una de sus banderas políticas desde un principio. Hoy está aprovechando la pandemia para impulsar una medida política que solo busca impulsar su reelección.

Algo similar está pasando con el endurecimiento del programa Hoy no Circula y el cierre de estaciones de los sistemas de transporte colectivo en la Ciudad y el Estado de México. Ningún beneficio sanitario puede surgir de estas medidas. Impedir el uso de vehículos privados, que han cumplido con todos los engorrosos requisitos para circular todos los días, no tendrá más consecuencia que saturar más los sistemas de transporte público. Si a esto sumamos que la propia autoridad está cerrando estaciones, tendremos mayores aglomeraciones. Pareciera que lo que están buscando Sheinbaum y Del Mazo es promover un mayor número de contagios.

Vemos una situación similar con el gobernador morenista de Tabasco, Adán Augusto López, quien ha ordenado el cierre de los supermercados a las seis de la tarde en lugar de a las ocho de la noche. También en este caso la medida parece diseñada para generar mayores aglomeraciones en los supermercados y provocar un mayor número de contagios. No tiene ningún sentido sanitario. Lo lógico sería ampliar los horarios.

El Covid-19 es una pandemia muy seria. Está dejando miles de muertes en el mundo y los números están ascendiendo a un ritmo muy rápido en nuestro país. Es importante tomar medidas que realmente funcionen para proteger la salud. El lavado de manos, la sana distancia, el uso de mascarillas y la compra de equipos de protección y tratamiento médico son ejemplos de estas medidas.

Restringir la circulación de vehículos o el transporte público no solo no ayuda, sino que complica las cosas. Muchos hijos y nietos que atienden a sus mayores no podrán ya llegar a ellos con la misma facilidad. Otros que han logrado ganarse la vida entregando comida o productos verán mermada su capacidad de atender a sus clientes. Lo peor de todo es que estas restricciones no tienen ningún beneficio sanitario.

La tentación de usar la contingencia para promover agendas políticas es, sin embargo, muy fuerte. Trump está buscando la reelección este mes de noviembre. Del Mazo y Sheinbaum buscan posicionarse en la carrera por la sucesión presidencial. Piensan que la forma de lograr sus objetivos políticos es violando los derechos individuales.


Decretazo

El Presidente anunció un decreto para enfrentar la crisis económica. Pero solo busca reducir sueldos de altos funcionarios y cancelar prestaciones de ley, como el aguinaldo. En nada ayudará esto a la economía, pero sí resultará injusto para los funcionarios, a los que ahora se les impide trabajar en el sector privado por 10 años.
22 Abril 2020 04:07:00
Fase 3
El subsecretario de salud Hugo López-Gatell, declaró ayer la fase 3 de la emergencia sanitaria. Ni él ni ningún otro funcionario anunció nuevas medidas. Más que una fase 3, parece que estamos viendo una fase 2 con nuevo nombre y un reconocimiento de que “estamos en la etapa de ascenso rápido que implica un gran número de contagios y hospitalizaciones”, cosa que ya sabíamos. “Para que sean los menos posibles, debemos mantener la jornada nacional de sana distancia”.

Es positivo que no estemos viendo mayores restricciones ni acciones violatorias a los derechos humanos, como las que están aplicando en Jalisco y Michoacán, pero el inicio de la fase 3 señala que nos acercamos a un período en que veremos un fuerte aumento de los contagios y, por supuesto, también de las muertes.

El Gobierno está previendo que el pico de la pandemia en México se registre entre el 2 y el 8 de mayo. Después veremos, quizá, un relajamiento gradual de las restricciones. A partir del 18 de mayo podrían levantarse las limitaciones en zonas con bajos niveles de infección. El 1 de junio tendríamos el regreso a clases y quizá de las empresas. Estos son, por lo menos, los planes actuales.

Habrá que ver. Esta pandemia es más complicada que otras. El período de incubación es largo, de por lo menos 14 días, y los pacientes pueden contagiar en el período asintomático. El éxito inicial en los esfuerzos de aislamiento se puede convertir en un problema posterior. La isla de Hokkaido, en Japón, por ejemplo, redujo de manera dramática su número de contagios con el confinamiento que ordenó el 28 de febrero, por lo que lo levantó el 19 de marzo, pero ahora ha tenido que declarar nuevamente una emergencia ante el surgimiento de nuevos contagios de personas que no se habían enfermado en la primera oleada.

Los epidemiólogos afirman, que tarde o temprano la mayor parte de la población del mundo se contagiará. Los esfuerzos sanitarios no buscan contener la pandemia sino aplanar su curva.

Por eso es importante que tomemos medidas que logren este propósito sin asfixiar la economía. No sabemos realmente cuánto tiempo durará la difusión de la enfermedad hasta lograr una inmunidad razonable en la población. Lo más probable es que tengamos contagios durante dos años.

Pero esto significa que debemos preparar estrategias de reanudación del trabajo. San Francisco cumplió el lunes cinco semanas de confinamiento desde el 16 de marzo y no se ve claro cuánto tiempo más lo mantendrá. Si bien la zona está más preparada que otras para el “lockdown” por su desarrollo tecnológico y la capacidad de la población para realizar trabajo en casa, el daño a las empresas y al empleo ha sido brutal. Italia y España, que empezaron el 11 y el 13 de marzo, van ya para seis semanas. Prolongar estos confinamientos dos o tres meses más, o un año, dejaría daños que durarían décadas.

En México, el cierre no ha sido tan drástico, pero el daño económico por la prohibición de las actividades supuestamente no esenciales crece día con día. Millones de empresas pueden quebrar en este cierre y dejar en el desempleo a sus trabajadores. El daño económico, por otra parte, será mayor que en los países que están preparando medidas contracíclicas, las cuales han sido descartadas aquí por el Gobierno.

Hoy, que estamos entrando a la fase 3, el Gobierno debería estar planeando ya cómo regresar a trabajar. Las restricciones deben tener un propósito sanitario y no simplemente de destrucción económica.


Confidencial

Nos dicen que México tiene coberturas para protegerse de la caída en los precios del petróleo, pero se aplican a un porcentaje del petróleo que se exporta. El problema es que nadie sabe qué porcentaje. La información es confidencial.

21 Abril 2020 04:07:00
Violar derechos
Usar la fuerza pública no para proteger a los gobernados sino para violar su derecho al libre tránsito o al trabajo es inaceptable. Lo han hecho siempre los dictadores, pero en los tiempos del nuevo coronavirus muchos presuntos demócratas se han vuelto autoritarios. Dicen, como los tiranos, que ellos sí pueden restringir las libertades porque ellos sí saben lo que le conviene a la gente.

Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco por Movimiento Ciudadano, decretó que a partir de ayer “las medidas de aislamiento social tendrán carácter obligatorio. Quien no las cumpla será sancionado y la fuerza pública tendrá la encomienda de hacerlas cumplir”.

Silvano Aureoles, gobernador perredista de Michoacán, anunció multas o reclusión en centros de aislamiento a quienes salgan a la calle sin “causa justificada”. La gobernadora priista de Sonora, Claudia Pavlovich, ha decretado también un confinamiento obligatorio.

Estas medidas autoritarias generan respaldo político de algunos grupos, que tienen miedo a la pandemia e ingresos o recursos suficientes para mantenerse encerrados. Por eso las decretan los políticos. Estas acciones, sin embargo, violan los derechos que consagra la Constitución.

La propia Carta Magna otorga al presidente, previa aprobación del Congreso, la facultad de “restringir o suspender en todo el país o en lugar determinado el ejercicio de los derechos y las garantías que fuesen obstáculo para hacer frente, rápida y fácilmente”, a un “grave peligro o conflicto”. Sin embargo, el presidente López Obrador se ha negado a restringir las garantías individuales. Este es, a mi juicio, su mayor acierto en esta crisis provocada por la pandemia.

No hay, por otra parte, ninguna indicación de que el confinamiento obligatorio, con su implícita violación a los derechos individuales, sea realmente más eficaz para combatir la pandemia que las medidas sanitarias que respetan las libertades individuales.

Italia fue el primer país europeo en imponer un confinamiento obligatorio, el 11 de marzo, y España le siguió el 13 de marzo. A pesar de eso, Italia tenía hasta ayer 24 mil 114 muertes y España 20 mil 852, mientras que Suecia, que se ha negado a imponer un confinamiento obligatorio, precisamente porque lo considera violatorio de los derechos individuales, registraba mil 580 muertes (Coronavirus Resource Center, Johns Hopkins University).

Todavía desconocemos mucho del nuevo coronavirus, en tanto que los propios especialistas difieren sobre las estrategias que hay que seguir para combatirlo. La mayoría de las autoridades sanitarias del mundo desaconsejaban hasta hace poco, por ejemplo, el uso de mascarillas para las personas comunes y corrientes, pero hoy ya las recomiendan para todos, aunque el Gobierno federal y la Organización Mundial de la Salud mantienen su rechazo.

En medio de estas dudas, los gobiernos deben abstenerse de violar los derechos individuales. Es correcto que promuevan medidas sanitarias, como el aislamiento o el uso de mascarillas, pero utilizar la fuerza pública contra la población que solo busca sobrevivir es intolerable en una sociedad democrática. En China y en la India hemos visto imágenes de cómo la fuerza pública golpea con palos a quienes se encuentran en las calles. En México no debemos permitirlo.


Precio negativo

Por primera vez el precio del petróleo WTI tuvo ayer niveles negativos. Esto se debió a ventas inusitadas de Arabia Saudita, falta de almacenamiento y el vencimiento hoy de los contratos de mayo. Los de junio, sin embargo, todavía tienen precios positivos, por lo que hoy subirá el precio. La presión sobre el mercado, sin embargo, es real.

20 Abril 2020 04:07:00
El epidemiólogo
Es muy probable que las cifras del subsecretario Hugo López-Gatell no sean precisas. No hay forma de tener datos exactos sobre la pandemia si no se hacen pruebas. Pero esto no es culpa de López-Gatell.

Médico por la UNAM, con especialidad en medicina interna del Instituto Nacional de Nutrición, López-Gatell obtuvo una maestría en la UNAM y un doctorado en la Escuela Bloomberg de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins, quizá la mejor del mundo. Fue investigador en el Departamento de Epidemiología de esta institución y obtuvo ahí mismo un postdoctorado.

De regreso a México, diseñó el programa de reforma del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica. Como director general adjunto de epidemiología enfrentó la pandemia de influenza AH1N1. Ocupó después dos direcciones en el Instituto Nacional de Salud Pública y en 2018 fue nombrado subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud. En un Gobierno en que la lealtad política se valora en 90% y la capacidad en 10%, López-Gatell parece tener más capacidad que la mayoría de los funcionarios.

Se le ha cuestionado por su actuación en la pandemia de A-H1N1. El exsecretario de Hacienda Ernesto Cordero afirma que “si por algo se destacó Hugo López-Gatell fue por su incompetencia”. Al parecer el entonces presidente Felipe Calderón le quitó a la Secretaría de Salud la responsabilidad de informar sobre casos y muertes debido a la inconsistencia de los datos de la oficina de López-Gatell. Hacienda se hizo cargo de la información. Pero si había insatisfacción con López-Gatell, nadie lo dijo públicamente. De hecho, permaneció en el puesto hasta abril de 2012, tras lo cual recibió otros cargos importantes en salud. No es el castigo que se esperaría para un funcionario incompetente.

¿Y en esta contingencia? Es difícil tomar en serio a alguien que declara que “la fuerza del Presidente es moral, no es una fuerza de contagio”, pero en términos técnicos su papel no ha sido negativo. A López-Gatell se le criticó por resistirse a imponer medidas de restricción hasta el 30 de marzo, pero el tiempo le ha dado la razón: la fase más fuerte de la pandemia seguramente llegará en mayo. Las restricciones a las actividades económicas han sido pésimamente diseñadas, ya que no han respetado cadenas de producción y han exentado los proyectos del Presidente, pero por lo menos no hemos visto el uso de medidas autoritarias para el confinamiento.

Si algo nos ha demostrado esta contingencia es que los especialistas no piensan todos igual. Cuando China empezó a usar la fuerza pública para impedir que la gente saliera a las calles en Wuhan, se dijo que esto no lo veríamos en países democráticos; pero Italia y España han aplicado medidas similares o peores. En cambio, Suecia se ha negado a imponer un confinamiento forzoso.

Jaime Bonilla, Gobernador morenista de Baja California, cuestionó las cifras de López-Gatell: “El problema que tengo es que soy muy mal pensado y pienso que hay una razón mezquina en todo esto”. Si la hay, yo no la conozco, pero López-Gatell señala que la información es transparente y proviene de los estados: “Los datos abiertos son un bien público”, ha declarado.

Lo más probable es que todas las estadísticas tengan fallas. Ahora China ha reconocido que su información sobre contagios y muertes en Wuhan no era real. Yo no sé si el doctor López-Gatell sea un buen estadístico, pero hasta el momento me parece un epidemiólogo confiable.


Represión

Enrique Alfaro, Gobernador de Jalisco, usará la fuerza pública a partir de mañana para reprimir a los ciudadanos que quieran salir a las calles y no para protegerlos de la delincuencia. ¡Cuántos políticos tienen realmente vocación de dictadores!

17 Abril 2020 04:00:00
Ricos y pobres
Hasta las tragedias las viven de forma diferente los ricos y los pobres. Quienes cuentan con recursos y ahorros, o por lo menos un ingreso seguro que no depende de trabajar todos los días, tienen miedo de contagiarse del Covid-19 y se encierran en sus casas para pasar el confinamiento. Los que viven al día, y dependen del dinero que van a ganar hoy para sobrevivir mañana, quizá le tengan temor al coronavirus, aunque no lo puedan ver y no conozcan personalmente a nadie que lo haya padecido, pero su verdadera preocupación es ganar esa pequeña cantidad de dinero que les permitirá comprar alimento para ellos y para sus hijos, y muchas veces para sus padres y otros familiares.

No sorprende que tantos pobres piensen que el coronavirus no existe, para ellos es una realidad ajena. Cuando el Gobernador morenista de Puebla, Miguel Barbosa, afirma que solo los ricos se contagian, se hace eco de una creencia muy extendida entre las personas de bajos recursos. La afirmación: “Los pobres estamos inmunes”, exhibe una enorme ignorancia, cierto, pero logra un acercamiento con la gente del pueblo, aunque el propio Barbosa no sea pobre como pretende.

Los pobres y los ricos ven la pandemia de forma muy distinta. De hecho, no son solamente los ricos. También una parte importante de las clases medias considera al coronavirus como la mayor amenaza a su tranquilidad. Por eso se han aislado con tanta facilidad y han exigido al Gobierno que imponga un confinamiento obligatorio al resto de la población. ¿Qué escoges, se preguntan, la vida o el dinero? No es ni siquiera un dilema para ellos. Por supuesto que la vida es más importante que el dinero.

Para los pobres, sin embargo, la situación es completamente distinta. No tienen una casa o apartamento cómodo al cual retirarse con sus hijos para jugar, hasta hartarse, con el celular o el Play Station, o para ver interminables series en la televisión de paga o en Netflix. Para ellos el encierro es el hacinamiento y el aumento de los roces con otros miembros de la familia; pero, sobre todo, es el hambre, es la imposibilidad de llevar alimento a casa.

Los ricos se indignan cuando ven que alguien rompe la cuarentena. No son vacaciones, gritan indignados a quien se atreve a salir a las calles o a los que se refrescan en las fuentes públicas ante un calor insoportable. Exigen que el Gobierno utilice la fuerza pública, “como en Nueva York o en California, como en España o en Italia”, para castigar a quienes cometen el pecado de escapar de sus hogares para tratar de ganarse la vida.

Los pobres no pueden darse el lujo ni siquiera de indignarse. Los tiempos son demasiado difíciles. Salen a las calles porque no tienen opción, pero se enfrentan a la realidad de una economía semiparalizada que no les permite ganarse el sustento, aunque trabajen tres veces más que antes.

Los pobres y los ricos son distintos. Quizá ellos mismos no se dan cuenta, porque hablan el mismo idioma, comparten las mismas calles y realizan transacciones comerciales entre sí. En este momento de contingencia sanitaria tal vez se sientan hermanados porque entienden el riesgo que comparte toda la sociedad, pero al final sus visiones seguirán siendo diferentes.

Los ricos necesitan encerrarse para proteger a sus hijos y a sus padres de un posible contagio. Los pobres están obligados a salir a las calles para encontrar sustento en una economía que se desmorona. No pueden darse el lujo de quedar paralizados ante un enemigo que ni siquiera ven.


Castigo a empresas

El subsecretario López-Gatell ha afirmado que se notificará al MP y se aplicarán sanciones penales a las empresas no esenciales que han mantenido operaciones en esta emergencia. Mientras tanto, continúan los trabajos de Dos Bocas, el Tren Maya y el aeropuerto de Santa Lucía.

16 Abril 2020 04:07:00
Como moscas
El personal médico del Hospital Regional 196 de Ecatepec, Estado de México, realizó protestas hace unos días cuando se anunció que se convertiría en centro de recepción de pacientes de coronavirus. No se oponían a cuidar y dar tratamiento a los enfermos, pero advertían que no tenían el equipo adecuado para evitar contagios.

No han sido las únicas protestas por esta situación. Personal de otras instituciones ha realizado también manifestaciones públicas o ha cuestionado en privado la falta de mascarillas profesionales, guantes, lentes y trajes protectores. Ayer, hubo una manifestación por el mismo motivo del personal del Hospital 20 de Noviembre de la Ciudad de México.

Las protestas tienen toda la razón de ser. Estamos viendo una inquietante tasa de contagio del personal que atiende a los enfermos de Covid-19. La mañana del martes falleció por el padecimiento un enfermero del Hospital General de Atizapán –también en el Edomex– doctor Salvador González Herrejón. La información disponible sugiere que el contagio se debió a que no contaba con el equipo de protección adecuado. No podemos enviar a nuestros especialistas a esta guerra sin escudos que los protejan. No son, por otra parte, realmente tan caros.

Cuando los trabajadores del Hospital Regional 196 protestaron por la falta de equipo se les dijo que las compras ya estaban en proceso. “Casi un mes después –señala la-saga.com– solo recibieron cubrebocas, batas y un gorro”.

Si bien la contingencia sanitaria no ha llegado todavía a su fase crítica, cuando se espera una saturación de los centros de salud, estamos viendo ya falta de capacidad para dar una atención adecuada a los enfermos. En el Hospital Regional de Ecatepec, “los pacientes con problemas respiratorios, incluido un adulto mayor, deben esperar horas para ser atendidos”: Las condiciones de higiene son, por lo demás, muy deficientes.

Dice el subsecretario de salud, Hugo López-Gatell, que el Gobierno ha adquirido insumos que ya están siendo distribuidos. Como otros miembros del actual Gobierno, cualquier problema se lo atribuye a una conspiración. Este 14 de abril declaró: “Si alguien está obstaculizando, quien está interfiriendo con el bien público y protección de salud, denúncielo, denúncielo. Hacemos un llamado a la ciudadanía, a las y los profesionales de la salud: si en su unidad no tienen el equipo, ayúdenos a identificar quién obstaculizó. Los equipos fueron entregados”.

Dudo que alguien esté perversamente interviniendo para obstaculizar la distribución de estos productos. Sí me queda claro, sin embargo, que el Gobierno tomó la decisión desde el año pasado de ya no contratar los servicios de las empresas especializadas en la distribución de medicamentos y productos sanitarios. Las licitaciones de compras consolidadas se hicieron sin considerar la distribución, como si esta no fuera necesaria. Es muy probable que los problemas que hoy estamos viendo sean consecuencia de esa decisión.

El problema es que quienes están en el frente de batalla –médicos, enfermeros, afanadores y personal de limpieza– pagarán muy cara la falta de estos insumos de protección. El propio Gobernador morenista de Baja California, Jaime Bonilla, afirmó hace unos días que los médicos “están cayendo como moscas porque no se les dio protección”. No parece una declaración política, sino más bien una exigencia necesaria de que demos mayor protección a quienes están haciendo todo lo posible por defender a los demás de la infección.


29 millones

El acuerdo de la OPEP y otros productores busca reducir la oferta de petróleo en 9.7 millones de barriles diarios a partir del 1 de mayo. Pero la Agencia Internacional de Energía está calculando que la demanda ha caído en abril en 29 millones de barriles diarios. Con razón no suben los precios.

15 Abril 2020 04:03:00
Mascarillas
Todavía ayer el subsecretario de salud, Hugo López-Gatell, afirmó que no es necesario que la gente común y corriente utilice mascarillas en su vida cotidiana. Sin embargo, la alcaldía de Benito Juárez en la Ciudad de México y el Gobierno del estado de Tamaulipas, entre otros, han ordenado su uso obligatorio fuera de casa. El problema es que no hay mascarillas disponibles en supermercados o farmacias. Las hay solamente en un mercado negro que crece cada vez más.

No solo el Gobierno mexicano desaconseja el uso de mascarillas para la población en general. En su página de internet, la Organización Mundial de la Salud dice: “Si está usted sano, solo necesita llevar mascarilla si atiende a alguien en quien se sospeche la infección por el 2019-nCoV. Lleve también mascarilla si tiene tos o estornudos. Las mascarillas solo son eficaces si se combinan con el lavado frecuente de manos con una solución hidroalcohólica o con agua y jabón. Si necesita llevar una mascarilla, aprenda a usarla y eliminarla correctamente”.

Hasta hace muy poco el Centro de Control de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos también desaconsejaba el uso de mascarillas. El 3 de abril, sin embargo, cambió su posición. Las mascarillas

–señalan las nuevas directrices– deben ser portadas por todos, menos por infantes, “en lugares públicos en donde otras medidas de distancia social son difíciles de mantener”, como en supermercados y farmacias. No deja de ser relevante que el presidente Donald Trump subrayó que la medida no es obligatoria y que él no la adoptaría: “Puedes hacerlo –dijo–, pero no tienes que hacerlo. Yo he decidido no hacerlo”.

Los países del Asia oriental, donde el uso de mascarillas es habitual, han tenido tasas de contagio y de muertes inferiores a las de otros países donde esta práctica no es común. No sabemos realmente, empero, si esto es consecuencia de las mascarillas o de mejores prácticas de higiene y de distancia en estas sociedades.

“Lo que más nos preocupa por las mascarillas es que se relajen las otras medidas de prevención”, explica el doctor Mauricio Rodríguez Álvarez del departamento de Microbiología y Parasitología de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Debe ser una mascarilla que cubra la nariz y la boca; no debe la persona estar tocando la mascarilla para no contaminarla; además, hay que lavarlas, cosa que nadie parece hacer. El uso de la mascarilla no significa que deba uno dejar de lado el lavado frecuente de las manos. Las mascarillas no proporcionan una protección confiable.

Las mascarillas se han convertido, más que en un dispositivo de protección contra contagios, en una forma de expresión personal. Quizá sea inevitable, si consideramos que cuando se usan se convierten en lo primero que ve uno de la persona. En Asia se considera una grosería que alguien que tiene una afección respiratoria no la use.

En México las órdenes de emplearlas, a pesar de que no están disponibles en los mercados formales, son una especie de desplante de rebeldía frente a un Gobierno federal que se aferra a desaconsejar su uso.

En todo el mundo hay un creciente reconocimiento de que las mascarillas no otorgan una protección total, pero sí pueden disminuir la posibilidad de contagios en ciertas circunstancias. Usarlas en el transporte público y en mercados o supermercados puede ser una buena práctica. El problema es encontrarlas.


14 Abril 2020 04:00:00
Primero los pobres
El abasto en las zonas prósperas de la Ciudad de México se mantiene a niveles razonables. Ha habido escasez temporal de algunos productos, como el huevo, que han tenido una fuerte demanda, pero buscando un poco ha sido posible encontrarlos. La situación es mucho más complicada en las zonas más pobres.

En Valle de Chalco Solidaridad, me dice una mujer que vive ahí, el desabasto ya es muy fuerte. Hace una semana la situación todavía era normal, pero el fin de semana pasado la central de abastos de ese municipio mexiquense tenía muchos puestos cerrados y faltaban varios productos. No había azúcar, ni verduras; sí había naranja, pero costaba 50% más que la semana anterior. Tampoco había cerveza. Es cierto que ha bajado la gasolina, pero el gas LP ha subido muchísimo.

Numerosas familias han perdido ya total o parcialmente sus ingresos. Valle de Chalco no es un lugar en que la mayoría de la gente tenga empleos formales con sueldos que el Gobierno puede ordenar se paguen completos. El cuñado de la mujer con la que hablo trabaja en una banda musical y tenía un contrato para tocar estas semanas de vacaciones en Puerto Vallarta. La oferta, sin embargo, fue cancelada por el cierre de los destinos turísticos. No hay en este momento trabajo para los músicos.

Amartya Sen, el economista indio ganador del Premio Nobel de Economía por su trabajo para combatir la pobreza, ha señalado que en una pandemia las preocupaciones de los prósperos son distintas de las de los pobres. “Algunos, los más ricos, pueden estar preocupados solamente de no contraer la enfermedad, mientras que otros se preocupan de obtener un ingreso (que puede ser amenazado por la enfermedad, pero también por las políticas contra la enfermedad, como un confinamiento)”.

La distancia social, señala Sen en su reciente artículo Listening as Governance, es una política adecuada para enfrentar una pandemia. “Los problemas surgen, sin embargo, del hecho que una búsqueda obsesiva de tratar de volver más lenta la propagación de la enfermedad no distingue entre distintos caminos que se pueden seguir en ese propósito, algunos de los cuales pueden traer desastre y destrucción en las vidas de millones de familias pobres, mientras que otros podrían ayudar a impedir tal sufrimiento”.

Algunos países se están empezando a dar cuenta del costo de mantener cerrada la economía. España permitió ayer la reanudación de ciertas actividades “no esenciales”, no todas, pero cuando menos la industria y la construcción, a pesar de que todavía ayer se reportaron más de 500 muertes en el país. El confinamiento continúa, pero en condiciones menos severas. El Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha recibido fuertes críticas, pero sabe que los pobres están en una situación cada vez más desesperada.

En México, como en la India de Sen, una gran cantidad de trabajadores, microempresarios y autoempleados no están recibiendo ingresos. El cierre de empresas y el confinamiento están teniendo consecuencias dramáticas. Los pocos ahorros de los pobres se están evaporando. El desabasto está empezando primero en sus comunidades. El hambre no está lejos.

Por eso es tan importante que al escoger los caminos en esta crisis el Gobierno mexicano elija aquellos que ayuden a desacelerar la pandemia, porque contenerla es imposible, pero que causen el menor daño económico posible. El daño económico lo pagan primero los pobres.



Hospitales privados

El Gobierno de López Obrador ha logrado el apoyo de los hospitales privados en la emergencia sanitaria. No ha confiscado instalaciones, sino que ha llegado a un acuerdo con los dueños para que aporten la mitad de sus camas. Es una medida sana que yo aplaudo.

13 Abril 2020 04:00:00
Un polizón mexicano
Aparentemente México fue el país mejor librado en los recortes de la producción petrolera de la OPEP y otros países productores. Todos, menos México, acordaron hacer recortes de un 20% o más para una reducción total de 9.7 millones de barriles diarios.

A México se le pidieron primero 400 mil y luego 350 mil, pero se comprometió solo a 100 mil, o 5.6% de su producción de marzo de mil 781 millones. La secretaria de Energía, Rocío Nahle, se levantó airada de la teleconferencia del 9 de abril porque no se daba a México este trato especial.

El presidente López Obrador, sin embargo, anunció al día siguiente que Donald Trump le prometió que Estados Unidos absorbería 250 mil barriles diarios que le corresponderían a México. Trump no lo confirmó, pero sí dijo el viernes que “compensaría algo del faltante” (pick up some of the slack).

México no torpedeó el acuerdo como se temía. Ayer se dio a conocer que los países productores acordaron un recorte de 9.7 millones de barriles diarios a partir del 1ro de mayo. Estos son 300 mil barriles menos que los 10 millones que se buscaban originalmente. No queda claro si Estados Unidos absorberá algo del faltante mexicano.

Trump no tiene facultades para ordenar recortes a la industria petrolera estadunidense, la cual es privada, especialmente para beneficiar a un tercer país. Pero si absorbe una parte del faltante mexicano, sin duda cobrará el favor. Lo más importante de todo, sin embargo, es que el recorte de 9.7 millones de barriles no es suficiente para elevar los precios del petróleo en este momento.

Rusia y Arabia Saudita, los países clave para el acuerdo, saben que los arreglos entre productores tienen siempre el problema del “polizón” o el “parásito”, el free-rider en inglés, el que se beneficia sin aportar nada. México busca beneficiarse del acuerdo, pero sin hacer el recorte que le correspondería. Si bien hay un acuerdo ahora, habrá que ver si otros países no deciden recortar menos de lo que debieran ante el ejemplo de México. Un polizón siempre irrita a los cumplidos.

Trump ha hostigado a muchas empresas por no hacer lo que ordena, pero Estados Unidos es un país de leyes y las compañías saben que pueden enfrentarse al Presidente con éxito. La producción de petróleo estadunidense va a caer, simplemente por el desplome de la demanda, pero es muy difícil saber cuánto, porque hay muchas producciones que no se pueden detener simplemente porque un político lo exige.

Por otra parte, en su libro The Art of the Deal (El Arte del Trato), Trump ha dejado muy claro que los favores se cobran. No hay razón para pensar que su “amistad” con López Obrador es suficiente para que no lo haga ahora. No olvidemos las veces que ha declarado que “México no es nuestro amigo”. ¿De cuánto será el cobro? No lo sabemos.

En cuanto al monto total del recorte, el consumo de petróleo en el mundo en 2019 fue de 100.57 millones de barriles diarios, ligeramente abajo de la producción de 100.75. Para este segundo trimestre de 2020 se estima un consumo de 87 millones contra una producción cercana a 100, una diferencia de 13 millones diarios (EIA). Un recorte de 9.7 millones no resolverá el problema. La capacidad de almacenamiento, de hecho, se encuentra ya casi rebasada.

El Gobierno mexicano está contento de ser un polizón y tener los beneficios del acuerdo sin el sacrificio. Las cosas, sin embargo, se pueden complicar todavía.


Cuerda floja

Pemex está en la cuerda floja. Su petróleo se cotiza a 16.54 dólares por barril, contra 49 del presupuesto, y las coberturas no cubren todo el faltante. Es la petrolera más endeudada del mundo, con 105 mil millones de dólares. Una calificadora ya le quitó el grado de inversión; si lo hace una segunda, habría una fuerte venta de sus bonos.

10 Abril 2020 04:07:00
La plaga y el mar
No me sorprende que La Peste, de Albert Camus, originalmente publicada en 1947, se haya convertido en una de las novelas más leídas, o releídas, de este 2020. La historia de cómo la ciudad argelina de Orán se enfrenta a una epidemia de peste bubónica adquiere vigencia en estos momentos. Es imposible no identificarse con los temores al contagio, con las angustias del confinamiento, con el sufrimiento de los infectados, con el egoísmo de quienes buscan medrar y con el trabajo incansable del personal de salud y, en particular, del protagonista, el doctor Bernard Rieux.

El mar está siempre presente en la narración, como habría que esperar en una ciudad costera. La peste, sin embargo, suspende la relación de los oraneses con el mar. “Esta era una de las grandes revoluciones de la enfermedad. Todos nuestros conciudadanos acogían siempre el verano con gran alegría. La ciudad se abría entonces hacia el mar y desparramaba a su juventud hacia las playas. Este verano, por el contrario, el mar tan próximo estaba prohibido y el cuerpo no tenía derecho a sus placeres”.

En medio de la lucha contra la peste, Jean Tarrou pide al doctor Rieux hacer algo “por la amistad”: “Darnos un baño de mar. Hasta para un futuro santo es un placer digno. Con nuestros pases podemos ir hasta la escollera. Después de todo, es demasiado tonto no vivir más que en la peste. Es evidente que un hombre tiene que batirse por las víctimas. Pero si por eso deja de amar todo lo demás, ¿de qué sirve que se bata?”.

“El mar -escribe Camus- zumbaba suavemente al pie de los grandes bloques de la escollera. Se desnudaron. Rieux se zambulló él primero. Fría al principio, el agua le fue pareciendo tibia a medida que avanzaba. Durante unos minutos avanzaron con la misma cadencia y el mismo vigor, solitarios, lejos del mundo, liberados al fin de la ciudad y de la peste.

“Se vistieron y se marcharon sin haber pronunciado una sola palabra. Pero tenían el mismo ánimo y el mismo recuerdo dulce de esa noche. Rieux sabía que, como él, Tarrou pensaba que la enfermedad los había olvidado, que esto era magnífico y que ahora había que recomenzar.

“Sí, había que recomenzar porque la peste no olvidaba a nadie mucho tiempo. En cuanto al doctor, el fugitivo instante de paz y de amistad que le había sido dado no podía tener un mañana”.

Una de las lecciones que nos deja La Peste es la necesidad de romper, aunque solo sea por momentos, la obsesión que genera la enfermedad. Rieux y Tarrou lo logran al escaparse a nadar. Por eso me preocupo hoy cuando veo que los gobiernos se vuelven obsesivos, usan la fuerza pública para impedir que las personas se diviertan, cierran las playas y advierten con tono de sermón: “No son vacaciones”. Están convencidos, al parecer, de que la epidemia es un castigo por supuestos pecados cometidos y no se limitan simplemente a prescribir medidas sanitarias para reducir la posibilidad de los contagios.

Cuando la peste cede en Orán, la gente festeja con “gritos de alegría”, pero el doctor Rieux “tenía presente que esta alegría está siempre amenazada. Él sabía que esta muchedumbre dichosa ignoraba lo que se puede leer en los libros, que el bacilo de la peste no muere ni desaparece jamás”. Sí, es verdad, pero Rieux sabía también que un momento de amistad puede dar sentido a todo el esfuerzo y a todo el sacrificio.


Prohibir empresas

Dice Claudia Sheinbaum que castigará a las grandes empresas que, teniendo la posibilidad de pagar, despidan a sus trabajadores. “Podemos instaurar un esquema de que solo se instalen en la Ciudad de México empresas socialmente responsables”. ¿Prohibirá ahora el Gobierno la inversión por razones morales?
09 Abril 2020 04:07:00
Millones de empleos
Luisa María Alcalde, la secretaria del trabajo, señaló ayer que desde que se detectó el primer caso confirmado de Covid-19 en México se han perdido 346 mil 878 empleos formales. El período va apenas del 13 de marzo al 6 de abril,

Es lógico. La economía ya se encontraba en problemas desde 2019, pero en las últimas semanas el desplome global nos ha alcanzado. El Consejo Coordinador Empresarial estima que México podría llegar a perder entre 1 y 1.2 millones de empleos, si la economía se contrae 7 por ciento. Roberto Azevedo, director de la Organización Mundial de Comercio, ha señalado que se prevé una caída de 32% en el comercio internacional, lo cual prefigura, dice, “la recesión más profunda de nuestra existencia”.

El presidente López Obrador, sin embargo, tiene otros datos. En su discurso del 5 de abril afirmó: “Asimismo, y esto es muy importante, vamos a crear en nueve meses 2 millones de empleos. En estos hechos y acciones baso mi optimismo”.

¿Dos millones de nuevos empleos en nueve meses? No sería esta la primera vez que el Mandatario mexicano afirma que su información es distinta a la de otras fuentes y especialistas, incluso de su propio Gobierno. En 2019, cuando todos los indicadores señalaban que la economía ya estaba en contracción, él insistía en que crecería 2 por ciento. Cuando ya resultó imposible mantener esta versión, cambió su discurso y dijo que el crecimiento no es lo importante, sino el bienestar y la felicidad. Al final, la economía se contrajo 0.1%, según el Inegi.

No sé si en esta ocasión el Presidente va a cambiar también su versión de los hechos, pero pretender que se pueden crear 2 millones de empleos en nueve meses parece absolutamente irracional. Nuestro país nunca ha generado un millón de empleos formales en un año, ni siquiera en los mejores momentos. En 2010 tuvimos un crecimiento económico de 5.1%, el mayor de este siglo, pero se registraron solo 732 mil 379 nuevos empleos en el IMSS. En 2019, el primer año de López Obrador, fueron 342 mil 77 (STPS). Crear 2 millones de nuevos empleos en nueve meses parece salirse de cualquier previsión razonable. Pero el Presidente no lo dijo por error. Ayer lo reiteró en su mañanera: “De mayo a diciembre vamos a crear 2 millones de empleos” (a propósito, son ocho meses, no nueve).

Los incondicionales han salido ya a declarar que sí se puede. Manuel Bartlett, director de la Comisión Federal de Electricidad, se comprometió con un millón: “Nosotros, con el plan de CFE, tenemos una importante creación de empleos. Va a ser una noticia muy importante para el país. Van a ser más de un millón de empleos”. La empresa tenía, hasta el 29 de febrero de este 2020, 74, mil 79 empleados activos. No sé de dónde va a salir ese millón nuevo, ni qué va a hacer, ni cuál será su impacto en la productividad de la empresa.

Supongo que el Presidente puede manipular las estadísticas como quiera. Podría ordenar, por ejemplo, que se incorporen los becarios de Jóvenes Construyendo el Futuro y los campesinos de Sembrando Vidas a las listas de empleo formal. Pero esto sería mentir, porque no se trata de empleos formales, y el Presidente ha prometido no mentir.

La realidad no ha sido nunca, sin embargo, un obstáculo para construir castillos en el aire. El Presidente vive en su propio mundo y en él habrá 2 millones de nuevos empleos. Además, todo va requetebién, el pueblo está feliz, feliz, y la crisis nos ha caído como anillo al dedo.
08 Abril 2020 04:07:00
La emergencia
La emergencia sanitaria era ya impostergable. El número de contagios confirmados este 30 de marzo, mil 094, era muy bajo, pero hay buenas razones para pensar que la cifra real es mucho mayor. Los mil 094 infectados representan 0.0008% de los 130 millones de habitantes del país. En cambio, tres gobernadores, 9.4% de los 32, están infectados. Esta diferencia sugiere que el bajo número oficial de contagios se debe a que en México se han hecho muy pocas pruebas de confirmación.

La emergencia sanitaria ordena la suspensión, durante un mes, de las “actividades no esenciales”. Se exhorta a la población a cumplir con un “resguardo domiciliario”, el cual “será estricto para personas mayores de 60 años” y para quienes tengan condiciones como hipertensión arterial, diabetes, enfermedades cardiacas o pulmonares, embarazo y otras. Sin embargo, se ha añadido una excepción: el “personal esencial de interés público podrá presentarse a laborar de forma voluntaria”. Es una cláusula para que un Gabinete presidencial de adultos mayores pueda seguir trabajando.

Me parece positivo que las restricciones se estén aplicando de manera voluntaria. El resguardo domiciliario, por ejemplo, se ha definido como una “limitación voluntaria de movilidad” para no salir “del domicilio particular la mayor parte del tiempo posible”. No vemos las medidas de confinamiento forzoso de otros lugares del mundo que han hecho que se use la fuerza pública para obligar a la gente a permanecer confinada. Las autoridades han recalcado, por otra parte, que todas las medidas “se deberán de aplicar con estricto apego a los derechos humanos”.

El canciller Marcelo Ebrard, no obstante, advirtió que habrá sanciones “para las empresas” que no respeten las medidas. Se refirió en particular a las que puedan privar a sus trabajadores de su salario en este mes. “Habrá desde sanciones administrativas, que te pongan una multa, una clausura, hasta inclusive, si se puede, si se demuestra que por razón de que tú hiciste eso alguien se contagió, puedes tener responsabilidades penales”.

No hay ninguna certeza, sin embargo, de que la suspensión de actividades no esenciales y de confinamiento domiciliario vaya a durar el mes que las autoridades han ordenado. Lo más probable es que se prolongue. En un par de semanas estaremos entrando apenas a la fase 3.

Los tribunales suspendieron actividades desde el 18 de marzo y hasta el 19 de abril, las escuelas cerraron desde el 21 de marzo para reabrir el 20 de abril. Pero ni los unos ni las otras podrán abrir en la fecha prevista. La pausa se alargará por lo menos hasta el 30 de abril, según la emergencia sanitaria, pero lo más probable es que estemos hablando de varios meses más.

Se está pidiendo a las empresas que paguen salarios completos, además de impuestos, aunque no estén cobrando nada. No todas podrán hacerlo y muy pocas lo lograrán en un cierre prolongado. El presidente López Obrador ha presentado una vez más a Carlos Slim como ejemplo del empresario responsable por su promesa de no despedir a nadie ni bajar sueldos, pero 95% de las empresas del país tiene menos de 10 empleados, y el 90% menos de cinco. Para los dueños será muy difícil seguir pagando impuestos y sueldos durante tres o cuatro meses si no tienen ingresos.


Apoyos

Estados Unidos ha anunciado un paquete de apoyos económicos de 2.2 billones de dólares, 10% de su PIB. México ofrece créditos de 25 mil pesos para un millón de pequeñas empresas (la mitad informales) que dan un total de 25 mil millones de pesos o 0.1% del PIB (25 billones de pesos a precios corrientes). México tiene, por otra parte, 6 millones de empresas o unidades productivas. El programa no ayudará gran cosa.
07 Abril 2020 04:07:00
La crisis que viene
Se hizo viral

Se volvió viral, efectivamente. El SARS-CoV-2 es un nuevo coronavirus cuya existencia apenas se reportó a la Organización Mundial de la Salud el 31 de diciembre de 2019. Provoca una enfermedad respiratoria llamada Covid-19 que se aisló en China en enero de 2020. El 11 de marzo la OMS la declaró pandemia.

La velocidad de propagación ha sido impresionante. Este 6 de abril por la mañana la Universidad Johns Hopkins de los Estados Unidos reportaba ya un millón 309 mil 439 casos confirmados y 72 mil 637 muertes en el mundo. Es muy probable que los casos sean mucho mayores, ya que las confirmaciones requieren pruebas costosas y escasas.

Las autoridades están aplicando medidas de aislamiento en buena parte del mundo. Estas no detienen completamente los contagios (la historia y la OMS nos dicen que las pandemias son incontenibles), pero sí pueden reducir la tasa de contagio, “aplanar la curva”, y disminuir la saturación de las instalaciones de salud.

El problema es que algunas de estas medidas también detienen la economía y los costos pueden ser más altos que la enfermedad. En estos momentos una tercera parte de la población del planeta se encuentra sometida a algún tipo de aislamiento. El desplome de la economía, en consecuencia, también se está viralizando. Ya sabemos que tendremos una recesión mundial más fuerte que la de 2008-2009, cuando la economía global cayó 1.7%, pero puede ser incluso mayor que la Gran Depresión, cuando hubo un derrumbe global de 15% entre 1929 y 1932.

Es imposible evitar una contracción de la economía mexicana porque el desplome es mundial, pero podemos evitar destruir más de lo necesario. El propósito del aislamiento es asegurar una sana distancia entre personas, no castigar a la gente. Prohibir la producción de cerveza por razones moralistas, o de ciertas actividades no esenciales que no requieren aglomeraciones, no solo no aporta nada a la sanidad, sino que pega un innecesario golpe a la economía.

Aun es mucho lo que no conocemos sobre el nuevo coronavirus, pero no hemos visto una correlación entre las medidas más rígidas de aislamiento y la velocidad de propagación o la mortalidad. Italia y España establecieron drásticas medidas de aislamiento hace semanas, pero tienen altos números de casos y mortalidades.

Japón, Corea del sur, Singapur y Taiwán no pararon sus actividades económicas, pero sí disminuyeron rápidamente el contagio. Al parecer el uso generalizado de cubrebocas, tan común en esos países y que la OMS todavía desaconseja, fue una de las razones.

Las tasas de mortalidad sobre casos confirmados, por otra parte, varían enormemente desde el 12.3% de Italia hasta el 0.5% de Singapur, el 0.6% de Israel o el 0.8% de Chile. La distinta calidad de los servicios de salud sí importa.

Los países más exitosos usaron pruebas para identificar casos, incluso asintomáticos, y aislaron a los contagiados en vez de a toda la sociedad. La disponibilidad de mascarillas y equipos médicos ayudaron también.

México no debe simplemente cerrar su economía, sino utilizar todos los recursos disponibles para aplicar pruebas, aislar a contagiados y comprar cubrebocas y respiradores. El esfuerzo será más difícil si asfixiamos la economía.

Hay quien piensa que el paciente debe sufrir, que hay que ponerle sanguijuelas y sangrarlo. Yo opino lo contrario. Necesitamos lucidez para evitar hacer más daño a la sociedad que el que causa la enfermedad.


Tiempos

Aclaro mi interés: soy colaborador de programas de radio y de televisión abiertas. Pero siempre he pedido que se eliminen los tiempos oficiales. No aportan nada, solo ahuyentan al público y favorecen injustamente a otros medios. Me parece muy saludable que se eliminen.
06 Abril 2020 04:07:00
Como anillo al dedo
Habrá quien piense que el Presidente no se da cuenta de lo que está ocurriendo. Pero no. Realmente está convencido de que esta crisis le llega como “anillo al dedo” para fortalecer su proyecto político, la transformación del país.

¿Y cuál es esta transformación? Aumentar los subsidios sociales, impulsar algunos cuestionables proyectos de infraestructura, y concentrar más actividades productivas en manos del Gobierno y de las Fuerzas Armadas.

El Mandatario había anunciado que ayer daría a conocer su programa de recuperación económica, pero ofreció uno más de esos informes políticos que ha multiplicado. Cacareó, como todos los días, sus proyectos. Explicó que su primera acción contra la crisis económica fue adelantar cuatro meses la pensión para adultos mayores.

Enumeró también los apoyos a niños con discapacidad, las Universidades Benito Juárez, las “tandas para el bienestar”, el programa de jóvenes aprendices, los apoyos a pescadores, los precios de garantía, el programa de apoyo al campo, los recursos entregados a padres de familia para mantenimiento de las escuelas, los caminos artesanales de concreto, el Tren Toluca-Ciudad de México, los nuevos créditos y reestructuras del Infonavit, el programa de internet para todos y la construcción de sucursales del Banco para el Bienestar.

Dijo también, en lo que calificó de “un dato sin triunfalismo”, que “México es, después de la India, el país con menos infectados por el coronavirus y el tercero con menos defunciones”. La información es falsa. Hay decenas de países con menos contagios confirmados y muertos; pero en México, además, hay aparentemente muchos contagios no identificados debido a la falta de aplicación de pruebas.

El Presidente reiteró que México se adelantó al mundo y hace tres meses “empezamos a transmitir recomendaciones con el propósito de evitar la saturación de hospitales”. No es cierto. El Presidente pedía a la gente salir a la calle y darse besos y abrazos, y él mismo siguió haciéndolo después de que su subsecretario, Hugo López-Gatell, pidió mantener una sana distancia. Afirma el Presidente que en materia sanitaria “Vamos bien, pero no nos confiemos”. No hay datos, sin embargo, que lo confirmen.

En cuanto a las “acciones para reactivar rápidamente la economía”, López Obrador afirmó: “Decidimos no aumentar los precios de los combustibles. Ahora Pemex vende la gasolina a 30% menos que antes”. Olvidó decir que el precio del crudo ha bajado 70 por ciento.

Anunció que Sembrando Vidas, que da un sueldo a 200 mil campesinos, se extenderá a otros 230 mil. Dijo que convocará a 31 mil nuevos elementos para el Ejército, la Marina y la Guardia Nacional. Reiteró que no se aumentarán los impuestos, aunque sí anunció que devolverá el IVA con mayor prontitud a los contribuyentes.

Rechazó autorizar rescates a las empresas o a los bancos. No se aplicarán “medidas anticíclicas que solo ayudaban a unos cuantos”, políticas neoliberales, pero citó con admiración a Franklin Delano Roosevelt sin recordar que él fue quien por primera vez aplicó las medidas anticíclicas en su país.

“Esta crisis es pasajera, es transitoria”, afirmó con optimismo. “Pronto, muy pronto, voy a convocar al pueblo de México a darnos abrazos”. Y ¡qué bueno! Pero las políticas económicas que anunció no promueven la recuperación. Fortalecen más bien una visión estatista para el país. No se equivocó cuando dijo que esta crisis le cayó como anillo al dedo.


Millones de empleos

“Vamos a crear en nueve meses dos millones de empleos”, dijo el Presidente. Pero no dijo cómo. De hecho, lo más probable es que en los próximos meses veamos la destrucción de millones de empleos por una quiebra masiva de pequeñas empresas.


03 Abril 2020 04:02:00
Matar empresas
Noemí Juárez, a quien muchos conocen como Mimí, abrió un pequeño negocio en Zacatecas en marzo de 2015 ya que su sueldo del sector público no le alcanzaba para sobrevivir. Puso un spa y salón de belleza que llamó Design Nails by Mimí. El reto no era fácil en una economía como la de Zacatecas, tradicionalmente rezagada, pero el pequeño negocio logró sobrevivir. Mimí compró equipo y dio empleo a cinco personas.

Esta historia es muy común en nuestro país. El mexicano es luchador y emprendedor por naturaleza. Compensa la pobreza de la economía trabajando dos o tres turnos, inventando negocios, vendiendo, luchando por construir un futuro ante un sistema hostil. Hay en México 6 millones de empresas, o unidades de actividad económica, 95% de las cuales tiene menos de 10 trabajadores. Estos pequeños empresarios generan la enorme mayoría de los empleos de nuestro país. Las grandes empresas emplean a relativamente poca gente, en parte porque son más eficientes y automatizadas.

La mayoría de estas pequeñas empresas vive al día y su suerte está atada a la persona que las funda y las impulsa con su trabajo. Este ha sido el caso del spa de Mimí. La mala situación económica de los últimos dos años la obligó a reducir sus gastos e incluso a mudarse a la casa donde tiene el negocio. En los últimos meses, sin embargo, Mimí tuvo que someterse a dos intervenciones quirúrgicas que han mermado su capacidad de trabajo y su situación financiera.

La orden de suspensión de negocios no esenciales le aplica a ella. Un salón de belleza es simple vanidad para los políticos que han ordenado el cierre. Para Mimí, sin embargo, el deseo de mantener el sueldo de cinco colaboradoras durante un mes o más, ya que la pandemia seguramente se prolongará varios meses, es simplemente incumplible. Pagar los sueldos sin ningún ingreso le impediría sobrevivir, ya no como empresa, sino físicamente.

Los políticos, por supuesto, viven en otro mundo. Nunca han tenido que crear una empresa, nunca se han preocupado por pagar las quincenas de los trabajadores. Muchos son ricos y, si no lo son, están acostumbrados a vivir del erario. En esta emergencia no dejarán de recibir su sueldo.

La ley establece la figura de contingencia sanitaria que permite a las empresas dejar de operar pagando solamente un sueldo mínimo a sus trabajadores. Pero este Gobierno, tan adepto a darle la vuelta a la ley, ha declarado no una “contingencia sanitaria” sino una “emergencia sanitaria”. Este juego de palabras está hecho para violar la ley, para forzar a las empresas a pagar salarios completos a pesar de que sí hay una contingencia sanitaria que ha llevado a la suspensión de actividades no esenciales.

Luisa María Alcalde, la secretaria del Trabajo, advierte severa desde el poder: “De acuerdo con la Ley Federal del Trabajo, y en el entendido de que la autoridad sanitaria declaró una emergencia sanitaria por causa de fuerza mayor, no hay fundamento legal para separar a los trabajadores o para dejar de pagar salarios. Tampoco es aplicable el criterio de pago únicamente de salario mínimo”.

Esta filosofía parece diseñada para matar empresas, tantas como se pueda entre esas 6 millones que son la columna vertebral de la economía de nuestro país. Sin embargo, nadie está obligado a lo imposible. Mientras más se extienda la prohibición a las actividades productivas, más quiebras tendremos y el desempleo será mayor. No hay decreto autoritario que lo pueda evitar.



Anillo al dedo

“Vamos a salir pronto -dice AMLO--, no es una debacle, son muchas más nuestras fortalezas que nuestras debilidades o flaquezas. Nos vino esto como anillo al dedo para afianzar el propósito de la transformación”.


02 Abril 2020 04:04:00
Cerrar comercios
La epidemia ayuda a concretar los sueños ideológicos de algunos políticos. Claudia Sheinbaum, jefa de Gobierno de la Ciudad de México, ordenó este 30 de marzo el cierre de “todos los centros departamentales, todos los centros comerciales”, de las “grandes tiendas”. Anunció que “únicamente quedarán abiertos los servicios de salud, alimentación y servicios indispensables”. Advirtió: “No hay razón para que haya desabasto de ningún producto”.

La medida ha obligado al cierre de 338 plazas comerciales tan solo en la capital. Al parecer se cerrarán también los pequeños comercios, aquellos que los políticos consideran como no esenciales: refaccionarias, talleres, salones de belleza, tiendas que no venden alimentos. El Inegi reporta que hay 466 mil 301 comercios en la Ciudad de México y la medida podría obligar al cierre de 419 mil 670. Millones podrían quedar desempleados. Muchos negocios ya no podrán reabrir después de la prohibición.

Estas medidas drásticas las ha tomado la misma gobernante que hace unas semanas dio luz verde al festival Vive Latino argumentando el costo económico de cancelarlo, que ha expresado su desprecio por los centros comerciales, que ha declarado que durante su Gobierno no aceptaría la apertura de nuevas unidades, que como candidata declaró: “La ciudad ya no necesita plazas comerciales”.

Las acciones de Sheinbaum y del Gobierno federal tendrán consecuencias devastadoras en la economía y profundizarán de manera dramática la pobreza. El costo económico se vuelve particularmente difícil de justificar si consideramos que los epidemiólogos nos dicen que la pandemia no se puede contener, que lo único que podemos hacer ahora es aplanar la curva de contagios para no saturar los servicios médicos. El problema es que estos ya están saturados y no hay forma de que vayan a ser suficientes.

Por otra parte, el Centro de Estudios Espinoza Yglesias considera que la pandemia y las medidas de contención podrían empujar a 21 millones de mexicanos a la pobreza. Y esto, en un escenario relativamente conservador.

No todos los expertos piensan que la mejor estrategia ante el Covid-19 es ahogar la economía. Paul Romer, ganador del Premio Nobel de Economía, y Alan M. Garber, médico y economista, director académico (provost) de Harvard, escribieron el 23 de marzo en el New York Times: “John Maynard Keynes dijo, como sabemos, que en el largo plazo todos estaremos muertos. Si mantenemos nuestra actual estrategia de supresión basada en una distancia social indiscriminada durante 12 o 18 meses, la mayoría de nosotros estaremos vivos, pero la economía estará muerta”.

El cierre de negocios “no esenciales”, con el pretexto de contener la pandemia, es un grave error. La autoridad tiene obligación de aplicar políticas para reducir los contagios, pero haciendo el menor daño posible a la economía y a los gobernados. Necesitamos una economía sana para construir las instalaciones de salud que necesitamos, para adquirir respiradores, para generar empleos, para que todos podamos alimentarnos, para reducir la pobreza.

La actitud de nuestra clase política, sin embargo, es otra. Quieren asfixiar la economía, aunque esto no detenga la pandemia; piensan que la empresa privada es por definición perversa; están tan acostumbrados a vivir del Gobierno, que piensan que el país entero puede sobrevivir del Gobierno.



¿Bajar impuestos?

AMLO responde: “Si decimos que no se pague el ISR o que se reduzca, ¿qué va a significar eso? Menos ingresos, menos recaudación. ¿Y de dónde vamos a sacar para darle a los adultos mayores, a las niñas y niños con discapacidad, a campesinos y otorgar créditos a las pequeñas empresas familiares?”.


01 Abril 2020 04:02:00
La emergencia
La emergencia sanitaria era ya impostergable. El número de contagios confirmados este 30 de marzo, mil 094, era muy bajo, pero hay buenas razones para pensar que la cifra real es mucho mayor. Los mil 094 infectados representan 0.0008% de los 130 millones de habitantes del país. En cambio, tres gobernadores, 9.4% de los 32, están infectados. Esta diferencia sugiere que el bajo número oficial de contagios se debe a que en México se han hecho muy pocas pruebas de confirmación.

La emergencia sanitaria ordena la suspensión, durante un mes, de las “actividades no esenciales”. Se exhorta a la población a cumplir con un “resguardo domiciliario”, el cual “será estricto para personas mayores de 60 años” y para quienes tengan condiciones como hipertensión arterial, diabetes, enfermedades cardiacas o pulmonares, embarazo y otras. Sin embargo, se ha añadido una excepción: el “personal esencial de interés público podrá presentarse a laborar de forma voluntaria”. Es una cláusula para que un Gabinete presidencial de adultos mayores pueda seguir trabajando.

Me parece positivo que las restricciones se estén aplicando de manera voluntaria. El resguardo domiciliario, por ejemplo, se ha definido como una “limitación voluntaria de movilidad” para no salir “del domicilio particular la mayor parte del tiempo posible”. No vemos las medidas de confinamiento forzoso de otros lugares del mundo que han hecho que se use la fuerza pública para obligar a la gente a permanecer confinada. Las autoridades han recalcado, por otra parte, que todas las medidas “se deberán de aplicar con estricto apego a los derechos humanos”.

El canciller Marcelo Ebrard, no obstante, advirtió que habrá sanciones “para las empresas” que no respeten las medidas. Se refirió en particular a las que puedan privar a sus trabajadores de su salario en este mes. “Habrá desde sanciones administrativas, que te pongan una multa, una clausura, hasta inclusive, si se puede, si se demuestra que por razón de que tú hiciste eso alguien se contagió, puedes tener responsabilidades penales”.

No hay ninguna certeza, sin embargo, de que la suspensión de actividades no esenciales y de confinamiento domiciliario vaya a durar el mes que las autoridades han ordenado. Lo más probable es que se prolongue. En un par de semanas estaremos entrando apenas a la fase 3.

Los tribunales suspendieron actividades desde el 18 de marzo y hasta el 19 de abril, las escuelas cerraron desde el 21 de marzo para reabrir el 20 de abril. Pero ni los unos ni las otras podrán abrir en la fecha prevista. La pausa se alargará por lo menos hasta el 30 de abril, según la emergencia sanitaria, pero lo más probable es que estemos hablando de
varios meses más.

Se está pidiendo a las empresas que paguen salarios completos, además de impuestos, aunque no estén cobrando nada. No todas podrán hacerlo y muy pocas lo lograrán en un cierre prolongado. El presidente López Obrador ha presentado una vez más a Carlos Slim como ejemplo del empresario responsable por su promesa de no despedir a nadie ni bajar sueldos, pero 95% de las empresas del país tiene menos de 10 empleados, y el 90% menos de cinco. Para los dueños será muy difícil seguir pagando impuestos y sueldos durante tres o cuatro meses si no tienen ingresos.

Apoyos

Estados Unidos ha anunciado un paquete de apoyos económicos de 2.2 billones de dólares, 10% de su PIB. México ofrece créditos de 25 mil pesos para un millón de pequeñas empresas (la mitad informales) que dan un total de 25 mil millones de pesos o 0.1% del PIB (25 billones de pesos a precios corrientes). México tiene, por otra parte, 6 millones de empresas o unidades productivas. El programa no ayudará gran cosa.

31 Marzo 2020 04:07:00
La crisis que viene
Al clausurar la Convención Bancaria en Acapulco el 13 de marzo el presidente Andrés Manuel López Obrador declaró optimista: “Hay condiciones inmejorables para crecer”. Yo me mostré escéptico. En mi columna siguiente apunté: “La verdad es que el mayor golpe del Covid-19 probablemente no vendrá del coronavirus sino de un desplome económico”.

El propio Mandatario parece haberlo aceptado. “Como se nos va a venir muy fuerte la crisis económica -dijo este 28 de marzo, en San Luis Río Colorado, Sonora-, vamos a otorgar un millón de créditos de 25 mil pesos a un millón de pequeñas empresas. Es una inversión adicional de 25 mil millones de pesos, 500 mil para empresas de la economía formal y 500 mil para pequeñas empresas familiares de la economía informal”.

El que el Presidente entienda que se viene una crisis económica es un paso en la dirección correcta. Difícilmente se podían tomar medidas cuando el propio López Obrador afirmaba que había condiciones inmejorables para crecer. Pero no nos hagamos ilusiones. Los 25 mil millones de pesos no servirán para nada.

Nadie sabe hasta este momento qué tanto se desplomará la economía nacional en 2020, en parte porque no se sabemos si el Gobierno tomará medidas, como las de Italia y España, para frenar toda la economía. J.P. Morgan, el banco de inversión de Nueva York, está estimando una caída de 7% para México en todo 2020 y un desplome brutal de 35.5% en el segundo trimestre.

¿Resultarán ciertas estas cifras? No tenemos idea. Es tanta la incertidumbre en los mercados, a lo que podemos añadir las acciones del Gobierno para cancelar proyectos de inversión ya en curso, como el aeropuerto de Texcoco o la cervecera de Mexicali, que el desplome podría ser mayor. Pero dada la resiliencia de los pequeños empresarios y comerciantes mexicanos, acostumbrados a salir adelante en los peores momentos y con los peores gobiernos, tampoco podemos descartar un rebote después de unos meses.

Una de las claves que se avecinan es cuánto puede aumentar el desempleo. En Estados Unidos la semana pasada el número de solicitudes de seguro de desempleo fue de 3.3 millones, la mayor cifra de la historia. En México cientos de miles o millones podrían quedar sin trabajo en las próximas semanas, solo que en México no hay seguro de desempleo que les permita sobrevivir.

Muchas empresas en México empiezan ya a tener serios problemas de pagos. El turismo y los restaurantes han sido particularmente golpeados. Son numerosos los que ya no pueden pagar a sus proveedores ni podrán cubrir sus créditos. No pasará mucho tiempo para que los bancos empiecen a tener problemas y a quebrar. Y como el Gobierno ha dicho que no rescatará a ninguno, muchas familias perderán los ahorros de toda su vida.

Los 25 mil millones de pesos de créditos a pequeñas empresas son una gota de agua en una sequía brutal. Pero además el Gobierno está mandando un mensaje que tendrá repercusiones. Al dividir su escaso paquete de rescate entre empresas formales, que pagan impuestos, e informales, que no, está reiterando el mensaje de que conviene más mantenerse en la informalidad. Aunque no pagues impuestos, el Gobierno te dará tu crédito, que después seguro no pagarás.


Sin insumos

Recibo un mensaje inquietante: “En el hospital regional de zona 71 de Boca del Río-Veracruz, no hay insumos de prevención elemental suficientes y los que llegan son para médicos o enfermeras en nómina. Los que están haciendo internado no reciben ni cubrebocas ni guantes, y no digas un uniforme extra, aparte del que ellos mismos compraron. No se están haciendo pruebas de coronavirus, pero casualmente se dispararon las muertes por influenza y neumonía”.
30 Marzo 2020 04:01:00
Gigantes desaforados
Esta vez arremetió contra unos molinos de viento. De nada sirvió que el fiel Sancho le explicara que no eran “desaforados gigantes” contra los que había que “hacer batalla y quitarles a todos las vidas. Él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran. Antes, iba diciendo en voces altas: –Non fuyades– cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete”.

El presidente López Obrador visitó este sábado 28 de marzo La Rumorosa, la porción de la sierra de Juárez de Tecate en que esquistos y granitos dan lugar a hermosas formaciones por las que el aire susurra al pasar. Sus fuertes vientos le han permitido ser un centro de generación eólica. Ahí se encuentran los 47 aerogeneradores de Energía Sierra Juárez, un parque eólico que opera desde junio de 2015 y se conecta con el sistema de transmisión eléctrica de San Diego, California.

Los molinos de viento, dijo el presidente López Obrador en un video, “los pusieron los conservadores. Aquí se expresa la falta de sensibilidad de los gobernantes. Autorizaron esos ventiladores para generar energía eólica. ¡Miren cómo afecta el paisaje, la imagen natural! ¡Cómo se atrevieron a dar permiso para instalar estos ventiladores!... Pueden decir que se produce energía eléctrica, ¡muy poco! Además, son negocios privados porque se tiene que subsidiar estas empresas. Esas son de las transas que se hacían en el período neoliberal. Esto fue promovido por los gobernantes del partido conservador. Nunca más permisos para afectar el medio ambiente”.

Al Presidente le informan mal o prefiere no enterarse. La capacidad de Energía Sierra Juárez no es pequeña: tiene 155 megavatios (MW). El parque, propiedad de IEnova e InterGen, no recibe subsidios de México ya que vende toda su electricidad a California, donde la legislación ambiental obliga a que a fines de este 2020 el 33% de la generación sea de fuentes renovables.

Lo curioso es que, mientras declara que ya no habrá “permisos para afectar el medio ambiente”, el Presidente busca reactivar generadoras de carbón, el combustible más contaminante, solo porque son del Gobierno, y rechaza los permisos de nuevas plantas no contaminantes, como el de Eólica Coromuel, en Baja California Sur, a la que negó permiso la Secretaría del Medio Ambiente (Semarnat) de Víctor Manuel Toledo, quien afirma que las aspas de los aerogeneradores “giran para atrapar el aire de los territorios indígenas”. El Mandatario también impulsa proyectos como la refinería de Dos Bocas, que devasta manglares, o el Tren Maya, que atraviesa selvas tropicales.

López Obrador es quien está siendo no solo conservador sino reaccionario. Las plantas eólicas son indudablemente mejores para el ambiente que las de carbón. Además, proporcionan un ingreso importante a las comunidades donde se asientan, como el ejido Jacume, de Tecate, Baja California, o el ejido Alfredo V. Bonfil de Mulegé, Baja California Sur, que reciben recursos por tierras que no son productivas para nada más.

Energía Sierra Juárez elimina emisiones de 125 mil 809 toneladas métricas de dióxido de carbono y 189 toneladas métricas de óxidos de nitrógeno al año. Si el Presidente fuera realmente progresista y ambientalista, la defendería en lugar de arremeter contra sus aerogeneradores como si fueran gigantes desaforados.


Última oportunidad

Pasamos súbitamente del mensaje de que no había que preocuparnos, sino salir, darnos besos y abrazos, a la urgente declaración de López-Gatell de este sábado: “¡Quédate en casa!... ¡Esta es nuestra última oportunidad!” Quedarse en casa, sin embargo, no significa “que se va a evitar que sigan aumentando los casos”.



27 Marzo 2020 04:07:00
Pequeño dictador
El Covid-19 está sacando al pequeño dictador que muchos gobernantes llevan dentro. En un principio vimos imágenes de China que mostraban cómo se usaba a la fuerza pública para retirar a gente de la calle e imponer una cuarentena en Wuhan y la provincia de Hubei, que a muchos les destrozaba su patrimonio.

Quienes daban positivo en las pruebas del nuevo coronavirus eran recluidos en centros de aislamiento o en hospitales. Eran medidas, según los comentaristas de países democráticos, quizá eficaces, pero que no podrían aplicarse en regímenes respetuosos de las libertades.

Falso. No mucho tiempo después vimos cómo varios países democráticos asumían también medidas que violaban las garantías individuales. Algunos empezaron cerrando fronteras, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) mantenía que esto era contraproducente, pero la restricción se aplicaba solo a extranjeros, lo cual desnudaba su carácter xenófobo más que sanitario.

En las últimas semanas países como Italia, España, Chile, Argentina y Bolivia, entre otros, han puesto en vigor cuarentenas y han recurrido a la fuerza pública para detener a ciudadanos por el simple hecho de transitar por las calles o tratar de ganarse la vida.

En Argentina, la cuarentena está vigente hasta el 31 de marzo, pero ya se ha planteado la posibilidad de ampliarla al 13 de abril. Alberto Fernández, el presidente peronista, ha declarado, como cualquier dictador: “No me va a temblar el pulso para prolongar la cuarentena”.

No es necesario, sin embargo, encarcelar a la gente “por su propio bien” para disminuir la velocidad de propagación de una pandemia. A pesar de los lazos cercanos con China, y de que tenía vuelos diarios con Wuhan, epicentro del Covid-19, Taiwán registraba hasta el 21 de marzo solamente 153 personas con contagio.

Según Jaime Caramés Sánchez de la Universidad Nacional de Taiwán y William Hongsong Wang de la Universidad Complutense de Madrid, el éxito taiwanés contra el Covid-19 se debió a la transparencia en el manejo de la información por la que se divulgaban todos los datos de la enfermedad y de los contagios. A quienes daban positivo en las pruebas, se les informaba sobre las opciones que tenían y la mayoría optaba por aislarse de manera voluntaria. Solo en algunos casos, de enfermos graves procedentes de China continental, se ordenó un aislamiento obligatorio.

En Corea del Sur se aplicaron cientos de miles de pruebas y los resultados se difundían también, lo que permitió aislar a los enfermos y no a ciudades enteras. Alemania, que tiene solo 149 muertos con 31 mil 554 contagios, contra 2 mil 696 muertes y 39 mil 763 contagios de España o 6 mil 820 y 69 mil 176 de Italia (OMS, 25 de marzo), no ha recurrido como España o Italia a cuarentenas obligatorias. La baja mortalidad en Alemania es al parecer producto de sus mejores instalaciones de salud, pero lo relevante es que no es necesario aplicar medidas dictatoriales para cuidar a la población.

La gente se protege a sí misma cuando tiene información sin necesidad de que un dictador restrinja sus libertades. Ayer caminé por un centro comercial capitalino sin que nadie me amenazara con cárcel. La mayoría de las tiendas estaban abiertas, pero casi no había clientes. La sana distancia se lograba de manera automática, sin violar libertades individuales.

Ojalá que sigamos así en México. El objetivo de la autoridad debe ser preservar la salud de los ciudadanos, no sacar a relucir al pequeño dictador que muchos llevan dentro.


Baja calificación

Era inevitable. S&P redujo la calificación de la deuda soberana de México de BBB+ a BBB. La pandemia y el desplome del petróleo son los factores que cita, pero la campaña del Gobierno contra la inversión productiva, como en la cervecera de Mexicali o el aeropuerto de Texcoco, sin duda ha pesado también.

26 Marzo 2020 04:07:00
Incontenible Covid
La idea de que se puede detener el Covid-19 es una mentira peligrosa. “China desplegó quizá el esfuerzo de contención más ambicioso, ágil y agresivo en la historia”, según la Organización Mundial de la Salud (“Informe de la misión conjunta del 16 al 24 de febrero”), pero la enfermedad se propagó de cualquier manera al mundo. La historia nos confirma que no hay forma de contener una pandemia.

Los mexicanos somos testigos de primera mano. En 2009 brotó en nuestro país una epidemia de influenza A-H1N1, que era desconocida y para la que no teníamos defensas. El pánico agobió a la sociedad mexicana y al mundo. En México se establecieron medidas muy importantes de contención, que llevaron a la paralización del país durante semanas. Aun así, México tuvo 70 mil 715 casos confirmados y mil 172 muertes. En el mundo los contagios se estimaron entre 700 millones y mil 400 millones. La Organización Mundial de la Salud confirmó 18 mil 36 muertes en el mundo, mientras que el Centro de Control de Enfermedades de los Estados Unidos estimó 284 mil, por los casos ocultos.

¿Por qué esa influenza ya no nos preocupa hoy? Porque hemos generado resistencia. Según el doctor Sarbelio Moreno, del Hospital Infantil de México, 100% de los niños mexicanos y la mayoría de la población adulta tiene ya anticuerpos para el A-H1N1. Esta es la forma en que la naturaleza combate las epidemias.

Los epidemiólogos saben que no pueden contener el Covid-19. Lo que buscan es aplanar las curvas de contagio, con el fin de no saturar los sistemas de salud, las unidades de cuidado intensivo y los respiradores. Por eso las autoridades de la OMS y de la Organización Panamericana de la Salud han dado buenas calificaciones al esfuerzo que en México encabeza el doctor Hugo López-Gatell. Nadie tiene todas las respuestas, por supuesto, pero las medidas del Gobierno mexicano parecen hasta ahora razonables. No entraron en pánico, fueron aplicando restricciones paso a paso, no han cerrado fronteras (que la OMS dice es contraproducente), no tomaron medidas drásticas como el cierre adelantado de actividades económicas.

Los políticos suelen reaccionar de forma distinta. En Italia y España aplicaron medidas de restricción de movimiento y de trabajo que violan las garantías individuales, sin que hayan contenido la pandemia. Lo mismo han hecho los gobernadores de estados como California y Nueva York, en la Unión Americana. Su preocupación ha sido mostrarse como gobernantes preocupados por la salud de los ciudadanos y no por algo tan prosaico como la economía.

Pero esto es un error. La pandemia tendrá un costo humano muy importante, el cual es ya inevitable. Hasta el 24 de marzo la OMS reportaba 372 mil 959 casos confirmados y 16 mil 231 muertes. Es un saldo terrible, pero que no ha modificado las tasas de mortalidad. Y no sorprende. En 2016 murieron 56.9 millones de personas en el mundo, alrededor de 155 mil cada día. Las 16 mil 231 muertes del Covid-19 en menos de tres meses no pintan. Se siguen muriendo aproximadamente el mismo número de personas cada día.

El mayor costo de la epidemia será económico. Las medidas restrictivas que no han contenido la pandemia sí están empujando a la economía a un desplome que podría ser peor que la Gran Depresión de los años 30. No debemos permitir que los políticos hagan esto en México. La pandemia debe enfrentarse con medidas inteligentes, no con acciones que no detienen al coronavirus, pero sí dejan a la gente sin empleo y sin sustento.

Los pobres

Yo no sé si la fuerza moral puede proteger a alguien de una infección, pero quizá la estupidez sí. El Gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, dijo ayer: “Si ustedes son ricos tienen el riesgo. Si ustedes son pobres, no. Los pobres estamos inmunes”.




25 Marzo 2020 04:07:00
Fase 2
Ya es oficial: estamos en fase 2. Se vuelven más estrictas las medidas. No se pretende contener la epidemia. “Seguiremos teniendo transmisión –dijo ayer el subsecretario Hugo López-Gatell–. La expectativa no es terminar con el virus de un momento a otro. Pero esto es importante porque nos lleva a administrar mejor el riesgo”.

¿Qué significa la fase 2? No se anunciaron medidas drásticas. López-Gatell apuntó que es importante cuidar a los adultos mayores, cosa que ya sabíamos, y “lo segundo es suspender clases en todo el sistema educativo nacional”, que ya se hizo.

Se están cancelando “eventos y reuniones de concentración de 100 personas o más”. Ya no habrá más conciertos. El subsecretario dijo, además, que hay que “suspender temporalmente actividades laborales”, particularmente “aquellas que impliquen la movilización de personas de sus domicilios al trabajo y de regreso”.

Pero añadió que las entidades “privadas y sociales no pueden parar porque de ellas dependemos todos”. Si entiendo bien, no hay una prohibición de realizar actividades económicas ni de trasladarse. Las instituciones y empresas deben poner en práctica “planes de continuidad de operaciones”. El Gobierno pide, además, continuar con las acciones de higiene básica.

La fase 3, “que también vendrá”, de transmisión generalizada, “es la fase en donde el sistema nacional de salud va a tener retos importantes, pero estos retos se pueden solventar si el sistema está organizado, si el sistema mantiene alta la moral”.

El Presidente afirmó que el Gobierno cuenta con “un presupuesto sin déficit y 400 mil millones adicionales. Esto nos permite mantener todos los programas del Bienestar, todos; nos permite tener recursos para enfrentar la caída de los precios del petróleo”.

Añadió: “Tenemos recursos para que continúe la construcción del aeropuerto, para que continúe la construcción de caminos, de carreteras, el plan del istmo. Tenemos recursos para que continúe la reconstrucción [sic] de la refinería de Dos Bocas, tenemos recursos para financiar el Tren Maya, porque todo esto va a permitir crear empleos que se van a necesitar”.

No me queda claro de dónde saldrán esos 400 mil millones de pesos, especialmente cuando se está desplomando la economía mundial, pero sí que López Obrador parece estar interesado únicamente en mantener sus programas políticos. Esto significa que podemos ver recortes brutales en los servicios públicos.

Ayer no se dieron a conocer restricciones de movimiento similares a las de otros países. “Las medidas extremas –dijo López-Gatell– son parte del repertorio de salud pública, pero lejos estamos de necesitar medidas que vulneren la vida pública o que afecten las garantías individuales”. ¡Qué bueno!

El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, sin embargo, no ofreció mucho aliento a quienes ven venir una crisis económica monumental. Simplemente señaló los montos dedicados en el presupuesto a la Secretaría de Salud, al IMSS y al ISSSTE y añadió que un artículo transitivo permite dedicar los 40 mil millones del Fondo de Salud para el Bienestar “a fines como esos”. No hay anuncios de recursos para enfrentar el desplome económico.

El Presidente ofreció después un desconcertante discurso, con consideraciones sexistas, como que son las hijas quienes cuidan a los padres, y recomendaciones moralistas, como que hay que evitar consumir “comida chatarra”. Me dio la impresión de un timonel que no ha entendido todavía la magnitud de la tormenta que se levanta frente a él.

En picada

El valor de producción de la construcción se desplomó 15.6% en los 12 meses terminados en enero de este 2020. Y esto fue antes de la pandemia y de la cancelación de la cervecera de Mexicali.


24 Marzo 2020 04:07:00
Fin a la inversión
Por segunda ocasión el presidente López Obrador ha cancelado un enorme proyecto de inversión, realizado completamente en apego a la ley, a través de una consulta amañada. Ahora le ha tocado el turno a una nueva cervecera en Mexicali de la empresa Constellation Brands. En un “ejercicio participativo” organizado por el Gobierno federal el pasado fin de semana, el 76% de quienes participaron votaron en contra de la planta. La subsecretaria de gobernación Diana Álvarez Maury, dijo ayer que, en consecuencia, la Conagua no dará los permisos para su operación.

El proyecto era muy importante. Implicaba una inversión total de mil 500 millones de dólares, de los cuales ya se han erogado 900 millones. La planta tenía permiso para utilizar 5.8 millones de metros cúbicos al año, un 0.2% del agua disponible en el Valle de Mexicali, pero la autorización incluía el compromiso de realizar inversiones en infraestructura para tener una huella hídrica neutra. Era un proyecto ganar-ganar.

El presidente López Obrador lo echó para atrás como hizo con el aeropuerto de Texcoco. No fue el pueblo sabio. El consejero electoral Ciro Murayama ha señalado que “El ‘ejercicio participativo’ sobre la cervecera que hizo el Gobierno de Baja California NO tiene sustento legal. La figura del ‘ejercicio’ no existe en la Constitución local. Hay, sí, consulta popular, pero la debe organizar la autoridad electoral local y no el Gobierno federal”. Si Conagua se niega a entregar agua a la planta, estará violando un acuerdo formal del Gobierno federal.

Contellation Brands podrá exigir una compensación. Esta no solo debe incluir los 900 millones de dólares ya erogados, sino los 600 millones que faltan del proyecto original y una indemnización adicional. No hay certeza de que el Gobierno quiera pagar ese monto, sin embargo, que sin duda debería dedicarse mejor a enfrentar las necesidades del país en una inminente crisis sanitaria y económica. El Gobierno podría extorsionar a Contellation Brands, que tiene otras plantas en el país, pero con esto solo estaría recalcando el mensaje a los inversionistas de que no respeta la ley. Sería un absurdo, por otra parte, que el Gobierno siguiera gastando carretadas de dinero para pagar proyectos que se cancelan por consideraciones políticas.

La inversión fija bruta en México empezó a caer en el sexenio de Enrique Peña Nieto, a partir del momento en que López Obrador, todavía como Presidente electo, canceló el proyecto del aeropuerto de Texcoco. El declive no se ha detenido. En 2019, el primer año del nuevo Gobierno, la inversión se desplomó 4.9%, mucho más de lo habitual en un cambio de Gobierno. La inminente cancelación de la nueva cervecera de Constellation Brands, a pesar de que cuenta con todos los permisos de ley, incluyendo una Manifestación de Impacto Ambiental que no tienen los proyectos estrella del Gobierno de López Obrador, augura una situación todavía peor.

El desmedido optimismo económico que expresó el Presidente apenas el 13 de marzo en la Convención Bancaria, cuando declaró “Hay condiciones inmejorables para crecer”, ha quedado atrás en unos cuantos días. Este 22 de marzo reconoció en Oaxaca que “se está avizorando” una crisis económica. Pero la crisis puede convertirse en una verdadera tragedia si López Obrador sigue usando su enorme poder para destruir riqueza en lugar de para crearla.


Sin rescates

“Ya nada de rescates al estilo neoliberal, que le(s) daban a los bancos, a las grandes empresas”, dijo ayer el presidente López Obrador. Ahora solo “a los pobres”, añadió. ¡Qué bien! Solo que este es un mensaje a los ahorradores de que pueden perder todo el dinero depositado en los bancos mexicanos.

23 Marzo 2020 04:07:00
Test, test, test
Dos posiciones contrarias están polarizando a la sociedad mexicana. Una sostiene que el Gobierno está tomando las medidas adecuadas para enfrentar el Covid-19, al restringir actividades de manera gradual y permitir que continúe el movimiento económico, mientras que otra plantea que deben restringirse de inmediato todas las actividades, sin importar los daños a la economía.

El Pontificio Colegio Mexicano en Roma escribió una carta este 20 de marzo al arzobispo Rodrigo Carrera López, de Monterrey, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, que decía: “Vemos con preocupación las noticias en México, y percibimos la misma realidad que se presentó al inicio de los primeros contagios aquí en Italia. Aquí mismo, en el Colegio, al principio no entendíamos la gravedad de esta situación. Ahora todos estamos conscientes de la gravedad del problema”.

No son los únicos. Un consultor importante cuestiona mi apoyo a la estrategia gradual del Gobierno. Afirma que países como Estados Unidos y el Reino Unido se equivocaron: “Pensaban que el Covid-19 podría tratarse de manera similar, es decir, sin medidas de choque, como se trata la influenza. Hoy hay un reconocimiento de que el retraso en la aplicación de medidas de choque fue un error”. Las razones son la facilidad de contagio, “dos veces mayor” que la influenza, y una tasa de mortalidad “por lo menos 50 veces mayor” (que no corresponde a las cifras que yo tengo). En este caso no se puede usar el protocolo que se aplica para una epidemia “normal”.

Yo sigo coincidiendo con la posición formal del Presidente de que los epidemiólogos deben definir las estrategias, aunque estoy en desacuerdo con los desplantes que pretenden que López Obrador tiene una “fuerza moral” que lo exenta de contagios o que los amuletos religiosos protegen de infecciones.

El Covid-19 se está expandiendo a una velocidad superior a otras epidemias. No tenemos ni vacunas ni tratamientos ni defensas naturales. Como las personas asintomáticas pueden contagiar la enfermedad, es muy difícil detener su expansión, sobre todo en la ausencia de pruebas, las cuales son caras.

China, epicentro del brote, trató de ocultar primero la información, al grado de censurar a un médico que advirtió que había un nuevo tipo de neumonía y que después fallecería por el Covid. Más tarde tomó medidas autoritarias para restringir el movimiento de personas y utilizó a la fuerza pública para obligar a la gente a permanecer en aislamiento. Italia y España han tomado también medidas autoritarias de aislamiento, dando un fuerte golpe a sus economías, pese a lo cual han seguido creciendo los contagios y las muertes.

Una de las pocas historias de éxito ha sido la de Corea del Sur, que ha aplicado medidas de aislamiento, pero no indiscriminadas, sino basadas en el programa de pruebas más extenso del mundo. Esto ha permitido aislar a pacientes asintomáticos. No sorprende que, después de esta experiencia, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, haya declarado que la prioridad es: test, test, test.

La pandemia ha tardado en entrar a México, pero lo hará ineludiblemente. Hay que enfrentarla con inteligencia. Decretar un aislamiento autoritario puede tener un impacto mayúsculo en la economía y al final ser más costoso que la pandemia. La experiencia sudcoreana sugiere en cambio hacer pruebas, pruebas, pruebas.


Sin ley

La inminente cancelación de la nueva planta cervecera de Constellation Brands en Mexicali, después de una inversión de 900 millones de dólares y pese a cumplir con todos los requisitos de ley, ofrece un peligroso mensaje para quienes quieran invertir en México. Vivimos en un país sin estado de derecho.
20 Marzo 2020 04:03:00
Haz lo que digo
La conferencia mañanera de ayer fue un ejemplo de lo que no se debe hacer en estos tiempos del coronavirus. A un lado del Presidente había dos apretadas filas de sillas para funcionarios que no son precisamente un dechado de juventud. Al frente se encontraban otras cerradas hileras para reporteros y activistas disfrazados de periodistas, amontonados principalmente en las dos primeras.

La mañanera, sin embargo, no es excepción. El 18 de marzo se convocó a una conferencia de prensa en el aeropuerto de la Ciudad de México para anunciar medidas sanitarias, pero los reporteros estaban virtualmente uno encima del otro. Ayer, en el campo militar número 37 en Huehuetoca, miles de graduados de la Guardia Nacional y público esperaron durante horas la llegada del presidente López Obrador en cerradas filas e hileras de asientos.

La sana distancia que pregonan los responsables técnicos de enfrentar la pandemia del nuevo coronavirus se desvanece ante la irresponsabilidad del Presidente y de quienes toman decisiones para sus presentaciones públicas. Parece un caso de “Haz lo que digo, no lo que hago”.

Entiendo la estrategia del subsecretario Hugo López-Gatell: “Tenemos que estar preparados para una epidemia larga”. Estoy de acuerdo con la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, cuando dice que las medidas de restricción deben aplicarse gradualmente para no multiplicar los costos económicos. “Como jefa de Gobierno, mi responsabilidad es la salud pública, pero también la seguridad y la economía, el bienestar de la población”. Ayer descartó, “por el momento”, el cierre de mercados o centros comerciales. Es lo correcto. Generar desempleo o desabasto es lo último que debe hacer un Gobierno inteligente en las actuales circunstancias.

Hay medidas sanitarias elementales que frenan los contagios y no producen daños económicos, como el lavado constante de manos y la sana distancia. Pero al impulsar estas conductas, los gobernantes deben ser líderes que enseñen con el ejemplo y no simples burócratas que ordenen lo que se debe de hacer y hagan lo contrario.

Es importante entender las dimensiones de la pandemia. Mucha gente sigue pensando que el coronavirus es un mito. Otros consideran que es el peor reto de la humanidad desde la Segunda Guerra Mundial. Las dos visiones son falsas. Hasta el 18 de marzo, había 207 mil 855 infectados y 8 mil 648 muertes desde la detección de la enfermedad el 31 de diciembre de 2019. Estas cifras de la OMS son muy altas. La tasa de mortalidad parece ser de 5.7% de los infectados (David Baud et al, The Lancet, 12.3.20). Pero cada año mueren 56 millones de personas en el mundo, 153 mil 425 cada día. Las 8 mil 648 del Covid-19 en dos meses y medio no pintan, no se comparan siquiera con las de las influenzas, que infectan de 3 a 5 millones de personas y causan entre 250 mil y 500 mil muertes cada año.

Se deben tomar medidas razonables para detener el Covid-19, como se aplican para las influenzas. Pero es importante que tengan realmente una lógica sanitaria. Cerrar centros comerciales y gimnasios, o encerrar a la gente en sus casas, no sirve para nada, solo para generar daños económicos. Algunas de las medidas que se han aplicado están empujando al mundo a lo que podría ser la peor contracción económica desde la Gran Depresión.

Por lo pronto, hay que seguir impulsando las recomendaciones gubernamentales de lavarse las manos constantemente y mantener una sana distancia. El reto ahora es lograr que el Presidente y sus funcionarios hagan caso.


Fondos perdidos

Teníamos un Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios y un Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos en Salud. Pero la 4T utilizó buena parte del primero y todo el segundo para financiar gasto corriente. Fue una decisión estúpida.


19 Marzo 2020 04:02:00
Detente, enemigo
Tenemos un Presidente que vive en un mundo mágico. Ayer dijo que, en medio de la actual crisis del Covid-19, podemos estar tranquilos porque “el escudo protector es como el detente”. ¿Y qué es el detente? López Obrador mostró unas estampitas del Sagrado Corazón de Jesús: “Son mis guardaespaldas”, dijo. Mostró después otra estampita: “Miren, aquí hay otro detente: ‘Detente, enemigo, que el corazón de Jesús está conmigo’”.

Supongo que la fe hace milagros, pero inquieta que el Mandatario piense que unas estampitas religiosas, o un trébol -que también mencionó en la conferencia, pero no encontró en su billetera-, sean un escudo protector para nuestro país. Afortunadamente, el equipo del subsecretario de Salud Hugo López-Gatell sí ha venido anunciando medidas graduales que nos permiten prepararnos para la pandemia que tarde o temprano nos pegará con tanta fuerza como a otros países. En materia económica, el Presidente afirmó que el próximo martes, 24 de marzo, ya habrá un plan para enfrentar lo que se espera sea una crisis económica mayúscula. Espero que la propuesta no se limite a pedir la intercesión de la Virgen de Guadalupe.

Preocupa que algunas de las medidas de aislamiento se estén adelantando. La Suprema Corte de Justicia decidió cerrar los juzgados desde el 17 de marzo y hasta el 20 de abril. Algunas empresas han empezado también a suspender actividades en sus oficinas. Es demasiado pronto. Si la tendencia de Italia o España se repite en México, para el 20 de abril estaremos en lo más fuerte de la pandemia. El Poder Judicial y las empresas se verán obligados a adoptar nuevos periodos de aislamiento, quizá de uno o dos meses adicionales, lo cual generará un desgaste enorme y nos dejará sin tribunales durante un periodo extraordinariamente largo, inaceptable para un país tan necesitado de justicia como el nuestro.

Mucha gente está sufriendo una enorme angustia y está tomando decisiones motivadas por el miedo y la ignorancia. Algunos clubes están cerrando piscinas y vapores, lo cual no tiene sentido sanitario alguno. Ciertos gimnasios y otras instalaciones de servicio público están dejando también de operar. Los restaurantes están haciendo que sus meseros porten cubrebocas y las empresas están obligando a sus guardias a utilizarlos también. Tampoco esto tiene lógica de salud. Ni el sudor de los gimnasios, ni el agua clorada de las piscinas o jacuzzis, ni el vapor transmiten el coronavirus. Lo que piden los especialistas es lavarse las manos con frecuencia y mantener una sana distancia entre personas.

Entender la pandemia es muy importante, porque en el terror irracional algunos están exigiendo la aplicación de medidas que dañarán a millones. No tiene sentido cerrar restaurantes o centros de reunión, sino asegurar que las mesas y espacios permitan conservar una distancia de metro y medio entre personas. Cerrar los centros de trabajo de adiestradores físicos, además de impedir que la gente pueda mantenerse saludable haciendo ejercicio, no solo no ayuda a detener la pandemia, sino que agrava la crisis económica que se avecina.

La pandemia es real y va a provocar un daño importante. Pero las medidas de aislamiento y de suspensión de actividades económicas pueden provocar un daño significativamente mayor. Pensar que una estampita religiosa o un trébol pueden protegernos de ese daño es simple ignorancia.


¿Contener?

Ni México ni cualquier país pueden contener la pandemia. El director de la OMS, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló el 11 de marzo: “Nunca hemos visto una pandemia que pueda ser controlada”. La pandemia nos va a pegar. Ese no es el tema. Lo importante es estar preparados para que el daño sea lo más pequeño que se pueda.




17 Marzo 2020 04:07:00
Contagio moral
El presidente López Obrador ha declarado en varias ocasiones que en el tema del coronavirus hay que escuchar a los expertos. Ayer lo reiteró: “Tomamos la decisión de dejar este asunto de salud pública en manos de médicos, de técnicos, de científicos, porque si se deja en manos de políticos y politiqueros, que es lo peor, se altera todo”. Las decisiones, añadió, no pueden estar en manos de un “columnista de la prensa vendida”.

El propio Mandatario ha elegido al doctor Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud, epidemiólogo, como portavoz y arquitecto de las estrategias sobre el Covid-19. No sé por qué se saltó al secretario de Salud, el doctor Jorge Alcocer, pero dar el poder de decisión a un especialista es acertado.

El primer problema surge cuando el propio Presidente viola las reglas o sugerencias de su experto. López Obrador continúa repartiendo abrazos y besos. Además, el 15 de marzo declaró: “No nos van a hacer nada los infortunios, las pandemias”. Es una declaración irresponsable para un Presidente.

El segundo problema es cuando el experto expresa ideas que, más que difundir información fidedigna, buscan quedar bien con el Jefe y demuestran una devoción que linda en lo religioso. Ante una pregunta sobre los besos y abrazos del Presidente, el subsecretario respondió que este tiene una fuerza moral, no de contagio. No hay, por supuesto, ningún indicio científico que sugiera que alguien tiene una “fuerza moral” que lo exente de contagiar o contagiarse de enfermedades. Además, el subsecretario sugirió que quizá lo mejor que puede pasar es que López Obrador se contagie de Covid-19 para quedar inmune. En una enfermedad con una tasa de mortalidad aparente de 3.7%, esto equivaldría a jugar con fuego.

Muchas de las decisiones y sugerencias del subsecretario son sólidas, aunque quizá no todas. Sin ser un experto, creo que el Vive Latino no debió haberse realizado; entiendo la magnitud económica de la cancelación, pero resultaba imposible mantener una sana distancia entre los asistentes, mientras que en los baños públicos del festival no había, poco después de iniciado, ni agua ni jabón. López-Gatell, sin embargo, no ha caído en el alarmismo de otros gobiernos que han tomado medidas que van mucho más allá de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Tampoco ha pretendido menospreciar la pandemia, como lo hizo en un principio el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El que México mantenga fronteras abiertas, por ejemplo, es lo que recomienda la OMS.

Las dudas surgen cuando el subsecretario sugiere que el Presidente tiene una especie de inmunidad moral a las infecciones. Ni la madre Teresa de Calcuta estaba libre de contagios. Preocupa también la afirmación de que lo mejor que le puede pasar al Mandatario es contagiarse para obtener inmunidad. Si esta es la mejor política, ¿por qué no promueve el subsecretario un contagio masivo para que la población adquiera resistencia? Claro que no, porque sabe que con el actual nivel de mortalidad de la enfermedad habría millones de fallecidos.

Si el Presidente se contagia, y mantiene su conducta de repartir besos y abrazos, podría infectar a cientos o miles directamente durante los días asintomáticos de la enfermedad. Se convertiría así en el máximo propagador de la pandemia. Su supuesta fuerza moral no evitaría nada. ¿Es esto realmente lo que quiere la persona elegida para representar el rostro científico del Gobierno en esta crisis? ¡Qué miedo!


Monumental

Las bolsas del mundo se desplomaron nuevamente ayer, el Dow Jones 13%, a pesar de que la FED bajó la tasa de interés a casi 0% e inyectó 700 mil millones de dólares al mercado de bonos. Se acerca una crisis económica monumental.
16 Marzo 2020 04:05:00
Virus y expertos
Donald Trump pasó de negar la gravedad de la pandemia y señalar que hay más muertos por la influenza estacional (lo cual es cierto), a referirse al “virus chino” y al “virus extranjero”. Hoy se ha dado cuenta de que su imagen política sufrió por esa aparente indiferencia y ha decretado un estado de emergencia. De esa decisión han surgido muchas ocurrencias. Ayer tuiteó: “Estamos haciendo monitoreos médicos muy precisos en nuestros aeropuertos. Perdonen ustedes las interrupciones y demoras, lo estamos haciendo tan rápidamente como podemos, pero es importante que seamos vigilantes y cuidadosos. Lo debemos hacer bien. La seguridad es primero”.

Los especialistas, sin embargo, no recomiendan estos monitoreos. La revista Science señalaba el 13 de marzo que “el monitoreo en los aeropuertos es en buena medida inútil. Tanto las investigaciones como la experiencia reciente muestran que monitorear a los pasajeros que parten o arriban probablemente hará muy poco para reducir la difusión del virus. Es extraordinariamente raro que quienes llevan a cabo los monitoreos intercepten a los viajeros infectados”.

La política, sin embargo, suele prevalecer sobre la salud. Aunque la Organización Mundial de la Salud ha señalado que “restringir el movimiento de la gente y las mercancías durante urgencias de salud pública no es eficaz en la mayor parte de las ocasiones y puede distraer recursos de otras intervenciones”, Trump ha concentrado sus esfuerzos en detener los ingresos de personas, aunque solamente de extranjeros, como si un estadunidense tuviese menos posibilidades de estar infectado.

La posición del Gobierno mexicano, articulada por el subsecretario Hugo López-Gatell, parece más sensata y basada en información científica. México está todavía en fase 1 de la epidemia, aunque claramente estamos en camino a la 2. Seguramente tenemos muchos contagios no detectados. Aún así, hay que tener cuidado antes de cada decisión de restringir movimientos o actividades económicas. El periodo de aislamiento en fases posteriores puede ser de varias semanas. Si se empieza demasiado pronto, el desgaste y los daños económicos se multiplicarán.

La ignorancia hace mucho daño. Ciertas reglas de higiene personal y distancia física deben aplicarse ya. Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón es la acción más eficaz para reducir el contagio. Evitar saludos de mano o de beso, y mantener una distancia de un metro con otras personas, son también importantes. Pero el propio presidente López Obrador debilita el mensaje por su propensión de dar abrazos y besos, particularmente a niñas.

Los gobiernos del mundo están tomando medidas muy distintas para impedir la difusión del Covid-19. China dio el ejemplo con acciones autoritarias de aislamiento que han sido imitadas por Italia y España. Los Países Bajos, en cambio, han asumido una actitud más relajada. Han cancelado reuniones de más de 100 personas y han pedido a universidades y empresas que promuevan el trabajo a distancia, pero no han prohibido los traslados ni han cerrado las tiendas o las escuelas primarias, medias o vocacionales. “Cerrar las escuelas –señala un comunicado del Gobierno– tendría un impacto enorme en la sociedad sin necesariamente contribuir de manera significativa a reducir la difusión del coronavirus”.

En México, en cambio, sí se están cerrando las escuelas. En un tema como la reacción a una pandemia, incluso los especialistas pueden pensar diferente.



El golpe

Trump festejó “la mayor alza bursátil en la historia bursátil”. López Obrador dijo a los banqueros en Acapulco: “Hay condiciones inmejorables para crecer”. La verdad es que el mayor golpe del Covid-19 probablemente no vendrá del coronavirus sino de un desplome económico.


13 Marzo 2020 04:07:00
Soltar dinero
Sobre el tema del coronavirus, el presidente López Obrador ofreció ayer una sabia reflexión. “Todas las decisiones que vamos a tomar van a tener como referencia las indicaciones de los técnicos, de los médicos y de los científicos. Aquí nada de política. Nada de que sale a declarar el Presidente o la de Gobernación o el secretario de Hacienda. La política es un noble oficio, pero no se sabe de epidemias, de virus. Yo de eso no sé. No soy todólogo o sabelotodo, y es un asunto muy serio como para opinar sin conocimiento”.

Lo mismo podríamos decir de los asuntos financieros y monetarios; pero, en un momento de estrepitosa caída en los mercados, el Mandatario pidió al Banco de México “no soltar dinero. El mismo mercado se va a ajustar. Somos respetuosos del Banco de México, de la autonomía del Banco de México. Nada más opinar que, desde nuestra perspectiva, no debemos intervenir para que artificialmente se fortalezca nuestra moneda”.

En la Convención Bancaria en la que me encuentro, sin embargo, los especialistas piden que el Banco de México y Hacienda suelten dinero. Nadie quiere que traten de fijar artificialmente el valor del peso, pero sí que den liquidez a los mercados.

La declaración de la pandemia del Covid-19 y la decisión electorera -sin lógica de salud pública- de Donald Trump de cancelar los vuelos de Europa a Estados Unidos para combatir el “virus extranjero” generaron ayer un desplome global de las bolsas que llegó a 10% o más, la peor caída desde 1987.

Muchos fondos de inversión están obligados a vender valores cuando una caída llega a un punto determinado porque tienen un mecanismo llamado stop loss o “alto de pérdida”. Si estos fondos no encuentran liquidez para vender, se ven obligados a deshacerse de los valores a cualquier precio, lo que produce desplomes en las cotizaciones y genera pánico. El mercado mexicano es particularmente susceptible a este fenómeno porque es el más abierto de los emergentes, y cuando se aplica el stop loss la instrucción automática es transferir recursos a valores más seguros, principalmente bonos del Tesoro de Estados Unidos.

En estas situaciones los bancos centrales deben inyectar recursos al sistema financiero, “soltar dinero”, para proporcionar liquidez. Si no lo hacen pueden provocar una crisis financiera innecesaria. Por eso la Reserva Federal de Estados Unidos anunció ayer que inyectará 1.5 billones de dólares al mercado y el Banco Central Europeo 120 mil millones de euros. Lo mismo debe hacer el Banco de México. De hecho, la Comisión de Cambios de Hacienda y Banxico anunció ayer una subasta de 2 mil millones de dólares “con el objetivo de propiciar mejores condiciones de liquidez”. Fue lo correcto.

Aplaudo la decisión del Presidente de dejar las decisiones sobre el coronavirus a los especialistas médicos, y en particular al subsecretario Hugo López-Gatell, quien parece estar tomando decisiones informadas. Pero también las financieras deben tomarlas los especialistas. El secretario de Hacienda, Arturo Herrera, y el gobernador del Banco de México, Alejandro Díaz de León, saben que es necesario soltar dinero en este apretón, sin que esto signifique regresar a la irresponsabilidad financiera de los tiempos de Luis Echeverría y José López Portillo. Es importante que el Presidente no pretenda ser un sabelotodo.



Caro discurso

“Fue el discurso más caro de la historia”, dijo al Financial Times Luca Paolini, de Pictet Asset Management. Se refiere al video de Trump en el que suspendió los vuelos de Europa continental a Estados Unidos, lo que provocó el desplome financiero de ayer. La OMS, en cambio, dice que las restricciones a los movimientos de personas o bienes no son en general eficaces para detener epidemias.


12 Marzo 2020 04:07:00
Amar a los pobres
¿Qué hubiera dicho Andrés Manuel López Obrador si Carlos Salinas de Gortari hubiera elevado a rango constitucional su programa Solidaridad? ¡Imagínense! Hoy, sin embargo, el Gobierno está buscando hacerlo con sus programas sociales. Y no solo eso: quiere añadir a la Carta Magna una disposición para que el presupuesto de estos programas no disminuya nunca en términos reales. Esto significa que los recursos que el Gobierno les asigne tendrán que elevarse indefinidamente conforme la inflación, sin importar el equilibrio de las finanzas públicas, las consecuencias económicas o la eficacia o torpeza de su aplicación.

La aprobación el 10 de marzo de la enmienda del Artículo 4 de la Constitución por el pleno de la Cámara de Diputados, fue festejada ayer por el Presidente, quien aprovechó para cuestionar a los diputados que votaron en contra y para asegurar que la enmienda evitará que otros gobernantes “puedan darle marcha atrás en el futuro (a sus programas sociales) porque, ‘toco madera’, no van a regresar los conservadores”.

La reforma, sin embargo, no es más que un intento por eternizar las políticas de López Obrador e imponerlas a sus sucesores. Aunque él se quejó muchas veces en el pasado del manoseo de la Constitución por sus predecesores, está haciendo lo mismo. pero con mayor intensidad.

La Carta Magna no es el lugar idóneo para colocar programas sociales que pueden y deben variar o incluso extinguirse con el tiempo. “Una constitución –escribió el jurista Miguel Carbonell en Nexos de febrero de 2014– debe contener los principios básicos de la organización del poder público y el catálogo de derechos fundamentales de todas las personas que habitan en el territorio de un país”. El presidente López Obrador, sin embargo, está usando la nuestra como un simple mecanismo para dejar una huella política personal.

Los programas sociales deben ser temporales por definición. Si son buenos, ayudarán a la gente a superar la pobreza para no necesitarlos más. Hacerlos permanentes, colocarlos en la Constitución, es confesar que las políticas económicas no la eliminarán. López Obrador quiere una caridad que dure por los siglos de los siglos. No le interesa una política económica que haga que los pobres dejen de ser pobres.

Elevar los programas sociales a rango constitucional es fruto de una cuestionable visión política y filosófica. Ya el presidente López Obrador afirmó que no está de acuerdo con la idea de que a los pobres, más que regalarles pescado, hay que enseñarles a pescar. Este es un concepto neoliberal, dijo el 29 de marzo de 2019. “La justicia es atender a la gente humilde, a la gente pobre. Esa es la función del Gobierno. Hasta los animalitos, que tienen sentimientos, ya está demostrado. ni modo que se le diga a una mascota: ‘A ver, vete a buscar tu alimento’. Se les tiene que dar su alimento. Sí, pero en la concepción neoliberal, todo eso es populismo, paternalismo”.

Esto significa que el Presidente sabe que sus políticas económicas no resolverán la pobreza. La enmienda del Artículo 4 constitucional no es solo una medida egocéntrica para eternizar sus programas sociales, para hacer que la gente piense que le debe a él las dádivas que recibe del Gobierno. Es una reforma que busca preservar la pobreza. López Obrador ama tanto a los pobres que quiere que sigan siendo pobres.


Pandemia

En vísperas de la Convención Bancaria, la OMS declaró, por fin, la pandemia del Covid-19. Los mercados se desplomaron otra vez y el Bank of America bajó su previsión para la economía mexicana en 2020 a -0.1 por ciento. Pero AMLO dice que “deseamos que podamos controlar esta situación. Si no, los conservadores me echarían la culpa también a mí del coronavirus”.
11 Marzo 2020 04:07:00
Ronda de muerte
El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, leí un tuit de una mujer identificada como Mar Ártico (@mgao71): “Acaban de matar a mi primo. Asalto en carretera, balazo en la cabeza y lo dejaron ahí tirado. Toda su vida fue ganadero y trabajó de sol a sol. Para que un imbécil huevón lo matara y dejara dos niños huérfanos, una viuda, una madre doliente, toda una familia destrozada”.

Ese mismo día supe del asesinato de Nadia, una estudiante de 23 años de la Universidad Iberoamericana de León, Guanajuato. La balearon en un vehículo en un camino del municipio de Salamanca.

Según la Mesa de Análisis de Medios del Gobierno federal, el 8 de marzo fue el peor día del 2020 en asesinatos de mujeres. Once fueron muertas, entre ellas una chica de 16 años, embarazada, en Boca del Río, Veracruz. La misma fuente reporta para el 8 de marzo, 45 homicidios de hombres y seis de personas sin identificación de género. Los datos de las fiscalías estatales y dependencias federales de la misma fecha, en cambio, registran 93 homicidios dolosos, sin precisar el género de las víctimas.

La mayor parte de los homicidios en México los realizan hombres que matan a hombres. En 2018, según el Inegi, hubo en nuestro país 35 mil 964 homicidios, de los cuales 32 mil 141, es decir, 89.4% tuvieron víctimas masculinas. El número de mujeres asesinadas fue de 3 mil 663, 10.2% del total. En 160 casos no se determinó el género de las víctimas.

En México se ha expresado una enorme indignación por los asesinatos de mujeres, de los cuales los feminicidios son solo una parte. Esto explica, en buena medida, el movimiento del 8 y el 9 de marzo. El porcentaje de mujeres víctimas, sin embargo, es relativamente bajo. Según la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (UNODC), las mujeres son 21.3% de las víctimas de homicidio en el mundo, más del doble que en México.

En algunos países este porcentaje es mucho mayor. En Suiza, por ejemplo, el 50% de los homicidios son de mujeres, en Alemania el 47.3%, en Finlandia el 46.1 por ciento. Parece que la muerte también es más igualitaria en esos países, pero hay una gran diferencia. Frente a los más de 35 mil homicidios anuales en México, en Suiza se registraron en 2010 solamente 46: 23 de hombres y 23 de mujeres. En Alemania la cifra en 2011 fue de 662 homicidios, 349 de los cuales fueron de mujeres.

México está sufriendo una oleada de homicidios en general, no solamente de mujeres. Es importante saberlo, porque para combatir un problema lo primero es entenderlo. Hay quien considerar que el homicidio de una mujer es más preocupante que el de un hombre. Otros piensan, en cambio, que una vida humana tiene el mismo valor sin importar el género. Lo importante es que hombres y mujeres están siendo masacrados.

El 9 de marzo, la escritora Mónica Soto Icaza ofreció en Twitter una reflexión sobre la violencia a hombres y mujeres: “Yo solo sé que el enemigo no son las mujeres. El enemigo tampoco son los hombres. El enemigo son los violadores, las agresoras, los asesinos, las corruptas. Tengo una hija. También tengo un hijo. Ninguno es mejor ni peor. La solución es educar con respeto a la vida, con paz”.

De acuerdo. La otra solución es combatir la impunidad. Cuando la enorme mayoría de los crímenes, incluyendo el homicidio, quedan impunes, lo sorprendente es que no tengamos más actos de violencia contra mujeres y contra hombres.


Medicamentos

El subsecretario Hugo López-Gatell, afirmó ayer que el Gobierno federal ha importado directamente 91 millones de pesos de medicamentos para el cáncer. Preguntas: ¿Tienen registro sanitario como los que se exigen a los productos de empresas mexicanas? ¿Cuánto se ahorró, o cuánto más caros salieron?
10 Marzo 2020 04:07:00
Cisne negro
Hasta ahora el presidente López Obrador ha corrido con suerte. Sus errores han sido paliados por un entorno económico favorable. La suerte, sin embargo, se ha acabado.

En 2019 la economía internacional registró una desaceleración, pero no dejó de crecer. Según el FMI, el mundo pasó de una expansión de 3.6% en 2018, a 2.9% en 2019. Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, descendió de 2.9 a 2.3 por ciento. No son malas cifras, sobre todo si consideramos las guerras comerciales iniciadas por Donald Trump y el hecho de que la economía mundial se ha expandido de manera ininterrumpida desde 2010.

Es verdad que la economía mexicana cayó de una expansión de 2% en 2018 a una contracción de -0.1% en 2019, pero las exportaciones crecieron 2.3%, pese a una baja de 15.1% en las petroleras. Esto ayudó a moderar la caída del país.

El 2020 será muy diferente: el nuevo coronavirus está cambiando las reglas del juego. El impacto en el comercio y la economía será importante. Por eso se han desplomado los mercados financieros. Varios analistas están empezando a ver en esta pandemia un “cisne negro”, un acontecimiento improbable que rompe esquemas y tiene imprevisibles consecuencias.

El termino “cisne negro” proviene del poeta latino Juvenal, quien a fines del siglo 1 y principios del 2 d.C. habló de “un ave rara en la tierra muy parecida a un cisne negro”. En Europa nadie había visto un cisne negro, por lo que durante siglos se empleó la expresión para referirse a situaciones inexistentes, aunque teóricamente posibles. En 1697, sin embargo, se descubrió un cisne negro en Australia. A partir de entonces el término significó algo que parece imposible, pero que al final sí existe.

Nassim Nicholas Taleb, un excéntrico pensador y financiero libanés nacionalizado estadunidense, tomó la expresión para su libro El Cisne Negro: el impacto de lo altamente improbable. Planteó que el pasado no puede usarse para predecir el futuro: “Nuestro mundo está dominado por lo extremo, lo desconocido y lo muy improbable (improbable según nuestro conocimiento actual) y mientras tanto nos pasamos el tiempo en conversaciones sin importancia que se concentran en lo conocido y lo repetido”.

Algunos autores han querido ver en el Covid-19 un ejemplo de cisne negro que lastimará profundamente la economía. Quizá no sea algo totalmente imprevisto. Autores como Laurie Garrett, quien escribió The Coming Plague en 1995, han señalado que deben registrarse nuevas y devastadoras epidemias en un planeta que ha perdido equilibrios. De lo que no hay duda es de que el nuevo coronavirus ha tomado al mundo por sorpresa.

Para México el impacto será muy fuerte. Nos dicen que solo hay siete casos confirmados en el país, pero lo más probable es que sea por falta de instrumentos de detección. El desplome del mercado petrolero, mientras tanto, será un golpe brutal para Pemex, una empresa profundamente endeudada que ha tomado medidas muy equivocadas, como apostar su poco capital a una refinería que perderá carretadas de dinero. Las acciones del Gobierno de López Obrador para asfixiar la inversión productiva -en farmacéutica, electricidad, petróleo, gasoductos y hasta cerveza- provocarán una retracción de las nuevas inversiones en el peor momento.

“Ha sido más rentable para nosotros unirnos en la dirección equivocada que estar solos en la dirección correcta”, escribió Taleb. Hoy los mexicanos estamos a punto de pagar las consecuencias.

Egocentrismo

El presidente López Obrador, con su arraigo en la izquierda, habría podido cooptar con facilidad el movimiento de las mujeres. Cometió el error de considerar toda crítica como un agravio a su persona. Este egocentrismo puede tener un costo alto.
09 Marzo 2020 04:07:00
Mujeres, mujeres
Ayer miles de mujeres marcharon en la Ciudad de México y en otros lugares del país. Hoy muchas han decidido no presentarse a trabajar. Buscan mandar un mensaje. No solo a los hombres, sino a toda la sociedad.

Otras, sin embargo, no fueron a marchar ni tampoco se ausentaron de sus trabajos. No es que no pudieran hacerlo, no quisieron. Algunas rechazan lo que ven como la politización de las causas de la mujer. Otras, simplemente no piensan que la mejor forma de luchar por los derechos de las mujeres sea manifestarse en las calles o participar en un paro. Algunas que fueron a la marcha de ayer prefirieron retirarse cuando empezaron a registrarse actos de violencia y vandalismo. No todas consideran que la mejor forma de erradicar la violencia es realizar actos de violencia.

Lo primero que debemos entender es que todas las mujeres son diferentes. Sus posiciones son muy distintas, no todas hablan con la misma voz. Esto es positivo. La unanimidad de pensamiento solo puede venir de la imposición.

Todas cuestionan, sin embargo, la violencia contra las mujeres. A todas les ha tocado ser agredidas o acosadas en la calle, en la escuela, en el trabajo, en el transporte público o en el hogar a través de insultos, expresiones groseras de deseo sexual, descalificaciones, toques indeseados, aproximaciones molestas o violentas agresiones. Una de las experiencias más desagradables, y que une a todas las mujeres, es la agresión masculina.

Yo no sé si las marchas y el día sin mujeres ayudarán a reducir la violencia contra las mujeres. Lo dudo. La experiencia sugiere que es mejor tener buenas leyes que obliguen a las autoridades a proteger a las mujeres que denuncian actos de violencia, a desplegar refugios para mujeres golpeadas, guarderías y estancias infantiles para dejar a los hijos mientras las mujeres salen a trabajar. Pero las manifestaciones, y los actos de vandalismo, tienen al parecer una fuerza de catarsis que algunas prefieren.

El presidente López Obrador prefirió ayer no estar en Palacio Nacional. Se quedó en Zacatecas para celebrar ahí el Día Internacional de la Mujer. Lo entiendo. La situación en la Ciudad de México pudo haberse salido de control. Barreras de mujeres policías tuvieron que aguantar los golpes y proyectiles que les arrojaban los grupos que trataban de vandalizar las puertas y los muros de Palacio. Al final, la puerta Mariana quedó manchada de pintura roja y los muros del edificio grafiteados. Un grupo buscó derribar violentamente las protecciones en torno al Palacio de Bellas Artes. Su argumento es que las autoridades no deben proteger los monumentos porque no protegen a las mujeres de la violencia. Los comercios en torno al Zócalo y en la ruta de la marcha cerraron las puertas y las cortinas de seguridad. El miedo prevalecía entre dueños y empleados. Extraño para una marcha contra la violencia.

Hoy se realizará el día sin mujeres. Muchas han decidido no trabajar ni ir a clases. Numerosas escuelas y sucursales bancarias han decidido no abrir sus puertas hoy. Pero muchas mujeres se han negado a aceptar la convocatoria. Consideran que trabajar manda un mensaje más importante que quedarse en casa.

El punto positivo es que se está discutiendo más que nunca la violencia contra las mujeres. Las convocantes de las marchas y del paro han logrado colocar los temas de mujeres en el centro de la agenda nacional. Este es el gran logro de la doble jornada. Esperemos que no se quede en un simple movimiento de grupos políticos que buscan visibilizarse y adquirir privilegios.


Sin separación

“Yo estoy a favor de las causas de las mujeres -dijo ayer en Zacatecas el presidente López Obrador-, pero no quiero la separación de mujeres y hombres. Es la lucha de mujeres y hombres”.

06 Marzo 2020 04:02:00
La saxofonista
Hablar con María Elena Ríos es un despertar a las realidades de la violencia contra las mujeres. La guapa joven, que solía retratarse con un saxofón, hoy esconde el rostro con un cubrebocas detrás del cual se percibe el daño brutal del ataque con ácido del 9 de septiembre de 2019.

Ella nunca dudó sobre la identidad del responsable. “Fuiste tú”, le dijo por teléfono inmediatamente después, cuando el ácido carcomía su piel y sus músculos. Se trata de Juan Antonio Vera Carrizal, un político y empresario de Oaxaca con quien empezó una relación amorosa en 2017.

“Siempre que se inicia una relación el trato es muy bonito”, dice María Elena, quien en febrero cumplió 27 años, “pero la relación se fue haciendo tóxica”. El exdiputado local por el PRI, un hombre de más de 50 años, casado, dueño de gasolineras y de una emisora de radio, la fue tratando con una violencia sicológica y física cada vez mayor. En 2018, María Elena le pidió por primera vez terminar, pero él respondió que no, que él era su dueño, y le advirtió de las consecuencias que sufriría si le era infiel. La violencia se fue incrementando hasta el ataque con ácido.

Los autores materiales han sido detenidos y han declarado que agredieron a la joven por 30 mil pesos. Señalaron como autores intelectuales al exdiputado y a su hijo, también Juan Antonio, así como a su trabajador más allegado.

Las ruedas de la justicia, sin embargo, se mueven con lentitud en México. Silvia, hermana de la víctima, tuvo que acudir a redes sociales y a medios de comunicación para protestar y exigir justicia. Casi cuatro meses después del ataque, el 26 de diciembre, se emitió por fin una orden de aprehensión contra Vera Carrizal. Al día siguiente, sin embargo, este “obtuvo un amparo por 3 mil 500 pesos”, dice María Elena. Hasta la fecha sigue prófugo.

A María Elena le ha tocado ser revictimizada. En redes sociales han circulado fotografías personales suyas, que ella compartió con el agresor cuando mantenían la relación, y se han multiplicado las descalificaciones en su contra. “Puta” es uno de los adjetivos que más le endilgan.

La acusación contra Vera Carrizal es de intento de feminicidio. Si se hubiese aplicado el Artículo 273 del Código Penal de Oaxaca -”al que infiera una lesión que deje al ofendido cicatriz en la cara, perpetuamente notable”- la pena habría sido solo “de dos a cinco años de prisión y multa de 200 a 2 mil pesos”. El feminicidio, en cambio, se sanciona con 40 a 60 años de prisión y multa de 500 a mil salarios mínimos. En grado de tentativa, se aplican dos terceras partes de la sanción.

El ataque con ácido, que le ha desfigurado el rostro a esta joven por el resto de su vida, puede ser más cruel que un feminicidio consumado. “Mejor me hubiera matado”, le dijo a su hermana Silvia en un principio. Hace unos días María Elena vio su cara desfigurada por primera vez en el espejo y no la ha querido ver más.

Ayer, sin embargo, la entrevistamos Guadalupe Juárez y yo y pudimos ver a una mujer que está recuperando el deseo de vivir. “Los estuches de mis saxofones están salpicados de ácido y para mí fue muy fuerte -dijo-. Traté de cambiar el saxofón alto a un estuche nuevo. Y cuando agarro la boquilla, le quité el cubreboquilla, pero fue muy inconsciente. Y la dirijo hacia mi boca. Y mi boca sí pudo embonar lo más parecido a lo que era mi embocadura. Y eso me maravilla mucho. Y más que maravillarme, me motiva a seguir adelante”.


Sin presión

“No nos sentimos presionados de ninguna manera” por los bloqueos, declaró la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero. Y se entiende. Ni su patrimonio ni sus desplazamientos son afectados. Quienes pierden millones diariamente por los bloqueos de las vías férreas, sin embargo, tienen otros datos.

05 Marzo 2020 04:00:00
Bartlett sin luz
A muchos sorprendió en 2018 el cambio de Manuel Bartlett. El perenne enemigo de la reforma energética ofreció un discurso más moderado tras ser designado nuevo director general de la Comisión Federal de Electricidad. El 1 de agosto de 2018 declaró a Reforma: “Yo estuve en contra de la reforma energética., pero la reforma energética está funcionando”.

La declaración fue un engaño. Ni el Presidente electo ni Bartlett querían anunciar que derogarían la reforma energética, porque sabían que esto generaría una baja en la calificación de la deuda mexicana e inhibiría la inversión. Ya en el Gobierno, sin embargo, se han dedicado sistemáticamente a desmantelar la reforma sin modificar la ley.

El margen de reserva de electricidad cayó a un peligroso mínimo de 55 en el verano de 2018. La situación ha mejorado un poco porque varias plantas generadoras entraron en operación en 2019. Sin embargo, algunas partes del sistema están ya al límite. La saturación de la única línea de transmisión a Yucatán provocó apagones el año pasado. En Baja California Sur, que tiene un sistema aislado, la situación es crítica.

La reforma energética fue, en realidad, bastante modesta. No nos llevó a los niveles de apertura de los países desarrollados. La CFE mantuvo un monopolio en transmisión y toda la distribución a hogares. Aun así, la apertura redituó en inversiones importantes en generación. Todas las plantas que entraron en operación en 2019, y que han paliado la situación crítica de 2018, son producto de esta apertura parcial.

El Gobierno de López Obrador ha venido reemplazando a los consejeros de la Comisión Reguladora de Energía y el Centro Nacional de Control de Energía para tener organismos que simplemente obedezcan instrucciones. La CRE no está dando permisos para nuevas plantas y el Cenace no está otorgando autorizaciones para nuevas conexiones.

El Gobierno ha rechazado que exista un problema. Ha culpado de los apagones en Yucatán a unas quemas de pastizales que se realizan desde hace cientos de años. En Baja California Sur se ha negado a otorgar un permiso para un parque eólico importante. Otras propuestas de nuevas plantas privadas han sido rechazadas. Pero tan hay conciencia de la crisis que la CFE ha anunciado que construirá nuevas plantas en Yucatán y Baja California.

La pregunta es: ¿con qué recursos? El país necesita unos 126 mil millones de pesos anuales en nuevas inversiones en electricidad, pero el presupuesto 2020 de la CFE solo programa 31 mil 822.7 millones de pesos, de los cuales 17 mil 309.5 millones son para mantenimiento. Con esta escasez de recursos, lo lógico sería que la CFE se concentrara en las actividades en que tiene un monopolio por ley, como la transmisión, pero por razones ideológicas Bartlett y el Gobierno están deteniendo toda inversión privada.

¿Cuánto durará la reserva que se construyó con la reforma energética? Quizá cuatro o cinco años. Las nuevas plantas, sin embargo, requieren de tres a cinco para pasar de proyecto a operación. A fines de este sexenio los apagones se generalizarán. Las zonas del país que más están creciendo, como el Bajío, tendrán problemas muy serios. Muchas plantas industriales, por ejemplo, de la industria automotriz, no podrán seguir produciendo en México. Quizá eso es lo que quieren: devolvernos a los tiempos de Luis Echeverría, con sus apagones y la imposibilidad de tener una industria competitiva.



¿Motamex?

La iniciativa sobre mariguana que se discutió ayer en comisiones del Senado es compleja y llena de restricciones. Crea una nueva burocracia, el Instituto Mexicano de Regulación y Control de Cannabis, sin resolver muchos de los graves problemas causados por la prohibición.

04 Marzo 2020 04:00:00
Vapeadores bateados
A través de Twitter, el pasado 1 de octubre una mujer con residencia en el extranjero (@RominaTomasFer1) preguntó a la Dirección General de Aduanas si podía viajar a México con un IQOS, un dispositivo electrónico para vapear, y cigarrillos electrónicos. El SAT respondió que tendría que pagar los impuestos correspondientes, pero ella contestó que el dispositivo era para su uso personal. Cofepris intervino y apuntó que “de acuerdo a la legislación actual (Ley General para el Control del Tabaco) está prohibido el vapeador, cigarro electrónico, y productos novedosos de tabaco en México”. La mujer declaró: “Entendido. Disfrutaré de su país con tabaco convencional”. Aduanas respondió: “Estamos a tus órdenes”.

Salta a la vista de esta anécdota que la Cofepris, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, mintió. El Artículo 16 de la ley citada prohíbe, en su párrafo VI, “Comerciar, vender, distribuir, exhibir, promocionar o producir cualquier objeto que no sea un producto del tabaco, que contenga alguno de los elementos de la marca o cualquier tipo de diseño o señal auditiva que lo identifique con productos de tabaco”. En otras palabras, no se pueden producir o vender chocolates o dulces con marcas de cigarrillos tradicionales, pero la ley no dice nada sobre los vapeadores o cigarrillos electrónicos que no tengan elementos de la marca de un producto de tabaco. Vapear o fumar cigarrillos electrónicos no está prohibido en México. La Suprema Corte de Justicia lo ha señalado ya en cuatro ocasiones. Falta una más para establecer jurisprudencia.

Lo que sí está prohibido por un decreto presidencial (no por ley) que entró en vigor apenas el 20 de febrero, es la importación de productos para vapeo y cigarrillos electrónicos. Esta prohibición se ha justificado por supuestas razones de salud, pero parece más bien diseñada para promover un mayor consumo de cigarrillos tradicionales, con un consecuente mayor daño a la salud.

Según David Sweanor de la Universidad de Ottawa, Canadá, la mayor parte del daño de fumar procede del humo y no de la nicotina. Proporcionar a los fumadores una alternativa para consumir nicotina sin aspirar humo es una forma fácil y sensata de ayudarlos a dejar el hábito. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos apuntan: “Los cigarrillos electrónicos tienen el potencial de beneficiar a los fumadores adultos sin embarazo si se utilizan como un sustituto total de cigarrillos regulares y otros productos de tabaco que se fuman”.

La respuesta a la mujer que pretendía viajar a México con un dispositivo para vapear y cigarrillos electrónicos, revela que la preocupación de las autoridades mexicanas no es la salud. Las puertas están abiertas para venir con cigarrillos tradicionales y fumar, pero no con dispositivos para vapear. De igual forma, la autoridad busca prohibir a los mexicanos los cigarrillos electrónicos, pero no los tradicionales, que hacen mucho más daño.

Los intentos de Cofepris por prohibir el vapeo no ayudan en nada a proteger la salud ni de los mexicanos ni de los visitantes. Son producto de una actitud moralista que sostiene que hay que prohibir las actividades que las autoridades consideran una forma de pecado. Poco importa que la conducta, el vapeo, sea menos peligrosa que fumar. La moral es más relevante para nuestros políticos que la salud de los consumidores.


Mariguana

Mientras el moralismo se impone en los cigarrillos electrónicos, el Congreso está considerando ya una propuesta para liberalizar el consumo y comercio de la mariguana. El caso de la cannabis demuestra las consecuencias dañinas de las prohibiciones.
03 Marzo 2020 04:00:00
Engañoso etiquetado
No tiene nada que ver con la salud. El propósito del Gobierno y de los activistas que han promovido una nueva norma de etiquetado para alimentos procesados, la NOM 051, es simplemente ideológico. Buscan frenar el consumo de alimentos procesados porque los fabrican las “empresas capitalistas”, sin preocuparse por las garnachas u otros alimentos que hacen mucho más daño a la salud.

El etiquetado de la NOM 51 no ofrece ninguna información sobre el contenido de los productos. Su propósito es atacar a la industria generando temores con advertencias alarmistas de exceso de calorías, azúcares, sales o grasas. Las etiquetas no dan datos que permitan llegar a un consumo más saludable. Las advertencias se lanzan solo contra los alimentos procesados, no contra las garnachas, los fritos o los dulces que no son comercializados por empresas formales. No hay ningún interés en informar al consumidor.

Este 26 de febrero el Juez Séptimo de Distrito en Materia Administrativa suspendió provisionalmente la aplicación de la NOM-051 porque encontró “dudas razonables sobre la transparencia y legalidad del proceso de discusión y aprobación”.

Las secretarías de Economía, Salud y Cofepris, que han impulsado la norma, respondieron el 1 de marzo con un curioso comunicado: “Se respetarán en todo momento las resoluciones del Poder Judicial de la Federación, en el entendido que la suspensión es provisional e incluso ya fue impugnada para su revisión ante las autoridades jurisdiccionales superiores”. Pero el Gobierno siempre tiene la obligación de respetar las decisiones judiciales. Si la suspensión no fuera provisional, ¿entonces ya no la respetaría?

Las autoridades sostienen que su objetivo con la NOM 051 es reducir el sobrepeso y la obesidad para cuidar la salud de los consumidores, pero su parcialidad queda de manifiesto porque solo se preocupan por los alimentos procesados y no por otros que tienen consecuencias mucho más dañinas para la salud. Como su etiquetado no contiene cifras precisas, sino simples advertencias contra casi todos los alimentos procesados, producirá saturación y puede provocar un mayor consumo de calorías, azúcares, sales y grasas.

La experiencia de otras acciones ideológicas revela lo ineficaz de esta estrategia. En México se han aplicado impuestos punitivos a refrescos y alimentos con alto contenido calórico. Esto provocó una baja del consumo, pero no fue duradera. La venta ha crecido ahora, pero con una mayor carga fiscal, la cual ha sido particularmente pesada para las personas de menos recursos. Ni el sobrepeso ni la obesidad se redujeron.

No hay razones para pensar que el engañoso etiquetado de la NOM 051 tendrá resultados diferentes. Aunque logre generar miedo en el corto plazo, los consumidores volverán tarde o temprano a sus productos favoritos, pero ya sin el etiquetado anterior, más preciso e informativo, para tomar mejores decisiones nutritivas. Quienes comen garnachas y productos fritos no procesados también lo seguirán haciendo, sin ningún etiquetado que les advierta los riesgos para su salud.

Si el Gobierno quisiera realmente combatir el sobrepeso y la obesidad, debería impulsar una campaña de educación para que la gente aprenda a tener una alimentación equilibrada. Pero esa no es la prioridad de los activistas de dentro y fuera del Gobierno. Lo que quieren es atacar a los capitalistas que producen alimentos procesados.


Cigarrillos

El Gobierno ha prohibido la importación de cigarrillos electrónicos. No prohíbe los de tabaco, mucho más dañinos, pero sí los electrónicos, que muchos usan para reducir su dependencia de aquellos. No ha aprendido que las prohibiciones no solo son injustas, sino ineficaces.



02 Marzo 2020 04:07:00
Virus con corona
Una encuesta de 5W Public Relations señaló hace unos días que 38% de los encuestados, estadunidenses bebedores de cerveza, no compraría cerveza Corona como consecuencia del nuevo coronavirus. Otro 14% dijo que no pediría Corona en público.

Las ventas de Corona, en realidad, no han caído, sino que han aumentado, pero la reacción revela la extensión de la ignorancia. Lo mismo hemos visto en los ataques o actos de discriminación en contra de personas de rasgos asiáticos.

La epidemia está asumiendo un inevitable cariz político. El presidente estadunidense Donald Trump declaró este 28 de febrero que “Los demócratas están politizando el coronavirus. Este es su nuevo engaño”. En México Rafael Barajas, “El Fisgón”, caricaturista cercano al Gobierno, afirmó en Twitter: “Llegó el coronavirus a México. Debemos ser cautelosos para evitar contagios. En especial, es necesario no dejarse contagiar por el pánico que promueve la derecha”.

El presidente López Obrador ha buscado tranquilizar: “No es, repito, según la información que se tiene, algo terrible, fatal, ni siquiera equivalente a la influenza. Estamos preparados para enfrentar esta situación del coronavirus; tenemos los médicos, los especialistas, los hospitales, la capacidad para hacerle frente a este caso del coronavirus”.

El pánico ya ha cundido en los mercados financieros. Las acciones tuvieron la semana pasada su peor desempeño desde la crisis de 2008. Las pérdidas promedio en el mundo suman 10 por ciento. El impacto de la epidemia en la economía china, principal centro de manufactura del mundo, ha generado temores de disrupciones en las cadenas del comercio internacional.

Según Anthony S. Fauci, H. Clifford Lane y Robert Redfield (“Covid-19, Navigating the Uncharted”, The New England Journal of Medicine, 28 febrero 2020), la tasa de mortalidad de la enfermedad es relativamente baja: 2% en pacientes con diagnóstico de neumonía, 1.4% en los que tienen pruebas de laboratorio confirmadas para Covid-19.

Como hay muchos casos no reportados, es muy posible que la mortalidad sea bastante inferior. Esto sugiere que las consecuencias clínicas de la enfermedad pueden ser similares a la influenza estacional, con mortalidad de 0.1%, en vez de las mortalidades de 9, 10 y 36% de las epidemias de SARS y MERS.

Los trabajos para una vacuna ya se están realizando. Se espera que las pruebas clínicas de fase 1 empiecen a principios de la primavera. Se están realizando trabajos también para desarrollar antivirales específicos. Los estudios genómicos ayudarán a entender por qué algunas personas tienen una mayor predisposición que otras. Pero ni las vacunas ni los tratamientos estarán listos pronto.

China ha podido enfrentar la epidemia con medidas de aislamiento que serían inaceptables en un país con libertades individuales. Ha mostrado también una enorme capacidad para construir instalaciones hospitalarias en unos cuantos días.

En México, donde apenas se han reportado los primeros casos, tenemos un sistema de salud con serios problemas de organización y desabasto. Es importante tomar medidas para prepararnos para la epidemia. El Covid-19 no tiene por qué ser una tragedia, como no lo fue la influenza A-H1N1, pero para evitarla se requiere preparación y mente clara.


Quezada y el avión

No ha cambiado tanto el país. Hace unos días se le hizo un homenaje al legendario caricaturista Abel Quezada en la Feria del Libro de Minería. Muchos de sus cartones podrían referirse a situaciones de hoy. Tiene, incluso, uno sobre una rifa en la Lotería Nacional en la que un piloto sueña con ganarse dinero para comprar un avión.

28 Febrero 2020 04:07:00
Los evaluadores
Mientras que la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, encabezada por el morenista Mario Delgado, nombró a una tercia impecable de miembros del Comité Técnico Evaluador de los aspirantes a consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE), la Comisión Nacional de Derechos Humanos demostró no solo ineptitud sino parcialidad.

La Jucopo designó a Diego Valadés, uno de los juristas más reconocidos de nuestro país. procurador general y ministro de la Suprema Corte, investigador emérito de la UNAM; miembro del Colegio Nacional y de la Academia Mexicana de la Lengua.

También a Silvia Giorguli, reconocida investigadora en materia de migración y presidenta de El Colegio de México desde 2015, y a Blanca Heredia, politóloga, especialista en temas de educación y desarrollo, quien ha sido profesora de la Universidad Hebrea de Jerusalén, de la de Georgetown de Estados Unidos y del ITAM y el CIDE en México.

Con anterioridad el INAI había nombrado a Ana Laura Magaloni, jurista muy respetada, y a José Roldán Xopa, también jurista, quien ha sido profesor tanto en el ITAM y en el CIDE.

La CNDH, en cambio, hizo de sus designaciones un proceso desaseado y cuestionable. Primero propuso a dos miembros del comité, pero Carla Humphrey, quien tiene una buena trayectoria, rechazó el nombramiento porque aspira a ser consejera electoral. Parece increíble que a nadie en la CNDH se le haya ocurrido preguntarle a ella si quería servir como evaluadora.

La CNDH, por otra parte, al parecer mintió cuando afirmó que no había mandado esa designación a la Cámara de Diputados, aunque Mario Delgado mostró el oficio en el que se le notificaba. Horas después la CNDH mandó un nuevo oficio. En este se nombraba como miembros del comité de evaluación a Sara Lovera, una periodista también conocida por su activismo feminista, y a John M. Ackerman.

La designación de Ackerman, también incluida en el primer oficio, generó una tormenta política. El profesor de la UNAM es un especialista en derecho electoral, pero se le conoce principalmente por su activismo político en favor del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Podría estar inhabilitado porque fue miembro del Instituto Nacional de Formación Política de Morena, aunque él dice que el instituto nunca se reunió y que él nunca fue directivo del partido. Ackerman, además, es esposo de la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval.

Rosario Piedra Ibarra, la actual presidenta de la CNDH, llegó al cargo tras ocultar su militancia en Morena. En el caso de Ackerman, sin embargo, no hay ni siquiera el intento de esconderlo.

Si bien el Comité Técnico estará formado por una mayoría de académicos y especialistas de razonable imparcialidad, la designación de Ackerman manda un mensaje incómodo. Ratifica la visión de que la CNDH ha dejado de ser una institución independiente.

Cada vez es más claro que se ha convertido en un apéndice del Gobierno y de un movimiento político en particular. El nombramiento de Ackerman también nos dice que algunos activistas y políticos no ven que haya nada malo en promover un INE abiertamente parcial.

Afortunadamente, no todos piensan así. La lista que surgió de la Junta de Coordinación Política, en la que sin duda influyó poderosamente el morenista Mario Delgado, muestra otra visión.

Quienes la prepararon saben lo importante que es mantener un árbitro político independiente e imparcial.



¿No eran iguales?

Lo hacían los gobernantes del PRI y del PAN: otorgar notarías públicas a sus aliados. Lo hizo ahora el gobernador morenista Jaime Bonilla de Baja California, al entregar una al exgobernador Xicoténcatl Leyva, su padrino político. Quizá no debería sorprendernos, pero nos dijeron que ellos no eran como los anteriores.


27 Febrero 2020 04:07:00
Hospitales gaseados
Diez hospitales estatales de Chiapas tuvieron en diciembre de 2019 trabajos de rehabilitación de sus redes de gases medicinales. Ningún contrato se licitó: todos se otorgaron por asignación directa el 11 de diciembre de 2019, todos concluyeron el 31, último día del año.

Cada uno costó más de 6.8 millones de pesos. Es una cantidad enorme. Un monto así habría sido más que suficiente para instalar una nueva red en un centro médico del tamaño de La Raza, pero los hospitales chiapanecos son todos pequeños y de alcance regional.

Los trabajos se realizaron en tres semanas y durante la temporada navideña. Es un tiempo improbablemente corto para una obra de esta magnitud. Proyectos de inversión similar en hospitales pueden tomar meses o años. Además, no queda claro dónde encontraron los contratistas los ejércitos de trabajadores para laborar tan intensamente en Chiapas en el período navideño. Todos los constructores conocen las dificultades de mantener suficientes trabajadores en esa época.

Los 10 proyectos fueron otorgados a 10 contratistas distintos. Habría sido muy sospechoso, supongo, asignarlos a uno solo. Pero en un campo especializado, en el que muchos se conocen, los 10 son desconocidos o inexistentes. Una búsqueda solo permitió encontrar a uno, DIR Construcciones y Servicios. Los demás no parecen tener ni domicilios, ni teléfonos, ni páginas de internet, ni trayectoria en redes de gases medicinales: Valeria Construcciones, Mantenimiento y Servicios, Grupo Constructor Experto Fadam de Chiapas, Constructora Alpes del Sureste, Constructora Gervisur, Inmuebles y Obras Civiles Adosur y Constructora Soyalo. Además, inusitadamente se otorgaron contratos a tres personas físicas: Alexandra Malagón Trujillo, Fátima de los Ángeles Gutiérrez Ovando y Fernando Leyva Rodríguez.

Todos los contratos fueron asignados por cantidades diferentes, aunque muy parecidas, que van desde 6 millones 808 mil 543, hasta 6 millones 895 mil 362.59 pesos. El total asciende a 68 millones 861 mil 737, sorprendentemente una cifra cerrada, sin centavos, a pesar de que los contratos son independientes y todos tienen centavos. La posibilidad de que esto ocurra naturalmente es de 1 por ciento. La otra opción es que alguien haya acordado primero un monto total y después acomodado cotizaciones para dar esa cifra exacta.

Los contratos fueron asignados por la Dirección de Infraestructura en Salud del Instituto de Salud en Chiapas y aprobados por Luis Alberto Gómez Rodríguez, quien no aparece en la página de internet de ese Instituto. Todas las operaciones están registradas en el sistema Compranet del Gobierno federal. Si no las borran después de que se publique este artículo, cualquiera podrá entrar y verlas. No saltan a la vista para un usuario casual, pero sí para los profesionales que consultan el sistema.

Las redes de gases medicinales son equipos y tuberías de distribución de oxígeno y otros gases. No los instala cualquier empresa. Es totalmente atípico que 10 hospitales de Chiapas hayan rehabilitado sus redes al mismo tiempo, en un tiempo tan corto, con presupuestos altísimos y con asignaciones directas.

No tengo forma de visitar los 10 hospitales chiapanecos y saber si las redes se instalaron, aunque parece imposible en el tiempo de los contratos. Sí es claro, empero, que los montos están disparados y las asignaciones son irregulares. Quizá el presidente López Obrador, tan tercamente comprometido con el combate a la corrupción, quiera ordenar una revisión.


Empresa nacional

Si la sociedad de Braskem e Idesa hizo algo indebido, hay que sancionarla. Pero reaccionar creando una “empresa nacional” para producir polietileno es aterrador. Vamos de regreso a los tiempos de Luis Echeverría y José López Portillo.
26 Febrero 2020 04:07:00
¿Fin al desabasto?
Es falso que hay desabasto; el presidente López Obrador lo ha dicho una y otra vez. Esto no significa, afortunadamente, que no esté tomando medidas para resolver el inexistente problema.

El Gobierno ha anunciado que “este miércoles 26 de febrero se completará la entrega de casi 40 mil medicamentos oncológicos. Al momento se han distribuido 32 mil 730 piezas y este miércoles 26 de febrero concluirá el abasto de otros 6 mil 869 fármacos. Asimismo, 6 mil 869 piezas adicionales serán entregadas antes de la primera quincena de marzo”.

“Para asegurar el abasto de medicamentos oncológicos, se han llevado a cabo adquisiciones consolidadas internacionales en Francia, Argentina, Estados Unidos, Alemania, Brasil y España, que incluyen pruebas de verificación, a través de las cuales la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) garantiza la calidad y efectividad de los medicamentos”.

Es bueno saber que el Gobierno está actuando. La falta de medicamentos ha afectado desde hace mucho a los hospitales públicos, pero se ha agravado de manera muy importante en los últimos meses. Este lunes una pareja de la tercera edad acudió a su clínica del IMSS donde se les dijo que siete de los medicamentos que toman habitualmente no están disponibles.

El subsecretario Hugo López-Gatell, quien se ha convertido en el policía del Sector Salud de este Gobierno, afirmó en la mañanera de ayer que las importaciones del Gobierno son consecuencia del “incumplimiento de empresas privadas”.

Él mismo señaló días antes: “Los intermediarios perturban las relaciones sociales entre proveedores privados y entre el sector público”. Añadió para explicar el desabasto que nunca existió: “No hubo recortes. No es falta de presupuesto, ni indisposición del Gobierno de que tengan los insumos”. Ayer, sin embargo, hubo una nueva protesta a las puertas de Palacio Nacional por grupos que se quejan del desabasto de medicamentos para el cáncer.

No es difícil entender lo que ha sucedido. El presidente López Obrador tenía una objeción ideológica a la forma en que se compraban y distribuían los medicamentos. “Aquí había un monopolio –afirmó ayer–. Estamos hablando de un negocio de miles de millones de pesos y hemos enfrentado resistencias, pero va el plan”.

El plan ha implicado detener la producción en México del metotrexato, que se usa para el cáncer infantil, porque la empresa que lo producía, Pisa, es dueña de Dimesa, una de las tres grandes distribuidoras con las que el Presidente ha rechazado trabajar. Seguía con la importación de medicamentos, incluyendo el metotrexato.

Independientemente de las motivaciones, es muy claro que el Gobierno ha actuado con impericia. No entendió nunca el papel de las distribuidoras ni los procesos de compras. Descartó un sistema que quizá tenía problemas, pero funcionaba, por otro que hasta la fecha no opera.

Para los pacientes que sufren el desabasto es positivo que el Gobierno esté importando para resolver el problema. Será un golpe para la industria nacional y para quienes trabajan para ella, pero por lo menos habrá medicinas. ¿Por cuánto tiempo?

Nada más de metotrexato, el sector público consume alrededor de 16 mil piezas al mes. Si se suman los demás medicamentos en la lista de importaciones del Gobierno, son de 40 o 45 mil piezas mensuales. Las 46 mil que se están importando hasta marzo no durarán mucho. Y como los precios son bastante similares en todo el mundo, tampoco hay que esperar un gran ahorro.


Batres

Dice el senador Martí Batres: “Por favor que alguien le explique a @SergioSarmiento que esos Institutos de Salud no son privados, que son públicos y que dependen de la Secretaría de Salud, que a su vez depende de la Presidencia de la República”. Pero el Artículo 10 de la Ley de Institutos Nacionales de Salud dice: “Los Institutos Nacionales de Salud gozarán de autonomía técnica, operativa y administrativa”.
25 Febrero 2020 04:07:00
‘Fakeministas’
El enfrentamiento que está generando el movimiento Un Día Sin Mujeres, propuesto para el 9 de marzo, está alcanzando niveles sorprendentes. La izquierda, que en otros sexenios habría apoyado esta causa sin chistar, hoy se divide y se lanza descalificaciones entre sí.

La secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, cuestionó la iniciativa porque, a su juicio, busca “que nos quedemos en casa tentadas a lavar platos y arreglar ropa”. Para ella, quienes apoyan este movimiento de “derecha” son “fakeministas”. Lydia Cacho le respondió que le sorprende que “tú que siempre fuiste libre, ahora descalifiques al movimiento de mujeres y encima digas que ‘lavaremos platos’”. Sabina Berman, a su vez, afirmó que la iniciativa es “una propuesta auténtica”.

Tan dividida está la izquierda que Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del presidente López Obrador, primero apoyó el movimiento, solo para después invitar a las mujeres a acudir a trabajar el 9 de marzo, sin ninguna explicación del cambio.

La posición de quienes están cercanas al poder ha sido marcada por el propio Presidente, quien ha declarado: “Si las mujeres quieren marchar que marchen. Pero mucho ojo: ya los conservadores se volvieron feministas”.

La división se está extendiendo a todo el país. Algunas empresas han apoyado el movimiento mientras que otras se resisten porque saben que puede interrumpir de manera importante sus servicios, o enemistarlas con un poderoso y vengativo Mandatario. Las más castigadas serán, injustamente, las que más mujeres tengan contratadas. Hay una gran presión a firmas y organizaciones para unirse al movimiento.

La Concanaco Servytur ha señalado que “no suele promover este tipo de actos”, pero que respeta el derecho de manifestación y expresión de las ideas. Si realmente se realiza un paro total de mujeres, sin embargo, calcula que el costo podría ascender a 26 mil 300 millones de pesos. El Consejo Coordinador Empresarial pidió a las empresas “ser empáticas con las mujeres que decidan ausentarse”. La Coparmex fue más contundente: “Nos sumamos a la exigencia de justicia, de paz y de igualdad”.

¿Mi posición? Hay que tomarla con un granito de sal porque soy hombre y las mujeres deben tomar estas decisiones. Me parece condenable que empresas encabezadas por hombres estén anunciando públicamente si “dan permiso” o no a las mujeres para faltar el 9 de marzo.

Los agravios que expresa el movimiento son verdaderos. Las agresiones a mujeres son una ocurrencia habitual en nuestro país. Pero ni las manifestaciones ni un paro ayudarán en nada a resolver el problema. ¿Cuántos feminicidios se evitarán si las mujeres dejan de trabajar un día? Supongo que ninguno.

Sí creo, con el Presidente y la secretaria Sandoval, que el tema se ha politizado. Muchos grupos opositores han encontrado súbitamente un resquicio por el que pueden atacar a un Presidente extraordinariamente popular. Pero López Obrador y sus funcionarios no han ayudado a su causa al descalificar de manera tan burda a sus tradicionales aliadas feministas.

A final de cuentas todos se están equivocando. La violencia que sufren las mujeres es tan profunda que realmente hay que tomarla en serio. No se trata de aumentar cinco años las penas por feminicidio, como hicieron los diputados, ni de dejar de ir a trabajar un día, sino de otorgar a las mujeres una protección real del Estado cuando son agredidas, especialmente por sus parejas. En esto todos los mexicanos deberíamos estar unidos. Pero somos más dados a descalificarnos unos a otros.

Desconstrucción

La construcción cayó 12% en los 12 meses concluidos en diciembre de 2019. La industria está sufriendo un desplome muy superior a cualquiera, incluso los de las grandes crisis del período neoliberal.
24 Febrero 2020 04:07:00
Cazar al neurólogo
El propio Presidente lanzó la embestida. El 28 de enero advirtió: “Hay un director de un instituto que es el único que no quiere aceptar la propuesta de gratuidad. Yo le llamo a que recapacite”. Se refería al doctor Miguel Ángel Celis, director del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía.

El subsecretario de salud Hugo López-Gatell continuó: “Se logró aprobar la propuesta de gratuidad en todos los institutos, excepto en el Instituto de Neurología y Neurocirugía, porque tiene contratos con una empresa privada para proveer de insumos y material quirúrgico por 650 millones de pesos, y actualmente está vigente hasta noviembre de 2020”.

El 29 de enero, el instituto se vio obligado a aceptar la gratuidad, pese a sus carencias presupuestarias. Celis declaró que no había firmado el convenio porque había estado “en una comisión”. Ante las acusaciones de López-Gatell, invitó a que se revisara el contrato: “Que la investigación se haga; nosotros somos una institución transparente y estamos obligados como servidores públicos a rendir cuentas”.

Aceptar la gratuidad, sin embargo, ya no era suficiente. El régimen quería venganza. El 6 de febrero llegó de improviso a Neurología una partida encabezada por el secretario de Salud, Jorge Alcocer, la secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, y el titular de la Comisión Coordinadora de Institutos Nacionales de Salud, Gustavo Reyes Terán, con actuarios y un equipo de grabación de video. Encontraron lo que es hoy es regla en los hospitales públicos: carencia de medicamentos e insumos. Sandoval hizo un llamado a la gente para denunciar actos de corrupción en Neurología y Pediatría; los dos institutos que resistieron las nuevas políticas del Gobierno. Finalmente, Celis fue destituido el 21 de febrero por la Junta de Gobierno, presidida por el secretario Alcocer, con la presencia de Thalía Lagunas, oficial mayor de Hacienda.

Celis es uno de los neurólogos más reconocidos de México. Cuenta con una larga carrera en el sector público. Fue investigador del Instituto de Fisiología Celular de la UNAM. Es pionero en detección y tratamiento de cisticercosis cerebral y tiene la mayor clínica de esclerosis múltiple en México y Centroamérica.

El doctor Germán Fajardo Dolci, director de la Facultad de Medicina de la UNAM, expresó su “reconocimiento y solidaridad” hacia quien ha sido profesor de posgrado en la institución durante décadas y es un “neurocirujano de talla mundial”. José Narro, exsecretario de salud y exrector de la UNAM, aseguró que “el Gobierno Federal comete una injusticia al tiempo que atropella la dignidad de los profesionales de la salud e incuba un problema grave”.

Las carencias de los institutos de salud, siempre presentes, se han venido agravando. Los recortes de presupuesto, aunados a la prohibición de cobrar cuotas de recuperación, los han dejado en condiciones de extrema precariedad. En 2019 los directores tuvieron que acudir a la Cámara de Diputados para que se les restituyeran fondos congelados por Hacienda. En septiembre, Alejandro Mohar renunció a la titularidad de la Comisión de Institutos Nacionales de Salud.

El Presidente, como siempre, justifica sus acciones por un supuesto combate a la corrupción, pero exhibe un desprecio a las entidades autónomas y a la investigación científica, razón de ser de los institutos. Ahorcarlos financieramente es la estrategia para acabar con ellos o tomar control. Poco importa si para ello es necesario linchar a una eminencia. El fin justifica los medios.


Desde el poder

“¿Quién sabe eminencia para qué?”, cuestionó AMLO al doctor Celis. Supongo que la brillante trayectoria académica del Mandatario le permite juzgarlo. ¿O será que utiliza la fuerza del poder simplemente para aplastar a un médico incómodo?
21 Febrero 2020 04:04:00
En busca de justicia
Las autoridades mexicanas pueden ser muy eficaces cuando quieren. La investigación que ha llevado a la detención de los dos presuntos homicidas de la niña Fátima es un ejemplo. Con el uso de imágenes de cámaras de vigilancia y de investigación tradicional, la Procuraduría de Justicia de la Ciudad de México y otras instituciones dieron con los presuntos responsables en unos cuantos días.

¡Qué contraste con la situación cuando no hay una instrucción superior o presión de los medios! Miles de denuncias se quedan olvidadas en cajones porque no son consideradas importantes o porque nadie ha aportado dinero para darles relevancia.

En México se cometen 32 millones de delitos al año, de los cuales 99% queda impune, según el fiscal general Alejandro Gertz Manero. Con este grado de impunidad es un milagro que no tengamos más delitos. Dos factores pesan en esta impunidad. Uno es, simplemente, la falta de recursos: no hay capacidad física en los ministerios públicos para recibir todas las denuncias, mucho menos investigarlas y darles seguimiento. El otro factor son las leyes que complican innecesariamente las acciones de justicia.

Los ministerios públicos se han convertido en oficinas de transcripción de declaraciones. Las denuncias se presentan solo cuando hay necesidad de tener un documento legal del agravio, como en el robo de automóviles, pero casi nadie las levanta si no hay esa obligación, porque se sabe que son una pérdida de tiempo. Las únicas investigaciones que se hacen son aquellas en que la víctima paga. La falta de recursos en los ministerios públicos se ha traducido en una privatización de la procuración de justicia y en una veda práctica para que los pobres tengan acceso a la justicia.

Las complicaciones burocráticas son otra barrera. En los países desarrollados cualquier policía puede llevar a cabo una detención; la flagrancia se entiende de manera amplia; las órdenes de cateo o aprehensión se expiden de manera rápida y eficaz; las denuncias llevan a acciones legales sin necesidad de dar dinero a los agentes. En México, los obstáculos para la investigación son enormes: la flagrancia se interpreta de manera muy estrecha; un delincuente que se introduce a una casa ya no puede ser detenido; los jueces se tardan demasiado y ponen demasiados obstáculos para girar órdenes de aprehensión o de cateo.

Consideremos el caso de los presuntos responsables del asesinato de Fátima. Una vez que la Fiscalía capitalina los identificó, había que ubicarlos y detenerlos. La Fiscalía dio a conocer sus fotografías y una denuncia ciudadana llevó a la aprehensión. No faltará, sin embargo, el abogado que afirme que esta divulgación de sus imágenes fue una violación de sus derechos humanos. Y es muy probable que los jueces estén de acuerdo. Ayer por la mañana, por otra parte, estaban detenidos por cohecho, por haber ofrecido dinero a los policías, porque no habían llegado a Atizapán las órdenes de aprehensión.

Necesitamos una reforma al sistema de justicia. No me refiero a la reestructuración interna del Poder Judicial que ha propuesto el presidente de la Suprema Corte, Arturo Zaldívar. Requerimos reglas que hagan más fácil la detención y castigo de los criminales. Debemos, además, dar a las fiscalías y ministerios públicos los recursos suficientes para hacer su trabajo. Si no lo hacemos, seguiremos viviendo en un país en que solo los casos importantes se resuelven.

FUCAM

La Fundación de Cáncer de Mamá ha suspendido “la atención gratuita a la población más desprotegida del país”. Esto se debe a la desaparición del Seguro Popular y la imposibilidad de llegar a un acuerdo con el Insabi. Ni siquiera los gobiernos más conservadores habían dejado a las mujeres más pobres sin tratamiento para el cáncer.

20 Febrero 2020 04:03:00
Cerveza en Mexicali
Es una de esas frases que al Presidente le gusta repetir: “Al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie”. Se le atribuye a Benito Juárez, pero López Obrador la ha hecho suya. ¡Y qué bueno! El respeto a la ley es uno de los principios fundamentales del estado de derecho.

Pero una cosa es expresar un principio y otra muy distinta acatarlo. Esto lo vemos hoy en el debate sobre la planta cervecera que Constellation Brands está construyendo en Mexicali, Baja California. Para el proyecto ya se han erogado 900 millones de dólares de un total de mil 500 millones; será la inversión productiva más importante de la historia de Baja California. La obra cuenta con todas las autorizaciones necesarias, incluso esa manifestación de impacto ambiental que no tienen los proyectos del Presidente, pero en este momento está parcialmente detenida.

Los grupos de activistas que se oponen a todas las inversiones productivas han buscado que se cancele el proyecto. Argumentan que la cervecería acabaría con el agua de Mexicali, pero la información técnica señala otra cosa. La planta tiene autorización para utilizar 5.8 millones de metros cúbicos de agua al año, solo 0.2% de la que está disponible en el valle de Mexicali. Pero, además, la empresa se ha comprometido a tener una “huella hídrica operativa neutra”. En otras palabras, está realizando inversiones que permitirán la construcción de nueva infraestructura para la recuperación y reciclaje de agua y para compensar el 100% de la que utilice.

El proyecto debería haber estado listo a principios de este 2020, pero ha sido frenado por el Gobierno federal. Esto manda un mensaje inquietante a los inversionistas: no importa si una empresa tiene todos los permisos de ley, en México el Gobierno puede frenar un proyecto si quiere. Todo se hace al margen de la ley y el Gobierno se encuentra siempre por encima de la ley.

Del lado positivo, el Presidente no ha ordenado la cancelación del proyecto, sino que ha convocado a un grupo de especialistas a estudiar todos los argumentos técnicos. En realidad, es una repetición de los estudios que ya se hicieron para la manifestación de impacto ambiental. Si no hay una determinación ideológica o política, este grupo debería ratificar las conclusiones originales.

Constellation Brands es una empresa pública, es decir, cotiza en bolsa, por lo que está sometida a un intenso escrutinio. Ha mantenido siempre, por otra parte, un compromiso con la sustentabilidad. Tiene actualmente dos plantas de cerveza, una en Nava, Coahuila, y la otra en Ciudad Obregón, Sonora. Genera 4 mil 500 empleos directos, que se elevan a 77 mil cuando se suman los indirectos. Un estudio del Colegio de la Frontera Norte señala que la nueva planta de Mexicali generará 32 mil 276 empleos directos e indirectos. Sería una aportación muy importante a la economía de la región.

Aunque hay suficiente información para ratificar que esta inversión es positiva, la decisión no debe ser simplemente pragmática. El tema de fondo es el estado de derecho. Constellation Brands tuvo confianza en la legislación mexicana y ha invertido ya 900 millones de dólares en este proyecto. Si la autoridad decide cancelarlo, estará mandando el mensaje de que es falso que en México no haya nada al margen de la ley y nadie esté por encima de la ley.


El gasoducto

TC Energy, antes Transcanada, ha sufrido también las consecuencias de la incertidumbre legal. El presidente López Obrador prometió a unas comunidades indígenas mover la ruta del gasoducto Tuxpan-Tula, que ya está casi terminado. Esto vuelve inviable el proyecto. Parece que en México la ley no sirve para nada.


19 Febrero 2020 04:02:00
¿Quién es culpable?
El presidente López Obrador no es culpable de la violación, tortura y muerte de Fátima. Si acaso, se le puede cuestionar por la falta de sensibilidad con la que ha reaccionado a los feminicidios. Sí es responsable, en cambio, de politizar el tema.

Su afirmación de que los gobiernos neoliberales son culpables de la actual violencia busca echar la culpa a sus predecesores. No hay, sin embargo, una correlación entre las políticas liberales y la violencia de un país.

Estados Unidos, Canadá, Alemania, Singapur o Suiza aplican políticas liberales, pero sus índices de violencia son mucho menores al de México. Venezuela, en cambio, ha descartado el liberalismo, pero sufre de una violencia muy superior.

Las causas de la violencia son diversas y complejas. Suponemos que el recrudecimiento de la guerra contra el narcotráfico en el sexenio de Felipe Calderón provocó el aumento de homicidios que comenzó en 2008, pero nadie ha podido explicar la baja en el sexenio de Vicente Fox y el primer año de Calderón, que llevó a que 2007 fuera el año menos violento registrado. Tampoco conocemos la razón del descenso de 2012 a 2014, que precedió al repunte que hoy seguimos sufriendo.

Si bien 2019 fue el año más violento desde 1990, la información disponible sugiere, aunque con datos menos precisos, que los índices de homicidios eran mayores en décadas anteriores. De 1936 a 1940 se registraban cifras de 60 homicidios dolosos o más por cada 100 mil habitantes y en 1940 se alcanzó un máximo de 67 (mexicomagico.org). Eran los tiempos de Lázaro Cárdenas, a quien difícilmente podríamos descalificar como neoliberal. En 2018, en contraste, tuvimos una cifra bastante menor, de 29.

Los homicidios de los años 30, sin embargo, eran distintos a los actuales. No había una guerra contra el narco. Cárdenas, de hecho, legalizó las drogas durante un breve período, hasta que las presiones de Estados Unidos lo obligaron a revertir la medida. Los homicidios eran producto de enfrentamientos cotidianos y al parecer de violencia contra las mujeres, aunque no tenemos cifras que distingan el género de las víctimas.

Alrededor de dos terceras partes de los homicidios actuales tienen que ver con el narco, pero los feminicidios son distintos. Estos proceden de una cultura de violencia contra la mujer, de la idea que el hombre tiene derecho a hacer lo que quiera con el cuerpo y la vida de una mujer.

El Presidente no es culpable de los feminicidios, pero su politizado diagnóstico no ayuda. Las libertades personales o económicas no tienen nada que ver con el problema. Los conservadores de los años 80 y 90 explicaban los feminicidios de Ciudad Juárez con el argumento de que el problema era que las mujeres trabajaban.

Hoy el senador morenista Martí Batres impulsa nuevamente este retrógrado razonamiento: “El feminicidio –escribe– es producto del neoliberalismo. Ciudad Juárez lo demuestra. Trabajadoras de las maquilas fronterizas, lejos de sus ciudades de origen y sus familias, sin red de protección social, fueron las primeras víctimas”. Todo se resolvería si las mujeres se quedan encerradas en sus casas, en sus ciudades de origen.

El feminicidio no es fácil de erradicar. Surge en parte de una cultura machista que enseña a los niños que tienen más derechos que las mujeres. Pero lo más importante es acabar con la impunidad. Si más del 90% de los homicidios quedan impunes, nunca podremos frenar la violencia.


Imágenes

El asesinato de una mujer más a manos de su pareja no generó gran atención en un principio. Solo las fotos del cuerpo descuartizado de Ingrid provocaron la ira. Hoy el Gobierno se lanza no contra los feminicidas sino contra la divulgación de las imágenes. Quiere proteger a los feminicidas.



18 Febrero 2020 04:07:00
Abril, Ingrid, Fátima
La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, ya no puede decir “Ahorita no”, ni el Presidente argumentar que es más importante la rifa del avión presidencial. La presumible violación, tortura y muerte de una niña de apenas 7 años no lo permite.

México vive una cruel oleada de violencia. En 2019 se registraron 34 mil 582 homicidios en el país, el nivel más alto desde que tenemos el actual sistema de estadísticas. España tuvo solo 249 en los nueve primeros meses de 2019. El 90% de las víctimas en México son hombres, pero los homicidios de mujeres y niñas están lastimando de forma muy particular a la sociedad.

Varios casos han horrorizado a los mexicanos en los últimos tiempos. Uno fue el de Abril Pérez Sagaón, asesinada a balazos en noviembre de 2019 camino al aeropuerto de la Ciudad de México y previamente víctima de violencia extrema por su exmarido, Juan Carlos García. Ingrid Escamilla fue asesinada y descuartizada por su pareja, Éric Francisco Robledo Rosas. Este 15 de febrero se encontró el cuerpo desnudo, torturado y sin vida de Fátima, la niña de 7 años que desapareció días antes al salir de una escuela en Xochimilco en la Ciudad de México.

La sociedad está furiosa. No es el enojo de las manifestaciones de feministas, las que realizan actos vandálicos y promueven causas políticas o personales. Es el que surge de la impotencia y de los temores que afectan la vida y limitan las libertades de millones de mujeres y niñas.

Abril, Ingrid y Fátima se han convertido en símbolos de la violencia contra las mujeres y niñas porque han escapado del anonimato de las estadísticas. Entre las decenas de víctimas de cada día, estas tres han dejado de ser simples cifras y se han convertido en rostros reconocibles con nombre e historia.

La heroína que difundió las fotografías y la información de las golpizas que sufría Abril fue su hija, Ana Cecy, quien habló de la tragedia de “levantarse a ver la hermosa cara de tu madre ensangrentada gracias al criminal que una vez llamaste ‘papá’”. En el caso de Ingrid, las grotescas fotografías del cuerpo descuartizado, cuya difusión busca hoy castigar la Fiscalía de la Ciudad de México, fueron las que permitieron visualizar la extrema crueldad del asesino. En el de Fátima, la clave fue la fotografía con la que se le buscó cuando desapareció.

La principal responsabilidad del Estado es proteger a los ciudadanos de agresiones y robos. Las elevadas cifras de homicidios en nuestro país son expresión de un fracaso en esta tarea en todos los niveles de Gobierno. Los seres más desprotegidos, como las mujeres y los niños, son los que el Estado tiene mayor obligación de proteger; por eso irritan tanto los feminicidios y los ataques a niñas.

Un grupo plural de diputadas está considerando 23 iniciativas en materia de feminicidios, entre las que se incluye la del fiscal Alejandro Gertz Manero, que eliminaría la figura del feminicidio y utilizaría la de homicidio con agravantes en un intento por mejorar la eficacia de las acusaciones. Algunas propuestas proponen penas más altas o eliminan la prescripción de los delitos, pero no hay que perder de vista lo importante.

Los delitos se cometen porque los criminales sienten la confianza de que no recibirán castigo. Por eso debe acabarse con la impunidad en todo tipo de violencia, pero especialmente en la que afecta a mujeres y niños.


Modelo neoliberal

Los feminicidios son producto “de un proceso de degradación positivo que tuvo que ver con el modelo neoliberal”. Este es el diagnóstico del presidente López Obrador, pero es falso. Muchos países mantienen políticas liberales y no sufren las cifras de violencia que agobian a nuestro México.

17 Febrero 2020 04:05:00
Es la narrativa
¿Por qué el país más exitoso de América Latina ha sufrido violentas y destructivas manifestaciones? “El problema no es la desigualdad”, dice Axel Kaiser en la reunión anual de la Álamos Alliance del 14-15 de febrero. “El problema es la narrativa”.

Después del colapso económico del gobierno de Salvador Allende de 1970 a 1973, y de una crisis financiera en 1982, la economía de Chile se convirtió en el gran ejemplo para Latinoamérica. Registró altas tasas de crecimiento con baja inflación durante decenios, sin importar los precios de las materias primas. La pobreza cayó de 68% en 1990 a 8.6% en 2017, y la pobreza extrema a 2.3% de la población. Según el PNUD de las Naciones Unidas, “Chile es un país que exhibe un desarrollo humano calificado como ‘muy alto’, el mayor de Latinoamérica”.

A muchos sorprendieron, por eso, las violentas manifestaciones que empezaron el año pasado después de un fallido intento por subir la tarifa del metro de Santiaqo en 3 por ciento. La orgía de violencia dejó 22 muertos, 2 mil 200 heridos, estaciones del Metro destruidas, supermercados saqueados e innumerables actos de vandalismo.

La razón es la desigualdad, dijeron automáticamente políticos e intelectuales, argumentando que esta ha aumentado pese al crecimiento económico y la disminución de la pobreza. Pero es falso. La desigualdad ha disminuido. El índice de Gini bajó de 0.572 en 1990, a 0.466 en 2015. Chile es hoy el país con mayor movilidad social de la OCDE. Para un chileno de una familia del 25% más pobre de la población es más fácil llegar al 25% más rico que para un estadunidense, un alemán, un sueco o un danés.

Según Kaiser, sin embargo, “la narrativa” de políticos, académicos e intelectuales se ha empeñado en sostener que “el gran problema nacional es la desigualdad”. Quizá esta posición sea entendible en políticos de izquierda, como la expresidenta Michelle Bachelet, pero la han asumido también el presidente derechista Sebastián Piñera y muchos más. Joaquín Lavín, populista de derecha que aspira a la Presidencia, ha declarado que Chile sufre un muro de Berlín de desigualdad.

Curiosamente, Bachelet introdujo medidas en su segundo mandato (2014-2018), como aumentos de impuestos y de programas sociales, que han desacelerado el crecimiento y han hecho más difícil combatir la pobreza y la desigualdad. Pero los líderes de la rebelión, lejos de entender las consecuencias negativas de esta desaceleración, han promovido el rechazo a las políticas que crearon el milagro chileno.

Las protestas han tenido un fuerte respaldo popular en una población que ya no recuerda las privaciones del gobierno de Allende. Los manifestantes han exigido un cambio en la “constitución de Pinochet”, quizá porque no recuerdan que en 2005 la enmendó y ratificó el socialista Ricardo Lagos. Las encuestas, sin embargo, señalan que la gente no sabe en realidad qué contiene la Constitución. Piensan que una nueva Carta Magna resolverá los problemas sin saber lo que quieren introducirle.

Lo sucedido en Chile demuestra la importancia no solo de aplicar políticas exitosas sino de compartirlas convincentemente. La generación de políticos que construyó el modelo chileno no supo explicar sus virtudes. En consecuencia, Chile corre el riesgo de seguir el camino de Argentina, que tras haber sido uno de los países más ricos del mundo se ha convertido en uno más entre los latinoamericanos, o el de Venezuela, que fue el país más rico de la región para ser hoy uno de los más pobres.

Jueces o leyes

AMLO dice que combatirá la “corrupción” de los jueces que liberan a acusados que él piensa deben ser condenados. Quizá sea mejor estudiar por qué las leyes obligan a los jueces a liberar a acusados que aparentemente son culpables.






14 Febrero 2020 04:07:00
Cachitos de rifa
El cuestionamiento en campaña del avión presidencial “que no tiene ni Obama” fue eficaz: subrayaba el dispendio del Gobierno y proyectaba la imagen de un candidato que quería aplicar una nueva política de austeridad. Como Presidente, sin embargo, el tema del avión ha pasado de errores de decisión, con costos importantes para el país, a una farsa que ha desembocado en un cuestionable pase de charola entre empresarios.

Hay buenas razones para tener un avión presidencial. Es un útil instrumento de trabajo, como lo señaló en su momento el expresidente de Bolivia Evo Morales. Considero también que el Boeing 787 era excelente para ese propósito. Por supuesto que es un avión más modesto que los dos 747 de Obama, pero entiendo que en política los símbolos son más importantes que los hechos.

El problema es que el Presidente se fue metiendo cada vez más en un lío del que no podía salir. Arrumbó primero el avión en un hangar en California, solo para darse cuenta de que costaba casi tanto tenerlo estacionado que volarlo. Prometió venderlo entre jefes de gobierno, pero ni Obama ni Trump ni Trudeau se interesaron. Buscó apoyo de las Naciones Unidas, pero no es una organización que se dedique a la compra-venta de aeronaves y tampoco dio resultados. Algunos empresarios dijeron estar interesados, pero ninguno estuvo dispuesto a adquirirlo, ni siquiera a precio de ganga. No sorprende, porque el avión no es propiedad del Gobierno, está arrendado.

Poco a poco, el muy fructífero cuestionamiento político al avión que simbolizaba boato y dispendio se fue convirtiendo en un chiste. Un buen día el Presidente se despertó con la idea de que lo rifaría a través de la Lotería Nacional. Parecía un desplante de humor. Hasta el secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, se rió cuando se lo dijeron por primera vez, pero el Presidente no estaba bromeando. Tenía el esquema muy armado en la cabeza. Ofrecería 6 millones de cachitos a 500 pesos cada uno para obtener 3 mil millones de pesos.

La realidad, sin embargo, ha sido testaruda. Para empezar, es tan ilegal rifar un bien que no es propiedad de uno que venderlo. Además, la Lotería Nacional no tiene permitido rifar productos sino solo dinero. El Gobierno tampoco puede rifar bienes públicos. Luego había los inconvenientes que hacían de la posibilidad de ganar el avión una pesadilla. Los memes se burlaron de las dificultades que el ganador tendría para estacionarlo. La ley dispone, por otra parte, un impuesto sobre la renta de 35% al premio y un 10% adicional en la Ciudad de México. Pronto el Presidente que impulsó una ley que prohíbe las condonaciones fiscales, estaba prometiendo perdonar los impuestos al ganador de esta rifa.

La broma que no es broma se ha convertido en una farsa. El Presidente afirma ahora que se hará una rifa, pero sin entregar el avión físicamente, sino el equivalente en dinero. Mientras tanto busca conseguir recursos de otros lados. El fiscal general Alejandro Gertz Manero le dio un cheque por 2 mil millones de pesos, que al parecer no son suyos para entregar. Un grupo de empresarios, por otra parte, fueron invitados a Palacio Nacional a una cena en la que se les presionó para comprar “cachitos” de la rifa. El monto mínimo era de 20 millones de pesos; el Presidente dice que los convenció de entregar mil 500 millones.

Hemos pasado de una crítica válida al dispendio gubernamental a una farsa. Quizá a esto se debe el nombre de Cuarta Transformación.


Subejercicio

El Presidente les sacó a los empresarios mil 500 millones de pesos en cachitos que dice usará para servicios médicos. Pero el año pasado hubo un subejercicio de mil 600 millones de pesos en materia de salud. ¿Quién los entiende?




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