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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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18 Enero 2021 04:00:00
La hora del PAN
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La coyuntura le brinda al PAN la oportunidad de ser el contrapeso de Andrés Manuel López Obrador, no obstante la incapacidad de Vicente Fox para convertir la alternancia en transición; el fracaso de la guerra contra los cárteles de la droga de Felipe Calderón; las alianzas con Salinas de Gortari y Peña Nieto; y los escándalos de corrupción y las pugnas internas. Acción Nacional es la segunda fuerza en las cámaras de Diputados y de Senadores y gobierna 10 estados, dos menos que el PRI y tres por encima de Morena. En las presidenciales de 2018, Ricardo Anaya superó al priista José Antonio Meade por más de 2 millones de votos.

La circunstancia le permite al PAN liderar la coalición con el PRI y PRD y establecer condiciones para, eventualmente, salvarlos en las elecciones del 6 de junio.

Al primero, de un achicamiento mayor en el Congreso y en los estados; y al segundo, de su extinción. Se trata, a toda luz, de un pacto de supervivencia cuya prioridad consiste en contener a AMLO y a Morena. Para lograrlo, la alianza Va por México, necesita: 1) elaborar una agenda junto con la sociedad y no anteponer sus intereses, como siempre; y 2) concitar una alta participación ciudadana en las urnas.

Los críticos de la cuarta transformación se identifican más con la derecha mediática y la ultraderecha representadas por el PAN. Sin embargo, la estrategia del presidente López Obrador, basada en la confrontación, ha sido más eficiente. Las encuestas lo reflejan así: entre agosto y diciembre, la popularidad del Presidente subió del 56% al 61% y la intención de voto por Morena duplicó a la del PAN y el PRI juntos (Reforma, 01.12.20).


La muestra se levantó en el periodo más crítico de la pandemia de coronavirus, de sus efectos sobre la economía (cierre de empresas, desempleo y mayor pobreza) y del endurecimiento de un grupo de gobernadores (la mayoría del PAN) contra las políticas de AMLO.

La coalición de siglas previamente derrotadas no garantiza su éxito en las elecciones intermedias, ni sumará los votos obtenidos por el PRI, PAN y PRD en 2018. Pero incluso si así fuera, tampoco alcanzaría para vencer a Morena. El impacto de la alianza tripartita entre los electores ha sido mínimo. Para restarle poder al Presidente en el Congreso, el frente postulará candidatos en 180 distritos. Hace dos años y medio, los partidos del frente ganaron 56 de un total de 300: 39 el PAN, 10 el PRI y 7 el PRD.

La alianza tampoco ha generado entusiasmo entre analistas y medios de comunicación. Carmen Morán Breña la presenta como “una fórmula vacía para vencer al enemigo común” (El País, 08.12.20). “La mayoría que atesora López Obrador en las cámaras y los altos índices de aprobación que conserva entre el electorado, a decir de las encuestas, se alza todavía como una barrera infranqueable para cualquier aventura de la oposición, que se lanza de forma desesperada en esta alianza”.

Sin embargo, advierte, “un frente común, en todo caso, siempre es temible y el partido del Presidente, Morena, se apresura a criticar un conglomerado (PRI, PAN y PRD) que le parece ‘perverso’ y con un solo objetivo: seguir manteniendo las cotas de poder que
perdieron”.

Va por México prefigura una coalición todavía mayor para las elecciones presidenciales de 2024, con un candidato del PAN. Si el resultado del 6 de junio es favorable, Acción Nacional se atribuirá el mérito; en caso contrario, culpará al PRI del fracaso y la gente lo creerá.
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