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Jorge Castañeda
Jorge Castañeda
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12 Agosto 2020 04:00:00
Las cuatro estampas de Lozoya
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La denuncia en cuatro partes presentada por Emilio Lozoya hoy ante la Fiscalía General de la República (FGR), tal y como la resumió el titular de esa dependencia en un video difundido ayer por la tarde, amerita muchos comentarios. Por ahora me limito a cuatro estampas preliminares, superficiales, y especulativas.

Sobre el primer tema, a saber, el dinero que Odebrecht le entregó a Lozoya y que según él, por instrucciones de Videgaray y de Peña Nieto, él a su vez transfirió a consultores extranjeros de la campaña, convendrá saber las pruebas que Lozoya presenta. Por lo pronto las filtraciones en la prensa a lo largo de las últimas semanas sobre 19 videos, se redujeron a uno solo. En segundo lugar, al no nombrar a los consultores o asesores extranjeros, es difícil recurrir a ellos para saber si en efecto fueron contratados por la campaña de Peña Nieto, si en efecto les pagaron, y si les pagaron con dinero procedente de Odebrecht. No parece ser un caso demasiado sólido, sobre todo si uno de los consultores en cuestión es alguien cuyo talento es innegable pero que cuyo gusto por la aventura lo es también.

El segundo cargo tiene que ver con la reforma energética hasta donde entiendo. Ese nunca encerró mucha lógica. Ya se ha dicho en repetidas ocasiones que el PAN no tenía por qué ser sobornado para votar a favor de una reforma que siempre había propuesto y con la que estaba de acuerdo –en mayor o menor medida dependiendo de los términos exactos de la misma– y por la cual terminó votando de manera uniforme. No se entiende por qué tendrían que haber “mordido” a los diputados o senadores del PAN para que votaran a favor de una reforma… con la cual estaban de acuerdo.

Tercera estampa: se trata del caso Etileno XXI y la decisión del Gobierno de Calderón de, en primer lugar, comprometerse a suministrarle etano a la empresa asociada con Braskem-Idesa-Odebrecht y luego de imponer aranceles a la importación de etileno para proteger el producto ulterior de la inversión. Ya se ha dicho varias veces: puede uno estar de acuerdo o no con la decisión de políticas públicas de esa determinación de Calderón, de Meade y de Cordero. Pero no es obvio que ahí exista un delito. Nada me gustaría más que Calderón fuera procesado por este tema o por el supuesto narcoestado y los delitos posibles de García Luna. Pero todo parece indicar que en efecto se trata de una persecución política.

Cuarta estampa: que diputados o senadores del PAN hayan recibido sobornos para votar a favor de la reforma electoral de 2013-2014. Esa es la más creíble de todas, porque nunca se entendió por qué el PAN abandonó tan fácilmente su exigencia de que sin segunda vuelta en la elección presidencial, no habría reforma energética. La tesis, según la cual no podían negarse a votar por la reforma energética –con la que estaban de acuerdo– porque no había segunda vuelta, siempre fue en mi opinión absurda. Que el PAN suele doblarse cada vez que un Gobierno mete la pierna, es innegable. Pero en este caso sí parecía incomprensible que una reforma tan importante para el PAN como la segunda vuelta, fuera sacrificada a cambio de nada.

Agregaría una quinta estampa simplemente por no dejar, en cuanto al terreno de juego de estas competencias. Si hay alguien a quien López Obrador quería encarcelar, es Carlos Ahumada, el empresario argen-mex de las famosas ligas de Bejarano y varios más. A principios de este Gobierno se reactivó la solicitud de extradición de Ahumada desde Argentina, e incluso fue detenido una noche. Ayer, la solicitud de extradición del Gobierno de México fue negada por un juez de Buenos Aires, a pesar de la muy probable insistencia del Gobierno de López Obrador con el Gobierno de Alberto Fernández de que la extradición procediera. Se podrá apelar o no, pero todo parece indicar por ahora, que esa extradición no va a volar.

Esto viene al caso porque varios de los posibles imputados por las denuncias de Lozoya, se encuentran fuera de México. A menos de que se entreguen, como Lozoya, debido a presiones sobre sus familias, su caso, en su caso, será resuelto en tribunales norteamericanos o españoles. Lo que sirve para Rosario Robles en un tribunal en México con un juez sobrino de una líder de oposición, no necesariamente va a funcionar en la Audiencia Nacional Española o en un tribunal de inmigración de Estados Unidos.
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